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Arquitectura civil de los Mamelucos - Monografía



 
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Artel islámico. Historia. Janca del sultán. Zoco. Baños. El Cairo. Ciudadela



Trabajo de la asignatura Historia del Arte Medieval B, es decir, Arte islámico



LOS MAMELUCOS: ARQUITECTURA CIVIL.



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Conclusión



Introducción histórica. Los mamelucos.


Los mamelucos (mamalik) eran esclavos comprados o regalados o cautivos de guerra que aparecieron en la sociedad del Islam inicial. Empezaron formando la guardia de los califas abbasíes, siendo un grupo de gente de muy diversa procedencia (turcos, griegos, sicilianos y negros del África Oriental, como serían los ijchidíes).
El incremento de poder de estos soldados mamelucos vino de la mano del sultán al- Malik Salih Nashm al-Din Ayyub, de lo que se tiene constancia en algunas fuentes, que aseguran que este sultán contó con más esclavos que sus antecesores, instalándolos en el cuartel de la isla de Rawda, sobre el Nilo. Estos mamelucos son los denominados bahries (turcos del Sur de Rusia), importantes en el mundo islámico tras la muerte del sultán de los ayyubíes, cuando accederán al poder.

El reinado de los sultanes mamelucos empezaría hacia 1250 y sería en 1517 cuando tendría lugar su fin. Los gobernantes se apoyaron en la fuerza militar de sus esclavos, lo que hizo que aumentaran en número. De la compra de los mamelucos se encargarían altos funcionarios (taguir al-mamalik: mercader de mamelucos). Estos nuevos esclavos debían tener buena salud física y se repartían por los diversos cuarteles de la Ciudadela de El Cairo según sus orígenes respectivos. Los alfaquíes se encargaban de la educación de los mamelucos en la escuela que éstos tenían en la Ciudadela. Aprendían los principios de la religión islámica y algo de la lengua árabe. Su formación se perfeccionaba en el cuerpo de pajes, como jinetes, trinchantes, coperos (saqi), sirvientes de polo, maceros, etc. Y, según los casos, llegaban a servir directamente a los emires o al sultán.

Los mamelucos de la segunda línea dinástica son los conocidos como burguies (1382-1517), por haber sido formados en las torres (burg, en singular) de la Ciudadela. Éstos eran circasianos, ya que provenían del Cáucaso.  Los mamelucos adultos, tras acabar la instrucción, pasan a formar parte de las filas de los caballeros, además de recibir un feudo de tierras de cultivo debido a la celebración del cortejo del sultán. Después de esto, los burguies eran nombrados caballeros y juraban lealtad a su señor. Sólo éstos podrían gobernar en Egipto y Siria, al asumir la responsabilidad de la defensa del territorio contra la amenaza exterior y de proteger el trono del sultán ante los peligros internos .

Durante el reinado de Juchqadam el-Ahmadi (griego de origen, a diferencia de los demás sultanes, de ascendencia circasiana), las relaciones entre mamelucos y otomanos se estropean demasiado.

Qaytbay llega al sultanato en 1468 y estabiliza la economía, logrando un Estado temido pero con el que todos los reyes de entonces querían establecer acuerdos. La estabilidad del país queda manifestada en el renacimiento artístico. Destacan fortificaciones de las costas egipcias, como las Ciudadelas de Alejandría y Rosetta, así como diversos establecimientos comerciales con su wikala. Asimismo, erigió mezquitas en El Cairo, como la del Cementerio de los Mamelucos, y fundó establecimientos benéficos, como el sabil y el kuttab. En los veintiocho años de su reinado se llevarán a cabo construcciones notables por su elegancia y estilo armonioso (más que por sus dimensiones).

Tras la muerte de este sultán hay cierto desorden en Egipto, hasta que Qansuh al-Guri se convierte en sultán en 1501. Fortifica las costas, restaura la Ciudadela de Qaytbay en Alejandría y las murallas de la ciudad de Rosetta. Construirá en El Cairo mezquitas, madrasa, sabil, janqa, casa y wikala de al-Guri en esta ciudad.

Sin embargo, la situación económica y política cambiará por el descubrimiento de la ruta del Cabo de Buena Esperanza y por las ambiciones portuguesas en Oriente, tras haber llegado hasta la India. Además, se verá también afectada porque los otomanos tendrían intereses comerciales hacia el este. En la batalla de Marsh Dabiq, los mamelucos son derrotados, empeorando aún más la situación, sobre todo a la muerte del sultán por la traición de Jayr Bek, gobernador de Alepo. Su sucesor será apresado por los otomanos y, a su muerte, se dará por finalizado el Estado mameluco de Egipto y Siria.
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Características generales del Arte de los Mamelucos



Conservaron algunas características de modelos antiguos, como la planta hipóstila de las mezquitas.

Los edificios dedicados a funciones religiosas, educativas y benéficas se reúnen en grandes e impresionantes conjuntos; éstos se colocaban en calles principales, en parcelas pequeñas e irregulares, por la saturación del suelo urbanísticos, por ello los edificios se hicieron cada vez más altos.

Los tipos de plantas variarán y se crea una gran variedad de plantas ingeniosas (uno de los rasgos más  singulares de la arquitectura mameluca).

Se incrementan las edificaciones dedicadas a servicios públicos como los sabils , kuttabs , hospitales, hammans  y otros.

Materiales: Normalmente utilizaban aquellos que se encontraban en su entorno: como la piedra para los muros exteriores, las plantas bajas, cúpulas y bóvedas. El ladrillo cocido se empleaba para la construcción de retretes, para las cisternas de agua en los sabils y la sala caliente de los hammans.
El mármol, que era otro de los materiales más utilizados en la época mameluca se aprovechaba para el revestimiento de paredes, suelos, sabils y columnas. La madera se colocaba en techos, machrabiyyas , claraboyas, puertas, ventanas, mimbares y las dikka al-muballing .

Novedades en la arquitectura civil



Utilizaron abundantes elementos del arte selyuquí, como la madrasa, cúpulas de tambor alto y los arcos apuntados con tres o cuatro centros, así como también revestimientos con baldosas y mosaicos de cerámica.

También se adaptaron artes que llegaron a Egipto a consecuencia de la emigración de artesanos de Irán, Irak y Siria, por la invasión mongola que sufrían estos países; por ejemplo, el hospital del conjunto del sultán Al- Mansur Qalawun tiene monumentos típicos de la tradición siria.

Asimilaron las artes de los pueblos con los que mantenían relaciones políticas y/o comerciales, y evocaron algunos de sus elementos.

Se incorporaron motivos y diseños orientales; esto se puede observar en las inscripciones de tipo cúfico cuadrado que se utilizaban en algunas construcciones.

El ave mitológica, el dragón, las nubes y las rosas de peonía, que se observan en la dikat al muballig de la janqa del emir Chay ju, son algunos elementos decorativos de origen chino que encontramos en muchas obras de arte de esta época.

También se observa la influencia china en el Kadahii (cartón-piedra) que se utilizaba para la fabricación de utensilios como plumeros, tinteros…etc.

Aparecen algunos elementos de origen magrebí: ventanas de doble vano con arcos de herradura.

Durante el reinado de al-Nasir Muhammad (de origen mameluco-mongol, de Persia), las técnicas y motivos persas abundaron con más frecuencia.

Aumentaron los edificios públicos sobre todo en El Cairo, como los sabils, los kuttabs y abrevaderos para animales, debido al buen momento económico por el atraviesa el país, y por la compasión y solidaridad que reinaba entre los habitantes de ciudades como la ya nombrada, El Cairo.
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Los hammams que abundaban por todas las calles indican el alto nivel de desarrollo de la civilización y el gusto por la limpieza que caracterizaba a los habitantes de Egipto.
Los zocos y las wikalas muestran la alta vitalidad económica ya mencionada en  la época de los mamelucos. Estos se creaban como habices para sufragar los gastos de los edificios religiosos y al-mutasib (al-motacén) controlaba el buen funcionamiento de los intercambios comerciales.

Los palacios y casa dejan ver, con sus elementos decorativos y arquitectónicos las diferentes manifestaciones de la vida social en la época mameluca.

Janqa del sultán al-Achraf Barsbay.



Este conjunto arquitectónico de usos múltiples fue erigido por el sultán al-Achraf Barsbay (1348-1438), cuyo reinado se caracterizó por la estabilidad y la seguridad que asignó al Estado.

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Está formado por una janqa reservada a los sufíes, una pequeña mezquita, el mausoleo del sultán y dos sepulcros para sus parientes. También contaba con dos sabils y una cocina para la reparación de los alimentos. La construcción del edificio se terminó en 1431, según la inscripción que reza en la fachada, la cual da a la calle principal y es bastante amplia.

Janqa del sultán Farag Ibn Barquq.



Cercana a la anteriormente citada, la del sultán Barsbay, ésta fue edificada por al-Nasir Nasir al-Din Farag (muerto en 1412), tras un peculiar reinado (depuesto en 1405 y de nuevo en el poder un año más tarde), quiso emplazar este edificio en el lugar antes utilizado como hipódromo para así integrar esta zona en el tejido urbano de la ciudad. Murió antes de ver realizado su proyecto.

La janqa está situada en el desierto, en un terreno abierto al este de las murallas (de época fatimí). Al igual que la anterior janqa, tenía usos múltiples: primeramente, el sepulcro de su padre, el sultán Barquq; cuenta con dos qubbas, una para los varones y otra para las mujeres. Posee además dos alminares que indican que el edificio cumplía las funciones de mezquita; también actuaba como janqa, ya que disponía de aposentos y habitaciones que servían de residencia a los sufíes y aulas donde se impartían clases a los estudiantes. Otra de sus funciones era dar de beber al que transitaba por el desierto, por lo cual se edificaron en su fachada dos sabils coronados por dos kuttabs, para la enseñanza de los huérfanos.

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Tiene cuatro fachadas sin decoración, siendo la noroeste la principal. Ésta se divide en rehundimientos verticales coronados en su parte superior por una hilera de mocárabes. En cada uno de ellos, dos ventanas se superponen; las inferiores, más grandes, están enmarcadas por mampostería bicroma. En esta fachada, rematada con una hilera de almenas decorativas en forma de hoja triple, se encuentran dos alminares, dispuestos de manera simétrica en su centro, y los dos sabils cada uno en un extremo. A esta fachada le sigue en importancia la sureste, también divida por rehundimientos similares, y en cada una de sus esquinas se alzan las cúpulas de las qubbas. El edificio tiene dos accesos gemelos, uno en cada esquina de la fachada noroeste; son del tipo de entradas monumentales, rematadas por un arco trilobulado cuyo espesor está rellano de mocárabes. Las entradas se hallan flanqueadas por dos bancos de piedra, y la puerta conduce a una derka  cubierta por una bóveda de crucería. Unos pasillos con una muzmmala  y varias puertas conducen al espacioso patio descubierto rodeado de cuatro pórticos.

Las habitaciones de los sufíes se encuentran en la zona posterior de la sala noreste. Son un conjunto de aposentos rectangulares distribuidos en tres pisos.

Zoco.



Se construyen en pequeñas calles y estrechos pasadizos de esta forma  se podían estructurar mejor las tiendas. El zoco contaba con varias puertas de entrada.

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Se podían encontrar productos locales y de importación. Se distribuían los zocos en las diferentes calles de la ciudad organizados por Gremios.

Wikala del sultán Qaytbay.


Se trata de un establecimiento comercial que fue construido en el año 1480 por parte del sultán que le da nombre, realizándose con una intención solidaria, al invertir parte de su renta en la compra de dachicha (grano triturado) y distribuirlo entre los pobres de los Santos Lugares. Por eso, esta wikala también se conocerá con el nombre de Wikala Dachicha, siendo ésta el modelo de wikala que se utilizaba como almacén, puesto de mercancía y residencia de los comerciantes.

Sobre el arco de la puerta hay una inscripción caligráfica “zuluz” que exalta la bondad del sultán promotor de esta edificación, el cual vivió en el siglo XV.

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Tenía cinco accesos, de los cuales se conservan sólo tres. La entrada conduce a un pasillo cubierto por dos tipos de bóvedas: la primera es de arista, decorada con nervaduras; la segunda, de cañón.

Según los historiadores, esta wikala se componía de un patio desde el cual se accedía a los almacenes por unas escaleras, y desde las puertas laterales se llegaba a las estancias del piso superior, que disponía de unidades residenciales donde se alojaban los comerciantes.

Baños



No cambian mucho: siguen manteniendo la estructura de épocas anteriores: las habitaciones calentadas se reducen de tamaño

Suelen disponer de una serie de estancias abovedadas con claraboyas u óculos octogonales o estrellados. Tras el vestuario se disponen el frigidarium, tepidarium y caldarium.
Frigidario y caldario son similares de planta rectangular y con atajos de arcos de herradura en sus extremos. En cuanto al tepidario, sería la sala más conocida por sus galerías de arcos de herradura sobre columnas.

La ciudad de El Cairo.



En la época mameluca la ciudad de El Cairo resulta de la fusión de las anteriores capitales del Egipto islámico.  Estas ciudades, en su trazado general, contaban con una mezquita aljama, con la sede del gobierno o palacio del califa y con los terrenos donde se construían las viviendas para los funcionarios del Estado y los soldados (en los alrededores de la residencia califal). Durante el reinado fatimí, la ciudad de El Cairo experimentó una expansión en todas las direcciones, debido quizás al crecimiento de la población, compuesta por ejército y gobierno del califa, mientras que los habitantes originarios del país se encontraban en ciudades anteriores a esta fundación fatimí.

Con la llegada de Salah al-Din al-Ayyubi (año 1173) acabaría el califato fatimí, estableciéndose un nuevo centro para el Estado ayyubí, con la mezquita aljama, el palacio de gobierno con sus cancillerías, y las viviendas del ejército. Este califa emprende la construcción de una muralla que abarcaría las ciudades de El Cairo, al-qata’i', al-’Askar y Fustat, quedando éstas controladas y protegidas. Asimismo, casi en la parte central del lado este de la muralla, se edifica la Ciudadela sobre una pequeña colina del monte al-Muqattam. Con esto, El Cairo se convierte en una entidad exclusiva, llegándose a lograr una dimensión imperial durante este periodo. El recinto se convierte en una fortificacion al haber reunido el conjunto de las ciudades en el mismo lugar, hecho que es la primera vez que se da.

El traslado del califato abbasí de Bagdad a El Cairo durante el reinado del sultán Baybars influyó sobremanera en la expansión y auge de la ciudad, convertida desde entonces en sede del califato de los abbasíes y capital del Estado mameluco de Egipto y Siria. Al trasladar el centro cultural del Islam a El Cairo, se logró revitalizar la vida cultural, religiosa y científica, multiplicándose la existencia tanto de madrasas como de janqas (instituciones educativas). Por otro lado, aumentó la seguridad y estabilidad que el Estado mameluco daba al comercio que venía de Oriente, así como se produjo un incremento demográfico propiciado por la inmigración y la llegada de visitantes, lo que hizo prosperar los mercados de la ciudad y, como consecuencia de esto, la construcción de establecimientos comerciales como los zocos (suq), llegando a tener cierta importancia las wikalas, caravansarays y jans.

Los gobernantes mamelucos comenzaron la urbanización del interior de la ciudad, pero su acción llegó también al exterior. En la zona norte de El Cairo se encontraba el campo Qaraquch, empleado para deportes militares, juegos de tiro o equitación. El sultán Baybars ordenó edificar allí una mezquita aljama, dejando el resto del terreno para instituir waqfs  y sufragar de esta forma los gastos de su mezquita. Esta zona de juegos se trasladó al este (Desierto o Cementerio de los Mamelucos), lugar donde los emires y sultanes construyeron madrasas y janqas a las que añadieron sus tumbas en épocas posteriores a las que estamos tratando.

En la segunda mitad del siglo XV y en la época de los mamelucos circasianos (1382-1517), la actividad constructora se extiende al este del campo Qaraquch en la zona de al-Raydaniyya . El Cairo mameluco abarcaba la zona de los actuales jardines de al-Qubba.

La parte oeste de El Cairo se extiende entre el oeste del canal y la orilla del Nilo, y desde el Viejo Cairo (al sur) hasta Chubra (al norte). En esta zona se erigen muchos monumentos, la mayoría de ellos comerciales; construyéndose el puerto fluvial y las atarazanas en época del sultán Baybars, quien aloja en la zona de Bulaq a los mongoles convertidos al Islam, por lo que se inicia una importante actividad constructora en este lugar.

La alberca al-Nasiriyya se emplazó en los alrededores de la plaza al-Sultani, donde los emires levantaron variedad de establecimientos conservados actualmente. En este lugar, hacia 1019, el califa al-Dahir li-’I'zaz Din Allah ordenó construir los jardines al-Muqas, hacia los cuales se encauzaron las aguas del Nilo . En el siglo XV, con el emir Azbak, se pavimentó el perímetro de la alberca, trasladando la fuente de alimentación desde el canal de al-Nasiri.
Habría que destacar el palacio de Qasr al-Ayni, al oeste de Bab al-Luq, porque daría el nombre actual a la zona.

El Cairo se distinguía por sus numerosos edificios, entre los que se conservan mezquitas, madrasas, janqas, zawiyas y wikalas, ya que se trataba de una ciudad con gran afluencia de negociantes y mercaderes de Oriente y Occidente. Además, también era el destino de hombres de ciencias y estudiantes. El Cairo estaba rodeado de lugares de recreo público y albercas industriales, por lo que se trataba de un lugar muy activo, pero no por ello intranquilo.  Por esto, El Cairo fue considerado modelo para todas las ciudades islámicas, atrayendo a gente de otras zonas por su opulencia y por el progreso alcanzado en la época mameluca.

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Arquitectura de la Ciudadela.



Cuando Salah al-Din al-Ayyubi edificó su Ciudadela, pensó en que fuera una fortaleza defensiva a la vez de sede del sultanato, lejos de los habitantes de El Cairo, de quienes desconfiaba en un principio. El modelo que siguió para su construcción fue el más empleado por los cruzados, que era el que más se daba en la parte este del Mediterráneo. Las puertas en forma de codo dificultarán el acceso mientras favorecían una mejor defensa, así como los matacanes servirían para observar y hostilizar al enemigo. Con esto, este sultán estaba introduciendo novedades arquitectónicas, tras haber estado en Alepo y en campañas contra cruzados en Siria-Palestina.

La Ciudadela se emplazó en un lugar acertado, al dominar la ciudad de El cairo al norte y la de Fustat por el sur, quedando el desierto o las colinas rocosas por la parte norte y oriental.

Muralla norte de la Ciudadela. Sector militar.


Baha’ al-Din Qaraquch al-Asadi fue un ministro de Salah al-Din Ayyubi que se encargó de la construcción de la Ciudadela empezando por la zona norte, con aspecto irregular como elemento defensivo. La puerta principal se encontrará en el lienzo oeste, con fecha funcional de 1183 y restaurada por el sultán Ibn Qalawun en 1309. Esta puerta se denominaría Bab al-Mudarrag  (Puerta de la Escalinata).

En la muralla podemos encontrar muchas torres semicirculares, destacando la de al-Ramla o la de al-Haddad (en la parte este), donde se edificaron estancias para alojar al ejército mameluco.


Torres de la Ciudadela: al-Ramla y al-Haddad.



Se usaron como acuartelamiento para los soldados, pero se asocian de manera muy especial a los mamelucos circasianos a partir del reinado del sultán al-Mansur Qalawun, quien los instaló en ellas desde que llegaron a Egipto.

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Estas torres circulares tienen una altura de 21 metros y constan de tres plantas contando la terraza. Poseen torneras intercaladas en los muros, los cuales están construidos con piedras almohadilladas. Estas torneras son más anchas por la parte interior que por la exterior. A ellas se accede desde una plataforma cubierta por una bóveda. Por una escalera interior se llega al último piso descubierto, en cuyo parapeto se intercalan aberturas a través de las cuales se llevan a cabo las tareas de vigilancia y control.

La torre al-Haddad se diferencia de las demás por su planta intermedia en forma de octógono, con una organización similar a la de una durqa’a  y por sus cuatros matacanes sostenidos por ménsulas.

Muralla sur de la Ciudadela. Sector residencial.



Lo primero que se realizó en esta zona fue un pozo excavado por Qaraquch, mientras hacía la parte norte de la muralla. El pozo aseguraba el aprovisionamiento en agua de la guarnición y a él se llegaba bajando por escaleras de caracol. Por una noria con vasijas de barro subía el agua hasta un depósito colocado a media altura, desde el que llegaría a la superficie por otras ruedas.

El sultán de los ayyubíes edificó palacios reales donde estableció la sede del poder y donde llevó a su familia y equipo de gobierno. Desde ese momento, la Ciudadela quedó como sede gubernamental y residencia de los gobernantes de Egipto hasta 1874.

Con la llegada de los sultanes mamelucos se reconstruyeron los palacios reales, convirtiéndose en tres residencias regias: los palacios de al-Guwaniyya, cerca del palacio de al-Ablaq. Por otro lado, el sultán al-Nasir Muhammad construyó el gran iwan donde se reunía el consejo del sultán y, en el lienzo sur d ela muralla, se rodeó con otra cuyos restos vemos actualmente en la torre al-Siba’, edificada en tiempos del sultán Baybars. Las murallas separan la zona residencial de los establos del sultán . Podría destacarse la figura del sultán Baybars y la familia Qalawun, quienes establecieron allí la sede del sultanato mameluco de forma efectiva. Estos sultanes se preocuparon por abrir la Ciudadela a la ciudad, no como ocurrió en tiempos de los ayyubíes, que buscaban el aislamiento total.


Entrada del Palacio Yachbak min Mahdi.



Fue erigido por el emir Sayf al-Din Qusun y fue utilizado por quienes ostentaron el cargo de atabek (comandante en jefe de los ejércitos). Cuando el emir Yachbak min Mahdi lo habitó, se ocupó de restaurarlo, en 1475. La mayoría de lo que se conserva se remonta a esta época.

El magnífico portal se abre en la fachada noroeste; la puerta principal está coronada por un arco trilobulado decorado con mármol de colores y motivos ornamentales en piedra. En este acceso hay una inscripción que nos proporciona información sobre las distintas etapas de rehabilitación y construcción del palacio. Está coronado por un extraordinario goterón de mocárabes que sostiene una cúpula gallonada.

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Las macizas salas abovedadas de la planta baja servían de establos y almacenes y sostenían la suntuosa sala de recepciones que se encuentra arriba y diferentes estancias. Esta sala se adapta a la típica forma de un gran patio cubierto de unos doce metros de lado. Con amplios iwans en el eje longitudinal y sadlas en el transversal.

Exterior de la Ciudadela.



En época de los sultanes mamelucos, la fachada que da a la plaza de la Ciudadela se vio embellecida con un conjunto de palacios que reflejaban la grandeza y opulencia del sultanato. La plaza de la Ciudadela está considerada como una de las más antiguas de El Cairo. En los aledaños de esta plaza se edificaron las casas de los emires durante el reinado de Baybars y sucesores. Destacan los palacios de Yachbak min Mahdi, Manyak al-Silahdar y Alin Aq al-Husami. Será en esta zona donde se trasladen el zoco de los caballos (al-juyul) y el de las armas (al-silah), cercano a la mezquita del sultán Hasan y considerado modelo único de zoco especializado.

Se construirán edificios religiosos como las madrasas, pero lo que nos ocupa en nuestro trabajo son las edificaciones de carácter civil, destacando los palacios y establecimientos comerciales.

Conclusión.



Para la realización del trabajo hemos encontrado muchas dificultades, como la ausencia de documentación sobre el tema en concreto tanto en la biblioteca de nuestra facultad como en el resto de bibliotecas, depósitos y archivos de la ciudad, encontrando finalmente uno de los pocos ejemplares sobre la arquitectura civil de los mamelucos, del cual hemos sacado la mayoría de la información (incluidas las ilustraciones).

Podríamos decir que el arte mameluco se desarrolla durante más de dos siglos y medio, tiempo durante el cual habrá estabilidad económica y política conseguida gracias a la defensa del territorio por los sultanes, ante la amenaza de cruzados y mongoles.

El florecimiento intelectual, científico y artístico se manifiesta en la arquitectura y en el arte decorativo, que prueba la vitalidad de la actividad comercial, la cultura y la fuerza militar y religiosa con elegancia y simplicidad al mismo tiempo.

Según lo que hemos leído, El Cairo sería el  mejor ejemplo de ciudad mameluca con respecto a arquitectura civil, aunque también se citan en el libro la ciudad de Alejandría o Rosetta.

 Autor:

Vane Bacante





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