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Bioética y sexualidad parte 5 - Monografía



 
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Glosario Básico



Los siguiente son algunos términos que necesitas conocer para comprender el contenido de este documento:
- Bisexual. Persona (hombre o mujer) que tiene potencialmente una atracción sexual por individuos de ambos sexos.
- Homosexual. Persona (hombre o mujer) que tiene potencialmente una atracción sexual por individuos del mismo sexo.
- Heterosexual. Persona (hombre o mujer) que tiene potencialmente una atracción sexual por individuos del sexo opuesto.
- Gay. Hombre homosexual. Traducido al español: “Alegre”, originalmente usaban este término los homosexuales que se mostraban a la sociedad como tales, sintiéndose orgullosos y alegres por su orientación sexual.
- Lesbiana. Mujer homosexual.

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BISEXUALDIDAD Y HOMOSEXUALIDAD



¿Qué es la bisexualidad?



- ¿Qué es la homosexualidad?
- Herramientas científicas para conocer la orientación sexual
- “Nacen o se hacen”

- Mitos

¿Qué es la bisexualidad?



Bisexualidad es el potencial de estar erótica o románticamente atraído por personas de cualquier sexo.

Así mismo, un bisexual es aquella persona que siente una atracción erótica por individuos de ambos sexos.

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Sin embargo, definir la identidad sexual de cada individuo no es tarea fácil. Definirla es algo muy personal: muchos individuos que mantienen relaciones sexuales con miembros de ambos sexos pueden no considerarse o llamarse a sí mismos bisexuales. Quizás se consideren más como heterosexuales, o más como gays o lesbianas. Para entender esto podemos ejemplificarlo de la siguiente manera: el hecho de que un hombre tenga contacto sexual con una mujer, no significa necesariamente que ella en particular le atraiga sexualmente. Puede ser que él únicamente quiera guardar apariencias o demostrarse a sí mismo algo. Ahora bien, en el caso de la bisexualidad, se aplica lo mismo: una persona que se sienta ya sea homosexual o heterosexual y tenga relaciones con ambos sexos no es necesariamente bisexual. Esta persona tendrá la identidad que internamente mejor le venga, con la que se sienta más a gusto.

Sucede algo similar en el caso contrario. Puede ser que una persona se considere a sí misma bisexual debido a sus sentimientos por ambos géneros, pero que mantenga relaciones con persona(s) de un mismo género. Aquí se aplica nuevamente lo de la identidad: esta persona se siente bisexual, y aunque tiene una predilección o interés por involucrarse con un solo sexo, su sentir es para con ambos sexos a fin de cuentas. Aquí podría entrar el caso de un bisexual monógamo, lo cual es perfectamente válido, siempre y cuando así lo quiera y decida la persona.

Ahora bien, un bisexual no se siente forzosamente atraído por hombres y por mujeres de igual manera. Una persona bisexual (hombre o mujer) puede preferir las relaciones con mujeres por encima de las relaciones con hombres, o preferir las relaciones con hombres por sobre las relaciones con mujeres, o bien, tener la misma preferencia por ambos sexos, concibiendo el amor erótico en este último caso, como un estado donde no importa el sexo de la pareja, sino su carácter

¿Qué es la homosexualidad?



Homosexualidad es el potencial de estar erótica o románticamente atraído por personas del mismo sexo.

De igual manera, una persona homosexual es aquella persona que siente una atracción erótica por individuos del mismo sexo.

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Nuevamente aquí sucede lo mismo a la hora de que una persona se define como persona homosexual. El hecho de que una persona mantenga contacto sexual o erótico con personas de su mismo sexo, no significa forzosamente que sea homosexual. Muchos hombres y mujeres auténticamente heterosexuales llegan a tener este tipo de relaciones con individuos de su mismo sexo por el simple hecho de probar o demostrar algo, pero esto únicamente pudiera representar para ellos una simple experiencia, sin que ello repercuta en su orientación sexual básica.

También ocurre que personas que toda su vida han pensado ser heterosexuales, tengan la inquietud de experimentar una relación sexual o erótica con miembros de su mismo sexo. Si ello les trajo satisfacción emocional y/o física, pudieran ocurrir dos cosas, que la persona “amplíe” o modifique su forma de vida convirtiéndose o autodefiniéndose como bisexual, aceptando su atracción por individuos de ambos sexos, o la segunda posibilidad, que la persona descubra que este tipo de relación homosexul le es más satisfactoria en todos los aspectos, y acepte su orientación sexual como homosexual.

Por otro lado, según testimonios de un número considerable de personas, no es necesario experimentar una relación sexual o una relación erótica para saber con certeza cuál es su orientación sexual. En su lugar, han explorado su sexualidad por medio de pornografía o erotismo, lo cual les ha dejado bien en claro su orientación sexual, aún sin tener una relación sexual (NOTA: Esto no significa que la pornografía sea un bien a la sexualidad. El que una persona accese a medios pornográficos depende del criterio personal y hasta cultural).

Herramientas científicas para medir el grado de inclinación sexual



Desde hace más de 100 años que se han hecho estudios importantes acerca del comportamiento sexual del ser humano. Dichos estudios han arrojado datos e información importantes, como el hecho de poder “ubicar o medir” la orientación sexual de los individuos entre la homosexualidad, la bisexualidad, la asexualidad y la heterosexualidad. Las herramientas científicas más importantes que hacen posible esto, son:

a)    La escala de Kinsey (finales de los 40’s, principios de los 50’s)
b)    La escala de Storms de los ejes X y Y (1980)
c)    La escala de Klein
d)    La escala Multidimensional de la Sexualidad de Brandem (1990)

He aquí una breve explicación de cada una:

a)    La Escala de Kinsey



Esta fue la primer herramienta de medición de la sexualidad. Sigue siendo muy utilizada.

Fue creada por el Dr. Alfred C. Kinsey (1894-1956) y en ella se expresa la sexualidad como una continuidad medida desde 0 (exclusivamente heterosexual) hasta 6 (exclusivamente homosexual). Según los apuntes del Dr. Kinsey si alguien se encuentra entre 1 y 5, en lugar de describírsele como bisexual con varios grados de atracción hacia hombres y mujeres, se le describe en forma bipolar, como una persona con cierta parte heterosexual y cierta parte homosexual.

Actualmente puede considerarse como bisexual una persona situada entre el 1 y el 5, aunque aún hay mucho qué discutir.

Esta es la tabla de Kinsey:



KINSEY SCALE (Escala de Kinsey)


0    Entirely heterosexual (totalmente heterosexual)
1     Predominantly heterosexual, only incidentally homosexual (predominantemente heterosexual, homosexual sólo incidentalmente)
2     Predominantly heterosexual, but with a distinct homosexual history (predominantemente heterosexual, pero con un claro historial homosexual)
3     Equally heterosexual and homosexual (igualmente heterosexual y homosexual)
4     Predominantly homosexual, but with a distinct heterosexual history (predominantemente homosexual, pero con un claro historial heterosexual)
5     Predominantly homosexual, only incidentally heterosexual (predominantemente homosexual, heterosexual sólo incidentalmente)
6     Entirely homosexual (totalmente homosexual)
Los estudios realizados por el Dr. Kinsey están basados en la idea de que la sexualidad no es binaria, en su lugar, debe concebírsele como una continuidad entre los extremos que conocemos como heterosexualidad y homosexualidad. Esto implica que cualquier persona tiene la misma probabilidad de estar clasificado en cualquier indicador de esta escala.

b) La escala de Storms de los ejes X y Y



Michael Storms propuso una nueva escala en el año de 1980, que está basada en un plano formado por dos ejes x-y, en lugar de una continuidad lineal entre dos extremos.

Esta escala incluye homosexualidad y heterosexualidad como extremos, y bisexualidad y asexualidad como extremos medios.

b)    La escala de Klein



La tercera escala fue desarrollada por Fritz Klein. Él usó varios indicadores para definir la orientación sexual, como la atracción sexual, comportamiento sexual, preferencias sociales y emotivas, fantasías sexuales, autoidentificación y estilo de vida. Se apoyó en la escala de Kinsey y categorizó cada indicador de esta escala para el presente, el pasado (el año pasado) y el futuro. La siguiente es la escala de Klein:
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c)    La escala Multidimensional de la Sexualidad de Brandem



Esta cuarta escala fue publicada en 1990 e intenta contrastar las categorías en la bisexualidad, homosexual, heterosexual y asexualidad. Retoma algunos conceptos de Klein y Storms.

¿Nacen o se hacen? (origen biológico, cultural o social)



Freud habló acerca de la predisposición innata que poseemos todos para ser bisexuales. Actualmente se han realizado investigaciones donde se demuestran constantemente sus teorías. Cuando el Dr. Alfred Kinsey realizó su famoso estudio sobre sexualidad en los años 50’s, encontró que a pesar de que el 4% de los hombres y el 2% de las mujeres estadounidenses se confesaban exclusivamente homosexuales, el 50% de los hombres y el 29% de las mujeres reconocían que antes de llegar a la edad adulta habían tenido por lo menos una experiencia erótica con su mismo género. Hablando de nuestro país en la década de los 90’s ¿sabías que el 70% de los varones mexicanos ha experimentado por lo menos una vez en la vida algún tipo de atracción sexual (por lo menos visual) hacia otra persona de su mismo género? Interesante para hablar de una sociedad notablemente machista…

Sin embargo, pese a que desde Freud han habido avances e investigaciones de grandes proporciones, aún queda mucho por saber como para poder afirmar alguna idea sobre la naturaleza de la sexualidad del ser humano, como una verdad absoluta.

Debido a que la heterosexualidad es la NORMA SOCIAL en muchas culturas occidentales y principalmente latinoamericanas, muchos bisexuales y homosexuales se comportan como heterosexuales desde niños.

A veces la bisexualidad es una etapa que la gente experimenta durante su proceso de reconocimiento como homosexuales. Otras veces la bisexualidad es la etapa de curiosidad cuando la gente quiere conocer cómo es el sexo “no-favorito”. También hay mucha gente que llega a identificarse como bisexual después de un tiempo considerable de haberse identificado como heterosexual u homosexual. Para este último tipo de personas, la heterosexualidad o la homosexualidad fue la fase a una identidad bisexual permanente.

Pero tambien ocurre que mucha gente que se ha considerado heterosexual o bisexual con el tiempo se defina como homosexual. O de igual manera, personas que toda su vida se hayan sabido hetero, homo o bi, y hayan conservado este conocimiento de su sexualidad hasta la muerte (aún teniendo ocasionalmente alguna experiencia contraria a la de su forma de vida, pero sin trascendencia en su sexualidad).

La ciencia no sabe con certeza el origen de esta movilidad sexual, lo único que es muy claro es que la sexualidad humana es dinámica, e incluso se está estudiando que en promedio, en la vida de una persona ocurren tres movilizaciones en la sexualidad (definitivas o sin trascendencia).

Ahora bien, cada persona tiene su propia opinión acerca del por qué cada individuo es heterosexual, homosexual, o bisexual, y también existe un gran debate científico sobre cuál teoría que hable del origen de la orientación sexual es la correcta. He aquí las tres teorías más comunes que hablan del origen de las orientaciones sexuales:

Teoría 1: La orientación sexual está determinada desde el nacimiento, por las hormonas prenatales. La orientación sexual de una persona le es inherente y no puede ser cambiada. Es posible predecir a una edad temprana cuál será la orientación sexual de un niño cuando éste crezca.
Teoría 2: La orientación sexual de una persona es el resultado de su crianza o de su cultura. La identidad sexual de una persona se forma desde los padres, semejantes y modelos de roles. Si una persona fue criada por una persona homosexual o bisexual, o si, por ejemplo, un niño varón fue permitido jugar con muñecas y maquillaje, crecerá en forma “rara”, “diferente”. O si este niño fue expuesto con frecuencia a cierto tipo de sexualidad, él aceptará esta sexualidad como suya.
Teoría 3: La orientación sexual es el resultado de la socialización. La identidad sexual de una persona en una decisión consciente. Por ejemplo, si una niña ha sido violada, agredida o abusada sexualmente, su ser como lesbiana será el resultado de un odio hacia los hombres. O un hombre que ha decidido ser ‘gay’ debido a que “no puede hacerla” con las mujeres.
Muchos homosexuales estadounidenses, en manifestaciones callejeras de grandes proporciones han expresado que su orientación sexual no fue elegida, insinuando un origen biológico.

Yo, personalmente, al igual que mucha gente, creo en una combinación de las tres teorías: Debido a que las condiciones biológicas, culturales y sociales son tan diferentes para cada individuo, tiene sentido asumir que la sexualidad es diferente con cada persona por distintas razones.

Mitos



Existen algunas ideas que coexisten entre la gente que son origen de cierta confusión o simplemente ideas no muy claras acerca de la bisexualidad y homosexualidad. A continuación presento algunas de estas ideas, seguidas de su real interpretación y justificación:

- Todos somos bisexuales.

Una definición recientemente aceptada por la ciencia de la sexualidad humana es: la capacidad de la persona de relacionarse y comunicarse afectivamente con el resto de la gente y su entorno. Como se puede ver en esta definición, la sexualidad va más allá del fin reproductivo o genital. Desde este enfoque algunos sexólogos han acuñado el término bisexual para referirse a toda la humanidad como potencialmente capaz de relacionarse afectivamente con personas de ambos géneros, y que, de hecho, somos bisexuales desde el momento en que sentimos afecto hacia personas de cualquier sexo (padres, hermanos, tíos, amigos, etc.).

- Las personas bisexuales u homosexuales son personas indefinidas o indecisas.

Esta expresión es muy común entre nuestras sociedades latinoamericanas. Se podría decir que una persona es indefinida o indecisa cuando no sabe cuál es su orientación sexual en ese momento de su vida. La persona que internamente se conoce y sabe cuál es su orientación sexual (sea homosexual, bisexual o heterosexual) es una persona definida, y con probabilidades de tener éxito y plenitud en sus relaciones.

- La bisexualidad es una fase o etapa de la heterosexualidad a la homosexualidad o viceversa.

Las palabras “fase” y “etapa” se refieren únicamente a los casos donde un homosexual se está descubriendo heterosexual, o un heterosexual como homosexual. De ninguna manera se refiere a la negación de la bisexualidad como una orientación sexual permanente.

- Los verdaderos bisexuales son aquéllos que están igualmente atraídos por ambos sexos.

Ser bisexual es tener el potencial de atracción hacia ambos sexos. El hecho de ser capaz “potencialmente” de tener una atracción por los dos sexos significa que una persona bisexual es capaz de ello por naturaleza, pero puede suceder que no lo haya desarrollado.

El choque social, religioso y cultural



- El Impacto Social
- La Homofobia
- La Religión

El Impacto Social



En esta sección haremos un análisis de los problemas sociales que presentan los individuos cuya orientación sexual es diferente a la heterosexual.

Todas las sociedades tienen normas que rigen el comportamiento y la conducta. Estas normas dictaminan la forma en que los individuos interactúan entre sí, en todos los niveles (vestido, expresión corporal, peculiaridades del lenguaje, etc). Estas normas cívicas, que definen particularmente a cada pueblo, tienen la finalidad de mantener un orden social. No importa si estas normas están encaminadas a la represión o a la libertad; a la conservación o al liberalismo; todo pueblo, toda cultura tiene normas de comportamiento, que deben funcionar para la subsistencia del grupo social.

Cuando un individuo, cualquiera que sea el motivo, no se adapta a estas normas, la sociedad tiende a castigar o censurar su conducta. Esta censura puede ir desde el desapruebo social hasta la sanción política.

El caso del comportamiento homosexual orientado a la expresión romántica o erótica, no se escapa de ser desaprobada por las normas sociales en las culturas latinoamericanas. Cuando una persona que se descubre homosexual o bisexual, se topa de frente con estas prohibiciones a su propia sexualidad, tiene básicamente dos caminos a seguir, el de no adaptarse a estas normas y crear las suyas, lo que traerá como consecuencia el desequilibrio social, y el individual. Y el otro camino, que es el de acatar las normas sociales y canalizar su sexualidad en forma escondida, creando en sí mismo una doble moral o, comúnmente dicho, una doble vida. Cualquiera de estos dos caminos traen consigo indudablemente el daño a la integridad psicológica y moral de la persona.

Es éste uno de los mayores problemas que enfrentan los grupos no heterosexuales, y que atañen a toda la sociedad.

Ahora bien, todo grupo social, todo pueblo, va sufriendo modificaciones en sus normas sociales, respondiendo a eventos económicos, políticos o sociales prensentados en el exterior o en el interior del grupo. Eventos externos tales como influencias culturales extranjeras, apertura económica de un pueblo, e intercambio de productos e ideas con otras sociedades. Eventos internos, como el surgimiento de nuevas necesidades entre la población y problemas de tipo económico o político.

En relación al párrafo anterior, nuestras sociedades latinoamericanas han venido sufriendo grandes influencias ideológicas del extranjero, en relación al comportamiento homosexual. Al mismo tiempo, se ha venido dando un fenómeno social que va en aumento, y que es originado por los grupos homosexuales, los cuales expresan su necesidad de aceptación social, o en su defecto, expresan la idea de ser un grupo social más, con los mismos derechos.

¿A qué se refiere esta aceptación social y qué tan importante es? Algo que personalmente he notado con mucha frecuencia dentro de los mensajes de personas y pricipalmente jóvenes que escriben a esta página, es el hecho de no contar con un apoyo familiar para con su orientación sexual. Esta falta de apoyo familiar es causada por la aberración que muchos padres presentan hacia la idea de tener un hijo homosexual. Este apoyo familiar es vital para la guía moral del individuo, sobretodo cuando éste es aún dependiente y en vías de una formación. Al no tener referencias de conducta (guía moral o ejemplo), el individuo fácilmente encuentra fuera de su hogar la satisfacción a sus necesidades morales que necesita, y con frecuencia puede llegar a corromperse por toparse con un ambiente antifamiliar y antisocial.

Aquí se pueden localizar dos grandes retos sociales: la preparación de los padres de familia para la probabilidad de tener hijos homosexuales, y la búsqueda de nuevas formas para la integración social de los grupos no heterosexuales.

La Homofobia



La Homofobia es la repulsión o miedo extremo a la homosexualidad. Homo = apócope de homosexual u homosexualidad. Fobia = aversión o temor obsesionante de tipo patológico (enfermizo) a algún tipo de estímulo o situación.

No hace falta hacer un análisis a fondo, para darnos cuenta que la homofobia forma parte de nuestra cultura mexicana de hoy en día. Muestra de ello son los programas de televisión, las películas, y todavía algunos artículos en periódicos. En ellos se manejan por lo regular a los homosexuales como afeminados, o personas débiles tanto física, como intelectualmente, y con una reputación por debajo de un nivel normal. Este toque “cómico” que se les da, denota algo más que una costumbre cultural (y quizás hasta necesidad) de burlarse y rechazar a la homosexualidad.

Probablemente la causa más importante de la homofobia sea la falta de conocimiento e información sobre la homosexualidad. Esta ausencia de información provoca incertidumbre. Y la incertidumbre, la mayor parte de las veces, conlleva miedo o temor.

Aquí cabe decir que si bien la homosexualidad carece de un apoyo real por parte de organismos de caracter nacional y gubernamental, la bisexualidad se encuentra todavía en peores condiciones.

Hablando de los daños que causa la homofobia a la sociedad, podemos decir que una persona no necesita ser gay, lesbiana o bisexual, o conocer a alguien que lo es, para recibir los daños que causa la homofobia.

Nombrando sólo algunos de estos daños, podemos encontrar que:

La homofobia muchas veces inhibe la necesidad del heterosexual de formar relaciones íntimas o cercanas con miembros de su propio sexo, por temor a ser percibido como gay, lesbiana o bisexual.

La homofobia encierra a las personas dentro de roles de género rígidos, inhibiendo su creatividad y autoexpresión.

La homofobia es frecuentemente la causa de que se estigmatice o hiera a los heterosexuales: a aquéllos que son padres, o hijos de gays, lesbianas o bisexuales; o a aquéllos que tengan amistades con gays, lesbianas o bisexuales.

La presión que sienten los adolescentes y jóvenes, y que es ejercida por un ambiente escolar homofóbico, es una de las mayores causas de las relaciones sexuales prematuras.  Es decir, para ser concebido como “normal” en su ambiente, el muchacho se ve obligado a demostrarlo, y para ello recurre al sexo.
Estas relaciones sexuales prematuras conducen a un número elevado de embarazos en mujeres jóvenes solteras y en la transmisión de enfermedades, principalmente.

La homofobia también ejerce presión sobre los jóvenes y adultos gays, lesbianas o bisexuales, los cuales tratan de adoptar una identidad que no les corresponde. En la mayoría de estas búsquedas de “adaptación”, se ven obligados a contraer matrimonio, convirtiéndose éste en una fuente de agotamiento y muchas veces de traumas tanto para la persona gay, lesbiana o bisexual, como para su pareja heterosexual, y sus hijos.

La Religión


No es el objetivo de esta página el hablar de las causas como de las consecuencias de la homofobia que sufre nuestra cultura. Son muchas las causas que se han unido a lo largo de la historia y que han resultado en esa aberración en contra del comportamiento homosexual. Sin embargo, el estudiar algunas de esas causas nos sirve de apoyo para entender la actual situación, y más si estas ideologías homofóbicas siguen vigentes.

Hablando específicamente de latinoamérica, la religión católica ha sido, más que una religión, una cultura para nuestros pueblos. Influidos desde la época colonial hasta nuestros días, la moral latinoamericana ha estado esencialmente basada en preceptos religiosos.

La iglesia católica tiene una definición para la homosexualidad: anomalía que consiste en la desviación de la atracción afectivo-sexual, por la cual el sujeto prueba atracción, e incluso puede mantener relaciones, con personas de su mismo sexo.

Hablando sobre el orígen del comportamiento homosexual, la iglesia enseña que éste responde a causas puramente morales (perversión moral) o causas morales y psicológicas, descartando las teorías biológicas, innatas y de herencia, como causa de éste.

La iglesia también enseña que los homosexuales y bisexuales no están condenados o satanizados por el simple hecho de tener esta orientación sexual. Sin embargo, el concebir intencionalmente pensamientos o tener prácticas sexuales con individuos del mismo sexo, sí es considerado como un acto condenatorio o impuro. Por lo que recomienda mantener el celibato a aquellas personas cuya sexualidad está orientada a las relaciones sexuales con individuos del mismo sexo.

La base ideológica de la religión católica se encuentra en la Bilia, el libro sagrado. ¿Qué dice la Biblia acerca del comportamiento homosexual?

En diferentes pasajes bíblicos (Lev 18,22; Lev 20,13; Rom 1,27; 1 Cor 6,9-10) podemos encontrar afirmaciones sobre la condena que reciben los homosexuales, sean eventuales o declarados, mencionando que se trata de una abominación que va en contra de la naturaleza de Dios, y que merece ser castigada.

Sin duda, todo este somero contexto basta para confirmar la influencia anti-homosexualidad que ha tenido la religión en nuestra cultura. Podríamos debatir estos preceptos, con estudios recientes hechos sobre la Biblia, donde se habla de palabras que han sido mal traducidas del latín y del hebreo. Podríamos hablar en términos de la ciencia, y exponer los argumentos que respaldan las teorías teorías del origen biológico de la homo- y bisexualidad. Pero la intención de esta sección no es cuestionar o debatir estos preceptos religiosos, sino de mantener una postura imparcial y dejar en claro la homofobia que parte de las normas religiosas.

Autor:

Roberto Sepulveda





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