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Seguros aéreos de Pasajeros parte 8 - Monografía



 
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- De la Responsabilidad Del Transportista:



El seguro aeronáutico, también puede tener por objeto cubrir la responsabilidad del transportista como riesgo, ya consiste en evitar la merma económica que pueda sufrir el patrimonio de éste, por razón de las acciones o reclamaciones que puedan interponer los pasajeros o sus causas habientes, a causa de los daños y perjuicios sufrido, en sus personas y equipaje como resultado de un accidente o un siniestro estando a bordo de la aeronave, en las operaciones de embarque (ya que a partir de ese momento están bajo la responsabilidad del transportista) hasta las de desembarque; por lo que el transportista debe responder durante todo el tiempo que dure el contrato de transporte.

También es para cubrirse contra las acciones que puedan interponer los cargadores o los propietarios de la carga, mercancía, transportadas por las mismas razones antes dichas. En este caso se denomina Responsabilidad Contractual se puede contratar una póliza de responsabilidad de transportista para cubrirse contra la acciones o reclamaciones que interponga terceras personas (no pasajero, no cargadores o propietarios de la carga) al sufrir un daño o perjuicio derivado del transporte aéreo en sus personas y bienes, ésta es la llamada Responsabilidad Extracontractual.

- Contractual.



Esta responsabilidad se da cuando hay algún incumplimiento del contrato de transporte aéreo, por parte del transportista y por ende, él debe responder, porque ésta en inherente a cualquier contrato; por esta razón el transportista asegura su responsabilidad, cubriéndola como riesgo, para hacerle frente a las acciones o reclamaciones interpuestas por los usuarios de dicho transporte.

- Con los pasajeros.



El transportista contrata un seguro para cubrir la responsabilidad civil que tiene frente a los pasajeros, para evitar cualquier pérdida económica que pueda sufrir en su patrimonio por las acciones o reclamaciones que se interpongan contra él, en caso de que éstos sufran un accidente, estando a bordo y en las operaciones de embarque o desembarque, como también debe asumir los gastos médicos del pasajero al ocurrirle a éste un accidente; así mismo deberá responder a los causahabiente de los pasajeros, en caso que éste muera durante el período de embarque o desembarque, por cualquier causa que le ocurra.

Ahora bien, al hablar de responsabilidad civil frente a los pasajeros, hay que tener en cuenta los distintos Convenios Internacionales celebrados para tratar y resolver éste problema típico del transporte aéreo, como también lo que dispone la legislación del país. Sobre éste aspecto nos limitaremos por ahora a enunciar las normas que en nuestra legislación regulan la Responsabilidad Civil para con los pasajeros; así, ley 21 del 29 de enero del 2003 trata la Responsabilidad Civil, en el Capítulo I establece la “Responsabilidad del Transportista” y trata los “Daños a Pasajeros”, por razón del contrato de transporte.

- Extracontractual



La contratación de una póliza de Responsabilidad Civil Extracontractual por el transportista tiene por finalidad el cubrirse contra la eventualidad que puedan surgir en él transporte aéreo, siempre y cuando no estén bajo el control de su voluntad. Esta es la responsabilidad Extracontractual que tiene el transportista así con los terceros, en sus personas y en sus bienes.

La cobertura de este riesgo es para evitar la pérdida económica que pueda sufrir el patrimonio del transportista, por razón de las acciones o reglamentaciones que se interpongan contra él, al sufrir daños y perjuicios los terceros, en sus personas y sus bienes (cuando no son pasajeros, ni cargadores o propietarios de la carga) por causa de las aeronaves de la que es titular. Por lo que tales terceros serán las personas que no tengan vinculación alguna con el contrato de transporte, es decir, que son ajenos de éste. Esta responsabilidad también ha sido motivo de regulación en Convenios Internacionales y en nuestra legislación se contempla en el art. 183 del mismo Decreto de Gabinete de 1969, subrogado por la ley 21 del 29 de enero del 2003 la cual trata la “Responsabilidad por daños a terceros”.

En esta cobertura hay que tener presente el límite geográfico sobre el cual vuela la aeronave, también se atenderá a las causas productoras de los daños y perjuicios y si se debió a uno de los riesgos ordinarios o a los especiales.

Este riesgo de la responsabilidad civil, tanto contractual como Extracontractual, generalmente se asegura en póliza aparte a la de los riesgos de casco o fuselaje de la aeronave, pero también podrá hacerse en una sola póliza que contemple estos tres riesgos hasta ahora analizados, haciéndose en base al criterio, a la costumbre y experiencia de la Compañía de Seguros.

Ese acontecimiento futuro e incierto ha de ser calculado mediante estadísticas, y su realización debe ser ajena a la voluntad del asegurado.

En el caso de que el riesgo o riesgos cubiertos en la póliza ocurriesen por voluntad directa del asegurado, ya sea por dolo o culpa grave el asegurador se exonera de indemnizar.

Al momento de ocurrir el acontecimiento el asegurado el asegurador debe responder indemnizando al asegurado, si tal acontecimiento se encontraba cubierto en la póliza.

En la actualidad puede asegurarse toda clase de riesgos que afecten la vida del asegurado, y su patrimonio.

En los seguros de personas el riesgo consiste en el hechos o acontecimiento incierto, que al producirse influye en las prestaciones de las partes contratantes; para el asegurado significa el cese del pago de las primas, y para el asegurador significa el pago de la indemnización convenida.

En este mismo principio es aplicable para el seguro de daños, con la salvedad de que el seguro de daños al asegurado es el mismo beneficiario, y el daño produce un desmejoramiento personal o comercial, y no es su propia vida.

Vicente Gella, en su obra “Derecho Mercantil Comparado” enuncia ciertos principios aplicados al riesgo, éstos son:

- Debe consistir con salvedad ya indicada, en un acontecimiento futuro.
- El riesgo debe ser perfectamente conocido del asegurador y del asegurado.
- El riesgos ha de ser independiente de la voluntad de las partes contratantes.
- Los riesgos cubiertos no son los otros que los expresamente pactados.

Nosotros agregaríamos a estos principios el de la individualización del riesgos; esta individualización sería por la duración o temporalidad, localización designación de los objetos asegurados. Estos principios se encuentran plasmados en nuestro código de Comercio.

Objetivamente el asegurador solo responderá de los siniestros que afecten a cosas determinadas, ya sea individualmente, el casco de determinado aeroplano, genéricamente por su pertenencia a un determinado conjunto de cosas.

Este principio de individualización del riesgo no significa que cada contrato de seguro ha de referirse a un riesgo único. Es el caso en nuestro tema en que este ramo de seguros, recubre en la póliza todos los riesgo que amenacen a una cosa determinada durante la vigencia del contrato.

La individualización del riesgo se opone a las conocidas “pólizas Flotantes”, por la cual el asegurado asegura un conjunto de riesgos, considerado como un solo riesgo. Estas pólizas generalmente se contratan por el comerciante respecto a su mercancía que usualmente remite de un punto de otro, y por las empresas de transporte que asume la custodia diariamente de mercancías para su transporte.

Estas pólizas flotantes son utilizadas para evitar la contratación diaria de seguros idénticos.

Otro punto importante seria la exclusión de riesgos, como hemos, mencionado con anterioridad el riesgo debe ser individualizado, y el asegurador sólo indemnizará los riesgos pactados en la póliza; por lo tanto existen ciertos riesgos que las empresas asegurados excluyen en su cobertura.

Los riegos excluidos en la póliza de seguros se fundamenta en la gran posibilidad de que ocurra el siniestro tal es el caso de los riesgos de guerra, debido a la proliferación de los conflictos bélicos en la actualidad.

Existen alguna empresas aseguradoras que señalan en la exclusión e los riesgos de guerra, la condición especial de que el estallido de guerra (ya sea declarada o no) se produzca entre los siguientes estados: United Kingdom, estados Unidos De Norteamérica, Francia y la República popular de China.

Esta especificación pareciese que tuviese un carácter político por enumerar ciertas potencias, lo cual seria una desventaja para el asegurado si estallase un conflicto bélico entre la naciones no enunciadas con anterioridad.

Entre los riegos no cubiertos generalmente encontramos:
- Guerra, invasión, actos enemigos extranjeros, hostilidades, guerra civil, revolución, ley marcial.
- Cualquier denotación hostil de cualquier arma de guerra fisión o fusión atómica o nuclear o cualquier otra fuerza radioactiva.

- Huelgas, alborotos populares, conmoción civil o disturbios populares.

- Cualquier actos terrorista con propósito político, ya sean o no agente en su poder soberano.

- Cualquier acto malicioso o de sabotaje.

- Confiscación, nacionalización, apresamiento, detención, apropiación.

- Secuestro o cualquier apresamiento ilegal o ejercicio injusto del control del aeroplano o su tripulación en vuelo.

La pólizas de seguros no cubren pérdidas por daños que resulten mientras el aeroplano esta fuera del control del asegurado por motivo de cualquiera de los riesgos antes mencionados.

Si bien estos riegos no son cubiertos por el seguro, las partes pueden llegar a celebrar el contrato incluyendo algún o alguno de los riegos mediante una cláusulas especial la cual se le adiciona el riesgo cubierto en la póliza.

En caso de secuestro del aeroplano debe regresar ileso el asegurado, y debe aterrizar en alguno de los aeropuertos fijados por la póliza para su permanencia.

Por otro lado, dentro del riesgo, como elemento formal, debemos mencionar la responsabilidad y la misma puede ser contractual, extracontractual.

Todo contrato legalmente celebrado contiene una manifestación de la voluntad de las partes, libremente formulada y reviste, por tanto, para ellas y sus sucesores, la misma eficacia de una ley. De allí que la enajenación o mala ejecución del contrato por parte ya del transportista o del pasajero, autorice a una de las partes a exigir la ejecución compulsiva de las obligaciones que de el demanda, en la misma forma en que fueron estipuladas, debido a la suposición de cumplimiento que en naturaleza constituye el medio más eficaz para proporcionar al lesionado la utilidad que tuvo en vista al contratar.

La responsabilidad del transportista se produce por lo tanto, desde el momento en que aparece el daño que se obligo a indemnizar y reparar los perjuicios sufridos. Su origen es de naturaleza contractual debido a la obligación estipulada entre el transportista y el pasajero, y el transportista y comerciante.

En nuestra legislación ley 21 del 23 de enero del 2003, establece entre los tipos de responsabilidades las siguientes para el transportista:

- Respecto a los daños a pasajero

- Respecto a los daños de equipaje facturados

- Daños a terceros en la superficie.

Solo los riegos directos de los asegurados son indemnizables. La ley ha excluido de todo resarcimiento a todos aquello daños que no sean consecuencia directa o inmediata de no haberse pactado en la póliza de seguro.

Para aceptar la póliza de reparación de un daño se atiende como condición sine qua non, a que él sea resultado directo e inmediato de un riesgo cubierto. No seria, por tanto reparable un perjuicio que sea consecuencia de un riesgo no cubierto, elemento indispensable en la responsabilidad contractual como extracontractual.

Esta limitación de responsabilidad obedece al temor de violentar el principio de mera indemnización que se funde en un resarcimiento; y el consenso de que obliga a pagar los perjuicios producto de los riesgos no cubiertos implicaría proponer al asegurador un carga desproporcionada a su responsabilidad.

Según Gatica Pacheco, Sergio, en su obra “Aspectos de la Indemnización”, “Para que la acción indemnizatoria pueda prosperar, es preciso establecer, por lo medios legales de prueba, la existencia y el monto de los perjuicios que se cobran, o por lo menos las bases que deban servir para su liquidación”.38

Sin embargo en lo referente al peso de la prueba en materia contractual aeronáutica se modifican estos planteamientos generales, ya que “onus probandi” no recae en la persona de quien reclama el daño sino responsabilidad del transportista. A la carga de la prueba se incorpora en materia aeronáutica la “debida diligencia”, entendiéndose ésta como el deber implícito del transportista en tomar las medidas necesarias previas a la partida de la aeronave, tendiente a evitar cualquier accidente.

En el orden internacional ésta responsabilidad civil contractual tiene como fuente principal la Convención de Varsovia de 1929, aprobada en la Primera Conferencia Internacional de Derecho Privado Aéreo, en sus estudios se desarrolló las materias en cuanto a la responsabilidad del transportista con el pasajero, con la carga y los terceros en la superficie

En cuanto a la responsabilidad con el pasajeros, este le asiste el derecho de pedir una indemnización en caso de daño contemplado en el artículo 138 de la ley 21 del 29 de enero del 2003, al señalar que el transportista esta obligado a indemnizar al pasajero en base a daños y perjuicios que se le cauce siempre que el hecho se de a bordo de la aeronave, ocasionado por muerte, herida o cualquier tipo de lesiones sufridas a un pasajero si el daño tiene lugar a bordo de la aeronave durante las operaciones de embarque o desembarque en el lugar de aterrizaje incluso durante un aterrizaje forzoso.

Artículo 138:”El transportista es responsable del daño causado en caso de muerte o lesión corporal de un pasajero, cuando el accidente que causó la muerte o lesión se haya producido a bordo de la aeronave o durante cualquiera de las operaciones de embarque o desembarque”.

Esta responsabilidad civil del transportista esta resguardada mediante la contratación de una póliza de seguros entre la empresa aseguradora y el transportista. La obligación de contratar la póliza de seguros tiene la finalidad de evitar cualquier conducta reprochable del transportista ya sea nacional o extranjero, tendiente a no reconocer los perjuicios causados al pasajero. Si en caso de no contratar la póliza, el transportista extranjero, éste podrá reemplazar el seguro por depósitos en efectivo del estado donde esté matriculada la aeronave.

En el fondo la responsabilidad hacia el pasajero puede dividirse en dos aspectos: uno legal y el otro automático.

La primera ampara el transportista contra cualquier monto que fuese legalmente responsable a pagar con respecto a cualquier persona que siendo pasajero en posesión del boleto, sufre lesiones e incluso la muerte, mientras estés abordando, estés siendo transportado o descendiendo del aeroplano, el límite de responsabilidad está fijado de acuerdo a nuestra ley 21 del 29 de enero de 2003 en cuanto a la distribución de indemnizaciones si el importe de las indemnizaciones excede el limite de responsabilidad según las disposiciones de la ley se distribuirán si se refieren a indemnizaciones así:

- Si se refiere al caso de muerte y lesiones: se reducen en proporción a sus respectivos importes. Este también se aplican si se dan daños sobre los bienes.
- Si se refieren a muerte o lesiones y daños sobre bienes la mitad de la cantidad que se distribuirá será la de cubrir las indemnizaciones por muerte y lesiones de ser insuficientes tal cantidad se distribuirá proporcionalmente entre los créditos del caso.
- El remanente de la cantidad total que se va a distribuir se prorrateara entre las indemnizaciones relativas a daños a los bienes y a la parte no cubierta de las demás indemnizaciones.

Este artículo esta basado en las estipulaciones hechas en el Convenio de Varsovia, que limita la responsabilidad a 125,000 francos. No obstante si se llegase a probar dolo o negligencia del operador y aún cuando se haya liquidado el monto legal, el pasajero o sus herederos pueden presenta una demanda por límites mayores.

La segunda se denomina accidentes personales, responsabilidad aeronáutica, responsabilidad admitida por pagos voluntarios o seguro individual; en algunos países las aerolíneas deben dar la cobertura a sus pasajeros hasta cierto limite específico (legal); Ésta cobertura se otorga como sustituto o como una extinción a la cobertura de responsabilidad legal, en este caso el pago del beneficio se hace sin importar si el operador es o no responsable, en consideración a esto el pasajero, el recibir los beneficios correspondientes, renuncia de inmediato a cualquier derecho que pudiese tener por ley ( por medio del finiquito correspondiente) en consideración de haber recibido indemnización por concepto de cobertura.

Este tipo de cobertura, en lo que respecta a las aerolíneas comerciales se da como extensión a los limites legales en forma de perdida, en aviación general donde no hay obligación de contratar cobertura alguna para esto, la póliza de accidentes personales es usualmente contratadas por operadores privados o industria como por ejemplo: compañías petroleras operando sus propios aeroplanos, que se enfrentan con la responsabilidad resultante de transportar empleados o directivos.

En el caso de las aerolíneas establecidas, la responsabilidad de los pasajeros queda reglamentada, en adición a los que establece la ley de cada país, a los diversos convenios internacionales establecidos, a los cuales puede ser firmantes, ya sea el país o un transportista aéreo; actualmente existen tres tipos de convenios internacionales a los que están sujetos, dependiendo de su situación, las diversas líneas aéreas establecidas; éstos son, el Convenio de Varsovia, que especifica la responsabilidad máxima de las aerolíneas es de 8,300.00 balboas, el siguiente se denomina el Protocolo de la Haya que modifica el convenio anterior y delimita la responsabilidad máxima de las aerolíneas a 16,000.00 Balboas; por ultimo el más reciente firmado el de Montreal, en donde la responsabilidad se aumentó a la cantidad de 75,000.00 balboas por pasajero. Tanto el convenio de la Haya como el Convenio de Montreal no han sido ratificados por nuestro país, por lo tanto se sigue aplicando el convenio de Varsovia.

Este último convenio se aplica siempre que el boleto del pasajero incluya una escala en cualquier aeropuerto de los Estado Unidos, ya sea como punto de partida, de escala o de destino.

En cuanto a la responsabilidad de los pasajeros, el transportista o compañía aérea debe indemnizar al pasajero en lo que respecta a todas las suma por las cuales este fuese asegurado y la compañía aérea es responsable al pagar; y pagará como daños compensatorios con relación a:

- Lesión accidental (sea fatal o no) a pasajeros mientras estén entrando, abordando o descendiendo de la aeronave y,
- Perdida o daño al equipaje y artículos personales del pasajeros provenientes de accidentes de la aeronave.

En el caso de muertes y lesiones de pasajeros la ley 21 del 29 de enero del 2003 en su artículo 145 establece:

Artículo 145:

“Respecto a los daños previstos en el artículo 138 (Muerte y Lesiones de los Pasajeros), que no excedan de cien mil derechos especiales de giro por pasajeros, el transportista no podrá excluir ni limitar su responsabilidad. Sin embargo, en la medida que exceda de dicha suma, el transportista no será responsable del daño si prueba que:

1. No se debió a la negligencia o a otra acción u omisión indebida del transportista o sus dependientes o agentes;
2. Se debió únicamente a la negligencia o a otra acción u omisión indebida de un tercero”.

Se ha planteado el problema en cuanto al termino de la lesión mental, si éste abarca o no la lesión mental que pudiese ocurrir al pasajero por causa de un accidente aéreo.

Para los autores Lemoine y Juglart, citados a su vez por Héctor Perucci, sostiene que la lesión metal esta comprendida dentro del concepto de lesión corporal, aunque consideran que el termino lesión mental debiera ser objeto de mención especial.39

En variadas ocasiones se ha efectuado revisiones a la Convención de Varsovia de 1929 efectuadas en 1951, 1952 y 1953 se consideró que la lesión mental si abarca dentro del concepto lesión corporal, los variados expositores en la doctrina han aceptado esta amplitud en las lesiones corporales.

La lesión producida al pasajero que da origen a la responsabilidad del transportista tiene que ser clara y directa del acontecimiento. Por lo tanto, si la “lesión mental” es producto de ese acontecimiento, no hay duda sobre la responsabilidad civil que le cabe al transportista.

En todo caso la responsabilidad no se exonera tan fácilmente para el transportista, ya que el artículo mencionado estipula que la responsabilidad se inicia desde el momento en que le transportista entra en custodia de la mercadería. Según el autor español, Tapia Salinas, esta responsabilidad debe extenderse a las operaciones de embarque y desembarque, constituidas por la operaciones necesarias”.

Según nuestra legislación en este caso en la ley 21 artículo 143 señala:

Articulo 143:

“que cuando para fines de carga, entrega o trasbordo se utiliza otro medio de transporte se refutara para los casos de responsabilidad por daños como transporte aéreo cuando el transportista sin el consentimiento del expedidor reemplace total o parcialmente el transporte previsto en el acuerdo entre las partes, el transporte efectuado se considerara comprendido dentro del transporte aéreo.”

Basado en el artículo 171:



Artículo 171:

“en el caso del transporte que debe de efectuar varios trasbordos sucesivamente cada transportista que acepte pasajeros, equipaje o carga se someterán a las reglas aquí establecidas y será considerado como unas de las partes del contrato de transporte en la medida en que cada contrato se refiera a la parte del transporte efectuado bajo su supervisión”.

Este artículo remite en caso de controversias, a resolver en base al cuerpo legal que corresponda, lo cual no es muy práctico ya que seria mas factible dar una solución inmediata al caso como se hace en la convención de Varsovia.

En el derecho aéreo se crea la presunción de la responsabilidad del transportista ante la negligencia o incumplimiento de sus obligaciones pactadas en el contrato de transporte.

Esta responsabilidad en la contractual y la misma se basa en al culpa.

La responsabilidad del transportista queda exonerada en el caso de que éste hubiese tomando todas las medidas necesarias para evitar el daño. Esta garantía a favor del transportista queda establecida claramente en el artículo Articulo 156 de la ley 21 del 2003 :

a. El transportista no será responsable si prueba que tanto él como sus dependientes tomaron Ias medidas necesarias para evitar los daños, o que les fue imposible tomarlas;

b. La responsabilidad del transportista podrá ser descartada o atenuada, si prueba que Ia persona lesionada produjo el daño o contribuyó a él, o si prueba que Ias pérdidas o daños provienen de Ia naturaleza o vicios propios de Ia cosa.

Para Perucci “el transportador no esta obligado a identificar ni probar el caso fortuito o la fuerza mayor el debe probar únicamente la diligencia de él o de sus representantes, puesta al servicio en el cumplimiento del contrato de transporte”.

Tal como señala el autor la obligación del transportista esta dirigida en el cumplimiento de un contrato de transporte de la carga con la diligencia de un buen padre de familia.

El transportista no solo debe regirse con la diligencia de un buen padre de familia sino que debe tomar las medidas necesarias: ante el vuelo, durante el vuelo, la forma de manejo de la carga en las operaciones de embarque.

Por consiguiente, el transportista debe establecer concretamente haber tomado las medidas requeridas y la necesidad de ellas con el objeto de proveer las mercaderías transportadas.

En cuanto a la responsabilidad civil extracontractual es producto de todo hecho dañoso, independiente de alguna obligación existente entre el perjudicado y el responsables del daño. En este tipo de responsabilidad es muy difícil encontrar dolo, pese a que la intención de dañar al afectado. Pues en la mayoría de los casos de accidentes completamente ajenos a la voluntad del causante, no se encuentran tampoco factores de negligencia o descuido; pero que todas las legislaciones consideran como hechos los cuales debe responder al causante que solo puede exigirse de la obligación de indemnizar demostrando que el acto que ocasionó el daño se debió a caso fortuito o fuerza mayor, ambos imposibles de controlar por los medios en que se disponía en es momento.

El concepto, de responsabilidad extracontractual es relativo al concepto legal, a diferencia es que resulta complejo al aplicarlo en la practica en el campo de los seguros, debido a que en el momento de una compañía aseguradora asume la responsabilidad de su asegurado por los perjuicios causados, y que pueden ser de orden moral o físico, pero estimable en dinero.

En cuanto a la responsabilidad civil del transportista frente a los terceros contenida y a su vez ampara por el seguro, se basa en la teoría del riesgo objetivo por lo cual se elimina la idea de culpa en la responsabilidad, admitiendo se que el riesgos deber ser cargo de la actividad aeronavegante.

En la legislación internacional encontramos varias convenciones que responden en el interés de los transportistas y de los estados, en cubrir riesgos producto de la aeronavegación frente a terceros entre las cuales podemos mencionar: protocolo de Bruselas de 1938, el convenio de Varsovia, el convenio de Roma de 1933 y el convenio de Roma de 1952.

En la legislación nacional se aplica tanto el artículo 1644 y siguientes del Código Civil y los artículos 191, 195 y 196 de la ley 21 del 29 de enero del 2003.

Artículo 191:

“En caso de que el explotador cause un abordaje o colisión será responsable de la muerte, lesiones o retrasos causados a personas a bordo de otra aeronave así como la destrucción de perdida, daños o retrasos a dichas aeronaves a los bienes abordo dentro de los limites y condiciones previsto en el presente título”

Articulo 195:

“los explotadores de aeronaves quedan obligados asegurar los riesgos de daños que puedan causar a terceros en la superficie a tripulantes, usuarios y en general a todo aquel que pueda sufrirlos con ocasión de la operación de aquellos”

Artículo 196:

“tanto las empresas operadoras y concesionarias de bienes y servicios del aeropuerto que en ella recae la obligación de asegurar los riesgos de daños que puedan ocasionar a terceros en la superficie a las empresas a las cuales les brindan el servicio y a todo aquel que pueda sufrir daños en ocasión a su operación”.,

De la ley 21 del 29 de enero 2003. La responsabilidad del transportista es protegida por la contratación de la póliza de seguro que cubre todo riesgo que surja en el transporte aéreo. El reparo a los daños a tercero no esta originado bajo ningún contrato entre el tercero y el transportista.

La cobertura en el seguro por daños a terceros ampara al tercero por cualquier desmejora que pudiese ser ocasionada por accidente de una aeronave o por objetos caídos de la aeronave.

El transportista esta obligado a indemnizar daños a terceros ocasionados con relación a la lesión corporal accidental, en caso de que fuese o no fatal y daño accidental a la propiedad u objeto caído de la misma.

Por regla general la responsabilidad del transportista queda excluida por lo siguientes casos a terceros:

- Ruido ( ya sea o no captado por el oído humano)
- Contaminación de cualquier clase que se trate
- Interferencia eléctrica o electromagnética
- Interferencia con el uso de la propiedad ya sea causado o no como resultante del choque, incendio, explosión como resultado de colisión o a una emergencia en vuelo registrado que cauce una operación anormal de la aeronave.
- Cuando la aeronave asegurada se encuentre fuera de los limites geográficos de operación delimitados en la póliza.
- Cuando la aeronave asegurada sea operada por pilotos que no tengan licencia reglamentaria

En violación a cualquier ley, disposición o reglamento expedidos por la Autoridad de Aeronáutica Civil u otra autoridad competente





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