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Gauchos - Monografía



 
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Historia de América. Pampa y Llanuras pampeanas. Pueblos argentinos y uruguayos. Gauchismo. Tipología gaucha



Introducción



Eran muchos los desheredados que había en nuestra pampa en la segunda mitad del siglo pasado, menesterosos los más y acorralados por un progreso que no los envolvía, contribuyeron a él desde antes de las guerras de la Independencia, cuando ante la bocas enrojecidas de los cañones mortíferos, se agrandaba su coraje y ofrendaban su vida en holocausto. El gaucho habitante nómade de nuestro campo, tuvo su origen en el hombre vagabundo que se alejaba de las esta ncias para ir a las expediciones que se organizaban para aprovechar los animales chúcaros que pastaban sueltos en las llanuras. Esta matanza y arreo de animales, reglamentada por el cabildo de Buenos Aires, llevaba periódicamente a la campaña un considerable número de hombres que se ejercitaban en las faenas rurales y adquirían destreza para dominar el caballo. Muchos de ellos perdieron contacto con la ciudad; a este núcleo humano se le sumó el “vaqueador” clandestino, el vagabundo de estancia y el desertor, los cuales, tratando de ponerse fuera del alcance de la justicia, provocaron ellos mismos su aislamiento del centro urbano y de la civilización. Este tipo de gaucho alzado y al margen de la sociedad surgió en el litoral, en la campaña próxima a Buenos Aires y en el Uruguay. El de la pampa sólo aparece en el siglo XIX, pues hasta entonces las llanuras del sur estaban casi despobladas.

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Evolución Histórica del Gaucho



“Vida que se va y tiende a desaparecer en medio de los progresos de nuestra economía rural y de las tendencias y organización política de la actualidad…”
Para hablar de evolución debe dividirse cinco grandes épocas puesto que forman parte de nuestra historia considerándolas separadamente para poder notar así las transformaciones sufridas en el carácter del gaucho.
La Colonia. El soberano sujeta el reparto de la tierra que ocupaba al sistema feudal, por medio de “las encomiendas”, y “grandes mercedes”. El origen de nuestros gauchos es de principios del siglo 18. Buenos Aires apenas contaba con un 3% de propietarios sobre su población total. Nuestro gaucho vivía luchando para defender la propiedad de sus señores trabajando al mismo tiempo de pagar fuertes impuestos a sus soberanos, gabelas y extorsiones de sus patrones, de manera que apenas tenia lo necesario para vestirse y mantenerse, sin poder pensar jamás en radicarse al suelo y fundar una familia. Vivió así nómade y sin vínculos que lo ligaran a la sociedad, tuvo pocos puntos de contactos con la raza indígena; lo que hizo que el gaucho porteño conservara en gran parte la pureza de la raza española.
La de la lucha por la independencia. Se lleva a los campamentos, desde donde sostiene una noble guerra; con el indio, que siempre defendía su suelo, con los ejércitos reales y de los Andes para dar libertad a Chile (*lo que este país hermano(?) parece no recordar nunca), afianzando nuestra independencia; y cuando iba a radicarse las conquistas por cada lucha, dando al país la constitución y leyes, para dar arraigo al proletario, el gaucho había conocido su fuerza, sin conocer sus intereses y, alentado por caudillos bárbaros, se cree con capacidad para gobernar. Vive la anarquía y la lucha contra el orden triunfante a nombre del proletariado, con Rosas a la cabeza, para perder con este triunfo toda esperanza de libertad.

La de Rosas.



Es la esclavitud del hombre de campo que se ve perseguido por los mandones de entonces. Se lleva a la fronteras sin consideración alguna, se le sujeta a la servidumbre más completa, haciéndole ejecutar los trabajos particulares de sus déspotas y a los campos de batalla para luchar, extinguiendo a todos los que luchaban por el restablecimiento de sus libertades. Se suspende la tramitación de todo expediente referente a reparto de tierra, entregándoles boletos ilusorios sobre áreas que debían ubicarse sobre nuestro suelo, que jamás pudieron hacerlo, viéndose obligados a venderlos a vil precio a los especuladores; se les otorgaban estos boletos en premio a los servicios prestados para apretar las cadenas que sujetaban a la tiranía.
La caída de Rosas y la reconstrucción de nuestras instituciones. Sigue el mismo sistema para proveer al servicio de la defensa de fronteras con los indios. Poco se piensa en ligarlo a la tierra; se discute sobre la validez de los boletos de premio entregados por Rosas. Queda siempre entregado a la voluntad de los comandantes de la campaña, dejando abandonados sus pocos bienes y a los suyos; lo que traía la vida nómade y el aumento del proletariado. Al fin se dictan leyes que le permiten radicarse en suelo, fundando una familia y un hogar, se pierde por las tramitaciones burocráticas.

La ampliación de nuestras fronteras y la desaparición del indio salvaje como poder ofensor. Desde entonces queda con más libertad para disponer de sus actos; el servicio de las armas se sujeta a las leyes determinadas y precisas que le permiten con libertad de su tiempo y sus trabajos. Puede hacerse entonces su radicación en el suelo de manera segura, pero siguen las largas tramitaciones burocráticas que hacen imposible que posea un pedazo del suelo, quedando siempre en manos de politiqueros hábiles que lo explotaba en beneficio propio. Son muy pocos los que cultivan el suelo o cuidan sus ganados en nuestras colonias oficiales; sin embargo nunca es más necesaria su radicación, dándole oficio o una industria que lo ligue a nuestra sociabilidad, de una manera práctica y utilitaria. Desaparecían los caudillos de lanza, pero aparecen transformados en los politiqueros urbanos para explotarlos como elementos electoral, que se asegure a aquellos su influencia perniciosa en el gobierno, haciendo llegar hasta éste su espíritu inculto y estrecho, cuando no son los mismos gobiernos que se entienden con ellos

¿Como nace el Termino Gaucho?



El término “gaucho” nace con sentido despectivo y conserva su matiz en Sarmiento y en Voni por ejemplo. Algunos autores consideran que el gauchismo debe limitarse a la tradición pampeana ya que la gente del Norte y otras zonas del país no sería gaucha y poseería cualidades más estimables. Tal es la opinión del propio Conti, de Dávalos, Martiniano Leguizamón, etc., aunque en verdad cabe considerar la existencia de un tipo gaucho en toda la extensión de nuestro territorio, que sufre en cada zona una particular adaptación.
En mi país la figura de este caballero andante forma parte de cada provincia el que se impregna del color local.
Los habitantes del campo conocidos con el nombre de gauchos son semisalvajes. Tienen todos los vicios de los europeos sin ninguna de sus buenas cualidades. El gaucho pasa su vida sin hacer nada. La guitarra en mano, un cigarro en la boca, y un pequeño vaso de aguardiente a su lado; he aquí si vida.

La mujer hace cocer un poco de carne que sacia su hambre. A la tarde el gaucho monta a caballo para ir a ver un amigo, o si no se queda en su rancho y recibe a los viajeros. De tiempo en tiempo vende alguno de sus animales para comprar aguardiente o pastillas, golosinas y toda clase de dulces. Cuando va a la ciudad vuelve siempre sin dinero en el bolsillo; todo queda en casa del confitero.
Cuando está a caballo lo hace siempre galopar. Maneja al animal con una destreza y habilidad extremas. No sale jamás sin estar armado de un cuchillo y un lazo de cuero vacuno. El cuchillo le sirve para atacar o para defenderse, y no emplea el lazo sino para atacar. Al galope largo arroja su lazo a una distancia de quince o veinte pasos, y sin disminuir la carrera jamás erra el blanco al que apunta. Derriba al animal o al hombre enlazado. Pero los hombres saben, no obstante, defenderse cortando con el cuchillo el lazo en el momento en que cae sobre ellos.

Muchos gauchos tienen gran placer en asesinar blancos, quieren ver, dicen ellos, cómo saben morir esos hombres tan famosos.
Cuando un extranjero entra en una taberna (pulpería) donde hay un gaucho; este le ofrece siempre un vaso de aguardiente, pero es mediante la persuasión que el extranjero le aceptará dos. Si el gaucho hace esa demostración de cortesía, el extranjero puede estar seguro de que sospecha que posee una suma de dinero, y ese hombre feroz planea asesinarlo. En lo demás es muy hospitalario, pero nunca deja estar prevenido sobre las demostraciones de bienvenida.
El gaucho va siempre a caballo; un pedazo de cuero sujeto por una correa bajo sus pies, que están desnudos, hace de zapato (botas de potro), frecuentemente va sin estribos y cuando los tiene, no están destinados sino a sostener el dedo gordo del pie. Dos pieles, una de vaca, otra de cordero, extendidas sobre la tierra sirven de cama. Su poncho le sirve de vestido durante el día y de frazada durante la noche (es un pedazo de género, con un agujero en el medio, para dejar pasar la cabeza). Un pedazo de cuero para cubrir su caballo y una cincha para sostenerlo completan su equipaje. Cuando encuentra un pedazo de género cualquiera para hacerse una faja, ya no le falta más.

Tipos de Gauchos



El gaucho de caballería en Cepeda, abandona el campo, se dispersa en todas direcciones. Aun cuando se encuentra entre ellos el tipo del gaucho primitivo, ya no es tan acentuado como en la época del Dictador.
Una inmensa corriente de inmigración ha modificado bastante el tipo del paisano. Hoy es vulgar encontrar gauchos rubios, blancos, ojos azules, de facciones sumamente finas. Sin embargo, el tipo más general es banco tostado o trigueño, pelo negro o castaño oscuro, ojos pardos, negros o verdosos, barba muy rala o tupida.
El carácter principal del gaucho son los pies inclinados hacia adentro y las piernas un poco arqueadas, resultado de su hábito de vivir sobre el caballo desde la más tierna infancia.
Un poco indolente, tiene el genio alegre y festivo y es bastante supersticioso. Habla siempre con malicia y en su fondo es bueno, honrado, hospitalario y generoso. El viajero no llega a la choza pajiza del gaucho sin salir de su bondad, sencillez, negligencia y hospitalidad.

Desde luego vamos a dividir el gaucho en dos sub-especies: el gaucho verdadero y el gaucho compadre.

- El gaucho verdadero conserva casi todas las costumbres de sus antecesores. El sombrero o el chambergo lo usa con el ala levantada hacia adelante y volcada por detrás, pañuelo al cuello o atado por bajo la barba y sobre la cinta o barbijo. Anda en mangas de camisa y con poncho, sin dejar el chiripá. En días de festejo gasta el calzoncillo con flecos. Más emplea la bota de becerro que la de potro.
Entre todos es constante el tirador. Le adornan con monedas de plata y los hay que ostentan onzas, cóndores y otros cuños de gran valor. Generalmente el boliviano es el de su preferencia, lo mismo que aquellas antiguas monedas de plata españolas que aún se encuentran en la campaña sin saberse cómo no han desaparecido. En su pingo no falta el fiador, el pretal, el cabestro, las riendas, el recao, las bolas y el lazo.

- El gaucho compadre usa el sombrero echado sobre los ojos, levantaba el ala atrás y medio volcada de adelante. Prefiere la bombacha al chiripá. Nunca deja su poncho, que bien lo lleva doblado sobre el hombro o como los demás. Su largo flamenco nunca se le cae de la cintura. Jamás deja las compadradas. Siempre es chocante y es muy difícil que donde él pise no se arme algún barullo. Es pendenciero y a veces no cobarde. Es el tipo medio entre el gaucho verdadero y el compadrito de la Capital.
Milonguero como él solo, sus canciones están siempre salpicadas de una sal compadre e hiriente. Tanto como el verdadero, son sumamente aficionados al juego de los naipes. El monte, la brisca, el siete, la treinta y una, el punto y el truco constituyen el repertorio de su tapete. Juegan también a las bochas y a la taba.
Hacen siempre carreras, que es otra de sus predilectas diversiones. Gustan mucho de las cinchadas. Liban con más placer la caña o la ginebra a cualquier otra bebida. Entre sus platos favoritos está el puchero, el asado al asador y la mazamorra. En su fogón hierve el agua desde el amanecer hasta que anochece el cimarrón corre constantemente de mano en mano.

Tipos de Gauchos en Diferentes Regiones



El Surero es el más característico. Este gaucho actúa decisivamente en la época de Rosas, ya que en el sur estuvieron sus estancias. La equitación gaucha es su ajustada adaptación al terreno, el recado del porteño es liso y abierto, se observa la presencia de varios y mullidos cojinillos que lo permitía hacerlo en su cama, el estribo pampa consistía simplemente en un botón en el extremo inferior, que servía para apoyar los pies pasándolo entre los dedos gordo mayor, el pretal fue casi desconocido, los cuchillos eran grandes, el sombrero amplio, a veces con barbijo.

El serrano, su vida pastoril fue limitada debiendo operar en regiones montañosas, el paisano de San Juan o Mendoza creó un apero cuyos borrenes medían treinta o más centímetros de alto y constituían verdaderos parapetos para calzar el busto en descensos y repechadas.En San Luis Y Córdoba, se usa el estribo de madera labrada, a veces enchapada en plata, conocido como “baúl o chileno”, que afecta la forma de un zapato hueco donde se introduce completamente el pie. Se emplea “guarda montes” y “guarda calzones”. Estos paisanos cultivaron más sus huertas, poseían rebaños de cabras y montaban también mulas.

En del norte no existieron vaquerías que fomentaran sus instintos carniceros, un régimen mixto, agrícola-ganadero fue el fundamento social del paisanaje que tuvo por lo general un hogar más estable. No adoptó las boleadoras que requieren cabalgaduras veloces y territorios extensos. Fue en cambio diestro en el manejo del lazo, ideó un recado propio, amplio de estribos y cerrado de arzones que le permitiera colocar el guardamonte y asegurar al jinete en la acrobacia exigida por los desniveles del suelo.

El del Litoral, a diferencia del porteño, que emplea como aires de marcha el tranco y el galope, el paisano mesopotámico trota muchísimo ajustándose con ello a la topografía de sus terrenos, quebrados en infinidad de cuchillas. Hace amplio uso de los estribos, grandes de hierro, en los que introduce el pie holgadamente. Lleva las piernas tiesas estiradas, se aproxima al caballo no oblicuamente por la paleta, como el porteño, sino por el cuarto del animal, introduciendo el pie en el estribo sin tomarlo previamente con la mano, dado que por su anchura y peso resulta innecesario. Para apearse no se descuelga con la soltura del hombre de las pampas que toca el suelo sin flexionar las piernas. Descabalga cargando el cuerpo sobre el estribo, que no abandona hasta haber tocado el pie derecho tierra. Lleva las riendas, aunque tomadas largas como en todo el país, con el dorso de la mano hacia arriba. Nota regional es atar la cola del potro el primer día que se agarró para señalar que se encuentra en proceso de amansamiento. Eran y son verdaderos prodigios nadando y domando.

Medios de Vida



Vivía el gaucho de las volteadas de hacienda y de las vaquerías. Hasta pasado el año 1780, las pampas de la capital del virreinato hasta el Río Negro estaban tan pobladas de ganados cimarrones que se extendían hasta los Andes, Mendoza, Córdoba y Santa Fé, sumando 48000 leguas cuadradas, pobladas por 42.000.000 de cabezas de ganado. Entraban los gauchos a las vaquerías para hacer acopio de cueros, que luego se embarcaban y conducían a España.
Todo el comercio de estas regiones consistía únicamente en cueros, y de ese tráfago era exclusivo y único proveedor el gaucho. Por eso, el habitante de las campañas vivía libremente de su trabajo, cuando necesitaba dinero salía a la pampa, mataba cuantos animales deseaba y vendiendo sus cueros se procuraba los elementos necesarios para satisfacer sus necesidades.
Los padres Gervassoni y Cattaneo en cartas de 1730 dicen: “que las campañas de Buenos Aires están cubiertas de caballos y vacas y el que no quiere comprar mansos va algunas leguas dentro del país, donde encuentran tropas inmensas sin dueño, bien que por ser salvajes corren como el rayo y cuesta mucho trabajo tomarlas”. Con todo es mucho mayor la cantidad de bueyes, y los cueros que se envían a Europa, siendo ésta las únicas mercancías del país. Las naves españolas cargan a su regreso cuarenta o cincuenta mil cueros, y muchos más de contrabando llevan los ingleses y portugueses.
Ahora sabed que las pieles de mercancía son solamente las de toro, y no basta cualquier cuero, sino que debe ser de ley, como ellos dicen, es decir, de medida, y el que no tiene la prescrita lo desechan los mercaderes. Así que para enviar 50.000 pieles matan 80.000 toros.
Otros, por puro placer y sin necesidad, van y matan millares de toros, vacas y terneros, y sacando sólo la lengua abandonan el resto en el campo. Mayor estrago hacen los que van a buscar grasa. Estos, hecha una espantosa mortandad, sacan un poco de gordura, y cargadas las carretas se vuelven sin cuidarse de lo demás.

¿Como Trabajaban el Cuero?



El cuero



La innata habilidad del criollo se adueñó rápidamente de una remota artesanía, que desembarcó en América con los españoles. El artesano criollo aprendió a curtirlo, a sobarlo.
Con imaginación minuciosa, con amor, transformó la lonja de cuero en innumerable cantidad de tientos y fue trenzando, retejiendo, diversas piezas destinadas al ámbito rural.
Así surgieron sus lazos, sus rebenques, riendas y bozales.
Con cueros enteros formó los guardamontes, los coletos, los pecheros, que lo ayuda a defenderse de los montes espinosos, dotó de techos y llantas a las carretas que vadeaban desiertos.
Enriqueció a las viejas casonas con asientos de silla, sillones fraileros, arcones, petacas y otros efectos que hoy forman colecciones de museos regionales.

El cuero Crudo



En un principio; el criollo utilizó los cueros crudos, estaqueados, conservándoles el pelo. Comenzó trabajando el cuero en lonjas y no tardó en descubrir que si lo cortaba en delgadas tiras -tientos, guascas- obtenía un implemento útil y resistente para servir como atadura o ligamento.
El tercer paso consistió en explotar las cualidades de tiento trenzado, inspirándose en la trenza de tres que tiene su origen en el modo de enlazar los cabellos femeninos. Progresivamente creó nuevas como la patria, la cuadrada, la lomo de yacaré etc.
Los de vacuno y los de yeguarizo, elegidos por las exigencias de su aplicación concreta, ya que los cueros de animales gordos facilitan el sobado, los de flaco son más aptos para lazos y los de alazán para buenos tientos.
Así mismo utilizaba la de avestruz, conservando sus plumas, para confeccionar sobrepuestos para el recado, los atadores de cuero fuerte de cogote de toro y con el buche del ave, preciosas tabaqueras, con la cola de vacunos entera, retoba los cabos de los rebenques y cuchillos.
En la provincia de Corrientes, los arrieros se valían de un cuero de nonato, vaciado por la boca, para transportar yerba, en los valles calchaquíes, esta bolsa u odre con cuero de chivo o cabra para conservar miel, arrope y vino; en la zona cordillerana los llamados “chiguas” de cuero vacuno para transportar fruta, en áreas pampeanas en cuero de la barriga del peludo para retobar boleadoras y en Salta con el grueso de tapir, riendas de diseño peculiar.
El criollo se explayó en el diseño y confección de botas, sombreros, sacos, cinturones, tiradores, tabaqueras, barboquejos, etc.
¿Qué sucedió después?, se abrió el capítulo de la tecnología y se generaliza el empleo del cuero curtido en todos los órdenes.

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El Cuero Curtido



Se conoció su primera etapa de desarrollo en las provincias norteñas durante el periodo colonial. Se curtían las pieles de todos los animales locales, obteniéndose buenos cordobanes, suelas y gamuzas, aprovechando como curtiembre una materia prima -el tanino- q ue se extraía de los grandes montes de quebracho y cebil que cubrían áreas de nuestro territorio septentrional.
El centro floreciente hacia 1870 era Tucumán, curtiendo pieles de Santiago de Estero, Catamarca y Salta que comercializaban con Buenos Aires y en el litoral.
Lomilleros, talabarteros, basteros y montureros tuvieron su hora de gloria. Adquiere difusión la suela colorada y negra, usadas sola o combinadas con cueros crudos, ornamentadas con charol y repujados a mano y los cueros de carpincho y ciervo. Se adopta la suela en el litoral, al comprobarse que resistía el contacto con el agua.

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Su Religión



El gaucho era en el fondo un ser completamente descreído; su religión era deismo sui generis, que se reducía a figurar una cruz con los dedos o besar el escapulario que llevaba al pecho, en los momentos difíciles de su vida. Una vez que lo hacía, se tenía por salvado en el cielo, si moría; por amparado del poder y del favor de Dios, si se salvaba. Después, ya no volvía a acordarse de sus deberes religiosos, sino para saludar los símbolos del catolicismo, si los encontraba a su paso; una cruz de un sepulcro, un frailes, o la puerta de una iglesia.
Con esto, se tenía por católico romano y por papal, sin entender palabra de la cosa y sin procurar entenderla tampoco, porque todo era un asunto puro de tradición. Tradición que dominaba en las campañas y en las chozas donde se criaba su familia.
Su rey y su papa eran caudillo político, confundía con él la vida y los intereses de la patria. Si un clérigo o un fraile se hacía culpables para con este caudillo, el gaucho los tenía por desaforados y los sacrificaba sin ningún respeto a su carácter sacerdotal, con la misma entereza con que sacrificaba herejes o morosos. Su regla de criterio no era el imperio religioso, sino el imperio civil representado por su caudillo, así es que en el último resultado su derecho constitucional era puramente gubernativo y tenia por base la libertad electoral con que el gaucho escogía si jefe.

Pero como este era un algo que necesariamente tenía que ser congenérico con la clase que dirigía, para que pudiese ser entendido y seguido libremente por ella resultaba que ese caudillo debía ser gaucho también, bastante católico romano, por consiguiente, para persignarse, para llevar escapularios, besar la cruz en los dedos y oír misa.
Por lo demás, el fraile más relajado y el apóstata más notorio eran los bien venidos a los campamentos del caudillo, si traían bastante pasiones y talentos para servir las miras políticas, no les estaba prohibido tampoco hacer ludribio indigno de las formas religiosas, ni venderlas servilmente a los intereses mundanos del momento, sin sistema ni cohesión con los principios o con los dogmas. Tal era el catolicismo con que España había civilizado nuestras campañas.

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Gaucho, vocablo a través del tiempo



En 1627 Epoca colonial, los asalariados rurales empleados se les llamaba peones, se perfila sus sucesor el gaucho, Hernandarias califica de gente perdida que tenían librado su sustento en el campo, en las primeras vaquerías de que se tenga memoria.1721El Cabildo de Buenos Aires se refiere a los peones de Santa Fe que vaqueaban en la Banda Oriental, entre ellos había muchas personas sin Dios, sin Rey y sin Ley.1729Aparece nuevo vocablo, es el changador, aplicado a los peones de Santa Fe que los citados ejecutaban changas para los portugueses en la colonia, o sea mataban hacienda cimarrona para venderles el cuero.1730Nace la palabra arrimado o agregado que se aplica al paisano vagabundo que pasa estadas más o menos largas en estancias de ambas bandas y sobre cuyas vidas la autoridad juzga conveniente investigar.1730 De 1730 a 1771, las denominaciones aplicadas a la Banda Oriental y Buenos Aires al paisano errante son numerosas y expresivas, matadores, robadores de mujeres, vagabundos, ladrocinios, malos mozos, grandes dañinos, cuchilleros, peleadores, cuatreros, ladrones de la campaña, personas delincuentes y agresoras, amancebados, jugadores, foragidos, etc.1770Aparece la vos Gauderío aplicada al tipo gauchesco y como sus hazañas se desarrollan en la frontera luso-española de la Banda Oriental, se empieza a nombrarlo en portugués, además su significado se complica pues toma carácter militar.1770De 1770 a 1790, las calificaciones aplicadas en castellano actuando en la Banda Oriental se enriquecen con: malhechores de la campaña, ladrones de cuadrilla, ladrones portugueses, ociosos, castellanos contrabandistas, facinerosos sin ley no Rey, pandillas de hombres errantes, haraganes, paseanderos, desertores, etc.

En Portugués, encontramos: pisanos, aventureiros, bombeiros, observadores, malévolos, ladroes, desertores, castelhanos, desembarazados, resueltos camperos, etc.1773Concolocorbo es el primero que inicia la confusión diciendo que gauderíos son mozos nacidos en Montevideo o en los vecinos pagos.1784Le sigue Aguirre en la confusión donde dice: gaucho es aquel que tiene poco o ningún ganado, lo que viene a decir que todos los peones por ejemplo son gauchos.1790Fecha documentada hasta el sitio de Montevideo en 1811, empieza a difundirse el vocablo en la Banda Oriental, pues todavía en esta ultima fecha no ha atravesado el Río de la Plata. Gauderío era aplicado en esta banda. Se lo encuentra en un expediente de 1771 en Gualeguaychú y el 1779 por el Virrey Vértiz.1790En cuanto a gaucho, se conoce desde 1790 en la Banda Oriental y desde 1803 en el Brasil, pero el vocablo no ha atravesado aún el Río de la Plata para aplicarse al tipo porteño, mediterráneo, cuyano o nortero.1797El diputado Escalada los califica de gente vaga con título de changadores.1804Lastarría los llama bandidos españoles y portugueses de todas castas e hiposentauros y sátiros, gauderío, gauchos y camiluchos. Oyarvide describe el tipo social pero sin apodarlo de gaucho, en estos términos; changadores, bandidos sin ley ni religión, pandillas de hombres errantes, facinerosos y foragidos.1810Nada cambia después de la Revolución de Mayo, pues el protagonista nada hace para que se alterara el concepto. Los ideales de la revolución no parecen haber conmovido al gaucho, en la sesión del Cabildo del 21 de noviembre de 1810 se dice: Faltan brazos para la cosecha, pues según noticias de las gentes de campo, ociosas en la mayor parte del año se han ahuyentado de la jurisdicción con motivo de las levas y banderas de reclutas. El Cabildo sigue lamentándose de los vagos de la campaña, de los peones que llaman changadores, de los miembros corrompidos de la sociedad y de la gente mal entretenida que se reúne en pulperías y ranchos.1811La sublevación de la campaña uruguaya en Mercedes y Soriano, incorpora a la causa a todo el paisaje y gauchaje oriental. Cuando Belgrano llega a hacerse cargo del ejército patriota en la Banda Oriental, se admira de la figura de sus componentes y dice: aquellos hombres parecen salteadores y no soldados, con sus chiripás y camisas rotas.1812Abandonado el primer sitio a Montevideo por los patriotas, el vocablo ya se ha difundido entre los realistas como entre los rebeldes con su significado más reciente, pero siempre despectivo.1814Aparece por primera vez el vocablo en Salta, en un oficio del General Mitre del 23 de marzo de 1814 en el que dice: Los gauchos de Salta solos están haciendo al enemigo una guerra de recursos tan terribles que lo han obligado a desprender una división con el solo objeto de extraer mulas y ganados.

La Gaceta Ministerial al transcribir el parte reemplaza la palabra gaucho por considerarla despectiva por patriotas campesinos. Desde este momento las tropas irregulares, compuesta por paisanos locales al mando de Güemes son comúnmente bautizada como gauchos.1817Mientras los paisanos de Cuyo componían el Ejército de los Andes, los gauchos porteños cometían tropelías en pandilla en el Río Salado.1829 Siguen las tropelías gauchescas de las que El Pampero da cuenta en estos términos: En la campaña están ladrones; ellos se reúnen, roban, saquean, estupran en El Monte Dolores, Lobos…1830Entre 1830 a 1840 Estanislao López ha sido para el General Paz motivo de varias menciones gauchescas, su ejército, de gauchos, es provincia de gauchi-soldados, y su jefe es un gaucho solapado, rastrero e interesado.1861Después del terremoto en Mendoza, la ciudad fue saqueada y se lo atribuyen al gauchaje, una carta del 24 de Marzo de 1861 de Eugenio Menéndez dice: “Apenas sucedió la catástrofe, el gauchaje de los suburbios acudió en tropel y se entregó al saqueo más espantoso, llevando cuanto podían en mulas y caballos…”1867El Coronel Baigorria hablando sobre San Luis, dice: unas montoneras o partidas de gaucho.1884El significado gaucho entre los campestres bonaerenses de hoy y ayer no ha sido recogida por tradición oral legada por generaciones de campesinos, sino escrita por gente culta de la ciudad, que gran parte de imaginación le agregó un poco de tradición. Ventura Lynch en su Cancionero Bonaerense recoge in situ numerosas composiciones de labios de paisanos porteños.El significado actual en Santiago, Catamarca, Tucumán, Córdoba y Salta.En Salta es un elogio, quiere decir ducho en las faenas campestres, despectivo entre los que nosotros llamamos gauchos, es sinónimo como en Chile de guaso y que significa mal criado, bellaco o incivil.(Juan Carlos Dávalos)En Catamarca, se le asigna a la palabra una significación compleja. De ordinario es el campesino, por rudo o inculto, mal gaucho, se entiende por el sujeto mal educado, vestido, inclinado; pero si se dice buen gaucho, es el hombre de acción, listo, capaz de un gesto imponente. (Guillermo Correa)En Córdoba, en la ciudad tiene hoy un sentido elogioso, por el contrario en la campaña de tradición criolla, el propio protagonista la rechaza por despectiva, salvo que se le anteponga un adjetivo o un adverbioLos sentidos que gaucho tiene en Santiago, Salta y Catamarca son también en parte los que tiene Tucumán.

- Emeric Essex Vidal, fue el primero en encarar el problema por 1820. Supone que gaucho deriva de “gawk” o “gawky”, término ingles que debió hacerse común después de las invasiones inglesas de 1806 y 1807.
Pero esta información falla por anacrónica dado a que el vocablo existía ya en documentos en los archivos de los Tribunales de Buenos Aires antes de 1750.
- Por “gatchu” o “catchu” del araucano, se inclinan de Moussy, Montegazza, Máspero, Lenz, Abeille y Von Rosen.
- Lafone Quevedo y Julio LLanos, dan su aprobación a “Gauderío” del portugués, aunque Llanos luego se define por “guacho” en castellano.
- Martiniano Leguizamón, fervoroso nativista, da su primer “huachu” del araucano y el guaraní y agrega “Huak´cha” del quichua.
- Del latín y portugués “Gaudeo” merece la denominación y preferencia de Zorobabel Rodríguez y Ricardo Rojas.
- Por “chaucho” del castellano y “Chaoch” del árabe, opinan Emilio Daireaux y Moula Figueroa.

Las Pulperías



Estos sitios, muy comunes en nuestro país, constituían centros sociales y se reconocieron dos tipos; fijas y estables.
En 1831, bajo la administración de Juan Manuel de Rosas, quedan prohibidas especialmente las “volantes” en Santa Fe. Estas pulperías recorrían bastas regiones comercializando productos ganaderos, plumas de aves silvestres y algunas cosas más de escasa importancia.
Cumplían el servicio de carros o carretas, deteniéndose en las poblaciones y organizando reuniones de juego o expendio de bebidas. Se las conceptuaba como tráfico de cueros de animales robados pero, a la vez, servían de diversión a gauchos trashumantes o conchabados. Pero esta medida no fue correctora de los males que se decía, afec taban a los vecinos.

En las pulperías establecidas, los “vicios” no se diferenciaban en demasía. Era punto de reunión como lo fueron los almacenes de campaña, una atracción que convocaba gente para el esparcimiento en compañía.
Este lugar de expansión al rudo espíritu de los hombres pampeanos, permaneció funcionando con el aporte anula de 200 pesos impuestos por el fisco, además de las multas creadas por los dueños en el caso de que en el local se “hiriese o matase a alguien…”.
Siempre fueron el club de los pobres, centros donde el desheredado podía alegrar sus horas, echando un trago, conversando con sus iguales o jugando una partida de naipes o de dados.

Como para abrir una pulpería sólo se requería contar con un barril de vino, algo de yerba, unos frascos de aguardiente y algunos paquetes de velas, eran “muchos” los que estaban en condiciones de emprender este negocio, lucrativo y de corta inversión.
En 1799, el número en Buenos Aires ascendía a 274, otras 121 estaban desparramadas en la campaña y 47 en Montevideo que dependían de las cajas de Buenos Aires.

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El ocaso del gaucho



Por intenso amor al nativo suelo, aunque no poseyese sino confusa idea de la patria, nunca desoyó el gaucho su llamado. Ayudó a rechazar las invasiones inglesas, siguió a San Martín, Belgrano y a todos los generales de la independencia, formó las huestes de los caudillos rurales, pero en el último tercio del siglo XIX, falto de papel en el drama de la vida, estaba como de más sobre la tierra.
Con la ficción de la democracia, comienza su decadencia. El juez de paz, el comandante, el comisario lo explotaban, especialmente con motivo de las parodias electorales. A veces tenía que huir del pago, acosado por la jauría policial, entregándose a la vagancia, al cuatrerismo y al alcohol.

Se agrava esta situación con el completo cambio de la economía ambiente. Ya no se hallaban vaquerías salvajes, el abigeato se castigaba con severidad. Las propiedades, divididas se deslindaban con alambre . Los puebleros tomaban posesión de las estancias expulsando a los ocupadores si carecían de título de dominio, si los tenía, el estado lo agobia con impuestos, los ponía en trance de enajenarla.
Poco después el ferrocarril, y el telégrafo interrumpían nuevamente la inmensidad, se acortaban las distancias. El estanciero criollo abandona los procedimientos antiguos por ser costosos y adopta herramientas europeas.
El ganado se mestiza con ejemplares de razas selectas, ahora se lo trataba con miramientos y hasta ciencia, no era como cosa sin dueño o de poco valor, ahora es rica y frágil, ya no se las bolea y pialan, se prohibe el uso; las habilidades de que tanto se ufanaba el peón criollo llegaron a ser inútiles, nocivas.

Para remate con el tiempo, la despreciada agricultura iba llegando a gran escala reduciendo las tierras destinadas a la ganadería.
El gaucho semisalvaje y nómada desdeñaba el trabajo manual. Solo a regañadientes podía obedecer a esos amos “maturrangos”, afeminados por la vida de ciudad. Resultaba hasta mediocre peón, incapaz de otra tarea que la doma varonil y el rodeo a campo abierto.
Se hace necesario atraer al inmigrante, que afluyó a las pampas, más dócil, adaptable y ahorrativo, aunque no tan sobrio y valiente, pero iba desalo jando al gaucho en las labores rurales.
Se oscurecía su paso, el tiempo iba trocando sus pilchas; la bota de potro por la alpargata, el chiripá por la bombacha, las boleadoras por el arado, la vihuela por el acordeón.

Aunque despreciaba al inmigrante, a quien apellidaba despreciativamente gringo, gallego, de él aprendía el uso de la moderna técnica, agauchándole a su vez, por recíproca influencia. El mismo extranjero encariñado por la tierra de adopción, requería a las morochas del pago, para los fines del matrimonio, de esta suerte se va propagando el tipo de una nueva generación de gauchos europerizados o de europeos agauchados, que parecen heredar las buenas cualidades de su abolengo, es el argentino del futuro y casi diría del presente…

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Música criolla



El gaucho no aprende a cantar, su único maestro es la espléndida naturaleza que se extiende delante de sus ojos. Canta porque hay en él cierto impulso moral, métrico, rítmico que lo lleva a que sus dichos, versos y proverbios son expresados en dos versos octosílabos perfectamente medidos, acentuados con inflexible regularidad, llenos de armonía, sentimiento y profunda intención.
Qué singular es, y qué digno de observación, el oír a nuestros paisanos más incultos, expresar en dos versos claros y sencillos, máximas y pensamientos morales que las naciones más antiguas conservaban como el tesoro inestimable de sabiduría proverbial, que la civilización moderna repite por medio de sus moralistas más esclarecidos, y que se hallan consagrados fundamentalmente en los códigos religiosos de todos los grandes reformadores de la humanidad.
Pero Ud. sabe que nunca falta una mano gaucha que tome una guitarra y arranque de ella el preludio de una melodía.
Veamos entonces por este gráfico como se distribuye nuestra música.

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Desde 1850 hasta comienzos de este siglo, tanto en los salones urbanos como medios rurales, alcanzaron gran difusión canciones románticas, acompañadas por la guitarra, con la denominación de cantos o canciones nativas se designa todo el grupo de melodías autóctonas cantables, con sabor regional que toman diferentes nombres según la zona de arraigo, siendo variantes del motivo original, o una evolución de este.

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Baguala:



Perteneciente al cancionero andino primitivo, es un canto de carácter peculiar. Su melodía está construía sobre tres notas. Cantable individual. El acompañamiento instrumental está confiado a la Caja, con golpes rítmicos de diferente timbre que armonizan la percusión con la voz, sin variar ni la frecuencia, ni la intensidad en el transcurso de la ejecución. De letra sencilla, coplas romanceadas, espontáneas e ingenua, que expresan la exhalación del alma, sentimientos, preocupaciones y dudas.

Carnavalito:



Forma musical instrumental, vocal y coreográfica, de raíz incásica; típica expresión jujeña vigente hasta hoy. Interpretado generalmente a una sola voz, la parte instrumental está confiada a la quena y siku, enriquecidos por el bombo, también reemplazado por la caja, sobre todo cuando la parte coreográfica cobra mayor valor interpretativo, se le agrega el charango. Los versos es la llamada poesía indígena jujeña con vocablos quichuas y españoles en una métrica breve.

Cifra:



Variante del estilo, cobra fama como contrapunto, los payadores se sirvieron de la cifra para sus contiendas poético-musicales, que tanto auge tuvieron hasta principios de siglo. Es un canto entre dos personas que pujan sobre un tema y que tratan de sobresalir en ingenio o en inventiva poética, ya que musicalmente ambos usan las mismas melodías e idéntico ritmo.Es ágil, movida, cuenta con una vivaz introducción que se repite al final de cada tema y un corto estribillo cada dos versos. Por lo general es la melodía del estilo, pero para la introducción se utilizan las del malambo o del triunfo.

Décima:



Especie única del cancionero platense, localizada en la zona bonaerense, es expresión del cancionero occidental, pero con menor fuerza arrolladora que en aquél.
Deriva también del estilo, y goza de mayor variedad musical dentro de un ritmo lento y fraseado

Estilo:



No define un tipo musical determinado sino que se aplica a una variedad poética recitada musicalmente y cuyas melodías eran, por lo general la resultante de la métrica del texto, o tomadas por hábito del ejecutante de entre la música más conocida. Era la típica expresión del cantor solista o del improvisador, que él desarrollaba los más variados temas del momento, ya fuesen éstos descriptivos, hechos, amor, recuerdos, quejas, o patrióticos.
Alcanzó popularidad extraordinaria en la provincia de Buenos Aires, propagándose por gran parte del país. Hoy su procedencia es pampeana, aunque deriva del triste peruano.

Huaino:



O huainito es incaico, pertenece al folclore nativo de los incas pobladores del Perú y de Bolivia; los que ejercieron y dejaron profunda huella en el noroeste argentino, de ahí su presencia en el cancionero pentatónico y occidental. No especifica una forma de composición musical definida, estaba referido principalmente a la danza y a su significación simbólica.
Incaico es su expresión, la influencia española ha modernizado sus movimientos y el valor de su melodía, que conservan empero, la cadencia quichua.

Milonga:



Especie musical extendida en todo el territorio, pero cuyo foco irradiador los constituyó la provincia de Buenos Aires y el litoral, fue uno de los géneros utilizados preferentemente por los payadores para acompañar sus cantos.
Fue también expresión difundida en la Banda Oriental del Uruguay, es decir, que se le puede considerar perteneciente al cancionero platense por sus características musicales, su localización y su temperamento cantable, con punteo acompañante en la infaltable guitarra.
Con el correr del siglo 19, al tocar su fin, se le adosó movimientos coreográficos, ejecutados por la pareja de intérpretes, enlazados. Los temas son de carácter picaresco o simplemente jocoso.

Tonada:



Se designa a toda una serie de cantos no bailables, los que tampoco se ajustan a una métrica poética, ni a un tipo musical determinado. Es una canción libre. De gran arraigo en Mendoza, San Juan, La Rioja, Santiago del Estero, Salta y Jujuy. Sus versos se inspiran en temas más líricos, como la mujer, sus virtudes, su belleza, siempre dignificando los sentimientos y las cosas. Sus melodías son ágiles y su ritmo vivaz.
Similares a las tonadas, aunque más lugareñas y menos difundidas, son las llamadas Gauchitas.

Triste:



No es un tipo determinado de canción sino que, con ese nombre, se distingue a una variedad de motivos que se caracterizan por su música lenta, de acento triste, y por sus letras en las que se hace referencia a temas siempre dolientes, sobre todo al tratar temas amorosos, en los que se habla de ausencia, desengaños, perfidias, imposibilidad y de muerte.
Típica expresión de los cantores con guitarra, individual, no obedece a época especial.
Deriva del yaraví incaico, de difusión en la provincia de Buenos Aires, donde parece haberse iniciado esta variedad, luego se propaga por el interior adquiriendo giros locales, persiste su dominio hasta comienzos del siglo 19 y vigente aún en el litoral.

Vidala o Vidalita:



La Vidalita es un tipo de canción que con su derivado la vidala, se practica en todo el país, excepto en el extremo sur y en algunas regiones de este, Desciende del yaraví. En las provincias de Buenos Aires, Santiago del Estero, Córdoba, Tucumán, Salta, La Rioja y Jujuy fue donde más se la practicó. Su nombre proviene de la palabra Vida, usada en sentido cariñoso como vidita, costumbre corriente en el norte, donde a esas expresiones, tiernas se les agrega la de “y” final del posesivo quichua, viday, vidalitay, niñitay, palomita, etc.
De por sí melancólica, lenta, desarrolla temas de tristeza, lejanía, amores insatisfechos, esperanzas truncas, temas políticos, naturaleza.
A menudo se confunde vidalita con vidala, sobre todo en el interior. La diferencia según estudios es que las vidalitas, por lo general, son melodías en compás binario, tristes y lentas. La vidala en cambio, es más larga, íntima, más grave su música, ternaria, sus temas más profundos, tristeza intercalando a veces a manera de estribillos otras palabras o coplas enteras.

Villancico:



Se denomina un género musical de origen popular o villano. El campesino lo crea y forma como expresión religiosa, de poesía sencilla e ingenua, con estribillo, acompañado por una melodía simple. Manifestación espontánea y rústica, entre los siglos 15 y 16 alcanzó gran desarrollo. En Iberoamérica subsistieron en el medio rural y en el ciudadano las formas traídas por los colonizadores españoles. Se generalizó su práctica, como arrullo maternales y rondas infantiles.

Yaraví:



Es el canto de amor por excelencia de la música colonial y de mayor difusión en el continente. Se practicó y se practica en Perú, Ecuador y Bolivia, sus variantes alcanzaron a Venezuela y Colombia y al descender hacia el sur engendra nuestros tristes, vidalas y vidalitas.
De origen incaico, la voz yaraví -declinación hispana del vocablo haraví- designó antiguamente entre los quichuas el relato cantado. Más adelante la palabra se hace distintiva a toda canción amorosa, quedando reducida a expresar solo un tipo de canción amatoria. El hombre de la sierra lo acompaña con su quena. habla de amor, que destila tristeza infinita, reproches, quejas, ausencias, melancolía, dolor y pena.

Danzas Criollas



Durante la conquista española no fue posible dar expansión a las danzas nativas. Esta expresión del alma nacional surgió posteriormente. Son danzas populares o tradicionales Argentina todas aquellas que nuestros grupos sociales recibieron, adaptaron, transmitieron a las generaciones siguientes; todas las que sintieron en su forma o en su estilo la imposición de las preferencias y apetencias generalizadas en los diversos centros del país.
Los elementos de las danzas argentinas son europeos con excepción de los temas aborígenes que subsisten en algunas. Muchas son comunes a varios países de Sudamérica.
La Argentina es uno de los países más ricos de danzas tradicionales, aun cuando buena parte de las del siglo, pasado perdieron su antigua vigencia, casi todas ellas se actualizan hoy en círculos de tradicionalistas.
Hay tres zonas de acción cultural, y son.

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Bailecito
Cielito
Cuando
Cueca
Firmeza
Malambo Sureño

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Chacarera
Escondido
Gato
Malambo Norteño
Pericon
Palito

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Amores Bailecito
Condición Huella Media
Caña Pala
Pala Sombrerito -Triunfo Zamba

El malambo:



Fue la danza individual por excelencia de la campaña argentina. Consiste en una serie de pequeños ciclos de movimientos llamados “mudanzas”, generalmente realizada por un hombre. La forma individual “pura” fue rara; tuvo general dispersión y aceptación, en cambio la forma individual “en competencia”, es decir aquella en que dos hombres zapatean alternativamente con propósitos de justa o cotejo. También se conoció la forma de tres o más danzantes, no en alternancia sino en sucesión. El zapateo antiguo es una variante de la especie. Danzas Colectivas. Varones solos, mujeres solas o varones y mujeres que generalmente no actúan como parejas, ejecutan evoluciones. Sólo algunas danzas colectivas, casi todas aborígenes, fueron conocidas en la Argentina; “los amilanes”, la “danza de las cintas”, el “carnavalito”, “la rueda”, etc.

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El carnavalito antiguo -



A cargo de indeterminado número de danzantes- consiste en una serie de evoluciones en que se hacen hileras, círculos, simples o dobles, puentes, caracoles, serpentinas etc. En la danza de las cintas los bailarines -cada uno con una cinta en la mano, todas las cintas sujetas al extremo de un mástil- evolucionan de manera que las cintas formen tejidos diversos en la parte superior de dicho mástil central. En la misma danza que con distintos nombres se ejecuta hasta hoy en otros continentes.

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Danzas de Pareja:



Hombres y mujeres se reconocen como compañeros y danzan con ese carácter. Este grupo se subdivide en dos: el de “pareja suelta” y el de “pareja tomada”, enlazada, abrazada.

Danzas de pareja suelta:



La mayor parte de los bailes tradicionales argentinos pertenece a esta categoría. Los hay de pareja suelta interdependiente -el carnavalito moderno, el cielito, el pericón, la media caña, la palomita etc.- en que los bailarines coordinan sus evoluciones con otras parejas y forman cuadros, líneas, rondas, cadenas…; y de pareja suelta “independiente”, en que la pareja realiza sus movimientos sin relación con las otras pareja, que comparten su tiempo y lugar. Hay cuatro danzas de pareja suelta independiente caracterizada por una parte grave, como la de los minués europeos progenitores, y una parte vivaz, readaptación del antiguo allegro de las gavotas.
Son: la condición, el cuando, el montero o minué federal y la sajuriana; se les ha llamado señoriales. Todas las demás de este subgrupo son picarescas o apicaradas. El movimiento es ágil, el paso valseado; las figuras consisten en diversas combinaciones breves de vueltas, medias vueltas, giros, travesías o esquinas -con partes de zapateos masculinos y contorneos femeninos- en que colaboran, para acentuar la expresión, las castañetas digitales y el bordonear de los pañuelos. Son pantomimas amatorias de sentido más o menos claro y, puesto que combinan tan corto número de temas coreográficos, hay muchas variantes de pocos prototipos.
Alguna presentan detalles peculiares. En los aires y con el gato -lo mismo que en el cielito y el pericón- las evoluciones pueden interrumpirse para que los danzantes intercambien coplas, llamadas relaciones; en los amores, el ecuador y la huella, hay breves tramos en que los danzantes se toman la mano; en el escondido simula ocultarse uno de los danzantes y el otro aparenta la búsqueda; en el sombrerito los danzantes arrojan sus sombreros al centro y evolucionan por entre ellos; en la zamacueca, cueca, chilena o zamba (que todas son una), el pañuelo en la mano, borneado con habilidad, complementa la mímica amorosa; en la firmeza, el cantor imparte una serie de voces de mando -vueltas, pasos laterales, giros, etc.- que los danzantes ejecutan a compás.
Las otras danzas picarescas, carentes de tales tramos característicos, se limitan a combinar las simples evoluciones antes enumeradas (vueltas, giros, zapateos, etc.). Muchos son sus nombres y algunas tienen más de uno de los siguientes: arunga, bailecito,calandria, caramba, conejo, correntino, chacarera, chirimoyero, gato, gauchito, horquilla, lorencita, mariquita, marote, pajarillo, pala-pala, palito, patria, prado, querumana, remedio, remesura, resbalosa, sereno, triunfo, tunante, etc. Puede haber en la sala o pista muchas parejas a un tiempo, pero cada pareja se basta a sí misma. Sin embargo, por la influencia europea de cuadrillas, algunas de las picarescas se bailan “en cuarto”, es decir, que dos parejas combinan sus movimientos.
Como excepción, en la categoría de las picarescas hay dos danzas en que un hombre puede bailar con dos mujeres: el palito y la horquilla.

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Danzas de pareja tomada:



Es la segunda sección de las danzas de pareja. Se ha hablado de aquellas en que los danzantes bailan separados, sueltos, casi siempre sin tocarse; corresponde explicar ahora las de enlace, en que el hombre y la mujer bailan tomados. Si la toma es floja, se dice que la danza es de pareja enlazada, y si es prieta, que es de pareja abrazada.
Son danzas enlazadas tradicionales argentinas varias de las europeas que arraigaron en nuestra zona de los grandes ríos. Algunas, no obstante su folclorización, conservan su nombre de origen, chotis, mazurca, polca, vals antiguo, hoy casi abandonadas, excepto la polca. Otras con nombre local, son la chamarrita y el chamamé, variantes de la anteriores.
En cuanto a la de pareja abrazada, modalidad argentina impuesta por el tango, son casi todas las universales modernas, que naturalmente, no pueden ser incluidas entre las danzas tradicionales argentinas.

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Autor:

Victor





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