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Especie elegida Primates y su evolución parte 1 - Monografía



 
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Análisis antropológico. Teoría evolutiva. Escalera de progreso. Diversidad. Homínidos. Ciclos de Milankovic. Habla



Capítulo 1. - Principios básicos de la teoría evolutiva.-



La herencia de los caracteres adquiridos.



Los antepasados vivían en árboles, por lo tanto se desplazaban por ellos por lo tanto estarían acostumbrados a saltar y trepar por éstos. Podemos decir q la evolución de las especies es proporcional a  la forma de vida de la especie. Esto produce alteraciones en su físico q se transmitiria de generación en generación, por supuesto estas se ampliarían y se seguiría transmitiendo.

Según Lamarck el mundo natural no se rige por la lógica humana.Las leyes de la herencia nos lleva a destacar el planteamiento lamarckista. Hagamos lo que hagamos, no podemos modificar los genes que heredarán nuestros hijos.

La selección natural.



Para Darwin y Wallace, los individuos no tienen un papel decisivo en la evolución. Solo los mas actos llegarán a la copulación dando buenas características a la siguiente generación. Todos los individuos de una especie son genéticamente diferentes, en la competencia  que se establece unos se verán favorecidos y otros perjudicados por sus genes, y de este modo se produce una selección.
Esto se debe a la selección natural que en palabras de Darwin, preserva las características  favorables y destruye las desfavorables.

Debemos saber q la selección natural no persigue ningun objetivo exceptuando la existencia de la especie. No hay variante génicas mejores que otras en sentido absoluto, sino que todo depende de las circunstancias del medio ambiente, por un fenómeno que se conoce como mutación, de cuando en cuando nacen individuos con variantes nuevas.Las mutaciones aumentan la variabilidad de las especies existentes.
Autores como Stephen Gould y Eldredge opinan que la evolución camina a grandes zancadas. Los organismos son máquinas con engranajes tan complejos ajustados y al mismo tiempo capaz de sobrevivir, a los que Goldschmidt llamó  ‘’monstruos promisorios'’.

La escalera del progreso.



Este planteamiento de la evolución como una escalera de progreso que conduce hasta la especie Homo sapiens está muy arraigada en la sociedad, y no menos en los medios científicos y académicos, aunque sea sólo subconscientemente. Dudamos que haya algún libro que empiece por las primeras formas de vida en el planeta y termine con los erizos de mar o los insectos, mientras que los mamíferos, los primates y los humanos se pierden entre los capítulos o lecciones intermedias.
Para Darwin la evolución es oportunista, no se dirige hacia ningún ideal de perfección. Es decir, todas las especies son igualmente perfectas, cada una de ellas maravillosamente adaptada a sus hábitos gracias a la selección  natural. El mecanismo que Lamarck proponía para hacer marchar la evolución hacia delante era adaptativo y no empujaba en ninguna dirección preferente a los organismos por vericuetos.
Las especies  no se ordenan en una secuencia, no se aprecia una escalera hacia ninguna parte, sino un árbol con muchas ramas, y sin ningún tronco. La evolución es divergente.

Capítulo 2. - Nosotros los primates.-



Definición ecológica y diversidad de los primates.



En el momento que observamos con objetividad la naturaleza se aprecia que, pese a su enorme diversidad, no existe una cantidad infinita de formas, sino que todas las especies vivientes pueden agruparse en un número limitado de tipos biológicos. Los hombres seguimos siendo tan primates como cualquier otra de las aproximadamente 180 especies vivientes del grupo. Nosotros hemos evolucionado a partir de una especie q ya esta desaparecida. Los primates son unos primates que viven en bosques tropicales húmedos o subtropicales de tipo monzónico. Como resultado de una larga historia evolutiva arborícola, los primates actuales comparten una serie de especializaciones únicas para amarrarse a los árboles, trepar por ellos y saltar de una rama a otra. Una de estas adaptaciones es un dedo de los pies grande y móvil, uñas planas en todos los dedos de manos y pies, en lugar de tener garras como sus antepasados, los dientes de los mamíferos son muy importantes en paleontología: con los dientes podemos saber que tipo de dieta tenía el indibiduo encontrado.

Clasificación de los primates.



Podemos dividirlos en dos grandes grupos llamados “estrepsirrinos” y “haplorrinos”, esta diferencia esta en la forma de la nariz y el labio superior. En los “estrepsirrinos” los orificios nasales externos están rodeados por una zona de piel húmeda y desnuda.

En el grupo de los “estrepsirrinos” se encuadran los Lémures, los Indris y los Aye-aye, que evolucionaron y se diversificaron Madagascar.
Los “aplorrinos” se dividen en tres grupos: los Tarseros, Catarrinos y Platirrinos. Los simios también presentan una posición frontal de los ojos, que permite un amplio campo de visión.

Los hominidos, monos de nuestra misma raza



Dentro de los catarrinios, nuestra especie se encuentra entre los llamados hominoideos, mientras que los llamados monos del Viejo Mundo forman un subgrupo, el de los cercopitecoideos.
Las dos especies de chimpancés son el chimpancé común y el chimpancé pigmeo; Ambas forman un grupo natural ya que las dos provienen de un antepasado común.
Muchos de los homínidos están relacionados con un peculiar modo de locomoción en los arboles, que Keith bautizó como braquiación. Todas las modificaciones en el cuerpo de los hominidos permiten una gran capacidad de movimiento del brazo por encima del nivel de los hombros, que unida a la extender completamente los brazos y la movilidad de la muñeca hacen posible la braquiación.
Los homínidos tenemos el tronco en la región lumbar, con reducción del número de vértebras, esto nos permite arquearlo. Cuando bajan al suelo, los orangutanes, chimpancés y gorilas se mueven sobre sus cuatro extremidades, el tronco se inclina desde los hombros hasta las caderas.

Historia de los primates.



El primer fósil se encontró hace unos  65 m.a y fue bautizado con el nombre de purgatorius ceratops.
El purgatorius ceratops se asigna al grupo de los plesiadapiformes, que corresponde al cenozoico.
Durante el mioceno, la época que sigue al oligoceno, y que se extiende entre hace 24 y 5 m.a, en el continente africano surgieron los primeros hominoideos, el grupo al que pertenecemos junto con los antropomorfos.
Louis De Bonis y George Koufos sostienen que el Ougranopitehecus, encontado en Grecia esta relacionado con el grupo que formamos nosotros con los chimpancés y gorilas. El rastro fósil de los hominoidéos eurasiáticos se pierde hace unos 7 m.a, hasta la aparición de formas ya muy próximas a las especies actuales del orangután y los gibones.

Capítulo 3. - clima y evolución.-



Escalas paleotérmicas.


Hoy en día para investigar depósitos marinos se usa usan las curvas marinas de paleotenperatura de las que la más empleada es una que se construye a partir del oxígeno encontrado en los diminutos caparazones fosilizados de algunos microorganismos, los foraminíferos.
Para relacionar estas escalas se han rastreado también en los fondos marinos, los sedimentos de polvo transportado por el viento desde tierra adentro, con objeto de ver como han variado estos aportes, que se suponen más abundantes cuanto más secas y áridas sean las regiones continentales próximas, y menor su cobertura vegetal. Los registros marinos nos informan de lo sucedido los últimos millones de años, pero no nos dicen las causas.

Factores de cambio climático.



Los factores fundamentales  que originan cambios climáticos pueden agruparse en cinco categorías: catástrofes, evolución geodinámica del planeta, comportamiento del sistema hidrosfera atmósfera, fluctuaciones naturales de la órbita del sol alrededor de la tierra y efecto de la biosfera.

La evolución geodinámica incluye fenómenos muy variados, tales como la disminución del flujo del calor que llega a la superficie terrestre, desplazamiento de los polos geográficos, actividad volcánica, etc…

Los ciclos de Milankovic.



La órbita de la tierra alrededor del sol produce dos ciclos térmicos muy regulares, el primero las alternancias de días y noches y el segundo las estaciones. Cuatro son las etapas que marcan el comienzo y final de las estaciones: dos equinoccios (primavera y otoño) y dos solsticios (verano e invierno)
En los equinoccios coinciden la duración del día y la noche. En el solsticio de verano se produce el día con más horas de luz del año y en el solsticio de invierno se alcanza la noche más larga.
Si la órbita de la Tierra alrededor del Sol fuese completamente circular, no habría cambios climáticos debidos a las fluctuaciones en la insolación.

Un modelo climático para la África ecuatorial.


Las precipitaciones en el África subtropical muestran en la actualidad una marcada dependencia estacional y siguen los ciclos anuales del monzón africano.
El África subtropical es  selva húmeda. El este de África, es por lo contrario, mucho más árido. Sus ecosistemas son ahora de sabana, con predominio de las formaciones herbáceas sobre los arboles.
Peter deMenocal ha construido un modelo teórico de cómo los diferentes factores han afectado a los climas de las latitudes bajas africanas. El modelo que explica como el clima del África  subtropical puede verse influido por las glaciares.

El gas de la polémica.



La presencia de vapor de agua, dióxido de carbono y demás gases hace que la temperatura terrestre sea de entre 15 y -15 grados. Con ayuda de la luz solar las plantas convierten el agua y el  CO2 en materia orgánica mediante la fotosíntesis. La mayor parte de los vegetales pertenecen a un grupo denominado C3 y una pequeña parte en general de hierbas de tallos duros a otro grupo denominado C4. En buenas condiciones de humedad y temperatura, y con abundancia de CO2, las plantas C3 se desarrollan mucho mejor que las C4; pero con la cantidad actual de dióxido de carbono en la atmósfera, muy escasa en relación con otras épocas.

Las precipitaciones en el África subtropical muestran en la actualidad una marcada dependencia estacional y siguen los ciclos anuales del monzón africano.
El África subtropical es  selva húmeda. El este de África, es por lo contrario, mucho más árido. Sus ecosistemas son ahora de sabana, con predominio de las formaciones herbáceas sobre los arboles.
Peter deMenocal ha construido un modelo teórico de cómo los diferentes factores han afectado a los climas de las latitudes bajas africanas. El modelo que explica como el clima del África  subtropical puede verse influido por las glaciares.

El gas de la polémica.



La presencia de vapor de agua, dióxido de carbono y demás gases hace que la temperatura terrestre sea de entre 15 y -15 grados. Con ayuda de la luz solar las plantas convierten el agua y el  CO2 en materia orgánica mediante la fotosíntesis. La mayor parte de los vegetales pertenecen a un grupo denominado C3 y una pequeña parte en general de hierbas de tallos duros a otro grupo denominado C4. En buenas condiciones de humedad y temperatura, y con abundancia de CO2, las plantas C3 se desarrollan mucho mejor que las C4; pero con la cantidad actual de dióxido de carbono en la atmósfera, muy escasa en relación con otras épocas

Capítulo 4.  - el origen de la humanidad -



Relojes moleculares.



Según los estudios de los biólogos moleculares, nuestro linaje se separó de los chimpancés hace entre 4,5 y 7 m.a, este intervalo de tiempo se ha calculado por medio de sus relojes moleculares, la divergencia genética aumenta con el tiempo.
Pero esta afirmación es valida si se escogen solo para el análisis de genes adecuados, genes neutros. Pero para calcular el ritmo de cambio de los genes neutros, la llamada tasa de mutación, hay que recurrir de nuevo a los fósiles, midiendo la distancia genética entre dos especies de las que se conocen, por los fósiles, cuanto tiempo lleva separándose en línea.

Cambio de hábitat.



Entre otros restos de hominidos se han encontrado, una tibia cuya morfología mueve a sus descubridores ha afirmar que estos primates eran bípedos. Por lo tanto podemos decir que han empezado ha cambiar de manera significativa su modo de vida, su alimento y su ambiente. El siguiente millón de años corresponde al Australopithecus afarensis. La mayor parte de sus fósiles se han encontrado en el área de Hadar, tramo final del río Awash y en Laetoli.
Del yacimiento de Maka, procede un conjunto de fósiles que incluye la mandíbula más completa conocida, algunos dientes con algo más de 4 m.a. Sin embargo, la asignación de estos fósiles al Australopithecus afarensis esta sujeto a la revisión y podrían pertenecer, dad su cronología, al   Australopithecus anamensis.
Por el contrario, una única especie puede presentar mucha variación cuando hay grandes diferencias entre machos y hembras: es el llamado dimorfismo sexual. Algunos especialistas encontraban diferencias significativas en el esqueleto postcraneal, que combinaría la capacidad de caminar de forma bípeda con la de trepar en los árboles.

Señas de identidad.



Durante los años 50 Dart desarrolló la idea de que los primeros primates eran cazadores. Para este autor los Austrolopithecus eran cazadores y caníbales, nosotros hemos heredado la pesada carga de esos violentos instintos, al tiempo que hemos perfeccionado las armas.
La interpretación de Dart fue aprobada por solo unos pocos. En resumen las hipótesis del cazador supone una forma sanguinaria de empezar la evolución humana, aunque es un comienzo después de todo.

Capítulo 5. - el chimpancé bípedo-.



El gran paso.


El humano no es el único mamífero capaz de andar sobre sus extremidades posteriores. Ya se ha comentado antes que los monos antropomorfos tienen la costumbre de mantener vertical el tronco cuando se desplazan por los árboles colgados de sus brazos.
Esto se debe en partea la cadera, cuando nos sentamos firmes, el cuerpo se mantiene estable y la cadera horizontal. En el momento en que cualquiera de nosotros adelanta una pierna para andar, el peso del cuerpo hace que la cadera tienda a inclinarse sobre el lado no apoyado. Pero esto no sucede porque el hombre tiene unos músculos que son los aduptores y estabilizan la cadera e impiden que se vengan demasiado al lado que esta en el aire, mientras que los chimpancés carecen de este mecanismo y para evitar la caída lateral han de hacer grandes desplazamientos de todo el tronco hacia el lado de apoyo. El chimpancé al ponerse de pie marcha de forma parecida a los enfermos humanos de parálisis en el aduptor.

En un cuadrúpedo los extensores de la articulación de la cadera con el fémur realizan el trabajo de extender alternativamente las extremidades posteriores e impulsar el cuerpo hacia delante en la locomoción a cuatro patas. Excluido el cráneo y la mandíbula, es probable que nada distinga tanto a los humanos de los antropomorfos como la pelvis, los tres músculos glúteos se originan en el ala ilíaca y se insertan en el fémur. El ala ilíaca representa la mayor parte del hueso ilíaco. En los humanos es más corto, por el acercamiento entre las articulaciones del coxal con la columna vertebral y el fémur.
Uno de los grandes problemas en biología evolutiva es como se producen las grandes transformaciones anatómicas que dan lugar a organismos diferentes a su antepasado.

Otro rasgo clásico que permite atribuir al Austrolopithecus una locomoción bípeda es la posición del foramen magnum o el orificio de la base del cráneo por donde sale la médula espinal.

Las huellas de Laetoli.


Cerca del parque de Serengueti, esta situado el yacimiento de Laetoli, en una de sus erupciones, el volcán Sariman, arrojó cenizas que la lluvia convirtió en barro en la que se fosilizaron las pisadas de muchos animales, entre ellos muchos de los homínidos mencionados.

Estas huellas tienen unas características increíblemente modernas, no se refleja un andar inseguro, sino un caminar igual al nuestro.

Eso quiere decir que el pie del gorila es plano, y el primer dedo no llega tan lejos como los demás.

En el yacimiento se han hallado fósiles de Austrolopithecus afarensis, hace 3.5 m.a había dos tipos de homínidos:
Los homínidos de locomoción bípeda no tan conseguida como la humana.
Los de locomoción bípeda moderna que serían los responsables de las pisadas de Laetoli.
Se cree que los austrolopithecus son los únicos candidatos de estas huellas.

El misterio de los misterios de la evolución humana.



Siempre se ha dicho que andar sobre las piernas era una adaptación a la sabana, pero, aquí hay un error de conceptos pues hay que reivindicar la postura erguida tradicionalmente considerada poco eficaz, cuyo enorme inconveniente tenía que estar compensado con algunas ventajas, que era la liberación de las manos que permitió la fabricación de instrumentos y desarrollo del cerebro. Nuestro cuerpo esta compuesto de muchos segmentos articulados, cuyo centro de gravedad particular esta en el mismo plano. Para apreciar la eficacia biomecánica de un tipo de locomoción hay que seguir la trayectoria del centro de gravedad del cuerpo. Cuanto más recta sea esta trayectoria, más económica en consumo de energía será la marcha.
Wheeler encontró otra ventaja del bipedismo, un individuo en pie recibe menos radiación solar. La locomoción bípeda es quizás la mejor solución para que el homínido se vea obligado a recorrer largas distancias expuesto al sol.


Retrato del cuerpo entero de un austrolopiteco.



Lucy era un individuo pequeño, solo medía 105cm y pesaba 30 kg. Otro fósiles son más grandes y corresponden a ejemplares de 135 cm y 45 kg. Se piensa que los individuos tan pequeños como Lucy eran hembras y los grandes machos.
La característica más destacada del esqueleto postcraneal de Lucy era lo cortas que eran sus piernas. Los austrolopiteco aún tenían costumbres ancestrales para trepar por los árboles, además de poder caminar a dos patas, los astrolopitecos aún se subían a los árboles para comer, dormir y escapar del peligro.

El cráneo del austrolopitecus africanus se divide en dos partes:

- Un cráneo facial.
- Un cráneo cerebral.

El tamaño del encéfalo de los austrolopitecus no superaban apenas al chimpancé y otra de las diferencias con los antropomorfos es el toro supraorbital. El esqueleto facial sería poco diferente en los austrolopitecus y en chimpancés y gorilas, es decir, la cabeza del austrolopiteco tendría el aire general de la de un gran antropomorfo africano, del tipo gorila o chimpancé.


Capítulo 6 . - Los parántropos, homínidos de campo abierto.-



Origen y distribución del Paranthropus.



Como ya dijimos en el capítulo del clima, hace cerca de 2,8 m. a. Comenzaró a producirse en nuestro planeta marcadas oscilaciones climáticas asociadas a la extensión de los mantos de hielo en el hemisferio norte durante las épocas frías. Este cambio climático hubo consecuencias en la flora y fauna de las tierras del este de África cercanas al Ecuador, en donde las praderas  se extendieron a expensas de otros medios más arbolados. Las faunas de micromamíferos y bóvidos de esa época documentan el reemplazamiento de formas típicas de medios forestales húmedos por otras más adaptadas a los ambientes abiertos y secos, que todavía hoy ocupan las sabanas.
Paranthropus significa literalmente “al lado del hombre”  y fue acuñado por Robert Broom en 1938 para nombrar a una serie de fósiles de homínidos encontrados por él mismo en el yacimiento sudafricano de Kromdraai. El término es muy afortunado puesto que Homo y Paranthropus se originaron en la misma época y convivieron durante cerca de 1,5 m. a. a lo largo de una vasta región que se extendía desde la actual Etiopía hasta el extremo meridional de África.

La opinión más extendida en la comunidad paleontropológica es la de aceptar tres especies dentro del género Paranthropus. Dos de ellas son exclusivamente esteafricanas:

- Paranthropus aethiopicus.
- Paranthropus boisei.

La tercera se conoce sólo en yacimientos del sur: Paranthropus robustus.
El primer fósil de Paranthropus boisei fue hallado en 1959 por Mary Leakey. Consiste en un cráneo casi completo que sus descubridores bautizaron como Dear Boy por tratarse de un individuo juvenil.Este fósil ronda los 1,8 m. a. se  atribuyó a una nueva especie y género, Zinjanthropus boisei.
La estatura, peso y proporciones entre los miembros de Paranthropus boisei eran básicamente iguales a las de los australopitecus.
También se conocen fósiles de parántropos en el extremo meridional del continente, asignado a la especie Paranthropus robustus. A los primeros hallazgos de Broom en Kromdraai, se sumaron los realizados por el propio Broom y Jhon Robinson diez años más tarde, en 1948, en la vecina cueva de Swartkrans.
La mayoría de los fósiles hallados en Komdraai corresponden a restos de cráneos, mandíbulas, piezas dentales, y algunos restos de huesoso del brazo, la cadera y el pie. La colección de fósiles de Swartkrans es más amplia, con un cráneo bastante completo, aunque deformado, junto con otros restos craneales y dentales.

El especialista.   



Para un biólogo, un organismo especialista es aquel que se adapta a un estilo de vida muy concreto. Dicha especialización suele afectar a su modo de alimentación, lo que se trasluce en marcadas adaptaciones en su aparato masticador y digestivo. Por el contrario, los organismos que mantienen un modo de vida y una dieta más variados, es decir, menos especializados, son generalistas.
La masticación es el proceso por el cual los alimentos son triturados por la presión que los dientes situados sobre una pieza de hueso móvil ( la mandíbula) ejercen sobre los dientes dispuestos en una base ósea fija ( el maxilar ). Al igual que en un mortero, el alimento puede ser simplemente machacado, si la mandíbula se desplaza sólo en dirección vertical, o molido, si a los movimientos verticales de la mandíbula acompañan otros horizontales. Tanto la presión que la mandíbula ejerce sobre el maxilar como la dirección de sus movimientos depende de los músculos que se insertan en ella.

Dentro de las tres especies de parántropos existe una gradación en la especialización del aparato masticatorio, que está muy acentuada en el Paranthropus boisei, es menos marcada ene el Paranthropus robustus y sólo aparece esbozada en el Paranthropus aethiopicus.
Comenzando por la dentición, los molares de los pqarántropos presentan una capa de esmalte bastante gruesa, más que la de ningún otro homínido ni antropomorfo. Esta característica está claramente ligada a una dienta que produce un intenso  desgaste de molares, bien por que el alimento contenga partículas duras, porque necesite una prolongada masticación, o por ambas circunstancias a la vez. Por otra parte, la superficie de los dientes dedicada a triturar el alimento es muy grande en relación con el peso corporal. Esto se debe al incremento del tamaño de los molares y, sobre todo, a que los premolares son “molariformes”, es decir, con aspecto de molar, aumentando notablemente el área de la dentición dedicada a la trituración de alimento. De forma paralela al aumento de tamaño de molares y premolares, la dentición anterior de los parántropos, es decir, los caninos e incisivos, está muy reducida.

En los monos antropomorfos los premolares no están molarizados por lo que la región de la dentición encargada de la trituración del alimento está restringida a los molares. En cambio, en los parántropos la zona de masticación se ha extendido hacia los premolares, que por ello son molariformes. En cuanto a las mandíbulas de los parántropos, éstas son muy robustas como respuesta a la necesidad del hueso de resistir y disipar las grandes tensiones originadas por el acentuado esfuerzo masticatorio. Por otra parte, la mandíbula de un parántropo es fácil de distinguir de la de cualquier otro homínido, o antropomorfo, por ser muy ancha en relación  con su longitud. Esta disposición es ideal ‘para conseguir movimientos circulares de la mandíbula, destinados a moler u alimento duro.
El efecto de estas modificaciones esqueléticas tuvieron sobre la fisionomía de los parántropos fue considerable. Como consecuencia del retroceso del maxilar y del adelantamiento de los pómulos, el rostro de un parántropo no era prognato, es decir, con la cara proyectada hacia delante, sino plano y aún cóncavo de lado a lado. Además, la región de los pómulos estaba muy ensanchada como resultado de la ampliación lateral de las fosas temporales.
Finalmente, la cara también era muy alta debido al aumento de altura de las ramas mandibulares y de los huesos malares y maxilares. El rostro inconfundible de unos homínidos muy especializados.

Capítulo 7 . - Un homínido distinto.-



Los primeros humanos.



Hasta comienzos de la década de los noventa, los fósiles más antiguos asignados a nuestro género era un conjunto de dientes aislados y fragmentos mandibulares procedentes de los yacimientos del valle del río Omo. Sin embargo, la pertenencia a Homo hace más de 2 m. a. Dicha existencia se argumentaba a partir del reconocimiento de industria lítica, también de yacimientos del río Omo. Pero este era un argumento discutible basado en una premisa que se hacía necesario demostrar: que los únicos homínidos capaces de fabricar útiles de piedra son los miembros del género Homo.
Desde los primeros años noventa, una serie de fósiles atribuidos a nuestro género y con antigüedades mayores de 2 m. a. han sido presentados a la comunidad científica.


Los talladores de piedra.



Los chimpancés al igual que los humanos utilizamos instrumentos, pero los chimpancés tratan con objetos naturales que son adaptados para su función. Sin embrago, el instrumento está ya prefigurado en la naturaleza  por lo tanto no desarroyan su capacidad mental ya que todo lo tienen en la naturaleza.
Los humanos son los únicos primates que realmente producen instrumentos a partir de una forma que sólo existe en su cabeza, y que ellos plantan en la piedra. Estos se fabrican con pocos golpes, son muy sensibles.

Estos instrumentos proporciona:



Un filo cortante. Pero incluso fabricar utensilios tan simples es más difícil de lo que parece.
Como ya hemos observado los homínidos poseen un dedo pulgar articulado para manipular con precisión objetos pequeños debido al alargamiento de la palma de todos los dedos, excepto el pulgar, cuya punta queda a considerable distancia de las de los demás.
Es una mano hecha para colgarse de ella y no para tallar. Sin embargo, es probable que el problema principal resida en la incapacidad para coordinar los movimientos necesarios de los brazos, muñeca y manos.

La diversificación del Homo.



El registro de fósiles del Homo procedentes del yacimiento con menos de 2 m. a. de antigüedad es mucho más rico y diverso. Hasta hace unos pocos años, todos los fósiles africanos de una antigüedad comprendida entre 2 y 1,4 m. a. se atribuían a dos especies. Los más antiguos y primitivos se asignaban a la especie Homo habilis, mientras que los más modernos y evolucionados eran contemplados como los representantes africanos del Homo erectus, una especie definida a partir de fósiles precedentes de la isla de Java y de China. Sin embargo, el hallazgo de fósiles de morfologías dispares ha motivado, el replanteamiento del número de especies representadas por los fósiles africanos de más de 1 m. a.
El Homo rudolfensis se distingue por la combinación única de un cerebro grande junto a un aparato masticador desarrollado y parecido en algunas características al de los parántropos.
El Homo habilis se caracteriza por presentar un cerebro algo mayor que el del austrolopitecus y parántropos, junto a una arquitectura general del cráneo primitiva y muy similar a la del Austalopithecus africanus.

La ciencia de las relaciones.



A las relaciones de parentesco evolutivo se las conoce técnicamente como relaciones filogenéticas. Para deducir dichas relaciones a partir del registro fósil, los paleontólogos emplean un método que se basa en fundamentos muy sencillos, implícitos en la teoría darwinista de la descendencia con modificación, pero cuya aplicación es mucho más complicada. En esencia, se trata de rastrear las relaciones de parentesco a partir de la semejanza entre las distintas especies: a mayor parecido mayor proximidad evolutiva. Pero no todos los parecidos son iguales. Aparte de la pura casualidad, la similitud puede deberse a dos causas fundamentales: a la convergencia adaptativa (analogía) o a la herencia de un antepasado común (homología).


Capítulo 8 . -  la evolución del encéfalo.-



El órgano de la inteligencia.



Los seres humanos nos caracterizamos por poseer una inteligencia mucho más desarrollada que el resto de los animales.
Aunque eso que llamamos inteligencia es un concepto de difícil definición y muy problemática medida, es evidente que está relacionado con algunas habilidades en las que somos únicos. Hasta la fecha ningún otro animal ha sido capaz de escribir un libro, compones una sinfonía, viajar a la luna, diseñar y construir una computadora, etc.
Las investigaciones dedicadas a estudiar la evolución del encéfalo en los homínidos se han enfocado en dos aspectos básicos:
Cuantificar el aumento de tamaño del propio encéfalo a lo largo de la evolución de los homínidos.
Analizar la morfología de sus órganos, especialmente la de uno de ellos: el cerebro.

Encéfalos grandes y pequeños.



Cuando en nuestros cursos preguntamos cuál es la especie animal con el encéfalo mayor, la práctica totalidad de los humanos responden inmediatamente que la especie humana.
El tamaño promedio (expresado en peso) del encéfalo humano está en torno a los 1.250 g, y aunque es superior al de cualquier otra especie de primates o al de la mayoría de los animales, es claramente inferior al de los grandes mamíferos, cuyos encéfalos son mayores que el nuestro: el de la ballena azul ronda los 6.800 g y el del elefante está en torno a los 5.700 g.
¿Quiere esto decir que las ballenas azules y los elefantes son más inteligentes que los humanos?
Por supuesto que no. Lo que sucede es que, como el trabajo del encéfalo consiste en coordinar el funcionamiento del resto del cuerpo, es previsible que los cuerpos más grandes requieran encéfalos también mayores para su adecuada coordinación, por lo que a la hora de establecer la comparación entre el tamaño encefálico de dos especies hay que contemplar el efecto del tamaño corporal sobre el tamaño del propio encéfalo.


Campeones de la encefalización.



El peso encefálico que le corresponde a un organismo en función de su peso corporal es el valor esperado, mientras que el tamaño que realmente tiene su encéfalo podemos denominarlo valor encontrado. El índice entre ambos valores se conoce como índice de encefalización y mide la disparidad entre el tamaño que debería tener el encéfalo de un animal y el tamaño que en realidad tiene.
Cuando el índice de encefalización de una especie es igual a 1 podemos decir que sus valores esperados y encontrados son iguales y, por tanto, que su encéfalo es el que le corresponde por su tamaño. Si el valor dei índice es menor de 1, entonces el valor encontrado es menor del esperado y la especie tiene un encéfalo menor.
Finalmente, hay un hecho que merece la pena destacar: las especies que aparecen como más próximas a los humanos en cuanto a encefalización no son otros primates sino los catáceos; en especial los delfines, con valores de los índices de encefalización mayores de 4.

El tamaño encefálico de los homínidos fósiles.



Los promedios de dichos pesos en las distintas especies de homínidos son: Australopithecus: 426g; Australopithecus africanus: 436 g; Paranthropus robustus: 523 g; Pranthropus boisei: 508 g; Homo habilis/Homo rudolfensis: 619 g; Homo ergaster: 805 g.
Con todo ello, es posible calcular los índices de encefalización de los primeros homínidos. Dichos índices arrojan los siguientes valores: Australopithecus afarensis: 1,3; Austrolopithecus africanus: 1,4; Paranthropus boisei: 1,5; Homo habilis/Homo rudolfensis: 1,8; Homo ergaster: 1,9. La muestra de Paranthropus robustus es demasiado escasa como para poder calcular el índice con una razonable fiabilidad.
A partir de estos valores, podemos extraer algunas conclusiones de gran interés. En primer lugar, los australopitacus y parántropos presentan un grado de encefalización superior al de los chimpancés (1,2) pero netamente inferior al de los primeros representantes del Homo, cuyos índices de encefalización son más de un 50 por ciento mayores que el de los chimpancés .

La superficie del cerebro. 



La superficie de nuestro cerebro no es lisa, sino que presenta una topografía muy compleja en la que su pueden distinguir una serie de surcos llamados sulcos, que delimitan zonas en relieve positivo conocidas como circunvoluciones. Cuando los surcos están bien marcados reciben el nombre de fisuras y separan entre sí amplias zonas del cerebro o lóbulos, que son cuatro en cada hemisferio cerebral: el lóbulo frontal, el lóbulo temporal, el lóbulo parietal y el lóbulo occipital.
El cerebro humano y el de los antropomorfos están especializados en sus funciones y es posible localizar en la superficie cerebral regiones que están asociadas a tareas específicas. Estos mapas funcionales pueden relacionarse con la topografía superficial del sulcos, circunvoluciones, fisuras y lóbulos, de modo que examinando la superficie cerebral se puede analizar el desarrollo relativo de cada área funcional concreto e intentar traducirlo en habilidades y comportamiento animal.





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