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Asia. África. Europa. Oceanía. América parte 2 - Monografía



 
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ÁFRICA.



Continente, parte del Viejo Mundo, con 30.281.812 km2, más de 600.000.000 h en 1990 y 20 h/km2, se extiende en forma de pera invertida en unos 8000 km de N a S por unos 7500 de E a O. Los mares Mediterráneo y Rojo la separan de Europa y Asia, respectivamente, si bien a esta última está unida por el istmo de Suez. El océano Atlántico la baña por el O y el Índico por el E y S.
Geografía física.
Una meseta septentrional, de unos 300 m de alt. media, culmina al NO en los montes Atlas (Toubkal, 4165 m) y alza también los macizos de Ahaggar y Tibesti; el desierto del Sahara integra buena parte de ella. Por el E-NE se alza la meseta oriental, avenada por el río Nilo, con grandes conos volcánicos (Kilimanjaro: el punto culminante del continente con sus 5963 m) y profundos dislocamientos, como el Valle de la Gran Depresión (Great Rift Valley), en parte rellenado con inmensos lagos (Victoria, Tanganica, Nyasa). El valle del Congo o Zaire, en pleno centro ecuatorial, se halla recubierto por espesa selva, sin eminencias orográficas significativas. Al S de él se yergue la meseta meridional, de unos 900 m de alt.,realzada al extremo S por los montes Drakensberg (Mont aux Sources, 3276 m); al SO se integran en ella los desiertos de Kalahari y Namib.

Las llanuras son estrechas y las islas, escasas; la mayor de estas, Madagascar (al SE), en el Índico, lo mismo que los archipiélagos de Comores, Seychelles y Mascareñas (Mauricio, Reunión). En el NO emergen los archipiélagos atlánticos de Madeira, Canarias y Cabo Verde; en el golfo de Guinea, Bioko y Santo Tomé y Príncipe. Los ríos incluyen el Nilo -el más largo del mundo-, el Congo o Zaire, Níger, Senegal, Gambia, Zambeze,Orange, Limpopo, etc. En general, son poco navegables y se hallan cortados por rápidos o grandes cataratas (Victoria, en el Zambeze). De los lagos, aparte los ya citados, destacan el Chad, Turkana, Tana, Mobutu Sese Seko, Eduardo y Kivu. Atravesada al centro por el ecuador y cortada por ambos trópicos, África tiene en casi todas partes altas temperaturas medias, salvo en las áreas de mayor altitud. Las precipitaciones son más intensas en el centro ecuatorial; disminuyen, al igual que las temperaturas, conforme se avanza hacia los extremos N y S.
La aridez es máxima en el Sahara norteño y en el Kalahari-Namib sureño.

Geografía humana.


Una población que ronda los 500 millones no es tan baja ya como pudiera parecer, sobre todo si se descuentan los vastos territorios desérticos. Los 468 millones de habitantes dan una densidad de 15 h/km2, mucho más alta en bastantes lugares (unos 1000 h/km2 en el delta egipcio del Nilo), aunque casi nula en el Sahara. La urbanización, reciente pero creciente, ha formado ya grandes aglomeraciones, como las de El Cairo, Alejandría, Johannesburgo, Lagos, Kinshasa, Casablanca, Argel, Addis Abeba, Nairobi, etc. El N y NE del continente están poblados por árabes, más o menos mezclados a etnias preexistentes (beréberes,nubios, coptos). En Sudáfrica hay una minoría europea dominante política y económicamente; aparte, exiguas colonias blancas en casi todos los países. Indostánicos (indios, paquistaníes, bengalíes) forman minorías comerciales en Sudáfrica y países del E-SE. Los malgaches (Madagascar) son de origen malayo.
El resto de la población, es decir, la gran mayoría, está constituido por aborígenes negros, si bien cabe distinguir una considerable variedad de grupos y subgrupos étnico-tribales, con diferencias en el grado de pigmentación de la piel, en la estatura, etc., según el grado de mezcla con las sucesivas oleadas de invasores llegados al continente en diversas épocas prehistóricas e históricas. Las lenguas autóctonas son numerosísimas, de acuerdo con la compartimentación etno-tribal. El árabe se habla en el N y NE, el amárico en Etiopía, el somalí en Somalia, el swahili en Tanzania, el malgache en Madagascar y el afrikaans en Sudáfrica. Inglés, francés, portugués y español se hablan en las respectivas antiguas áreas de influencia colonial británica, francesa, portuguesa y española, a menudo como únicos idiomas oficiales.

Geografía económica.


El último continente en ser explorado, África mantiene todavía en claro subdesarrollo la mayor parte de sus grandes recursos económicos -minerales, energéticos, forestales, pesqueros, agrarios-. La agricultura es aún predominantemente de subsistencia, salvo en ciertas áreas o países, con métodos de cultivo primitivos. De los cereales, destacan el trigo en Egipto, Sudáfrica y Mogreb, sobre todo, y el mijo y sorgo en el centro y los trópicos, áreas estas donde también prosperan las oleaginosas -cacahuete, aceites de palma y de coco-. Los países del golfo de Guinea obtienen buena parte del cacao mundial; en la misma área, más Angola y la meseta oriental, se recolecta el café africano. La caña de azúcar prospera en Sudáfrica, Egipto y las Mascareñas. El algodón encuentra hábitat propicio en Egipto, Sudán y el E-SE del continente, aunque también se cultiva en el O.
Por su parte, el ingente patrimonio forestal del África ecuatorial, con especies madereras muy solicitadas, ve frenado su aprovechamiento económico por la extrema carencia de adecuadas vías de comunicación que permitan su transporte. Las praderas y sabanas, especialmente abundantes en el E y S, son el hogar de la riqueza pecuaria principal; la mosca tse-tsé y diversas epizootias endémicas diezman la cabaña en muchos países, impidiendo su desarrollo. El potencial ictiológico es considerable en las aguas atlánticas, sobre todo del SO y del NO; flotas pesqueras extracontinentales obtienen el grueso de las capturas.
El petróleo es cada vez más importante en África, con Nigeria y Libia como mayores productores, pero también Argelia, Egipto, Angola, Gabón y otros. El carbón es abundantísimo en Sudáfrica; menos, en Zimbabwe. El hierro se exporta en Liberia, Sierra Leona, Mauritania y Argelia; el cobre, en Shaba (Zaire) y Zambia; la bauxita, en Guinea; los fosfatos, en Marruecos, Túnez, Senegal y Togo. Casi todos los minerales, exceptuados los hidrocarburos, se extraen en cantidades más que notables en la Rep. Sudafricana, gran productor mundial de oro y (con Namibia) diamantes. La industria moderna solo es verdaderamente relevante en Sudáfrica. Egipto (con la textil-algodonera) y Argelia (con la petroquímica) tienen también sectores fabriles significativos. Pero, en general, el continente africano no ha franqueado aún el umbral de la auténtica industrialización.


Historia.



El valle del Nilo fue uno de los antiguos focos de civilización, pues existieron colonias griegas y romanas en África del Norte desde el s. VI a.C. Pero fueron los marinos portugueses, en el s. XV, los que iniciaron una serie de arriesgados viajes a lo largo de las costas occidentales para hallar la ruta a la India. En 1433 doblaron el cabo Bojador, en 1445 llegaron a Cabo Verde, en 1482 fue descubierta la desembocadura del Congo, en 1488 Bartolomé Días rodeó el cabo de Buena Esperanza y en 1497-99 Vasco de Gama llegó hasta la India por el S de África. En el s. XIX comenzó la penetración europea en el interior del continente, pero antes se realizaron los viajes del escocés James Bruce por el alto Nilo y Etiopía en 1768-73,seguido por otro escocés, Mungo Park, que visitó en 1795-96 el África occidental y Níger.
El gran viajero del interior africano fue, sin embargo, el misionero escocés David Livingstone, que realizó su primer viaje en 1849 y propugnó la abolición de la esclavitud. Murió en 1873 a orillas del lago Bangüeolo, después de haber sido localizado en 1871 por el galés Henry M. Stanley, con quien exploró el N de Tanganica. Las potencias coloniales europeas se interesaron por el dominio de África y en 1900 casi todo el territorio quedaba bajo dominio colonial. Antes de 1880 las naciones europeas solo ejercían dominio político sobre una pequeña parte de África. Inglaterra dominaba algunas áreas del O y S; Francia poseía territorios en el N y O; Portugal detentaba algunas zonas de Angola y Mozambique.
Pero se inició la colonización a gran escala, y en 1911 solo Liberia (desde 1847) y Etiopía eran independientes, quedando el resto del continente bajo el dominio de Inglaterra, Francia, Portugal, Bélgica, Alemania, España e Italia; los dominios ingleses eran superiores a los 10.000.000 de km2 y casi similares eran los de Francia.

Descolonización. Liberia era independiente desde 1847. En 1922 accedió a la independencia Egipto, aunque Inglaterra mantuviese derechos sobre el canal de Suez. Etiopía y Libia, un tiempo dominadas por Italia, consiguieron su soberanía en 1941 y 1951, respectivamente. El egipcio Nasser puso en marcha un movimiento nacionalista de independencia que se extendió rápidamente por África, por lo que en pocos años -de 1956 a 1960- alcanzaron la independencia la mayor parte de los países africanos. Guinea-Bissau la alcanzó en 1974, Angola en 1975, Djibouti en 1977 y el último país continental, Zimbabwe (ex Rhodesia), en 1980, existiendo en esa fecha 52 países soberanos.
Perspectivas actuales. Consumado prácticamente el proceso de las independencias, el continente africano encara ahora el de la consolidación de los jóvenes estados. Estos se enfrentan a problemas económicos -derivados de la crisis económica, la sequía o la masiva y desordenada emigración a las ciudades capitalinas- y políticos, ya que la práctica democrática es la excepción, existen contenciosos territoriales y conflictos armados, discriminación racial, etc. Frente a este rosario de problemas, la Organización de la Unidad Africana, creada en 1963, intenta arbitrar un instrumento eficaz de negociación pacífica, así como de promover la solidaridad entre los estados y la cooperación internacional.

AMÉRICA.



Continente, coextensivo con el llamado Nuevo Mundo, con 42.032.205 km2, 721,1 millones de habitantes y 657 h/km2, alargado de N a S en unos 14.000 km. En realidad, aparece integrado por dos subcontinentes bien diferenciados: América del Norte y América del Sur, unidos por el largo istmo centroamericano (perteneciente al primero). El océano Atlántico lo baña por el E y el Pacífico por el O, mientras que el océano Glacial Ártico lo hace por el N; en el S, las gélidas aguas antárticas separan América de la Antártida.


Geografía física.


Tan alargado en el sentido de los meridianos, el continente americano resulta atravesado por cuatro de los cinco principales paralelos: Ecuador, trópicos de Cáncer y Capricornio y círculo Polar Ártico. Por tanto, toda clase de climas están presentes en su territorio, lo mismo que la más amplia variedad orográfica e hidrográfica. En el relieve americano sobresale la imponente espina dorsal, paralela y próxima al Pacífico, formada -de N a S- por las montañas Rocosas, las sierras Madres mexicanas, las cordilleras centroamericanas y los majestuosos Andes de Sudamérica. Este formidable conjunto orográfico, prácticamente sin solución de continuidad, presenta como puntos culminantes el alasqueño monte MacKinley (6187 m), en América del Norte, y el sudamericano Aconcagua, andino, que marca el techo del continente con sus 6959 m.
Con diferentes nombres, puede decirse que se sucede la unidad orográfica desde las islas Aleutianas (en el extremo NO, en Alaska) hasta la Tierra del Fuego chileno-argentina (en el extremo S). Más arriba de las Rocosas cabe hablar de la cordillera de Alaska y de la cadena Costera. El anchuroso valle del río Misisipí, en EE.UU., separa las occidentales Rocosas de los orientales Apalaches y los canadienses Laurentinos, unos y otros ajenos ya y mucho menos elevados que el gran sistema de cordilleras vecinas del océano Pacífico. En América del Sur, en comparación con la majestuosidad de los Andes, apenas si destacan las formaciones montañosas ajenas a ellos, como las sierras brasileñas y el macizo de las Guayanas, ambos cercanos al Atlántico; al Caribe se aproxima la colombiana sierra Nevada de Santa Marta, pequeña pero alta, independiente de los Andes a pesar de estar muy próxima a ellos.

En América del Norte el río más largo y de más vasta cuenca es el Misisipí, que vierte al atlántico golfo de México -donde también lo hace el Bravo del Norte o río Grande-. De la vertiente del Pacífico sobresalen el Colorado y Columbia. El Yukon desagua en el mar de Bering (entre Alaska y Asia) y el canadiense Mackenzie en el océano Glacial Ártico. El río San Lorenzo desemboca en el Atlántico, acarreando el aporte hídrico de los Grandes Lagos ubicados entre EE.UU. y Canadá (Superior, Michigan, Hurón, Erie y Ontario). En América del Sur se halla el Amazonas, el río más caudaloso del mundo. Desagua en el Atlántico, lo mismo que el Paraná (con su gran tributario el Paraguay), que tributa conjuntamente con el Uruguay en el vasto estuario llamado río de la Plata. El Orinoco, básicamente venezolano, es también un río atlántico, lo mismo que el brasileño São Francisco. El colombiano Magdalena (con su afluente el Cauca) vierte en el mar Caribe.
Los ríos de la vertiente del Pacífico son todos cortos, como consecuencia de la inmediatez al océano de la cordillera andina.
Las llanuras son también importantes. La principal,la sudamericana Amazonia, integrada por la inmensa cuenca del río que le da nombre. En América del Norte, la Gran Llanura, en Canadá y EE.UU., extendida entre las Rocosas al O y la bahía de Hudson y el Misisipí al E; en el primero de esos países forma la rica región cerealista de la Pradera.
El clima, dado el alargamiento en latitud, es de una variedad extrema, desde los caracteres árticos de la isla danesa de Groenlandia, el N de Canadá y Alaska, hasta los tórridos de las tierras bajas en la región intertropical. Sin embargo, las mayores concentraciones demográficas y los mayores niveles de desarrollo se dan en las extensas regiones templadas, sobre todo en América del Norte (EE.UU.) y en la cuenca del Plata. Es de notar que en las altas tierras montañosas del O del continente, la elevada altitud atenúa sensiblemente las características tropicales y ecuatoriales de México, América Central y países del O de Sudamérica.

Geografía humana.



Una población que rebasa los 700 millones, con una densidad media de apenas 16 h/km2, se halla geográficamente muy mal distribuida. En efecto, frente a esa débil densidad como promedio, se encuentran vastos territorios casi vacíos -como Groenlandia, la mitad N de Canadá, la Amazonia-,pero también regiones ya relativamente extensas en las que el poblamiento rebasa con creces los 100 y hasta los 200 h/km2. Así, hoy son ya áreas populosas: la muy urbanizada de Boston-Nueva York-Washington y la del O-SO de California, ambas en EE.UU.; el valle de México; El Salvador; el Gran Buenos Aires argentino; en Brasil, el eje São Paulo-Rio de Janeiro; y, en general, las áreas de influencia inmediata de las capitales de Colombia, Venezuela, Perú y Chile.
El crecimiento demográfico es moderado -y, en buena medida, fruto de la inmigración- en EE.UU. y Canadá, con tasas apenas por encima de las de la envejecida Europa; situación similar, en Argentina y Uruguay, y cada vez más en Cuba. América Latina, salvo los países citados de ella, es en cambio un mundo de demografía galopante, con altísimos índices de crecimiento vegetativo. La urbanización se ha acelerado en virtualmente todos los países; en bastantes de ellos, la respectiva capital alberga -con su aglomeración- una quinta y hasta una cuarta parte de la población nacional -en Uruguay y Argentina, un tercio-. Se ha producido con frecuencia de modo incontrolado y sin la menor planificación, creando difíciles condiciones de vida en inmensos suburbios que crecen de un día para otro. En EE.UU. y Canadá, aunque también la población urbana es ampliamente mayoritaria, el proceso de crecimiento de las ciudades es más antiguo, ha resultado más lento y con consecuencias menos traumáticas.

Los dos grandes idiomas de América, hoy, son el inglés y el castellano (español), así como (en Brasil) el portugués. El primero es la lengua de EE.UU. y de un 70 % de los canadienses, así como de numerosas islas antillanas y de Guyana. Un 30 % de la población de Canadá habla francés,lengua que es también la oficial en Haití y en las posesiones francesas de Guadalupe, Guayana Francesa y Martinica. El holandés se habla en Surinam y las Antillas Holandesas. En Groenlandia son oficiales danés y esquimal (inuit). En todo el resto de América se habla castellano, el cual es cooficial con el guaraní en Paraguay y con el quechua en Perú. América es un continente cristiano, con dominio del catolicismo en América Latina, predominio del protestantismo en EE.UU. y equilibrio de ambos en Canadá. Hay minorías hinduistas y musulmanas en Trinidad, Guyana y Surinam.
Desde el punto de vista étnico, los blancos dominan en casi todo el continente, salvo en las Pequeñas Antillas, Haití, Jamaica, Bahamas, Bermudas, donde hay amplia mayoría negra, y en Trinidad, Guyana y Surinam, países en los que hay negros y asiáticos más o menos por mitad. Los amerindios, mezclados o no a los criollos blancos, son mayoritarios o importantes en México, Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Ecuador, Perú, Bolivia y Paraguay.

Geografía económica.


Todos los sectores productivos sumados, América es hoy el continente más rico del mundo. Su agricultura, ganadería, silvicultura, subsuelo e industria representan, ciertamente, la mayor concentración económica -de modo destacadísimo,gracias a los EE.UU. y Canadá-. Estos dos países,en el N, y los del Plata (Argentina, en especial), en el S, integran los dos polos cerealistas del continente: maíz, trigo, sorgo, avena, cebada, centeno. La patata se localiza en Angloamérica (EE.UU. y Canadá), los países andinos y Brasil; en este último, notable también la mandioca. El azúcar se obtiene en ingentes cantidades a partir de la remolacha en EE.UU., Canadá y Chile, y de la caña en virtualmente todo el continente (salvo Canadá), siendo el monocultivo de Cuba y otros países antillanos.
El café es un estimulante americano, gracias a Brasil y Colombia, aunque varios estados centroamericanos y antillanos dependen también de su producción -que igualmente se obtiene en Ecuador, Perú y otras zonas-. Similar ámbito geográfico tiene el cacao, importante en Ecuador. La vid solo sobresale en EE.UU., Argentina y Chile. La soja tiene unas cosechas muy voluminosas en EE.UU. y Brasil; el tabaco, en ambos, Cuba y otros países. El algodón se cosecha en EE.UU., Brasil, México, Argentina, Perú, Nicaragua y Colombia, principalmente.
El patrimonio forestal de este continente resulta impresionante, tanto en Angloamérica como en la franja intertropical -a destacar en esta la vasta Amazonia y la Orinoquia venezolana-. La riqueza ictiológica es muy importante en prácticamente todo el Pacífico americano; en el Atlántico las aguas más pesqueras son las de Canadá y la Patagonia argentina. Argentina (con Uruguay) y EE.UU. (con Canadá) integran dos de las más nutridas cabañas ganaderas de la Tierra: los cuatro países citados, en vacunos, y los dos sudamericanos también en ovinos; además, Brasil, México, Colombia y Venezuela poseen cabañas vacunas dignas de mención. La riqueza minera casi no tiene parangón. EE.UU., por ejemplo, encierra dentro de su territorio prácticamente todos los minerales de importancia salvo el estaño (que está presente en grandes cantidades en Bolivia).
El petróleo y el gas natural son abundantísimos en Angloamérica, México y Venezuela, y en cantidades apreciables en Argentina, Perú, Ecuador y otros lugares.
El hierro se extrae principalmente en EE.UU., Brasil, Venezuela y Canadá; el primero es, además,un gran país carbonífero. En cobre sobresalen estadounidenses y chilenos; en bauxita, Jamaica, Surinam y Guyana; en plomo, Estados Unidos, México, Perú y Canadá. También son cuantiosas las reservas de amianto, níquel, manganeso, volframio, magnesita, vanadio, etc. A destacar asimismo los fosfatos naturales (EE.UU.) y los nitratos también naturales (Chile). En metales preciosos, resulta significativa la producción aurífera de Canadá, EE.UU., México, Colombia y Brasil, así como la de la plata -metal americano- en EE.UU., México, Canadá y Perú.
El gran desarrollo industrial iniciado en el siglo pasado en EE.UU. ha hecho de este país, en el actual, la mayor potencia fabril del orbe. La economía canadiense está igualmente muy desarrollada, también con tecnologías muy modernas. Ambos países cuentan con parques industriales que abarcan virtualmente todas las ramas de la producción manufacturera. América Latina, en cambio presenta un nivel de desarrollo mucho menor, si bien actualmente Brasil, Argentina y México poseen ya concentraciones industriales regionalmente significativas (São Paulo,Gran Buenos Aires, conurbación de México, D.F.). Pero el contraste es extremado entre la América anglófona, de un lado, y las hispanófona y lusófona, de otro: la primera, con industrias diversificadas y alimentadas por tecnologías y financiación propias, y las segundas con desarrollo relevante solo en sectores muy concretos, dependientes de tecnologías foráneas y atenazadas por la deuda generada por una financiación también exterior en gran medida.

Historia.



Aunque parece ser que navegantes escandinavos llegaron a las costas del Labrador, país que denominaron Vinlandia, el conocimiento de dichos viajes se perdió en las brumas de la historia y solo siglos después, realizados ya los viajes descubridores de Colón, llegó a conocimiento de los otros pueblos europeos esta antigua singladura. Los relatos maravillosos de Marco Polo en su recorrido por tierras asiáticas, y los descubrimientos portugueses a lo largo de las costas africanas durante el s. XV, que culminaron con el descubrimiento en 1487 del cabo de Buena Esperanza, prepararon el terreno a las expediciones marítimas de Cristóbal Colón en busca de la India por el camino de Occidente.
España y Portugal -adelantadas del Atlántico-, sobre todo España, que, conseguida la unidad nacional durante el reinado de los Reyes Católicos se había erigido en una de las principales naciones europeas, hicieron posibles los cuatro famosos viajes de Colón de 1492 a 1502 y el descubrimiento de las tierras americanas. Los españoles, desde Florida al estrecho de Magallanes,los portugueses en Brasil y los británicos y franceses en las proximidades del golfo de San Lorenzo, dan comienzo a una de las épocas más gloriosas de la historia de los descubrimientos y conquistas. A lo largo de todo el s. XVI se realizó el reconocimiento de la mayor parte de América Central y Meridional, así como de las regiones oriental y sudoccidental de América del Norte, en la que tuvieron una destacada participación Hernán Cortés, Francisco Pizarro y Diego de Almagro.
El perfeccionamiento de la obra colonizadora se acentúa en el s. XVIII con el deseo de los pueblos americanos de autonomía e independencia, que cristaliza en EE.UU. a finales de ese siglo y en toda la América Latina durante el primer cuarto del s. XIX, que tuvo en los generales Bolívar y San Martín los más destacados luchadores por la libertad. La doctrina de Monroe (”América para los americanos”), la decadencia de España, el ejemplo de la Revolución Francesa, y otras muchas causas, provocaron la desaparición de los imperios coloniales de Europa en América, que hoy solo subsisten, como recuerdo, en algunas de las Pequeñas Antillas, en la Guayana Francesa, San Pedro y Miquelón, y en Groenlandia, además de la dependencia de Puerto Rico, de EE.UU. desde 1898. Un siglo para el descubrimiento y exploración, dos para la colonización y cuarenta años para el logro de la independencia son las síntesis de la historia americana.
Después, en otro siglo y medio, se consuma la organización política de los estados y la conversión de América en una gran potencia humana, política y económica, que contempla su porvenir con moderado optimismo, no exento de inquietudes, por las extremas desigualdades en su influencia política y desarrollo económico entre los países del N y los latinoamericanos.

OCEANÍA.



El más pequeño de los continentes, en cuanto a tierra emergida se refiere, con 8.945.724 km2 y una población de solo 29.128.000 h. Situada aproximadamente entre los meridianos 130° E y O de Greenwich, incluye la mayor isla de la Tierra, Australia, varias otras islas importantes y millares de otras islas, islotes y atolones. Convencionalmente, suele agruparse a los conjuntos insulares en Australasia, Micronesia, Melanesia y Polinesia. Australia es el gigante oceánico: 86 % del territorio del continente y 60 % de la población; siguen Papúa Nueva Guinea (5 % y 12 %, respectivamente) y Nueva Zelanda (3 % y 12 %). Los otros ests. independientes, todos ya mucho menores, son: Salomón, Fiji, Vanuatu, Samoa Occidental, Kiribati, Tonga, Tuvalu y Nauru.
Son dependencias australianas las islas de Norfolk y Macquarie; neozelandesas las de Cook, Niue y Tokelau; británica, Pitcairn; francesas, Nueva Caledonia, Wallis y Futuna, Polinesia Francesa y Clipperton; estadounidenses, Guam, Hawai, Midway, Samoa Americana, Wake, Marianas Septentrionales, Estados Federados de Micronesia,Palau (Belau) y Marshall; Indonesia, Irian Occidental (o Nueva Guinea Indonesia); y chilenas,Pascua y Sala y Gómez.
No incluimos aquí la descripción geográfica del continente, porque hacerlo sería repetir en buena medida la geografía de Australia: un 86 % de Oceanía, como queda dicho. Nótese, empero, que la mayoría de las otras islas constituyen elevaciones de las plataformas continentales de la propia Australia, América o Asia, con cuyas respectivas masas continentales presentan íntima conexión geológica, topográfica y etnológica; tan es así que las islas de la plataforma americana no suelen considerarse como oceánicas. Consignemos,en todo caso, los puntos más alto y más bajo de las tierras de Oceanía, respectivamente el pico Jaya (5030 m), en el Irian Occidental indonesio, y el lago Eyre (-12 m), australiano. La altitud media continental es baja, como en Europa: 340 m. En el océano Pacífico, la verdadera terra oceanica, se desciende a la máxima profundidad terrestre: 11.022 m (fosa Vitjaz). El único gran río continental es el australiano Murray.

Historia.



La exploración de Oceanía fue iniciada por Magallanes, navegante portugués al servicio de España, que visitó las Marianas en su épica vuelta al mundo, y continuó con los españoles Álvaro de Saavedra (Carolinas y Nueva Guinea), Villalobos y Gaetano (Hawai, 1542), Álvaro de Mendaña (Tuvalu, Salomón, 1568; Marquesas, 1593) y Pedro Quirós (Tahití, 1605). En el s. XVII navegantes holandeses visitaron Nueva Guinea, y Tasman descubrió Fiji, Nueva Bretaña y Tonga. Roggeveen exploró el Pacífico (1721-30) y descubrió la isla de Pascua; Wallis alcanzó Tahití (1767) y Bougainville atravesó el Pacífico Sur. Pero el gran explorador de Oceanía fue el británico James Cook que, en sus tres viajes, dio noticia de las islas comprendidas entre las Hawai y las de Sociedad y llegó hasta el paralelo 71° S.
Posteriormente D’Entrecasteaux e Ingraham (s. XVIII) hicieron importantes descubrimientos en el Pacífico, en tanto que en el s. XIX las tareas exploradoras corrieron a cargo del norteamericano Charles Wilkes.
Continente helado, ubicado en la región polar austral del planeta, con 14.100.000 km2 y carente de población estable permanente. Alrededor del 99 % de su territorio se halla al S del círculo polar antártico. En la península Antártica se da la mayor proximidad a otro continente (la Tierra del Fuego sudamericana). Prácticamente inexplorada hasta mediados de este siglo, las bases científicas que han instalado algunos países -atendidas por personas que se van rotando en medio de un clima hostil- y el Año Geofísico Internacional (1957-58),han permitido progresos muy notables en el conocimiento de la Antártida. Se trata del continente de mayor altitud media, del orden de los 1800 m, con una elevadísima meseta central de unos 3200. Virtualmente la totalidad de la superficie antártica se encuentra recubierta por una gruesa capa de hielos perpetuos, relacionada con las temperaturas extremadamente bajas. El punto más alto es el monte Vinson (5140 m). No hay ríos.
Al carecer de población (salvo los científicos de las bases de investigación), no existen estados ni entidades políticas de ningún tipo. Numerosos países, empero, mantienen reivindicaciones territoriales sobre partes más o menos amplias de territorio antártico -en todos los casos, a partir del Polo Sur-; varias de esas reivindicaciones se superponen entre sí. Pero el Tratado Antártico -suscrito en Washington en 1959 y ratificado al año siguiente- congeló todas las reclamaciones de soberanía en el continente, internacionalizándolo de hecho al permitir la libre investigación científica por todos los países.


Exploración.



Aunque ya se conocía la existencia de tierras australes desde la antigüedad, ya que Parménides de Grecia, Herodoto y Pomponio Mela hablaron de ellas, solo en el s. XIX comenzaron los cazadores de focas de Nueva Inglaterra a frecuentar las aguas antárticas, si bien guardaron el secreto de su teatro de operaciones. En esa época abundaron las expediciones norteamericanas, británicas y rusas. Benjamin Morrell, en 1822-23, desembarcó en la isla de Bouvet y penetró en el mar de Weddel hasta los 70° 15′ lat. S. El primero en reconocer que la Antártida era un continente fue el estadounidense Charles Wilkes en 1838-42. E. James Clarke Ross, al mando de los navíos británicos Erebus y Terror (1839-43) se abrió paso a través del hielo y descubrió el mar libre de Ross, la Tierra Victoria, la isla de Ross, con sus volcanes activos, y la Barrera de Ross.
En la segunda mitad del siglo pasado, las expediciones científicas y las de cazadores fueron patrocinadas por Gran Bretaña, Alemania, EE.UU.,Francia y Noruega. Destacó la expedición del Challenger, que dio la vuelta al mundo en 1872-76. Robert F. Scott, entre 1901 y 1904, con los buques Discovery, Morning y Terra Nova, estableció una base invernal en el estuario de McMurdo. La del noruego R. Amundsen en 1910 a bordo del Fram, que estableció una base en la bahía de las Ballenas y, con ayuda de trineos tirados por perros, llegó el 16 de diciembre de 1911 al Polo Sur con pocas semanas de ventaja sobre el capitán Scott.
Pero una de las más importantes expediciones fue la dirigida por E. H. Shackleton entre 1914-16, que descubrió la costa de Caird. Al ser su buque Endurance aplastado por los hielos, la tripulación se salvó y se puso en camino hacia la isla de Elefante; Shackleton y tres compañeros atravesaron en un pequeño bote ballenero 1300 km de mar y llegaron a la isla Georgia del Sur, y más tarde rescataron al resto de la tripulación. En 1929 se inician las exploraciones aéreas; la primera fue la de H. Wilkins con base en el buque Hektoria, la de R. Byrd, que en 1929 voló sobre el Polo Sur, etc.; todas ellas permitieron conocer mejor la Antártida. Entre las expediciones científicas merecen destacar la noruego-británico-sueca (1949-52), dirigida por J. Giaver, que realizó importantes estudios meteorológicos y geológicos y las llevadas a cabo simultáneamente por varias naciones, con bases previamente establecidas, durante el Año Geofísico Internacional (1957-58).

Autor:

Meiga





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