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Deontología de ingenieros y directivos Parte 2 - Monografía



 
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Moderación y Orden



El principio de la sobriedad en los dividendos es tan primordial como difuso. siendo asunto de apreciación, se comprende que los elementos subjetivos de juicio alteren considerablemente las medidas.

La primera aplicación de la moderación es el orden o tiempo en recoger los frutos de la industria. En teoría está claro: los accionistas no pueden percibir ningún dividendo mientras no hayan satisfecho sus obligaciones con los acreedores de toda especie: obreros, personal administrativo y técnico, dirección, proveedores, etc. Con deudas en su balanza, imposible el dividendo. Entre ellas clama la del salario familiar mínimo-suficiente, de que nos ocuparemos más tarde. Por consiguiente, mientras no haya el capital satisfecho el sueldo a sus empleados como lo requiere la justicia social, no puede pasar el reparto de beneficios. Lo vemos con toda claridad en el terrateniente. Hará lo posible -es decir, aun lo imposible- por pagar a sus jornaleros antes de vender la uva o la avena. Más aún: aunque la tenga que tirar. El capital es equiparable la agricultor: a los operarios les asiste el derecho de primacía.

La tolerancia es imprescindible siempre que se trate de grandes sociedades anónimas.

Volumen de Venta y Beneficio



Pero en la industria el volumen de producción -seguido de la amplitud del mercado -conseguiría notables beneficios si no se reduce el precio de los artículos o no se distribuye más equitativamente entre todo el personal.

Nos apoyamos en el fenómeno inverso: la pequeñez del negocio permite, en conciencia, un porcentaje mayor de ganancia. El principio encuentra su aplicación en aldeas donde la exigüidad de los géneros vendidos hace casi irrisorios los beneficios.

Beneficios Extraordinarios



La sana moral, con la sociología, ha frenado la alegría con que una economía liberal atribuía al capital todo el caudal de ganancias, por extraordinarias que fuesen. La vida espontánea del capitalismo no admitía las enseñanzas limitativas del cristianismo. Entonces se encarnó la vida oficial de implantar, al menos en parte, el criterio más recto, mediante sistemas crecientes de impuestos. La solución por fuerza pública no es la mejor, pero es preferible al abuso capitalista. Desde sus trincheras, las reivindicaciones de los sindicatos han forzado la imitación del beneficio capitalista.

Los beneficios aleatorios, que el soplo de la suerte o de imprevistas circunstancias acarrean esporádicamente a una empresa, pueden adjudicarse en justicia al accionariado aunque la equidad aconseje hacer partícipes en algún grado a los operarios.

Esfera técnica

CAPITULO XII



Empleo Técnico



Calidad de trabajo



Es el primer requisito moral. Sin él, imposible la honestidad en la profesión. Se falta a ella la clase de trabajo no corresponde a la altura de la carrera: se quitarían plazas a los titulados inferiores inmediatos, a la vez que enterrarían talentos o potenciales que determinada preparación suponen, con menoscabo de la riqueza industrial y el progreso.

Todo cometido que un perito adiestrado o un inteligente ayudante puede satisfacer debe dejarse en sus manos, aunque la prudencia aconsejará alguna función supervisora.

Hay trabajos que solo requieren al ingeniero para su puesta en marcha. Detenerse en ellos es renunciar a su jerarquía.


Desigualdades



El novel ingeniero piensa con frecuencia en una colocación de porvenir. Quizá no tiene idea exacta de su sentido. Vagamente pretende ingresos crecientes y ensanchamiento de su posición profesional, ya en la especialidad técnica, ya en puestos de dirección. Piensa también en una firma que amplía y así asegura el radio de acción de sus ingenieros.

En sana la pretensión, con tal que modere sus impaciencias. La conquista no es victoria fulminante, sino bloqueo y tesón, con alternativas.


CAPITULO XIII



Remuneración



Los honorarios en general



Unas ideas de enfoque sobre los honorarios en las profesiones llamadas liberales. Lo hemos estudiado con atención y arriesgado nuestros puntos de vista. Se parte del presupuesto de que son impagables sus servicios.

No nos parece claro que sean inmensurables y, consiguiente, impagables ya que no se cobra por la salud restituida, ni por el honor salvado, ni por la ciencia infundida en el educando, sino por el trabajo, por la habilidad, tiempo y desvelos empleados, es decir, por los servicios prestados. Tales servicios pueden medirse, si bien más elásticamente que los piñones fabricados en una Reinecker. Medidas que no lo son en rigor. No pueden comprarse “unidades de trabajo”, como observa felizmente Peter Drucker.

Inmoralidad del Sueldo



Sin sonsacar secretos he escuchado espontáneamente referencias timbradas de cierta angustia moral. Era dolor de solidaridad ciudadana y cristiana.

Un ingeniero contaba, con visible satisfacción, pero templada de vergüenza, que en su segundo año de profesión pasaba las 140.000. oto me dijo a los pocos días que le asustaban las 150.000 líquidas que percibía en su tercer año de ejercicio. Se le cae, desprendida, una alusión a la estrechez económica de los demás sectores de su industria insuficientemente pagados.


CAPITULO XIV



Incompatibilidades



Aclaraciones



La necesidad lleva a caer en ellas a industriales probos, que se duelen de la vileza ante la que no hay más remedio que ceder por fuerza mayor. La gente pierde su sensibilidad moral. Se desorienta.

Cosas así no son de un régimen ni de otro. Se forman casi de golpe en épocas menesterosas. Siempre hay vividores que acechan la ocasión y se lanzan a la explotación. La frecuencia con que la industria se halla complicada en tales enredos nos fuerza a tratarlos.
Negocios Expuestos

El técnico don Luis del Valle es el encargado de todas las instalaciones electromecánicas del Ministerio X, con sus pabellones y dependencias.

A él le incumbe intervenir para la adquisición de un ventilador eléctrico, para las nuevas derivaciones o alteraciones del alumbrado, o cuando se produce la menor avería hay que avisar al fontanero.

Todo marcha con diligencia y decoro, por suerte, en cuanto a maquinaria, montaje y reparaciones concierne. No así por parte de la firma L., que envía a sus empleados para el arreglo de las averías. Resultan francamente caros y detestables los servicios. Cada reparación asegura con puntualidad la siguiente: siempre que algún detalle que sirve de cabeza de puente para nuevos desarreglados.

CAPITULO XV



Cambios de Empresa



Problemática y ética



Es uno de los asuntos más huidizos. Conocemos los más diversos casos. Hemos oído docenas de opiniones, tanto de ingenieros como de patronos. También hemos escuchado el parecer de simples empleados. Conclusión a que hemos llegado: torbellino de opiniones y de casos variadísimos. Solo pueden darse normas abstrayendo de las variantes concretas.

La alegría con que algunos cambian de filiación nos ha llevado a indagar si el nivel ético del ingeniero habrá descendido en los últimos lustros.

Hemos recibido las impresiones más distantes. La nuestra se aproxima a la de uno todavía con pocos años de ejercicio: “La vida es más difícil y se pierden las aparentes buenas formas”.

Razones Económicas



Se reducen a tres grupos las cosas del cambio: económicas, profesionales, humanas.

La situación financiera invita a la inmigración en doble forma: por bajo sueldo, con el que es imposible afrontar las necesidades o las debidas aspiraciones normalmente satisfechas por los colegas, o por mejor sueldo en el seno de otra firma. A mayor desnivel crematístico, mayor tensión migratoria. La encrucijada hace sufrir cuando uno no tiene razonables motivos de insatisfacción en su empresa.


“Plan” de Cambio



Estudiaremos la moralidad de los que salen a la palestra del trabajo con la idea de transitar por sucesivas industrias. Colocaciones en gradería o seriadas podrían llamarse. La idea de trampolín se larva en algunos ingenieros bisoños. Cada plaza es un ensayo en su casto plan de enriquecimiento profesional. ¿en legítima, en conciencia, la política del ave de paso?

Si la postura es unilateral, la tenemos por injusta. No se juega limpio.

El contrato está clandestinamente condicionando por una de las partes replican algunos que ya se sabe que uno acepta el contrato mientras le interese: sin necesidad de expresarlo, lo sobreentiende la empresa, quien también prescinde de uno de los cuando no le sirve.


CAPITULO XVI



Trabajos de Invención



Legislación



La ley se ha ocupado de amparar los derechos del inventor, sagrados como los del autor, aunque su destino sea de servicio a la sociedad. La protección en España vino con unos lustros de retraso. La primera disposición data de 1878. el 16 de mayo de 1902 se legislaban los derechos sobre patentes de invención con matices debidamente regulados. España se adhirió más tarde a los sucesivos acuerdos internacionales. De 1930 es el texto refundido vigente.

Las cláusulas fundamentales son bien conocidas. Si el transcurrido un año el inventor no patenta en las naciones firmantes su novedad, cualquiera estará libre para explotarla a voluntad. Patentada en el propio país -o también en los de convención-, el autor disfruta su exclusiva de explotación durante veinte año.

Los inventos del trabajo desempeñado a cuenta ajena ceden a favor del empresario, si es que desea explotarlos, aunque con participación o gratificación del inventor, si fuesen importantes por su valor financiero.

Esfera social-laboral

CAPITULO XVII



La Cuestión Social



El ingeniero y lo social



La política del avestruz, que se tapa al enemigo con sus alas, no es rara entre quienes se dedican a la técnica industrial.

El sistema liberal los ha mantenido en situación inofensiva, enclavándolos en un mundo inocente meramente tecnológico. Un empresario confesaba al mismo P. Chevalier: “para mí, los ingenieros son cero”. En realidad, también son considerados como ceros por abajo, desde las trincheras obreras.

Inocencia mantenida por cierta incultura en lo que se refiere al hombre, a la sociedad y a sus responsabilidades en ella. Creemos que si, como individuo, puede el ingeniero eximirse de grave reato en conciencia, la ingeniería no está libre de gravísima responsabilidad por la actitud de dejadez frente a supremos conflictos que tienen lugar ante sus ojos; más aún con su complicidad.

Una moral profesional que no inculcase deberes muy serios y graves para actuar socialmente sería desastrosa.

Lentitud



A los cuarenta años de la aparición de la Rerum Navarum seguía practicándose todavía el torpedero de la doctrina pontificia. Es legítimo suponer que el mismo fenómeno, más o menos larvado, puede repetirse. Es obvio admitir, al menos, su peligro.

Es estimulante para el porvenir la visión del creciente interés social por parte de la Iglesia, del Estado y de algunos sectores privados. Somos optimistas para mañana, aunque vemos las deficiencias de hoy. Precisamente, en parte, porque las vemos, porque una porción cada día más vasta de la sociedad las va reconociendo. Y el reconocimiento es ya un principio de progreso.

“Es, por desgracia, verdad que el modo de obrar de ciertos medios católicos ha contribuido a quebrantar la confianza de los trabajadores en la religión de Jesucristo.

Enfoque Social



Hay que desechar simplismos optimistas. Es fácil ondear reivindicaciones tajantes pensando que la sociología las ordena y manda, debiendo implantarse al día siguiente. La cuestión social es de una complejidad casi desalentadora. Tres corrientes principales de influencia descubrimos sobre ella: la economía, con sus leyes enmarañadas y sutiles; la técnica de producción; la cultura y él espíritu que aliente entre los diversos agentes laborales. El conjunto de estas disciplinas o factores, con sus ramas afines, firmará la verdadera sociología, que tan solo los expertos y estudiosos expondrán con madurez.

Los objetivos que conquistar podrían las clases trabajadoras, tanto obreras como empleados modestos:

1. Elevación material de las clases trabajadoras, tanto obreros como empleados modestos.
2. Elevación cultural en su doble faceta, la profesional o técnica y la humano-espiritual.

3. Integración de todos los operarios en la empresa, cima de la fraternidad empresarial, cívica y cristiana, que cerraría la era de hostilidades introducidas por el maquinismo.

CAPITULO XVIII



Ante el Obrero



Necesidad de conocer



Hay un lamentable desconocimiento mutuo entre los altos técnicos de ingeniería y la clase trabajadora, no obstante concurrir tan de cerca en la producción. Mutua ignorancia, envenenada por recelos y hasta hostilidades, sobre todo por parte de quienes se ven en el barranco.

Por más que la vida del joven ingeniero no haya rozado la órbita patronal; por más de que siga siendo una asalariado, como los otros operarios, aunque de la más alta calificación, suele echarse del lado empresarial.

La cultura, el nivel social, la dependencia económica, le ladean hacia el capital. Ve y juzga del conjunto con cierta imparcialidad, pero más bien sombreada capitalísticamente. Comprende al; obrero algo mejor, pero sin llegar a sintonizar de todo con él, aunque ponga en ello la mejor voluntad.

La variedad laboral que le liga a la masa trabajadora le obliga en conciencia a conocerla más profundamente de lo que suele. Es un deber más importante que el del conocimiento de las máquinas a su cargo. La producción es un asunto de técnica y, mucho más, de humanotecnia. Aun la alta oficialidad industrial, en los torreones de sus oficinas técnicas, está obligada a proyectar el trabajo más humanitariamente.

Hacia el Encuentro



No es del todo fácil al acceso a la mentalidad del trabajador. Ello desalienta a los que se aproximaron con buena voluntad. Ello sirve de pretexto a quienes se excusan con la imposibilidad de sacar partido de la clase obrera.

Con afirmar su cerrazón a los pasos dados por la empresa satisfacen algunos su conciencia.

La primera barrera que superar la encuentra el hombre de profesión en si mismo: se fija demasiado en la deficiencias de los obreros sobre quines actúa.

CAPITULO XIX



El Salario



Doctrina de la iglesia



El mando debe entender en la cuantía del salario. Lo estudia, lo dicta, informa o colabora. En conciencia, no puede desentenderse de la más urgente apelación de la justicia en pro de sus colaboradores subordinados.

Por otra parte, advertimos la persistencia de confusiones, cuando no de yerros en esta materia. Rara vez verá una exposición doctrinal, con visión pragmática, exenta de reparos por parte del patrono. Nos ha parecido, pues, indispensable matizar todo lo posible el problema y prevenir las objeciones usuales.

Fácil es enumerar las necesidades que el salario en mano deberá satisfacer para plegarse a los cánones de la justicia: vivienda de elemental decoro, es decir, que la sufra la dignidad humana; manutención propia, de la esposa, hijos o inválidos a él confiados si por otro lado no se hubiese provisto a su seguridad; educación de los hijos, al menos hasta la primera edad laboral; posibilidad de algún ahorro, llevando vida sobria, que no excluye algunas moderadas expansiones; por tanto, margen de retribución para la eutrapelia o diversiones morigeradas.

Salario Mínimo



Aclarado el ámbito del salario justo o debido, nos hemos de replegar, por desgracia, al mínimo familial, que, en rigor, no es justo; es solo tolerable por estado de emergencia, es decir, de inteligencia o de retraso en un determinando país como el nuestro. Muchas empresas no podrían sobrevivir a la prestación del salario justo.


Aportación de la Esposa



Si la esposa gana o es capaz de ganar, ¿Es lícito disminuir el salario familiar mínimo del marido?. Su Santidad Pío XI parece abrir esta brecha en las primeras líneas del párrafo que citamos; pero puntualiza bien pronto que solo muy excepcionalmente cabría tolerarse:

Justo es que bien el resto de la familia concurra, cada uno según sus fuerzas, al sostenimiento en común de todos… En casa principalmente, o en sus alrededores, las madres de la familia pueden dedicarse a sus faenas, sin dejar por ello las atenciones de su hogar. Pero es gravísimo abuso, que se ha de eliminar con todo empeño, el que la madre, por escasez del salario del padre, quede obligada a haceres y, sobre todo, la educacion de sus niños. Ha de hacerse, pues, todo lo posible para que los padres de familia perciban un salario tal que con él puedan atender convenientemente a las ordinarias necesidades domésticas. Y si las circunstancias presentes de la sociedad no siempre permiten hacerlo así, pide la justicia social que cuando antes se introduzcan reformas tales que a cualquier obrero adulto de le asegure ese salario.

La brecha, por tanto, cerrad; se tolera como última instancia alguna materna, pero dentro del ámbito hogareño o sus inmediaciones. Tiene singular aplicación en el campo, donde la atención a pequeñas explotaciones domésticas desgrava la situación.

Salario Terrible



La legislación laboral de España permite entregar al operario, bajo forma de primas o premios, cantidades que, al exceder del jornal base, no son tributables, pasando sin merma ninguna a manos del trabajador. Ahora bien: con la capitalización de todas las cuotas de seguridad social se atiende también a sectores que por sus recursos o aportaciones no llegarían a disfrutar de los seguros; los jornaleros del campo, gracias a las cotizaciones de las industriales, se benefician de la seguridad social.

CAPITULO XX



Temporada de Trabajo



Claridad Exterior



La claridad exterior simboliza y despierta la interior. Por eso es tan aconsejable el cultivo de los acontecimientos, que inclinan favorablemente el espíritu. Como imponderables influyen la limpieza los detalles de buen gusto y pulcritud, las zonas verdes, la estética, la gama cromática, artística y científicamente combinada, la luz, el aire, la humedad. Hay que desterrar lo sombrío y depresivo e instaurar lo confortante y optimista. Demasiados elementos abandonan la odiosidad del trabajador para que se los alimentemos con una atmósfera antipática o repulsiva.

Las ciudades se esmeran en la pulcritud de sus edificios y calles por donde los hombres transitan unos momentos. ¿Por qué no acumular elementos de agrado para el hombre? El reparo que se hace de la inurbanidad de muchos trabajadores, sobre todo en masa, es superable, como demuestran los ensayos de algunas grandes empresas, que se logran conservar sin vigilancia salas, comedores y parques de la fábrica por donde discurre a su gusto todo el personal. La limpieza llevada con exigencia y detalle influyen sobre los hombres despertando su sensibilidad.

Claridad Interior



La precisión del reglamento, de las órdenes, del trabajo cometido y su marco limitativo, del plan general y de la tarea inmediata. Es evidente que bastantes operarios no se enteran del quehacer encomendado. Hay que reiterar y prevenir las interpretaciones equívocas.

Visión parcial de la pieza que se trabaja y de su integración en la máquina que se fabrica y se monta.

El porvenir influye en bastantes más que la inmediata percepción del efectivo semanal. Tienen derecho a que se les aclaren las oportunidades de mejorar profesionalmente.

CAPITULO XXI



Problemática Laboral



Convivencia en el Subrendimiento



La solución que damos posee ahora el valor de haber salido airosa en juicio contradictorio, aunque privado. Un eminente ingeniero lo criticó como indigna de un hombre honrado, cuya única salida en el conflicto sería la dimisión. Es evidente que nadie o casi nadie practica gestos tan heroicos, aun entre ténicos de indudable delicadeza moral. Sin embargo, vemos con alguna frecuencia infrasueldos y remoloneo. He aquí nuestra opinión:

Si en algún caso se tratase de regateos laborales, dictados por ambición de ganar más, no por la necesidad perentoria de percibir el sueldo indispensable, en tal hipótesis la pasividad del jefe sería injusta con la prensa.

La solución de dimitir es la más elegante. Es recomendable, pues entre otras razones, la desairada posición profesional del ingeniero o jefe casi la impone. Pero no es obligatoria, por varios motivos que se engloban en la evitación de daños propios y de los obreros. La trashumancia laboral no favorece ni siquiera a los altos empleados. Los cambios no son siempre muy oportunos, sobre todo en edad bien madura. La caridad podría invitar a no desamparar a esos hombres en manos de un sustituto desaprensivo.

CAPITULO XXII



Conflictos Religioso-Laborales



La santa misa


Los trabajos que por necesidad absorben a un grupo fabril importante piden que facilite la misma aun dentro de los locales si el horario extorsionase notablemente la asistencia en otra parte. Así lo entienden y hacen algunas empresas. Es el caso de los diarios de la mañana, si su jornada termina hacia las cuatro o las cinco de la madrugada.

Cuando se impone ocupar a los subordinados en día festivo se tendrá en cuenta situar la jornada con márgenes hábiles para que los fieles que practiquen atiendan sin extorsión a su deber. La implantación de la misa vespertina aplaza la obligación de oírla entonces si por la mañana alguien estuvo impedido. Pero sería peligroso ocupar intensamente a los operarios desde el amanecer, con la excusa de que por la tarde satisfarán quienes deseen sus obligaciones religiosa; la hora es importuna para la mayoría, y más si el trabajo mañanero, después de una semana laboral, deja agotados a los fieles.

Los ingenieros, ayudantes de obras de obra públicas y peritos que dirigen en despoblados o serranías centurias de jornaleros se encuentran ante el doble problema, casi indivisible, del descanso y de la misa.


Trabajo en día Festivo



La ley de Descanso Dominical. Fechada el 13 de julio de 1940, sanciona al precepto eclesiástico en su segunda parte prohibir trabajos serviles. Entiende por tales, no solo los fuertes y manuales, sino aun los intelectuales y acústicos por cuenta ajena, con sano criterio.

El artículo 4.O detalla los trabajos que por su naturaleza se permiten: servicio doméstico, porteros de fincas urbanas, empleados en espectáculos autorizados, profesionales y artísticos por cuenta propia, ganadería y guardería rural, faenas agrícolas de recolección pesca de temporada, trabajo a bordo.

El artículo 9.O señala el deber de entregar el salario por dominicales salvo al obrero eventual, es decir, contratado por menos de seis días, a quien hay que abonarle una parte alícuota.

CAPITULO XXIII



Mando y Comunicación



Examen del jefe



¿Cómo nos vemos en la descripción contrapositiva que hace H. Gordon Selfridge?

El amo fuerza a sus hombres; el jefe los instruye.
El amo reposa en el principio de autoridad; el jefe, en el de la buena voluntad.
El amo inspira temor: el jefe, entusiasmo.
El amo dice: “Yo”; el jefe dice: “Nosotros”.
El amo dice: “Debéis llegar puntuales al trabajo”; el jefe llega al trabajo antes de la hora.
El amo sabe como se hace; el jefe enseña como debe hacerse.
El amo hace penoso el trabajo; el jefe convierte el trabajo en un juego.
El amo dice “Id”; el jefe exclama: “Vamos”.

Puntualizaremos una serie de manifestaciones positiva del buen jefe que hacen un catálogo de auténticos deberes cuyo conjunto le apremia gravemente:

1.- Sentir la belleza de mandar, como oportunidad de exigirse, servir e irradicar el bien.
2.- Actuar bajo la norma del progreso, que va a más, estudia y renueva. Exigirse más a sí que a los otros.
3.- Ser siempre un caballero con todos, en especial con los últimos subordinados.
4.- Saludar también a los inferiores con aire amable.
5.- Recibirlo con gesto atento y actitud complaciente.
6.- Atenderlos con presteza, desterrando demoras y pérdidas de tiempo, a la espera del despacho.
7.- Excusarse si no es fácil atenderlos en seguida.


Indisciplina y Sanción



Las disciplinas es tan necesarias como el orden y la claridad. Ella misma clarifica la atmósfera, llenando por el quehacer de geometría. Nos hemos referido ya a la oportunidad de un ritmo serio y vigoroso en el trabajo. la indisciplina hay que barrerlas.

Algunos conocimientos de psiquiatría hacen falta al mando.

Por fortuna se desarrollan ciencias socales antagónicas, más conformes con la dignidad del hombre, que merece ser ayudado para servir en la sociedad, aunque padezca taras difíciles. Téngalo en cuenta la jefatura, ya que la Clínica Mayo ha demostrado que las alteraciones psíquicas son más frecuentes entre las dirigentes que entre los empleados.

Censura y Sanción



No se suele tener en cuenta tan seria responsabilidad. No se consigue siempre el equilibrio entre el restablecimiento del orden y la ausencia de amargura o acrimonia. Y la sanción, que debiera redimir al culpable, lo abisma en su extravío. Entonces tiende él confundir el castigo con la justicia.

Una injusticia o en la sustancia o en el modo de aplicarla abre herida perpetua. Con qué dificultad se olvida y perdona. No tiene derecho el mando ni a amargar a sus colaboradores -con pérdida en la eficacia profesional -ni a ponerlos en peligro de odiar. Con que exquisito humanismo enseñaba ya Feijoo la delicadeza que se requiere aun para avisar la menor deficiencia.

Esfera comercial


CAPITULO XXIV



La acción Total



Cultura general



Es recomendable que la empresa organice los oportunos complementos culturales de empleados. ¿ Es obligatorio?

Dividiremos en tres zonas las actividades marginales. Aunque la última pertenece a la sustancia del trabajo: Actividades festivo-culturales, formación religiosa, formación personal.

Creemos que la justicia social urge a la empresa [restar en lo posible los complementos formativos necesarios o muy convenientes a sus empresarios. Ya que el hombre entrega a la industria su jornada, es digno que reciba de aquella facilidades para descanso, la cultura y la formación, si fuera de su seno no puede satisfacerlas.

Cultura Profesional



Es la tercera actividad complementaria dentro de una empresa. No es marginal, si no esencial, próximas generaciones se asombrarán de la torpeza técnica y humana de una civilización en la que las industrias reciben a sus productores con ninguna o escasa capacitación personal, para dejarlos comunicarse casi en el mismo sub-nivel de formación o peor, de ignorancia para el empleado.

El hombre siendo el animal más torpe posee gracias a su inteligencia, un potencial gigantesco. El trabajo muscular esta vencido.

Formación de la Juventud


Rechazamos que la riqueza de un pueblo no la dan sus minas, ni su vegetación, si no, ante todo la formación de sus hombres. Suiza un país pobrísimo, alcanza el más alto nivel en Europa gracias a la formación profesional de sus habitantes.

CAPITULO XXV



El puesto del Comercio



Función industrial y humana de comercio

Por más que el comercio se preste a la insidia, por más de pie a praratismos inaceptables de intermediarios inútiles o vividores, nadie podrá destruir una columna tan fundamental en la estructura de un área industrial.

Hay que desterrar la idea de suburbio que algunos se hacen del comercio. Hay que liquidar el sentimiento de que en el trueque para que haya ganancia, uno tiene que engañar al otro.

El beneficio es tanto mayor cuando más se extiende el compás del intercambio.

El comercio internacional a escala multilateral y mundial, no solo constituye una poderosa técnica de productividad como un nuevo invento que amplía la suma de bienes.


La batalla del Comercio



Varios fenómenos nos inducen a valorar la actividad comercial que culmina las fases productivas: la mascada tendencia de confiar, la dirección de compras y ventas al alto personal técnico, la trascendental influencia del comercio en los precios de un país y casi intrínseco peligro de inmoralidad administrativa


CAPITULO XXVI



Los Precios



Precios abusivos



Determinación del precio: es el beneficio justo que el producto le ha de dejar a la fábrica.

Gasto de Publicidad



1.- Los gastos de publicidad no beben sobre cargar el precio de artículo.
2.- La publicidad es indispensable para la vida del producto.
3.- La publicidad debe ser: fiel a la verdad.
4.- La propaganda debe tener un fin informativo.

Remedios Drásticos



Frenar el lucro



1.- Dar paso a unas condiciones de mercado libre.
2.- Estudio equilibrado del margen prudencial que ceda el comercialismo.
3.- Vigilancia y mancomunicación de las empresas que manufactureras, para que no sobrepasen ciertos topes en los descuentos hechos al comercio.

CAPITULO XXVII



Las Tasas



El derecho a tasar

La estimación común en un mercado normal de oferta y demanda regula perfectamente el precio de las mercancías, pero la crisis de escasez con su consecuente pánico, retoñan parásitamente en la entraña de la sociedad. Se llaman precios de tasa a los que la autoridad señala con carácter impositivo sobre determinados artículos obligando por igual su observancia a compradores y vendedores. Su finalidad consiste en la protección o del vendedor o del consumidor, según los casos.

El Respeto a la Tasa



La ley, para exigir obediencia, requiere condiciones cuya ausencia plantea graves problemas.

CAPITULO XXVIII



Problemática Comercial



Reventas


La escasez aborta un tipo nuevo en el mercado, hijo legítimo del comercio el revendedor.

Hay intermediarios de profesión que prostituyen su carrera, especulando sobre la reventa. Hay gente ajena a la actividad comercial.

Existen, por últimos quienes, sin dedicarse al estraperlo, aprovechan algún lance ganancioso. Se especula así con el coche, el piso, el buen café, el cemento, el hierro olas localidades de encuentro internacional. El negocio debe comprar un servicio a la sociedad, creando productos inexistentes o ampliándolos o acercándolos al consumidor.


Revisión de Alzas y Bajas



La contestación directa tendrá más fuerza después de considerar otra táctica de evasiones, cuando corren rumores o peligros de alza de precios. La serenidad y moralidad de industriales y comerciales frente a los temores de crisis eventuales estrangularán muchas inflaciones. Es un deber positivo ante la sociedad. Luchando contra los rumores, siguiendo la normalidad en los negocios, la depreciación se editará bastantes veces. Oponerse es ya disminuir su violencia.


CAPITULO XXIX



Las Comisiones



A premio y trascendencia



La vida oficial siempre se ha prestado y se prestará a la profunsión de este caso.

Ni el país más abierto y democrático esté exento de la claudicación estos años ha hecho caso al asunto Shernan Adams, con el abrigo de vicuña que su señora regaló. Bernard Golfine, y las cuentas de Sheraton Hotel.

La dirección empresarial tiene como responsabilidades:

1.- Informar con claridad y seriedad a todo su personal.
2.- Seleccionar con sumo esmero a los que se ocupen en gestiones comerciales o se relacionen con el público en general.
3.- Vigilar siempre su personal y comparar sus ingresos con su tren de vida.
4.- Sancionar los asuntos malos que se descubras.
5.- Dotar a su personal con sueldos que no empujen a compensaciones equivocadas.
6.- Coligar sus esfuerzos, con otras entidades para barrer este vicio.


Nacimiento del Problema



El recurso más elemental para comprender la clientela es el de los intereses creados. Y nada despierta tanto en los negocios el Interés como el dinero.

Conclusión sobre las Comisiones Pasivas



La comisión que se recibe a costa de la sociedad, cargando los precios de los artículos y elevando el coste de vida, es conjunta.

La comisión que se recibe a costa de una disminución del margen legítimo de ganancias, del que la da puede no ser injusta, pero es rechazable.

No siempre es censurable recibir insignificantes obsequios, prestados más bien como un detalle de delicadeza.


CAPITULO XXX



Agentes y Representantes



Agentes comerciales



Si el agente tiene una retribución fija como base de sus actividades, es un empleado cabal de la empresa y no un mandatario comisionista.

Directrices más Interesantes



Las dietas plantean situaciones delicadas a su conciencia. En las operaciones de venta ha de estar en guardia para otorgarlas a los intermediarios que la satisfacen, salvo las situaciones extremas.

Los intereses de la empresa no justifican una propaganda.

CAPITULO XXXI



La Ley y su Origen



Entendemos por ley una “ordenación razonable dirigida al bien común promulgada por la autoridad competente de la sociedad”. Es aplicable esta noción tanto a la Ley eterna de Dios como a la civil. Más aún: la ley divina es la que da consistencia a toda disposición legal.

Aclaraciones Sobre la Ley



Todas las prescripciones contenidas en la Biblia son de derecho divino positivo. Las normas más corrientes de moralidad son también de derecho natural: no hacer daño al prójimo, no matar, honrar a Dios, a los padres, no mentir. Están claramente inscritas en el corazón y la mente de toda la humanidad no degenerada.

Una ley se caracteriza por universalidad e importancia. Las prescripciones restringidas a algunos sectores o menos trascendentes para el conjunto social se llaman decretos; su reglamentación pertenece más a la esfera administrativa, que detalla su cumplimiento por órdenes.

El hombre de precepto, hablando con propiedad, se reserva para el mandato que un superior impone a su súbdito en particular.

El Pecado y la Autoridad



La definición agustiana tiene la ventaja de ir al corazón de las cosas; nos recuerda que toda legítima autoridad participa en el gobierno de Dios, mientras se atenga a los dictámenes de la razón y de la justicia.

Solo hay pecado cuando se viola el orden divino. Entonces toda trasgresión se dirige contra la única Autoridad. El misterio de la Encarnación se multiplica: Dios se disfraza y hace presente de las más diversas maneras. Cualquier poder -eclesiástico, civil, familiar -está encarnado al eterno y único legislador.

A esta luz resulta deplorable el talante de irrespeto hacia las autoridades temporales. La crítica y la oposición, cuando fuese precisa, debería hacerse con recato.


CAPITULO XXXII



Problemática De Seguridad Social



La casuística se multiplicaría sin fin, pero casi, también, sin utilidad; porque los principios por los que se rige son muy contados.

Basta analizar algunos conflictos para hacerse cargo de las directrices por las que se desemboca en la recta solución.

Accidentes



Figuran los accidentes de la cabeza de nuestra preocupación por el trabajador. Fue Eduardo Dato quien ya en 1900 legisló sobre ellos.

Sucesivas leyes en tiempo de la Monarquía y dela República modernizaron la idea inicial, de modo que el actual régimen ha tenido que progresar menos por esta rama de seguridad.

Tipificaremos una situación delicada en el caso de un fresador que acude a un pequeño taller después de su horario normal en otra fábrica. En él presta durante tres hora sus servicios fuera de nómina.

Si la dirección del taller ignora la solución que el mecánico se apaño, no está obligada a resarcir a la otra entidad aseguradora de los desembolsos que indebidamente hace; menos aún del lucro cesante a la otra industria por la improductividad del operario.


Seguro de Vejez



Obliga la afiliación a los trabajadores por cuenta ajena comprendidos entre los catorce y sesenta años. Un aspecto del problema se refiere al abandono de esta responsabilidad. La culpa puede ser, bien de un de las partes contratantes, bien compartida por ambas, que descuidaron ampararse en la entidad gestora.

Si el patrono ha utilizado medidas tendentes a la renuncia -de hecho ilegal -de la afiliación por parte del empleado, violaría sus derechos, en caso de arribar a la jubilación sin subsidio, en justicia correspondería a la empresa pasarle la pensión.

Si el patrono se ha limitado al abandono de la seguridad su empleado, ¿Sería responsable en conciencia? Por un lado, le urge a él también, como complemento del contrato laboral, cuidarse de estos extranjeros. Por otro, en cambio, parece que presunto beneficiario tiene la puerta abierta para pedirla afiliación a la institución gestora. ¿Por qué le ha de obligar al patrono más que al trabajador?

CAPITULO XXXIII



Moderación, Condición Primera



La relativa opulencia estatal, contraste con la pobreza popular, es una incomprensible transposición de órdenes. El padre Aspiazu advierte:

El ideal deber ser Estado pobre y nación rica; y de ninguna manera Estado rico y nación pobre.
Suiza es un rico con un Estado más bien pobre. Esto es propiedad y jerarquía de valores.

La ausencia de la segunda condición, cuando se a del todo cierta, permitirá la justa detracción del exceso, según el juicio de personas prudentes.


Proporción, Condición Segunda



La última condición que legitima las cargas fiscales se refiere a la proporción justa. Contiene dos problemas principales: uno sobre la capacidad económica del contribuyente, otro sobre los tipos de contribución que, en realidad, respetan o lesionan las diversas capacidades financieras de los ciudadanos.

En la práctica no hay, entre teólogos y juristas católicos, quien no defienda que el impuesto debe sustentarse según la resistencia económica de los contribuyentes, de modo que los de economía deficiente o alcanzada concurran en menor proporción que los otros.

La ordenación práctica de la proporción implica cuestiones más técnicas que éticas, por lo que tan solo nos limitamos a sugerencias sencillas:

1.- Es indispensable la preferencia del impuesto directo (sobre la renta) más que el indirecto (derechos reales, de consumo y utilidades, transportes, fielatos, aduanas), porque este alcanza casi por igual a todos los ciudadanos contra el principio de la equidad proporcional. Los gobiernos se dejan llevar de la mayor simplicidad al gravar los consumos, en los que las defraudaciones tienen menos lugar.
2.- es indispensable la exención total o parcial, pero importante, a las familias numerosas, al menos dentro de niveles económicos modestos.

CAPITULO XXXIV



Problema Fiscal



Margen Defraudadle



Lo difícil será determinar el porcentaje de reducción sobre la cifra oficial. Habría, entre otras cosas, que calibrar con alguna aproximación el volumen de gastos razonables del Estado y la proporcionalidad de su reparto entre los contribuyentes. Entre las consignaciones oficiales siempre se hallarán algunas partidas de dudosa justificación. Lo procedente, en tales casos, será no tacharlas de injustas. De todos modos, las apariciones dejarán en penumbra la legitimidad de bastantes inversiones.

La empresa o el ciudadano que, sin notable detrimento, puede satisfacer todas las cargas del fisco, aunque sean exageradas, tiene la obligación de cumplirlas sin detraer la fracción abusiva; pero no por la justicia, sino, por equidad, ejemplaridad y contribución al saneamiento de la situación inmoral.


Doble Contabilidad



Es hoy de rigor este sistema. En general, los moralistas comienzan por vituperar su manejos para terminar condescendiendo en la práctica con ella.

Quien siga de cerca el mundo de los negocios se inclinaría a comenzar declarando la permisión de la doble contabilidad, para terminar abogando por un final drástico de la situación.

Damos suficientemente a entender que es por ahora tan insostenible para no pocas industrias su posición que, de observar la leyes de la sinceridad, harían imposible su existencia.

No son los funcionarios públicos quienes disfrutan de mejor posición ética durante las fases en las que la simulación se hace ley. Dada su participación en los fraudes detectados, se explica el afán de encontrarlos.


Fisco y Familia



La hacienda, como pedía la justicia, alivia el peso fiscal de los jefes de familia numerosa, es decir, a partir del cuarto hijo. Los papas han abogado por la protección estatal de la familia. En rigor, debería extenderse el favor al matrimonio. En cierta medida, aunque insuficiente, lo tiene en cuenta la legislación social laboral.

La maquinaria oficial tarda en sincronizar sus exenciones con la nueva escala, a favor de los titulares de familia numerosa, a que se refería la ley del 13 de diciembre de 1943 y el decreto del 31 marzo de 1944.

Los ingreso no mayores de 40,000 pesetas (o a 60,000 pesetas en caso de formar una renta conyugal de trabajo), disfrutan de exención total del impuesto de utilidades.

Conclusión



Los directivos de las empresas muestran su optimismo mediante la inversión para aumentar la producción. Sin embargo, a medida que continúa el auge empiezan a surgir obstáculos que impiden que éste se prolongue. Por ejemplo, crecen los costes de producción y la falta de materias primas puede también limitar la producción; se elevan los tipos de interés, así como los precios y los consumidores reaccionan al alza comprando menos. A medida que el consumo se queda por debajo del nivel de producción, aumenta el número de productos almacenados, lo que provoca una caída de los precios. Las empresas productoras empiezan a ahorrar y despiden a los trabajadores. Estos factores conducen a un periodo de recesión. Los empresarios se vuelven pesimistas según van cayendo los precios y los beneficios y deciden ahorrar el dinero en vez de invertirlo, con lo que se suceden los cortes de producción y el cierre de fábricas, hasta que el desempleo se generaliza.

Bibliografía



Gill Sánchez, Deontología de Ingenieros y Directivos de Empresa, editora: Aguilar, sociedad anónima, Madrid 1961.


Autor:

Isaac Jafet Hernández Germosén





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