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Arte flamenco Parte 4 - Monografía



 
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Frans Snyders Natural de Amberes (1579-1657) y discípulo de Pieter Brueghel el Joven, conoció a la flor y nata del Barroco en su país: íntimo de Rubens, colaborador de Jordaens, cuñado de Cornelis de Vos, también trabajó con Van Dyck y Janssens. Esta magnífica posición y su talento artístico hicieron que su obra se difundiera en un amplio mercado. Supo transmitir el sabor dinámico del barroco a sus composiciones sobre escenas y bodegones de caza. Para Rubens, a quien conoció cuando ambos acababan de regresar de Italia, pintó fondos de flores, frutas y animales. A cambio, Rubens pintó figuras en los cuadros de Snyders. Este tipo de colaboración era muy frecuente entre los pintores colegiados en el mismo gremio, ya que cada cual podía especializarse en aquello que mejor se le daba, y pintar en los cuadros de los demás a cambio de su ayuda. Snyders colaboró de esta manera no sólo con Rubens, sino también con Jordaens y Cornelis de Vos.

Osias II Beert Este pintor flamenco estaba afincado en Amberes, de donde no se movió en toda su vida (1580-1624). La razón era el abundante mercado de arte que estaba a su disposición en aquella ciudad, una de las más mercantiles durante los siglos XVI y XVII. No sólo se vendían cuadros para aquella población, sino que desde allí se distribuían a todo Flandes, Holanda y el resto de las cortes europeas. La pintura de los artistas de Amberes era por tanto de pequeño formato, para facilitar su transporte, y versaba sobre temas superficiales, agradables para la vista, para satisfacer el gusto burgués de la oligarquía comercial imperante. Este tipo de pintura fue la que trabajó Beert: bodegones de selectos manjares, que excitaran los sentidos de sus espectadores. Especialmente, gustaba de representar ostras, que poseían ciertas connotaciones simbólicas. Otro tema favorito de Osias fueron las flores, que también respondían a elaboradísimos códigos secretos, con lo que un inocente jarrón de hermosas flores podía tener tras sí un complejo mensaje en lectura simbólica. La producción de estos cuadritos era de cariz casi industrial, debido a la atmósfera mercantil que ya hemos comentado.

Cornelis de Vos: Pintor nacido en Hulst en 1584 que llevó a cabo casi toda su vida artística en Amberes hasta su muerte en 1651, siendo colaborador de Jordaens y pintando, sobre todo, retratos de niños y grupos de familia muy semejantes a los de Rubens y Van Dyck, en quienes se inspiró (Las nietas del pintor, Berlín; El artista y su familia, Bruselas), composiciones religiosas (La Adoración de los Magos, Amberes) y mitológicas. Pintó, según los bocetos de Rubens, para el pabellón de la caza de la Torre de la Parada, cerca de Madrid.

Pariente y discípulo suyo, Simon de Vos (Amberes 1603-16076), fue influido en un primer momento por los Francken, y después se acercó al estilo de Rubens y Van Dyck en obras religiosas y mitológicas así como pinturas de género que se conservan en el museo de Amberes y en las iglesias de Malinas, Munich, Praga y Viena.

Paul de Vos: Hermano de Cornelis pintó en un estilo similar al de su maestro y cuñado, Snyders, escenas de caza y grandes bodegones donde agrupa frutos, flores y animales de caza muertos, que alternan con pájaros y otros animales vivos. Existen obras suyas en el museo de Viena, San Petersburgo y el Prado (Cacería de corzos, Ciervo acosado por la jauría…). Nació en Hulst en 1596 y falleció en Amberes en 1678.

Cornelis van Poelenburg/ Poelenburch Hijo de Simon van Poelemburch, canónigo católico de la catedral de Utrech, ciudad en la que este pintor nacería y moriría (1594/95-1667) Estudió con Abrahan Bloemaert, cuya influencia queda patente en sus primeros cuadros y dibujos, con los que muy pronto obtuvo el éxito, así su nombre aparece citado en el Lofdicht de Rodenburgh cuando este enumera a los pintores más célebres que trabajaban en Amsterdam en 1618, era el artista más joven que se citaba en el libro. Trabajó en Roma, en donde fue apodado el “Sátiro”, bajo la protección de los Orsini; también en Florencia bajo la de Cosme de Médicis. Probablemente volviera a Utrech en abril de 1627 fecha en la que consta el encargo de El banquete de los Dioses para el gobierno de la ciudad. Tras contraer matrimonio con la también católica Jacomina van Steenre, le fue encargado, junto a Bloemaert, Dirck van der Lisse (discípulo suyo) y Herman Saftleven, pintar un ciclo basado en II Pastor Fido de Guarini para el nuevo palacio real en Honselaarsdijk. También trabajó para Carlos I en Londres (1636-1641). Fue oficial del gremio de Utrech en 1656 y su deán en 1657/8-1664.

Trabajó hermosos paisajes a la clásica, en pequeño formato debido al material que solía emplear (óleo sobre cobre), lo cual encarecía mucho el producto final. También se ocupó de figuras, escenas mitológicas y de género (entre ellas escenas de devoción católica) paisajes pastorales y un buen número de retratos. Se ocupó de las figuras secundarias en varios paisajes de Jan Both, a. Keirincx, B. Van Bassen, Dirck van Denle y Nicolaes de Gijselaer. Tiene influencias de Elsheimer y Paulus Bril, conoció a Rubens, tuvo numerosos discípulos y su obra fue muy imitada hasta fines del siglo XVII.

Jan Wildens fue uno de los principales pintores de Amberes(1586-1653), trabajó como colaborador de Rubens y otros maestros, así como tuvo su propia producción. Wildens trabajó para Rubens normalmente, dada la enorme producción de este autor, incapaz de terminar todos los cuadros que se le encargaban. Wildens se encargaba de rematar los fondos de paisaje, lo cual le llevó a producir por sí mismo paisajes de pequeño formato que vendía en Amberes, ciudad en la que nació y se estableció. Así, pese a que la mayor parte de su obra estaba incluida en los lienzos de otros autores, pintó sus propios lienzos, como el que se muestra en el Museo del Prado, titulado Cacería de corzos, un tema que trató con relativa frecuencia.

Clara Peeters Pintora especializada en bodegones, trabajó en la ciudad de Amberes (1589-1676), al mismo tiempo que una importante dinastía de pintores del mismo nombre, Peeters, con los cuales parece ser que no tenía parentesco. Tres de sus obras las tenemos en el Museo del Prado, una de ellas titulada Bodegón con pasas. Tanto en este como en el resto de sus bodegones se aprecia la magnífica capacidad de Clara para plasmar una realidad minuciosa y plagada de elementos materiales, de diferentes calidades y texturas. Sus lienzos tienen un fondo oscuro, neutro, como pudo haber aprendido de los núcleos tenebristas que trabajaron en su país, uno de estos grupos fue el de los Caravaggistas de Utrecht.

Hércules Seghers: Paisajista, impresor sorprendentemente imaginativo y grabador, nacido posiblemente en Harleem en 1590 (no lo sabemos con certeza pues su padre era un mercader de telas educado en la espiritualidad menonita, una secta anabaptista, lo que hace que no poseamos el registro de su bautizo), notable discípulo de G. Van Conixloo que nunca alcanzó la fama y se vio obligado a llevar una vida miserable, cuyos detalles permanecen envueltos en un velo de misterio, en Haarlem, Utrecht, La Haya y Amsterdam en donde murió en 1640. El artista y teórico del arte, Samuel van Hoogtraten, cita el ejemplo de Seguers como la quintaesencia misma de artista reducido a la penuria y al alcoholismo de por vida y que solamente alcanzó la fama después de muerto; logró escasos beneficios de su obra aunque, según las pruebas que poseemos, sus grabados y dibujos fueron ampliamente apreciados por sus contemporáneos.

En su pintura se aprecia la influencia de Elsheimer (Río en un valle, Amsterdam), además de la de Conixloo, Momper, P. Bril y Pieter Brueghel el Viejo, y sus paisajes influyeron en Rembrant quien retocó y acabó algunas de sus obras y que poseía al menos ocho de sus paisajes en 1656. Lo más notable de su producción son sus grabados pues fue un virtuoso de esta técnica y utilizó recursos tales como papel coloreado o toques de color, para matizar dramáticos efectos de luz; en ellos suele representar románticos paisajes montañosos o bosques, aunque también abundan los estudios de árboles u objetos (Abeto musgoso, Cráneo, Tres libros), en todos ellos transmite una gran desolación y fragilidad humana. Una de las innovaciones que presentó en su afán experimental fue el recortar sus grabados por todos los lados con la finalidad de obtener distintas composiciones; de entre 54 planchas de impresión sobreviven 183 ejemplares individuales, casi todos ellos significativamente diferentes; un solo aguafuerte fue grabado al menos 21 veces en varios colores y diversas combinaciones de pigmentos.

Daniel Seguers: pintor nacido en Amberes en 1590 en donde fue discípulo de Brueghel de Velours, posteriormente entró a formar parte de la Compañía de Jesús por lo que fue apodado el “Jesuita de Amberes”. Su estilo, muy pulcro, resulta a veces duro; aunque pintó ramilletes en floreros (Flores en un vaso veneciano, en el Gemäldegaleie de Dresde) se especializó en guirnaldas de rico colorido enmarcando motivos religiosos o retratos de grisalla realizados por otros artistas, así colaboró con Quelin (Guirnalda de flores alrededor de Jesús, Bruselas), Van der Hoecke, Van Boekhorst y C. Schut (Corona de flores alrededor de San Ignacio). Sus flores parecen siempre recién cortadas, puesto que se encuentran en su máximo esplendor y belleza, advirtiéndose en sus pinturas que trabaja con un meticuloso sentido de la observación, que le lleva a reproducir las gotas de agua que permanecen sobre los pétalos y también los insectos que pululan sobre hojas y tallos. En el Prado hay varias obras suyas, Guirnalda de flores en torno a la Virgen con el Niño, Guirnalda de flores en torno a San Francisco y una Guirnalda de rosas.

Pieter Snayers: Este discípulo de Vranckx educado en su ciudad natal (Amberes 1592), se dedicó en sus primeras obras a la pintura de género, en la que estaba especializado su maestro. Posteriormente encontró inspiración en las escenas de guerra y realizó bastas composiciones, con numerosas figuras, de factura muy personal en las que plasma episodios de la guerra de los Treinta años.

En 1628 se estableció en Bruselas, ciudad en la que fallecería treinta y nueve años más tarde, allí fue nombrado pintor de los archiduques Alberto e Isabel, y formó un taller del que saldría A.F. Van Meulen.
Sus obras se encuentran repartidas entre los principales museos de los Países Bajos, Dresde, Viena y el Prado (Cacerías de Felipe IV; El sitio de Gravelinas; Toma de Yprés; Toma de Breda…)

Lucas van Unden: pintor y grabador de Amberes (1595-1672) que trabajó pintando los fondos de paisaje para Rubens y colaboró con Jordaens, Teniers y Snyders. Hizo numerosos viajes a Renania y a los Países Bajos en torno a 1649. Obras suyas por completo son: Paisaje brabanzon, Camino del mercado (Bruselas) y Paisaje (Prado).

Abraham van Diepenbeek: Nacido en Bois-le-Duc en 1596 y fallecido en Amberes en 1675, se le considera como un gran imitador de Rubens aunque durante sus viajes a Francia e Inglaterra se dedicase de un modo especial al retrato, sobre todo bajo la protección del duque de Newcastle. También realizó los cartones para las vidrieras, trabajó para las iglesias de Amberes y para la imprenta de Platin. Sus mejores obras se encuentran en museos de Amberes, Berlín y Viena.

Cornelis Schut: pintor y grabador de Amberes (1597-1655), activo tanto en esta ciudad como en España siendo considerado como uno de los más brillantes discípulos de Rubens. Su Anunciación de la cúpula de Nuestra Señora de Amberes está considerado como su mayor logro aunque también realizó retratos (luego rodeados por las guirnaldas de D. Seguers) y numerosos bocetos por encargo de las manufacturas flamencas que experimentaban en su momento una época de florecimiento.

Iustus Suttermans/ Sustermans: Viajero pintor de Amberes (1597, Florencia 1681) que trabajó en París junto a Frans Pourbus el Joven, quien le enseñó el arte del retrato cortesano; la distinción de su estilo revela también la influencia de Van Dyck, de quien fue amigo. Pintor oficial de los Médicis en Florencia, gozó de gran notoriedad bajo la protección de Cosme II, Fernando II y Cosme III.

Su producción es básicamente de retratos (María Magdalena de Austria, Frenando II, duque de Tosacana ambos en el Prado; Christian de Valdemar, Uffizi) pero también realizó numerosas composiciones religiosas e históricas que se conservan en Florencia (Uffizi, Pitti), Amberes, París, Roma, Viena y Nantes.

Théodore Rombouts nació en Flandes (Amberes 1597-1637) y se dedicó a la pintura barroca típica de las regiones centroeuropeas. Formado en Amberes, en el taller de Janssens, era un pintor dedicado a escenas de género y religión. Cayó deslumbrado por la influencia del Naturalismo Tenebrista, gracias al cercano núcleo de los Caravaggistas de Utrech. Terminó por trasladarse a Italia, a la colonia flamenca de Roma, donde se convirtió en un destacado caravaggiesco. La aparición en el panorama pictórico europeo de la figura de Rubens cambió radicalmente el rumbo de su obra, que se iluminó de color y luz, dinamizando sus sombrías composiciones.

Adriaen van Utrecht: Pintor de Amberes (1599-1652/ 1653) formado bajo el influjo de Snyders, cuya temática de cacerías y opulentos bodegones siguió, llegando incluso a superarle en el aspecto decorativo y espectacular con obras como La cocina (1629, Kassel), Festón de frutas y verdura (1638, Prado) o Una despensa (1642, Prado).

Jacob Fobsen van Es: Maestro en el gremio de Amberes (donde nació a finales del s. XVI y murió en 1666) desde 1617 especializado en “bodegones gastronómicos” hábilmente compuestos como: Ostras y frutas (Lille), La comida (Estocolmo), Bogabante, peces y frutas (Amberes), Ostras y limones y Flores y frutas (Prado).

Gerrit Claestz Bleker aunque la fecha (tal vez cercano al 1600) y el lugar de nacimiento de este pintor son desconocidos, se sabe con certeza que en el Haarlem del 1628 ya disfrutaba de cierta fama como paisajista y retratista cuando Samuel Ampzing lo menciona en su Beschryvinge van Haarlem. Teodoor Schrevelinus también se refiere a él en la relación que escribió sobre la ciudad. La fecha verificable más temprana de una de sus obras es de 1625 y corresponde al cuadro La Adoración de los Magos Rijksmuseum, Utrecht). En 1640 trabajaron como sus aprendices Pieter Adelaer, Paulus van der Goes y David Decker; tres años más tarde fue nombrado vinder del gremio de Haarlem. Nos han llegado muy pocas de sus pinturas, entre ellas paisajes, retratos y cuadros de historia, fue también un fecundo dibujante y pintor de aguafuertes, sus grabados de tema animal son datables entre 1638 y 1643. Murió en 1656 en Haarlem.

Jan Miel: nacido en Beveren-Waas en 1599 desarrolló la mayor parte de su obra en Roma, lugar en el que aparece documentado desde 1636. Trabajó en la decoración del Palacio Berberini y en la corte de Turín desde 1658 hasta 1664.

Jakob van Oost el Viejo: Pintor bruselense (1601-1671) que estuvo en Italia, en donde experimentó el influjo de Carabaggio y los maestros boloñeses; y, a su regreso a Brujas, fue elegido decano del gremio de pintores (1632). Mejor retratista que pintor religioso, se conservan obras suyas en la National Galery de Londres (Retratos de niños), en varias iglesias y en el museo de Brujas (Grupo familiar).
Su hijo, el también bruselense (1637-1713) Jakob van Oost el Joven, trabajó como retratista y pintor religioso en Lille, París, Italia y Brujas.

Adriaen Brouwer/ Brauwer: Pintor flamenco cuya formación se realizó en Oudernarde, en donde nació en 1605, Amterdam y Harleem (tal vez 1625-1626 o antes) siendo, según muchos autores, discípulo de F. Hals durante este periodo, y así sus mejores obras acreditan un refinado sentido de las calidades, que emparenta con la escuela holandesa. Establecido a partir de 1631 (hasta su muerte en 1638) en Amberes, ejerció gran influencia en hombres como Teniers o J. Steen. Su vida agitada y turbulenta le llevó a pintar, aparte de algunos paisajes, escenas de costumbres, especialmente del pueblo, interiores de taberna, fumaderos, escenas de riñas, jugadores de cartas… gustando de representar truhanes y personajes de apariencia grotesca (La taberna, Viena; La riña, Dresde; Los fumadores, Munich). Sus obras, ninguna de ellas fechada, están repartidas por numerosos museos, especialmente Munich, Louvre y en el Prado (El peinado, La música en la cocina y La conversación).

Joos van Craesbeeck: no se conoce su ciudad natal que posiblemente fuera Neerlinter o Tirlrmont pero si se sabe que nació en 1605 y falleció en Bruselas en 1661. Panadero de profesión, conoció a Brower al instalarse en Amberes, a ejemplo suyo pintó interiores de tabernas, reuniones de fumadores y escenas de la vida burguesa. Sus obras principales se encuentran en Amberes, Bruselas, Kassel y Viena.

Theodoor van Thulden: Pintor y grabador de Hertogenbosch (1606-1669) cuya carrera se desarrollo principalmente en Amberes, bajo la influencia de su amigo Rubens, con cuya ahijada se casó. Pinto alegorías para edificios en La Haya y composiciones religiosas la mayoría de las cuales han desaparecido pero de las conservadas destacan: Martirio de San Adrián, (Gante) Cristo en la columna, Adoración de la eucaristía (Bruselas) y El descubrimiento de la púrpura (Prado).

Erasmus Quelinus (Amberes 1607-1678) Hijo de Erasmus I, hermano del escultor Artus I Quellinus, fue un pintor barroco, discípulo y colaborador de Rubens. Su padre, su abuelo y su tío fueron escultores, dándose la circunstancia de que ni Erasmus II ni su hermano Hubert siguieron con la tradición familiar que les obligaba a mantener el taller que se había transmitido durante generaciones. Para un pintor que no está integrado desde la infancia en un taller familiar resultaba difícil llegar a establecerse. Sin embargo, Rubens no dejaba de contratar ayudantes, dado el enorme volumen de encargos que recibía procedentes de toda Europa. Rubens carecía literalmente del tiempo necesario para rematar todos sus lienzos, que simplemente abocetaba y dejaba en manos de sus colaboradores, ayudados de dibujos preparatorios ejecutados o supervisados por el maestro. Esta fue la labor de Erasmus, que conjugó con la venta de lienzos propios en el estilo de Rubens.

Peter van Lint: Aunque nació, trabajó y murió en Amberes (1609-1690), sus obras muestran una fuerte influencia italianizante dado que, durante su estancia en este país, estudió profundamente la obra de Carabaggio. En 1640 pasa a formar parte de la escuela de Rubens y realiza obras de gran calidad como Despedida de San Pedro y San Pablo (iglesia de Santiago en Amberes), otras obras suyas se encuentran repartidas por los museos Belgas.

El maestro de Jan Fyt fue Snyders (Ambrers 1611-1661). Fyt trabajó el estilo típico del Barroco Centroeuropeo: ampulosos bodegones de caza y flores, similares al círculo de Rubens. Fyt presenta exuberantes piezas de caza junto a vajillas riquísimas, frutas, flores, etc. Más escasas fueron sus composiciones de flores únicamente, aunque también de una excelente factura y de sorprendente modernidad. Fyt trabajó también sobre grabado al aguafuerte, un método de incrementar las ventas a partir de tiradas de un solo dibujo, que también dedicaba a trofeos cinegéticos: liebres, jabalíes, ciervos, palomos… Pese a estar afincado sólidamente en el mercado de Amberes, muy floreciente, Fyt viajó bastante: recorrió toda Holanda, parte de Francia e Italia. El objetivo en todos sus viajes era doble; por un lado aprender tremas y técnicas y por otro encontrar nuevos mercados para vender sus cuadros.

Gonzales Coques/ Cocks/ Cox: este pintor de Amberes (1614-1684) fue uno de retratistas los favoritos de la burguesía patricia de su ciudad natal y protegido por la nobleza. La elegancia y distinción que confiere a sus modelos le valieron el sobrenombre de “El pequeño Van Dyck”. Sus obras se reparten entre los museos de Amberes, Bruselas, Kassel y Viena.

Jan Both Fue uno de los numerosos artistas flamencos (Utrech 1615/18-1652) que se trasladaron a Roma, atraídos por su fama mítica a donde viajó con su hermano Adriaen en 1635; de hecho allí se estableció una auténtica colonia de artistas flamencos y holandeses, que llegó a funcionar como escuela y albergue para otros pintores extranjeros. Los españoles fueron admitidos allí con frecuencia. Both fue captado enseguida por la escuela de paisajistas que trabajaban en el estilo de Claudio de Lorena. Sin embargo, se diferencia del resto en que no plasma el paisaje como excusa para un tema “digno”, como una historia bíblica o mitológica, sino que llena sus paisajes de campesinos atareados en sus labores cotidianas, lo cual presta al tema mayor cercanía y humanidad. Este tipo de presencia humana es la propia del paisajismo del Barroco nórdico, lo cual habla de sus cualidades como sintetizador de tendencias, la suya natal y la aprendida en Roma.

En 1639 recibió de agentes españoles el encargo de pintar cuatro paisajes para el Palacio del Buen Retiro en Madrid, un proyecto en el cual participaron también Herman van Swanevelt, Nicolás Poussin, Gaspard Dughet y Claude, el que volvió a Roma en 1642 de cuando consta un pago del cardenal Antonio Barberini de la suma de sesenta scudi por dos pinturas. En 1644 regresa a Utecht bajo el patrocinio del Baron van Wyttnhorst (para el que pintó el fondo del retrato ejecutado por Cornelis van Poelenburch y Bartolomeus van der Helst) y en 1649 fue elegido como gobernador del gremio de San Lucas en esta ciudad. Sus obras fueron compradas por coleccionistas británicos, que apreciaban enormemente a los pintores italianistas flamencos, como por ejemplo los Caravaggistas de Utrecht, que trabajaban una corriente diferente a la de los paisajistas, pero de igual manera enraizada en las enseñanzas italianas.

Gabriël Metsu trabajó en Leiden, donde había nacido en 1629, y en Amsterdam a partir de 1657 y hasta 1667. Aunque sus biógrafos dicen que fue alumno de Gerrit Dou, difiere con aquel en la elección de los temas, que fueron mayoritariamente de historia y mitología, y en la pincelada, de trazo amplio, sin nada que ver con la minuciosidad de su supuesto maestro. Además de los temas citados, Metsu realizó retratos y bodegones, aunque las obras por las cuales alcanzó un mayor éxito fueron las escenas de costumbres que empezaron a ponerse de moda durante el Barroco Centroeuropeo. Estas escenas encontraron un amplio mercado en Holanda, Flandes e Inglaterra. Su visión de la clase media burguesa en las florecientes ciudades flamencas se relaciona mucho con la obra de De Hooch, Ter Borch, o Vermeer, que prácticamente se consagró a este tema.

Adam Frans van der Meulen: Discípulo en torno a 1648 de Pieter Snayers en su ciudad natal, Bruselas (1632), se especializó en paisajes y escenas de batalla. Fue llamado por Lebrun en 1664, a Francia, como pintor de cámara de Luis IV.

Sus obras se reparten en museos de Bruselas, París (donde murió en 1690), Versalles y en el Prado (Choque de caballería, 1657; General saliendo a campaña). También realizó numerosos cartones para la serie de tapices La historia del rey de la manufactura de Gobelinos.

Hermanos Van Bloemen: Pieter, llamado generalmente Standaar, es especialmente conocido por sus pinturas de animales y numerosas escenas de campamento y mercado con caballos, a la manera de Wouwerman. Nacido en Amberes, donde también murió (1657-1720) residió, en Roma entre 1674 y 1694.

Jan, llamado Orizzonte, (Amberes 1662, Roma 1749) residió casi toda su vida en Italia donde recibió la influencia de Claudio de Lorena y Dughet. Sus temas habituales son vistas de la campiña romana, con ruinas, acueductos y cascadas. Algunas de sus obras se encuentran en la Galería Corsini y en la Doria (Roma), Prado, Louvre…

Zeger Jacob van Helmont: Pintor bruselense (1683-1726) que siguiendo la estética de Rubens e influido por lo italiano produce cartones para tapices y cuadros de gran teatralidad: Cristo crucificado (Gante) y Retrato de Carlos VI (ayuntamiento de Bruselas).

5.3.2. RUBENS: (1577-1640)



El principal artista de la escuela flamenca del s. XVII y uno de los prototipos de la pintura barroca europea fue Pedro Pablo Rubens. Nacido el 28 de junio de 1577 en la localidad alemana de Siegen (Westfalia), sus padres fueron Marie Pypelinckx y Jean Rubens, abogado y hombre culto desterrado de Amberes por razones políticas. Los primeros doce años de la vida del artista transcurrieron en Colonia, retornando en 1589, muerto ya su padre, a Amberes, donde llevó a cabo sus estudios, primero humanísticos y luego pictóricos junto a artistas plenamente manieristas. Así, tras una primera estancia en el taller de Tobías Verhaechet, estuvo desde 1592 hasta el 1596 en el de Adam van Noort, allí tomo contacto con Otto Venius quien influyó decisivamente en la formación humanística y amante del mundo clásico que había ser componente básico en la obra de Rubens. Las obras de esta etapa juvenil son difíciles de identificar pues en ellas no apunta su peculiar estilo.

Tras ser aceptado como maestro por la Guilda de Amberes, parte en el 1600 hacia Mantua en donde entra al servicio del duque Vicenzo Gonzaga, lo que le permitió conocer la obra de Mantegna, Corregio y los venecianos. Entre 1601 y 1602 permanece en Roma en donde estudia a los maestros de Cinquecento y recibe un fuerte impacto al conocer la obra de Miguel Ángel y Rafael, en esta época realiza Llanto sobre Cristo muerto (Galería Borghese, Roma). En 1603 y a modo de viaje diplomático, visita España realizando varios lienzos para el Duque de Lerma (Retrato Ecuestre, o la serie de doce cuadros Apostolado, en el Museo del Prado) en los que refleja la influencia veneciana de Tintoretto y Tiziano presente en la corte española. De regreso a Mantua continuó su actividad de intenso estudio, combinándola con la ejecución de algunas obras, al tiempo que visitaba otras ciudades italianas como Génova y Roma en donde se interesó por la antigüedad clásica. En su afán por profundizar en el conocimiento de la pintura admiró las obras tenebristas de Carabaggio y el clasicismo de los Carracci, elementos que también habrían de quedar reflejados en su pintura.

Después de casi dos años en la Ciudad Eterna, en donde trabajó en la Chiesa Nuova y Santa María in Vallicella, a finales de 1608, y coincidiendo con la muerte de su madre, regresa a Amberes. Al año siguiente contrae matrimonio con Isabel Brant, a partir de ese momento, y tras recibir la protección de los archiduques, comienzan a lloverle encargos de todas procedencias, comenzando para el artista una ascendente carrera que se inició ese mismo año con el gran lienzo de la Epifanía (museo del Prado), pleno de recuerdos venecianos, realizado para el Concejo de Amberes, o en la Elevación de la Cruz (1609-1611) para la catedral, en esta obra se muestra en una línea de dinamismo barroco, composición diagonal y gran movimiento a la vez que gusta ya de tipos gruesos; otras obras son San Jorge con el dragón (1608-1610, el Prado), Autorretrato con Isabel Brant (1609, Alte Pinakothek, Munich), la Adoración de los pastores (1609, iglesia de San Pablo, Amberes), Susana y los viejos (1609-1610, Museo de la Real Academia de San Fernando)…

Hacia los años 1613-1614 comenzó a preocuparle la belleza de la forma en movimiento, a la vez que orientaba sus composiciones hacia un mayor clasicismo y equilibrio como manierista en el Descendimiento de la Cruz, también para la catedral de Amberes; este interés se demuestra también en obras como Los cuatro filósofos (1615, Galería Pitti, Florencia), La Flagelación (1617, Iglesia de San Pablo, Amberes), La Virgen de la Guirnalda (1616-1617, Alte Pinakothek, Munich), La caza del león (1618, Alte Pinakothek, Munich), Tríptico de la Piedad o Cristo en las pajas (1618, Museo Real de Amberes), El rapto de la hijas de Leucipo (1618, Alte Pinakothek, Munich), La caída de los condenados, (1618-1619, Alte Pinakothek, Munich), La última comunión de San Francisco de Asís (1619, Museo Real de Amberes). Hacia 1620 ese clasicismo pierde rigidez con lo que las composiciones adquirieron un movimiento que viene subrayado por el gusto hacia los perfiles sinuosos de sus figuras, al tiempo que reveló un gran interés por el estudio de la luz sobre las formas. Este afán por el dinamismo ya se había hecho notorio en 1615, en el Gran Juicio Final (Alte Pinakothek, Munich), en el que los cuerpos caen con como una catarata humana. También en esta década le dedica parte de su actividad a la realización de grabados destinados a la ilustración de libros.

Al mismo tiempo que iba ganando en fama y prestigio, se fue rodeando por un grupo de discípulos y colaboradores, pasando por su taller maestros de la categoría de Van Dyck. Contando con la ayuda de varios de ellos, a comienzos de la década de los veinte, comenzó numerosas decoraciones; en 1620 realizó treinta y nueve pinturas para las galerías del edificio de los jesuitas en Amberes, destruidas en 1718. Al año siguiente se le encargó la decoración de las galerías del nuevo palacio de Luxemburgo, en París, con temas relativos a la glorificación de Enrique IV y María de Médicis (Museo del Louvre). Y, de modo independiente a estas decoraciones, siguió realizando obras de formato más común como La caída de los ángeles rebeldes (1620, Alte Pinakothek, Munich), La lanzada (1620, Museo Real de Amberes) o El pequeño Juicio Final (1620, Alte Pinakothek, Munich).

Los años sucesivos fueron de continuados encargos para el artista flamenco, muchos de ellos bocetos para series de tapices, así realiza en 1622 la Historia de Constantino para Luis XIII de Francia, en los que presta gran atención a la ambientación histórica, como años antes, en 1618, había hecho para la Historia de Decius Mus (museo de Vaduz). También realizó algunas obras personales como el Retrato de Isabel Brant ((1624-1625, Galería de los Uffizi, Florencia), o el de Susana Fourment (1625, National Gallery). Asimismo, entre 1627 y 1628, por deseo de la archiduquesa Isabel Clara Eugenia, llevó a cabo la serie de cartones preparatorios para los tapices destinados al madrileño monasterio de Las Descalzas Reales.

La enorme cultura y formación humanística, así como el conocimiento de varios idiomas, hicieron de Rubens un perfecto diplomático a la vez que pintor. Y así, después de enviudar en 1626, el artista visita España con carácter oficial, aprovechando para estudiar más a fondo la pintura de Tiziano, lo que manifiesta en su pintura posterior con una pincelada más libre en el toque y más suelta. En esta segunda estancia realiza varios retratos de la familia real y algunas otras composiciones. Desde Madrid, en donde conoce al joven Velázquez a quien anima a viajar a Italia, se traslado a Inglaterra por idénticos motivos y en donde también realiza algunas obras para Carlos I. De regreso en Amberes, en 1630, contrajo matrimonio con la joven Elena Fourment, sobrina de su anterior esposa, quien le depararía una etapa de gran felicidad familiar y varios hijos, sirviéndole de modelo en varios retratos y composiciones como Retrato de Elena Fourment (1630-1631, Alte Pinakothek, Munich), Rubens y su esposa en el jardín (1631, Alte Pinakothek, Munich), Elena Fourment con el abrigo de piel (1631, Kunsthistorisches Museum, Viena), Elena Fourment y su hijo Franz (1635, Alte Pinakothek, Munich), Elena Fourment con sus hijos (1636-1637, Louvre); también es general la opinión de la crítica sobre su aparición en El jardín del amor (1638, el Prado), El Juicio de París (1638, El Prado) o Las tres Gracias (1639, El Prado).

Durante los años treinta, la influencia de los venecianos se hizo más acusada, si cabe, en el arte de Rubens. Fue el periodo de mayor riqueza de colorido y sensualidad, a la vez que incorporó a sus lienzos decorados arquitectónicos de gran fantasía, interpretando temas mitológicos con el ímpetu y vigor que le son característicos. Al mismo tiempo gustó de incorporar en los fondos paisajes agrestes y tormentosos, de sentimiento plenamente flamenco, inspirados probablemente en los alrededores de la villa que, en 1635, había adquirido en Elewijt.

A esta etapa final corresponden, además la decoración de los techos del Banqueting House en el Whitehall de Londres, numerosos temas mitológicos como Diana y sus ninfas sorprendidas por los sátiros, Lapitas y centauros, La Vía Láctea… que fueron realizadas entre 1636 y 1640, junto con otros muchos, por encargo de Felipe IV y con destino a la colección de la Torre de la Parada (el Pardo), cuyos temas están obtenidos de la “Metamorfosis” de Ovidio y en la que consta la intervención de muchos de sus colaboradores, revela el estilo más peculiar de Rubens. También presentan características similares las obras pintadas para el cardenal-infante Don Fernando, de quien el artista fue nombrado pintor de Corte, y entre las que se encuentran algunas de sus más celebradas creaciones como el Juicio de París, La kermesse y El jardín del amor, realizados en estos mismos años.

La intensa actividad de Rubens fue disminuyendo con el paso del tiempo, siendo cada vez mayor, por el contrario, la intervención de su taller. Ya en 1639 enfermó seriamente de gota y falleció el 30 de mayo del año siguiente en Amberes, siendo enterrado en la iglesia de San Jaime.

Sobre el estilo de Rubens nada podemos decir si nos alejamos de su intensa trayectoria vital y sus continuos viajes pues, ante todo, fue un maravilloso ecléctico capaz de personalizar la influencia de los grandes colosos de la pintura anteriores a él; estuvo atento a las corrientes estéticas más complejas y divergentes de su tiempo sin jamás desdeñar las antiguas. Si estuvo ajeno a algo fue a los absolutismos estéticos, no hay una inclinación previa en su producción pero sí ansia febril de dominar y aprender todo aquello que inquieta su imaginación.

Por otra parte el hombre será siempre protagonista de su universo, pero sin perder su lugar en la naturaleza. La pincelada y el color vivo y limpio vivifican al mismo ritmo las formas y la luz. El dibujo preciso de los años de juventud se permeabiliza a las vibraciones de la luz del amanecer y del ocaso.
Aunque la deuda con Italia es mucha, nunca deja atrás su naturaleza nórdica; técnica y arte es en toda su obra una síntesis de las experiencias italianas y la formación flamenca. La plasticidad formal, el dibujo y el modelado pasarán a un segundo plano ante la primacía de la luz y del color.

Conjuga el idealismo boloñés de Carracci, Reni y Domenichino con el realismo más osado de Caravaggio. Descubre en Leonardo una inagotable fuente de recursos y de él hereda el gusto por las diagonales en fuga. De Miguel Ángel aprende temas como el Juicio Final y sus hervideros de gente sin esperanza en los que los hombres pierden consistencia en sus cuerpos a favor de la vorágine de fuego. De Rafael toma la belleza de sus rostros y la unidad de la composición. De Primaticcio y Julio Romano, la fantasía del universo manierista. A Tiziano le debió el color y la unidad psicológica de retrato. A Veronés, los amplios escenarios y la gracia del gesto. A Tintoretto, modelos y osadías de la técnica y la composición. A Correggio, gracia y dulzura. La escultura griega fue otro incentivo en la producción de Rubens aunque imprimiéndole vida y calor al mármol inanimado y liberándolo de su naturaleza pétrea.

La fecunda producción de Rubens ha dado pie a controversias que distan mucho de dar una idea correcta de la realidad. Una postura, estimando la colaboración de una eficaz legión de discípulos, ven en el un hábil director manipuló el genio de jóvenes maestros con fortuna. La otra niega toda intervención razonable de estos. Y ambas olvidan testimonios históricos decisivos como el control que mantenía sobre él el cardenal-infante Don Fernando, hombre muy ducho en arte y difícil de engañar, para notificar al rey el ritmo de los encargos; o lo escrito por Pacheco sobre su estancia en España lo que desmonta la teoría de obras de taller. No hay duda entonces de la prodigiosa facilidad de los pinceles de Rubens y de su entrega al trabajo, pero también es un hecho la colaboración de sus contemporáneos: la dificultad viene ahora en perfilar los límites de la intervención de los discípulos en la producción del maestro.

5.3.3. JORDAENS:



Contemporáneo de Rubes y Van Dyck pero completamente diferente a ellos en los temas, en el tratamiento, Jordaens es el pintor de la raza, genio flamenco de en su rudeza y brava sensualidad; su simplicidad no ofende por haber mantenido el aspecto sensual y carnal como predominante en su inspiración. Aveces parece que pinta al son de una charanga, con un ruido estridente, pero con grandeza que es capaz de elevar al tono heroico de algunas de sus composiciones. El arte de Jordaens depende del de los costumbristas que le preceden, de Aertsen y Beuckelaer, el arte de Jordaens estima al pícaro con toda su glotonería y sensualidad pero sus pícaros no moran las cocinas o los mercados simplemente, no caminan entre las tabernas, son aquellos capaces de codearse con silenos y sátiros.
Crea casi una mitología flamenca, sin olímpicos traídos de Italia o dulces Vírgenes, el rescata la personificación de las gentes del sur de la tierra baja. Representa la materia grasa, flexible, túrgida, palpable, con un entusiasmo apasionado glorifica la comida y el vino acompañados de alegría y gritos de juego y jolgorio en una apoteosis de salud y de vida.

Cuando pinta escenas de la Historia Sagrada hace un esfuerzo para que se identifiquen flamencos, cuerpos adiposos de piel transparente, reluciente y de bello color, vestidos pomposos, llenos de pliegues cubriendo las abundantes anatomías. Solo pinta estas escenas antes de su conversión al protestantismo, hacia la mitad de su vida, entonces era más recatado, más reservado, luego cuando llega a los cuarenta años se muestra realmente completo y definitivo, culmina.

Había nacido en Amberes en 1593 en casa de un mercader de sargas y piezas de lana, fue puesto en manos de Adam van Noort con catorce años y se casó con su hija Catalina en 1616, Van Noort define su estilo pues nunca viajó al extranjero como Rubens o Van Dyck, se quedó en Amberes y desarrolló un arte mucho más arraigado en la tierra y en las costumbres que sus dos contemporáneos. La impoprtancia de su maestro hizo que pronto fuera acogido en el gremio de San Lucas aunque con la calificación de pintor al temple, esta restricción terminó pronto y con solo veintiocho años fue elegido decano de la corporación, con esta elecció hubo grandes dificultades pues estaba estipulado que el nuevo decano pagase las deudas del gremio, que en aquel momento eran cuantiosas, y Jordaens se negó a recibir el título hasta que tal norma no se hubiese eliminado.

Se instaló con su mujer en una casa vecina a la de Vn Noort en donde eran frecuentes las comilonas en las que Jordaens encontró inspiración para sus obras de tipo bucólico o bacanal, allí debió ver la escena del El rey bebe, que trató en varias ocasiones de las que hoy se conservan nueve en distintos museos. La composición de esta escena suele ser siempre similar, con Van Noort como rey, la bella Catalina muy sugerente en lugar visible y otros amigos y discígos y discípulos cantando o bailando, hata sus hijos pequeños suelen aparecer como ruidosa comitiva.

Pintó siguiendo dichos populares como “Hay quienes soplan tanto para el frío como para el calor” y así representa a uno soplándo las manos ateridas por el frío y a otro soplando una sopa caliente, en ocasiones un sátiro enfría con su aliento la comida en una choza campesina. Los sátiros de Jordaens son muy diferentes a los ágiles y musculados sátiros helénicos, son tan flamencos como sus gentes, gordos, panzudos, de pelaje rubio, beben, tocan instrumentos… o simplemente obserban como en Apolo coronado por Pan del Museo de Bruselas.

Pintó decoraciones para palacios como los inacabados plafones para los apartamentos de Enrriqueta, esposa de Carlos I de Inglaterra, o una de las estancias del palacete de Huis ten Bosch (Casita del bosque) en la Haya. Fueron pocas las ocasiones en las que su clientela se nutrió de monarcas y grandes nobles, terreno copado por Rubens, lo que le causó un gran hastío hasta su fallecimiento en 1678 del llamado tifus de Amberes, el endémico de los puertos malolientes.


5.3.4. VAN DYCK:



En Museo del Prado alberga un singular lienzo en el que se ven dos hombres; el de la izquierda es alto, robusto y de apariencia saludable, su mirada fija al frente refleja grandeza y confianza; el otro aparece pálido y delgado, con el cuerpo vuelto hacia su compañero y un velo de tristeza e inseguridad en sus ojos. Sus negros ropajes ofrecen un contrapunto lúgubre a la brillante indumentaria de seda gris que viste el primero. Es el Autorretrato con Sir Endymion Porter de Anton van Dyck, y el caballero melancólico de la derecha es el propio autor. Este cuadro, acotado por un marco ovalado, ofrece al espectador una primera y valiosa introducción acerca de aspectos fundamentales de la vida del pintor flamenco. En primer lugar resaltan los elementos técnicos de la obra que, no en vano, los historiadores del arte consideran uno de los más elegantes del barroco; el artista demuestra además una extrema habilidad para el retrato, convinando realismo con un toque de penetración psicológica. Por otro el hecho de que Sir E. Porter, aristócrata y coleccionista inglés, quisiera aparecer con el pintor, en el mismo plano, su mano reposando junto a la del autor sobre un poyete, en términos de cierta camaradería y, sin embargo, Van Dyck procedía de la clase burguesa de Amberes.

El nombre de Van Dyck ha estado ligado siempre al de Rubens, siendo considerado como su discípulo por antonomasia; la historia le condenó en vida y más allá de la muerte a estar bajo la sombra del pintor-diplomático. Pero un estudio más detallado de la vida y obra de Van Dyck aporta conclusiones de distinto signo: el joven maestro fue discípulo de Hendrik van Balen, pintor arcaico en su tiempo y laborioso y de Lucas Jordaens pintor fiel a su tierra y a la más auténtica veta popular y realista, conocido por sus cuadros de género. Cuando viaja a Italia ya es un pintor preparado, un maestro en su tierra, amigo y habitual colaborador de Rubens (que incluso llega a comprarle algunas obras) considerado en la correspondencia de Matthew y Duley Carleton (a propósito de la ejecución de las pinturas de la iglesia de los jesuitas de Amberes) como “sosie” de Rubens lo que prueba que se le tenía al mismo nivel de estima que al maestro e incluso se les llega a pagar la misma cifra, 150 florines.

Van Dyck fue un niño prodigio, era un maestro a los catorce años, y en sus obras sorprende una precoz facilidad que llega a incomodar, en sus primeras obras triunfan una visión realista de las cosas, el conocimiento del claroscuro y la valentía del pincel, en las últimas se sustituye por la elegancia y la sublimación del color.

El joven pintor, a los dieciséis años, era autor de obras tales como El sileno ebrio (en Dresde) o El martirio de San Pedro (Museo de Bruselas) en las que la pasta de color se imprime sobre un lienzo de sumaria preparación con audacia y seguridad. Da la impresión de caminar en sentido opuesto a la idea evolutiva que se presupone en la evolución de un artista. La mayor parte de las primeras obras sorprenden el nervio, la bravura y el vigor de la dicción. En el mediar de su vida el dibujo es cuidado, a la vez que la calma y la complacencia del color ganan terreno. Pocos pintores dejan una estela tan irregular en su conducta. Es realmente paradójico que durante el estudio de un autor condenado por la crítica, tan ajeno a la realidad del vivir y de una epidérmica sublimación formal, nos encontremos que en su juventud pudo ser uno de los maestros más sugestivos, profundos y enigmáticos del barroco.

Antoon van Dyck nace el 22 de marzo de 1599, en Amberes, en una familia de comerciantes burgueses, séptimo hijo de Franchois van Dyck y su segunda esposa, María Cuypers; su madre murió cuando él contaba ocho años y la vida familiar en años posteriores estuvo llena de escollos. Puesto que desde una temprana edad se revelan en él unas extraordinarias cualidades para el arte, ingresa en el gremio de San Lucas de Amberes en 1610, entonces dirigido por Van Balen. Este aprendizaje duró bien poco puesto que su precocidad permite independizarse con dieciséis años, rodeado de aprendices y discípulos dando ya salida a numerosos encargos.

Tras una breve colaboración con Jordaens, pasa a trabajar junto a Rubens, en el que ve a un maestro pero del que no es discípulo y así en las obras en las que colaborar cobraban lo mismo. Esta colaboración dura solo dos años puesto que en 1620 Van Dyck supera el examen de maestro e ingresa en el gremio de pintores de Amberes.

Su espíritu inquieto y ansias de aprender le empujan a viajar continuamente por su país y el extranjero durante toda la vida, el primer desplazamiento será a Londres, ente 1620 y 1621, invitado por Tomas Howard, conde de Arundel, pero pronto regresa. Allí pinta el Retrato de George Villiers y Lady Catherine Manners, como Venus y Adonis, en el que ella posa desnuda; es de suponer el impacto que supuso para el joven plebeyo su primer contacto con la aristocracia británica.
En ésta época comienzan a mostrarse tanto su suma delicadeza y refinamiento como su genio como retratista, siendo su Autorretrato joven (1621, Alte Pinakothek, Munich) una de sus primeras obras del género, dos de sus modelos fueron Rubens e Isabel Brant.

Como todos los artistas famosos de la época, viaja a Italia el 3 de octubre de 1621, simplemente para conocer el ambiente artístico italiano. En Génova ganó gran renombre con sus retratos de damas (Elena Grimadi, La marquesa de Spínola…) pues sabe halagar a la aristocracia dando a sus personajes un sello de distinción y situando al personaje en una prominente escala social. Sus preferencias por Tiziano entre los pintores italianos le llevan a descubrir los artificios del claroscuro y de la luz de color miel que iluminan la pintura veneciana. Poco después, en el 1622, visita Venecia, Padua, Mantua, Florencia y Palermo. En Roma se hizo famoso por su porte aristocrático y refinado, cuidaba mucho los detalles exteriores, sus ropas y hasta el aspecto de sus criados. Paralelamente, el estilo de su pintura era cada vez más elevado destacando su retrato del Cardenal Guido Bentivoglio (1623, Galería Palatina, Florencia) en la que reafirma su admiración por Tiziano y la escuela veneciana, inicia con esta obra un prototipo de retrato muy repetido durante su estancia italiana, acentúa la perspectiva desde el punto de vista bajo (como en el de Policena Spínola, Marquesa de Leganés, Museo del Prado, 1622-1627), deja caer las manos con negligencia, dando una nota de distinción que seguirá en toda su producción de retratos. Otro de los retratos que representa un punto de inflexión en su evolución técnica es el retrato de Lucas van Uffel (1622) en el que consigue por primera vez el denominado “efecto instantánea”, en el que el rico comerciante no posa a la manera tradicional sino que se encuentra en movimiento.

En 1627 regresa a Amberes como hombre famoso para el cual quiso posar Isabel Clara Eugenia, gobernadora de los Pises Bajos, le nombran miembro de la cofradía de la Anunciación de María, todos los países le reclaman, en 1630 viaja a París y poco más tarde a Londres.

En 1632 es nombrado pintor de cámara de Carlos I de Inglaterra con el que llega a tener gran amistad lo que le deporta un salario fijo, una casa en Londres, una villa de verano en el condado de Kent y, finalmente, el nombramiento de Sir. Su etapa en Inglaterra fue tan fructífera que dará origen a una larga escuela de retratistas que toman de él los retratos dobles introducidos por Holbein en el s. XVI, en los que enfrenta a dos personas en un mismo cuadro. Pero llega un momento en el que los retratos no le satisfacen y propone al rey la decoración del Whitehall con el cortejo de caballeros de la orden de Jarretera; Carlos I atravesaba entonces por una crisis económica y política por lo que no pudo atender a la solicitud del maestro. Su facilidad para adoptar los formalismos y costumbres de la corte hacen que el rey le proponga matrimonio con Mary Ruthwen en 1639, parece ser que anteriormente hubo una mujer, Margaret Lemon, en la vida del artista pero ante la insistencia del soberano hubo de casarse con la aristócrata.

Apesadumbrado ante la negativa de Carlos I de concederle la antedicha decoración, se va a París en donde tampoco obtiene la de una de las salas del Louvre. Cuando regresa a Inglaterra nace su única heredera, Justiniana, y le llueven tantos encargos que decide fundar un taller para dar salida a los pedidos; las obras de esta época, que colman los palacios ingleses, perfilan la desaparición del estilo del maestro de Amberes de un modo paulatino.
La enfermedad hace presa en él en agosto de 1640 a modo de afección pulmonar y no le abandona hasta su muerte en diciembre de 1641, siendo enterrado, por propio deseo, en la catedral de San Pablo en Londres. En 1443 recibió el título de decano honoris causa del Gremio de San Lucas de Amberes y su nombre fue escrito en mayúsculas en los registros, un honor que solo se había concedido antes a Rubens.

Una idea concebida por Van Dyck en 1634, la de crear una galería de personas ilustres de los siglos XVI y XVII, se publicó póstumamente en 1641 bajo el título de Iconografía contando con ochenta retratos en cobres o aguafuertes sobre dibujos y pinturas del maestro. La segunda edición, en cuya portada podemos leer Icones Principium Virorum Doctorum Pistorum Calcographorum Statuariorum Pictoria Artis ad Antonio Van Dyck ad Vivum Expressae, contiene cien retratos (Erasmo, Gusto Lipsio, Fernando de Austria…) y fue realizada a cargo del comerciante Gillis Hendrickx.


5.3.5. TENIERS:



David Teniers nace en Amberes el 4 de mayo de 1611 hijo de un artista de mérito en su tiempo, el cual le educó tempranamente en el mundo de la pintura con el que colaboraba e iba a mercado a vender sus obras. Partiendo de estas experiencias, no es raro el interés del pintor por las escenas populares y por el negocio de la venta de cuadros, al que estaría dedicado toda su vida.

Hasta 1630 había pintado cuadros en los que destacaban escenas de la vida burguesa, entre ellos podemos señalar El cambista y su mujer o El avaro (National Galery, Londres. En esta obra se muestra una evidente denuncia contra el sistema económico que imperaba en Flandes de la época, regido por banqueros y prestamistas, es un tema tratado también por Quentin Metsys), El sabio en su gabinete (Galería Schönborn, Viena), Los cinco sentidos (Museo de Bruselas y otros dos de idéntica temática que hay en el Prado). En estas obras de juventud domina la influencia de su padre y de Rubens, con abundancia de tonos pálidos y azulados en el paisaje, puestos de moda por Brueghel de Velours. A raíz de la llegada a Amsterdam de Adrian Brouwer, máximo representante de la pintura de “género”, asimiló la estética y estilo de éste. Aparecen entonces, como escenas mil veces repetidas, las escenas de tipos y costumbres populares: el pueblo del “cabaret”, la “kermesse” (fiesta campesina), la pipa y la pinta de cerveza, las tabernas con sus jugadores, borrachos y pendencieros. Al mismo tiempo la factura se hace más ligera y el color más claro, la pincelada ligera que nos recuerda a Frans Hals, conocido de Brouwer. De esta época son por ejemplo Operación quirúrgica (el Prado), Jugadores de cartas y bebedores (National Galery, Londres), El rey bebe (el Prado)

En 1637 contrajo matrimonio con Ana Brueghel, hija de Brueghel de Velours y nieta, por tanto de Brueghel el Viejo. Todo parece indicar que el enlace fue concertado por Rubens, que, además de tener buenas relaciones con Teniers, era tutor de Ana, así la madrina del primogénito será Elena de Fourment.
Los cuadros de esta época reflejan una vida despreocupada del artista entre paseos, banquetes y el recreo de la música. La pareja gozaba de una buena posición económica, lo que les permitía llevar una vida desahogada, residiendo breves temporadas en el castillo de que alquilaron cerca de Perck y el resto del año en Amberes, en la vivienda heredada por la mujer.

Hacia 1640, dos años después de la muerte de Brouwer, el estilo de Teniers se hace más independiente, más vivo y personal; el color adopta un tono más claro, luminoso y dorado, como en la Reunión de los guardias cívicos (Hermitage, San Petersburgo). Por otra parte a los personajes que antes había colocado en los interiores de las tabernas y cabarets los traslada al aire libre y representa a los campesinos en su medio natural. Los paisajes adquieren especial importancia como en Paisaje con gitanos (el Prado); en ellos aparece David Teniers rodeado de familiares y criados, y entre los campesinos pero sin mezclarse con ellos como en La fiesta de la aldea (National Galery, Londres).

En 1645 el archiduque Leopoldo Guillermo de Austria es nombrado gobernador de los Pises Bajos poniendo bajo su protección a Teniers, cuya fama se había extendido por toda Europa después de que en 1644 fuese nombrado decano de la cofradía de San Lucas. Leopoldo Guillermo le hizo su ayuda de cámara, le encargó numerosos cuadros de carácter oficial y aprovechó la experiencia de Teniers para aumentar su colección particular de pintura; la cual representó en un ejemplo de un género típicamente flamenco, la pintura de caballete, El Archiduque Leopoldo Guillermo en su Galería de Pinturas de Bruselas (se encuentra en el Prado porque que fue encargado por el gobernador para ser enviado a Felipe IV, en ella se muestra un interior lleno por una colección de cuadros y ofrece un doble carácter, por un lado es una obra bella destinada al deleite y entretenimiento del que la contemple apreciando el virtuosismo de las pequeñas reproducciones, y por otra se trata de un documento de histórico de las colecciones de la época, producto del aspecto analítico, erudito y objetivo del artista flamenco). Como director de su galería se dedicó, primero en Amberes y después en Bruselas, a catalogar el patrimonio artístico que este poseía, este catálogo fue publicado como Theatrum pictorium en el que, a menor escala y grabada en cobre, se incluía una copia de las obras italianas, no las flamencas puesto que el relevo del archiduque como gobernador, le limitó el tiempo.

El nuevo gobernador, Don Juan de Austria, le mantuvo el cargo de ayuda de cámara y, este favor con los lo gobernadores de los Países Bajos, le puso de moda entre los grandes personajes del país y del extranjero, algunos de los cuales pasaban por Bruselas a causa de los cambios políticos de la época. Entre estos destacan la reina Cristina, que había abdicado de la corona sueca, y algunos refugiados franceses como el príncipe Condè, en cuyo honor pintó La toma de Valenciennes (Museo de Amberes). Felipe IV, a pesar del gran número de pintores nacionales que había en su corte, tubo especial inclinación por Teniers y le encargó gran cantidad de cuadros, por eso el Prado tiene la mayor colección de obras de este autor.

Su esposa, Ana, murió en 1656 al dar a luz a su séptimo hijo. Se casó seis meses después con Isabel Fren, hija del secretario del Consejo de Brabante hecho que intento aprovechar para pedir titulo de nobleza alegando des descendiente de un almirante, se le concedió pero a condición de renunciar a la venta y exposición de sus cuadros, exigencia que le hizo desistir en sus pretensiones nobiliarias. Esto no impidió que sus buenas relaciones con la corte continuasen, así como los favores ofrecidos por el señor de Benavides del Castillo y Toledo, sucesor de Juan de Austria, y de Felipe IV, bajo cuya licencia fundó en 1664, la Academia de Amberes.

Teniers continuó dedicado al negocio de la venta de cuadros obteniendo grandes beneficios, con lo que se grajeó la enemistad y envidia de los restantes pintores de Bruselas los cuales iniciaron contra él un proceso, resultado del cual se le prohibió que hiciera comercio de sus obras y de las de otros artistas en la ciudad.

La última etapa de su vida es de intranquilidad y aflicción; mientras su mujer moría, los hijos de su primer matrimonio se enzarzaban con él en pleitos para hacerle cumplir las obligaciones que había contraído en el testamento de Ana Brueghel. Se desconoce la fecha exacta de su muerte durante el año 1690.

6.LA DECADENCIA: TARDOBARROCO, NEOCLASICISMO Y ROMANTICISMO (1750-1830)



La pintura del siglo XVIII es la que mejor representa la dispersión del estilo barroco y el inicio del arte de la ilustración; su carácter distinto y más acomodado, su manera ambivalente y conformidad con la ideología de la época, los cambios de moda rápidos y decisorios, harán de este un “arte cuesta abajo”. No es difícil pensar en una decadencia artística y la idea nos llega solo con pensar las dificultades para superar los logros del siglo precedente que, pese a todo mantiene cierto empuje con los artistas supervivientes en las primeras décadas de siglo, los problemas financieros y políticos harán común la formación en los talleres para luego aposentarse en otros países lo que en unos años dejó a Flandes sin auténticos artistas de calidad. Pese a todo a lo largo del XVIII se edificaron primorosos palacetes al gusto francés y en Bruselas se realizó la ordenación de los barrios del parque y la plaza real.

La decadencia precipitada por las turbulencias políticas nacidas de la Paz de los Pirineos (1659) y las guerras con Luis XIV, que llevaron a la desmembración (Aquisgrán, 1668, Nimega, 1678, Ryswick, 1679, Utrecht, 1713 y Rastadt, 1714) la final adhesión a la corona de los Austrias y la oposición británica, no permitirán llevar a buen puerto las tentativas del emperador Carlos VI para reavivar la vida económica del país con la Compañía de las Indias de Ostende. Posteriormente y a causa de su alejamiento de las posesiones austríacas, fue invadido durante todas las guerras del s. XVIII y ocupado por Francia hasta ser transformado por Napoleón en base militar de su proyectada invasión de Gran Bretaña (Boulogne).

Está claro que era imposible que en esta situación un pueblo crecido gracias a una cierta neutralidad y al comercio, pudiese producir manifestaciones artísticas y culturales de calidad. Pese a todo debemos citar aquí a los últimos baluartes de la pintura flamenca aunque mucho de elos debieran desarrollar su carrera fuera de las sitiadas ciudades que los habían visto nacer.


6.1. Autores:



Joseph van den Kerckhove: Discípulo de Erasmus Quellin, este pintor de Brujas (1667-1724), fue uno de los fundadores de la Academia de Dibujo de Brujas. Sus obras más interesantes son: La expulsión de los mercaderes del templo (iglesia de Saint-Giles, Brujas), Retrato de Dominique van den Berghe (Hospital de San Juan en Brujas).

Balthazar van den Bossche/ Bosch: Discípulo de G. Thomas, este pintor radicado en Amberes (1681-1715) pintó sobre todo mercados, interiores y mascaradas a la manera de Teniers como La recepción del Burgomaestre (Amberes) o La anatomía y la arquitectura (Bruselas) por lo que se le considera un autor de transición entre el barroco y el rococó dieciochesco.

Familia Horemans:



Jan Josef el Viejo, también llamado el Oscuro (Amberes 1682-1756) pintor de escenas costumbristas a la manera de Teniers como: Campesinos jugando (Kassel), Taller de zapatero (Viena), La vendedora de té (Florencia).

Peter Jacob (Amberes 1700, Munich 1776), hermano del anterior, fue desde 1727 pintor del elector Carlos Alberto de Baviera y decoró, con motivos mitológicos, las residencias de Schleissheim y de Nymphenburg. También desarrollo el retrato y la escena costumbrista en cuadros como Baile en un cabaret (Florencia).
Jan Josef el Joven, también llamado el Claro (Amberes 1714-1790/ 1800), hijo de Jan Josef el Viejo de quien heredó taller y estilo, su obra más importante es la Entrada de Carlos de Lorena en Amberes en 1749 (Amberes).

Jean-Francois van Dael: Pintor de origen flamenco, nacido en Amberes en 1764, pero de formación y actividad más bien francesa. Trabajó en París en la época del Imperio y en la Restauración cuando se relaciona con F. Gérard, es autor sobre todo de Bodegones de frutas (Munich y Amberes).





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