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Anticresis en Perú parte 2 - Monografía



 
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6.    REQUISITOS DE LA CONSTITUCIÓN



6.1.  Condiciones de Fondo:



Como en la prenda, las condiciones de fondo son tres:

- La legitimación del constituyente:

La anticresis puede ser constituida por el propietario, los condóminos y el usufructuario, aunque en este último caso, la duración está supeditada a la del usufructo. Si el constituyente no está legitimado para establecer este derecho, pero luego adquiere la propiedad o el usufructo, rige el principio de la convalidación.

- La capacidad de las partes:

el Código Civil la exige necesaria para    disponer. Corno la enajenación de frutos futuros entra en la categoría de los actos de disposición, no puede constituir anticresis el que únicamente tiene poder pata ministra.

- La entrega del inmueble:

como el contrato que da nacimiento a la anticresis es real, sólo se perfecciona con la entrega del inmueble al acreedor. El modo queda subsumido en el título.

6.2.  Condiciones de Forma:



La constitución del derecho real de anticresis es formal: porque exige el otorgamiento de escritura pública, conforme al articulo 1092 del Código Civil deviniendo esta formalidad AD SOLEMNITATEM, porque es bajo sanción de nulidad; y pata oponerla a terceros se necesita también la inscripción en el Registro de la propiedad inmueble. Además es indispensable la tradición de la cosa, sin la cual el acreedor no adquiere sobre ella ningún derecho real.

6.3.  Pactos Permitidos y Prohibidos:


Está permitido en cambio pactar la compensación de los frutos con los intereses en su totalidad o hasta determinada concurrencia. Con el propósito de evitar negocios usurarios y perjuicios derivados de la situación apremiante en que pueda encontrarse un deudor, el Código prohíbe los siguientes pactos:

- Toda convención que le atribuya al acreedor el derecho de hacer vender por sí el inmueble que tiene en anticresis; la venta debe ser siempre judicial.

- Las cláusulas que autoricen al acreedor a tomar la propiedad del inmueble por el importe de la deuda, si ésta no se pagara en su vencimiento.

- Las cláusulas que hicieran al acreedor propietario del inmueble por el precio que fijen peritos elegidos por las partes o de oficio
Bien entendido que estas cláusulas son nulas solamente cuando figuran en el contrato de anticresis, pero no si se convienen con posterioridad. Esta conclusión se impone en vista de que el deudor puede, sin embargo, vender al acreedor el inmueble dado en anticresis antes o después del vencimiento de la deuda.

7.     DIFERENCIAS  CON  OTROS  DERECHOS  REALES


7.1. Con el Derecho De Propiedad:


Existe cierta semejanza dada por el hecho de que ambos son derechos reales, lo que determina que tanto el acreedor anticrético corno el propietario tengan sobre el bien un derecho prioritario y preferente sobre el de cualquier persona que ostente un mero derecho de crédito Es evidente, sin embargo, que el contenido de la anticresis difiere por completo del que es propio del derecho de propiedad. En primer lugar” presupone siempre la existencia de un propietario, calidad que no puede coincidir con la del acreedor anticrético. En segundo lugar, es un derecho con contenido limitado al uso y disfrute del bien, y no autoriza a disponer del mismo o gravarlo. La anticresis configura, en realidad, una desmembración del derecho de propiedad, parte de cuyo contenido se confiere temporalmente al acreedor en garantía de un préstamo.

7.2.  Con la Copropiedad:



Pese a que se asemejan en que una pluralidad de sujetos ostentan derechos de naturaleza real sobre un mismo bien, no cabe duda de que la anticresis es una figura enteramente distinta de la copropiedad.
La anticresis no hace surgir comunidad alguna entre el propietario el  acreedor, no hay concurrencia de derechos iguales ni existe por tanto acción de división posible entre ellos.

7.3.  Con el Arrendamiento:



Existe cierto parecido entre ambas instituciones, ya que tanto el arrendatario com- el acreedor anticrético tienen derecho a poseer, usar y disfrutar del bien.
Pese a ello, hay diferencias saltantes, empezando por señalar los derechos de naturaleza real que nacen de la anticresis, de los derechos de carácter personal a que da lugar el contrato de arrendamiento. No obstante, debemos admitir que la naturaleza real o personal de los derechos que origina el arrendamiento constituye un tema sumamente discutido y discutible, pese a lo cual nos hemos inclinado por sostener que éste suscita derechos fundamentalmente personales.

A diferencia del arrendamiento, la anticresis es un derecho de garantía que se establece para asegurar el cumplimiento de una obligación. Se trata, pues de una figura accesoria, característica que no presenta el arrendamiento, que es un contrato principal y autónomo. Otra distinción radica en que el arrendamiento puede tener por objeto toda clase de bienes, mientras que la anticresis se circunscribe a los inmuebles.

7.4.   Con el Usufructo:



Existen semejanzas dadas por el hecho de que ambas instituciones constituyen derechos reales que confieren al beneficiario el uso y disfrute de un bien.
Las distinciones, son importantes. En primer termino, la condición accesoria de la anticresis, derivada de su naturaleza de derecho de garantía, a diferencia del usufructo que es un derecho principal y autónomo.
De otro lado, el contenido de los derechos de disfrute también es distinto, ya que en el usufructo el beneficiario es libre de explotar o no el bien, y de aplicar los ñutos y rendimientos corno mejor le convenga. En la anticresis, por el contrario, el bien debe ser explotado y sus ñutos deben ser aplicados al pago de la deuda.
Otra diferencia radica en que el usufructo puede establecerse sobre todo tipo de bienes, mientras que la anticresis se limita a los inmuebles. Finalmente, en la anticresis el propietario puede recuperar la posesión del inmueble mediante el pago de lo debido, extinguiendo así la deuda principal y por consiguiente la accesoria. En el usufructo, en cambio, el propietario no puede recobrar el uso y disfrute mientras no concluya el plazo estipulado o se produzca alguna circunstancia que determine su extinción, tal como la muerte del usufructuario, por ejemplo.

7.5.   Con la Prenda:



Ambas instituciones tienen en común su calidad de garantías reales, su naturaleza accesoria, y el desplazamiento que se produce del bien, de poder de quien las constituye, al acreedor de la obligación garantizada.
Pese a ello, las diferencias son notorias y vienen dadas, por la naturaleza de los bienes sobre los cuales recaen. La prenda, recae sobre bienes muebles, mientras que la anticresis lo hace sobre bienes inmuebles.
De otro lado, los derechos de uso, disfrute y explotación del bien que son inherentes a la anticresis se encuentran ausentes de la prenda común, el uso del bien por parte del acreedor prendario requiere de un acuerdo expreso con el deudor.
Sí bien ambas figuras permiten que el acreedor haga suyos los ñutos, el objetivo principal de la prenda es que el bien sea vendido en el supuesto de incumplimiento; mientras que en el caso de anticresis su función principal es la explotación del bien, es decir la percepción de los frutos como forma de cobrar el monto adeudado, de ahí que en doctrina se haga referencia a un supuesto de “permuta de rentas”.
En efecto, mientras que la prenda es la afectación de un bien mueble al cumplimiento de una obligación con el objeto de permitir al acreedor su venta para cobrarse con el producto de la realización del mismo, la anticresis consiste en la entrega del bien al acreedor para que a través de su explotación proceda al cobro de su acreencia.
Por consiguiente, la prenda consiste en otorgar al acreedor el derecho de vender el bien en caso de incumplimiento (evento futuro), mientras que la anticresis consiste en la entrega inmediata del bien al acreedor (evento presente) pata permitirle a través de su uso el cobro de la acreencia.


7.6   Con la Hipoteca:



Posiblemente se trate de la figura que más semejanza guarda con la anticresis, lo que ha determinado incluso que algunos autores consideren a esta como una subespecie de la hipoteca.
Ambas instituciones tienen en común el hecho de tratarse de garantías reales que recaen sobre bienes inmuebles.
La diferencia fundamental radica, en la entrega de la posesión y disfrute propios de la anticresis, y que se encuentran ausentes en la hipoteca. Esta última garantía no lleva implícita la entrega del bien, como tampoco su explotación, es decir no requiere la tradición del bien al acreedor.
Por esta razón en doctrina se ha denominado a la anticresis como la “prenda sobre inmuebles”, esto es un derecho real de garantía sobre inmuebles que requiere pata su constitución de la entrega física al acreedor y no de la inscripción del gravamen.
Otra distinción radica en que la hipoteca no agota las posibilidades del inmueble en cuanto al otorgamiento de garantías, se admite la constitución de segundas y ulteriores hipotecas, ya que no es necesario proceder a su entrega física para constituir la garantía Por el contrario, no puede constituirse sino una anticresis sobre el mismo inmueble, ya que no se podría cumplir con el requisito de la entrega física del bien a todos los acreedores pata que cada uno de estos pudiese explotarlo y obtener sus frutos.
Sin perjuicio de lo antes expuesto, podrían darse casos en los que la hipoteca y la anticresis coexistan y ello puede generar que surjan interrogantes como, ¿cuál de las dos garantías, anticresis  o hipoteca, debe primar?, ¿cómo se ejecuta la preferencia entre una  y otra?:

a) Caso en que la hipoteca se constituyó primero



Si la hipoteca ha sido constituida en primer lugar y luego el deudor entrega el inmueble en anticresis a un tercero, podríamos sostener que se va a producir una disminución del valor del bien, razón por la cual el acreedor hipotecario debería ejercer su derecho de aceleración previsto en el artículo 1110 del Código Civil y en esa medida proceder al remate del bien. En este caso el juez debería respetar el derecho preferente del acreedor hipotecario, por tratarse de un derecho real constituido con anterioridad.

b) Caso en que la hipoteca se constituyó con posterioridad



La constitución de la anticresis no priva al acreedor hipotecario de su derecho de rematar el bien en el caso de que el deudor incumpla con ejecutar su prestación, aunque la hipoteca se haya constituido con posterioridad. Sin embargo en este supuesto el acreedor anticrético seria un acreedor preferente y por lo tanto a el le correspondería el monto obtenido del remate, siendo el acreedor hipotecario uno se segundo rango.
Vemos que aquí coinciden dos formas distintas de dar publicidad a la existencia de derechos reales. Así, la anticresis se hace pública con la posesión, mientras que en el caso de la hipoteca basta con la inscripción.
En vista de ello, el acreedor hipotecario podría sostener que al amparo del artículo 2022 del Código Civil, conforme al cual para oponer derechos reales sobre inmuebles a quienes también tienen derechos reales sobre los mismos, es preciso que el derecho que se opone esté inscrito con anterioridad al de aquel a quien se opone.
En este sentido, el derecho real de anticresis no inscrito no sala oponible al acreedor hipotecario, por cuanto no se encuentra inscrito en el Registro Público con anterioridad a la hipoteca, aun cuando se hubiese administrado posesión al acreedor anticrético primero.

8.     EXTINCIÓN



Ha de estimarse como modos o formas de extinción de la anticresis, todas aquellas causas que extinguen la relación de derecho real entre el acreedor y el bien dado en garantía. Nuestro Código Civil no se pronuncia de modo expreso sobre las causas de extinción de la anticresis, por lo que debemos considerar aplicables aquellas que determinan la extinción de la prenda, siempre y cuando no sean incompatibles.
De ese modo, por remisión del artículo 1096 del Código vigente, podemos enumerar como causas de extinción de la anticresis las siguientes: Pueden ser de dos clases:

8.1   Modos Directos:



Los modos directos de la extinción de la anticresis, aquellos que emanan de la propia cosa dada en garantía. Consiguientemente pueden ser.

a.  La destrucción del bien:



Cuando se habla de la destrucción del bien, como modo extintivo de la anticresis, hay que entenderlo como el bien inmueble dado en garantía. Cuando nos referimos a que la anticresis se extingue por destrucción del bien, nos estamos refiriendo a la desaparición física de la cosa dada en garantía. Sin embargo, la desaparición física de la cosa, no libera al deudor de garantizar la obligación si ella está pendiente. Desaparece la anticresis sobre el bien destruido, pero no desaparece la obligación de garantizar la deuda.
Cabe mencionar que la hipótesis de destrucción del bien objeto de la garantía, sea por culpa del acreedor, o sin mediar causas imputables a éste, se ve regulada por los artículos 1081 y 1082 del Código Civil. Estos dispositivos se ubican en la normativa relativa a la prenda, pero son de aplicación a la anticresis en virtud de la norma remisoria del artículo 1096 del código civil.
Aún en los casos, en que el acreedor hubiese tenido que proceder a la demolición del predio que amenaza ruina; el deudor siempre tendrá la obligación de garantizar el pago de la deuda.
Es decir, que desaparece la cosa dada en anticresis, pero no desaparece la relación obligacional principal, ni la relación de garantía.

b. Renuncia a la anticresis por el acreedor:


La renuncia del acreedor se admite en aplicación del principio de la autonomía de la voluntad. Dada la formalidad impuesta para la constitución de la anticresis, estimamos que la renuncia debe ser expresa y revestir la misma forma, es decir, la escritura pública.
Si se produce la manifestación de voluntad del acreedor de renunciar a la garantía anticrética, acaba la anticresis, por extinguirse la relación de garantía. De obligación con garantía real, se habrá pasado a una obligación simple, sin garantía o a una obligación con garantía sin tradición del bien sobre el cual se constituye la garantía. En este caso, se extinguirá la anticresis, ya no existirá la obligación de entregar al acreedor un bien inmueble, autorizándolo para su disfrute, pero se sustituirá la garantía, por otra que no obligue al deudor a la entrega del bien.
La renuncia ha de constituir manifestación de voluntad expresa o tácita (Art 141 C.C.). Si el acreedor devuelve la posesión del inmueble al deudor o al constituyente, expresando que no desea la garantía, porque tiene suficiente confianza en el deudor, se tratará de una renuncia expresa. Si el acreedor, sin expresar su voluntad, simplemente devolviese la sesión del bien, se tratará de una renuncia tácita. Pero en todo caso de renuncia, la posesión del bien dado en garantía, debe volver al deudor o al constituyente.


c. Confusión o consolidación:



Si el acreedor adquiere el derecho de propiedad sobre el bien dado en garantía, se producirá la consolidación de las condiciones de acreedor y de propietario de la garantía, en una sola persona. En este caso también extingue la anticresis, pues el sujeto no puede garantizarse así mismo y otorgarse garantía real. La confusión o consolidación significa que una sola persona adquiere las condiciones de acreedor y deudor. Tratándose de la anticresis, la confusión o consolida solamente puede operarse en la persona del acreedor, cuando este adquiere el predio dado en garantía. Esa adquisición no podrá ser en ningún modo el pago de la obligación con el predio dado en garantía, sino que debe obedecer a una causa distinta y extraña a la obligación. Consiguientemente, puede suceder que se extinga la obligación principal, o que subsista dicha obligación, con garantía diferente. Se extinguirá la obligación, si con el precio de venta, o con parte de él, se ha hecho pago de la deuda. Y no se extinguirá la obligación, si el precio de venta se ha entregado al deudor o al Constituyente, lo que puede suceder en obligaciones a plazo (no vencido).
No podrá producirse la consolidación a favor del deudor, porque este tendría que adquirir el derecho a la obligación, es decir, pagarla y esta es otra forma de extinción de la anticresis.

d. Venta y expropiación del bien:



Cuando nos referimos a la venta del bien, nos referimos a la que haga el acreedor para el pago de la obligación. La venta que haga el deudor en ejercicio de su derecho de propiedad, puede constituir una sustitución de la garantía, que es otra forma de extinguir la anticresis.
Si el acreedor saca a la venta el bien dado en garantía y se realiza dicha venta, entonces se habrá acabado la relación de garantía; no solo se habrá extinguido la anticresis sobre determinado inmueble, sino que se habrá producido la extinción de la relación de garantía, por mucho que la obligación principal no haya sido totalmente pagada. Se habrá acabo la anticresis constituida sobre determinado inmueble aunque su valor no haya alcanzado para pagar totalmente la obligación.
Teniendo su fundamento en el “ius imperium” del Estado, en caso de expropiación deberá considerarse extinguida la anticresis. El predio dado en garantía pasa a poder del Estado o de la entidad paraestatal expropiante y se liberara de la carga que pesaba sobre el. La expropiación, es también una forma de enajenación compulsiva por parte del estado, aun en contra de la voluntad del propietario. En todo caso, el predio dado en garantía, cambiaria de dueño y consiguientemente se libraría del gravamen.
Esto es consecuencia de la teoría exclusivista recogida por nuestra legislación relativa a expropiación, que excluye a los terceros del procedimiento de expropiación y exime al Estado de cualquier responsabilidad frente a los mismos.

e.  Sustitución de la garantía por otra:



La anticresis, se extingue también cuando la cosa es sustituida por” otra de la misma naturaleza, o cuando cambia la naturaleza de la garantía. Puede suceder que se haya constituido anticresis, sobre un predio y que este predio tuviese que ser vendido. Podrá en este caso, el deudor o el propietario, sustituir el inmueble dado en garantía por otro, mientras está vigente la obligación, o puede suceder que el acreedor” prefiera una garantía prendaria o una garantía hipotecaria sobre el mismo bien inmueble o sobre otro. Puede haber muchas formas de sustituir la garantía, pero mientras esté vigente la obligación, existirá siempre la obligación de garantizarla. Esto es que se acabará la anticresis sobre determinado inmueble, pero no se acabara la obligación de garantiza la deuda. Quiere decir, que la Sustitución de la garantía, extingue la anticresis sobre determinado inmueble, pero no extingue ninguna relación de garantía, ni la obligación principal.

8.2.  Modos Indirectos:



Son aquellos que hacen cesar la relación de derecho real, por haberse extinguido la obligación principal. Consiguientemente, serán modos indirectos de extinción, todos los modos de extinción de las obligaciones o deudas en dinero, tales como:

a. El pago:



El pago de la deuda constituye la forma más importante de extinguir la anticresis. La anticresis, como derecho real de garantía, es un derecho accesorio a la obligación principal. No tiene existencia autónoma. Existe solamente, si existe la obligación principal y se extingue cuando dicha obligación se acaba.
Se estimará pagada la obligación, cuando haya sido ejecutada íntegramente la prestación en que dicha obligación consiste (Art. 1220 C.C.). Es decir, cuando se haya pagado la deuda en que consistía la prestación y sus intereses y demás los gastos de conservación del bien (Art. 1080 C.C.).

El pago puede realizarse:



o En forma de consignación (Art. 1251 C.C.), si esta no ha sid- impugnada, o si la impugnación ha sido rechazada.
- Por subrogación, (Art. 1260 C.C.)
o Dando en pago, es decir, cuando el acreedor recibe como cancelación total o parcial una prestación diferente a la que debía cumplirse (Art. 1265 CC)
o Por novación, (Art. 1297 C. C.), caso en el cual no se transmitirán a la  nueva obligación las garantías de la obligación extinguida (Art. 1283 C.C.).
-  Por compensación, (Art. 1288 C.C.).
-  Por transacción.

En cualquiera de las formas de extinción de la obligación principal, se extingue también la garantía anticrética.

b. La prescripción extintiva de la deuda:



Si la obligación principal, ha prescrito porque el acreedor no ejercitó oportunamente las acciones destinadas a su pago, dejará de tener existencia la anticresis. El deudor o el propietario, en su caso, podrán reclamar la devolución del bien dado en garantía.
Los términos de prescripción de las obligaciones, están señalados en el artículo 2001 del código civil. La inexistencia de la obligación principal, conllevará la desaparición o extinción de la garantía anticrética.

c.  La anulación, rescisión o resolución de la obligación:



En el caso de la anulación, dejará de existir la obligación, sea desde que se constituyo, o desde la declaración judicial de nulidad, en caso de anulabilidad. Se trata de la presencia de elementos que hacen ineficaz el acto jurídico.
El artículo 1370 del código civil, define la rescisión, como “que deja sin efecto un contrato por causal existente al momento de celebrarlo”.
El articulo 1371, define la resolución del acto jurídico, como aquella que “deja sin efecto un contrato válido por causal sobreviniente a su celebración”.
La diferencia entre la rescisión y la resolución reside en la oportunidad en la que se presenta el germen de la ineficacia del acto jurídico. Si ese germen existía ya en el momento de celebrar el acto jurídico, habrá rescisión, y si naciendo válidamente el acto jurídico, el germen de su ineficacia se presenta después, habrá resolución. En ambos casos resulta ineficaz la obligación principal.
Con la sentencia rescisoria es retroactivo el acto jurídico, vale decir, la obligación principal en la anticresis dejará de tener eficacia desde el momento mismo en que fue celebrado, mientras que el caso de resolución, esta no opera retroactivamente. Entonces el acto jurídico dejara de tener eficacia desde el momento de la demanda o cuando se presentaron las circunstancias que hicieron ineficaz el contrato.

9.    ANTICRESIS EN EL DERECHO COMPARADO


9.1. En el derecho Argentino:



La anticresis es un derecho real concedid- al acreedor por el deudor o un tercero por él, poniéndole en posesión de un inmueble y autorizándole a percibir los ñutos para imputarlos anualmente sobre los intereses del crédito si son debidos; y en caso de exceder, sobre el capital solamente, si no se da en intereses.

9.2.  En el Derecho Francés:



La anticresis es un contrato por el cual el deudor o un tercero pone al acreedor en posesión de un bien inmueble hasta el pago integro de su crédito, con autorización pata que cobre los frutos y los impute anualmente, bien a los intereses de lo que se le adeuda, y en caso de sobrante, al capital de su crédito; sea sobre el capital únicamente, si no se le adeudan intereses.
El artículo 1091, primer párrafo Código Civil la define como “La dación en garantía de un inmueble” Definición cierta en el estado de la Jurisprudencia moderna que reconoce al acreedor anticresista el derecho de preferencia.
La anticresis tiene necesariamente su origen en un contrato: no existe anticresis tácita como hemos visto en materia de prenda.

9.3.  En el Derecho Español:



Es el derecho real que puede tener el acreedor de una obligación principal sobre un inmueble ajeno, en cuya virtud, para garantizar el cumplimiento de aquélla y el cobro de intereses que devengue, está facultado para poseerlo (si no se excluyó), percibir sus frutos y promover su enajenación si es incumplida, y que le sea hecho preferentemente pago con el precio.

9.4.  En el Derecho Colombiano:



Lo encontramos definido en el Art. 2458 del Código Civil Colombiano “La anticresis es contrato por el que se entrega al acreedor una finca raíz para que se pague con frutos”. En el campo comercial que se encuentra en los artículos 1221 a 1225, esta concepción se amplia los bienes muebles.
Usualmente se pacta acompañado de hipoteca, excepcionalmente lo encontramos independiente, ya que es empleado como garantía para respaldar la acreencia, en la manera como se puede satisfacer” la misma con los frutos.
“La anticresis no da al acreedor, por si sola, ningún derecho real sobre la cosa entregada”, según el Art. 2461 del Código Civil Colombiano


9.5.  En el Derecho Peruano:


De acuerdo al Código Civil de 1936, la anticresis es un derecho real en cuya virtud el deudor entrega un inmueble a su acreedor en garantía de un préstamo de dinero, concediéndole al acreedor la facultad de explotarlo y percibir sus frutos.
La legislación peruana exige como formalidad que el contrato conste por escritura pública expresando la renta del inmueble y el interés que se pacte. Les son aplicables en lo que no se opongan, las reglas sobre la prenda.
De acuerdo al Código Civil de 1984 el artículo 1091 dice: “Por la anticresis se entrega un inmueble en garantía de una deuda, concediéndole al acreedor el derecho de explotarlo y percibir sus frutos”. Concordándolo con el articulo 1092: “El contrato se otorgará por escritura pública, bajo sanción de nulidad, expresando la renta del inmueble y el interés que se pacte”.


IV.          HIPÓTESIS



Hipótesis general



La anticresis se mantiene en el Código Civil en el Artículo 1991, como norma legal para favorecer a cierto sector de nuestro país cuyo atraso social aun esta latente, debido a que en otros sectores se emplea mas la hipoteca la cual permite la transmisión de la propiedad.

Hipótesis secundarias



a. Se mantiene porque el Código Napoleónico en su cuerpo legal le confirió autonomía y contribuye en la legislación debido a que esta figura es admisible en regiones de la sierra de nuestro país como es Puno y Cuzco cuyo empleo es con frecuencia.

b. No afectaría, debido a que sufre a de obsolescencia dada las inconveniencias estructurales que presenta, como es la desposesión del bien del deudor.

c.     Por ser una institución que mas de antigüedad sufre de obsolescencia y porque en la edad media se vio afectado por la prohibición canónica del cobro de intereses.


V.         MATERIAL Y METODO



Material



Los principales materiales que se han empleado son:

-    Diccionario jurídico
-    Gaceta jurídica
-    Internet
-    Jurisprudencia
-    Libros de Derecho
-    El Código Civil

Método



El método que hemos utilizado es el análisis descriptivo explicativo.

VI.         RESULTADOS



Podemos apreciar que lo que se busca fundamentalmente es determinar que la institución anticresis otorga mayores facilidades a un determinado sector de la población del país, considerando las zonas de menor desarrollo.


VII.         DIFUSIÓN DE RESULTADOS



De lo anteriormente expresado, actualmente la anticresis esta desapareciendo paulatinamente, ello se explica, porque cuando una persona necesita dinero o garantizar una obligación le basta con hipotecar su inmueble sin tener que entregar su posesión, con todos los perjuicios que este acarrea al deudor; desde el punto de vista del acreedor lo que al el le interesa es tener una buena garantía del pago de su crédito y para ello le basta con la hipoteca que por lo demás, le evita las consabidas molestias y responsabilidad de tomar la posesión de un inmueble, hacerlo producir frutos, etc.

VIII.         CONCLUSIONES



Podemos concluir objetivamente, que la institución anticresis, de una manera general en la actualidad en el derecho moderno casi ha desaparecido de los usos, lo que explica fácilmente su obsolescencia.

IX.         RECOMENDACIONES



En este sentido el grupo de investigación sugiere que nuestros juristas, legisladores, padres de la patria, concienticen a favor del interés social, que es mejor constituir la capacidad de la disposición de los bienes para administrarlo, que carecer de él.

X.        BIBLIOGRAFÍA



1.    Schereiber Pezet Max Arias; Cárdenas Quiroz Carlos; Schereiber Montero Ángela Arias; Martínez Coco Elvira.  Exégesis del Código Civil de 1,984. Tomo VI. Los Derechos Reales de Garantía.  Gaceta Jurídica editores, primera edición marzo 1995.
2.    Muro A. P. Manual de Derechos  Reales de Garantía.  Exposición de Motivos comentado.  Jurisprudencia - legislación - modelos Decreto Legislativo Nº 822.  primera edición: febrero 1999.  librería y ediciones jurídicas. Lima.
3.    Avendaño V. Jorge, Avendañ- O. Francisco, Mejorada C. Martín, Derechos Reales, selección de textos de la Pontificia Universidad Católica del Perú, Facultad de Derecho, 2,004.
4.    Ramírez Cruz Eugenio Maria, Tratado de Derechos Reales. Tomo I Teoría General de los Derechos Reales. Bienes - Posesión. Editorial Rodhas.
5.    Jorge Musto Nestor, Derechos Reales Tomo 2, Editora Astrea. Ciudad de Buenos Aires, 2,000.

XI.       ANEXOS



ANÁLISIS JURISPRUDENCIAL



CASACIÓN Nro: 3178 - 99 / AREQUIPA

- MATERIA                   : “EJECUCIÓN DE GARANTIA”
- EJECUTANTE             : IRMA ANAYA MEZ A.
- EJECUTAD-            : PERCY EDUARDO PABLO.


- HECHOS RELEVANTES:


La interposición del recurso de casación por parte de la ejecutante contra la resolución de vista emitida por la Sala Civil de la Corte Superior de Arequipa, quien revoca la sentencia de primera instancia y declara fundada la contradicción por la causal de inexigibilidad de la obligación e improcedente la demanda.
El recurso de casación fue declarado procedente al amparo del Art. 386 inc. 1 y 3 del Código Procesal Civil, que prescribe las causales de interpretación errónea y la contravención a las normas que garantizan el derecho a un debido proceso.
La Sala casatoria al pronunciarse sobre la causal contemplada en el inc 1 del Art. 386 del Código Procesal Civil y analizando los fundamentos de la resolución recurrida emitida por la Sala Civil de la Corte Superior de Arequipa, esta argumenta que el Art. 1066 del Código Civil en cuanto prescribe sobre la apropiación en la que caería el acreedor en una probable adjudicación y a su vez en el Art. 1069 del mismo cuerpo legal, por el cual declara improcedente la demanda.
Al dilucidar el criterio adoptado por la Sala Superior, la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema fundamenta su resolución en la interpretación correcta del Art. 1069 del Código Civil, que si bien este articulo esta referido al capitulo de la prenda, no menos cierto es que el Art. 1096 del Código Civil señalan que se aplican las reglas de la prenda en cuanto no se opongan a las normas del capítulo de la anticresis; por lo que en caso de incumplimiento del pago tanto en la prenda como en la anticresis es permitida la venta del bien y así también fundamenta su resolución señalando que la Sala Civil Superior ha interpretado erróneamente el Art. 1066 del Código Civil, pues aduce la Sala Superior que existirá apropiación al poder darse una probable adjudicación; que este fundamento esgrimido por la Sala Superior se contravendría con lo dispuesto en el Art. 1069 del Código Civil, que permite la venta del bien en prenda mediante la ejecución de garantía.

Al haber interpuesto demanda de Ejecución de Garantías, esto implica un  incumplimiento de pago por parte del deudor por lo que la ejecutante tiene el derecho a ver realizar el pago de la deuda por lo que tendría el derecho de pedir” tutela jurisdiccional interponiendo la demanda antes señalada como lo prescribe el Art. 1096 del Código Civil aplicable al caso de anticresis en aplicación del Art. 1096 del Código acotado.

La Sala Civil Superior declara fundada la contradicción planteada por el ejecutado amparándose en los Art. 1066 y 1069 del Código sustantivo por cuanto la ejecutante se estaría apropiando del bien inmueble anticresado en el supuesto caso que al llevarle a cabo la ejecución forzada la ejecutante se adjudique en pago el bien inmueble; y que esto significaría la vulneración del Art. 1066 del Código Civil.

La Sala Civil Suprema al interpretar de manera correcta el Art. 1069 del Código civil, en cuanto es derecho del acreedor anticrítico vender el bien inmueble cuando se haya incumplido la obligación y para ver realizado su derecho debe interponer demanda de Ejecución De  Garantías la cual de acuerdo al procedimiento que se sigue es inevitable la ejecución forzada, debiendo realizarse el remate del bien inmueble, que además no se ha realizado en autos por lo que la sala civil suprema declara fundado el recurso de casación interpuesto por” la ejecutante; y en consecuencia declararon NULA la resolución de vistas emitida por la Sala Civil de la Corte Superior- de Arequipa, y actuando en sede de instancia confirman la sentencia apelada en primera instancia en cuanto declara INFUNDADA la contradicción formulada por el ejecutado y en consecuencia se ordena el remate del bien dado en garantía.


APRECIACIÓN CRÍTICA:


La resolución emitida por la Sala Civil Transitoria de la Corte Suprema, esgrime como fundamentos que la resolución de vista ha interpretado erróneamente los Art. 1066 y 1069 del Código Civil, que estas normas están referidas a la prenda y le son aplicables a esta pues del Art.1066 se desprende que el acreedor no puede apropiarse del bien que en nuestra legislación nacional esta contemplado este hecho, constituyendo delito penal, como lo tipifica el Art. 193 del Código Penal; que en. el presente caso al poder darse una probable adjudicación esta se realizaría como consecuencia de la interposición de la demanda de Ejecución de Garantías, por lo que se estaría cumpliendo con las formalidades que exige la ley, no existiendo entonces ningún tipo de apropiación, ni mucho menos delito alguno. Que el Alt. 1069 señala que en caso de incumplimiento del pago el acreedor puede realizar la venta del bien ya sea de manera contractual, si es que así lo han pactado ambas partes, o De manera extracontractual a través del proceso ejecutivo de garantías, siendo esto así y  en aplicación del Art. 1096 del Código Civil que faculta la aplicación de las normas antes señaladas en el caso de la anticresis, la facultad que tiene el acreedor de vender el bien es un DERECHO que le asiste, por lo que la Sala Superior al interpretar el Art. 1066 y en base a ello declarar FUNDADA la contradicción e IMPROCEDENTE la demanda en el supuesto de una probable adjudicación del bien y respecto al Art. 1069 del Código Civil al interpretarlo erróneamente, la Sala Suprema realiza la correcta interpretación de las normas antes señaladas por lo que “en caso de incumplimiento del pago es permitida la venta del bien, ya sea para el caso de la prenda o de la anticresis; por lo que debe desestimase la contradicción efectuada por el ejecutado, por la causal de inexigibilidad de la obligación pues por lo expuesto al haberse interpretado erróneamente las normas sustantivas por parte del colegiado superior, la resolución emitida por la Corte Suprema la encontraríamos arreglada a ley.

Autor:

Carlos Alberto Pinedo Tafur





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