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Cultivo Hidropónico Parte 1 - Monografía



 
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Hidroponia. Huerta hidropónica. Cultivos sin suelo. Sustratos. Siembra del almácigo



CULTIVO HIDROPONICO



El cultivo de las plantas sin suelo se desarrolló a partir de investigaciones llevadas a cabo para determinar que sustancias hacían crecer a las plantas y la composición de ellas.
A comienzos de los años treinta, científicos de la Universidad de California, pusieron los ensayos de nutrición vegetal a escala comercial, denominando “Hidropónico” a este sistema de cultivo, palabra derivada de las griegas hydro (agua) y ponos (labor, trabajo), es decir literalmente “trabajo en agua”.

Los cultivos hidropónicos o hidroponía pueden ser definidos como la técnica del cultivo de las plantas sin utilizar el suelo, usando un medio inerte, al cual se añade una solución de nutrientes que contiene todos los elementos esenciales vitales por la planta para su normal desarrollo. Puesto que muchos de estos métodos hidropónicos emplean algún tipo de medio de cultivo se les denomina a menudo “cultivo sin suelo”, mientras que el cultivo solamente en agua sería el verdadero hidropónico.

La primera aplicación comercial se inició durante la Segunda Guerra Mundial, ocasión en que las tropas norteamericanas solucionaron su problema de abastecimiento de verduras frescas con esta técnica de cultivo.

Hacia los años 60 - 70 como consecuencia de los diversos problemas que plantea el suelo, entre los que se destaca el difícil control hídrico nutricional y su creciente población de patógenos, la investigación de los países más avanzados técnicamente, sobre todo en el campo de la horticultura, se orientó hacia la búsqueda de sustratos que pudiesen sustituir al suelo. Desde entonces han sido varios los sustratos utilizados en horticultura, siendo los más importantes por su expansión a nivel comercial: turba, perlita, acícula de pino, arena, grava, diversas mezclas de estos materiales, lana de roca y N.F.T. (cultivo hidropónico puro). Todos ellos tienen un mayor o menor carácter hidropónico. Durante los años 70 en Europa tuvieron un gran desarrollo los cultivos en turba y el N.F.T. (Nutrient Film Technique). Sin embargo, ambos tipos de cultivos están siendo ahora desplazados a un segundo plano por el cultivo en lana de roca (Rock wool).

Las ventajas que presenta la técnica de cultivo sin suelo son las siguientes:



1. Provee a las raíces en todo momento de un nivel de humedad constante, independiente del clima o de la etapa de crecimiento del cultivo.
2. Reduce el riesgo por excesos de irrigación.
3. Evita el gasto inútil de agua y fertilizantes.
4. Asegura la irrigación en toda el área radicular.
5. Reduce considerablemente los problemas de enfermedades producidas por patógenos del suelo.
6. Aumenta los rendimientos y mejora la calidad de producción.

Las características que debe poseer cualquier material para ser usado como sustrato son las siguientes:



1. Ser de naturaleza inerte. Esto permite un buen control de la nutrición, que es casi imposible lograr en suelo debido a la gran cantidad de reacciones que en éste tienen lugar.
2. Tener una relación aire/agua equilibrada, para evitar los problemas de falta de aireación por riegos excesivos con la consecuente falta de oxigenación de las raíces.
3. Ser de fácil lavado de sales. Esto da opción a paliar en parte las pérdidas de producción que se suceden en cultivos en suelo (especialmente los arcillosos o suelos con napa freática alta) por acumulación de dichas sales.

Los sustratos que poseen en mayor o menor grado las características mencionadas anteriormente son: Turba, Perlita, Lana de Roca, Grava, Arena, Vermiculita.

Arena



Ente los sustratos mencionados, el que tendría mayores posibilidades de ser usado en nuestro país sería la arena, por ser el más económico y además supone un distanciamiento menos drástico de las metodologías tradicionales del cultivo en suelo.
Las características físicas de la arena se pueden resumir en una alta densidad y una baja capacidad de retención de humedad útil para la planta. Estas propiedades se han aprovechado usándola en mezclas con otros sustratos como la turba, proporcionando un mayor drenaje y aireación del sustrato.

Las propiedades químicas dependen fundamentalmente del origen granítico o silíceas presentan una baja actividad química. Cuando proceden de rocas calcáreas provocan alteraciones químicas en la solución nutritiva que se les aplica, aumentan el pH, liberan Calcio y Magnesio, pueden retener o bloquear a otros nutrientes, como el Hierro, Cobre, Magnesio, Boro y Fósforo. Con el tiempo también se alteran sus propiedades físicas iniciales, tendiendo a descomponerse en partículas más finas y producir sedimentos. Es evidente por tanto que estas arenas no son las más adecuadas, puesto que al modificar los parámetros nutritivos de referencia, se pierde una de las principales ventajas, como es el control directo de la nutrición del cultivo.

Como la experiencia en nuestro país usando la técnica de la arena se restringe a un reciente ensayo efectuado en Quillota, que corresponde a una reproducción modificada de la técnica que en los tres últimos años ha tenido un crecimiento espectacular en España, es que se describirá esta técnica española con los detalles prácticos más importantes a considerar.
La arena se pone en el centro de una lámina de polietileno coextrusado blanco - negro, (blanco por fuera y negro por dentro). El color blanco en la parte externa permite por reflexión de la luz solar aumentar la luminosidad al interior del invernadero. El color negro por la interior, impide el paso de la luz y por lo tanto inhibe el crecimiento de malezas y algas; de espesor 0.07 mm. a 0.1 mm. y de 1.5 m. de ancho aproximadamente. Posteriormente los lados de esta lámina se cierran sobre la arena formando un largo saco, de unos 50 - 60 cm. de ancho y 15 - 20 cm. de altura en su parte central.

El suelo se deja con una ligera pendiente en el sentido longitudinal del saco y bien nivelado, para evitar que se produzcan encharcamientos o zonas secas en las irregularidades del terreno.
La colocación de la lámina de plástico y la arena se ha mecanizado, modificando un apero destinado originalmente a extender plástico, al que se le ha incorporado una tolva que vierte la arena, de este modo una vez nivelado el suelo la preparación de los sacos es muy rápida y económica. En casos en que resulta imposible la mecanización, se ha optado por preparar pequeños sacos de 1 m. de largo que van distribuidos posteriormente en el invernadero. Sin embargo esto supone un costo adicional, pero tiene la ventaja que en caso de una infección, se limita ésta, a un solo saco y por tanto afecta pocas plantas.
El drenaje del sustrato se efectúa por un extremo del saco o mediante unos cortes a 5 cm. de altura del mismo para mantener siempre una reserva de agua.

El riego se efectúa mediante goteros de botón situados junto a cada planta, con un caudal de trabajo de 2 lt/hora. Debido al reducido volumen disponible y la baja capacidad de retención de agua útil que tiene la arena son necesarios numerosos riegos diarios a bajas dosis. En los meses de máxima demanda fácilmente son necesarios 12 riegos diarios.
Paralelamente a esta técnica de cultivo en arena se ha ido adoptando toda una tecnología de control de riego y fertilización, la cual se realiza mediante ordenadores que ajustan la inyección de fertilizantes y ácido según los registros medidos en el cabezal de acuerdo a los valores escogidos por el agricultor. El riego se hace con fertilizantes disueltos a una concentración preestablecida y con un pH que suele estar alrededor de 5. Para ello se disponen de 3 depósitos independientes, uno para el ácido nítrico, dado que las aguas utilizadas contienen una alta concentración de bicarbonato y es necesario un aporte importante de ácido para corregir el pH, y los otros dos para los fertilizantes, separando convenientemente los que son incompatibles en el medio concentrado. El fósforo se suministra siempre en forma de ácido fosfórico, para reducir el aporte de ácido nítrico y con ello el nivel total de nitrógeno en la solución.
Los ordenadores dispuestos para el control del cabezal, son de alta tecnología diseñados para el control total del invernadero, es decir, calefacción, ventilación, concentración de COª, pero hasta el momento son subutilizados porque requiere de la implementación de una mayor infraestructura.

La experiencia en Quillota contribuyó a sentar algunas bases prácticas para las experiencias que iniciarán otros agricultores en la zona de Limache - Quillota a nivel más comercial que experimental por las superficies involucradas (0.25 a 0.5 ha.).

Las bases prácticas esencialmente están referidas a :



1º. Drenaje: Debido a que el encharcamiento de agua por pequeña que sea, produce asfixia radicular, hay que evitar que se produzca. El drenaje que se efectuó por un extremo del saco fue insuficiente, porque primero es casi imposible micronivelar un terreno con terrones o piedras y segundo aunque el suelo se lograse micronivelar con una pendiente pareja, se observó que las propias raíces de las plantas a medida que se van desarrollando obstaculizan el flujo de agua produciendo los apozamientos que no se desean, por lo que fue necesario drenar a través de cortes efectuados a ambos costados del saco a una altura de 5 cm. del suelo. El drenaje también está relacionado con la colocación del saco; asunto muy importante cuando recién se está iniciando en esta técnica. La razón de poner el saco fue para buscar mejorar las bajas temperaturas nocturnas de invierno que limitan el desarrollo radicular.

2º. Nivelación: Aunque los problemas de drenaje por mala nivelación se evitan en gran parte con los cortes laterales, no se evitan los problemas de deficiencia hídrica.

3º. Riego: Debido al reducido volumen disponible y la baja capacidad de retención de agua útil que tiene la arena fueron necesarios numerosos riegos diarios a bajas dosis. El problema es que cuando las superficies son pequeñas, se puede hacer con los sistemas actualmente en uso, pero al aumentar las superficies se hace impracticable, requiriéndose de programadores y ordenadores que ajusten el riego e inyección de fertilizantes según mediciones periódicas.
A su vez esta experiencia planteó interrogantes y problemas que tendrán que irse solucionando en futuras experiencias con la ayuda de profesionales y agricultores.
En cuanto a los costos de la implementación del cultivo en arena, significa aumentar en un 10% los costos de inversión. Pero a su vez reduce los costos de operación en un 10% aproximadamente, ya que elimina múltiples labores manuales entre las que se incluyen: rotura de suelo, aradura, rastraje, aplicación e incorporación de guano, confección de mesas de plantación, fumigación de suelo y postura del mulch de polietileno. Además se elimina la compra de guano y fumigantes.


HIDROPONIA POPULAR



Introducción Y Objetivos



La hidroponía popular o “cultivo sin tierra” permite, con reducido consumo de agua y pequeños trabajos físicos pero con mucha dedicación y constancia, producir hortalizas frescas, sanas y abundantes en pequeños espacios de las viviendas, aprovechando en muchas ocasiones elementos desechados, que de no ser utilizados causarían contaminación. La hidroponía popular puede ser denominada una tecnología de desecho y de lo pequeño.
Con esta tecnología de agricultura urbana se aprovecha productivamente parte del tiempo libre del que siempre disponen algunos miembros de la familia y que, por lo general, es desaprovechado en actividades que poco contribuyen al desarrollo y la proyección del núcleo familiar. Las productividades potenciales de los cultivos hidropónicos, cuando son realizados en condiciones tecnológicas óptimas, son superiores a las obtenidas mediante el sistema tradicional de cultivo hortícola (cuadro 1).

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(*) Número de cosechas al año.

Cuadro 1. Productividad en cultivos hidropónicos (ton/año).



Los objetivos más importantes de la Huerta Hidropónica Popular (HHP) son los siguientes:

1. Mejorar la cantidad y la calidad de la alimentación familiar, sin aumentar los costos.
2. Fortalecer la economía familiar, generando ingresos y disminuyendo los costos de la canasta básica de alimentos.
3. Crear fuentes de trabajo en las ciudades o en sectores donde no hay fácil acceso a un empleo estable.
4. Generar y promover actitudes positivas hacia la autogestión comunitaria.
5. Fomentar la microempresa, iniciándola por medio del aprovechamiento del tiempo libre de algunos miembros de la familia.
6. Dar a personas de avanzada edad o con limitaciones físicas y mentales, la posibilidad de sentirse útiles y valiosas para su familia, para la comunidad y para sí mismas
7. Inducir en los niños un interés precoz por las actividades productivas a nivel familiar y por el trabajo conjunto en el lugar mismo donde se desarrollan.

Localización E Instalación De Una Huerta Hidropónica



Una vez decididos a formar nuestra Huerta Hidropónica Popular (HHP), uno de los primeros pasos es definir el lugar donde la vamos a ubicar. Estas huertas pueden ser localizadas en distintos lugares de la vivienda (paredes, techos, patios, ventanas, terrazas, etc.).
Existen algunos criterios importantes que deben ser tomados en cuenta para obtener mayor eficiencia, mejores resultados y éxito en el producto final y en la empresa comercial que nos proponemos. El criterio más importante es ubicar la huerta en un lugar donde reciba como mínimo 6 horas de luz solar. Para esto es recomendable utilizar espacios con buena iluminación, y cuyo eje longitudinal mayor esté orientado hacia el norte. Se deben evitar aquellos espacios sombreados por árboles, los lugares inmediatos a casas u otras construcciones y los sitios expuestos a vientos fuertes.
La mayoría de los cultivos hidropónicos se hacen a libre exposición, pero en aquellas zonas caracterizadas por excesivas lluvias se deberá prever la instalación de algún tipo de techo plástico transparente, de uso agrícola.

Es también muy importante la proximidad a una fuente de agua para los riesgos, con el fin de evitar la incomodidad y el esfuerzo que significa transportar los volúmenes de agua necesarios.
Algunos elementos, como los recipientes plásticos para el almacenamiento del agua y los nutrientes, la regadera y un pulverizador, deberían estar cerca de los cultivos de la huerta; ya que son elementos que se utilizarán muy frecuentemente. Es importante prevenir ataques de pájaros, que pueden producir daños importantes, especialmente cuando se utiliza un sustrato sólido, como cascarilla de arroz.
La idea de que los cultivos sin tierra sólo se pueden obtener en condiciones de invernaderos plásticos no es completamente cierta. Algunas experiencias conducidas en distintos países de América Latina y el Caribe con cultivos de apios, acelgas, lechugas, nabos, pepinos, perejil, rabanitos, tomates y otras hortalizas, sin utilizar cobertura plástica, indican que es posible obtener buenos productos y plantas a la libre exposición, cuando ellas están adaptadas a las condiciones ambientales del lugar donde se cultivan.

La cubierta plástica (o de vidrio) sólo se necesita cuando se cultivan hortalizas o plantas fuera de las condiciones a las cuales están adaptadas y cuando se desea evitar los riesgos de infecciones y ataques de algunos de sus enemigos naturales. Cuando existen diferencias ambientales (heladas o temperaturas muy elevadas) es posible compensarlas con una mejor nutrición y cuidados a través del cultivo hidropónico.
Hay hortalizas que se adaptan a todas las condiciones de clima de la mayor parte de las regiones habitadas del mundo. Así, es posible cultivar repollos, arvejas, cebollas, frutillas o fresas, y plantas aromáticas y ornamentales, en épocas o climas fríos; también se puede cultivar porotos verdes, acelgas, tomates, cilantro, pepinos, betarragas, y muchas otras plantas, en épocas o climas intermedios; y ají, albahaca, zapallos, melones, pimentones, sandias, tomates y otras, en épocas o climas calientes.

Es muy importante y se recomienda decididamente que el lugar destinado a la huerta hidropónica popular esté cercado, para impedir la entrada de animales domésticos (aves de corral, conejos, gatos, perros, etc.) o personas irresponsables. Este es uno de los elementos limitantes para iniciar y hacer prosperar una HHP. Si no es posible aislar la huerta de este tipo de animales o personas, la recomendación es no invertir ningún esfuerzo, por que más tarde o más temprano éste será perdido, generándose una gran desmotivación.

Quienes, además de mejorar su alimentación, deseen obtener ingresos adicionales a través de una HHP, deberán planear una mayor producción, para lo cual es necesario disponer de mayores espacios. En estos casos, sin embargo, los criterios de ubicación siguen siendo los mismos.
El espacio en si mismo no es el factor más limitante para los cultivos hidropónicos. Es posible cultivar una HHP en menos de un metro cuadrado o en la mayor de las terrazas o patios caseros que se pueden tener en una vivienda urbana.
La mayoría de las HHP instaladas en diferentes países tienen un área que varía entre 10-20 mª, pero hay familias o grupos que cuentan con áreas de cultivo superiores a 200 mª, lo que les permite comercializar su producción.

Combinando las diferentes formas de HHP que existen (canales horizontales recostados en las paredes de las viviendas o muros; canales angostos y poco profundos; camas de cultivo hechas en madera; recipientes tubulares verticales en PVC o plástico; simples tiestos plásticos individuales, etc.) se puede tener una atractiva y provechosa huerta de hortalizas limpias y nutritivas.


Recipientes Y Contenedores



Los tipos de recipientes y contenedores que se pueden usar o construir deben estar de acuerdo con el espacio disponible, las posibilidades técnicas y económicas, y las necesidades y aspiraciones de progreso y desarrollo del grupo familiar.
Para iniciar la HHP e ir adquiriendo los primeros conocimientos prácticos podemos utilizar, por ejemplo, cajones de empacar frutas; neumáticos o llantas viejos; bañeras infantiles; fuentes plásticas en desuso; o bidones plásticos rotos, recortados por la mitad. Recipientes tan pequeños como los envases plásticos para helados, los vasos plásticos desechables y los potes de aceite o margarina, son suficientes para cultivar acelgas, cebollas, cilantro, lechugas, perejil y otras hortalizas.

Las bolsas o mangas plásticas de color negro, como las que se usan para plantas de viveros, son recipientes económicos, fáciles de usar y muy productivos en pequeños espacios. Las bolsas son aptas para especies como tomate, pepino, pimentón y cebolla. A medida que se progresa en el aprendizaje y se comprueba la eficiencia del sistema se pueden instalar en las paredes, canales o canoas hechas con plástico negro, sostenido con hilos o pitas colgadas de las paredes o colocadas en la base de ellas.
Si se dispone de espacio suficiente es importante no quedarse solamente con estos contenedores pequeños; el progreso en conocimientos debe unirse a la ampliación del tamaño de los cultivos y a la diversificación de las especies. Una superficie de 30 mª de HHP permite obtener un ingreso constante a lo largo del año.

En la expansión de la huerta pueden incluirse contenedores de madera de por lo menos 1.5 mª de área, mangas verticales y otro tipo de estructuras más productivas y que demandan el mismo tiempo y esfuerzo que una gran cantidad de los pequeños recipientes que nos han servido para adquirir las primeras experiencias.
Si además de producir alimento sano para nuestra familia deseamos obtener un ingreso extra a través de la HHP, debemos pensar en construir un número de contenedores que nos permitan una mayor producción de especies vegetales (hortalizas, plantas medicinales, ornamentales y forrajeras).

Características De Los Recipientes Y Contenedores



Las dimensiones (largo y ancho) de los contenedores pueden ser muy variables, pero su profundidad en cambio no debe ser mayor de 10 - 12 cm, dado que en el sistema HHP no es necesario un espacio mayor para el desarrollo de las raíces de las plantas. Se exceptúan sólo dos casos:

- Cuando se requiere cultivar zanahorias, la profundidad del contenedor debe ser como mínimo de 20 centímetros.
- Para producir forraje hidropónico debe ser como máximo de 5 centímetros.

En el caso de los demás cultivos, las dimensiones máximas recomendadas para estas cajas son las siguientes: largo 2,0 m., ancho 1,20 m. y profundidad 0,12 m.

Dimensiones superiores a éstas implican mayores costos en materiales (madera, plástico, sustrato) y mayores dificultades y riesgos en el manejo. Las dimensiones mínimas son muy variables, pues dependen de las disponibilidades de espacio, los materiales que se puedan conseguir a menor costo y de los objetivos de la huerta (aprendizaje, recreación, experimentación o producción para la venta).

Materiales Y Construcción Del Contenedor



Los materiales que se necesitan son los siguientes:

- Tablas en desuso o nuevas, dependiendo de las posibilidades económicas (dos de 2,0 m.; dos de 1,20 m.; trece de 1,30 m. y seis de 0,32 m. de largo).
- 110 clavos de 1½ pulgada, martillo, serrucho, engrapadora y cinta métrica
- 3.68 mª (2.36 x 1.56 m.) de plástico negro de calibre 0.10
- 10 cm de manguerita de polietileno o caucho, de color negro, de 7 a 10 mm de diámetro.


Sustratos O Medios De Cultivo



Características De Un Buen Sustrato



Los sustratos deben tener gran resistencia al desgaste o a la meteorización y es preferible que no tengan sustancias minerales solubles para no alterar el balance químico de la solución nutritiva que será aplicada. El material no debería ser portador de ninguna forma viva de macro o microorganismo, para disminuir el riesgo de propagar enfermedades o causar daño a las plantas, a las personas o a los animales que las van a consumir.

Lo más recomendable para un buen sustrato es:



a) Que las partículas que lo componen tengan un tamaño no inferior a 0.5 y no superior a 7 milímetros.
b) Que retengan una buena cantidad de humedad (ver cuadro 2), pero que además faciliten la salida de los excesos de agua que pudieran caer con el riego o con la lluvia.
c) Que no retengan mucha humedad en su superficie.
d) Que no se descompongan o se degraden con facilidad.
e) Que tengan preferentemente coloración oscura.
f) Que no contengan elementos nutritivos.
g) Que no contengan microorganismos perjudiciales a la salud de los seres humanos o de las plantas.
h) Que no contengan residuos industriales o humanos.
i) Que sean abundantes, fáciles de conseguir, transportar y manejar.
j) Que sean de bajo costo.
k) Que sean livianos (ver cuadro 3).

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Cuadro 2. Capacidad de retención de agua de diferentes sustratos.



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Cuadro 3. Densidad de diferentes sustratos.



Los materiales ya probados en varios países de América Latina y el Caribe y que cumplen con la mayoría de estos requisitos se clasifican como sigue:


Sustratos De Origen Orgánico


1) Cascarilla de arroz.
2) Aserrín o viruta desmenuzada de maderas amarillas.

Cuando se utilizan residuos de madera (aserrín), es preferible que no sean de pino ni de maderas de color rojo, porque éstos contienen sustancias que pueden afectar a las raíces de las plantas. Si sólo es posible conseguir material de estas maderas, el aserrín o viruta se lava con abundante agua y se deja fermentar durante algún tiempo antes de utilizarlo. No debe ser usado en cantidad superior al 20% del total de la mezcla.
Si se utiliza cascarilla de arroz, es necesario lavarla, dejarla fermentar bien y humedecerla antes de sembrar o trasplantar durante 10 a 20 días, según el clima de la región (menos días para los climas más calientes). Las características, propiedades físico -químicas y ventajas de la cascarilla de arroz están descritas en el cuadro 4.

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Cuadro 4. Características , ventajas y propiedades físico-químicas de la cascarilla de arroz




Sustratos De Origen Inorgánico



1) Escoria de carbón mineral quemado.
2) Escorias o tobas volcánicas.
3) Arenas de ríos o corrientes de agua limpias que no tengan alto contenido salino.
4) Grava fina.
5) Maicillo.

Cuando se usan escorias de carbón, tobas volcánicas o arenas de ríos, estos materiales deben lavarse cuatro o cinco veces en recipientes grandes, para eliminar todas aquellas partículas pequeñas que flotan. El sustrato ya está en condiciones de ser usado cuando el agua del lavado sale clara. Si las cantidades de sustrato que se necesitan son muy grandes, entonces se deben utilizar harneros o mallas durante el lavado, para retener las partículas de tamaño superior a medio milímetro. También deben excluirse las que tengan tamaño superior a 7 mm.
El exceso de partículas con tamaños inferiores al mínimo indicado dificultan el drenaje de los excedentes de agua y, por lo tanto, limitan la aireación de las raíces. Los tamaños superiores impiden la germinación de las semillas pequeñas, como la de apio y lechuga, y además restan consistencia al sustrato. Lo anterior limita la retención de humedad y la correcta formación de bulbos, raíces y tubérculos.

Algunas escorias de carbón o de volcanes tienen niveles de acidez muy altos y algunas arenas (como las arenas de mar) los tienen muy bajos (son alcalinas). Estos materiales deben ser lavados muy cuidadosamente, hasta que no les queden sustancias que los hagan muy ácidos o muy básicos.
Si no es posible acondicionar con el lavado estos materiales a niveles de acidez ligeramente ácidos o próximos a la neutralidad (pH 6.5 - 7.0) es preferible excluirlos y utilizar otros. Ello es preferible antes que afectar la eficiencia de las soluciones nutritivas que se aplicarán y, por lo tanto, el desarrollo de los cultivos en una HHP.

Mezclas



Todos los materiales mencionados se pueden utilizar solos. Sin embargo, algunas mezclas de ellos han sido probadas con éxito, en diferentes proporciones, para el cultivo de más de 30 especies de plantas.
Las mezclas más recomendadas de acuerdo con los ensayos hechos en varios países de América Latina y el Caribe son:

- 50 % de cáscara de arroz con 50 % de escoria de carbón.
- 80 % de cáscara de arroz con 20 % de aserrín.
- 60 % de cáscara de arroz con 40 % de arena de río.
- 60 % de cáscara de arroz con 40 % de escoria volcánica.

En el sistema HHP con sustrato sólido, la raíz de la planta crece y absorbe agua y nutrientes que son aplicados diariamente a la mezcla de materiales sólidos.
En el método de sustrato líquido o raíz flotante, el agua se usa con el mismo fin, permitiendo el desarrollo de las raíces, y la absorción de agua y de las sustancias nutritivas adicionales. Este sistema sólo se recomienda para el cultivo de lechugas de diferentes variedades, apio y albahaca. Se han probado otros cultivos, pero los resultados no han sido satisfactorios en todos los lugares.
Los sistemas de cultivo en medios sólidos o líquidos serán explicados en detalle más adelante.

Preparación, Siembra Y Manejo De Los Almácigos



A continuación se analizará como preparar, sembrar y manejar correctamente un almácigo o germinador, que proveerá las plántulas necesarias para la HHP de aquellas especies que requieran trasplante ( ver cuadro 5 ). En el cuadro 6 se describen las especies aptas para siembra directa (no requieren almácigo - trasplante) en sustratos sólidos.

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Cuadro 5. Especies que se siembran por el sistema de trasplante en HHP. Número de semillas por gramo, distancias y
profundidad de siembra en el germinador.


* El número de semillas varía según su calidad (variedades o híbridos y el porcentaje de impurezas que vengan en el envase).
c.s.: casi superficial.

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Cuadro 6. Especies de siembra directa en HHP. Períodos de tiempo transcurridos entre fases y profundidad de siembra.



* Su multiplicación es vegetativa o asexual.
** Estas especies se pueden sembrar directamente y también se pueden trasplantar.





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