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Aislamiento durante el Franquismo - Monografía



 
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Política aislacionista. Régimen del General Franco. Apertura franquista al exterior



INTRODUCCIÓN



Con este trabajo queremos intentar exponer de la mejor manera posible, una de las etapas de la Etapa Franquista, que se corresponde en nuestro caso a la Política Exterior.
Hemos considerado dividir nuestro trabajo en tres partes importantes, como son la II Guerra Mundial, el Aislamiento y la Apertura al Exterior.
Estos apartados comprenden desde el año 1939 hasta 1969.
Para hacer este trabajo hemos buscado información en tres libros diferentes con un año de publicación diferente, para variar en hechos e tipo de redacción.
También hay a disposición en el trabajo un apartado de citas donde aclara temas importantes y otro apartado bibliográfico donde informa más detalladamente de los libros usados en este trabajo.

LA 2.ª GUERRA MUNDIAL (1939- 1945)



Cuando estalla la 2ª Guerra Mundial la postura de España no fue tan proclive a las potencias del eje como  Francia e Inglaterra.
El general Franco  firmó en marzo de 1939 el pacto Anti- komintern  que estaba ligado  con Alemania e Italia, por el que en caso de que hubiera una guerra España permanecería en “neutralidad “1 .
Franco había empezado a tener miedo cuando empezaron a suceder los primeros acontecimientos en Munich; y además podía ser atacado por sus aliados, por lo tanto comenzó a firmar diversos tratados comerciales con Francia e Inglaterra en el año 1940. La alianza de Alemania con Rusia había causado una tremenda sorpresa en Madrid 2.
Dos anécdotas pueden describir  la mentalidad de los dirigentes españoles y extranjeros en el momento de estallar la guerra: Sir Robert Hodcson3  acudió a presentar sus cartas credenciales y Franco le dijo que estaba aprendiendo inglés para ir a jugar al golf a Escocia; mientras tanto Goering pensaba ya que sería necesario “poner la pistola en el pecho de Franco”4 .
En septiembre de 1939 España declaró su neutralidad ante la guerra, cuyo inicio parecer haber sido una desagradable sorpresa para los dirigentes españoles. El deseo de que la guerra no se extendiera era patente en su declaración de neutralidad, en la que se decía que ” era de gran responsabilidad extender el conflicto a mares y lugares de lugares alejados del foco actual de la guerra sin razones imperiosas que lo justifiquen”5. Es más: en los primeros meses de la guerra Franco hizo llamar a la paz invocando a la Iglesia y a “nuestra directa hermana Italia”.
La situación cambió con las victorias del eje en el verano de 1940. España había declarado hacía poco6 que consideraría como una declaración de guerra cualquier violación de su soberanía, pero ahora optó por  una política simpatizante del eje.

Todo el mundo tenía ya pensado que iba a ser Alemania la que ganara el conflicto; y hubo sectores militares y políticos del país7 que propusieron la intervención a su favor. Franco, en cambio, sustituyó a Beigbeder por Serrano Suñer, cuya postura en aquellos momentos fue de máximo acercamiento a Alemania -afirmó “la más resuelta beligerancia moral” de España- pero sin sumisión a ella. Otro del testimonio del apoyo español al eje, fue el Pacto en junio de 1940 de la Neutralidad a la no Beligerancia, “extraña forma de comportamiento en política internacional  que le había servido a Italia para ocultar su prebeligerancia”8. La derrota de Francia proporcionaba, además, una excepcional ocasión Yagüe- para dirimir viejos conflictos (Pétain en el momento de la capitulación se vio obligado a recurrir a los oficios españoles para ponerse en contacto con Alemania): para Serrano Suñer la toma de París significó el fin de “doscientos años de mansedumbre” tan solo dos días después del paso de la neutralidad a la no beligerancia tropas españolas ocuparon Tánger bajo el pretexto de mantener su Estatuto Internacional, pero actuando en realidad de una manera que hacía pensar que no abandonarían la zona después del fin de la guerra. Al mismo tiempo se exigía de Francia una rectificación territorial de la frontera de los protectorados, se planteaba la posibilidad de provocar una sublevación española en Orán y se recordaban a Hitler las pretensiones españolas sobre la totalidad de Marruecos y la ampliación de las posesiones del Sahara y Guinea. Desde un principio Hitler prestó muy escasa atención a las demandas españolas.
Ya desde antes de las victorias alemanas, los submarinos de esta nacionalidad habían encontrado facilidades de aprovisionamiento en las costas españolas, hasta el extremo de que Ciano afirma en su diario que circulaban por las aguas territoriales españolas “como por un parque público”9.
Los dirigentes españoles fueron más prudentes que Mussolini, quien pensando en lo irremediable de la  victoria alemana no dudó en entrar en la guerra. A pesar de que Hitler escribió a Franco indicándole que la ocasión era de las que no se repetirían “quizá por siglos”10, no consiguió convencerle.
Vencida Francia, Hitler, mostró una marcada incertidumbre estratégica y solo en 1945 se dio cuenta de que después del colapso francés debía haber atacado Gibraltar; en tanto que Franco, consciente de las debilidades de su propio país, quería obtener el máximo beneficio con el mínimo esfuerzo y se sentía  mucho menos identificado con Hitler que algunos de sus colaboladores.

Las presiones alemanas fueron bastante fuertes desde julio de 1940 hasta comienzos de 1941. Era sobre todo, la marina alemana la que insistía en la participación española en la guerra, no por su potencia bélica, sino porque se haría  posible la toma de Gibraltar. Mientras que expertos alemanes, vestidos con uniformes españoles, observaban las fortificaciones gibraltareñas, Hitler solicitó por dos veces (septiembre y noviembre de 1940) la presencia de Serrano Suñer en Alemania para obtener de él un compromiso de intervención. Sus argumentos eran casi los mismos que había expuesto a Franco: no era la “prudencia sensata” sino “el arrojo del corazón” lo que movía a los pueblos. Junto a esto, Hitler mencionó la posible amenaza de la fuerza:  sus divisiones estaban dispuestas para misiones “adicionales”. Serrano recordó la penosa situación de su país, corroborada por el propio embajador alemán que había sugerido incluso que España mas bien podía resultar una carga. En función de ello exigió una ayuda cuantiosa -800.000 toneladas de trigo y otras tantas de petróleo- y además retrasar la entrada de España en la guerra hasta una ocasión más favorable. “Estos argumentos se mezclaban, para desesperación de los negociadores alemanes, con un tono nacionalista que llevaba a los españoles a negarse a ceder ninguna base en Canarias y a exigir la participación en la toma de Gibraltar”11.
El 23 de octubre de 1940 Hitler,  se entrevisto con el propio Franco en Hendaya.12 Las exigencias alemanas eran las mismas y la respuesta española idéntica. Tan solo sufrió un cambio, en el sentido de multiplicarse, la exasperación alemana. El impaciente Hitler sufrió “la tortura de la gota de agua”13 ante un Franco que llegó tarde, que se negaba a comprometerse, que ni siquiera decía entender la traducción  del intérprete alemán y que con su hablar monótono  ponía constante dificultades a las sugerencias del dictador alemán. Hitler que en un momento llegó a levantarse para dar fin a la conversación, sacó una impresión deplorable de Franco y los españoles. Franco le parecía un hombrecillo ingrato y cobarde que casi daba pena y Serrano un Jesuita. Himmler escribió de Franco que era (un judío)14 -máximo insulto para los labios de un nazi- y Goebbels que resultaba “un beato dominado por el confesor de su mujer”. Se acabó firmando un protocolo entre Franco y Hitler que preveía la entrada de España en la guerra pero era poco satisfactorio y convincente para las dos partes: Hitler no obtuvo una precisión mínima acerca de la fecha y Franco tampoco que se concretaran las contrapartidas deseadas.

Hitler, no había perdido interés por la intervención española. Le parecía que “de forma vaga” los españoles estaban dispuestos a entrar en la guerra, pero que ello supondría un grave sacrificio para Alemania porque “la experiencia a demostrado que los españoles piden sin cesar, como lo hicieron por ejemplo durante la Guerra Civil” y porque ceder ante ellos llevaría a enfrentarse con los franceses, que eran los que habrían de sufrir las consecuencias de la expansión territorial española en África.

EL AISLAMIENTO (1945- 1953)



La causa principal del aislamiento internacional de España no fue propiamente la colaboración de Franco con Hitler durante la 2ª Guerra Mundial, sino el mantenimiento de un régimen que en la práctica no había variado en nada importante desde su origen. Si España hubiera creado una democracia con partidos políticos, probablemente hubiera sido olvidada su colaboración con Alemania e Italia. No fue así, además el régimen político español hubo de sufrir las consecuencias del acercamiento entre occidente y Stalin15 .
A pesar del optimismo de algunos sectores políticos españoles, las dificultades diplomáticas empezaron a concretarse desde el final de la guerra. En el verano de 1945 se reunió en San Francisco una conferencia internacional originadora de las naciones unidas a la que no fue invitado el gobierno español y en la que el delegado mexicano propuso16 (y se aprobó) que no pudieran ser admitidos en la nueva organización aquellos regímenes que hubieran sido implantados con la ayuda de las potencias fascistas. Poco después, en la conferencia de Postdam, los grandes, bajo la presión de Stalin, declararon que no afectarían una solicitud de admisión de España en las Naciones Unidas mientras que su régimen siguiera teniendo semejanza con el fascismo. A raíz de ello el gobierno español hizo pública una nota en la que afirmaba que “no mendigaría ningún puesto”17 en organismos internacionales.
A comienzos de 1946 la situación diplomática del régimen español empeoró gravemente: Panamá pidió que las naciones miembros de la ONU ajustaran sus relaciones con España a lo dispuesto en las conferencias de San Francisco y Postdam; y Francia cerró la frontera pirenaica.18 El vecino país era, precisamente, una de las potencias que más significaban por su oposición a Franco, pero cuando tomó esta decisión se estaba produciendo ya el inicio de un proceso que fue el que permitió, en definitiva, la perduración del régimen franquista: tan solo 4 días después del cierre de la frontera Francesa, Churchill acusaba a Stalin de estar tendiendo una “cortina de hierro” en Europa entre las naciones mediatizadas por Rusia y las libres. Por presión rusa y francesa, aunque más tibia por parte de Inglaterra y EE.UU., los grandes expusieron en marzo de 1946 una serie de puntos que vinieron a ser la expresión de sus deseos desde el comienzo del aislamiento hasta que este desapareció: Franco debería retirarse políticamente, la falange sería abolida  y se formaría un gobierno democrático de coalición como procedimiento de transición.

En las naciones unidas esta expresión adoptó formas más concretas y decididas. Polonia afirmó que la existencia de un régimen como el de Franco suponía una amenaza para la paz mundial. Algunas de las afirmaciones del delegado polaco eran pintorescas, como por ejemplo, la de que España estaba dispuesta a invadir Francia, ó la de que con la ayuda de científicos alemanes se estaban fabricando bombas atómicas en Ocaña. La postura de las potencias comunistas era que se tenían que tomar medidas efectivas contra Franco, no tan solo aparentes, incluyendo la ruptura diplomática y el corte de todo tipo de relaciones económicas.  La decisión que en definitiva tomaron las Naciones Unidas en diciembre de 1946 fue la de expulsar al Régimen Franquista de todos los organismo internacionales, llamar a los embajadores acreditados en Madrid, y prometer nuevas medidas en el caso de que no se restableciera la libertad en España. La resolución fue más moderada que la propuesta por los países comunistas y así todo no fue votada con especial entusiasmo por las naciones miembros: obtuvo 34 votos a favor, 6 en contra19 y 12 abstenciones.
En efecto de aquella medida de la ONU fue también poco importante, ya que de hecho las relaciones del régimen español con muchas naciones no eran ya buenas: solo fueron retirados 3 embajadores20, ya que de las restantes naciones treinta no tenían relaciones de ningún tipo con España y otras diecinueve carecían de embajador o ministro en Madrid. En aquél momento solo estaban presentes en Madrid el embajador portugués, el de Suiza y el nuncio del Vaticano.

A través del Tratado de 1947 y el protocolo Franco-Perón del año siguiente Argentina se comprometió a proporcionar alimentos a España a cambio de productos industriales. En 1947 Eva Perón21 fue recibida por el régimen. La colaboración hispanoargentina fue de muy importante para la alimentación de los españoles en estos difíciles años, pero con el paso del tiempo acabó deteriorándose y quedaron incumplidos algunos grandes proyectos, como el de convertir a Cádiz en una especie de puerto franco argentino encargado de la redistribución de productos de este país a toda Europa.
Se puede decir que las cuatro fuerzas mencionadas actuaron de manera creciente a partir de 1947 y hasta 1950. En 1947 España se vio expulsada de la Unión Postal Internacional, Unión internacional de Comunicaciones y la Organización Internacional de Aviación Civil, pero la República Dominicana22  propuso que el tema español no se tratara y el número de votos a favor de esta postura creció de seis a dieciséis. Frente a la actitud de las naciones comunistas, que defendían la imposición de Sanciones Económicas al franquismo, las potencias occidentales obtaron por votar resoluciones que no eran otra cosa que puros gestos: empezaba a pensarse que la retirada de los embajadores había sido contraproducente.
En 1948 Argentina fue la defensora del Régimen Español ante las Naciones Unidas y su postura se vio muy favorecida por la evolución de la coyuntura internacional. Se puede decir, que por esta fecha había estallado la guerra fría entre Rusia y las potencias occidentales: en el verano de 1947 Hungría, bajo la presión rusa, acaba por convertirse en un país comunista; otro tanto sucedía con Checoslovaquia en febrero del año siguiente, y en junio los rusos iniciaban el bloqueo de Berlín. Consecuentemente, se hizo evidente para las potencias occidentales la necesidad de contar con el apoyo de regímenes anticomunistas23.

En el año 1949 la situación era ya claramente favorable al régimen franquista y al año siguiente comenzaría el proceso de normalización de las relaciones diplomáticas entre España y las potencias occidentales24.
El régimen de Franco recibió ya ayuda económica privada norteamericana, que al año siguiente era ya oficial. En noviembre de 1950 las Naciones Unidas aprobaron una resolución que sin juzgar al régimen español, autorizaba a los países miembros a reanudar sus relaciones diplomáticas con España.
Se puede decir, pues, que la política exterior de las políticas occidentales había variado respecto del régimen español, de forma radical desde 1945 a 1952, especialmente la de los EE.UU.
Las potencias occidentales, además, se encontraron con que, la oposición a Franco parecía poco potente y sobre todo poco unida, y que el aislamiento diplomático parecía afianzar todavía más la situación del régimen.
Después de la firma del Concordato y la serie de pactos con los Estados Unidos, España sería admitida en la ONU en el año 1955.
También se integra en organismos de tipo económico como la OECE, el FMI, el Banco Mundial etc..,25

LA APERTURA AL EXTERIOR (1959-1969)



Consolidadas las relaciones con EE.UU., la política exterior del Régimen se orientó a reforzar los lazos con el mundo árabe e Iberoamérica.
En febrero de 1962, Madrid solicitó la apertura de negociaciones con la CCE.
La cuestión de Gibraltar pasó a ocupar un lugar relevante en la política exterior del régimen.
En septiembre de 1963, Washington y Madrid renovaron el Pacto Bilateral  sobre cuestiones militares. Para contentar políticamente al Gobierno de Madrid, en diciembre de 1965 llegó a la capital el secretario de Estado norteamericano, Dean Rusk.
Las colonias españolas en África fueron tema de la agenda de las Naciones Unidas en el proceso descolonizador.
Los países del Tercer Mundo tenían como objetivo”el fin del colonialismo”26  y las denuncias contra el “imperialismo”.
En enero de 1959 las tropas de Fidel Castro entraban ganando en La Habana.
Poco después en el año 1962 se produjo la Crisis del Caribe entre Washington y Moscú. El mismo Franco tuvo problemas con La Habana.27
El año 1968 fue un ejercicio descolonizador:
En enero el territorio de Ifni fue cedido a Marruecos, que lo venía reclamando desde su independencia.
Fue más complicada la concesión de la independencia a Guinea, que la obtuvo en octubre de 1968.28 . En Madrid fue donde se preparó el acto de la  independencia.

El proceso fue complicado porque sufrió varios problemas:


Uno de ellos era que España tenía en Guinea intereses cafeteros, cacahueteros y madereros. Entonces el negociador de Guinea por esa época era Paco Macías Nguema29 y se mostró muy  exigente a lo que pedía España.
España intentó hasta un golpe de Estado, para cambiar de negociador y así llegar a un acuerdo favorable para España, pero al fin no se pudo.
La descolonización del Sahara fue un conflicto y sigue siéndolo hasta nuestros días.

CITAS ACLARATORIAS



1.- “Neutralidad”: España por convenio, no participaría, en caso de que estallara la         II Guerra Mundial.
2.- “Carrero Blanco, la calificó de demoníaca.” ver bibliografía: Libro 2º. pag 261
3.- Primer embajador inglés.
4.- Para que Franco fuera convencido de apoyar al eje.
5.- El gobierno tenía bastante miedo al conflicto.
6.- Declarado por el Ministro de Asuntos Exteriores, que en esa época era Beigbeder.
7.- Al parecer, los generales Muñoz Grande y Yagüe.
8.- Entre comilla, porque está copiado textualmente del libro Historia de España de Javier Tusell Gómez  pag. 260 (vol nº6) . Más información en la bibliografía.
9.- Se estaban acostumbrando ya demasiado a las costas españolas. Clásicamente se diría: “le das la mano y se sube a la parra”.
10.- Hitler quería, de una manera siempre “por las buenas” convencer a Franco, para que éste interviniera en el conflicto.
11.- Ver cita nº 8.
12.- Una de las frases más significativa de la entrevista, sacada de la boca de Franco fue: “Si la guerra ha de ser de corta duración se puede participar, pero si tiende a prolongarse, habrá que tomar muchas garantías antes de comprometerse”. Historia de España,   E.d. Océano   pag. 330  . Más información en bibliografía.
13.- Tortura ya de la antigüedad, que consistía en atar a una silla al torturado por el cuello, frente, cintura, pecho, brazos. muslos y tobillos; para que esté totalmente inmovilizado y manteniéndole bien alimentado con comida y bebida, exponerle a la caída de dos ó tres gotas por segundo sobre su cabeza, hasta que estas gotas de agua traspasaban su cráneo y contactaban con su encéfalo, causándole la muerte instantánea (al cabo de 5 ó 10 años).Fuentes: Exposición de Torturas de la ciudad de Granada (año 1991)
14.- La palabra “judío” es el máximo insulto para los labios de un nazi.
15.- Que para los americanos era todavía el Tío Joe.
16.- En esta conferencia, además de proponerlo, se aprobó.
17.- España no se que quería hacer de rogar, y por vergüenza, publicó esa nota para no quedar mal, como si no les interesara pertenecer a ninguna organización internacional.
18.- Uno de los muchos indicios del aislamiento total de España.
19.- Todos ellos de naciones hispanoamericanas.
20.- El turco, el inglés y el holandés.
21.- Esposa de Perón
22.- Gobernada en esa época por el general Trujillo.
23.- Apoyo que había sugerido el propio Franco.
24.- Primeros indicios de la ruptura del aislamiento.
25.- De ello se encargaría el nuevo Ministro de Asuntos Exteriores, Fernando M.ª Castiella.
26.- Este siempre en 1er plano.
27.- La causa, fue un enfrentamiento entre Fidel Castro y el embajador español.
28.- A partir de aquí se llamó Guinea Ecuatorial
29.- Vicepresidente del Gobierno Autónomo.
30.- La entrevista de Hendaya, según el testimonio de P.Shimidt. Libro de Geografía e Historia de España y de los Países Hispánicos  pag. 327
31.- La condena de la ONU al régmen de Franco . Libro de Geografía e Historia de España y de los Países Hispánicos   pag. 327

BIBLIOGRAFÍA



PRIMER LIBRO



1.- VARIOS AUTORES
2.-”GEOGRAFÍA E HISTORIA DE ESPAÑA Y DE LOS PAÍSES HISPÁNICOS”
3.- EDITORIAL ECIR
4.- PUBLICADO EN PATERNA (VALENCIA)
5.- AÑO 1996

SEGUNDO LIBRO



1.- TUSELL GÓMEZ, Javier
2.- “HISTORIA DE ESPAÑA” VOLUMEN 6
3.- EDITORIAL CARROGGIO
4.- PUBLICADO EN MADRID
5.- AÑO 1989

TERCER LIBRO



1.- JUTGLAR, Antoni
MUNIESA, Bernat
2.- “HISTORIA DE ESPAÑA” TOMO 6
3.- EDITORIAL OCÉANO
4.- PUBLICADO EN BARCELONA
5.- AÑO 1991

TEXTO DE LA ENTREVISTA DE HENDAYA 30

TEXTO DE LA CONDENA AL RÉGIMEN DE FRANCO31

 Autor:

David López





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