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Historia del libro y la escritura parte 1 - Monografía



 
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Pictografía. Inscripciones. Escrituras primitivas. Simbología. Jeroglíficos. Códice. Copistas. Imprenta. Incunables. Papel. Encuadernación. Editorial



PRECEDENTES DE LA ESCRITURA



En la etapa del hombre primitivo la única forma de transmitir noticias y acontecimientos era la narración oral. Sin embargo, este procedimiento es de una gran inexactitud por lo que pronto les obligó a buscar un método mas seguro y duradero.
De esta forma aparecieron las pinturas en las cavernas, las pinturas rupestres en los abrigos de las montañas,… que muestran el poder imaginativo de estos hombres. Estos dibujos reciben el nombre de “petrogramas” si están dibujados o pintados en las paredes o rocas, o “petroglifos” si están tallados o grabados. Normalmente representan hombres y animales en distintas posiciones.
En muchos casos es muy difícil averiguar la intención o el impulso que movió al hombre a dibujar o grabar una imagen, dicho impulso podía haber sido mágico, religioso, estético, comunicativo,… etc. Además de no conocer ciertamente el impulso que las promueve, tampoco se pueden constituir como escritura puesto que no forman parte de un sistema convencional de signos.
Lo que sí podemos afirmar de la pintura es su importancia como precedente de la escritura, ya que la escritura comenzó como imitación de los objetos o seres reales, es decir, la pintura se encuentra en la raíz de toda escritura. Todas las escrituras primitivas modernas (el sumerio, el egipcio, el cretense, el chino, el hitita,…) tuvieron un origen pictórico, ya que sus signos lineales y geométricos no son más que el desarrollo esquemático de las pinturas propiamente dichas. Las imágenes primitivas, ya sean pintadas o grabados, fueron evolucionando a estadios mas desarrollados:
El sistema representativo-descriptivo. Es también conocido por el equívoco nombre de “pictografía” o “Ideografía”. Estas pinturas carecen de toda clase de adornos, efectos artísticos… y se caracterizan por contar historias a través de dibujos que representan animales y seres vivos. Esta pintura cuenta al ojo lo que ve el ojo. Donde se encuentra con mayor representación y florecimiento es entre los indios americanos.
El sistema de identificación mnemónica o rememorativa. En este sistema aparecen las marcas de propiedad, es decir, símbolos que representan el nombre de una persona determinada. En este sistema los símbolos también son utilizados como recurso para recordar fechas, por lo que dichos signos son ya más abstractos.
Las principales culturas de este estadio son los indios americanos y las tribus negras de África, aunque aparecen grandes diferencias entre ellos. Los indios han llegado a alcanzar una sistematización y normalización desconocidas para los africanos. Además, los signos indios son entendidos por la tribu de la que los ha realizado, mientras los signos de las tribus africanas solo son comprensibles para quien los ha trazado y, a lo sumo, por sus familiares y amigos más allegados.
Los sistemas limitados. Los principales sistemas de este estadio son los aztecas y las mayas. Lo único comprensible con claridad de dichas inscripciones de América Central son, sobre todo, los sistemas de anotación matemática y astronómica.
De los aztecas lo más importante es su calendario, y los signos fonéticos que se encuentran casi exclusivamente en la grafía de los nombres propios.
El sistema maya está menos aclarado, solo se ha conseguido descifrar pequeños fragmentos
El método centroamericano de escribir números y cosas contadas es idéntico al proceso de las escrituras orientales y totalmente diferente al de los indios del Norte. Esto indica que estos sistemas tienen una “escritura” muy adelantada, aunque, a pesar de lo que se cree, todavía no sea escritura.

LAS ESCRITURAS PRIMITIVAS.



Los primeros sistemas completos de escritura aparecieron en Oriente. En esta amplia zona encontramos siete sistemas de escritura:
1)    El sistema Sumerio en Mesopotamia hacia el 3100 a. c.
2)    El Proto-Elamita en Elam hacía el 3000-2000 a. c.
3)    El Proto-Índico en el valle de Indo hacía el 2200 a. c.
4)    El Chino en China hacía el 1300 a. c.
5)    El Egipcio en Egipto hacía el 3000 a. c.
6)    El Cretense en Creta hacía el 2000-1200 a. c.
7)    El Hitita en Anatolia y Siria hacía el 1500 a. c.

Sin embargo, como tres de los sistemas orientales están aún sin descifrar o parcialmente descifrados (Proto-Elamita, Proto-Índico y Cretense), vamos a referirnos con más extensión en los cuatros sistemas restantes.

Los comienzos de la escritura.



Que la sociedad sea principalmente agrícola y ganadera explica que los orígenes de la escritura estén referidos a las relaciones económicas establecidas entre los sacos de granos y las cabezas de ganado, es decir, la escritura cuneiforme tiene su origen en las exigencias económicas y administrativas del templo.
Gracias a las tabletas encontradas de los colegios sumerios instalados en los templos se han podido trazar las distintas fases de la escritura cuneiforme, ya que llevan en un lado el modelo establecido por el profesor y en el otro lado la copia realizada por el alumno. Esto mostró que cuanto más antiguas son las tabletas encontrada sus signos más se asemejan a las pinturas, es decir,  que son más pictográficas (hecho ya manifestado en los precedentes de la escritura).
Las primeras tabletas encontradas son “las tabletas de Uruk”, las cuales contiene los signos agrícolas y ganaderos ya mencionados (sacos de grano y cabezas de reses) de forma muy pictográfica puesto que denotan un objeto o un ser determinado a través de la simplificación y esquematización lineal de los dibujos “realistas” de dichos objetos a los que se refieren. Si la observamos es una especie de contabilidad pública. Su material es la arcilla, el cual será a lo largo de la historia de la escritura cuneiforme el más utilizado.
Pero antes de estas tabletas con un sistema casi pleno de escritura, se han encontrado unas formas más sencillas de registros sumerios representados por etiquetas o cuartelas, las cuales iban atadas a un objeto o un conjunto de objetos. Estas etiquetas, generalmente de arcilla o yeso, contenían la impresión de un sello cilíndrico que marcaban o la propiedad del remitente de los objetos o el número de objetos transportados. Este sistema tiene grandes limitaciones, las cuales obligaron a la ampliación del sistema hasta llegar a las tabletas de Uruk.

La evolución: del pictograma al fonetismo.



El pictograma de Uruk va a desarrollarse asombrosamente hacía el 2900 a. c. por razones sumamente simples y materiales: la abundancia de arcilla y cañas. A partir de estos momentos, los escribas realizarán sus inscripciones en tabletas de arcilla valiéndose de cálamos y cañas afiladas y talladas a “bisel”. Esta es la razón de porque las nuevas marcas impresas tenían forma de “cuña” y de líneas que constituían una especie de clavos que representaban los dibujos primitivos (de ahí el nombre de escritura “cuneiforme” de cuneus, clavo en latín).
Estas nuevas marcas ya no solo representan el objeto que originariamente describen, sino también palabras y objetos con los que puede estar asociado secundariamente. Un ejemplo es que el sol ya no solo significa el propio sol, ahora también puede significar la luz, el día, el brillo, etc., según el contexto donde se inserte dicho signo.
El gran inconveniente de esta escritura era su incapacidad de expresar muchas partes de la lengua y las formas gramaticales como, por ejemplo, la escritura de los nombres propios.
Por ello se procuró que los signos reflejasen los sonidos de las palabras de la lengua hablada y se llegue así al desarrollo del fonetismo o fonetización. La astucia admirable de los sumerios, al igual que los egipcios, fue el empleo de un procedimiento tan simple como es el jeroglífico. Este método consiste en utilizar pictogramas o conjuntos de pictogramas cuyo objeto designado, aunque no tuviera mucha relación directa con el objeto que se desea expresar, tuviera una relación fonética con dicho objeto deseado. Para entender esto que parece tan emborroso que mejor que un ejemplo: en nuestros jeroglíficos un pan y un talón no tienen  nada que ver ni con el alimento ni con la parte del cuerpo, pero sí con la prenda de vestir: “pan - talón”.
Una vez introducido el principio de fonetización se extendió con gran rapidez, abriéndose nuevos horizontes para la expresión escrita. El establecimiento de un sistema de escritura completamente desarrollado exigió la convencionalización de las formas y principios:
-Se establecieron las correspondencias de los signos con las palabras y sentidos determinados.
-Se estableció una regulación de la orientación de los signos y de la dirección, forma y orden de las líneas.
-Se formalizó el aprendizaje efectivo de las nuevas formas y principios.
Así, la escritura que nació de forma tan humilde llegó a ser para Mesopotamia una eficaz ayuda para la memoria, luego una manera de conservar las huellas de la lengua hablada y principalmente para comunicarse. Esto permitió la transcripción de himnos, leyes, literatura (La epopeya de Gilgames) etc.

El silabario mesopotámico.



El silabario mesopotámico y los sistemas derivados de él se compone de signos que generalmente representan monosílabos terminados en vocal o consonante. No contiene todas las posibles sílabas de la lengua debido al principio de economía que deriva de ciertas medidas de ahorro: la principal es que no se diferencia entre consonantes mudas, sonoras y enfáticas. De ahí deriva, ante la inadecuada indicación de las consonantes, el empleo de dos métodos: indicar correctamente las consonantes pero no las vocales.

Importancia de la escritura en la sociedad.



Escribir y leer no era nada fácil para los antiguos mesopotámicos. Esta es la  razón de que los escribas formasen una casta aristocrática más poderosa, a veces, que la corte de analfabetos incluso que el propio soberano. Saber leer y escribir era un poder y una fuerza.

Evolución de la escritura cuneiforme.



Esta escritura pudo adaptarse a lenguas distintas del acadio como el Elamita. También fue adaptada asombrosamente por los hititas, civilización poderosa y rica que hablaba una lengua indoeuropea. Pasó lo mismo con los antiguos persas, precursores del actual persa.

Jeroglíficos.



La escritura era, sobre todo, un signo de poder, un arte mágico reservado a la aristocracia. Realizar un jeroglífico, para un egipcio, significaba dar la vida a algo. Escribir el nombre de una cosa en caracteres jeroglíficos en las paredes de una tumba, o bien escribir el nombre de un funcionario en una estatua, significaba dar a aquella cosa  o a aquella persona una especie de vida eterna.
Las funciones rituales, mágicas y administrativas de los símbolos escritos eran tan importantes que, a lo largo del tiempo, los egipcios no desarrollaron uno, sino cuatro sistemas distintos de escritura que, en algunos períodos históricos, se usaron al mismo tiempo si bien con técnicas y finalidades muy distintas.

“Escritura jeroglífica” significaba literalmente “escritura sacra incisa”.



El nombre que los griegos antiguos dan a las escrituras egipcias depende del hecho de que, en origen, los símbolos se crearon para ser incisos sobre un material rígido y duradero, como las etiquetas de marfil que, en las tumbas reales, indicaban la propiedad de los bienes sepultados junto al difunto faraón, o bien para ser trazados sobre las paredes de las tumbas y de las construcciones monumentales.

Las primeras inscripciones jeroglíficas conocidas se remontan a los siglos precedentes a la unificación del país, en torno al 3150 a.C. En un principio, los símbolos incisos se usaban exclusivamente para identificar y celebrar la figura del faraón, después también se incluyó  al círculo de los funcionarios más importantes. A partir de las Dinastías III y V empiezan a aparecer textos de una cierta extensión y complejidad.
En sus orígenes la escritura egipcia era un sistema pictográfico. Esto significa que las imágenes dibujadas en principio indicaban exactamente el objeto representado: de esta manera el dibujo de una azada significaba una azada. Sin embargo, en el sistema jeroglífico los símbolos más comunes eran “fonogramas”: se identificaban no por lo que representaran sino por el sonido que tuviera la palabra en la antigua lengua egipcia.
El sistema jeroglífico no indicaba las vocales, no separaba las palabras, no usaba signos de puntuación y podía leerse de abajo hacia arriba, en sentido contrario y de izquierda a derecha de forma indistinta.
Con el transcurso del tiempo y con el progresivo afianzamiento del Estado egipcio, a los funcionarios de la corte se les planteó el problema de utilizar la escritura para fines más prácticos y concretos; y fueron estas necesidades las que condujeron a los antiguos egipcios a utilizar el papiro para la escritura, uno de los más importantes descubrimientos en la historia de la Humanidad.

Los antiguos egipcios, por exigencias de la burocracia y de la religión, aprendieron a escribir sobre folios obtenidos del tallo de la planta del papiro (Cypenus Papirus L.), especie muy extendida por las zonas húmedas y pantanosas de las regiones templadas y subtropicales.
En Egipto el uso de la planta con esta finalidad se documenta desde el 3000 a.C. El documento escrito más antiguo conocido hasta el momento data del año 2500 a.C. aproximadamente: se trata de un resumen administrativo de la época del faraón Neferirkare, de la Dinastía V.
*El tallo era la parte más apreciada, éste se cortaba en láminas largas y estrechas. Estas láminas se superponían cuidadosamente las unas a las otras hasta formar un todo continuo. Después, sobre este estrato, se superponía otro, con las láminas dispuestas en sentido transversal a las primeras. El interior del papiro contiene una especie de cola natural, por lo cual no había necesidad de otras colas. Los dos estratos se prensaban, de manera que se adhirieran bien entre sí y finalmente se secaban. El “papel” se podía blanquear con carbonato y sulfato de calcio. La aspereza de la superficie se eliminaba con un martillo y también se podía limar con un diente de jabalí o con un instrumento de marfil. Para evitar que, con el paso del tiempo, el folio del papiro se oscureciera o deteriorase, el “papel” se trataba con sustancias especiales como resinas, aceites y colas. La parte del folio con las láminas dispuestas en sentido horizontal era la cara principal.

Los antiguos egipcios escribían con una caña parecida a un pincel, con la punta suave y deshilachada. Para adaptar su escritura a la nueva tecnología del papiro, los antiguos egipcios inventaron una nueva escritura, que los griegos llamaron “hierática”, es decir, “escritura sagrada”. Se trata de una versión en cursiva de la escritura jeroglífica. El hierático se utilizaba para todos los fines a los que estaba normalmente destinado el papiro: decretos reales, textos literarios, profanos o religiosos, correspondencia privada y cuentas de la administración.
A principios de la Dinastía XXVI (663-525ª.C) el faraón Psamético I introdujo una ruptura revolucionaria en esta antiquísima y consolidada tradición. Promovió la creación y la difusión de una tercera escritura, que los griegos llamaron “demóticas”, es decir, “popular”. Era una simplificación en cursiva del hierático pero estaba tan plagado de nuevos signos que se necesitaba aprenderla. El demótico, introducido gradualmente por los faraones, se convirtió en la escritura especializada para la administración, para notarios y civiles que lo utilizaban para sus cartas, cuentas y recibos.
De forma gradual, estas escrituras también empezaron a ser olvidadas con la llegada de las nuevas formas de escritura. La primera en ser abandonada fue la antiquísima escritura jeroglífica.
La cuarta escritura inventada y difundida en Egipto fue el alfabeto copto, desarrollado por las comunidades cristianas del país desde el siglo II d.C. E s un sistema basado en las letras del alfabeto griego, pero formado por siete signos especiales derivados del sistema demótico. El alfabeto copto, a pesar de la conquista árabe y la islamización del país, aún está presente en la cultura del Egipto moderno.

LA PIEDRA ROSETTA



El descubrimiento de la Piedra Rosetta fue casual. Y se produjo con ocasión de unas obras de carácter militar que se efectuaban en la localidad egipcia de El-Rashid (Rosetta), en el delta nilótico. Fue el oficial Pierre F.X. Bouchard quien tuvo la suerte de dar con ella. Con posterioridad, la Piedra fue llevada a Alejandría, siendo custodiada por el general Menou. Al tener noticia de tal hallazgo, Napoleón Bonaparte ordenó que se depositara en el Instituto Nacional que personalmente había fundado en El Cairo. Napoleón, a continuación, ordenó que se hicieran diferentes copias de ella, tarea llevada a cabo por dos famosos litógrafos franceses (los ciudadanos Marcel y Galland). La Piedra, sería luego devuelta a Alejandría, pasando nuevamente a manos del general Menou.
Sin embargo, los avatares de la guerra hicieron que el ejército francés tuviese que capitular ante las tropas turcas y británicas dirigidas por sir Ralph Abercromby, firmando un tratado de Capitulación. En uno de sus artículos se ordenaba que todas las antigüedades egipcias reunidas por los franceses durante su estancia en Egipto pasaran a poder de la Corona británica. Lógicamente, y a pesar del contencioso que se originó, la Piedra Rosetta pasó a manos inglesas, siendo transportada por mar, sin ninguna dilación, a Inglaterra, a donde llegó en 1802. Cuatro vaciados en escayola, que fueron repartidos entre las Universidades de Oxford, Cambridge, Edimburgo y Dublín, contribuyeron a aumentar la fama de tan enigmático documento.
La Piedra Rosetta (1,20m de altura por 0,75m de anchura), incompleta por hallarse destruida en su parte superior e inferior, y que presentaba una triple inscripción en tres caracteres escriturarios distintos (jeroglífico, demótico y griego), despertó un inusitado interés científico, sobre todo por el enigma que significaban los signos de sus dos primeras franjas, escritas en una grafía todavía incomprensible. El texto griego fue muy pronto traducido. Ya en el propio año 1802, Stephen Weston pudo leer las 54 líneas griegas conservadas y difundir tal traducción por Europa. El texto demótico, consistente en 32 líneas, gracias a los esfuerzos del francés Silvestre de Sacy, del danés Johan David Akerbald y del inglés Thomas Young, pudo también resolverse, viéndose que su contenido traducía lo consignado en la franja griega.

Thomas Young daría un enorme impulso a los estudios del desciframiento de los jeroglíficos, logrando identificar en la Piedra Rosetta  los caracteres jeroglíficos del nombre de Ptolomeo, presente en cinco cartuchos reales. Asimismo, pudo investigar en otros textos jeroglíficos, lo que le permitió publicar un Léxico con 204 palabras jeroglíficas. De los esfuerzos de Thomas Young obtendrá notable provecho el orientalista italiano F. P. G. Salvolini, quien también estaba inmerso en el desciframiento de la famosa Piedra.
Sin embargo, sería el francés Jean-François Champollion, entonces un joven de 18 años, quien, tras catorce intensos años de estudio, diese con la clave definitiva para el desciframiento de la Piedra Rosetta (que presentaba 1419 jeroglíficos frente a 486 palabras griegas) y con ello el de la totalidad de la escritura jeroglífica egipcia. Hizo descansar su método de estudio y desciframiento en tres intuiciones: a) el copto representaría el último estadio de la lengua egipcia, b) los jeroglíficos tendrían un valor mixto, ideográfico y fonético, y c) los cartuchos deberían contener los nombres de los faraones. De esta manera pudo leer el nombre Ptolmys. Más tarde, en 1821, mientras estudiaba el texto bilingüe de un obelisco de Philae, trasladado a la Gran Bretaña, consiguió leer en el mismo el nombre de Cliopatra -que ya conocía por otra fuente-, obteniendo así el valor alfabético de doce signos jeroglíficos. Al extender su método a otros cartuchos, Champollion consiguió nuevos valores jeroglíficos. Con todo ello pudo pergeñar un Alfabeto de los jeroglíficos fonéticos, con sus equivalentes demótico y griego. Este hallazgo lo presentaría ante los estudiosos en 1822, escribiendo su célebre Lettre à M. Dacier, secretario de la Académie des Inscriptions et Belles Lettres. Dos años después, en 1824, publicaba su libro Précis du système hiéroglyphique des Anciens Égyptiens, en el que exponía los conceptos fundamentales de los jeroglíficos.
El contenido de la Piedra Rosetta  recoge el Decreto emitido por el sacerdote egipcio, reunido en el templo de Ptah en Menfis en el año 196 a.C., en honor del faraón Ptolomeo V Epífanes.

El sistema hitita.



El descifrado de la escritura hitita no fue conseguido hasta 1930, y hoy en día todavía existen varios “puntos” negros que dificultan la interpretación individual de los signos.

Orígenes y razones del término “jeroglífico hitita”.



El término “jeroglífico” utilizado en la escritura hitita fue tomado de la escritura egipcia para determinar que este método es principalmente pictórico. De todos modos, los hititas se fijaron en Egipto de forma secundaria para crear su escritura, de ahí que estén emparentadas.

El hitita cuneiforme.



Al mismo tiempo que la escritura jeroglífica hitita estaba utilizándose en todo el imperio, en la capital se comenzó a escribir de forma paralela la llamada “hitita cuneiforme”, la cual recibe este nombre por ser una lengua que conserva la escritura cuneiforme de Mesopotamia. Ambas lenguas, a pesar de ser utilizadas en el mismo momento, tuvieron una suerte dispar: mientras la jeroglífica hitita continuó de forma general en todo el imperio y no se extinguió, la cuneiforme hitita no salió de los límites de la capital y se extinguió hacía el 1200 a. c.


Orígenes de la escritura hitita.


Los orígenes de la escritura jeroglífica hitita son aún bastante oscuros, pero hay muchos indicios de que apareciesen en la región cultural del Egeo. El carácter pictórico de los signos en sus etapas más antiguas se conserva en las inscripciones del periodo clásico, incluso en la cursiva del último periodo.
A pesar de la gran similitud con el jeroglífico egipcio, como hemos comprobado en la página anterior, no se puede determinar que provenga directamente de Egipto por la gran lejanía entre ambas civilizaciones. Esta apariencia podría venir de la siguiente hipótesis: hemos dicho que la zona del Egeo puede ser su zona original y dicha zona está cerca de Egipto, de ahí la influencia egipcia en la civilización hitita.
Los textos más antiguos conocidos como escritura plena son los “textos de Emirgazi”, con un sistema de signos muy parecido a los sistemas conocidos de periodos posteriores. Anteriores a estas inscripciones se han encontrado una serie de sellos, sin embargo, no llegan a representar ni las primeras fases de la escritura.

El silabario hitita.



La estructura de los signos verbales es análoga a la de otras escrituras de la época. El silabario hitita consta de sesenta signos del tipo pa, pe, pi, pu acabado en vocal. De acuerdo al principio de economía, también existente en Egipto, no se produce ninguna diferenciación  entre consonantes sonoras, mudas y aspiradas.
Junto a las sílabas del tipo pa, existe un pequeño conjunto de signos jeroglíficos empleados silábicamente como son los signos Tra y Ara.

El sistema chino.



De las cuatro grandes escrituras orientales, la china es la única que no tiene que ser descifrada en la actualidad ya que ha sido conocida tradicionalmente de padres a hijos desde que apareció hacía el 1500 a. c. hasta hoy en 1998.

Origen de la escritura china.



Respecto al origen de la escritura china hay dos teorías postuladas: la fantástica y la realista.
El origen legendario lo atribuyen a tres emperadores, en especial a Huang-Che, hacia el siglo XXVI a. c. Según la leyenda el emperador inventó la escritura tras haber estudiado los cuerpos celestes y las cosas naturales, principalmente, las huellas de los pájaros y demás animales.
El otro origen se debe al descubrimiento en un afluente del río Amarillo de unos caparazones y unos omoplatos de ciervo escritos con unas inscripciones tasadas en la dinastía Chang, formando un sistema fonético enteramente desarrollado. Las inscripciones mas antiguas conocidas, por tanto, son textos de oráculos escritos en huesos, conchas… y breves textos de vasijas de bronce, armas, cerámicas y jade.
Los signos del periodo Chang son limitados y de origen pictográfico, al igual que las demás escrituras antiguas. Estos signos pronto desarrollaron una forma lineal, hasta el punto que en escritos posteriores es casi imposible identificar los pictogramas originales.

Las reglas de un arte poético.



Como ya he dicho, los pictogramas se fueron estilizando y, sin embargo, todavía quedan huellas muy marcadas de estos antiguos pictogramas, lo cual le da una dimensión totalmente poéticas a la escritura. Por ejemplo, si se añade el signo “oreja” al signo “dragón”, se obtiene un nuevo signo que significa “sordo”.
La mayor “extravagancia” de la lengua y la escritura china consiste en que un solo sonido pronunciado puede indicar, según la grafía, multitud de significados. Así por ejemplo, el sonido “shi” puede significar: saber, ser, poder, mundo, juramento, dejar, poner, asunto, amar, ver, velar, explicar, casa…
En definitiva esto muestra que más que la lengua hablada, la escritura es el elemento principal de la unidad lingüística de China.
Las reglas para escribir los signos de forma correcta son las siguientes:
1)    Cada signo debe inscribirse en cuadrado perfecto y debe componerse, en general, de una clave que le dé el significado y otra parte fonética para su buena pronunciación.
2)    Deben trazarse en un orden riguroso: El chino popular de izquierda a derecha; y el chino culto y poético de arriba a bajo y de derecha a izquierda.

Los materiales chinos:



El PAPEL y la tinta china. Los chinos realizaron uno de los inventos más importantes de la historia de la escritura, e incluso de la historia de la humanidad: el Papel.
La primera pasta que sirvió para fabricar papel estaba compuesta por fibras textiles usadas, desgastadas y trituradas. Era pues un reciclaje de tejidos donde la seda tenia un lugar muy importante. Mas adelante se utilizaron fibras totalmente vegetales hasta llegar al papel actual. Se produjeron múltiples transformaciones en su elaboración: la seda al tratarse de un material tan preciado, valioso y codiciado se sustituyó por fibras de cáñamo, algodón o lino; la técnica también varió, sobre todo con la influencia musulmana, hasta llegar a la técnica de “papel mojado” de Europa.
En la España musulmana el papel fue usado en mayor proporción que el pergamino cuando, a partir del siglo X, el establecimiento de fábricas lo permitió. Pronto se consolidó la industria papelera y fue capaz de producir una mercancía de buena calidad en los molinos cordobeses y toledanos.
En el  XIV la gran producción de papel pasó de España a Italia, donde se importaban desde el siglo XII. La localidad italiana de Fabriano se convirtió  en el siglo XIV en un gran centro papelero, en cuya producción se introdujeron novedades como la sustitución de las ruedas de los molinos por paletas, lo que proporcionó una pasta más uniforme, o la sustitución de las colas vegetales por otras animales, que mejoró el satinado. Los italianos exportaron en seguida a Europa, incluso a España, por ser su clidad superior y porque los comerciantes lombardos eran muy emprendedores. En Italia surgió en el siglo XIII un dibujo grabado en la hoja, la filigrana, que es la marca del fabricante y se conseguía con hilos metálicos fijados en el entramado. La filigrana ha sido muy útil para la datación de los manuscritos sin fecha y para fijar su procedencia.
A la demanda creciente de papel que se fue produciendo paulatinamente pudo atenderse porque se había extendido el cultivo de plantas textiles (cáñamo y lino) y aumentaron los deshechos de cordelaje y sacos, así como el de ropa de lienzo, cuya generalización frente al uso anterior, casi exclusivo, de la lana, fue posible por el cultivo del lino.

El silabario chino.



La escritura china carece de un silabario completo que pueda comparase con los silabarios de los sistemas orientales antiguos. Como las palabras chinas están generalmente expresadas en vocales, solo se necesitó emplear signos silábicos al escribir nombres y palabras extranjeras (por ejemplo, el nombre Jesús se escribe Yeh-su).
Con frecuencia, palabras escritas silábicamente adquirieron con el tiempo una grafía logo-gráfica (un signo como los primitivos chinos).
El gran apego chino al método de escritura antigua mediante signos logo-gráficos queda demostrado en la grafía de los nombres extrajeros, en la que los signos individuales no solo representan los signos silábicos correspondientes sino también, con frecuencia, son elegidos unos signos que se unen al nombre dándole un significado inherente o característico a dicho nombre (un ejemplo es Kê-er-po que significa: Kê por el apellido y er-po por “refinado y sabio”).
Ya desde los siglos V y VI aparece por primera vez en China algún caso de escritura silábica basada en el “principio de fan-ch´iech”. Este principio, empleado solo ocasionalmente para facilitar la lectura de signos raros y difíciles, evolucionó en el siglo XX en un sistema completo que consiste en: 50 signos iniciales y 12 signos finales.

El sistema proto-elamita.


La escritura proto-elamita aparece en Susa, capital del antiguo Elam, y se fecha en el “periodo Jemdet Nasr” hacía el 3000 a. c.
Las inscripciones más antiguas encontradas de esta escritura son unos cientos de tabletas de arcilla que contienen textos de una evidente naturaleza económica. Ninguno de estos signos está esclarecido totalmente, solo está de forma parcial.También ha aparecido un nuevo tipo de escritura proto-elamita más desarrollado, sin descifrar todavía, en una docena de inscripciones grabadas en tablas de piedra fechadas en el periodo acadio arcaico (hacía el 2200 a. c.). Este nuevo tipo de escritura contiene un número limitado de signos, alrededor de cincuenta y cinco, que se distinguen notablemente de los signos de la escritura anterior.

El sistema proto-índico.



En los últimos sesenta años han aparecido un conjunto de sellos en el valle del Indo, los cuales contienen unos signos que han suscitado un gran interés en todo el mundo. Lo más interesante de todo esto es que en estos lugares salieron a la luz, gracias a estos sellos, muchas culturas de gran antigüedad de las que la tradición índica no cuenta nada.
La escritura, sin descifrar todavía, consta de doscientos cincuenta signos aproximadamente y se encuentra en breves inscripciones de sellos, cerámicas y tabletas.

El sistema cretense.


Casi al mismo tiempo en que la escritura cuneiforme tomaba su aspecto definitivo, y en Egipto se está produciendo una etapa de florecimiento y expansión de los escritos jeroglíficos, en Creta están apareciendo unas escrituras que han dado (y siguen dando) muchos problemas a los descifradores.
La explicación histórica de dicha aparición es la siguiente: Creta tiene una localización privilegiada ya que se encuentra el centro del Mediterráneo y, por ello, va a ser un punto de parada obligatorio de todas las navegaciones y rutas mercantiles. Esta es la razón del enriquecimiento de la isla, lo cual, como debe ser contabilizado, obligó a la aparición de la escritura.

Origen y desarrollo de la escritura cretense.



El origen y desarrollo cretense se encuentran más desarrollados gracias al trabajo realizado por Sir Arthur Evans en Knossos, Creta. Aunque esté solo descifrada en parte se puede seguir bastante bien la línea principal de desarrollo de esta escritura:

1)    En las etapas más tempranas, el periodo minoico arcaico, aparecen sellos con representaciones de objetos y seres vivos.
2)    A comienzos del minoico medio I aparece de forma gradual una primera forma de escritura pictórica, la llamada “Clase A” de escritura jeroglífica.
3)    En el minoico II la “Clase A” es sustituida por la “Clase B” de la escritura jeroglífica, movido dicho cambio principalmente por el desarrollo de la vida económica.
4)      En el minoico medio III aparece la cursiva “Lineal A”, utilizada hasta el 1450 a. c. y la cursiva “Lineal B” empleada hasta el 1200 a. c.

Postulados para descifrar esta escritura.



El descifrado se basa en una serie de postulados que se resumen en los siguientes puntos:
1)    Las tabletas son normalmente inventarios, cuentas o recibos.
2)    La escritura contiene un número definido de ideogramas que pueden ser interpretados por su representación pictórica o por el modo en que están agrupados  o diferenciados.
3)    La escritura contiene unos ochenta y ocho signos (fonéticos) diferentes que expresan una vocal o una consonante más una vocal.
Una vez descubierto la Lineal B cabe tener esperanzas para el posible desciframiento del Lineal A e incluso de toda la escritura cretense.
De Creta el gran misterio es el “Disco de Festos ( Phaistos)”. Las líneas de la escritura están dispuestas en espiral y contienen signos que representan imágenes claramente identificables con animales, hombres, objetos cotidianos, etc. En el disco se emplea únicamente cuarenta signos, por lo que podemos suponer que el sistema completo contendría unos sesenta signos aproximadamente.


Grecia.


Antes del siglo VII a.C., los griegos ya poseían conocimientos de medicina, de astronomía o de matemáticas, a menudo importados de Oriente. Pero la aparición de la Escuela de Mileto en el s. VI a.C. supone que la Ciencia griega tome conciencia de sí misma. Casi simultáneamente se produjo otro gran avance: a través de sus comerciantes, los griegos conocieron el sistema de escritura fenicio, un modo de transcripción que únicamente utilizaba consonantes. Ellos añadieron signos para representar las vocales y consiguieron por primera vez un sistema alfabético de escritura. Durante el periodo  arcaico (700-500 a.C.) aparecieron las primeras leyes escritas. En aquellos tiempos, la escritura podía hacerse de izquierda a derecha y viceversa, o alternando ambas direcciones al cambiar de renglón, en el método conocido como bustrofedon (como aran los bueyes). Desde entonces, no ha surgido nada nuevo en el desarrollo estructural de la escritura.

LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA



En el año 305 a.C., bajo Ptolomeo I Soter, Egipto pasó a ser un reino independiente con capital en Alejandría. Este rey tuvo interés en recoger la tradición cultural del viejo imperio fundado por Alejandro Magno, por lo que llamó a su corte a los personajes de la época célebres por su erudición y fundó un edificio para albergar un centro de estudios que, en honor de las Musas, llamó museo. Allí acudió un gran número de filósofos, entre los que destaca Estratón de Lámpsaco, que transfirió a Alejandría gran parte de la biblioteca de Atnas. En su afán recopilatorio, Ptolomeo I ordenó también que fuesen copiados todos los libros que se encontrasen a bordo de los barcos que hacían escala en Alejandría. A esta colección se la llamó “el fondo de las naves”. Ampliada y enriquecida por su sucesor Ptolomeo II, de la Biblioteca de Alejandría se dice que llegó a poseer más de 700.000 volúmenes. En el año 640, los musulmanes tomaron la ciudad y los libros fueron quemados en las estufas de los baños. Se cuenta que tardaron más de seis meses en hacerlo, sólo se salvó la obra de Aristóteles.


DESARROLLO DE LAS ESCRITURAS PRIMITIVAS HASTA NUESTROS DÍAS:



Visión genérica de la historia de la escritura a partir de las primitivas estudiadas. De las escrituras ya estudiadas van a surgir cuatro silabarios que muestran una gran simplificación. Una conclusión interesante es que tuvieron que ser pueblos extranjeros los que modificasen las escrituras anteriores:
1)    Los elamitas, hurritas y urartianos simplificaron el cuneiforme eliminando el aparato logográfico y formando el “Silabario Elamita”.
2)    Los semitas solo tomaron de Egipto el modo de escribir monosílabos sin diferenciar las vocales y constituyeron “El Silabario Semítico Occidental”
3)    Los chipriotas omitieron los signos verbales del sistema hitita y crearon el “Silabario Chipriota”. Este silabario también será una simplificación del sistema cretense.
4)    Por último, los japoneses crearon el “Silabario Japonés” sin ser tan radicales con la escritura china.
Tras la evolución de dichos silabarios y la gran influencia semítica en Grecia apareció el “ALFABETO GRIEGO”, ya tomado como alfabeto porque ya sí muestra todos los sonidos individuales del lenguaje hablado. Los griegos aceptaron el silabario semítico, el fenicio particularmente, y le conjuntó con un sistema de vocales. Tras el gran éxito del alfabeto, este se extendió por todos los rincones del planeta, apareciendo tres tipos de alfabetos:
1)    El griego y el latín
2)    El arameo, hebreo y árabe
3)    El indio y etíope.

Fue el alfabeto el último gran cambio en las estructuras internas de la Escritura. En las formas externas la letra esta variando continuamente con el adelanto técnico paulatino: en el imperio greco-romano fue variando de la mayúscula a la minúscula, de la hierática a la cursiva, etc.

EL CÓDICE



Ya hemos visto como el papiro es el sistema vigente en cuanto a soporte de escritura pero el formato del rollo de papiro fue útil  a la humanidad durante tres largos milenios y durante uno a la cultura clásica. Éste permitía recoger textos de cierta extensión con la garantía de integridad de la obra, tenia buena apariencia, resultaba grato al tacto, se podía escribir en él fácilmente con tinta, borrar con agua lo escrito y embellecerlo con ilustraciones en color. Además no tenía mucho peso, se sostenía en la mano y se trasportaba con facilidad.
Un gran inconveniente tenía el rollo la dificultad de encontrar un pasaje concreto; también lo era su fragilidad, al desgarrarse fácilmente, la necesidad de utilizar las dos manos durante la lectura, el riesgo de que se embrollara y la precisión de ser enrollado de nuevo al terminar la lectura o para iniciarla.
Por ello la adopción, al final del Imperio Romano, de un nuevo formato de libro, el códice de pergamino, fue una medida de gran utilidad para la humanidad. Frente a los mencionados inconvenientes del rollo, el códice garantizaba una más larga duración porque estaba protegido por la encuadernación, su almacenamiento era más fácil lo mismo que su transporte por ser plano y tener menos volumen, ofrecía una capacidad seis veces superior, resultaba más barato y manejable y en él se localizaba un pasaje con mayor rapidez. A partir del siglo III, el códice terminó imponiéndose, incluso para los textos literarios, quedando el rollo de papiro, al final del Imperio, para documentos diplomáticos y honoríficos. Fuera del mundo cristiano algunos sectores culturales se decidieron poco a poco por la sustitución del rollo por el códice para consignar sus escritos.
No sabemos cuando se dio el salto de las tabletas individuales, sujetas por anillas, cuerdas o correas, a la forma más avanzada del códice integrado por pliegos que se consiguen doblando las hojas de papiro y las pieles. La hoja de papiro admitía sólo un doblez, mientras que la piel, cuando la superficie era mayor, podía ser doblado más veces.
El códice da lugar a la aparición de una nueva técnica libraría, la de la encuadernación, reunión de varios cuadernos mediante un cosido, para formar un volumen, dotada de tapas protectoras, generalmente de una materia fuerte.
No trajo un cambio en la letra, pero si impulsó la columna más ancha, con más letras, hasta terminar teniendo una columna sola. Las páginas eran numeradas previamente.
El códice de piel duró un largo milenio porque se adaptaba bien a las características de la cultura medieval, escasamente creadora.

COPISTAS



En la Alta Edad Media los escribas dejaron de dominar la escritura ahora  era copiado sin prisas y sin preocupación económica, de ello se encargan los religiosos.
Se utiliza un nuevo tipo de letra, minúscula, que ocupaba menos espacio que los tipos caligráficos que utilizaban grandes letras mayúsculas. También va a degenerar la escritura romana.
Los monasterios importantes destinaron una habitación para la copia de los libros, el escritorio, cerca de la biblioteca, en una sala con ventanales, junto a cada uno de los cuales habrá una mesa.
En los escritorios se producían los libros para el propio monasterio. Algunas veces, para préstamo o intercambio con otros centros; también para encargos. Se escribía sobre pergaminos, pero fuera de ellos se siguieron utilizando, hasta el siglo XV las tabletas de cera, que unas veces eran de madera y otras de marfil. En este caso las caras exteriores podían contener bellos relieves. También se siguió utilizando el papiro, aunque cada vez en menor grado; el último códice conocido escrito en papiro es uno conservado en la Biblioteca de Munich, Codex Traditionum procedente de Ravenna datado en la segunda mitad del siglo X.
El pergamino se obtenía principalmente de las pieles de cordero, cabras y terneros que proporcionaban las granjas del monasterio. Una vez desollados los animales, sus pieles eran sometidas a una variada y larga serie de manipulaciones. Eran lavadas, maceradas en cal, secadas en bastidores para que se mantuvieran tensas, despojadas de los pelos y finalmente pulidas para dejar lisas las superficies.
Durante la Edad Media se utilizaron, además de la plata y el oro, tintas de diversos colores, pero principalmente rojas, como la púrpura, que se obtenía de las glándulas de un molusco, y fue siempre escasa y valiosa. La tinta de color se reservó para títulos, viñetas, iniciales y principalmente para las ilustraciones.
Las tintas eran fabricadas tras prolijas operaciones por los propios escribas a base de vitriolo y ácido gálico, pues las antiguas tintas usadas en el papiro no se fijaban bien en el pergamino.
El escriba recibía del pergamentarius, encargado del pergamino, unas hojas y escribía apoyándose en una tabla sostenida en las rodillas o puesta sobre la mesa, sentado en una silla y reposando los pies en un escabel. En el exemplar, el modelo, ponía una cavilla, barra o tabla, que señalaba la línea por donde iba copiando.
Cuando terminaba la copia del texto, iniciaba su trabajo el iluminador, que iba rellenando los huecos que le habían dejado libres.
Por fin llegaba el final y el copista ponía la suscripción, que solía empezar con Explicitus est codex (o el título de la obra) y también sencillamente explicit, recuerdo de los colofones de los rollos, pues quiere decir que ha quedado desenrollado. Le seguía la datación, día, mes y año y el nombre del soberano reinante.
También se preparaba la encuadernación y para evitar errores se enumeraban los cuadernos con numeración romana, después con letras y finalmente con reclamos, es decir, poniendo en la última página del pliego la primera palabra del pliego siguiente. Más tarde se cosían los cuadernos  y se cubría simplemente con varias hojas de piel o con unas tapas de madera forradas de cuero, generalmente sin decoración alguna, aunque algunas veces se aplicaban unos hierros fríos y otras se hacían tapas lujosas con gemas, marfiles y herrajes de metales preciosos.
Al frente de todo este proceso estaba el armarius, responsable de la compleja actividad que en él se realizaba. Se preocupaba de los medios para el trabajo, desde la preparación de las pieles y de las tareas de encuadernación hasta de la tinta y de los instrumentos necesarios para el trabajo del copista, también era el responsable de la corrección del texto. Decía los libros que habían de copiarse respondía ante el abad del trabajo propio y del que realizaban el scriptor librarius o copista, el rubricator o encargado de los títulos y letras capitales, el illuminator o miniaturista y el ligator o encuadernador.
Lo normal es que las copias se hicieran individualmente, utilizando incluso cuadernos diferentes para cada copista, sólo en contadas ocasiones se realizaron mediante el dictado. El rendimiento oscilaba entre una página y página y media al día.





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