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Caracterización antropológica de la cultura parte 1 - Monografía



 
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Antropología filosófica social y cultural. Civilización. Contracultura. Tribus urbanas



Caracterizaciones antropológicas de la cultura



Podemos definir antropología como el estudio de los seres humanos desde una perspectiva biológica , social y humanística. La antropología se divide en dos grupos: la antropología física , que trata de la evolución biológica y la antropología cultural que se ocupa de las formas en que las personas viven en la sociedad, es decir, las formas de evolución de la misma. Esta última es en la que nos vamos a centrar.

Antropología social y cultural



La cultura o civilización, en sentido antropológico es todo  complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualquier hábito o capacidad adquirida por el hombre en cuanto miembro de la sociedad.

Gran parte de la investigación antropológica se basa en la investigación de las distintas culturas, estos estudios se realizaban para registrar cada estilo de vida antes de que experimentaran la influencia de los procesos de modernización .Durante la segunda
Mitad del siglo XX la antropología cultural comenzó a relacionar su campo de estudio con el de la antropología social puesto que se llegó a la conclusión de que la investigación de las formas de vida y de las culturas casi siempre está relacionadas.

Ahora vamos a hablar de la evolución de la cultura y de las distintas posturas que se adoptan ante ella, puesto que es importante conocer la evolución para analizar la concepción que nosotros tenemos de cultura. En el siglo XX existen dos posturas radicalmente diferentes para explicar la evolución cultural. En primer lugar están los evolucionistas que defendían que en las distintas sociedades se produjeran procesos muy similares de desarrollo cultural debido a  la unidad psíquica fundamental de toda la humanidad, así las minorías gobernantes se explican como efectos de las cualidades mentales de los individuos. La postura contraria encuentra la clave de la evolución en las condiciones materiales de la vida, además resalta las influencias ambientales en los - sistemas culturales , puesto que se han visto favorecidos por determinadas características geográficas y climáticas.

Otro concepto a tener en cuenta es como consideran a la persona los antropólogos, psicólogos y sociólogos puesto que debemos de saber que misión cumple en la sociedad cada hombre. La definición de persona es simplemente el rol o papel que cumple cada ser humano en la sociedad. Algunos autores diferencian los conceptos de persona y de individuo. La persona es una entidad social unida al proceso social de evolución, es decir “como proceso en si” mientras que definen al individuo como “entidad separada” pero que participa de la estructura social, es decir, un individuo es cada ser que compone junto a otros una sociedad. Hoy ser una persona implica también reconocer su “derecho a los derechos humanos”.

Cultura y civilización


Cultura



Es uno de los conceptos centrales de la antropología filosófica, cada escuela de antropólogos ofrece un concepto de cultura diferente.

Diseño global de la idea de cultura


Tiene una denotacion muy amplia. Pero no es suficiente enumerar las partes de esta definición porque estas partes pueden entenderse como determinaciones de su extensión interna, de sus modos específicos. Por eso es preciso intentar alcanzar también el principio que nos permite pasar de unas partes a otras. De este modo el concepto denotativo de cultura pide desarrollarse por medio de un concepto connotativo y circularmente el concepto intencional de su desarrollo denotativo.

La definición que dio E.B. Tylor de la cultura es principalmente una definición denotativa. “La cultura o civilización en sentido etnográfico amplio es aquel todo complejo que incluye el conocimiento, las creencias, el arte, la moral, el derecho, las costumbres y cualesquiera otros hábitos y capacidades adquiridas por el hombre en cuanto miembro de la sociedad”.

Lo interesante de esta definición, es su gran amplitud denotativa. Lejos de restringir el concepto de cultura a ciertos contenidos humanos, el concepto de cultura de Tylor abarca también otro contenido humano en cuanto tal. No solamente el arte es una actividad cultural sino que también lo es el trabajo manual; no solamente hay cultura en las casa de cultura, puesto que una casa cualquiera aunque sea una choza es también un objeto cultural. Y no solamente es cultura la organización de un hospital, ya que también es cultura la organización de una banda de asesinos.

El concepto de cultura de Tylor, en cuanto contiene la noción del “todo complejo” dice también la segregación de todo aquello que no es cultura y aun se perfila mediante esta segregación. Denotativamente el concepto antropológico de cultura suele abarcar a todo aquello que no es naturaleza.

En cualquier caso la denotacion del concepto de cultura solo se lleva a cabo por medio de criterios definicionales más abstractos puede cumplirse lógicamente. Depende de lo que se entienda por naturaleza, dado que los procesos naturales también están presentes en el “reino  de la cultura”.
Desde una perspectiva lógico conceptual apareciera clara la idea de cultura en sus relaciones con la naturaleza cuando regresamos al paralelismo de aquella idea con la idea medieval de Gracia. Se trata de una situación paralela a aquella que en la edad media componía el “reino de la Gracia” respecto del orden natural. La idea moderna de cultura se configura como una secularización del concepto de “reino de la gracia”, una vez que se han producido profundos cambios en la conciencia religiosa del mundo. Lo que en el “antiguo régimen” era el “reino de la gracia”, será ahora el “reino de la cultura”. Cabria desdoblar este esquema en dos momentos en los cuales el primero (A) tiene un carácter mas bien denotativo, correspondiendo al segundo (B) un matiz mas bien connotativo.

- La cultura frente a la naturaleza equivale al hombre frente al mundo vegetal, el hombre es el ser cultural y la cultura se define a su vez por el hombre.
- El criterio anterior suele ir acompañado de este otro: la cultura es el espíritu, frente a la naturaleza de caracter no espiritual.
La definición que se da en nuestros días acerca de cultura conduce a una idea subjetiva de cultura porque el marco en el que se inscribe la cultura es el sujeto. Dado este marco se distinguirán aquellos aspectos de la conducta que se reproducen o transmiten naturalmente, y aquellos otros que se reproducen por medio del aprendizaje, estos últimos serian precisamente los contenidos culturales.

De este modo se lograría explicar porque tambien los animales tienen también formas de cultura.

La cultura no parece poderse reducir ni a algo subjetivo, ni a algo objetivo, porque consta de componentes genéricos de toda índole.

Si desapareciesen los sujetos , también desaparecería la cultura ya que las formas culturales perderían su significado. La cultura no es simplemente un reflejo de la sociedad, pero tampoco en un mero resultado de la conducta. Las leyes psicológicas o sociológicas no pueden dar cuenta de las legalidades que gobiernan las formaciones culturales y en gran medida puede afirmarse que el proceso de constitución de las ciencias culturales ha comportado la liberación del psicologismo y la lucha contra el.

La cuestión estriba en poder regresar a un punto tal en el que el concepto de cultura pueda abrazar normativamente a la vez a sus componentes subjetivos y a los componentes objetivos sin subordinar unos a los otros.

No basta la transmisión de un aprendizaje para poder hablar de cultura como algo independiente de los procesos psicológicos o sociales y de los procesos mecánicos. La cultura implica una sociedad pero no se trata del reverso y del anverso de una misma hoja de papel, cultura y sociedad se comportan mas bien como conceptos conjugados.

La idea de cultura entendida desde este modo no pueda por tanto desarrollarse internamente por medio de una división dado que en todo momento de una formación cultural existen componentes subjetivos y objetivos.

Civilización



Estado avanzado de una sociedad que posee una unidad histórica y cultural.

Cultura y civilización



Ha habido una tendencia a oponer el término “cultura” al término “civilización”, reservando aquél para referirse a la cultura subjetiva y éste para la cultura objetiva. En un sentido más restringido, las civilizaciones son las culturas en su estado más desarrollado; para los antropólogos clásicos, inmersos en la ideología “progresista” las civilizaciones constituían el término más alto del desarrollo de las culturas primitivas y, por ello, en tanto se pensaban como confluyentes en una cultura única planetaria, al menos potencial o virtual, podían caracterizarse por la nota de la universalidad. Considerando la oposición cultura/civilización como oposición dada en el plano objetivo, cabría advertir una tendencia a considerar el término “cultura” como designando a un concepto distributivo, a una “clase” cuyos elementos fueran las esferas culturales, cada una de ellas dotada de “hechos diferenciales” precisos. La civilización, en cambio, llevaría asociada desde el principio la tendencia a la unicidad y a la universalidad, en tanto se considera como fase final y madura de las diversas culturas, algo así como el “punto y final”. Ahora bien, que la idea de civilización tienda a ser utilizada con intención unitaria y universal, incluso como un programa de acción, no significa que, de hecho, la unicidad de la civilización este asegurada, ni menos aún su valor. A la idea de civilización en su sentido unitario y universal la ocurre algo similar a lo que le ocurrió a la idea de Dios de las religiones terciarias: que sin prejuicio de sus pretensiones de unicidad y de universalidad, de hecho se presento unas veces bajo la vocación de Yahvé, otras veces bajo la vocación de Dios y otras veces bajo la vocación de Alá.

Si consideramos cultura como quehacer subjetivo de un hombre o grupo humano, y a la civilización como la plasmación en realidades objetivas de esa cultura materiales tales como edificaciones, tecnología, instituciones políticas, laboratorios, fábricas, estructuras legales, etc.
Podemos decir entonces que existen Civilizaciones Superiores en cuanto a que con sus elementos se han podido imponer a otras Civilizaciones, o  a pueblos que carecieron propiamente de elementos civilizatorios.

Eso no entraña forzosamente una Superioridad Cultural. De hecho,  la situación actual, tal como se ve en lo cotidiano, habla más bien de una Civilización cada vez más incapaz de resolver nuevos retos históricos, ante lo cual cada vez más hombres se sumen en fórmulas racionales.
En el caso de América pre-hispánica, indudablemente la Civilización Europea ha demostrado en más de 500 años su Superioridad en muchos campos. Ha alcanzado lo Universal. Sin embargo tiene en su seno elementos autodestructivos que obedecen más a un problema de Cultura que de Civilización.

Por ejemplo los valores de Competencia y el Individualismo, por encima de los valores de Cooperación y el Grupo. Civilizatoriamente no hay ningún impedimento para erradicar del mundo la pobreza y el hambre. Culturalmente sí.

Mucho cuidado. El que crea que culturalmente el amerindio tenía “cosmovisión” o “valores” no existentes en Europa, se equivoca. De ser así, Europa no habría contado con el Impulso Subjetivo para salir de su Edad Media, y para imponerse en el resto del mundo. Quizás a veces les ha faltado ese espíritu romano de incorporar a su cultura los valores más destacados de los pueblos que han ido encontrando.

Según qué elemento cultural impere a la larga, así mismo se verá su resultado en el curso de la historia. Nuestra vida colectiva está caracterizada por nuestra cultura y civilización. Cultura debe ser distinguida de Civilización. Cultura designa la variedad de expresiones humanas inclusive de creencias, costumbres, arte, etc. Mientras que civilización se  refiere al nivel de sentimiento humano y de racionalidad presentes en una cultura.
Una estructura social elaborada puede representar un alto grado de cultura, pero si es permeada de discriminación o explotación ser incivilizado. Similarmente, un arte de buena calidad técnica pero más superficial puede exhibir cultura, y carecer de civilización.

De ahí que sea posible tener cultura y no ser civilizado, o ser civilizado sin tener cultura. Algunas poblaciones nativas pueden ser relativamente “aculturizadas”, por ejemplo no poseer escritura o tecnología sofisticada, mas ser altamente civilizadas. De la misma forma, vemos muchas naciones científicas y culturalmente avanzadas cuyo comportamiento perverso denota una falta total de civilización.

Existen también, los conceptos de cultura burguesa o cultura cortesana o amabilidad para definir tales diferencias. La primera esta ligada al conocimiento; la segunda a la educación, buenas maneras, respeto a los otros, etc.
La civilización debe siempre tener primacía sobre la cultura y la ciencia. La cultura se desenvuelve naturalmente con el desarrollo del intelecto y es esencial que posea un fundamento sólido de civilización. Cuando la ciencia adquiere una posición más alta que la civilización  la sociedad esta predestinada a tonarse materialista y desequilibrada y de ahí los grandes gastos como el desarrollo armamentista, mientras problemas como las garantías de la satisfacción de las necesidades básicas de alimentos para la mayor parte del mundo quedan sin solución. La ciencia que no esta al servicio de la civilización no es considerada progreso.

La filosofía de PROUT se basa en una visión universal y procura alcanzar la unidad a través de la diversidad. Por lo cual, la cultura humana es considerada una entidad con variaciones locales. Estas variaciones deben engrandecer las bellezas de la totalidad en vez de crear divisiones. Las tendencias fundamentales de la mente humana son las mismas en todas partes, sin embargo, debido a varios factores, ellas son expresadas de manera y en proporciones diferentes. Para desarrollar verdadera unidad es preciso que respetemos la diversidad y al mismo tiempo reconozcamos nuestra inherente semejanza.

Civilizaciones y subcivilizaciones



Las civilizaciones pueden contener un gran número de seres humanos, por ejemplo. China (”una civilización que pretende ser un Estado” como dijo Lucian Pye), o un número muy pequeño de gente, como el Caribe anglófono. Una civilizacion puede abarcar varias naciones Estados, como es el caso de las civilizaciones occidental, latinoaméricana y árabe, sólo una como sucede con Japón. Por supuesto, las civilización se mezclan y traslapan y pueden incluir subcivilizaciones. No obstante, las civilizaciones son entidades algo significativas y si bien sus límites raramente son netos, son reales. Las civilizaciones son dinámicas, ascienden y decaen, se dividen y funden. Y, como bien sabe cualquier estudiosos de la historia, las civilizaciones desaparecen y son sepultadas en la arenas del tiempo.

Extremo Oriente



Desde los tiempos más remotos, la religión china consistía en la veneración de un panteón de dioses encabezados por Shang Di (’el Señor en las Alturas’); incluía además la veneración de los antepasados. La forma de adoración más típica era la ofrenda ritual de comida y vino. El culto a los antepasados entre las familias más importantes de la dinastía Zhou (c. 1100-221 a.C.) se componía de ceremonias centradas en sacrificios celebrados en espacios cerrados y solían emplearse recipientes de bronce finamente labrados. Estos sacrificios alimentaban las almas de los clanes de los antepasados y eran considerados esenciales para que pudiera continuar reinando una dinastía en particular. Los soberanos de la dinastía Zhou hacían sacrificios tanto en honor de sus antepasados, como de Shang Di, al que en forma abstracta veían como Tian (Paraíso o Cielo). De él pensaban que recibían el derecho a mandar sobre soberanos de estados vasallos en virtud del denominado Mandato del Cielo (tian ming). Las ceremonias estatales se llevaban a cabo en el mingtang, un misterioso edificio redondo en su parte superior y cuadrado en la inferior; parece ser que esta forma buscaba simbolizar el cielo y la Tierra, respectivamente. Una vez al año el soberano debía dar una vuelta alrededor del edificio. El pueblo y los gobernantes ofrecían sacrificios a sus propios antepasados, a la naturaleza de la zona donde vivían y a las deidades de la agricultura. Durante el anárquico periodo de los Reinos Combatientes (403-221 a.C.), cuando la dinastía Zhou entró en decadencia por la incapacidad de sus gobernantes para legitimar su poder, los estados feudales suspendieron los sacrificios de sus conquistadores impuestos como parte del proceso de conquista. Durante la dinastía Ch’in (221-206 a.C.) y comienzos de la dinastía Han (206 a.C.-220 d.C.) los problemas religiosos de las clases gobernantes estaban centrados en los Mandatos del Cielo y en hacer legítima la estructura política. Mientras tanto, existían también los seguidores del taoísmo místico filosófico, una disciplina contemplativa que por lo general se desarrollaba en zonas apartadas, salvajes y montañosas, donde se mezclaban con el wu, chamanes, médium y otros seguidores de la religión popular o tradicional. En especial el sur de China tenía una tradición autóctona con fuerte influencia del chamán, brujería y culto a los espíritus. Esta tradición se fue diversificando cada vez más, a medida que China se expandió hacia el sur.

India



A causa de que los indios de la antigüedad remota no dejaron documentos escritos de sus actividades sociales, culturales y políticas, los historiadores deben basarse en los descubrimientos arqueológicos para conocer las primitivas civilizaciones que hubo en el subcontinente. Las evidencias indican que, posiblemente durante el periodo neolítico de la edad de piedra, los habitantes del subcontinente fueron dispersados y asimilados en parte por las tribus invasoras drávidas, que probablemente vinieron del oeste. Sobre la base de descubrimientos arqueológicos en el valle del Indo, la civilización que luego desarrollaron los drávidas se podía equiparar y quizá sobrepasara en esplendor a las civilizaciones de la antigua Mesopotamia y Egipto.

Hacia mediados del tercer milenio a.C., la India drávida sufrió la primera de una serie de invasiones continuadas de tribus del grupo lingüístico indoeuropeo. Estas tribus, de origen incierto pero a las que por lo general se conoce como indoarias, entraron en el subcontinente a través de puertos de las montañas a lo largo de la frontera noroccidental y fueron ocupando la mayor parte del territorio norte de la cordillera Vindhya y el oeste del río Yamuna. Muchos drávidas huyeron al norte y al interior de la península india, regiones dónde el grupo lingüístico drávida aún es grande. El resto del pueblo drávida y, según determinados expertos, gran parte de su cultura fue absorbida por los indoarios.

Egipcia



Surgio hacia el 3000 a.C.Los orígenes de la antigua civilización egipcia, que muchos consideran como una de las fuentes de la cultura occidental, no se pueden establecer con certeza. Los testimonios arqueológicos sugieren que los primitivos habitantes del valle del Nilo estuvieron bajo la influencia de las culturas del Próximo Oriente, pero el grado de esta influencia está por determinar. Tanto la descripción del desarrollo de la civilización egipcia, como los intentos de identificar sus fundamentos intelectuales, son en gran parte una serie de conjeturas basadas en los descubrimientos arqueológicos de los restos de ruinas, tumbas y monumentos, la mayoría de los cuales contienen muestras muy valiosas de la cultura antigua. Las inscripciones en jeroglíficos, por ejemplo, han proporcionado datos de extrema importancia.
La base para el estudio del periodo dinástico de la historia egipcia, entre la primera dinastía y el periodo de los tolomeos, reside en el Aegyptiaca de Manetón, un sacerdote tolemaico del siglo III a.C., que organizó una lista de reyes dividida en 30 dinastías. Existe un acuerdo general sobre las divisiones de la historia egipcia, hasta la conquista de Alejandro III el Magno, en los imperios Antiguo, Medio y Nuevo con periodos intermedios, seguidos por los periodos tardío y de los tolomeos, fijado cronológica y genealógicamente gracias a los nuevos hallazgos y el uso creciente de sofisticados métodos de datación.

Sumeria



Sumer (en sumerio, Ki-engir; en acadio, Shumerum), antiguo país del oeste de Asia, situado en el sur de Mesopotamia, correspondiente aproximadamente a la Babilonia de la época bíblica. La historia de Sumer se ha reconstruido fundamentalmente a través de las inscripciones fragmentarias cuneiformes escritas sobre tablillas de arcilla, pero también por medio de otras pruebas arqueológicas.

Historia


Durante el V milenio a.C., un pueblo conocido como ubaidí u obeidiano (por ser el tell de El-Obeid el centro neurálgico de su civilización) se asentó en la región conocida después como Sumer; estos asentamientos se desarrollaron gradualmente en las importantes ciudades sumerias de Adab, Eridú, Isin, Kis, Lagash, Larsa, Nippur y Ur. Algunos siglos después, al prosperar los pobladores obeidianos, los semitas procedentes de los desiertos de Siria y Arabia se infiltraron en la zona, tanto como pacíficos inmigrantes como invasores en busca de botín. Después de aproximadamente el 3250 a.C., otro pueblo emigró desde una región quizá al noreste de Mesopotamia, y sus habitantes comenzaron a contraer matrimonio con la población nativa. Los recién llegados, que se conocieron como sumerios, hablaban una lengua aglutinante sin relación aparente con ningún otro idioma conocido.

Durante los siglos siguientes a la emigración de los sumerios, el país creció en riqueza y poder. Floreció el arte y la arquitectura, la artesanía y el pensamiento religioso y ético. La lengua sumeria se convirtió en el principal idioma de la zona y sus habitantes inventaron el sistema cuneiforme de escritura, originalmente pictográfica, que poco a poco se estilizó. Esta escritura pasó a ser el medio básico de comunicación escrita del Oriente Próximo durante unos 2.000 años.

Babilónica


La civilización babilónica, que duró desde el siglo XVIII hasta el VI a.C., era, como la sumeria que la precedió, de carácter urbano, aunque se basaba en la agricultura más que en la industria. El país estaba compuesto por unas doce ciudades, rodeadas de pueblos y aldeas. A la cabeza de la estructura política estaba el rey, monarca absoluto que ejercía el poder legislativo, judicial y ejecutivo. Por debajo de él había un grupo de gobernadores y administradores selectos. Los alcaldes y los consejos de ancianos de la ciudad se ocupaban de la administración local.

Los babilonios modificaron y transformaron su herencia sumeria para adecuarla a su propia cultura y carácter. El modo de vida resultante demostró ser tan eficaz que sufrió relativamente pocos cambios durante aproximadamente 1.200 años. Influyó en sus países vecinos, especialmente en el reino de Asiria, que adoptó la cultura babilónica prácticamente por completo. Afortunadamente, se ha encontrado una colección importante de obras de literatura babilónica gracias a las excavaciones. Una de las más importantes es la magnífica colección de leyes (siglo XVIII a.C.) frecuentemente denominada Código de Hammurabi, que, junto con otros documentos y cartas pertenecientes a distintos periodos, proporcionan un amplio cuadro de la estructura social y de la organización económica.

Minoica


En el Minoico Medio II hacia 1700 a . de C  el palacio y el área de urbana de Cnoso parecen haber sufrido importantes daños. En la misma época el palacio de Festo fue afectado por un terremoto y después de su restauración, destruido por el fuego. La secuencia de estos desastres es incierta. El periodo que tratamos se inicia con una especie de fase intermedia entre la destrucción de los primeros palacios y la construcción de los nuevos. Después de las ruinas la Creta que renace  es mucho mas exuberante y suntuosa que la anterior y por otra parte se registra en todos los aspectos una clara continuidad.

Sociedad


Indudablemente el rey, la realeza, estaba en la cúspide de la comunidad sociopolitica, pero esta cuestión planteaba de entrada una dificultad. La existencia de varios grandes palacios enteramente similares entre si sugiere la existencia de varios reyes y, a su vez la superioridad materia en todos los ordenes de Cnoso, que no hacia sino perpetuar ahora una larga tradición en el mismo sentido, no explicable ni por la riqueza del suelo, ni por la extensión del suelo, ni por la ubicación de cara al comercio exterior; la superioridad de Cnoso, decíamos, ha hecho pensar al común de los investigadores que ejercía alguna jurisdicción sobre todo los demás, es decir que de alguna manera su rey era rey de reyes.

Religión



Las primeras interpretaciones de la religión Minoica se basaron en la idea de una oposición antitética entre esta religión y la griega indoeuropea, llamada convencionalmente olímpica: la primacía de la tierra frente a la del cielo, la del lo femenino frente a la de lo masculino, el aniconismo y la despersonalizacion frente el antropomorfismo y el politeísmo fueron rasgos considerados como definidores de la religión Minoica en oposición a la olímpica.

Semita



Semitas, término utilizado por primera vez hacia finales del siglo XVIII para denominar aquellos pueblos citados en la Biblia (Gén. 10,21-32) descendientes de Sem, hijo mayor del patriarca bíblico Noé. La palabra ’semita’, desde entonces, hace referencia a los pueblos de lengua semítica, tales como los habitantes de Aram, Asiria, Babilonia, Canaán (incluidos los hebreos) y Fenicia. Los actuales hablantes semíticos son los árabes y los judíos, particularmente los ciudadanos de Israel.

Se desconoce la patria original de los semitas. Algunos estudiosos la localizan al suroeste de Asia, y otros en Arabia. Las pruebas arqueológicas indican que los pueblos de habla semítica se dispersaron a través de Mesopotamia antes del establecimiento de su cultura urbana, y se cree que oleadas de nómadas semíticos, que comenzaron presumiblemente en tiempos prehistóricos, se extendieron por los desiertos hacia el oeste, en el denominado Creciente Fértil. Actualmente, los hablantes semíticos (principalmente árabes) están concentrados en Oriente Próximo y África del Norte. Sin embargo, su influencia ha sido extendida por los judíos hasta Europa y América, y por los árabes en África, al sur del Sahara y al este hasta el subcontinente indio.

A los pueblos semíticos se les ha atribuido la invención del alfabeto. Las tres religiones monoteístas más importantes (cristianismo, islam y judaísmo) se desarrollaron entre ellos.


Olmeca



Pueblo olmeca, antiguo pueblo del sur del golfo de México que originó la más antigua civilización en Mesoamérica (México y América Central), y cuyo esplendor se fecha desde aproximadamente el 1500 hasta el 900 a.C. Su área central ocupó unos 18.000 km2, en las pantanosas selvas de las cuencas ribereñas de los actuales estados mexicanos de Veracruz y Tabasco. Su influencia se extendió gradualmente hasta las tierras altas de México, esto es, el valle de México, conocido como el Anáhuac, y los actuales estados de Oaxaca y Guerrero, por lo que influyeron en otras culturas posteriores como la mixteca y zapoteca. Los olmecas iniciaron su andadura, durante el denominado periodo olmeca I (1500-1200 a.C.), con pequeñas aldeas costeras que practicaban una agricultura incipiente y mantenían el importante aporte de la caza y la recolección. El periodo olmeca II (1200-400 a.C.) comprende San Lorenzo, su centro más antiguo conocido, que fue destruido en torno al año 900 a.C. y sustituido por La Venta, una ciudad creada según un patrón axial que influyó en el desarrollo urbanístico de América Central durante siglos. Una pirámide de tierra apisonada de 30 m de altura, una de las más antiguas de Mesoamérica, estaba situada en el centro de un complejo de templos y patios abiertos. El periodo olmeca III (400-100 a.C.) se caracteriza por su marcada decadencia, ubicado en los centros de Tres Zapotes y Cerro de las Mesas y que reflejan ya las influencias de las culturas de Teotihuacán y maya, que comenzaron su expansión en los primeros siglos de la era cristiana.
Los olmecas, cuyo nombre significa ‘país del hule’ (del azteca ulli, hule o caucho), fueron los primeros en emplear la piedra en la arquitectura y escultura, a pesar de tener que extraerla de los montes de Tuxtla, a 97 km al este de Tula. Sus obras escultóricas incluyen tanto las colosales cabezas masculinas de basalto de 2,7 m de altura y 25 t de peso como pequeñas estatuillas de jade que pueden observarse, junto a otros productos olmecas, en la ciudad mexicana de Villahermosa. Su sistema de escritura fue el precursor de los jeroglíficos mayas, y es probable que el famoso calendario maya se haya originado en la cultura olmeca. La civilización olmeca dejó establecidos patrones de cultura que influyeron en sus sucesores en los siglos venideros; por ello está considerada como la cultura ‘madre’ más importante de México

Grecorromana



Surge hacia el 1100 a.C. En esta civilización todas las regiones tienen la misma religión.
La filosofía explica como se forma el universo y la religión como se desarrolla. Es una Religión Politeísta. Piensan que el hombre es lo más importante de la creación, así que los dioses están hechos a semejanza del hombre, incluso en actitud (bueno, vanidoso, colérico…). Los dioses forman familias. Los dioses se relacionan con humanos; de esta unión nacen los Héroes (1 Dios, 1 Humano). Los dioses son “cotillas”, ya que ayudan incluso en las guerras, y en el destino del hombre (aunque no siempre le beneficia). Los griegos se preguntaban donde va el alma, por lo que hay 2 fuerzas: La del SUEÑO
y la de la MUERTE. Normalmente, suele ganar la del sueño, pero cuando ocurre todo lo contrario, se le llama “Sueño Eterno” (Muerte). No realizan espectaculares ritos funerarios, puesto que no creen en la resurrección.
Para que el alma sea juzgada, atraviesa la LAGUNA ESTIGIA, cuya barca la conduce CARONTE, que tiene que ser pagado, de ahí la tradición de enterrar al muerto con una moneda en la boca.
La puerta la guarda CERVERO, que cuida el mundo de HADES, del cual no puede salir nadie.
Después se juzga el alma, si sale bien, se le manda al LISIO. Si sale mal se le manda al infierno con HADES.
La diferencia CIELO - INFIERNO, pasa después a Roma y de ahí al Cristianismo.
Los Griegos piensan que su destino no está en manos de los dioses, pero en Roma sí.
Existen unos signos Auspicios por los que se pide información a los dioses (Vuelo pájaros, entrañas de animales…) los cuales los ve una sacerdotisa, esto se llama Oráculo.

Bizantina



En el 476, en occidente se extingue la vida en el Imperio. Mientras tanto, Oriente, muestra unos caracteres reconocibles, un imperio griego, culto, mercantil, cristiano. Entre sus dificultades estaba controlar a la plebe de las grandes ciudades.
Tras la división en el 395, el imperio romano ocupaba en Oriente una gran superficie (desde el mar Adriático hasta la frontera persa y desde el Danubio hasta el desierto africano).
La principal lengua era el griego, aunque convivía con otros idiomas como el hebreo, arameo, siriaco, árabe, copto.
La base política se basaba en la solidez de las instituciones (emperador, derecho,…).
La base económica residía en la existencia de pequeños propietarios campesinos, que proveían los mercados de las grandes ciudades, algunas de ellas grandes centros de comercio, administración y enseñanza.
El aprovisionamiento de las grandes ciudades será enorme y se seguirá manteniendo. No siendo suficiente con los productos de los campesinos, aparece un dirigismo por parte del Estado, que va a tener que encargarse de ese aprovisionamiento y de mantener ese comercio.
El Imperio era cristiano, con un patriarca en Constantinopla (como un Papa). Éste debía dividir su poder con el emperador (basaba su poder en el derecho público -cesaropapista-). Otro problema era que el patriarca dependía del Papa de Roma. Además, estaba más cerca de la base heterodoxa de la religión (arrianismo,  nestorianismo -sostenía la naturaleza humana de Cristo-,  monofisismo -existencia de una única naturaleza divina de Cristo-).
En el 395 Teodosio decide la división del Imperio. Sus sucesores se encargarán de fortalecer el prestigio del imperio: Arcadio (395-408) –> Teodosio III (408-450). Serán ellos los que elaboren un cuerpo legal, el Código Teodosiano (438).
Es en el s. VI cuando el Imperio de Oriente ve su surgimiento, durante el reinado de Justiniano (527-565). Conocemos estas fuentes gracias a la “Historia Secreta” de Procopio de Cesarea. Describe a Justiniano y a su mujer, Teodora. Él es autócrata, intervencionista y defensor de la ortodoxia y ella muy buena diplomática, intuitiva y monofisista. También describe a los generales del emperador (p. Ej: Triboniano), protagonistas en gran medida del éxito de la 1ª mitad del reinado de Justiniano.

Islámica


La palabra Islam significa sumisión o entrega incondicional a Dios. Corresponde a la religión monoteísta revelada por Dios a Mahoma, su enviado. El Islam nace en el S. VII en la actual Arabia Saudí, región desértica donde abundan las caravanas de camellos y familias de comerciantes que trabajan en los oasis. Estos comerciantes están organizados en clanes y tribus y entre ellos lo importante es el honor por el se llega a matar, pero todavía no se mata por la religión pues ésta convive con las supersticiones todavía. Hay cristianos, judíos, pero la mayoría adora a numerosos dioses y diosas.

Pero en este ambiente Mahoma empieza a predicar. Nace en el año 570 (¿ó 571?) en La Meca. Pronto quedó sin padres y sin abuelos por lo que es recogido por un tío paterno. Trabajará con una rica viuda mayor que él con la que contraerá matrimonio, pero no tendrá hijos varones.

A los cuarenta años, la personalidad de Mahoma se transforma extraordinariamente. Siente cada vez más la necesidad de estar solo. En una caverna, el arcángel Gabriel le anuncia que ha sido elegido para ser el profeta de Alá. Pero raros son los quem al principio, creen su misión. Los miembros de su clan y de su tribu no quieren convertirse. Mientras su tío sea jefe del clan, Mahoma no correrá peligro, pero al morir su mujer y su tío queda sin protector. Cualquiera puede matar a Mahoma sin arriesgar la venganza de su familia. La huida es la única solución.

Se alía con habitantes de Yatrib, oasis situado cerca de La Meca. En el año 622, Mahoma y sus discípulos abandonan La Meca. Este exilio toma el nombre de hégira. Pero es más que un exilio. Es una ruptura y el advenimiento de una nueva era. El calendario partirá de esa fecha y, además, Yatrib tomará el nombre de Medina. El profeta va entonces a transformarse es un verdadero jefe político y militar, que combatirá militarmente a los habitantes de La Meca y los vencerá. Regresa como un triunfador en el año 630, a La Meca, su ciudad natal, para entrar en el santuario de la Kaaba a destruir sus ídolos.

Será en Medina donde se revele la dimensión política del Islam. Mahoma, en Medina, liga la política a la religión. Pero no se trata de una religión libresca. Dios mismo aconseja al profeta, le anima y le aprueba o reprime. Mahoma es la voz de este Dios que todo lo ve. Así Dios intervendrá en las batalles. Se aprueba la decisión de Mahoma de cambiar la dirección de la oración. Se expulsa a dos tribus judías de Medina y se somete a una matanza de la tercera. En el año 632, se muere en la Medina que le había hecho de jefe político.
Después de la muerte del profeta los diálogos con Dios cesan. Los sucesores de Mahoma no recibirán ya la revelación. Pero la revelación será utilizada para justificar un orden político, del mismo modo que se utilizará el ejemplo del Profeta.

El Califa, sustituto del profeta en este mundo, es el que está designado para ponerse al frente de la comunidad de los creyentes. Todos los sabios de Islam están de acuerdo en la necesidad de un poder legal y unitario.

La revelación divina se recoge en el Corán, un auténtico código religioso y social, base primera y fundamental de la ley islámica y texto sagrado por excelencia.

Esta civilización acabara dividiéndose en tres subcivilizaciones Árabe, Turca y Malaya

Incaica



Los incas no eran un grupo étnico natural del Cuzco, región que después será su área central, se trataba de una población que emigró hacia el año 1100 d.C., probablemente desde el Altiplano, hacia el valle de Cusco o Cuzco, donde durante casi trescientos años llevaron a cabo incursiones y alianzas con los pueblos de la zona. Con el paso del tiempo se convirtieron en un grupo muy poderoso e importante, sin embargo permanecieron en la región hasta la invasión chanca y el gobierno de Pachacutec Inca Yupanqui, cuando empezaron a expandirse por otras regiones.

Cuenta la leyenda que eran años en que gobernaba el Inca Viracocha, cuando aparecieron rodeando la ciudad del Cuzco los chancas, un pueblo muy belicoso de la sierra central, quienes atacaron y destruyeron la ciudad, tras de lo cual Viracocha huyó. Frente a las ruinas del viejo templo solar, el Inticancha, el general Yupanqui imploró su ayuda al dios Sol, el cual convirtió a las piedras que rodeaban la ciudad en soldados (conocidos como pururaucas) y éstos derrotaron a los enemigos. La gente entonces aclamó a Yupanqui como su nuevo inca y éste asumió el cargo con el nombre de Pachacutec (’el que transforma el mundo’). Con el nuevo inca, el sector militar se vio fortalecido y la expansión adquirió importancia. Pachacutec conquistó la meseta del Collao, Arequipa, el valle del Mantaro, a los chinchas (icas), Lima, entre otros territorios, y organizó el Tahuantinsuyu. A Pachacutec le sucedió Túpac Inca Yupanqui, quien como auqui (’príncipe heredero’) continuó la expansión por la costa y la sierra norte, dominando a los chachapoyas, los chimú y otros pueblos importantes hasta el actual territorio de Ecuador. Posteriormente, ya como inca, se dirigió al sur, donde avanzó hasta el río Maule, punto que se convertirá en la frontera sur del Imperio. Éste, no obstante, alcanzó su mayor extensión con el reinado (1493-1525) del hijo de Túpac, Huayna Cápac. Hacia 1525, el territorio bajo control inca se extendía por la zona más meridional de la actual Colombia, por Ecuador, Perú y Bolivia y por zonas de lo que hoy en día es el norte de Argentina y Chile, abarcando un área de más de 3.500 km de norte a sur, y de 805 km de este a oeste. Los investigadores estiman que esta inmensa región estuvo habitada por una población de entre 3,5 y 16 millones de personas de distintas culturas andinas.

La muerte de Huayna Cápac en 1525, antes de que pudiera designar a su sucesor, provocó la división del Imperio. Sus dos hijos, los hermanastros Huáscar y Atahualpa, aspiraban al trono. La consiguiente y encarnizada lucha entre ambos, que finalizó en 1532 con la captura de Huáscar, debilitó seriamente al Imperio. En este crítico momento el conquistador español Francisco Pizarro desembarcó en la costa con una fuerza de unos 180 hombres dotados de armas de fuego. Pizarro, apoyado por distintos grupos de indígenas descontentos por la dominación inca, logró controlar el Imperio, altamente centralizado, haciendo prisionero a su jefe, Atahualpa. Temeroso de que Pizarro pudiera ordenar su destitución en favor de Huáscar, Atahualpa dio la orden de ejecutar a su antiguo rival, lo que sería una de las causas de su propia condena en el proceso al que le sometieron los españoles un año después. El 26 de julio de 1533, cuando todavía se estaba acumulando un enorme depósito de ornamentos de oro procedentes de todos los rincones del Imperio, Pizarro ejecutó al garrote a Atahualpa.

Ese mismo año, los españoles iniciaron su marcha a Cuzco. En Jauja (un punto intermedio) conocieron a Túpac Hualpa (Toparpa), quien se presentó como hijo de Huayna Cápac y legítimo heredero al cargo de inca, Pizarro lo nombró entonces como tal. Al llegar y ocupar Cuzco, recibieron la noticia de que Toparpa había sido asesinado, entonces Francisco Pizarro nombró a Manco Inca (Manco Cápac II) como nuevo soberano. Manco Inca se rebeló contra los españoles en 1536, cercó Lima y Cuzco por algunas semanas, hasta que finalmente fue derrotado en Sacsahuamán. Tras la derrota huyó hacia el oriente, fundando un centro de resistencia conocido como Vilcabamba: por ello a él y a sus descendientes se les conoce como incas de Vilcabamba. Al morir Manco Inca, le sucedió en el trono su hijo Sayri Túpac, quien firmó la paz con el virrey Andrés Hurtado de Mendoza, marqués de Cañete, pero falleció en 1561, siendo reemplazado por Titu Cusi Yupanqui, que reinició las hostilidades; finalmente, en 1570, asumió el poder Túpac Amaru, quien fue derrotado y decapitado en 1572 por orden del virrey Francisco de Toledo.

Azteca



Los aztecas fueron un pueblo que dominó el centro y sur del actual Mexico, en Mesoamérica, desde el siglo XIV hasta el siglo XVI, y que es famoso por haber establecido un vasto imperio muy bien organizado, el que más tarde fue destruído por los conquistadores españoles y sus aliados. Nosotros escogimos este tema ya que habíamos escuchado mucho sobre los aztecas, pero no conocíamos bien su cultura, una de las más imponentes del mundo. Otra cosa que nos llamó la atención y nos motivó a trabajar sobre este pueblo fueron sus monumentales construcciones arquitectónicas, las cuales hoy en día son unas de las atracciones turísticas más visitadas del continente. En esta parte del trabajo queremos aprovechar de decir que nos fue difícil conseguir información y material en la biblioteca del colegio, ya que las enciclopedias y libros existentes no se pueden usar fuera del establecimiento. Pero en vista de la necesidad de material, la Madame Charlie tuvo la buena voluntad de facilitarnos los textos, y por esto, le queremos dar nuestros agradecimientos.También queremos agradecer a la biblioteca municipal, la cual nos prestó mucho material que no se encontraba en la biblioteca de el colegio, el cual nos fue muy
útil.Gracias a este trabajo cada una de nosotras pudo complementarse y aprender más a fondo esta gran
cultura perteneciente a una de las tres civilizaciones americanas más importantes.

Religión



La religión azteca tiene una fuerte tendencia dualista, la eterna lucha contra las influencias del bien y del mal sobre el destino del hombre. También es extremadamente politeista y naturalista. En sus orígenes bárbaros, los aztecas habían centrado su culto básicamente en divinidades astrales, donde dominaba Huitzilipotchtli, dios del Sol y de la guerra. Pero al migrar hasta el altiplano central, y posteriormente al instalarse en el lago Texcoco, fueron incorporando las ideas religiosas de otros pueblos, especialmente de aquellos más civilizados, portadores y herederos de las ricas tradiciones Toltecas. Formaron una síntesis, muchas veces incoherente, en la cual además de los dioses astrales del pasado se sumaron otros relacionados con la tierra, el agua y la lluvia.De esta forma, en el momento de su apogeo cultural, el lugar más destacado de la teología imperial era compartido por Huitzilipochtli con Tláloc, dios de la lluvia y el rayo, originario de la tradición Tolteca. Pero además existían entre muchos otros dioses, Xinhtcutle, dios del fuego de los otomíes;Tlazolteotl, diosa del amor y la fertilidad de los Huastecas; Tzapotlatenan, diosa de la medicina de los Zapotecas.Esta profusión de divinidades se insertaba dentro de una concepción del mundo y del tiempo bastante singular. Para los aztecas, como para otros pueblos de la región, habrían existido cuatro períodos o soles, en los cuales hubo humanidades previas a la propia, las cuales fueron destruídas en forma catastrófica por acción de algunas divinidades.La época más antigua era conocida como Nahui- Ocelot y su fin habría llegado al destruir los jaguares a la humanidad. El segundo período, Nahui- Ehécatl, habría terminado cuando Quetzacoatl, bajo su forma de dios del viento, habría arrasado con el mundo y convertido a los hombres en mono. El tercer sol, Nahui-Quihutl, fue dominado por Tláloc, dios de la lluvia y del rayo, quien habría aniquilado a los hombres con una lluvia de fuego. El último período previo a la era en que vivían los aztecas, se conoce como Nahui-Atli, y su fin habría devenido a partir de una gran inundación, de la cual sobrevivieron sólo un hombre y una mujer, quienes posteriormente fueron convertidos en perros por el dios del cielo nocturno, Tezcatlipoca.La era en que se encontraban los aztecas era Nahui-Ollín y estaba destinada a sucumbir durante un inmenso terremoto, en el cual los tzitizmine, especie de monstruos que vivían en el occidente, matarían a los humanos. Según el mito, el origen de la Era Azteca se encontraría en la voluntad de Quetzacoatl, quien habría recogido los huesos de los hombres muertos y les habría dado la vida regándolos con su propia sangre. De igual forma, el nuevo Sol y la nueva Luna habrían sido creados por el sacrificio de los dioses, especialmente de Nanahuatzín y Tecciztecatl, los que se habrían arrojado a una fogata encendida por los dioses en las ruinas de la antigua ciudad de Teotihuacán de la que habrían salido convertidos en el Sol y Luna, respectivamente.





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