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Contaminación Parte 4 - Monografía



 
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Aguas Residuales



Las aguas residuales son el resultado de la utilización del agua para distintos fines, como consecuencia de este uso, el agua recoge materias en suspensión y disueltas que alteran sus propiedades. Dependiendo del tipo de utilización, las aguas residuales presentan características muy diferentes.

En especial, existe una gran diferencia entre las aguas residuales urbanas o domésticas originadas en el uso del agua en las casas y las aguas residuales industriales provenientes de instalaciones fabriles (aguas de procesos).

Entre estas últimas existe una gran diversidad, ya que las propiedades del agua resultante del uso industrial, puede variar entre contaminación puramente física (como ocurre con la contaminación térmica que presentan las aguas de refrigeración), hasta la contaminación bioquímica de gran complejidad. Cualquiera que sea su procedencia, las aguas residuales plantean una amenaza para el medio ambiente, ya que modifican las características iniciales del medio natural donde se produce su descarga, la importancia de esta amenaza depende de sus propiedades, es decir, de su composición y cantidad.

Por otra parte, el agua potable suministrada por las redes municipales, no es agua químicamente pura, sino que contiene sustancias en disolución en pequeñas cantidades. Entre estas sustancias las más importantes son algunos gases, como el oxígeno y nitrógeno y compuestos inorgánicos que el agua ha disuelto, tanto durante su período de estancia en el medio natural del que proviene (embalse, río o acuífero), como una vez producida su captación por el hombre para incorporarla a la red de agua potable.

Esto se debe a que el agua es una sustancia con gran poder de disolución, por lo que en su tránsito por diferentes puntos va incorporando nuevos materiales disueltos, como por ejemplo en el caso del valle de San Luis donde el flúor muestra valores elevados. Antes que el agua sea utilizada como agua potable es necesario realizar análisis que demuestren que los niveles de impureza no resulten perjudiciales para la salud de los usuarios, con esta finalidad, también se lleva a cabo la cloración de las aguas, operación que asegura que estas no van a contener microorganismos que puedan ocasionar enfermedades.

Como consecuencia del uso del agua potable en las casas, se incorpora a esta una serie de sustancias y se genera lo que se llaman aguas residuales urbanas o domésticas. Los focos principales de la contaminación del agua resultante son los procesos de lavado (baños). lavabos, lavadoras, etc.) y el agua procedente de los inodoros. Estas actividades provocan contaminación de tipo físico, químico y biológico.

Contaminación visual.



En estos años que corren escuchamos hablar a diario de contaminación del aire, del suelo, de los mares, de los ríos, de derrames de petróleo, de vertidos industriales y de fugas de gases radiactivos. Hilando más fino hemos descubierto los peligros de la polución química y bacteriana del aire en los interiores, de los campos electromagnéticos y de la contaminación sonora. Tras que teníamos poco con los problemas que nuestra civilización le ha causado a la Naturaleza, ahora también parece que contaminamos nuestro sistema nervioso central a través de la visión.

El cerebro humano tiene una determinada capacidad de absorción de datos. Los sentidos son los encargados de transmitir al cerebro toda información que perciben del entorno.

Entre ellos, el sentido de la vista es uno de los más complejos y de los que mayor incidencia tiene en la percepción global del entorno y, por lo tanto, en las reacciones psicofísicas del hombre.

El ojo es una máquina óptica muy compleja. La retina retiene la imagen durante 1/10 de segundo, como si fuera el cuadro de una película. De hecho, este mecanismo ha sido aprovechado para crear el efecto de movimiento en el cine.

La información visual retenida en tan corto tiempo tiene una acción directa sobre nuestra capacidad de atención.

Cuando una imagen supera el máximo de información que el cerebro puede asimilar (estimado en 4 bits/ seg), se produce una especie de “stress” viusual, el panorama perceptual se vuelve caótico y la lectura ordenada del paisaje se hace imposible.

Por otro lado, cuando la riqueza de la imagen no alcanza un mínimo de información (alrededor de 0,4 bits/seg), la atención decae y los reflejos se embotan.
De este modo podemos definir la complejidad visual como un proceso que oscila entre el desorden y la monotonía perceptual.

Si bien se han realizado intentos de cuantificar el grado de complejidad perceptual, el equilibrio sigue siendo cualitativo. Podemos definir un edificio barroco como un ente visualmente complejo, pero si sus partes son armónicas entre sí, la sensación de unidad que transmite ordena en nuestra percepción todos sus elementos. También un objeto puede ser complejo de cerca pero simple de lejos, o viceversa.

Estimulos visuales en espacios interiores



Un ambiente carente de los estímulos necesarios para el funcionamiento normal de la atención humana puede disminuir la creatividad y la capacidad de resolver problemas, facilitando la apatía. Como ejemplo, citemos la mayoría de las oficinas públicas y muchas escuelas, colegios y claustros universitarios. Por el contrario, si un espacio interior se halla saturado de fuentes de información disímiles, el resultado puede afectar la capacidad de concentración, volviéndola dispersa. La combinación de colores se suma a este efecto de la complejidad visual en los ambientes. Muchas veces nos quedamos parados frente a una góndola de un supermercado, bombardeados por la variedad de objetos y colores, sin saber o recordar siquiera si queremos comprar algo de ese sector. Es como si nuestro cerebro hubiera entrado en cortocircuito.

Estos factores, sumados al resto de las influencias ambientales, tienen alta incidencia en el grado de eficiencia laboral en muchas empresas e instituciones.

Carteles asesinos



Los carteles en las rutas suelen ocultar características del recorrido, como curvas y cruces, incrementando así la probabilidad de accidentes. Incluso los árboles, por más ecologista que se pretenda ser, en un mal planeamiento paisajista pueden obstaculizar la visión.

El contenido visual de los mensajes publicitarios en rutas y calles también suele ser un importante factor distractivo. Los anuncios tratan de ser cada vez más atractivos y se apela a efectos tales como diseño, color, luz, movimiento, tamaño. A su vez, el contenido intenta cautivar la atención del automovilista o del transeúnte, evocando emociones profundas o apelando a la desnudez, el sexo o la violencia.

¿Dónde está el semáforo?



Con el incremento de los carteles luminosos, al llegar a una esquina suele hacerse difícil distinguir la luz de alto del resto de luces rojas que se superponen delante y detrás del semáforo. Las luces traseras rojas de los autos también pueden confundirse con las de los semáforos en el caso de una calle que sube al alejarse. La luz de sodio del alumbrado público puede confundirse con la luz amarilla.

En algunas ciudades como Rosario esto se ha podido revertir en parte con una plancha negra sobre la que se destacan las tres luces del semáforo, tanto de noche como durante las horas de sol.

Cables sin visión



El tendido aéreo de los cables de electricidad, teléfono y televisión constituye un corte molesto en la panorámica, ya sea en las ciudades o en el campo. Este problema es bien conocido por quienes se dedican a la fotografía. Incluso los edificios y monumentos históricos ya no pueden fotografiarse libres de estas ataduras visuales . La urdimbre de cables que cruzan las calles envuelve a la ciudad como una densa telaraña. ¿Qué emoción produce a un anciano abrir los postigotes de su antiguo balcón y encontrarse con varios cables, gruesos y negros, pasando apenas a un metro de sus ojos?
Lo mismo ocurre con la profusión actual de antenas de radio enlace y telefonía celular, que han convertido al horizonte de nuestras ciudades en una selva de torres de metal.

Buenos Aires me mata (artículo)



En Buenos Aires, ciudad rodeada a medias por el Río de la Plata, se nos hace difícil, sin embargo, ver el agua. Las visuales hacia el río están cada vez más bloqueadas y sólo son accesibles para unos privilegiados.

La legibilidad del ambiente urbano depende de sus niveles de complejidad visual .
Actualmente, existe un incremento exponencial de la urbana complejidad visual. Con ello, la sobredosis de información satura cada vez más nuestros canales sensoriales.

Los estilos arquitectónicos también pueden afectar el desempeño psicofísico del ser humano. La mezcla arbitraria de estilos no sólo puede desagradar al sentido estético, sino que además puede contribuir a un estado psíquico caótico.

Los barrios bajos, oscuros, con construcciones abandonadas o en decadencia contribuyen al desarrollo de la marginalidad y la violencia. Los centros comerciales atestados de edificios disímiles y playas de estacionamiento, contribuyen al “stress”, y al pensamiento materialista.

El efecto opuesto se da cuando la planificación urbana o el diseño arquitectónico no llega a estimular suficientemente al cerebro, de tal manera que la atención decae y sobreviene el aburrimiento, la apatía y el cansancio crónico.

La monotonía de ciertas construcciones sociales como las torres de monobloques de los barrios obreros inducen en quienes los habitan cierta carencia de estímulos que dificulta el proceso de individuación.

Un terreno baldío, un edificio en ruinas o el techo de una propiedad baja utilizado como basurero o depósito de trastos viejos puede disminuir la calidad visual desde los edificios lindantes, deprimiendo a sus habitantes y disminuyendo el valor de los inmuebles.
Tanto la monotonía como el caos edilicio provocan una pérdida de identidad barrial, donde todo es semejante no se produce la necesaria comunicación espacial, visual o social entre quienes comparten un área.

Una zona mal señalizada impide una correcta orientación de los automovilistas, lo que se traduce en mayor pérdida de tiempo, mayor consumo de combustible, mayor contaminación atmosférica y mayor probabilidad de accidentes.

Una lectura difícil del paisaje urbano provoca fatiga, frustración, tensión, mal humor y agresividad vial. ¡LA CONTAMINACIÓN VISUAL MATA! Determinadas formas distraen y la distracción puede matar.

Luces que oscurecen



Con el progresivo aumento de la contaminación lumínica, cuando miramos hacia arriba, ya no vemos la bóveda celeste, tachonada de estrellas que conocieron nuestros abuelos. Se nos ha privado de esta relación directa con el cosmos, esa sensación que nos hacía conmover ante la inmensidad del espacio y la pequeñez y soberbia del ser humano. Nuestra escala visual se va reduciendo y con ella el ser humano se encierra cada vez más en su mundo inventado. Ya no vemos el horizonte ni las estrellas. Todo pasa a ser lo cotidiano, lo inmediato, sólo importa lo que está al alcance de la mano.

De noche, las luces altas de los vehículos en plena ciudad encandilan no sólo a los otros conductores, sino también a los peatones que intentan cruzar una calle o identificar el tímido número de un colectivo que se acerca.

La contaminación visual no es tan sólo un problema de estética, como vimos puede afectar tanto a la salud psicofísica como al desenvolvimiento de la conducta humana y a la eficiencia laboral. En última instancia, tiene que ver con nuestra calidad de vida.

Contaminación acústica



El ruido es una de las principales causas de preocupación entre la población de las ciudades, ya que incide en el nivel de calidad de vida y además puede provocar efectos nocivos sobre la salud, el comportamiento y actividades del hombre, y provoca efectos psicológicos y sociales. El incremento de los niveles de ruido ha crecido de forma desproporcionada en las últimas décadas y sólo en España se calcula que al menos 9 millones de personas soportan niveles medios de 65 decibelios (db), siendo el segundo país, detrás de Japón, con mayor índice de población expuesta a altos niveles de contaminación acústica.
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Según la OCDE.-Organización para la Economía, Cooperación y Desarrollo- 130 millones de personas, se encuentran con nivel sonoro superior a 65 db, el límite aceptado por la OMS. y otros 300 millones residen en zonas de incomodidad acústica, es decir entre 55 y 65 db. Por debajo de 45 db no se perciben molestias. Con sonidos de 55 db, un 10% de la población se ve afectada y con 85 db todos los seres humanos se sienten alterados.

Las principales fuentes de contaminación acústica en la sociedad actual provienen de los vehículos de motor, que se calculan en casi un 80%; el 10% corresponde a las industrias; el 6% a ferrocarriles y el 4% a bares, locales públicos, talleres industriales, etcétera. Desde hace pocos años el fenómeno conocido como “movida” juvenil provoca, en diversas zonas de las grandes ciudades, graves problemas entre los habitantes de esos espacios residenciales, que han de soportar contaminación acústica procedente de vehículos, aparatos de música y las emisiones sonoras de los participantes en la “movida”.

El actual parque automovilístico de España, con más de 16 millones de vehículos, genera continuamente un ruido especialmente intenso, ya que sólo como consecuencia del roce de neumáticos con la calzada se producen sonidos que, acumulados, resultan contaminantes. La construcción de autovías o circunvalaciones cercanas a diferentes núcleos de población han multiplicado el efecto del trafico rodado y el sonido que genera.

Hay zonas especialmente afectadas por estar construidas cerca de vías de ferrocarril o aeropuertos. Sin llegar a esos niveles, que pueden ser extremos, en general se sufre una multiexposición fuera del hábitat doméstico y dentro de la vivienda y el trabajo, que incide sobre la salud personal dependiendo del tiempo que se sufre y la sensibilización especial que pueda tener cada individuo.

Efectos sobre la salud:



Es similar al asociado al miedo y la tensión, con un aumento de pulsaciones, modificación del ritmo respiratorio, tensión muscular, presión arterial, resistencia de la piel, agudeza de visión y vasoconstricción periférica. Estos efectos no son permanentes, desparecen al cesar el ruido, aunque pueden presentar estados de nerviosismo asociados y no hay constancia de que puedan afectar a la salud mental. La pérdida de audición inducida por el ruido es irreversible por la incapacidad de regeneración de las células ciliares de la audición.

La sordera podría aparecer en casos de soportar niveles superiores a 90 db y de forma continuada. Además, el ruido puede causar efectos sobre el sistema cardiovascular, con alteraciones del ritmo cardíaco, riesgo coronario, hipertensión arterial y excitabilidad vascular por efectos de carácter neurovegetativo. Sobre las glándulas endocrinas, con alteraciones hipofisiarias y aumento de la secreción de adrenalina. En el aparato digestivo puede generar un incremento de la enfermedad gastroduodenal por dificultar el descanso. En general puede ser negativo para otras afecciones, por incremento inductor de estrés, aumento de alteraciones mentales, tendencia a actitudes agresivas, dificultades de observación, concentración, rendimiento y facilita los accidentes.

Los expertos indican que la mejor solución contra este modo de contaminación sería incorporar un estudio de niveles acústicos a la planificación urbanística, con el fin de crear “islas sonoras” o insonorizar los edificios próximos a los “puntos negros” de ruido, pero ello conlleva un coste elevadísimo. Es más eficaz adoptar medidas preventivas, ya que, económica y socialmente, son más rentables. Hay que potenciar campañas de educación medio ambiental, para que todos contribuyan y exijan la disminución de los niveles de ruido.

En cuanto a los niveles racionales, las cifras medias de las legislaciones europeas, marcan como límite aceptable 65 db durante el día y 55 db durante la noche, ya que la capacidad auditiva se deteriora en la banda comprendida entre 75 db y 125 db y pasa a un nivel doloroso, cuando se superan los 125 db, El umbral de dolor llega a los 140 db.

Algunos ruidos y sus niveles



- Pájaros trinando: 10 db
- Claxon automóvil: 90 db
- Rumor de hojas de árboles: 20 db
- Claxon autobús: 100 db

- Zonas residenciales 40 db
- Interior discotecas: 110 db
- Conversación normal: 50 db
- Motocicletas sin silenciador: 115 db
- Ambiente oficina: 70 db
- Taladradores: 120 db
- Interior fábrica: 80 db
- Avión sobre la ciudad: 130 db
- Tráfico rodado: 85 db
- Umbral de dolor: 140 db

Máximo permitido de ruidos en edificios publicos



- Hospitales: 25 db
- Bibliotecas y Museos: 30 db
- Cines, teatros y Salas de conferencias: 40 db
- Centros docentes y Hoteles: 40 db
- Oficinas y despachos públicos: 45 db
- Grandes almacenes, restaurantes y bares: 55 db

Contaminación Lumínica



Se entiende por contaminación lumínica el resplandor producido por la luz artificial que se pierde y se escapa hacia el cielo procedente , principalmente del alumbrado público.

El impacto ambiental de la contaminación lumínica no puede eliminarse totalmente pero , con las medidas adecuadas , puede reducirse notablemente , lo que redundaría en el consiguiente ahorro energético para los Ayuntamientos de nuestras ciudades.
La causa principal es el mal diseño de las luminarias de tipo esféricas que envían parte de la luz por encima de la horizontal. La utilización masiva de este tipo de luminarias por algunos ayuntamientos ha hecho incrementar el nivel de contaminación en los últimos años.

Esta cantidad de energía que se lanza por encima de las ciudades repercute directamente en la factura energética. Pagamos muy cara la luz de las ciudades porque desperdiciamos mucha .


Efectos y consecuencias de la contaminación lumínica



- Incremento de las facturas energéticas de los Ayuntamientos . El coste de la energía perdida , unido al mantenimiento y amortización de los miles de nuevas luminarias instaladas en nuestras calles en los últimos años , asciende a miles de millones de pesetas anuales. Estas cantidades se podrían utilizar en otros servicios.
- La generación de la energía necesaria , producida en las centrales nucleares y térmicas , produce residuos radioactivos e implica la emisión de gases a la atmósfera causantes de la lluvia ácida que destruye los bosques .Ademas , la emisión del CO2 (dióxido de carbono ) provoca el calentamiento global del planeta (efecto invernadero). .
- Efectos contaminantes producidos por residuos tóxicos,costosos de tratar, de las lámparas usadas,especialmente las de vapor de mercurio.
- Inseguridad Vial. Deslumbramiento de los conductores y peatones , en particular de las personas ancianas que por sus problemas de visión son especialmente sensibles al exceso de iluminación.
- El paso de una carretera muy iluminada a otra con menos iluminación.El circular por calles con iluminación brillante en el campo de visión, debido a luminarias prismáticas, globos, proyectores inclinados en plazas ó farolas de instalación anexas a carretera, entrañan un peligro.
- Los carteles y anuncios mal iluminados con focos intermitentes y con colores que significan peligro (amarillo y rojo). Algunos alumbrados ornamentales pueden generar, tambien, accidentes.

Otros Efectos.



- Intromisión de la vida privada de las personas al iluminar las fachadas y ventanas de los edificios con la luz no dirigida hacia el suelo.

- Efectos medioambientales sobre la vida de los animales , sobre todo los pájaros , que huyen de nuestras ciudades.
- Efecto medioambiental sobre el firmamento, refiriéndonos al entorno oscuro que es afectado por el brillo artificial del cielo, pérdida de la visión del cielo estrellado.

Este es uno de los ejemplos más claros de inseguridad vial. Debido a que el ojo humano se adapta lentamente a las zonas oscuras los obstáculos en estas zonas no son percibidos si se viene de zonas más iluminadas. Este fenómeno se hace especialmente agudo al utilizar luminarias bajas con grandes potencias: el contraste de ambas zonas aumenta.

Medidas para paliar la contaminación lumínica



- Adecuar los niveles de iluminación a las recomendaciones y normas generales para la redacción de proyectos de alumbrado exterior.
- Eliminar los obstáculos a las luminarias . Se podría reducir una parte importante de la contaminación lumínica si el flujo luminoso, en lugar de encontrarse con las ramas y el follaje, pudiera llegar al suelo.
- Modificación y retirada paulatina de todas las luminarias esféricas , tipo globo .Este tipo de luminarias son las de menor rendimiento energético ya que más del 50% de la iluminación se pierde hacia el cielo, iluminando mejor las fachadas y ventanas que el propio suelo.
- Sustitución de las luminarias con refractor difusor de vidrio estriado, en forma de globo, que lanza un importante porcentaje de su flujo hacia el cielo, por otras de cubeta de vidrio liso curvado que no sobresalga de la base de la luminaria.
- Mejorar el diseño de las farolas de tipo antiguo para que no lancen su luz hacia el cielo.
- Adecuar la iluminación ornamental de edificios, monumentos, fachadas y anuncios; esta iluminación debe estar dirigida de arriba hacia abajo, y no al revés como sucede ahora .Este tipo de iluminación ornamental debería apagarse a las 23:00h en invierno y a las 24:00h en verano.
- Exigir en todo proyecto urbanístico que el alumbrado público se haga con criterios de ahorro utilizando las luminarias que mejor eficiencia energética tengan.
- Utilizar proyectores asimétricos, paralúmenes o pantallas adecuadas para reducir el flujo luminoso hacia arriba.

Luminarias



Los aparatos de iluminación están destinados a distribuir el flujo emitido por las lámparas , es importante subrayar que los que se emplean para la iluminación de viales deben responder a unos criterios luminotécnicos.

Una parte importante de la luminaria es el grupo óptico del que depende principalmente el rendimiento del aparato , considerado como la relación del flujo luminoso que sale de la luminaria y el emitido por la lámpara.

Los aparatos con sistemas ópticos deficientes pueden , por lo tanto , repercutir en el coste de funcionamiento. De aquí se desprende la necesidad de cuidar la elección de las luminarias , teniendo en cuenta el rendimiento energético y sin dejarse condicionar por el bajo precio o su aspecto externo.

Para finalizar , no se debe olvidar que las instalaciones de alumbrado público implican siempre una responsabilidad tanto técnica como financiera , por lo que el empleo de luminarias inadecuadas puede dar lugar a múltiples inconvenientes.

Clasificación de las luminarias



Alumbrado Vial.



Dado que en las ciudades el alumbrado vial es el más extendido y donde mayores niveles lumínicos se utilizan , es el que mejor se debe de diseñar. Si seguimos el criterio de limitar el flujo luminoso al hemisferio superior y teniendo en cuenta que cualquier ciudad tiene un 90% de iluminación vial, se debe de evitar las luminarias de tipo globo. Los ensayos en el laboratorio del Instituto de Astrofísica de Canarias dan para este tipo de luminarias una perdida al Hemisferio Superior del 50% , lo cual, es inaceptable.
Luminaria de Uso Peatonal.

Este tipo de luminarias se utilizan en vías compartidas por vehículos y peatones . En muchos viales se utilizan diseños decorativos del tipo Farol , estas luminarias deben de ser instaladas con lámparas de pocos vatios para reducir el nivel de deslumbramiento de los conductores.

En las iluminaciones de parques y jardines se utiliza este tipo de iluminación, el flujo hacia arriba equivale al 35% .El instituto de Astrofísica de Canarias aconseja un farol que tiene la lámpara en la parte superior con una pérdida hacia arriba del 0.1%. .
Luminarias de Uso Ornamental.

Uso en zonas declaradas de interés cultural (Conjunto Histórico). En estos alumbrados se debe evitar la emisión de luz hacia arriba , utilizando iluminación dirigida hacia abajo. Se pueden utilizar proyectores simétricos pero con rejilla exterior , para aumentar el rendimiento se recomienda que la superficie inferior de las lamas de la rejilla sean de aluminio pulido ó acero inoxidable espejo sin pintar. Se recomienda el apagado a partir de las 12h de la noche

Contaminación Social



Existe entre el hombre y el medio un intercambio constante de productos; sin embargo, la relación no es nada justa, pues mientras la naturaleza provee de beneficios a cambio se le regresan basura, desperdicios y sustancias tóxicas.

Relación entre consumismo y medio ambiente



El hombre es sólo una parte de la naturaleza y gracias a ella puede satisfacer cualquiera de sus necesidades, desde las más elementales, como serían los componentes naturales indispensables para realizar sus funciones vitales, hasta el artículo más sofisticado que finalmente también proviene de los recursos naturales.

La difícil situación del ser humano frente al llamado consumismo se ha convertido en un círculo vicioso.

La población crece y necesita mayor cantidad de “cosas”. Éstas se obtienen de la naturaleza, como consecuencia se reducen los recursos y las “cosas”, convertidas en desechos, regresan nuevamente a ella, pero ya transformadas en nuevos productos que a veces no pueden reincorporarse al medio de donde provenían.

A esa actitud de utilizar los bienes materiales para satisfacer las necesidades se le llama consumo. Por ejemplo, comprar pan o tortillas para la alimentación es una forma de “consumir pan o tortillas”.

Sin embargo, cuando esa actitud excede el “comprar sólo lo necesario”, se convierte en consumismo. Dicho término puede definirse como el exagerado afán de adquirir productos superfluos o innecesarios.

En el caso del significado de “exagerar”, se refiere a desarrollar la actitud de comprar en proporciones excesivas.

Por ejemplo: si una persona al llegar al supermercado, encontrara una “oferta”: la sal tiene 75% de descuento.

Normalmente, y quizá aunque se tuviera sal en la “despensa”, una oferta de esa magnitud podría inducir a comprar un par de bolsas y guardarlas para su uso posterior; ello no es criticable, al contrario, se está pensando en la economía y el ahorro del gasto.

Sin embargo, ¿cómo se calificaría a otra persona que comprara 50 bolsas de sal para su consumo familiar?

Esta persona ha rebasado límites de compra, quizá ya no le sobra dinero para lo que realmente necesitaba en ese momento y además está impidiendo que otros clientes puedan aprovechar la oferta y beneficiarse. Otro inconveniente sería que lo que compró se echara a perder, no tendría el suficiente espacio para almacenarlo, etcétera.

Artículos de primera necesidad y de lujo



Con la finalidad de saber qué artículos pueden ser considerados de primera necesidad y cuáles de lujo, se debe analizar primero los requerimientos de cada persona.

Por ejemplo, para algún estudiante la bicicleta es un artículo indispensable, pues vive lejos y la usa diariamente para ir a la escuela; sin embargo, no es lo mismo para otro que vive cerca y llega caminando.


Es así como las necesidades varían de una persona a otra.



Los artículos de primera necesidad son:



- Agua
- Alimento
- Vestido
- Vivienda

A través de la historia, y principalmente a partir de la mitad del siglo XIX, el ser humano ha iniciado una actividad sin precedentes (que persiste hasta la fecha) en cuanto a la invención de toda clase de artículos que le hacen más sencilla la vida cotidiana, sustituyen a otros, colaboran en la satisfacción de sus necesidades o simplemente se convierten en basura inmediata.

Con el paso del tiempo, el hombre se ha creado necesidades y ha llegado incluso a límites que podrían calificarse de “absurdos”.

Es como si un alumno en lugar de comprar un cuaderno con espiral común y corriente, hubiera adquirido otro cuya espiral fuera de oro y plata.

Aquí ya se involucra un asunto psicológico más complicado que pudiera relacionarse con el afán de competencia, la “necesidad de sobresalir a como dé lugar”, etcétera. Una lista de artículos de primera necesidad podría ser:

1. Alimentos básicos: leche, carne (pollo, res, pescado, etc.), huevo, pan o tortilla, fruta, verdura, etcétera.
2. Vestido (ropa, zapatos, calcetines, suéter, etcétera).
3. Artículos de higiene personal (jabón, peine, cepillo de dientes).
4. Artículos médicos (medicinas, antisépticos, lentes graduados, muletas, etcétera).
5. Medios de transporte.
6. Servicios urbanos (agua, energía eléctrica, drenaje, etcétera).
7. Artículos para la educación (cuadernos, libros, lápices, etcétera).
8. Artículos de trabajo (dependen del tipo de actividad desarrollada: para un chofer de taxi, el automóvil es indispensable; para un carpintero, sus sierras, martillo o clavos; para un músico, su instrumento musical; para un estudiante, sus libros, etcétera).

Los artículos “no tan necesarios” que pueden considerarse de lujo, están muy relacionados con la lista anterior.

En el primer punto se mencionó a los alimentos. Es evidente que en este rubro muchos productos “alimenticios” no entrarían en la categoría de primera necesidad; por ejemplo, todos los alimentos “chatarra”, refrescos embotellados o en lata, bebidas alcohólicas, embutidos sofisticados, cualquier producto envasado cuyo empaque cueste más que el artículo mismo, etcétera.

En el caso del transporte, específicamente en los automóviles, es muy clara la diferencia entre uno que sólo cumpla con la función de trasladarnos, a otro que tenga asientos de piel, instrumentos eléctricos, televisión, llantas y rines finísimos, etcétera.

Sin embargo, tampoco se puede criticar a quien posea un automóvil como el citado, pues en primera instancia cada persona es libre de comprar lo que pueda de acuerdo con sus posibilidades y por otra parte está la necesidad psicológica, que podría convertirse en una de primer orden.

Quizá la persona que maneja un auto de lujo se sienta mejor psicológicamente para desempeñarse con éxito en sus labores y hasta esa situación le asegure una buena salud psicosomática. Todo depende de la personalidad individual. Pero este, es un terreno muy delicado que atañe a la psicología y que solamente un especialista puede resolver.

En conclusión se puede decir que los artículos de segundo orden (de lujo o superfluos) son aquellos que no son necesarios para vivir, que además tienen un costo superior a los primeros y seguramente al no ser tan útiles se conviertan más rápidamente en basura.

Desechos (plásticos, latas, cartón y papel, detergente y jabones)



El exceso en el uso de los artículos de segundo orden, ha llevado al ser humano a alterar gravemente los ecosistemas. Han eliminado especies de flora y fauna, incrementando la concentración de contaminantes atmosféricos e incorporado al medio ambiente grandes cantidades de desechos, sobre todo inorgánicos.

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Basta recordar los millones de toneladas de basura que se generan diariamente en todo el mundo y cómo afectan éstas al aire, la tierra y el agua.

Los desechos derivados de la actitud consumista, es decir, lo que se compra sin pensar y que realmente no se necesita, contaminan de dos formas: en el momento de su fabricación y cuando se convierten en basura.

De tal modo que el consumismo es una práctica que afecta al medio ambiente y contribuye a la generación de toda clase de desechos.

Antes de comprar, se debe valorar hasta qué grado cierto artículo es necesario, si vale la pena adquirirlo, cuánto va a durar y si la presentación del mismo no es más costosa que el producto e incluso si sus materiales son reciclables o biodegradables.





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