Monografías
Publicar | Monografías por Categorías | Directorio de Sitios | Software Educativo | Juegos Educativos | Cursos On-Line Gratis

 

Arte egipcio Pirámides Columnas Templos - Monografía



 
DESCARGA ESTA MONOGRAFÍA EN TU PC
Esta monografía en formato html para que puedas guardarla en tu pc e imprimirla.



Vínculo Patrocinado




Aquí te dejamos la descarga gratuita
Nota: para poder abrir archivos html solo necesitas tener instalado internet explorer u otro navegador web.




Arquitectura, escultura y pintura egipcia. Mastabas. Pirámides. Columnas. Templos. Estatuas. España



EL ARTE EGIPCIO



- Cronología:



Periodo Predinástico——-400-300 a.C.
Imperio Antiguo————–2850-2052 a.C.
Imperio Medio—————-2052-1570 a.C.
Imperio Nuevo—————1570-715 a.C.
Dominación Etíope———715-663 a.C.
Periodo Saítico—————663-332 a.C.
En el año 332 a.C. Alejandro Magno conquista Egipto.
En el año 30 a.C. Roma conquista Egipto.


- Arquitectura:



La arquitectura en el imperio egipcio es un arte teocrático dedicado al servicio del soberano y de la religión, e identificado con el paisaje. Puede considerarse monumental ya que la caliza y el granito locales se usaron en la construcción de tumbas y templos de grandes dimensiones. Empleaban bloques colosales de piedra que se ajustaban a la perfección sin el uso de argamasa, así como medios de elevación desconocidos hasta ahora.

Los principales monumentos arquitectónicos de Egipto son los enterramientos. Así las sepulturas se van transformando en obras colosales hechas de piedra que, según su construcción, se denominarán mastabas, pirámides escalonadas o pirámides. Las más antiguas de todas, y por tanto realizadas en el Imperio Antiguo, son las mastabas, que deben su peculiar nombre a los obreros que trabajaban en las excavaciones y hablaban el árabe (”mastaba” quiere decir “banco”).

Las mastabas eran una especie de pirámide truncada. En ellas se colocaban al principio las momias de los faraones, y cuando se comenzaron a construir las pirámides, las momias de los servidores, consejeros y parientes del rey. Su interior se hallaba distribuido de la siguiente forma:

a619.jpg

La distribución en cuanto a edificio de las mastabas era análoga a la de las casas de una ciudad, con sus calles, formando ciudades de muertos.

Las pirámides fueron la sepultura por excelencia de los soberanos. Eran de tamaño colosal, y las primeras empezaron a construirse durante la III dinastía. Estaban realizadas bajo un artificio numérico secreto, que tan sólo conocían los sacerdotes y los arquitectos de la pirámide. Era por ello que tras la construcción de la pirámide y funeral del faraón, debían morir para llevarse su secreto con ellos.

La pirámide tenía el valor simbólico del dios del sol Rha; sus aristas eran los rayos del sol, que caían sobre la tierra.

En cuanto a su estructura, no tenían una fachada, y a la cámara del muerto se llegaba a través de un angosto pasillo cegado con arena tras el funeral. Además, se colocaban por doquier puertas falsas para evitar los saqueamientos.

Las pirámides que datan de mayor antigüedad son las de Snefru en Dashour, las de Meydum, y las del faraón Zoser en Saqqara. Esta última es una pirámide escalonada. Las pirámides escalonadas eran, en resumen, la superposición de varias mastabas que disminuían en tamaño según aumentaba la altura de la pirámide. La de Zoser estaba formada por seis cuerpos y tenía un carácter simbólico, pues representaba la escalera que tenía que subir Zoser para llegar hasta Rha.

a620.gif

De entre el total de pirámides existentes en Egipto, que representan en número unas 75, destacan como las más famosas sin duda las de los faraones de la IV dinastía Queops, Kefrén y Micerinos, que están levantadas en Gizeh. La de Queops es la más alta, con una altura original de unos 147 metros, que en la actualidad se ha visto reducida a unos 137 metros debido principalmente a la erosión del desierto y a su uso como mina de piedra en épocas posteriores (los árabes quitaron totalmente el revestimiento externo y la parte terminal). en cuanto a la de Kefrén, su altura inicial era de cuatro metros inferior a la de Keops, pero debido a su ubicación al suroeste de la de Keops, en una parte de altiplano más elevada, y a una menor erosión, la diferencia de altura ha quedado reducida a unos 75 cm. solamente, con lo que llega a dar incluso la impresión de ser más alta que la de Queops. Estaba cubierta con un revestimiento exterior de caliza del que quedan actualmente tan sólo unos 45 metros en su parte superior, y en su parte baja estaba cubierta con granito gris y rojo originario de Asuán.

a621.gif

Como era obligatorio dedicar culto al alma del faraón difunto, las pirámides estaban acompañadas de templos funerarios donde se celebraban los rituales religiosos. El templo de Kefrén es el mejor conservado.

En el imperio medio o tebano comienzan a construirse los pílonos, especie de pirámides truncadas o torres que estaban a los lados de la entrada del templo. También a la entrada de los templos nos encontramos con otro elemento inseparable de la arquitectura templaria: el obelisco.

a622.gif

Comienza a usarse un tipo intermedio entre tumba y templo llamado hipogeo que se caracteriza porque la tumba está excavada en la montaña. Así nos encontramos con el de Mentuhotep en Deir-El-Bahari, o los de la necrópolis de Assuán y de Beni Hasan.

Pero no es hasta el imperio nuevo cuando Egipto alcanza su punto culminante en cuanto a arquitectura. Las columnas protodóricas, fasciculadas, y de capitel de loto o papiro de la XII dinastía se complementan con las columnas de fuste liso y los capiteles campaniformes o palmiformes que aparecen en esta época. También aparecen como nuevos los capiteles hathóricos, que deben su nombre a que representan a la diosa Háthor. Las columnas se decoran con inscripciones jeroglíficas sagradas.

Comienzan a separarse la capilla y el sepulcro, saliendo la capilla al exterior y convirtiéndose en el templo. A estos sepulcros se les llama Hemispeos, y el más famoso es el de Hatshepsut en Deir-El-Bahari.

Los templos egipcios se construían en piedra y eran las casas de los dioses. Su arquitectura seguía unas reglas muy precisas. Constaban de las siguientes partes: una larga avenida de esfinges y carneros dispuestos a ambos lados y precediendo al templo, un recinto protegido por un doble amurallamiento, y una entrada con dos grandes pílonos dedicados a Isis y Neftis cuyas aristas se suavizaban con baquetones. En la parte alta del pílono se ponía una moldura curva llamada “gola”. Normalmente delante de los pílonos se colocaban obeliscos de gran altura y muy puntiagudos. Esta entrada daba acceso a un patio con columnas que formaban un pórtico corrido. Este patio se denominaba sala hípetra.

a623.gif

A través de una pequeña rampa se accedía a la sala hipóstila, que estaba formada por grandes y numerosas columnas con dinteles de piedra. Y tras ésta, en último término, se llegaba al santuario o residencia del Dios llamado Naos o Cella y al que sólo tenían acceso los sacerdotes, cuyas habitaciones rodeaban esta sala.

Los templos se iban reduciendo en altura desde la entrada hacia el interior con lo que la luz también disminuía (símbolo de la marcha diurna del sol). Por tanto el suelo se eleva y los techos descienden. La luz entraba a través de las celosías de piedra que se colocaban en los desniveles.

Los templos más bellos son los de Karnak y Luxor, cerca de Tebas, y el templo de Deir-El-Bahari y el de Medinet-Habú, y los templos de Abidos.

Pero los principales y más hermosos templos son los que Ramsés II mandó construir para conmemorar sus triunfos sobre los pueblos negros, dos Speos o templos rupestres llamados el grande y el pequeño Speo de Abusimbel. Fueron excavados en el interior de la roca, sobre la falda de una montaña. En la fachada del templo grande hay dos estatuas de unos 20 metros donde aparecen Ramsés y su esposa Nefertari. El pequeño Speo, que está dedicado a Nefertari, también tiene otras dos estatuas en su fachada. Ambos templos tuvieron que ser trasladados para evitar su inundación por las aguas de la presa de Assuán.


- Escultura:



El arte escultórico en Egipto poseía también un marcado carácter religioso. La reproducción surge como elemento de supervivencia, ya que la figura garantiza la inmortalidad del difunto. Por lo tanto el hieratismo, la rigidez, las formas cúbicas y la ley de la frontalidad serán las características principales en las que se basará la escultura egipcia.

La ley de la frontalidad responde al deseo de detener el curso de la vida. Las estatuas se tallaban en un bloque de piedra rectangular de modo que tuviera que ser vista desde el frente. Los miembros del cuerpo (brazos, manos, piernas …) se pegaban a la roca evitándose así toda clase de salientes que pudiesen correr riesgo de roturas que pudiesen afectar a la vida eterna del espíritu de la persona representada. Así se crea la estatua-cubo, estatua sedente donde el asiento y el bloque se integran en el mismo bloque eliminándose toda clase de movilidad. Un perfecto ejemplo de estatua-cubo sería la del faraón Kefrén, donde éste aparece en un trono con el emblema del alto y bajo Egipto unificados, con las manos sobre las rodillas, rígido, con la cabeza mirando al frente y los ojos perdidos en el infinito. Detrás de su cabeza aparece un halcón (representa al dios Horus) que simboliza que él es el “Horus viviente”.

Los materiales que se usaban para esculpir eran la piedra (caliza, granito, basalto, diorito, pórfido …), la madera, y en menor proporción el metal.

Las estatuas se policromaban con una coloración simbólica. El hombre en ocre rojo y la mujer en un color claro amarillento, para resaltar el color moreno de la piel de los hombres y el color pálido de piel de las mujeres. Las joyas se policromaban en verde turquesa, las pelucas en negro, y las vestiduras en general en blanco.

Los ojos de los personajes representados solían ser de cristal de roca, para resaltar la apariencia de realidad que pretendía transmitir la estatua. Las figuras eran idealizadas y los rostros jóvenes. Todas estas técnicas iban destinadas exclusivamente a los personajes importantes, ya que cuando se representaban a personas normales del pueblo sus esculturas eran realistas.

Las estatuas más célebres del Imperio Antiguo son las de los reyes Djeser, Kefrén, Didufri, la estatua doble de Micerinos y su esposa, así como las de algunos personajes civiles como “Cheik-el-bled” (el alcalde del pueblo), la cabeza de Salt, y el escriba sentado. Pero quizás la obra más conocida de esta época sea la esfinge de Gizeh, un león con cabeza de hombre que representa el rostro del rey Kefrén. Debido a la friabilidad de la piedra, la arena del desierto la ha erosionado terriblemente.

a625.jpg

El imperio Medio es la gran época de academicismo clásico de la escultura egipcia. Es un arte elegante, aunque frío, llegando a resultar monótono. Se realizan sobre todo representaciones reales, cobrando los rostros una expresión melancólica, como en el caso de los retratos tristes de Sesostris.

Entre las obras más conocidas de esta época están la del rey Mentuhotep II, cuya exagerada musculatura trata de producir la impresión de un gran poderío sobrehumano, las descubiertas en Medamud, la del rey Hor, y las de Amenemhat III.

Pero es el imperio Nuevo el más brillante de toda la escultura egipcia. En esta época alcanzó una nueva dimensión, ya que la severa estilización del Imperio Antiguo, y el áspero realismo del imperio Medio se cambian por un estilo cortesano lleno de elegancia y de atención hacia los detalles más delicados. Se alargan y adelgazan los miembros, se estilizan los cuerpos, se ovalan las cabezas, y se llenan los cuerpos de joyas. A este estilo pertenece la cabeza policromada de la reina Nefertari (esposa de Akenatón).

a626.jpg

También figuran con gran importancia artística las estatuas de los Speos de Abusimbel y el retrato sedente de Ramsés II.

- Pintura:



La pintura en Egipto adquiere un gran desarrollo. Su uso principal estaba destinado a decorar las tumbas de los faraones y nobles por lo que sus temas solían ser religiosos, aunque también los había festivos y naturalistas.

Dentro de la pintura egipcia se incluyen otras artes decorativas que se sirven de ésta como la cerámica pintada y esmaltada, las miniaturas, o los relieves policromados. De hecho la misma escritura era una forma de pintura y decoración.

La pintura tenía en general los convencionalismos de composición y frontalidad de los relieves y esculturas. Los tonos eran planos y sin gradaciones ni matices, simplemente decorativos. El trazado de los dibujos era seguro y perfecto. Además, la superficie del dibujo estaba cuadriculada, con lo que se podían hacer reproducciones perfectas a mayor o menor escala. En cuanto a las figuras, aparecían con unas partes de frente y otras de perfil: la cabeza de perfil, el ojo de frente, el tórax de frente, y las piernas de perfil. Las figuras de dioses o faraones siempre eran de mayor tamaño para destacar su mayor clase social, y para crear efecto de tres dimensiones superponían las figuras o multiplicaban los perfiles de una misma figura (por ejemplo en un animal para crear efecto de movimiento o de un grupo de ganado).

También en las mastabas se decoraban las capillas con bajorrelieves o pinturas, como son los conjuntos de paredes esculpidas de Ti o de Ptahhotep, en Sakkara, donde se ve al difunto sentado en su mesa de ofrendas y recibiendo los tributos de los subditos de sus tierras. Los tonos con los que se iluminaban los bajorrelieves eran sencillos, siguiendo los convencionalismos heráldicos.

Los ejemplos conservados de tumbas como las de Beni Hasán, El Bersha, o Meydum, nos muestran escenas donde destacan figuras de animales como gatos monteses, abubillas, u ocas. En esta escena de ocas se nos muestra un género de pintura elaborado, que se servía de tonos y matices medios con tal punto de perfección y belleza que nos llegan a recordar a las pinturas japonesas.

Pero el periodo de culminación de la pintura naturalista fue el de Tell-el-Amarna. Las habitaciones de los palacios se decoraban en todas sus superficies: En las paredes se pintaban árboles, plantas, etc. El techo imitaba al cielo, con sus pájaros y sus nubes; en los suelos se representaban estanques, hierba, plantas acuáticas … de modo que hacía el efecto de estar en plena naturaleza.

En la XVIII dinastía tenemos la necrópolis de Tebas, cuyas pinturas nos muestran una gran variedad de escenas de la vida de aquella época, como pueden ser campesinos trabajando en el campo, el difunto cazando y pescando entre los papiros de las marismas del río, funerales con las típicas lamentaciones de las plañideras, y escenas de harén con danzas de mujeres y lujosos banquetes.

Por último y ya para terminar, es importante destacar dentro de la pintura egipcia los Libros de los Muertos. En ellos figuraba todo el ritual funerario así como infinidad de conjuros para apartar a los espíritus del mal. Estaban profusamente decorados con ricas pinturas, y se colocaban junto al muerto dentro de su ataúd para que pudiera usarlo como guía en su nueva vida de ultratumba.


- El arte egipcio en España:



Debido a los trabajos realizados por la Misión Arqueológica española para salvar los templos cercanos al Nilo que estaban siendo inundados al construirse la presa de Asuán, el gobierno egipcio regaló a España un templo que actualmente podemos encontrar situado en el parque de la Montaña del Príncipe Pío en Madrid.

Este templo fue mandado construir por Adijalami en el SII a.C. y aunque estaba consagrado al dios Amón, más tarde se dedicó al culto de Isis. Tenía tres pílonos de entrada (de los que actualmente sólo quedan dos), tras los que se encontraba la sala hipóstila en cuyo interior se situaban cuatro columnas (dos de ellas de capiteles palmiformes) y una capilla en la parte izquierda. Tras la sala hipóstila se hallaba la capilla de Adijalami, que estaba decorada interiormente con relieves del faraón realizando ofrendas a los dioses. Tras esta capilla se accedía a unos pequeños compartimentos en los que antiguamente se encontraban dos naos (actualmente desaparecidas) con unos sagrarios donde se guardaba la estatua del dios.

También en nuestro museo Arqueológico Nacional nos encontramos con tres momias que están expuestas con sus correspondientes radiografías: Una de una mujer de unos 25 años perteneciente a la dinastía XXVI, otra de Nespamedu (un sacerdote de la época ptolemaica), y otra de una mujer de unos 60 años.

En la sala egipcia podemos encontrarnos también multitud de objetos de ajuares funerarios de tumbas, como unas figurillas mágicas que representaban a los shabtis o ushebtis, hechas normalmente en madera y dotadas de un gran movimiento, en contraposición a las estatuas-cubo que se realizaban a los faraones y señores. Los shabtis o ushebtis representaban a los criados y esclavos de los señores, y se ponían en las tumbas bajo la creencia de que en la vida del más allá el amo necesitaría del alma de sus sirvientes para que realizaran las tareas domésticas. Así pues, se les representaba entregados a sus tareas domésticas, trabajando en el campo, preparando la comida, etc.


- Introducción histórica:



Egipto es uno de los países y de las regiones más fértiles de la zona del Mediterráneo gracias al río Nilo, que inunda y fertiliza las tierras circundantes. El territorio, en la antigüedad, estuvo dividido en dos partes, el alto y bajo Egipto, hasta que Menes decidió establecer un único reino cuya capital sería Tinis. Entre el 2700 y el 2200 a.C. se desarrolló el Imperio Antiguo, que fue el primer periodo glorioso del país, en el que la capital se trasladó a Menfis. La sociedad se organizó siguiendo un modelo piramidal en cuyo vértice se encontraba el faraón, que más tarde fue considerado un dios, hijo del sol. Por debajo del faraón había tres estamentos: los sacerdotes, los guerreros, y en último lugar, el pueblo llano.

En el 2050 a.C., tras un periodo de decadencia e inestabilidad, comenzó el Imperio Medio, que duró hasta el 1800 a.C. Este periodo se caracterizó por el predominio de la clase militar, que llevó sus conquistas hasta el Sur de Palestina con objeto de prevenir posibles invasiones. El predominio de dios Rha cedió ante el del dios Amón, que no obstante se identificó con el anterior. La capital se trasladó a Tebas. Pero el poder volvió a debilitarse nuevamente dando pie a la invasión de Egipto por parte de los Icsos.

Con Ahmosis I se recuperó el antiguo esplendor inaugurándose un nuevo periodo, el Imperio nuevo, que duro unos 400 años. Pero pese al esplendor de esta época, el país nunca recuperó la creatividad y paz social que había conocido durante el Imperio Antiguo, aunque sí fue en esta época cuando Egipto alcanzó su máxima extensión territorial, gracias a las conquistas de Siria, Fenicia, el Valle del Éufrates, y de Nubia.

BIBLIOGRAFÍA:



- Gran Enciclopedia del Arte . Multimedia.
- Enciclopedia Encarta 98.
- Apuntes C.O.U. de Arte . Colegio Virgen del Carmen.
- Historia del Arte. Vicens-vives.
- Historia del Arte. Anaya.
- El Egipto faraónico. Ediciones Moreton.
- Historia de la civilización del Antig. Egipto. Jacques Pirenne.
- Grandes descubrimientos de la Arqueología. Edit. Planeta.


Autor:

Sebka





Creative Commons License
Estos contenidos son Copyleft bajo una Licencia de Creative Commons.
Pueden ser distribuidos o reproducidos, mencionando su autor.
Siempre que no sea para un uso económico o comercial.
No se pueden alterar o transformar, para generar unos nuevos.

 
TodoMonografías.com © 2006 - Términos y Condiciones - Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License