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Adolescentes y Drogas parte 1 - Monografía



 
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DE QUÉ HABLAMOS CUANDO HABLAMOS DE DROGAS



DIFÍCULTADES PARA UNA DEFINICIÓN



Cuando se aborda cualquier materia suele comenzarse con una definición básica de cual es el objeto de estudio. Con las drogas no es fácil hacer esto: no existe una definición de droga.
La dificultad de una definición aceptable para todos radica en que se trata de un conjunto de sustancias muy diversas, con pluralidad de efectos sobre el sistema nervioso humano,de las que se hace uso por razones muy diferentes. Sustancias que se pretenden limitar, regular, controlar o perseguir por motivos que van desde el dominio comercial hasta la salud.

Dificultades históricas para una definición



Desde principios de siglo numerosos comités de expertos de los organismos internacionales han propuesto definiciones que chocaban con la realidad farmacológica o dejaban al descubierto los interese y las contradicciones existentes en el control internacional. En realidad se trataba, se trata, de descubrir que características tenían en común una lista de sustancias ya prohibidas, reguladas o controladas por otras razones.
Ni siquiera cuando se firma en Viena, en 1971, el Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas  aparece una definición. Serán drogas aquellas sustancias que estén “incluidas en la lista”. Era y es imposible una definición seria, en la que quepan los criterios y las razones-con frecuencia demasiado alteradas- por los que se controlaban por aquel entonces 223sustancias y no se controlaban otras muchas. Es más, las Naciones Unidas en la última Convención Contra el Tráfico de Sustancias Estupefacientes y Psicotrópicas  y Actividades Conexas (Viena 1988), sigue definiéndolas como: “Sustancias, preparados y especialidades farmacéuticas incluidos en las listas” de las convenciones y convenios anteriores. Además, ante los nuevos productos que pueden aparecer, se incluirán como drogas a todos aquellos “cuyo consumo pueda producir efectos análogos a los de una de las sustancias antes indicadas” (en las listas).
Con esos criterios, la definición es casi imposible. La cuestión de las drogas, incluidas sus definiciones, se ha construido y se sigue construyendo apoyándose en parámetros que poco o nada tienen que ver con la ciencia, ni si quiera con la farmacológica. Las hojas de coca y la cocaína se siguen clasificando como estupefacientes ( según el diccionario: “Dícese de las drogas o narcóticos que suspenden o debilitan la actividad cerebral”) cuando es de dominio público que producen los efectos contrarios.
No se puede aceptar cualquier definición mas o menos objetiva de drogodependencia o toxicomanía porque el alcohol quedaría incluido. No es fiable una definición que incluya fármacos con una actividad psíquica pero son fabricados a millones por una industria muy potente. Los textos de los comités de expertos de los organismos internacionales están llenos de todas estas discusiones semánticas, que parecen objetivas. Manuales considerados básicos en el tema eluden la definición.
La televisión, el juego y otras sustancias.

La multiplicidad de palabras que se usan (droga, medicina, fármaco, narcótico, tóxico, estupefacientes, psicotrópico, etc.) evidencia no sólo una pluriformidad de abordajes culturales sino la diversidad de habilidades semánticas que se ponen en marcha para evitar el núcleo objetivo de la cuestión. Una visión simplemente moral, o ética, de las drogas llevaría a identificarlas con todo aquello que tiene capacidad para alienar, para hacer que las personas se evadan de su realidad.
Pero una definición de ese estilo haría que algunos considerasen, no sin razón, a la televisión o la publicidad como drogas.
Las definiciones estructuradas en torno a la idea de actividad que no se puede controlar, de hábito irrefrenable, harían necesario incluir actividades humanas compulsivas (que tienden a repetirse sin control) como el uso de las máquinas tragaperras y el juego de azar. Algunos autores hablan entonces de la “mente drogada” y en círculos sociales mas generales se refieren ya a esa dificultad como enfermedad del juego o ludopatía.

APROXIMACIONES A LA DEFINICIÓN DE DROGA



Estas son algunas de las aproximaciones al problema de la droga, en donde se exponen las definiciones que se han propuesto a través de la historia, así como la explicación de las modificaciones que las drogas producen en distintos lugares del cerebro.

¿A qué nos referimos cuando hablamos de drogas?



Rechazando tales universalizaciones -sin negar que puedan ser objetos de  mayor o menor precaución social- aquí nos referimos siempre a drogas como “sustancias con capacidad de acción sobre el organismo humano cuando son incorporadas a él”. Se hace referencia, por lo tanto a otras múltiples maneras de actuar o influir sobre el ser humano.
Podría decirse que un fármaco es cualquier agente químico que afecta una función biológica. De acuerdo con esta lógica, el Manual Sobre Dependencia de las Drogas de la Organización Mundial de la Salud, que fue compilado por Kramer y Cameron (1975) dice: “Se entiende por fármaco o droga toda sustancia que, introducida en el organismo vivo, puede modificar una o varias funciones de éste. ” ( esta definición, sin embargo no ha sido incorporada nunca por las convenciones de las Naciones Unidas, a pesar de que la Organización Mundial de la Salud es uno de sus organismos. Aceptar tal definición supondría dejar a un lado los juicios críticos y peyorativos que tienen sus listas de control).
Con esta definición se ha identificado fármaco con droga, pero hay que señalar que unos actúan sobre el cerebro y otros en otros órganos o en ambos a la vez-
Algo más restrictivamente, una droga sería un fármaco que actúa sobre el cerebro modificando su funcionamiento, aunque algunos podrían conseguirlo también indirectamente.
Dejando de momento a un lado las múltiples maneras de actuar sobre el sistema nerviosos que tienen las drogas, podemos acotar la definición al hacer referencia fundamentalmente a ” aquellas sustancias con capacidad de modificar las condiciones psíquicas de la persona: estimularlo, tranquilizarlo, comprenderse mejor, relajarlo, alucinarlo, disminuir su sensación de dolor y facilitar o dificultar su comunicación”. En resumen: actúan sobre el cerebro alterando el humor, los procesos de pensamiento o la conducta.

Hacia una definición válida



Drogas es cualquiera de las múltiples sustancias que el ser humano ha usado, usa o inventará y usará a lo largo de los siglos, ” con capacidad de modificar las funciones del organismo vivo que tienen que ver con su conducta, su juicio, su comportamiento, su percepción o su estado de ánimo”. Todo ello sin ninguna connotación. Sin afirmar previamente si son buenas o malas, legales o ilegales, asumidas por la cultura o no, usadas adecuadamente u objeto de abuso.

Droga es aquello que consideramos droga


En cualquier caso, ésta no deja de ser una aproximación predominantemente neurológica ( del funcionamiento del sistema nervioso) y psicológica ( de la persona y su manera de ser y actuar ) y debe definirse también desde una perspectiva social y antropológica ( desde la realidad colectiva, las costumbres, las normas y las culturas ).
Así, ” droga es aquella sustancia que en un contexto dado es conocida mayoritariamente como tal”.
Otras sustancias admitidas que también son drogas
Cuando se habla de droga se manejan unos símbolos dentro de un marco explicativo, vital, condicionado por un determinado contexto económico, social, político -ideológico y cultural. A veces se denomina droga y a veces no, a productos muy semejantes y de características afines. Incluso los mismos productos son drogas o no según las circunstancias en las que se utilicen. En general, en nuestra sociedad no se considera droga al alcohol y si a otros productos con efectos muy similares ( algunas pastillas para relajarse o dormir tomadas sin prescripción médica ). Las mismas anfetaminas sirven para no engordar, para estar despierto ( para estudiar o trabajar ) o para ir de “marcha”  el fin de semana. Si los adolescentes van acompañados por adultos a tomar el vermut, no se consideraría que se drogan, por el contrario si se piensa que lo hacen cuando se toman la “litrona” en cualquier parte.

La química del placer y de la conducta



Cuando alguien se plantea la cuestión de las drogas es porque detrás de ellas está la capacidad de modificar el psiquismo, el mundo interior, la manera de ser y la conducta. Con ellas se puede cambiar el estado de ánimo, alterar las relaciones sociales o reducir los padecimiento. Con ella se puede obtener más placer, otras experiencias, otras percepciones o sensaciones. Son sustancias que directa o indirectamente actúan sobre los órganos o sistemas responsables del pensamiento, las emociones o el comportamiento.
Modificaciones en el cerebro
En la especie humana pensar, sentir, ver, comprender, tener hambre o enamorarse- por citar algunos ejemplos de actividad psíquica - son acciones que se producen gracias al sistema nervioso, fundamentalmente por la acción de su parte central: el cerebro. Las emociones y los sentimientos no pueden existir sin las células nerviosas del cerebro, sin el conjunto de reacciones químicas y de movimientos celulares que en ellas se generan. Los fenómenos mentales son el resultado de un conjunto de actividades moleculares altamente organizadas llevadas a cabo por las células nerviosas.
Un cambio en la conducta o en estado de ánimo comporta un cambio en la química cerebral. A la inversa una alteración interna, o inducida externamente, de la química cerebral supone una modificación conductual o anímica. No se trata de hacer un reduccionismo de actividades humanas tan complejas como tener ilusiones, planificar el futuro, autoreflexionar, etc, a la bioquímica de las células del cerebro. Tan sólo se afirma que todo eso no es posible sin el cerebro y que la alteración de su funcionamiento tiene un impacto fundamental sobre esas conductas y vivencias de la persona.
Pero el ser humano, como ser social, como ser que se relaciona con un entorno, también modifica el funcionamiento de su cerebro a partir de la información que le viene del exterior. Se puede caer en una depresión porque falla algunos de los procesos que generan el estado de ánimo; pero igualmente el suceso desgraciado que pueda ocurrir tiene capacidad para impactar y alterar la química de las emociones. La amistad, el estudio, la experiencia, son fenómenos con capacidad de acción sobre el cerebro.
Una persona puede padecer una grave enfermedad mental porque se ve afectada alguna parte de sus células nerviosas, pero igualmente puede enfermar porque su existencia es un continuo fracaso y una fuente de padecimiento.
Cuando el psicólogo o el psiquiatra le atienden optan en unos casos por los medicamentos (psicofármacos) y en otros por el diálogo, el consejo, la orientación ( psicoterapia ) para reconstruir el funcionamiento cerebral alterado. Ambos procedimientos desencadenan reacciones químicas opuestas a las que produce la enfermedad.

La administración de drogas altera la química cerebral.



La administración de drogas es una forma importante de la alteración de la química cerebral.
Cuando las drogas llegan al cerebro alteran - de maneras muy diversas- el curso de las reacciones químicas cerebrales. La heroína puede generar sensación de templanza, el alcohol facilita la comunicación o los tranquilizantes a inducir el sueño, en la medida que son sustancias capaces- por su entidad química- de provocar el funcionamiento del cerebro los consiguientes cambios. No es que se quiera o se pueda reducir todo el ser humano a la biología, pero nada es explicable sin ella. Todo no es biología, pero nada se produce sin biología. Un sentimiento no es reductible a un grupo de neuronas ( las células del cerebro ) pero no hay sentimiento si alguna de ellas no funciona.
También es cierto que muchas sustancias actúan en gran medida condicionadas por las expectativas, es decir, que más allá de sus efectos farmacológicos teóricos está lo que el sujeto o el grupo espera obtener y acaba obteniendo. A la inversa, se obtienen escasos efectos de sustancias que son drogas pero que no son ingeridas como tales.
Muchas de las drogas que se toman se parecen extraordinariamente a sustancias que el propio cerebro usa en su funcionamiento. Su efecto se debe a que pueden actuar igual que ellas, que las “drogas” que ya genera el organismo.

Simplicidad solo aparente



Con frecuencia una misma sustancia tiene efectos contradictorios o afecta a receptores y áreas del cerebro con acciones opuestas.
Las anfetaminas, cuya acción estimuladora es conocida, son utilizables en determinadas circunstancias para reducir la hiperexcitación ( por ejemplo en el caso de los niños conocidos como hipercinéticos y cuya movilidad continua les impide una mínima concentración y atención para el aprendizaje) debido a que afectan a dos transmisores diferentes y opuestos. Se produce así también una afectación de zonas del cerebro relacionadas con la coordinación de los movimientos o la relajación muscular.
A la búsqueda de las zonas afectadas
La investigación de los efectos de las drogas, persigue desde hace tiempo la búsqueda en el cerebro de receptores específicos para cada una de las drogas. Pero ni para la más común de las drogas occidentales, el alcohol, ha sido posible localizarlo. La razón es bien simple: en general afectan a varios y sus efectos son una mezcla diversa de alteraciones en el proceso de alteración. Es una preocupación similar a la de intentar reducir y adjudicar a un área concreta del cerebro cada una de las actividades psíquicas. Pero se trata de una máquina compleja que actúa relacionadamente con áreas de coordinación y de suplencia.


Complejidad de zonas y funciones afectadas.


Los componentes activos de las drogas emulan o están relacionados con unas u otras sustancias del cerebro implicadas en su actividad química, pero, al igual que ellas, ni su efecto es único, ni inciden solo en un área. Pueden y deben hacerse esfuerzos para definir la acción de las drogas en relación con funciones y sistemas cerebrales específicos, pero una fuerte limitación a este propósito consiste en que la mayoría de las drogas afectan a muchas funciones cerebrales. No existe una droga “limpia” , una que imponga una cuestión única, neta. Atribuir todos los efectos químicos de una droga determinada a una única acción farmacológica conocida es, con frecuencia, erróneo.
Todos los otros añadidos personales y sociales que tienen las drogas pueden hacer que ni siquiera produzcan los efectos esperados. Así, por ejemplo, ocurre cuando un medicamento psicotrópico pasa a ser usado fuera de contexto terapéutico.


CUANDO LOS ADOLESCENTES SE DROGAN



QUÉ HACEN LOS ADOLESCENTES CUANDO TOMAN UNA DROGA.



La mayoría de las personas consumen diversas sustancias al día que son capaces de alterar su estado psíquico, como el café, el alcohol o los cigarrillos.
Cuando cualquier persona, en cualquier ocasión del día, toma una sustancia capaz de alterar el estado psíquico que tiene en ese momento, hace algo más que poner en relación su organismo con una droga. Existen cuatro elementos que definen el acto de usar una droga, cualquier droga, incluido el alcohol: las expectativas, la institucionalización, la relación social y el contexto vital en el que se usan. Cada uno de esos elementos, además, desde la perspectiva adolescente, tiene unos aspectos concretos y específicos a destacar.

Las expectativas.



En cualquier relación con las drogas lo más importante son los usos no las sustancias.
Cuando se utiliza una droga se tienen expectativas de obtener unos efectos determinados, se busca conseguir un placer, alcanzar un estado personal diferente.
En el caso de los adolescentes, las expectativas de efectos tendrá más importancia que los propios efectos. Entusiasmo, imaginación, modas, publicidad, culturas, reacciones adultas, etcétera, se mezclan para crear un complejo mundo de expectativas. En los adolescentes, dichas expectativas tienen mayor importancia que los propios efectos. Las expectativas son a menudo más problemáticas que la sustancia en sí.
Entre los adolescentes, los usos de drogas también responden a modas que ellos crean, reciben o alteran y que se difunden por su boca a boca particular.
Para poder prevenir el problema de las drogas hay que empezar sabiendo que se espera de ellas. Nada atrae más que aquello de lo que se espera mucho. Una buena expectativa y un buen ambiente son los componentes básicos de un buen “coloque”.


La Institucionalización



El uso de una droga suele enmarcarse en una ritualización determinada, en un ambiente ya institucionalizado definidor de una trasgresión social.
A veces, el consumo de drogas se origina por motivos culturales , pero en el caso de lo jóvenes, normalmente se debe al simple hecho de transgredir las normas establecidas.
En los adolescentes habrá que pensar más en la trasgresión que en la institucionalización
Aunque consuman drogas institucionalizadas los adolescentes lo harán de la manera menos institucionalizada posible.
Si toda la droga tiene su rito, su institucionalización, los grupos adolescentes constituyen, además, la que les es propia.
Convendrá calibrar las intervenciones para no quedar atrapados por las formas.

La Relación Social



El uso de drogas supone un posicionamiento de la persona con respecto a los demás.
Los adolescentes buscan continuamente su identidad. Muchos de los usos de las drogas se deben a que un adolescente quiere pertenecer a un grupo determinado.
En el caso de los adolescentes se debe recordar que no hay adolescente sin grupo o que ser adolescente es estar en busca continua de la propia identidad. Los usos de drogas no son banales y gratuitos , ya que suelen ser potentes generadores de identidad, provisional, en el seno de un grupo. Muchos comienzan asociados a conductas que sirven para definir un grupo al cual quiere incorporarse un adolescente.


El Contexto Vital En El Que Se Usan.



El uso de drogas tiene sentido de función de contextos vitales concretos. Nada tiene que ver usar drogas para obtener un mejor rendimiento, con hacerlo para pasar un buen rato de ocio. Usarlas en relación con un determinado malestar o enfermedad poco tiene que ver con su uso en los tiempos destinados a la búsqueda del placer. Tienen que ver con el conjunto de contextos y necesidades en los que se desarrolla la vida de cada día de una persona.
En los adultos el uso tiene que ver con el rendimiento, el éxito laboral, las relaciones, etcétera. Con los adolescentes pasa igual. Gran parte de las relaciones de los adolescentes con las drogas tiene que ver con sus tiempos y espacios de diversión.
La principal dificultad suele ser, saber cómo incidir positivamente en cada contexto concreto. Es difícil encontrar fórmulas de actuación destinadas a la construcción de un ocio que no necesite, contar con determinados usos de alcohol.


POR QUÉ PUEDEN CONVERTIRSE EN UN PROBLEMA.


Hablar de drogas suele ser equivalente a hablar de dependencia. La palabra droga está unida a ideas como toxicomanía (manía por los tóxicos), dependencia, habituación y similares.

De La Tolerancia a La Dependencia.



Si una persona toma, durante un cierto tiempo, determinadas drogas de determinada manera, es posible que le ocurran dos fenómenos: que poco a poco tenga que ir tomando mayores cantidades para obtener los mismos efectos; o que si se deja de tomarla se le presenten un conjunto de trastornos de mayor o menor gravedad. Son lo que se suelen llamar efectos de tolerancia.


Efectos de la tolerancia.



El cuerpo humano tolera su presencia desarrollando mecanismos cada vez mayores para destruirla. De esta manera, la cantidad inicialmente efectiva lo va siendo cada vez menos. La s neuronas también se adaptan y resultan cada vez menos sensibles a la presencia de esa sustancia que está alterando los procesos de transmisión cerebral.

Efectos de dependencia.



Se crea una situación que suele llamarse dependencia física. El cerebro ha instaurado ya mecanismos de compensación que provocan problemas si la droga no está presente.

Algunas Drogas Producen Mono.



La adaptación del organismo a la presencia de una determinada droga provoca la aparición de intensos trastornos físicos cuando se interrumpe la administración(síndrome de abstinencia). Se trata de lo que las personas con problemas de drogas llaman “mono”.
Si algunas sustancias se dejan de tomar de golpe se pueden producir problemas físicos y psíquicos.
La interrupción brusca del consumo produciría una situación problemática física y psíquicamente.
Ese “mono” depende del tipo de sustancia que se consuma y será muy diferente, más o menos grave, según sea una u otra.
Depender de una o varias drogas, parece ser algo más complejo; los problemas de las personas que las consumen son algo más que los derivados de su ausencia: fármaco dependencia. Los conceptos de tolerancia y dependencia ayudan a entender el funcionamiento de las drogas.

Usos Y Hábitos.



No es lo mismo consumir poco y en diferentes situaciones que abusar masivamente de él en el fin de semana: no es lo mismo beber cerveza en un concierto de rock que llenarse de combinados en la discoteca; no es lo mismo para un europeo con el alcohol formando parte de su civilización que para un árabe cuya cultura se lo prohíbe. Algunas drogas son altamente adictivas para la mayoría de formas de uso, mientras que otras sólo en contados casos y situaciones crearán auténticos adictos.
Los individuos, como seres adaptativos, adquieren hábitos y formas de conducta que suponen la tendencia automática a actuar de una determinada manera.
Se tiende a un determinado consumo por la instauración de un hábito: una respuesta condicionada por el aprendizaje y que se ejecuta casi automáticamente. Pedir una copa de coñac tras una comida opulenta, encender un cigarrillo en una situación de espera, son consumos instaurados a partir de hábitos y muchas personas son dependientes de esos hábitos.

Drogas Blandas, Drogas Duras.



Lo importante son los usos. Se tiende a clasificar a las drogas en duras y blandas, magnificando los efectos de unas y disminuyendo los de otras. En realidad hay usos duros y usos blandos de casi todas las drogas y las condiciones personales o ambientales pueden hacer problemático el uso de una droga que en principio, no lo es.

Preguntas Y Respuestas Sobre La Gravedad.



Se plantean tres preguntas a las que habrá que buscar respuestas.
1.)    La persona dependiente.
Se puede aceptar que hay una situación de dependencia cuando la persona lleva a cabo:
-    Una situación excesiva.
-    Una utilización perjudicial. La utilización le produce perjuicios físicos, psíquicos o sociales.
-    Una utilización compulsiva. El consumidor se resiste a dejar la sustancia.
2.)    La lista de los riesgos.
El riesgo de tener problemas, de llegar a ser adicto a una determinada sustancia depende de múltiples factores. Se resumen en:
-    El conjunto de efectos que produce. Las sustancias que producen euforia o placer tienen más riesgo de producir adición.
-    La rapidez con la que aparezcan los efectos. Cuando las drogas son consumidas por vía intravenosa es más factible que se produzca la adición que cuando se fuman o son ingeridas.
-    La disponibilidad y la incitación comercial a su consumo. Si a la persona le parecen igual los efectos de diversas drogas, es más fácil que abuse de drogas sin trabas para su obtención. En los adolescentes puede ser a la inversa.
-    La valoración social que tenga en determinados ambientes. La tendencia a abusar es mayor si una droga es considerada clave para el éxito profesional o social.
-    El valor funcional que se le otorga, aquello para lo que se cree que sirve
-    El estilo de vida y las circunstancias personales y sociales. El riesgo de depender del alcohol, cocaína y anfetaminas es mayor en las personas que viven inmersas en fiestas, relaciones sociales y de representación profesional que las personas con vida sencilla y ritmos sociales tranquilos.
Si un joven es ansioso o padece de insomnio preferirá el uso de drogas tranquilizadoras, mientras que el que sólo sufre una dificultad transitoria, preferirá el uso de drogas que le proporcionen lucidez.
-    El grado y la rapidez con la que generan dependencia física. La gravedad del síndrome de abstinencia que la interrupción del consumo provoca.
-    El grado y la rapidez con la que su utilización continuada desarrolla tolerancia. La necesidad de aumentar la dosis para tener los efectos deseados incrementa las cantidades a consumir.
Los problemas dependen de la velocidad con la que aparezca tolerancia o dependencia física, pero también del estilo de vida de la persona.
El cuerpo se acostumbra a la presencia de un tipo de droga y se genera lo que se conoce como tolerancia.

Uso Problemático Y Adolescencia



La preocupación por los usos que los adolescentes hacen de las drogas suele comenzar por el tipo de sustancias que consumen. En un mundo de cambios continuos en las sustancias, la simple clasificación de las drogas no puede ser otra cosa que una referencia.


Los peligros de las escalas



No puede hacerse una escala de gravedad basada solamente en las sustancias puesto que hace que se reste importancia a otras maneras de consumir sustancias más banalizadas.

Análisis de las circunstancias que rodean el consumo



Hay que analizar las maneras, cómo las toman, el sentido y las circunstancias en las que se producen los consumos.
Ideas básicas como la dependencia deben tener otra lectura en la adolescencia. Teniendo en cuenta la condición adolescente, así como su mundo interior y exterior en evolución. La necesidad de la sustancia , o la necesidad de un determinado estilo de consumo son elementos añadidos a su vivir dependiente.

La meta que se quiere alcanzar



Conseguir que como adolescentes y como adultos sean capaces de vivir en un mundo de drogas sin ser destruidos. Aunque un joven todavía no dependa de la droga, su vida puede estar llena de dependencias.

Vivimos en un mundo con drogas


Un grupo adolescente definido en torno a la dificultad y el conflicto social, empapará su vida difícil con casi todas las drogas disponibles en su medio. Mejorar en ese grupo la convivencia con las drogas pasa por enriquecer su vida cotidiana con experiencias positivas. Un adolescente estable, sin conflictos importantes no consumirá drogas habitualmente, y, cuando ocasionalmente pruebe alguna, es posible que no le cause problemas posteriores.

Algunos Relativismos Más


La rapidez con la que una droga genera sus efectos, influye en su potencial adictivo. La acción de las drogas no es algo que se produzca mecánicamente de una manera universal para todos. El problema puede nacer de la falta que tienen los adolescentes de otras experiencias o de la ausencia de interlocutores para analizarlas.


Fumar, esnifar, inyectarse, beber.



Los efectos de las drogas dependen de cómo se administren.
-    Si una droga se inyecta en vena la sangre la difunde con rapidez a todas las partes del cuerpo incluido el cerebro.
-    Cuando una droga es ingerida oralmente ha de ser absorbida por la sangre que pas a través del estómago o del intestino, pasará después por la acción del hígado y llegará posteriormente al corazón, los pulmones y el cerebro.
-    Si la droga es fumada pasa directamente a la sangre en los pulmones y alcanza en pocos segundos el cerebro.
-    Esnifar, inhalar, son vías rápidas mediando una filtración por los capilares en las vías respiratorias, la acción neurológica es esencialmente rápida.
La manera de usar las drogas depende también, en gran parte, de su regulación legal.
Si la sustancia es adulterada o es cara, normalmente el consumidor busca la vía de entrada más directa y agresiva. Es muy común encontrarse con que se pagan cantidades desorbitadas por una droga cuya proporción de producto activo es mínima. Entonces el joven se la inyecta para poder conseguir el máximo efecto con la poca cantidad que ha podido consegui

Acabar con su acción


Una vez que las drogas entran en el sistema circulatorio se distribuyen por todo el organismo. Algunas son alteradas o destruidas en la propia sangre, otras se almacenan durante largo tiempo en las grasas.
El cerebro está bañado por el líquido cefalorraquídeo que restringe el paso de las sustancias químicas. Barrera gracias a la cual no todas las moléculas de las drogas afectan al cerebro.
Al final, la droga será eliminada del sistema circulatorio por metabolización y eliminación al exterior.
La mayoría de las drogas son metabolizadas por el hígado que está altamente especializado en transformar y hacer inactivas las sustancias químicas ajenas al organismo.
Los problemas de dependencia física de una droga tienen que ver con la velocidad con la que se anulan los efectos o se expulsa una droga del organismo.

Dosis y efectos


No se puede afirmar que cada droga produzca siempre un mismo efecto, ya que depende de múltiples factores y circunstancias.
Se puede afirmar que exista una relación entre dosis y respuesta del organismo: a mayor cantidad de droga administrada mayor manifestación de sus efectos.

Cada organismo una dosis



Existen dosis mínimas para que se produzca algún efecto y dosis máximas o mortales, pero ambas dependen del individuo y las circunstancias. Las dosis mínimas son muy dispares. Se miden en gramos, miligramos y microgramos.
La intensidad de los efectos de una droga es proporcional a la cantidad absorbida, con algunas drogas puede producirse una especie de reacción en dos fases: dosis diferentes parecen tener efectos absolutamente contrarios.

Situación física y efectos



Casi todas las drogas producen acciones fisiológicas. La situación psíquica de partida en que se encuentra el sujeto puede condicionar los efectos, produciendo incluso los contrarios a aquellos que esperaban.

Distintas drogas, distintos objetivos



La mayoría de las drogas producen varios efectos sobre el cuerpo humano.
Casi todas las drogas producen más de un efecto y no todas las personas los interpretan igual. Es erróneo pensar que los usuarios de drogas buscan un solo efecto o que buscan el que los farmacólogos le han asignado. El efecto más buscado por los adolescentes a la hora de consumir drogas es la sensación de sentirse integrados con sus iguales, compartir cierta intimidad.

CLASIFICACIONES PARA TODOS LOS GUSTOS



Clasificar las drogas es una tarea muy difícil, la  aparición de nuevas drogas hace que las clasificaciones establecidas envejezcan con rapidez.

¿Cómo clasificar?



Ninguna clasificación de las drogas resulta satisfactoria. Se puede tomar como primer criterio de clasificación la composición química de las drogas, pero, sustancias de estructura muy similar producen efectos radicalmente diferentes. La multiplicidad de efectos que produce cada droga dependiendo de las particularidades de cada individuo, dificulta aún más su clasificación.
Existen también propuestas de clasificación según los usos clínicos y terapéuticos pero que da fuera su uso no médico. Las clasificaciones hechas a partir de la legalidad o ilegalidad son las más plagadas de falta de objetividad.
No existen drogas buenas o malas en sí mismas. Existen sustancias más o menos potentes, con efectos más o menos específicos, que pueden ser usadas de manera que tengan buenos o malos resultados. Son las personas las que las usan de una u otra manera, para vivir o morir. No hay droga de un sólo uso y de un sólo efecto.


Una propuesta orientativa



Se puede trabajar con un esquema simple y relativo que ayude al menos a colocar las sustancias por una cierta proximidad entre ellas. Para los organismos internacionales de fiscalización, las drogas están clasificadas por listas de mayor o menor control.
El esquema de clasificación de las drogas es el instrumento que utiliza la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, dependiente de la ONU y con sede en Viena. Existe desde la Convención de febrero de 1925.
El Convenio sobre Sustancias Psicotrópicas aprobado en 1971 sirvió para añadir cuatro listas más de control.
Lewin, creador de la farmacología moderna, hizo una clasificación de drogas en 1924 distinguiendo cinco tipos: Euphorica, Phantastica, Inebrantia, Hipnótica y Excitantia.

Euphorica:

Disminuyen y eventualmente suspenden las funciones de emotividad y de percepción… poniendo al sujeto en un estado agradable de bienestar. Son- el opio, la morfina, la codeína, la heroína, la coca, la cocaína…

Phantastica:

Agentes de ilusiones… dan lugar a una excitación cerebral, que se manifiesta bajo la forma de deformaciones de las sensaciones, de alucinaciones, ilusiones y visiones. Son; el peyote, la mescalina, la cannabis, la amanita venenosa, la datura,…

Inebrantia

: Embriagantes que después de una primera fase de excitación cerebral, dan lugar a una depresión de la excitabilidad que puede conducir a un estado de supresión temporal. Son: el alcohol, el cloroformo, el éter, la bencina…

Hipnótica:

agentes del sueño, somníferos como el cloral, el parldehido, el veronal, el bromuro de potasio,…
: estimulantes psíquicos, procuran un estado de estimulación cerebral percibido subjetivamente. Son, el café, el té, la nuez de cola, el mate, el cacao, el alcanfor, el tabaco, el kat, el arsénico…

CLASIFICACIÓN DE LAS DROGAS



Antidepresivos:.

Sustancias de acción muy diversa que resultan útiles en la recuperación de los estados de ánimo depresivos

Estimuladoras de la actividad cerebral. Drogas para el ritmo o frenesí:


- Pequeños estimulantes: El café y el tabaco nuestro de cada día
- Grandes estimulantes: Cocaína y Anfetaminas —–> Extasis

Distorsionadoras o creadoras de nuevas realidades psíquicas:


- Alucinógenos: Desde los cactus y setas sagradas hasta las sustancias que alucinan por intoxicación
- Derivados del cáñamo: Porros Canutos marihuana…….

Depresoras de la actividad del sistema nervioso. Drogas de la paz.



- Alcohol y similares: En determinadas fases y situaciones pueden ser vividos como estimulantes
- Analsiolíticos o calmantes de la angustia: Los más conocidos son los derivados del diacepan. Algunos tienen que ver con la inducción al sueño
- Grande tranquilizadores: Usados en combinaciones diversas en salud mental
- Opiáceos: Derivados del opio, naturales o sintéticos(morfina, heroína, codeína); Su poder principal es analgésico (calmar el dolor). Pero no ésa la percepción de los consumidores.

LAS DROGAS PREFERIDAS POR LOS ADOLESCENTES



PÍLDORAS PARA LA MARCHA



El impacto numérico, el efecto sobre sus culturas y sus estilos de vida, el riesgo real de  que los adolescentes tengan finalmente problemas con ellas entre otros factotes, hace que ocupen el primer lugar de un entramado sustancias compuesto por diversas “pastillas”, el alcohol y la cocaína, dejando para después otras drogas que tiene un carácter más clásico.
En las preocupaciones razonables de muchos padres y madres, o de los educadores que se relacionan con los adolescentes, ocupa un lugar destacado saber que toman sus hijos (sus alumnos) cuando desaparecen los fines de semana y se van “de marcha” con sus amigos.
Se comparte una cierta nebulosa de ideas y sensaciones, sobre las drogas presentes en los tiempos y espacios de diversión, alimentada periódicamente por sucesos que difunden los medios de comunicación general.

PRINCIPALES CAMBIOS SUCEDIDOS EN LOS ADOLESCENTES.



- La consolidación de la adolescencia como etapa universal y forzosa.
- La generalización y masificación de determinadas pautas de ocio juvenil.
- La creación de diversas culturas juveniles, o los cambios en ellos relacionadas con la diversión.
- La presión comercial hacia el consumo y la generación de grandes negocios con el ocio juvenil.
- El rechazo de determinadas drogas y determinadas formas de drogarse.
- La atracción de otras, sometidas a modas o campañas de marketing.
- La mayor facilidad para sintetizar en el laboratorio viejas y nuevas sustancias.

En esta nueva realidad, los adolescentes y jóvenes de finales de los 90 constituyen nuevas maneras de relacionarse con el alcohol, acceden ala cocaína, se divierten con diversas pastillas de la familia de las anfetaminas y formalizan un cierto uso de la cannabis (los porros).

“Drogas de diseño”



La expresión “drogas de diseño” sugiere que alguien está diseñando una sustancia a la carta para obtener determinados efectos. La realidad ciertamente no es así, aunque algunos jóvenes consumidores lo creen.
Las drogas de diseño son aquellas que han sido creadas en los laboratorios  farmacéuticos mediante cambios en otras drogas conocidas.
Se trata de una activa carrera, en multiplicidad de laboratorios clandestinos, para poner en circulación nuevos productos o nuevas variaciones de viejos productos, nuevas versiones a partir de la misma sustancia inicial.
Junto a ella existen otros usos en el espacio de la diversión y el placer,  redescubriéndolas, y redescubriéndolas, y convirtiéndolas rápidamente, si su uso crea cultura y moda, en un producto mercantil.
En los lugares de diversión en los que se mueven los adolescentes europeos están presentes un conjunto de variopinto de “pastillas”, de colores y formas diferentes, que se toman en un contexto que tiene que ver justamente con la diversión y la relación.

“Ir de pastillas”



En el esquema para clasificar las drogas se ha hablado de las estimuladoras de actividad cerebral y entre los grandes estimulantes se ha colocado a las anfetaminas. De esa familia y sus parientes son  las “pastillas” que ellos toman.
Las “pastillas” que consumen los adolescentes no son todas anfetaminas, aunque todas tienen un componente estimulante.
Hay un conjunto de sustancias más o menos asociadas ( según el territorio y la época aparecen unas u otras) designadas en términos especializados.

“PASTILLAS” MÁS UTILIZADAS



Entre las comercializadas en algún momento como fármacos:
- Anfetamina (Simpatina, Centramina,…)
- Dexafentamina (Dexedrina)
- Metanfetamina (Methedrina)
Entre las no comercializadas:
- Metilendioxianfetamina (MDA)
- Dimetoxi-4-metafetamina (DOM)
- 3,4-metilendioximetanfetamina (MDMA)
Y una larga lista más como, DOB, MBDB, MDEA, STP, etcétera.

La lista anterior, y otros muchos centenares de sustancias análogas existentes, se pueden colocar en una línea continua en la que en un polo se situarían las anfetaminas en el sentido más estricto , y en el otro las sustancias cuyos efectos están más bien cerca de los alucinógenos.


Qué es el “éxtasis” y algunas cosas que se le parecen.



El “éxtasis” tiene ya detrás de sí una cierta historia.
El “éxtasis” comenzó a popularizarse en las universidades estadounidenses, en la década de los años 70. A finales de los 80 se convirtió en una droga de uso masivo.
En España, el consumismo de “éxtasis” esta directamente relacionado con la denominada ruta del bakalao .
El “éxtasis” es un producto creado en 1914 y popularizado por la contracultura, pero especialmente por su prohibición en los años 80.
El “éxtasis” es una droga de la diversión que nada tiene que ver con la marginación que conlleva la heroína.

¿Speed o “éxtasis”?


En las discotecas españolas, el speed fue la primera sustancia en hacerse popular. Esta sustancia es una variante de las anfetaminas, presentada para ingerir o esnifar. Se introdujo principalmente con la pretensión de facilitar largas horas de “marchas”, de diversión, sin cansancio y con una buena estimulación general.
Esta sustancia abonaria el terreno para que el “extasis” y similares encontraran un mercado y una necesidad a cubrir.
Speed o extasis, parecen ser las sustancias que tienen a su disposición y toman en los lugares de encuentro, aunque se decante más hacias el “éxtasis”, sin excluir la primera.
Junto a ellas, además estarán los ácidos ( los tripis)

Para las largas noches de música y felicidad



La diversidad de píldoras teiene una función principal que es la de mantener despiertos  a los jóvenes, para bailar y participar en la fiesta durante largos periodos de tiempo, fundamentalmente de los fines de semana.
El “éxtasis” parece que favorece la amistad, facilita la comunicación de sentimientos y otro tipo de convivencia de la sexualidad. Se trata de una droga de la sociabillidad, tomada cuando se está en grupo, cuando uno quiere divertirse, casi siempre entre amigos. Es la droga de la compañía.
También es considerada una droga afrodisíaca, pero no en el sentido en que incremente el apetito sexual.
Con las pastillas se está ante una droga que cubre perfectamente un conjunto de necesidades ampliamente sentidas por las población.
Las drogas tienen que ver fundamentelmente con las culturas de la diversión y con estilos de vida en los que  ésta tiene un gran peso. Algunos entornos como las macrodiscotecas tiene una especial incidencia en el inicio y el mantenimiento de los usos.

Convertirse o no en “pastillero”


Dos de cada tres jóvenes que han probado el “extasis” sólo lo han hecho de manera ocasional. Un 15% de los que seguirán tomando, lo harán de forma continua y en ocasiones descontrolada.
Las “pastillas” no suelen ser muy potentes puesto que cuanto menor efecto tengan, más “pastillas” se venderán.

Modos y formas adolescentes de usarlas.



Entre los adolescentes (entre 13 y 17 años), las “pastillas” tienen un peso significado. Con cierta frecuencia suelen protagonizar incidentes de descontrol. La necesidad de los adolescentes de contravenir las norma, de saltar los límites o de probar los riesgos tiene un correlato perfecto en los efectos del speed  o del “éxtasis”.
Especialmente ante los adolescentes las “pastillas” aparecen hoy como una droga que pueden controlar, limpia, fácil y cómoda de usar, y es más barata que otras drogas con efectos similares como la cocaína.
Es la única droga ilegal que se vende fiada en el  último escalón de la distribución. Chicos y chicas adolescentes, con una vida absolutamente normalizada, se pagan  su diversión del fin de semana ganando 500 pesetas en cada una de las “pastillas” que se pasan.

Cuáles son los principales problemas.



El riesgo principal comienza por no saber nunca qué es lo que están tomando y cual es su poder real. De esta manera los principales problemas suelen surgir por un abuso no previsto en las cantidades o en las combinaciones de pastillas que resulten nefastas. En condiciones normales un uso esporádico no tendría que producir problemas.

Problema fisiológico.



Todas esas sustancias también tienen otros efectos sobre el cuerpo.
El otro grupo de problemas principales tiene que ver con su impacto sobre el cerebro y con algunas características individuales. Sean unas pastillas u otras, tienen efectos tóxicos bastante duraderos sobre el sistema nervioso. Si su abuso se mantiene aparecerán trastornos psiquiátricos de importancia, que llegaran incluso a la psicosis, a las despersonalización y a la pérdida de contacto con la realidad.

Pequeña nota sobre loas alucinógenos. El LSD.



Una droga fuera de contexto.



Existe un conjunto de sustancias cuya capacidad principal es crear experiencias que podrían considerarse visionarias.
Hacen que se genere un mundo psíquico diverso, que se detecten percepciones y vivencias diferentes de aquellas a las que se llega sin estar bajo sus efectos, “amplían” la mente hacia mundos desconocidos.

Categorización de los alucinógenos.



Diversas sustancias han sido incluidas en la categoría de alucinatorias. Algunas como la cannabis.
Pero, hablar de alucinógenos o de drogas  psicodélicas en la Europa y América del Norte de las últimas décadas es hablar del LSD. Ha sido la droga psicodélica por excelencia. Una sustancia que hoy ha caído en gran medida en desuso.


Alucinógenos hoy día.



Como otra drogas, su uso tiene que ver con la necesidad de descontrolarse, de calmar la ansiedad, de olvidarse de los problemas, de seguir ritmo o de gozar inmediatamente.
En el contexto contracultural el LSD se llegó a convertir en el billete predilecto para un viaje emocionante a nuevos mundos de la experiencia anímica.

Activo en pequeñísimas dosis.



El LSD produce efectos psíquicos en dosis ínfimas. El ácido tiene una enorme potencia de acción psíquica. Su capacidad de transportar a otros mundos hizo que se le pusiera el nombre de trip ( en inglés viaje).

El riesgo a quedarse “colgado”.



El peligro del LSD  no es la toxicidad, es la posibilidad de quedarse “colgado” de que desencadene un transtorno psíquico grave.  Un peligro que está latente en cada ensayo.
Su gran potencial de acción así como su enorme condicionamiento por el ambiente y la realidad psíquica más profunda del individuo, han dado lugar a múltiples accidentes psicodélicos.

Aquellos ácidos son hoy simples “tripis”



Hablas de “pastis” es hablar también de “tripis” y su oferta no está muy separada. Aunque lo jóvenes distinguen perfectamente un tripi del speed o del éxtasis pueden no rechazarlo en determinadas situaciones y circunstancias. La tentación de su uso entre los adolescentes está incrementada por un coste inferior al de las pastillas, y además les asegura colocones intensos y de larga duración.





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