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Chile aborígenes - Monografía



 
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Análisis antropológico. Etnias. Costumbres. Pueblos: pescadores, cazadores, recolectores, agricultores y alfareros



Trabajo de Historia Humanista

Aborígenes  Chilenos

25 Abril 2002

Introducción.



De éste trabajo, nos podremos informar de la gran variedad de Indígenas chilenos, que anteriores a nosotros, poblaron nuestras tierras. Muchos de ellos ya extintos, solo dejaron importantes manifestaciones de su cultura, dándonos a conocer sus creencias, actividades económicas y costumbres.

Lo que caracterizó al territorio chileno en el periodo Prehispánico, de norte a sur, fue su poblamiento por distintos pueblos con diferentes nivele de desarrollo cultural. A la llegada de los españoles, en Chile se encontraban pueblos Agricultores y Alfareros; Cazadores y Recolectores; y por ultimo los Nómadas Pescadores.

Se calcula que el Hombre llegó a Chile antes del 10.000 a.C. Como testimonio de ello, está el yacimiento Ghatchi, al oriente de San Pedro de Atacama. En la zona central, es difícil afirmar si el hombre llegó desde el norte o desde el este. Al 9.000 a.C. pertenecen  los restos encontrados en la laguna Taguatagua. La huella mas antigua se halla en la cueva Fell, al norte del estrecho de Magallanes, del año 8.760 a.C.

Pueblos Pescadores.


(Nómadas del mar)



Es el conjunto de pueblos que, tanto en el norte como en el sur del país, desarrollaron una vida asociada a los recursos marinos, alcanzando niveles culturales más bien mínimos. Aquí conoceremos a los principales:

Changos



Se ubicaron en las costas chilenas desde Arica hasta la zona central del país, específicamente entre los ríos Loa y Aconcagua.
Éstos pescadores nómadas usaban balsas de cuero de Lobo Marino inflado, lo que llamaba mucho la atención de exploradores extranjeros. Pescaban Congrios, Tollos, Jureles, Atunes y cazaban Ballenas, usando arpones de cobre.
Además de la pesca, los Changos comerciaban con los pueblos de los valles interiores, de los cuales obtenían productos agrícolas.
Vivían en toldos, que confeccionaban con cuero de Lobo Marino, con habitaciones la cuales eran de fácil traslado. Usaban brazaletes y collares hechos de conchas, huesos o piedras.
Pese a estar en contacto con culturas más desarrolladas, que se ubicaban al interior, no asimilaron su influencia, y siguieron siendo nómadas pescadores hasta su extinción durante el siglo XIX.

Cuncos



Bandas que habitaron originalmente la zona al norte del canal de Chacao; pero, luego de la llegada de los araucanos, se produjo un desplazamiento general de los pueblos a la zona sur. Los Huilliches, presionados por los araucanos, forzaron, a su vez, el movimiento de los Cuncos hacia la parte norte de la Isla Grande de Chiloé.
Su principal sustento económico, era la Pesca, aunque, además desarrolló técnicas agrícolas, como el cultivo de la Papa, Maíz y Quinoa, y por ende, eran recolectores y cazadores. Los Cuncos construían sus viviendas con palos y pieles.
Creían en una vida sobrenatural, por lo que sepultaban a sus muertos en cuevas o plataformas elevadas.
A fines del siglo XVIII, desaparece como pueblo, en Chiloé, con Cuncos y Huilliches.

Chonos



Habitaron la zona sur de la isla Grande de Chiloé hasta el archipiélago de Las Guaitecas.
Su economía era mantenida por la Pesca. Navegaban durante días en sus canoas, buscando mariscos y peces, que pescaban usando anzuelos de madera. También se dedicaban a la caza de Lobos Marinos, a los que atacaban con arpones hechos de hueso de Ballena, usaron las Dalcas (Canoas), pagaya y sacho.
Los Chonos adquirieron por contacto con sus vecinos, rudimentarias técnicas agrícolas, como el cultivo de la papa.
Éste pueblo acostumbraba a construir sus habitaciones, de forma cónica, con un armazón de palos cubierta con pieles. Iban casi desnudos se cubrían los hombros con una especie de capa muy pequeña que tejían con pelos de guanaco y un trapo que confeccionaban con algas marinas secas. Además, creían en una vida sobrenatural por lo que sepultaban a sus muertos en cuevas o plataformas elevadas.

Alacalufes (kawéskar)



Éste pueblo, que se denominó a sí mismo “Kawéskar” (”los que usan pieles”), se situó entre el Golfo de Penas por el norte, hasta el estrecho de Magallanes.
Fueron pescadores que recorrían los canales del sur en sus canoas de madera. Usaban instrumentos de caza como las Mazas, Lanzas y cuchillos, los que confeccionaban con las conchas de “Choros Zapato”. De hecho, en idioma Yámana, Alacalufe significa “Hombre con cuchillo de concha”.
Además de la pesca, que practicaban a mano, porque desconocían el anzuelo, su otra fuente de sustento fue la cacería terrestre.
Debido a la dureza del clima donde se ubicaban, cubrían sus cuerpos con capas de cuero de Lobo Marino y piel de Guanaco.
Pasaban gran parte del tiempo en sus canoas; pero cuando acampaban, lo hacían en viviendas rusticas de forma cónica, hechas con cuero de Lobo Marino y ramas.
En éste pueblo, las mujeres realizaban sacrificadas labores, como el buceo en las gélidas aguas de los ríos en busca de mariscos.
Los Alacalufes fueron un pueblo de costumbres monogámicas y creían en la vida después de la muerte. Sus divinidades eran Ualicho y Ayayema.

Yaganes (Yámanas)


Autodenominados Yámanas, que significa “Seres Humanos”, los Yaganes se ubicaron en los archipiélagos del extremo sur, especialmente en la zona del canal Beagle y el Cabo de Hornos. Fueron el pueblo prehispánico más austral del continente.
Sus fuentes de sustento eran la Pesca y la recolección de especies silvestres. Para la primera actividad, usaban sus canoas (”Dalcas”), construidas con troncos ahuecados. También practicaban la caza de zorros, usando perros.
A este grupo humano, junto con los Alacalufes, se les conocías también como Tribus Fueguinas, por habitar la zona de Tierra del Fuego. Tenían un sentido religioso muy desarrollado, con un dios llamado Vatauinuiva.
Poseían un periodo de iniciación de los hombres a la pubertad, denominada Chieháus, en el que los más viejos instruían a los jóvenes en las verdades fundamentales de su cultura.

Pueblos Cazadores y Recolectores.
(Nómades Terrestres)



Este es el conjunto de Tribus y Pueblos cuya principal actividad fue la recolección de especies y la caza de animales, que los llevó al surgimiento y extinción de alguno de ellos. Se ubicaron a lo largo de todo el país, principalmente en los valles interiores. Desarrollaron fuertemente la agricultura y aquí veremos a los principales:


Chiquillanes



Se situaron en la zona cordillerana, entre Los Andes y Rancagua. Fueron un pueblo muy poco conocido hasta el siglo XVIII y confundidos generalmente con los Puelches.
Estos nómades y cazadores, se beneficiaron básicamente del Guanaco: comían su carne  y usaban su piel para toldos y vestuarios. Elaboraron piedras Tacitas.
No se sabe de sus modos de vida y creencias.

Pehuenches (Gente del Piñón)



Se ubicaron en la región cordillerana, desde la cuenca del río Maule hasta la región de Chiloé. Vivían en las zonas montañosas.
Se dedicaban a la caza del Guanaco con Arcos y Flechas, mas la utilidad de las Boleadoras. Recolectaban raíces silvestres y frutos, como el Pehuén o el Piñón, producto de la Araucaria, que para ellos en un Árbol sagrado.
Practicaban el intercambio comercial (de Sal, Piñones, Pieles, etc.), en ambas bandas de la cordillera, con otros pueblos, entre los cuales estaban los Araucanos.
Tuvieron su propia lengua, que luego fue desplazada por el Mapudungo, debido a sus contactos con los Mapuches, de los que también aprendieron la cestería.
Las descripciones de los cronistas los muestran como personajes altos, musculosos, de ojos hundidos y faz cuadrada.

Puelches (Gente del este)



Se situaron al sur de los Pehuenches. Practicaron la recolección de frutos silvestres y, fundamentalmente, la caza del Guanaco. Para ello utilizaron lanzas, arcos, flechas y boleadoras.
Se organizaron en pequeñas bandas, las cuales tenían un pequeño comité estratagema en caso de invasión. Eran monógamos, menos el cacique, que podía tener más de una mujer.
Creían en los principios Negativos y Positivos. Su religión era controlada por Chamanes.
A través del contacto con los españoles, adquirieron el uso del Caballo como elemento de transporte y base de su dieta alimenticia. Sin embargo, su nomadismo hizo que no aprovecharan mejor la influencia hispana.

Poyas


Se situaron en las inmediaciones del río Nahuelhuapi, hoy territorio argentino. Fueron dedicados a la caza y a la recolección de especies.
Al ser un subgrupo de los Tehuelches, hoy solo sabemos que practicaban la poligamia, es decir, los hombres tenían más de una mujer.

Tehuelches (Patagones)



Se situaron en la zona cordillerana que se extiende entre el Golfo de Reloncaví y el Estrecho de Magallanes.
Su principal sustento económico era el practicar la caza del Ñandú y del Guanaco, junto con la recolección de frutos silvestres. En la caza, usaron lanzas, arcos, flechas, hondas y boleadoras.
Por el contacto con los españoles, hacia el siglo XVIII, adquirieron el uso del Caballo, lo que les sirvió para la cacería.
Los Tehuelches, vivían en tiendas confeccionadas con las pieles de los animales que cazaban, gracias al llevar el conocimiento de Talabartería (trabajo en cueros y pieles). Eran monógamos.
Este pueblo ha sido descrito por los cronistas como gente de gran altura, con un promedio de 1,80 MT. Fueron conocidos como Patagones, por las grandes huellas que dejaban sus trancos en la nieve.

Onas (Selknam)



Ona, significa “Hombre del norte”en idioma Yámana. Este pueblo se autodenomina “Selknam”, que quiere decir “los que son iguales”.
Se cubrían el cuerpo con cueros de Lobo Marino, zorros y guanacos. Para combatir el intenso frió de la zona, se untaban el cuerpo con grasa de animales. Además, con fines rituales, pintaban sus cuerpos con pigmentos vegetales.
La estatura de los hombres era elevada, con un promedio de 1,80 MT. Mientras que las mujeres eran más pequeñas. Vivían en habitaciones cónicas, hechas de ramas y cueros de animales, cazados por los hombres de esta cultura. Los Onas eran monógamos, y no permitían el casamiento entre parientes,
El mando era ejercido por el más anciano, asesorado por un consejo de adultos. No tenían mayor estratificación social. Se agrupaban en bandas relativamente pequeñas, de 20 a 40 personas, relacionadas por parentesco, como los Clanes escoceses (claro que no recibieron ninguna influencia de estos).
Poseían una fuerte división de roles de acuerdo al sexo. Los hombres cazaban, pescaban, y fabricaban los toldos en los que vivían. Las mujeres mariscaban, recolectaban vegetales silvestres y, en general, realizaban labores domesticas. Esta división permaneció en el tiempo gracias a un rito, denominado Kloketén, que servía para iniciar a los jóvenes a la pubertad y, mediante a cuerpos pintados y al uso de máscaras, asustar a las mujeres y reforzar el dominio sobre ellas. En este rito se cantaba, se bailaba y se transmitían mitos y leyendas del pueblo Ona.
Su dios habitaba en el cielo y se llamaba Temaukel. No intervenía en lo cotidiano, pero era un juez de lo bueno y lo malo.


Pueblos Agricultores y Alfareros.



Atacameños



Habitaron la zona de la punta de Atacama y las zonas argentinas limítrofes. La región de Atacama constituyó su hábitat natural. Alrededor de la localidad de San Pedro de Atacama, formaron una de las culturas más avanzadas y desarrolladas del mundo prehispánico. Vivieron en las quebradas cordilleranas, frente al desierto.
Su economía era avanzada y tuvieron múltiples actividades; entre ellas: la agricultura (la papa, el camote, el maíz, la quinoa y los frejoles); la ganadería, para alimento y transporte (llamas y alpacas); trabajos de cestería y metalurgia (oro, plata, cobre y bronce), hilados y tejidos. Comerciaron la producción de estos productos con la costa y el altiplano.
Para subsanar la carencia de tierras fértiles, usaban el sistema de terrazas de cultivo en las laderas de quebradas y cerros, regando a estos por medio de canales de regadíos.
Se organizaron en comunidades agrícolas y familiares, denominadas Ayllus y para comunicarse, tenían un idioma propio, el Kunza.
Fueron un pueblo de baja estatura: el promedio era de 1,60 MT para los hombres y 1,45 MT. para las mujeres.

Los Atacameños tuvieron diversas etapas de desarrollo cultural e influencia externa, las que se han clasificado de la siguiente manera:

- San Pedro I (500 a.C. al 300 d.C.):

Caracterizada por una cerámica roja pulida, de formas globulares y de vasos cilíndricos, cántaros grandes y urnas con rostros estilizados, cerámicas grises. Durante esta fase la metalurgia y otras artesanías ya han alcanzado un notable desarrollo. Es posible encontrar vasijas foráneas, lo que denota contactos con otros pueblos.

- San Pedro II (300 d.C. al 900 d.C.):

Caracterizada por un desarrollo de la cerámica negra pulida. Aparecen trabajos en metal madera y piedras semipreciosas. También se desarrolla la cestería decorada y trabajos en lana. Al parecer se desarrollan lazos con la cultura altiplánica del Tiahuanaco.


- San Pedro III (900 d.C. al 1500 d.C.):

En esta categoría, encontramos la influencia del imperio incaico, que se demuestra en la cerámica rojo-violácea y en los Pucarás, verdaderas fortalezas de piedra (los principales fueron Turi, Chiu-Chiu, Quitor y Lasana).

Los Atacameños creían en la vida sobrenatural y, por tal motivo, enterraban a sus muertos con sus mejores ropas y con sus utensilios personales.


Cultura El Molle



Su nombre se debe al sitio en que descubrió los restos de esta cultura Francisco Cornely, en 1938. Se situaron al sur de los atacameños, en la región del Copiapó al Choapa. Fueron antecesores de la cultura Diaguita. Provenían de Argentina. A la llegada de los españoles, ya se había extinguido como pueblo.
En sus inicios se dedicaron, se dedicaron a la ganadería auquénida, a la caza y a la recolección, posteriormente fueron agricultores.
Desarrollaron la metalurgia del cobre y del bronce. También trabajaron en tejidos, cestería y cerámica, la que fundamentalmente utilitaria, monocroma, con colores negros o rojos.
La característica más conocida de esta cultura es el uso del Tembetá, un adorno, generalmente de piedra o de metal precioso, que se ponían perforándose el labio. Este tipo de decoración fue típico de los pueblos de la zona amazónica, lo que hace pensar que los primeros miembros de esta cultura, que habrían llegado a Chile hacia el año 300 d.C., tiene su origen en el Chaco.

Diaguitas



Se situaron al sur de los atacameños, en la región de los valles transversales. Su cultura la desarrollaron aprovechando la cultura preexistente, denominada Molle.
Fueron agricultores y constructores de terrazas de cultivo. Sus productos principales eran: el maíz, los frejoles, la quinoa, y la papa. Fueron uno de los primeros elaboradores de la Chicha de algarrobo. Además de la agricultura, tuvieron como base de subsistencia la ganadería auquénida (llamas y alpacas).
Desarrollaron la metalurgia del cobre y el bronce. Además trabajaron en tejidos, cestería y cerámica.
El jarro-pato, fue una expresión típica de la alfarería Diaguita. Ésta estaba adornada y pintada con representaciones de animales (cerámica zoomorfa).
Aunque vivían en comunidades, nunca llegaron a conformar un nivel importante de organización; posiblemente, su desarrollo fue interrumpido por la influencia incaica. Hablaban la lengua Kakán.

Picunches



Los Picunches (Gente del norte) se localizaron desde Cachapoal al río Itata. Fue un pueblo pacífico que siempre tuvo problemas con los araucanos por la agresividad de éstos. Ayudaron a los españoles en la conquista de Chile.
Desarrollaron la agricultura, influidos por el contacto con Diaguitas e Incas. Sin embargo, la bondad del clima hizo que no tuvieran que esforzarse en la labor del cultivo. La agricultura les proporcionó maíz, papas, ají, calabazas y porotos. Usaban la Coa como punzón para abrir la tierra y sembrar. En la ganadería, criaron Llamas y Guanacos.
El comercio que realizaron gracias a sus productos, no fue de mayor relevancia.
Sus sepulturas eran túmulos de piedras y tierra que se levantaban sobre cámaras de piedras. La construcción la techaban con ramajes y, encima de las ramas, ponían tierra.
Su alfarería recibió gran influencia de los Diaguitas, usando los colores blanco, negro y rojo. Fabricaron las llamadas piedras tacitas.
Se agruparon en pequeños caseríos, en los que, en unas diez rucas, se albergaban 300 personas aproximadamente.
Su organización era básica, sin mayor evolución. Mandaba un Cacique, cargo que era hereditario.
Los Picunches se caracterizaron por ser un pueblo pacífico, que estuvo sometido durante un tiempo al imperio incaico.

Huilliches



Los Huillliches (Gente del sur) se situaron desde el río Toltén al golfo de Reloncaví. Originalmente, habitaron la zona que, después del siglo XIV, ocuparon los araucanos, siendo desplazados por éstos hacia e sur.
La agricultura, la fabricación de objetos cerámicos, los tejidos, la caza y la recolección de frutos silvestres, los llevó a tener un desarrollo bastante grande hasta que los araucanos los desplazaron a norte de la isla Grande de Chiloé.
Fueron un pueblo pacífico. Tuvieron características muy similares a la de los Picunches, aunque un desarrollo cultural inferior.

Araucanos



Localizados entre los ríos Itata y Toltén, fueron un pueblo eminentemente guerrero.
La designación de araucanos la recibieron del escritor y poeta español Alonso de Ercilla quien, en la obra épica “La Araucana” (s. XVI), los llamó de este modo.
Según Ricardo Latcham, los araucanos provenían del otro lado de la cordillera, de la Pampa argentina.
Vivían de la agricultura, de la fabricación de objetos cerámicos, los tejidos y la caza. La agricultura les proporcionaba maíz, papas, maní, ají, calabazas, y los piñones. La pala de madera les sirvió como instrumento agrícola. La carne del huemul y del guanaco la reservaban para las grandes ocasiones. Para cazarlos utilizaban arcos, flechas, hondas, boleadoras, y mazos.
Su vestimenta consistía en paños y ponchos tejidos de lana de llama y guanaco por las mujeres.
El territorio araucano estuvo dividido en tres franjas longitudinales, cada una de las cuales se denominó Vutanmapu.
Los Aillarehues eran agrupaciones políticas que correspondían a las tribus que se unían en caso de guerra. Se desglosaban de la siguiente manera:

- Aillarehues:

compuesto de nueve grupos (rehues o levo), cada uno con 4.000 hombres.

- Levo:

compuesto de varios caví de 400 hombres.

- Caví:

compuesto de varios pichicaví de varios hombres cada uno.

Cada caví y levo tenía su propio cacique o longo, cargo que generalmente era hereditario. Las autoridades de las divisiones más grandes se elegían según las necesidades del momento. El toqui era el jefe de los rehues o de las agrupaciones superiores en caso de guerras.
Era costumbre entre los araucanos convertir a sus prisioneros de guerra, en sus esclavos. El corazón de los más valientes era arrancado para beber su sangre en honor al muerto y para recibir de ella las virtudes del combatiente. La victoria se celebraba bajo un árbol de canelo, entre bailes e ingesta de bebidas alcohólicas.
Su religión era compleja, a los espíritus principales se les llamaba Pillanes, los que eran los grandes fundadores de la raza. Los espíritus malignos, que provocaban los males y enfermedades, recibieron el nombre de Huecuvu. La machi era el puente entre los Dioses y el hombre.
A través del Guillatun, se ponía en contacto con los dioses para la rogativa del pueblo. En el recinto destinado al guillatun plantaban una gran rama de canelo, el árbol sagrado de los araucanos y otra de maqui, amarradas a un tronco semejante a una escalera, al monumento se le llamaba “rehue”. A su pie colocaban corderos, pan y chicha de maíz en cántaros.
Las rogativas las pronunciaban unos ancianos prestigiosos, al mismo tiempo que ofrecían la sangre de los corderos recién sacrificados. Inmediatamente toda la concurrencia empezaba a dar vueltas en torno del rehue,  cantando y bailando al son de sus instrumentos músicos, poseídos de frenética excitación. La escena culminaba con la subida de la machi al rehue, donde, en actitud arrobada, imploraba a los espíritus los deseos de la multitud.

Mediante el Machutun, sanaban a los enfermos. Dentro de la ruca del enfermo se reunían con él sus parientes. Lo tendían en el suelo y a su cabecera la machi plantaba una rama de canelo. Hacía descuartizar un guanaco, le extraía el corazón y salpicaba con su sangre la rama de canelo. Quemaba algunas yerbas y llenaba de humo la habitación. Luego, recitando palabras cabalísticas, se acercaba al paciente, fingía chupar la parte de su cuerpo en que estaba la dolencia  y salivaba rojo. Finalmente, en medio de la sorpresa general, presentaba el espíritu malo materializado en un palito, un inocente sapito o una angustiada lagartija: éste era el daño. Pero había veces que el enfermo no sanaba; entonces la machi se disculpaba diciendo que el maleficio le había dañado al paciente las “entrañas más nobles”.
La organización araucana era bastante simple. La unidad básica la constituía la familia consanguínea, los descendientes de un mismo antepasado. Las mujeres perpetuaban la herencia y el nombre, siendo, sin embargo, una sociedad patriarcal. No se podían casar entre parientes. El matrimonio se efectuaba mediante un simulacro de robo de la novia. Ésta era comprada, y su familia le entregaba una dote a los parientes directos del novio. El hombre podía tener más de una mujer, dependiendo de su situación económica.

Conclusión.



Algo conocía de los Indígenas chilenos prehispánicos, sin embargo, el hecho de buscar e investigar me ha llevado a conocer más aún sobre éste interesante tema.
Las culturas nómadas, son a mi gusto, las más atractivas de todas, puesto que su sufrida forma de vida; su desinterés hacia las otras culturas del interior del valle, violentas e insidiosas por erudición; tienen mas descubrimientos puestos en tierras vírgenes, difíciles de encontrar. Seguramente, he de coincidir con muchos antropólogos por esta razón.
No obstante, las otras culturas, tanto agrícolas como recolectoras y cazadoras, son muy llamativas a mi forma, ya que sus creencias se parecen mucho a las nuestras. Sobre todo lo importante de su sobre vivencia en aquellos tiempos de invasión.
Sin duda, este trabajo me ha servido mucho para conocer e introducirme más en la cultura de nuestro país, para cuidarla y respetarla, pues los Aborígenes de esta región (Chile), son, de una u otra manera, nuestras raíces y, por ende, nuestros antepasados.
Más que un simple trabajo de Historia, una lección.

Bibliografía.



- “historia y Geografía de Chile.”Samuel Vial M.
- “Enciclopedia Salvat”
- Enciclopedia Encarta ´98
- Recopilación de Textos históricos diario La Tercera.

Autor:

Annatar Manta Negra





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