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Arquitectura y escultura romana en Itálica - Monografía



 
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Historia del Arte antiguo. Roma. Murallas. Casas. Anfiteatros. Retratos. Bustos



ARQUITECTURA Y ESCULTURA ROMANA EN ITALICA



INTRODUCCION



Fue fundada por Publio Cornelio Escipión en el año 206 a.C. para establecer permanentemente a sus tropas veteranas que acababan de combatir contra los cartagineses en la batalla de Ilipa, llamándola Itálica (en su origen “vicus italicensis”) en homenaje a su patria de origen, Italia, y originalmente tuvo la consideración jurídica de vicus civium Romanorum.
Aunque ya desde el siglo I a.C. tuvo rivalidad con la cercana y más reciente Hispalis (Sevilla), que llegó a ser capital de convento jurídico, adquirió su mayor desarrollo en la época de los Emperadores Adriano y Trajano. En Itálica nació Marco Ulpio Trajano (53-117), primer emperador oriundo de una provincia romana. Su sucesor, Publio Aelio Adriano (76-138), aunque nacido en Roma, fue educado parcialmente en Itálica. Ambos fueron responsables del gran esplendor urbanístico que nos muestra la ciudad. Adriano le concedió el estatuto de colonia y donó un anfiteatro magnífico, uno de los mayores del Imperio, con capacidad para 25.000 espectadores (más de los que habitaban la ciudad), del que aún se conservan la inmensa arena, algunos fosos para guardar a las bestias dedicadas a la lucha, convertidas, y las dos primeras gradas. Trajano, por su parte, dejó un recinto termal conocido como “Los Palacios”.
La principal ampliación urbana de la ciudad, de época de sus dos grandes emperadores, es el Traianeum, centro urbano ocupado por un santuario dedicado a Trajano, una plaza porticada con un templo en su interior.
En Itálica hay que distinguir dos zonas: la vetus urbs (ciudad vieja), núcleo fundado por Escipión, y la nova urbs (ciudad nueva), barrio de fundación adrianea. Esta última funciona sólo desde el primer tercio del siglo II hasta mediados del siglo III, aproximadamente. El resto de la ciudad pervive hasta los tiempos de la dominación musulmana.
En la actualidad, la vetus urbs yace bajo el casco urbano del pueblo de Santiponce, asentado en este lugar desde el siglo XVII. El solar de la nova urbs, que corresponde a la zona visitable del Conjunto Arqueológico, ha sido tierra de cultivo hasta tiempos recientes.
La historia de las excavaciones arqueológicas en Itálica comienza con las llevadas a cabo por Francisco de Bruna entre 1751 y 1755. Desde entonces hasta nuestros días no han cesado los trabajos arqueológicos en el solar de esta vieja ciudad romana.
Estos restos fueron declarados Conjunto Arqueológico por Decreto de la Junta de Andalucía el 6 de junio de 1989.


DESCRIPCIÓN



Las calles se caracterizan por su gran anchura y sus aceras porticadas. Aún hoy se ve el enlosado y los bordillos de las vías y, en las aceras, las cimentaciones de los pilares de los pórticos. El trazado del viario es ortogonal, formando manzanas rectangulares de diversos tamaños. Destacan las correspondientes a los edificios públicos, algunos de los cuales ocupan el espacio de dos o tres manzanas normales. Casos distintos son los del anfiteatro y el del teatro, situados fuera del recinto amurallado.
La ciudad estuvo dotada de un servicio de abastecimiento de aguas y de una red de cloacas.
El agua corriente llegaba por un acueducto a las cisternas (castellum aquae) y de allí pasaba a las fuentes públicas y a los edificios principales a través de tuberías de plomo. Las aguas residuales se vertían en cloacas, actualmente visibles bajo unas rejas en los cruces de las calles.
El barrio que fue creado por Adriano probablemente como una ciudad honorífica dedicada a su antecesor y padre adoptivo, el emperador Trajano divinizado. En ella tienen cabida seis edificios públicos y unas cincuenta casas (por lo general, dos en cada manzana, la mayor parte sin excavar).

LAS MURALLAS:


Se accede a la ciudad a través de una puerta flanqueada por dos torres rectangulares. Estas murallas se hacían levantando dos murallas de piedra y rellenando el interior con tierra  y cascotes apisonados. Las murallas no tenían un fin defensivo, si no separativo, se usaba para separar a los habitantes de la vieja urbs, que en su gran mayoría eran sirvientes, de los señores patricios (patricius)  que habitaban la nueva urbs.

LAS DOMUS.



Del recinto monumental de Itálica destacan especialmente, además de los lugares de espectáculos, sus magníficas viviendas (domus). Si los veteranos de las guerras crearon y habitaron la vetus urbs, pocos siglos después se desarrolló durante la época de Adriano la nova urbs residencial, lujosa, repleta de mosaicos, estatuas y mármoles de Grecia y Mauritania, siguiendo el gusto helenístico de moda. Las habitaciones de la domus se distribuían alrededor de un patio, en estas casas habitaban las familias patricias y  varios sirvientes (esclavos), en las habitaciones que daban a la calle se abrían tiendas (taberna) que vendían productos variados como pan, vino, y vasijas de barro.  De ellas destacan sobre todo la “Casa de la exedra” y la “Casa de los pájaros”.


CASA DE LA EXEDRA:



Incluye unas termas y una alargada palestra, a cuyo fondo se pueden ver unos grandes bloques de hormigón, que son las ruinas de la bóveda que cubría una gran exedra. El patio central, presidido por una hermosa fuente, presenta pórticos con pilares cruciformes.


CASA DE LOS PÁJAROS:



Sus muros han sido levantados recientemente en un intento de recrear los espacios que configuraban la vivienda. Ésta se organiza en torno a un peristilo o jardín porticado. Mosaicos de gran riqueza decoran los pavimentos de las habitaciones principales.


TEMPLO => TRAIANEUM:


El mundo religioso estaba muy presente en la vida romana. Los templos fueron creados para el culto a los dioses, estoa templos eran de gran magnitud y lujo, en los cuales se albergaban representaciones del dios al que  estaban dedicados. De Itálica conocemos cinco, de los que destaca el templo dedicado a Trajano, llamado TRAIANEUM, situado en la nueva ciudad, fue mandado construir por Adriano en honor as Trajano, su tío y antecesor. Este templo está rodeado por una plaza porticada con exedras.

TERMAS MAYORES:



Eran un centro de ocio y descanso que albergaba, junto a otros servicios, los baños públicos. Estaban divididos en  distintas estancias para baño, sauna y masaje. Los romanos levaban sus costumbres de higiene a raja tabla y de manera ordenada siguiendo siempre la misma pauta: en primer lugar se bañaban en piscinas de agua caliente (CALDARIUM), después en una de agua templada (TEMPIDARIUM), para finalizar pasando a la piscina de agua fría. Termas se han encontrado dos, una en la nueva ciudad y otra en la vieja, la de la nueva ciudad es la mayor llegando a  ocupar una gran manzana de la cual sólo se ha excavado  parte.

ANFITEATRO:



Es de los mayores del imperio romano, con capacidad para veinticinco mil espectadores. El graderío (cavea) estaba formado por tres niveles de gradas (ima, media y summa cavea), de las que sólo se conservan parcialmente las dos inferiores. En el centro de la arena existe una fosa que, cubierta con una estructura de madera, se empleaba como zona de servicio para los espectáculos, en los que intervenían gladiadores y fieras. Estos juegos eran pagados por particulares o bien por la CURIA (institución parecida al Ayuntamiento actual) para la celebración de fiestas religiosa o en honor del emperador. La entrada a los juegos era casi siempre gratuita llenándose el anfiteatro casi por completo. A estas celebraciones venían gentes de todos los alrededores con lo cual ITALICA presentaba un aspecto bullicioso.
En la ARENA los juegos eran constantes durante todo el día y esto lo agradecía el publico con fuertes aplausos, los juegos eran de tres tipos:
a)    LUDIUS GLADIATORUM, que consistía en lucha entre gladiadores.
b)    VENATIO, en la que luchaban fieras salvajes entre sí o contra gladiadores.
c)    IOCULARIA,  en los que actuaban titiriteros, funambulistas, payasos, saltimbanquis…

Situado o apoyado sobre las laderas de dos colinas, su interior se haya perforado por multitud de túneles que permitían la publico el acceso a las gradas con facilidad, ya en sus sitios el publico gozaba del espectáculo y hacían apuestas sobre los luchadores y bestias. Tras el espectáculo y después de que las gradas quedaran totalmente desalojadas, un batallón de esclavos se encargaba de la limpieza en gradas, retirada de cadáveres animales y restitución de las jaulas a su sitio.


TEATRO:



Se data en época de Augusto (finales del siglo I a. de C. y principios del siglo I d. de C.), aunque tiene reformas posteriores. También fe construido aprovechando la ladera de  una colina para así aprovechar la resonancia. Para las representaciones los actores usaban mascaras de los personajes de la obra. El pueblo romano era amante del teatro, como los griegos, y en todas sus ciudades construían un teatro propio. Obras creadas en esta época se siguen representando en la actualidad.

MOSAICOS



La gran mayoría de la casa de la nueva ciudad decoraba los suelos de algunas habitaciones con mosaicos, estas habitaciones solían ser: el comedor (TRICINUM), salón (TABLINIUM) y los dormitorios (CUBICULA).

CASA DEL PLANETARIO:


El mosaico que da nombre a esta casa consta de un círculo dentro del cual se distribuyen siete medallones con bustos. Representan las divinidades planetarias que, en el calendario romano, dan nombre a cada uno de los días de la semana.

CASA DE LOS PAJAROS



El nombre adjudicado a esta casa proviene de un bello mosaico que representa diversas aves. Algunas de estas representaciones no se pueden distinguir o se han perdido.
En el Museo Arqueológico de Sevilla se encuentran expuestos algunos mosaicos, gran número de esculturas y otros objetos procedentes de Itálica.

EL RETRATO ROMANO EN ITALICA



INTRODUCCION



Entre las mas ricas y peculiares manifestaciones artísticas plasmadas por la cultura romana destacan por su importancia la escultura y la pintura. La escultura tuvo una vertiente fundamentalmente pública y política aunque no estuviera exenta de un cierto sentido individual y privado. La pintura y, más en concreto el mosaico, acaso por su propia condición como arte de interiores, tuvo una marco más limitado: sirvió como expresión de la fastuosidad y riqueza de una clase noble.


1. PRECEDENTES HISTÓRICOS



1.1. DIFERENCIAS CON LA ESTATUARIA GRIEGA



El carácter público de la escultura romana encuentra sus primeras raíces en la estatuaría griega de época clásica. La escultura monumental en la Atenas del siglo V a.C. fue esencialmente una manifestación comunitaria y religiosa. Adornaban las estatuas agóras, santuarios o calles formando parte intrínseca de un conjunto arquitectónico y ciudadano del que resultaban inseparables. Tras el momento clásico los siglos helenísticos crearon por un lado las bases de una primera concepción individualista y privada del arte, el retrato logra en esta primera época su primer florecimiento. Por otro lado, la cultura alejandrina sentó los fundamentos de una visión historicista con relación a un pasado que consideraron modélico: en la plástica se remodelan ahora antiguos mitos con antiguos dioses.

1.1.1. La originalidad romana



El mundo romano va a ser en gran medida prolongación cultural de este helenismo tardío. De él tomará ideas, técnicas y motivos. Pero la idiosincrasia romana va a conferir una profunda originalidad a todas las manifestaciones de su cultura.
En el arte de la época republicana la humanitas enlaza y se compenetra con la virtus. Este carácter verista y pragmático del pueblo romano quedará reflejado en el naturalismo realista de muchas de sus producciones.
Pero junto con esta tradición de elementos helénicos o de elementos itálicos un status político y social muy definido va a aportar al arte romano algunas de sus características fundamentales. Va a ser la escultura romana manifestación de una clase dominante, la de los patricios. Ello se inicia ya en el siglo II a.C. cuando los generales conquistadores de Grecia arrancan de sus pedestales de origen numerosas esculturas y las trasladan a Roma para exponerlas, en su afán de nuevos ricos, en los atrios de sus casas.
Sin embargo, esta clase social dominadora va a comprender al mismo tiempo el sentido público (esto es, de propaganda política) que posee la imagen esculpida. Los retratos de los emperadores van a distribuirse y a copiarse desde ahora en todas las direcciones del Imperio. Las provincias pasan así a participar de este arte oficial de la metrópoli. Los patricios locales crean su propio mundo de imágenes buscando en ellas la ratificación de su prestigio. Hispania como provincia romanizada que desde Augusto forma parte del Imperio, va a participar de todas las características expuestas anteriormente.


2. LA ESCULTURA ROMANA EN HISPANIA



Como el resto del Imperio y la Metrópoli, también en Hispania las esculturas se realizaron indistintamente en mármol o en bronce. De las grandes esculturas en bronce apenas si conservamos más que unos pocos ejemplares: fue el bronce reutilizado y fundido en la tardía romanidad y en la Edad Media; y en otros casos no ha soportado el paso del tiempo.

2.1. ESCULTURA CIVIL PÚBLICA Y PRIVADA: EL RETRATO



2.1.1. Precedentes helenísticos



El retrato es una de las manifestaciones artísticas más ricas y peculiares de la cultura romana. El retrato se desarrolla en Roma como resultado de la conjunción histórica de diferentes tendencias y herencias culturales. Recoge por un lado el retrato el legado de una tradición helenística de enorme riqueza. Fue el humanismo ciudadano griego el creador del auténtico retrato fisonómico, esto es, aquella imagen plástica que busca expresar la naturaleza individual del retratado basándose en sus rasgos específicos y concretos, morales a la vez que físicos. En época helenística las condiciones sociales facilitarán el desarrollo del retrato: a la vez que arraiga la idea de un culto al monarca. Ante estos condicionantes se crea la efigie del monarca inspirado, el gobernante que entra en contacto con la divinidad. Esta imagen tiene su origen en el retrato de Alejandro del escultor Lisipo, en el siglo IV a.C., siendo muy frecuentemente copiada en época romana.

2.1.2. La aportación romana



El retrato romano unirá a las influencias tomadas del helenismo unos rasgos muy propiamente locales e itálicos. Uno es la tendencia a reducir y a acentuar en la expresión del rostro todas las características esenciales del personaje retratado. Por el contrario, el arte griego había concebido el retrato como una manifestación global e indivisible del hombre. El arte romano olvida las mas de las veces el resto del cuerpo: al principio representa sólo la cabeza sobre el cuello (época republicanas y siglo I) y sólo en el siglo II (a partir del Emperador Adriano) se extenderá el retrato a la mitad superior del cuerpo y al arranque de los brazos. el pragmatismo del romano le lleva a veces a elaborar por separado el cuerpo o el busto de un personaje de su cabeza, pudiéndose intercambiar esta, por ejemplo algunas efigies de emperadores de acuerdo con los cambios políticos acaecidos. Esta tendencia que busca acentuar los rasgos individuales del rostro parece tener raíces itálicas, especialmente etruscas, y se han puesto de manifiesto en relación con una segunda fuente autóctona para el retrato romano: las imágenes maiorum o representaciones de los antepasados. Modeladas en cera, tal vez en un principio imitando los rasgos de una mascarilla en yeso tomada directamente sobre el rostro del difunto, son colocadas piadosamente en pequeños armarios con puertecillas a la entrada del atrium doméstico por los parientes y sucesores del difunto.
Bianchi Bandinelli ha subrayado el factor histórico y el papel de clase social que posee el retrato en Roma: es sobre todo un medio de exaltar, en época republicana, el poderío político de los patricios y, posteriormente, la persona del Emperador y el influjo de las clases mas altas y adineradas de la sociedad.


2.1.3. El retrato provincial: originalidad y dependencia



El sentido universalista del Imperio utilizó la imagen plástica como un medio más de propaganda política unificadora. Uno de los primeros actos del princeps al asumir el poder era el de enviar retratos a las provincias con su propia efigie: en ellos debe inspirarse el escultor local así como el grabador de monedas que ha de reproducir el retrato imperial sobre la ceca de la ciudad provinciana. Se nos escapa el grado de dependencia o libertad de los artistas locales respecto a sus modelos, aunque es de suponer que el artista provinciano poseía cierta autonomía con relación a las directrices marcadas por la urbe.
El retrato oficial, cuya función fue la de adornar los edificios y presentar la imagen de los gobernantes antes los súbditos del Imperio, tenia su marco en los más diferentes lugares públicos. Estas esculturas eran proyectadas en función del destino que posteriormente iban a ocupar, por desgracia, la mayoría de las esculturas que integran hoy las colecciones de nuestros museos no se conocen el contexto ambiental original, y en muchos casos se desconoce su procedencia.

.1.4. Tipología



Al margen del retrato privado, heredero en gran parte del sentido familiar o doméstico de las primitivas imágenes maiorum, el tipo oficial puede adornar toda clase de edificios públicos como los campamentos, foros, teatros, termas, etc.
Imágenes en bronce del Emperador o de personajes pertenecientes a la familia imperial, a veces thorocatas (con coraza) e incluso ecuestres, se erigían por ejemplo en el centro de los campamentos para la contemplación y estímulo de los soldados. Hispania ha sido parca en este tipo de hallazgos. Hoy sólo conocemos los fragmentos de una estatua colosal de Emperador procedente de un campamento de Rosinos de Vidriales, en Zamora, así como los de Poza de la Sal, en Burgos.
En otras ocasiones la escultura honorífica tiene por ejemplo, su marco monumental en el teatro. Tal es el caso de las espléndidas estatuas torro catas, en mármol, que adornaron los teatros de Mérida o Tarragona. Las ruinas del teatro de Segóbriga nos permiten reconstruir en gran medida una ambientación semejante: dos cabezas allí encontradas pertenecen seguramente a Augusto y su esposa Livia. Otras estatuas del teatro de Segóbriga representan a magistrados locales: son escultura togadas con el símbolo de autoridad junto a sus pies, los volumina o cajas para contener rollos escritos. en cuanto a las dos estatuas gemelas de Tarragona ya citadas suponemos que se tratan de los bustos idealizados de dos emperadores. Son estatuas thorocatas vistiendo por encima una túnica corta o paludamentum que cae en pliegues sesgados sobre el pecho. Los pies desnudos en una de ellas sugieren una heroización del Emperador representando su exaltación a la esfera divina.
En muchas ocasiones las mismas ciudades manifiestan una vinculación específica con la figura de un emperador determinado. En Itálica, patria de Trajano y Adriano, se erigieron sendas esculturas idealizadas en honor a estos emperadores. Ambas representan la efigie desnuda y heroizada del emperador.
Los magistrados locales, los ricos terratenientes y los nobles provincianos encargan a artistas locales retratos suyos y de sus familiares con los que adornar lugares públicos o bien sus villa privadas. Un acentuado realismo local, que imita con un sello personal las corrientes artísticas emanadas de la urbe, se refleja en muchos de estos bustos.
Mas raros son en España los hallazgos de filósofos, poetas u oradores griegos tan imitados y copiados en Roma, sobre todo en época republicana. Un ejemplo puede ser un posible Zenón, filósofo estoico, esculpido en la Bética, obra de comienzos del siglo II.

2.1.5. Bosquejo histórico del retrato romano en Hispania



El número de retratos hallados en España es muy alto. García Bellido recoger cerca de 200 en su catálogo de esculturas romanas, aunque hay que suponer que su número hoy dia es mucho mayor debido a los numerosos hallazgos de los últimos tiempos. La mayoría de las esculturas catalogadas por García Bellido proceden de la Bética. Ello se corresponde con del grado de romanización mayor que desde fecha muy temprana alcanza esta provincia. Le sigue la Tarraconense y en tercer lugar la Lusitania (las efigies aquí halladas se concentran casi todas en su capital, Mérida).
El siglo II es el más fecundo en retratos de emperadores aparecidos en nuestro suelo. Es la época de los emperadores españoles: Trajano y Adriano nacieron en Itálica, y Marco Aurelio tuvo ascendencia española. Por su parte los retratos de personajes locales abundan indistintamente lo largo de los dos primeros siglos.

- Época republicana:


Junto con las imágenes maiorum elaboradas en cera, existen en plena época republicana toscos retratos funerarios de carácter simbólico. Son retratos que no tratan de representar los rasgos fisonómicos concretos del individuo sino de servir tan sólo como símbolo funerario suyo. en la necrópolis hispana de Baelo (Bolonia, Cádiz) ha sido hallado gran número de estas esquemáticas imágenes símbolo, realizadas en piedra y fechables en el siglo I a.C.


- Época de Augusto (31 a.C. - 14 d.C.)



Con Augusto se funde en el retrato ese naturalismo objetivo y verista de época republicana con una nueva idealización plena de sobriedad que confiere a las esculturas de estos años un peculiar sabor y un carácter clásico.
De Augusto adolescente poseemos un bello retrato procedente de Itálica, muestra su rostro de aire ligeramente patético muy característico de ese helenismo propio de Augusto. Pero el retrato del emperador más sugestivo procede de Mérida, donde se representa a Augusto como Pontifex Maximus, cubierta su cabeza con el velo sacerdotal. A Livia, su esposa, puede atribuirse el retrato de una muchacha de rasgos juveniles idealizados procedentes de Tarragona.

- Época de los Julio-Claudios (14-68 d.C.)



En esta época el retrato continua la trayectoria idealizada iniciada por Augusto. Cabe señalar el retrato de un Tiberio joven hallado en Menorca, o la de Druso el joven, hijo único de Tiberio, fácilmente identificable por las monedas.

- Época de los Flavios (68 - 98 d.C.)


Con los Flavios se libera por primera vez el arte romano del clasicismo, coexistiendo el retrato naturalista, de expresiones francas y asequibles, con el retrato alejado y heroico. De Vespasiano poseemos un retrato togado hallado en Écija (Sevilla.

- El retrato en el siglo II


Con Trajano irrumpe un nuevo espíritu en el arte romano. En sus retratos se refleja la expresión de la energía y de decisión propia del hombre habituado al mando militar. El retrato se amplia a gran parte del torso y no sólo hasta los hombros como hasta ahora era lo habitual. A este emperador pertenece la estatua idealizada de Itálica. Con Adriano se acentúa aún más el elemento de introspección psicológica y de nuevo la vuelta idealizada hacia el helenismo. A partir de ahora se hace habitual la señalización en los ojos del iris y e la pupila. Este procedimiento se continuará en época antoniniana. El mejor retrato que poseemos de Adriano procede de Itálica. A partir de ahora y a imitación de estas efigies barbadas de Adriano va a ponerse de moda la barba en los retratos de emperadores y de personajes privados. A los últimos años de vida de Antonino Pío (138 - 161) pertenece un retrato procedente de Puente Genil. Bien representado está en España el emperador Marco Aurelio: citar la cabeza del museo de Sevilla y la del museo de Tarragona.

- Los siglos III y IV



En estos siglos decae notablemente el número de retratos de emperadores en España.
Existen muestras aisladas de la dinastía de los Severos (192 - 235) como el retrato de su iniciador, Septimio Severo, en la casa de Pilatos en Sevilla o su busto de Mérida.
Aislado cronológicamente, pero de una importancia arqueológica y artística importante es el impresionante missorium o disco plano de plata procedente de Almendralejo, cerca de Mérida, en el que se representa al Emperador Teodosio junto con su hijo Arcadio y Valentiniano II. La fecha que conmemora este missorium está bien determinada (19 enero del 338) año en que Teodosio celebró su decenal o diez años de gobierno como Emperador. Las influencias ideológicas que llegan de la parte oriental del Imperio quedan patentes en la figuración artística de esta pieza: el retrato imperial ha adquirido una extraordinaria fijeza formal, lo que abocará posteriormente a su desaparición definitiva como tal; se expresa así por medio de este hieratismo, la esencia divina del reinante y su intangible sacralidad.


2.2. ESCULTURA DE CARACTER RELIGIOSO



Las figuras imperiales en la que los princeps aparecen divinizados o heroizados se han incluido en el apartado anterior, como el busto de Augusto de Pontifex Maximus de Mérida o el de Marco Aurelio como Sacerdos de Sevilla; o las esculturas divinizadas de emperadores como las thoracatas del Teatro de Mérida donde al parecer tenían su puesto junto a la puerta central de la escena, no lejos del grupo de divinidades etonias y de la vegetación formado por Plutón, Ceres sedente y Proserpina.

2.2.1. Divinidades del panteón romano y representaciones de tradición helénica



Teniendo presentes los anteriores ejemplos de divinizaciones, vamos a referirnos ahora a aquellas representaciones de divinidades que tuvieron cabida en el panteón romano oficial.
En Hispania es Itálica la ciudad que ha ofrecido una mayor abundancia de esculturas de divinidades. Le siguen en importancia Mérida y Tarragona. Entre las divinidades masculinas destacan, por su frecuencia, Hermes y Dionisos y entre las femeninas Minerva, Venus y Diana.
Del teatro de Itálica procede el espléndido desnudo de Venus anadyomene, esto es, naciendo de la espuma del mar, elemento simbolizado plásticamente por un delfín. De las numerosas esculturas de Diana también la más espléndida procede del teatro de Itálica.
Entre los héroes tuvo Hércules una enorme aceptación en todo el Imperio. en España se han hallado un sin número de bronces de pequeño tamaño de este héroe. Entre las divinidades menores destacan por su parte las representaciones de los séquitos de Menades y de Silenos. Muy populares fueron las representaciones de Eros dormido. este grupo nos describe a Eros que, vencido por el cansancio de su viaje alado, ha caído, igual que un niño, dormido sobre una roca (en el ejemplar del Museo Arqueológico Nacional y que procede de Elche), una piel de león protege su cuerpo aún tierno de la dureza de la piedra sobre la que reposa.


2.2.2. Representaciones relacionadas con religiones orientales



Junto con los documentos epigráficos, es la escultura la fuente fundamental para aproximarnos hoy al fenómeno cultural y religioso que, durante la época romana, representó toda la amalgama de cultos de tipo oriental desarrollados en la Península Ibérica. Estas manifestaciones llegaron a Hispania a través de los movimientos de tropas, trasladadas continuamente de uno a otro confín del limes o frontera del Imperio.
El culto de Mithra estuvo particularmente vinculado a la región de Mérida, donde existió un Mithraeum o santuario dedicado a Mithra. De allí procede la escultura de un Chronos mitriaco, rodeado su cuerpo desnudo por una serpiente de la inmortalidad, o el Chronos mitriaco leontocéfalo sobre cuya espalda se distingue el comienzo de las alas.
La religión de Attis y de la Magna Mater (Cibeles) ha dejado numerosos testimonios escultóricos en la Península. el mito de Attis y Cibeles se basa en un ritual de la vegetación oriental. Como consecuencia de la pasión de Cibeles por Attis, este muchacho se emascula y muere. Pero con la ayuda de Cibeles, Attis resucita brotando de nuevo de la tierra. Es una típica divinidad palingenética. Por este carácter ritual de muerte - resurrección la representación de Attis revistió un sentido claramente funerario. Sus imágenes provienen necrópolis, como Carmona, o adornan edificios funerarios (por ejemplo la tumba de los Escipiones de Tarragona)o estelas, como en Mérida.
El culto a Isis fue el mas extendido en Hispania. Uno de los testimonios más significativos es el monumento de Acci (Guadix), está dedicado a Isis puellarum o Isis protectora de las niñas. Muy popular en Hispania serán las representaciones de la Isis kourotropos amamantando al niño Horus. Este tipo dará origen, a través del arte copto, a la figuración de María con Jesús sobre sus rodillas.

DESCRIPCIONES



BUSTO DE ADRIANO:


Observamos un busto típico romano creado en mármol usando la técnica del trepano, que consiste en  hacer incisiones en la materia para crear el efecto de claro-oscuro. Los romanos tenían como tema predilecto el hombre como ciudadano y su categoría social. En este caso estamos ante un busto del tipo APOTEOSIS, que son representaciones exclusivas de los emperadores, e aquí  el de Adriano. En el vemos como Adriano aparece con  barba y el pelo rizado, este estilo se  puso de moda en toda roma a raíz de su primera aparición con este aspecto. Dicho rizos esta bien marcados dando sensación de realismo, el realismo característico de la época y el movimiento, en el que la adivinación ya no estaba de moda, aun así el emperador siempre aparece en forma de héroe (en ocasiones desnudo) y con corona de laurel. Sobre su coraza se observa un relieve de medusa  en el pecho, se representa también parte de una toga, esto simboliza el poder del emperador. Estos bustos tenían un fin ornamental y en ocasiones se colocaban sobre cuerpos q se hacían en serie para ser colocadas en las plazas.

Autor:

Fred Durst





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