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Arquitectura y Sociedad Inca en el periodo clásico Parte 3 - Monografía



 
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Como leyes principales de cumplimiento, este código moral se resumía en lo siguiente:



- Ama Llulla (No seas mentiroso).
- Ama Sua (No seas ladrón).
- Ama Quella (No seas ocioso).

La desobediencia a estas leyes eran castigadas en algunos casos con sanciones demasiados severas en comparación con el delito cometido, sanciones que llegaban hasta la pena de muerte. Cuando alguien cometía un delito el castigo no solo lo recibía la persona que lo había hecho, sino también era extensivo a los parientes del delincuente. Habían cárceles que su mayor parte sirvieron para castigar a la Nobleza.

Algunos historiadores sostienen que el delincuente pasaba por un Proceso Judicial formalizado que se iniciaba con un interrogatorio que duraba cinco días, el que consistía desde un simple interrogatorio hasta el ser encerrado con animales salvajes, del que si sobrevivía era considerado inocente. Previamente a ser sentenciado el delincuente (en el caso de grandes crímenes), era sometido a un juicio sumario (muy rápido).

El Inca Garcilaso de la Vega, en sus crónicas nos menciona que las penas eran severas ya que en su mayoría consistía en la muerte del delincuente, por más ligera que haya sido la falta. La pena de muerte se aplicaba de diversas maneras. La forma más común era la horca y el apedreamiento. También había la muerte por arrastre (aplicada a asesinos de Curacas y Nobles). La muerte por descuartizamiento (aplicada a graves faltas militares o contra la Casa Real). De todos los tipos de muerte la más terrible era la muerte en la hoguera, la cual era aplicada en casos extremos de sacrilegio, que incluía atentados contra el Inca. La muerte por hoguera significaba la desaparición total de su ser para un hombre. No podía haber momia de su cuerpo. No podría vivir en el otro mundo.

Asimismo habían penas menores las que iban desde simple flagelación hasta la destrucción de bienes, el corte de cabellos y la vergüenza pública. Algunas veces se aplicaba la pena de trabajos forzados contra el esposo que mataba a su mujer adúltera, así como penas de degradación social: Yanacunas de castigo; y el Aumento de Impuestos contra el pueblo que había querido burlar los tributos.

En el Imperio Incaico se dictaron importantes leyes civiles, como la del matrimonio, que era un requisito indispensable para ser un RUNA y así poder elegir y ser elegido en los cargos públicos. El hombre se casaba a los 18 años (edad mínima) mientras que las mujeres a los 24. El niño estaba bajo el cuidado de su madre, quien siempre lo llevaba sobre su espalda y así tener las manos libres y poder utilizarlas en el trabajo.

Los niños eran adiestrados en las diferentes tareas que realizaban como por ejemplo: las labores agrícolas, la caza de aves, el cuidado del ganado, la distribución de las semillas y la recolección de los frutos.

El Estado cumplía también un rol importante ya que se encargaba del cuidado de los ancianos y los inválidos, a quienes se les satisfacía sus necesidades de alimentación, habitación y vestido.

El estudiosos Trimborn, ha podido distinguir y establecer los siguientes delitos:


DELITOS DE STATUS



1. Alta traición a la patria
2. Asesinato de un miembro de la Casa Real
3. Desobediencia a los funcionarios
4. Conspiraciones contra el poder
5. Traición militar
6. Deserción


DELITOS CONTRA EL INCA



1. Violación de las normas de respeto y cortesía al Inca


DELITOS CONTRA EL CULTO Y LA RELIGION



DELITOS CONTRA LAS ORDENES ADMINISTRATIVAS



1. Cambiar el lugar de residencia
2. Cambiar de vestido

DELITO CONTRA EL EJERCICIO DE LA FUNCION



1. Abuso o descuido con las funciones. Remisión de datos falsos al Cusco.


DELITO CONTRA LA POLITICA DE TRIBUTOS



1. Engaño o incumplimiento a los impuestos

DELITOS CONTRA LA ECONOMIA



1. Matar animales hembras
2. Pereza
3. Vida desarraigada
4. Cacería sin autorización
5. Sacar metales finos del Cusco


DELITOS DE CARACTER PRIVADO



1. Asesinatos, abortos, relaciones sexuales ilícitas, violencia física contra los familiares.


DELITOS CONTRA LA PROPIEDAD



1. No abundaban entre otras razones porque predominaba la propiedad colectiva pero se mencionan castigos contra el incendio y el robo.


TRABAJO



El trabajo en el Tahuantinsuyo tenía carácter de obligatorio, todos trabajaban sin excepciones desempeñando las labores propias de la sociedad incaica. Según algunas informaciones se dice que se popularizó el dicho “el que no trabaja no come- con lo cual se acrecentó la jornada al máximo. Sin embargo el trabajo se realizaba en relación a las limitaciones y posibilidades físicas de los integrantes de los pueblos. La ociosidad era severamente castigada.

Todos los miembros del Tahuantinsuyo trabajaban, en beneficio de la producción agrícola y ganadera que le era impuesta por un aparato férreo impuesto por el estado Inca. Se realizaban las tareas de acuerdo a las etapas de la vida (edad cronológica), para lo cual se crearon normas, según cita el cronista Huamán Poma de Ayala, denominando a las distintas etapas de la vida como CALLES, es decir los pasos del individuo en su transitar por el mundo. La vida del hombre del Tahuantinsuyo estaba dividida en DIEZ CALLES, hasta su muerte.

EN LA PRIMERA CALLE comprendidos los hombres más fuertes y valientes eran escogidos para desempeñarse como soldados para la guerra, los cuales estaban comprendidos desde los 25 hasta los 50 años (estos soldados cuando cumplían los 33 años recibían el nombre de AUCACAMAYOS), de esta clase de hombres se escogían a los labradores y a los aprendices de diversos oficios; en LA SEGUNDA CALLE se ubicaban los ancianos de 60 a 70 años llamados los PUREC MACHO, prestaban servicios en las chacras trayendo leña, paja, limpiar las casas del Inca o señor principal, etc, no participaban en las guerras; en la TERCERA CALLE se encontraban los hombres mayores de ochenta años llamados ROCTO MACHO, por la edad y según sus posibilidades físicas se dedicaban unos a seguir viviendo y otros a realizar trabajos manuales, criar cuyes, alimentar a las aves, etc., estos ancianos eran muy respetados.

En la CUARTA CALLE, se encontraban los hombres enfermos, lisiados, cojos, mancos, tullidos como los UPA, los ciegos NAUSA, los mancos MAQUIN PAQUISCA, etc., recibían la ayuda y mantenimiento del pueblo a que pertenecían. (”Nueva Crónica y Buen Gobierno- Felipe Huamán Poma de Ayala).

El trabajo no era individual, toda la aldea participaba, las grandes obras del Tahuantinsuyo se realizaron sobre la base del sistema de COOPERACION MULTIPLE. Antropólogos como Alberti y Mayer, sostienen que los principios que introdujo la administración incaica para desarrollar el sistema de producción y la estructura económica del Tahuantinsuyo, fueron:


- LA RECIPROCIDAD



Que consistía en el proceso por el cual los hombres daban y recibían.

Esta reciprocidad se realizaba:



1. Entre personas de la misma comunidad, esta modalidad hasta la actualidad se realiza entre los pobladores de los Andes, consistía en realizar las tareas agrícolas que requerían de la fuerza mancomunada de dos o más familias del mismo Ayllu.

2. Entre personas e instituciones o autoridades Incas, era el trabajo que realizaba un miembro del Ayllu hacia una institución del Tahuantinsuyo, como el realizado para el Curaca o señor del Ayllu, en beneficio de la religión como construir un templo o en las tierras del Inca.
En el Tahuantinsuyo se habían institucionalizado tipos de trabajo colectivo en el que estaban obligados todos los miembros de las comunidades como :

1. El Ayni.



Era una forma de prestación de servicios y trabajos basados en la reciprocidad, consistía en la ayuda mutua que se prestaban las familias entre sí y todos los integrantes del Ayllu, el servicio recibido tenía que ser devuelto en forma idéntica o parecida. Aquí había verdadera reciprocidad y compañerismo, ya que se trataba de beneficiar a los que estaban imposibilitados de realizar sus propias labores, este tipo de labores se sigue realizando por pobladores de los Andes.


2. La Minca o Minga.



Los miembros del Ayllu eran reunidos en grupos para cumplir con el trabajo que se les había asignado, como por ejemplo de llevar a los silos el producto de la cosecha, etc., como en las tierras del sol y en las tierras que sustentaban al Inca. Para este tipo de trabajo se caracterizaba porque se realizaba en medio de cánticos y en un ambiente de alegría y de placer, estaban obligados a realizarlo vestidos con ropa de fiesta. En retribución a estas faenas realizadas los asistentes a las MINCAS recibían de parte del curaca la alimentación, la chicha que era elaborado por las mujeres de la comunidad y la coca, esta retribución solo se realizaba mientras duraba el trabajo asignado.


3. La Mita.



Era una forma de trabajo basado en el tributo o prestación de servicios personales con carácter de obligatorio que debían ser realizados y cumplidos por todos los adultos y jóvenes más fuertes del Ayllu. Este trabajo se realizaba por turnos o temporadas, durante el cual se dedicaban a servir como combatientes, de peones en obras públicas fuera de sus Ayllus, a la construcción de caminos, tala de bosques y extracción de minerales, como en la edificación de grandes fortalezas y templos y demás obras pública. En resumen este trabajo se hacía en beneficio del Imperio.

- LA REDISTRIBUCION



El estado inca acumulaba riquezas obtenidas del trabajo de los miembros del Tahuantinsuyo que le fueron entregados como tributos (productos agrícolas, mineros, animales, cerámicas, telas, etc.). Principalmente los productos agrícolas eran empleados por la administración inca en :

1. Como reservas estratégicas en previsión de malas cosechas, las cuales se entregaban a los Ayllus para afrontar las malas temporadas agrícolas y puedan ser utilizadas para su alimentación y subsistencia.

2. Como reservas militares con los cuales podían asegurar el aprovisionamiento del ejército Inca cuando se movilizaban y durante las campañas de conquista.
3. Para la redistribución entre la clase alta o Nobleza Inca, así como entre los sacerdotes y personas dedicadas al culto religioso.
4. Para la redistribución entre los curacas y señores de las provincias encargados de las administraciones de los Ayllus.

Pensamiento de la Sociedad Incaica



- La clase dirigente utilizó las contradicciones y estimularon las rivalidades parar vencer el atraso y mantener a los pueblos ordenados.
- Se practicó el trabajo común: Ayni, Minka
- Hubo un sometimiento colectivo (pueblos) y sometimientos individuales (Acllas y yanaconas).

Según el testimonio del cronista peruano Felipe Huamán Poma de Ayala en Nueva crónica y buen gobierno (1615), entre los incas existía la creencia en la sucesión de cinco edades. La primera, llamada Huari Viracocha Runa (o Pakarimok Runa, ‘los habitantes de la aurora de la humanidad’), duró ochocientos años. Por ser la primera generación, los pobladores no morían ni se mataban entre sí. Parían de dos en dos, hombre y mujer. Eran nómadas, vivían en cuevas y se cubrían con hojas de árboles y esteras de paja. Al llegar, destruyeron a los animales (jaguares y osos) y a los monstruos que habitaban la tierra. Adoraban como dios a Runa Camac Viracocha. Llamaban al diluvio Uno Yaco Pachacuti.

Muchos lugares naturales, como cursos de agua, montes, cuevas, precipicios, se consideraban asiento de los antepasados. De carácter sagrado, los incas creían que allí se encontraban los encargados de transmitir los oráculos y proteger a los miembros del ayllu. Los llamaban pacariscas o pacarinas, que significa ‘lugar de origen’. Las piedras, concebidas como los huesos de la tierra, también merecían veneración. Se les atribuía en algunos casos el carácter de testimonios de su historia mítica: en la Roca de Titicaca se habría ocultado el Sol después del gran diluvio; otras rocas eran representaciones antropomorfas de los gigantes que, como castigo a su desobediencia, fueron convertidos en piedras.

También se daba el caso inverso, el de piedras que se habían convertido en hombres, surgidos para prestar ayuda al Inca Pachacutic. Las huacas (’lo sagrado’) en forma de muñecas estaban destinadas a proteger a los individuos, las cosechas y a los propios muertos, costumbre similar a una práctica de los egipcios. Las mamas (’madres’) eran espíritus destinados a alentar el crecimiento de las plantas: saramama (’maíz madre’), cocamama (’madre de la planta de coca’), y también encargados de regir a fuerzas naturales como el mar (mamacocha), temido por los pueblos del interior y considerado benévolo por los habitantes de la costa, pues los alimentaba con sus frutos.

La segunda edad, llamada Huari Runa (’gente autóctona’), duró mil trescientos años. Se caracteriza porque en ella se inició el trabajo de la tierra y de los cultivos agrícolas, además del aprovechamiento del agua de ríos, lagunas y pozos. Vivían en casas semejantes a hornos, llamadas pukullos, y se cubrían con pieles de animales. Adoraban a un solo dios en tres personas, soberanos del cielo y de la tierra, llamadas Yayan Illapa (’rayo padre’), Chaupichurin Illapa (’rayo hijo intermedio’) y Sullca Churin Illapa (’rayo hijo menor’).

La tercera edad, Purun Runa, duró mil ciento treinta y dos años y sus contemporáneos “se multiplicaron como la arena del mar, tanto que ya no cabían en la tierra”. Construyeron casas de piedra con tejados de paja y formaron poblados. Mejoraron las técnicas de aprovechamiento del suelo y los sistemas de riego. Criaron llamas y alpacas y desarrollaron los procedimientos de teñido y tejeduría. Organizados bajo el mando de reyes, señores y capitanes, su elevado número y sus posesiones despertaron la codicia y las guerras. Adoraban al señor del cielo, Pachacamac. Dicen que la tercera edad acabó con una epidemia que no dejó a nadie con vida y que eran tantos los muertos “que en seis meses los buitres y cóndores no pudieron terminar con los cadáveres”.

Los indios de la cuarta edad, Auka Runa, vivieron y se multiplicaron durante dos mil cien años. Hubo tres periodos, que se caracterizaron por las luchas de expansión y conquista: el primero, de guerras para aumentar o consolidar el dominio territorial; en el segundo, la nación Chincha sometió a las demás y las confederó, asegurando su paz y su prosperidad; en el tercero, los incas dominaron la confederación y extendieron el cultivo de distintas variedades de maíz y de patata. La expansión del imperio inca, Tahuantinsuyu, define y da nombre a la quinta edad, que incluye además el periodo de la conquista española.

La Familia:



Los incas fueron gobernantes que recopilaron y dieron gran extensión a una serie de costumbres que ancestralmente existían en los Andes. Su valor no se halla tanto en su capacidad creativa, sino en su habilidad para difundir, ordenar y administrar el sistema andino en un amplio territorio. La base de la cultura y la organización andina se encuentra en el parentesco, es decir, el Ayllu, conjunto de personas que se consideran parientes pues creían descender de un antepasado en común. Cada ayllú estaba formado por familias, las que, por sistema decimal, recibían nombres en grupos según el número que formaban. Así, diez familias integraban una chunca; diez chuncas una pachaca; diez pachacas una huaranca y diez huarancas una hunu. Los varones eran enviados a trabajos fuera del núcleo familiar. A las mujeres se les integraba al servicio de la clase superior.

Había funcionarios que elegían periódicamente a las más jóvenes y “graciosas”, las separaban de la tutela familiar y las instruían en escuelas para convertirlas en concubinas destinadas a los harenes de hombres notables, o en sacerdotisas.

La monogamia era obligatoria en las clases inferiores, mientras que las clases superiores que gozaban de privilegios practicaban la poligamia. Éstos están a su vez unidos por vínculos de reciprocidad, es decir, están comprometidos a ayudarse mutuamente en las labores cotidianas; a este tipo de trabajo se le conoce con el nombre de Ayni.

También tienen la obligación de trabajar juntos para el beneficio de todo el ayllu: este trabajo se conoce como minca. Los miembros de un ayllu responden a la autoridad de sus Curacas (caciques), que son los encargados de regular las relaciones sociales, de ejecutar las fiestas, de almacenar recursos, repartir las tierras entre su gente y disponer de la mano de obra. La economía inca no conoció ni la moneda, ni el mercado, por lo tanto los intercambios y la fuerza laboral se obtenían a través de lazos de parentesco o por reciprocidad. Cada ayllú tenia su lote de tierra (tupo), que Se repartía entre las familias.

Las cosechas resultantes no pertenecían a nadie en particular: debían llevarse a los graneros, donde los funcionarios oficiales las repartían según, la necesidad y dejaban el sobrante en reserva

Entre parientes existía un intercambio de energía constante, pero también se daba trabajo para la autoridad, conocido como mita donde el inca pedía como tributo exclusivamente mano de obra, que era enviada a trabajar sus tierras, a hacer cerámica, a construir andenes o grandes obras arquitectónicas. A cambio, el inca devolvía estos servicios organizando rituales, manteniendo caminos, repartiendo bienes en caso de necesidad o en fiestas; esta relación por la cual el inca devolvía el trabajo del ayllu se conoce como redistribución.

Gobierno:



En el cenit de su poderío, los incas habían desarrollado un sistema político y administrativo no superado por ningún otro pueblo nativo de América. El imperio incaico era una teocracia basada en la agricultura y en el sistema de ayllus, o grupos de parentesco, dominada por el Inca, que era adorado como un Dios viviente.

En la organización política Inca, llama la atención la existencia de un sistema de poder dual, donde todas las autoridades aparecían siempre emparejadas: por ejemplo, en el caso del inca, se propone la existencia de dos incas que gobiernan en simultáneo, un Inca Hanan (arriba) y un Inca Hurin (abajo). De igual forma, las autoridades a nivel local eran también duales: a nivel de los ayllus, las máximas autoridades fueron los Curacas; todo ayllu tenía dos Curacas, uno Hanan y otro Hurin.

Por debajo de los incas, se encontraban las familias de los antiguos incas, los cuales formaban grupos de parentesco conocidos como Panacas (familia doble), quien se encargaba de mantener el recuerdo del inca fallecido, de realizar las ceremonias en su nombre y de cuidar de sus bienes y alianzas hechas en vida. Las panacas tenían gran influencia en la decisión del nombramiento de los sucesores al cargo Inca.

Debajo de este sector se encontraban los Jefes de los pueblos conquistados por los incas, los cuales, en caso de no ser rebeldes, recibían educación cuzqueña y una serie de privilegios. La gente común estaba agrupada en la categoría de Hatun Runa, se trataba de campesinos miembros de un ayllu, éstos tenían la obligación de ir a la mita (trabajo por turnos) para el Estado Inca.

Algunos salían temporalmente de esta condición y eran movilizados fuera de su lugar de origen: a estos se les conoce como Mitimaes o Mitmaqunas, población que era movilizada a distintas zonas con diferentes objetivos, como obtener recursos o poblar regiones. Finalmente, cabe mencionar a los Yanacona, los cuales eran separados definitivamente de su ayllu y pasaban a depender directamente del Inca, para quien desempeñaban una labor especializada.

Administrativamente, todo el territorio estaba dividido en cuatro grandes provincias o suyos (parte), a ellos se debe su nombre Tahuantisuyo ( una palabra quechua que significa literalmente “Tierra de los Cuatro Cuarteles- o “De las Cuatro Partes”). Las provincias son: Antisuyu, Collasuyu, Cuntisuyu, Chinchasuyu.

Fue el inca un pueblo de agricultores avanzados: para cada zona desarrollaron una estrategia que permitía obtener el máximo provecho. Utilizaron andenes o terrazas de cultivo para aprovechar las laderas de los cerros, camellones o waru waru en zonas altas. Es destacable la existencia de un arado de pie conocido como chaquitacalla.

Los cultivos más importantes fueron la papa (patata) y el maíz, además del ají, la chirimoya, la papaya, el tomate y el fríjol. Las llamas fueron los animales básicos de transporte; también se domesticaron las vicuñas y alpacas por su fina lana. Otros animales domesticados fueron guanacos, perros, cobayas y ocas. Las principales manufacturas incas fueron la cerámica, los tejidos, los ornamentos metálicos y las armas con bellas ornamentaciones. A pesar de no contar con caballos, ni vehículos de ruedas ni un sistema de escritura, las autoridades de Cuzco lograron mantenerse en estrecho contacto con todas las partes del Imperio.

Los registros de tropas, suministros, datos de población e inventarios generales se llevaban a cabo mediante los quipus, juegos de cintas de diferentes colores anudados según un sistema codificado, que les permitía llevar la contabilidad. Botes construidos con madera de balsa constituían un modo de transporte veloz a través de ríos y arroyos.

Quipu inca Dado que la compleja organización de su sociedad necesitaba llevar a cabo inventarios de las tropas, suministros y población, los incas crearon los llamados quipus, los cuales, eran juegos de cintas anudados según un sistema codificado que permitía llevar la contabilidad de lo registrado.

La Moral:



Se sintetizó en 3 sabias frases: “No seas ladrón, no seas perezoso, no seas mentiroso”.

La vida moral de los antiguos peruanos se orientó en tres máximas fundamentales:



a. Ama sua. No seas ladrón.
b. Ama llulla. No seas mentiroso
c. Ama quella. No seas ocioso (haragán)

Nunca tuvieron pena pecuniaria ni confiscación de bienes, porque decían que castigar en la hacienda y dejar vivos los delincuentes no era desear quitar los malos de la república, sino la hacienda a los malhechores, y dejarlos con más libertad para que hiciesen mayores males. Si algún curaca se rebelaba (que era lo que más rigurosamente castigaban los Incas) o hacía otro delito que mereciese pena de muerte, aunque se la diesen, no quitaban el estado al sucesor, sino que se lo daban, representándole la culpa y la pena de su padre para que se guardase otro tanto. Pedro de Cieza de León dice de los Incas a: “Y tuvieron otro aviso para no ser aborrecidos de los naturales, que nunca quitaron el señorío de ser caciques a los que les venía de herencia y eran naturales; y si por ventura alguno cometía delito, o se hallaba culpado en tal manera que mereciese ser privado del señorío que tenía, daban y encomendaban el cacicazgo a sus hijos o hermanos, y mandaban que fuesen obedecidos por todos, etc.

Lo mismo guardaban en la guerra, que nunca descomponían los capitanes naturales de las provincias de donde era la gente que traían para la guerra; les dejaban con los oficios aunque fuesen maeses de campo, y les dejaban otros de la sangre real por superiores; y los capitanes holgaban mucho de servir como tenientes de los Incas, cuyos miembros decían que eran ministros y soldados suyos; lo cual tomaban los vasallos por grandísimo favor. No podía el juez arbitrar sobre la pena que la ley mandaba dar, sino que la había de ejecutar por entero, so pena de muerte, por quebrantador del mandamiento real.

Decían que dando licencia al juez para poder arbitrar, disminuían la majestad de la ley, hecha por el rey con acuerdo y parecer de hombres tan graves y experimentados como los había en el consejo; la cual experiencia y gravedad faltaba en los jueces particulares, y que era hacer venales los jueces y abrirles puerta para que, o por cohechos o por ruegos, pudiesen comprarles la justicia, de donde nacería grandísima confusión en la república, porque cada juez haría lo que quisiese, y que no era razón que nadie se hiciese legislador sino ejecutor de lo que mandaba la ley, por rigurosa que fuese.

Cierto, mirado el rigor que aquellas leyes tenían, que por la mayor parte (por liviano que fuese el delito, como hemos dicho) era la pena de muerte, se puede decir que eran leyes de bárbaros; empero considerado bien el provecho que de aquel mismo rigor se le seguía a la república, se podrá decir que eran leyes con tanta severidad, y de amar los hombres naturalmente la vida y aborrecer la muerte, venían a aborrecer el delito que la causaba; y de aquí nacía que apenas se ofrecía en todo el año delito que castigar en todo el imperio del Inca; porque todo él, con ser mil y trescientas leguas de largo, y haber tanta variedad de naciones y lenguas, se gobernaba por unas mismas leyes y ordenanzas, como si no fuera más de sola una casa; valía también mucho para que aquellas leyes las guardasen con amor y respeto, que las tenían por divinas; porque como en su vana creencia tenían a sus reyes por hijos del Sol, y al Sol por su dios, tenían por mandamiento divino cualquiera común mandamiento del rey, cuando más las leyes particulares que hacía para el bien común. Y así decían ellos que el Sol las mandaba hacer, y las revelaba a su hijo el Inca; y de aquí nacía tenerse por sacrilegio y anatema el quebrantador de la ley, aunque no se supiese su delito; y acaeció muchas veces que los tales delincuentes, acusados de su propia conciencia, venían a publicar ante la justicia sus ocultos pecados; porque además de creer que su ánima se condenaba, creían por muy averiguado que por su causa y por su pecado venían los males a la república, como enfermedades, muertes y malos años, y otra cualquiera desgracia común o particular; y decían que querían aplacar a su dios con su muerte, para que por su pecado no enviase más males al mundo; y de estas confesiones públicas entiendo que ha nacido el querer afirmar los españoles historiadores que confesaban los indios del Perú en secreto, como hacemos los cristianos, y que tenían confesores diputados; lo cual es relación falsa de los indios, que lo dicen por adular los españoles y congraciarse con ellos, respondiendo a las preguntas que les hacen conforme al gusto que sienten en el que les pregunta, y no conforme a la verdad: que cierto no hubo confesiones secretas en los indios, sino las confesiones públicas que hemos dicho, pidiendo castigo ejemplar.

No tuvieron apelaciones de un tribunal para otro en cualquier pleito que hubiese civil o criminal, porque no pudiendo arbitrar el juez, se ejecutaba llanamente en la primera sentencia la ley que trataba de aquel caso, y se fenecía el pleito; aunque según el gobierno de aquellos reyes y la vivienda de sus vasallos, pocos casos civiles se les ofrecían sobre qué pleitear. En cada pueblo había juez para los casos que allí se ofreciesen; el cual era obligado a ejecutar la ley, oyendo las partes, dentro de cinco días. Si se ofrecía algún caso de más calidad o atrocidad que los ordinarios, que requiriese juez superior, iban al pueblo metrópoli de la tal provincia, y allí lo sentenciaban; que en cada cabeza de provincia había gobernador superior para todo lo que se ofreciese, porque ningún pleiteante saliese de su pueblo o de su provincia a pedir justicia.

Porque los reyes Incas entendieron bien que a los pobres, por su pobreza, no les estaba bien seguir su justicia fuera de su tierra ni en muchos tribunales, por los gastos que se hacen y molestias que se padecen, que muchas veces monta más esto que lo que van a pedir; por lo cual dejan perecer su justicia, principalmente si pleitean contra ricos y poderosos, los cuales con su pujanza ahogan la justicia de los pobres. Pues queriendo aquellos príncipes remediar estos inconvenientes, no dieron lugar a que los jueces arbitrasen, ni hubiese muchos tribunales, ni los pleiteantes saliesen de sus provincias. De las sentencias que los jueces ordinarios daban en lo pleitos hacían relación cada una a otros jueces superiores, y aquellos a otros más superiores, que los había en la corte de muchos grados, conforme a la calidad y gravedad de los negocios; Porque en todos los ministerios de la república había orden de menores a mayores, hasta los supremos, que eran los presidentes o virreyes de las cuatro partes del imperio.

La relación era para que viesen si se había administrado recta justicia, porque los jueces inferiores no se descuidasen de hacerla; y no la habiendo hecho, eran castigados rigurosamente. Esto era como residencia secreta que les tomaban cada mes. La manera de dar estos avisos al Inca y a los de su consejo supremo era por nudos, dados en cordoncillos de diversos colores, que por ellos se entendían como por cifras, porque los nudos de tales y tales colores decían los delitos que se habían castigado, y ciertos hilillos de diferentes colores, que iban asidos a los cordones más gruesos, decían la pena que se había dado y la ley que se había ejecutado; y de esta manera se entendían, porque no tuvieron letras; muchas veces ha causado admiración a los españoles ver que los mayores contadores de ellos son reyes en su aritmética, y que los indios estén tan ciertos en las suyas de particiones y compañías, que cuanto más dificultosa, tanto más fáciles se muestran; porque los que las manejan no entienden en otra cosa de día y de noche, y así están diestrísimos en ella.

Si se levantaba alguna disensión entre dos reinos y provincias sobre términos o sobre los pastos, enviaba el Inca un juez de los de la sangre real, que habiéndose informado, y visto por sus ojos lo que a ambas partes convenía, procurarse concertarlas, y el concierto que se hiciese diese por sentencia, en nombre del Inca, que quedase por ley inviolable, como pronunciada por el mismo rey. Cuando el juez no podía concertar las partes, daba relación al Inca de lo que había hecho, con aviso de lo que convenía a cada una de las partes, y de lo que ellas dificultaban, con lo cual daba el Inca sentencia hecha ley, y cuando no le satisfacía la relación del juez, mandaba se suspendiese el pleito hasta la primera visita que hiciese de aquel distrito, para que habiéndolo visto por sus ojos, lo sentenciase él mismo. Esto tenían los vasallos por grandísima merced y favor del Inca.


Conclusiones


La arquitectura inca se destaca por el dominio y manera peculiar de trabajar la piedra. Con estas, construyeron poderosos templos y fortalezas, magníficos palacios, grandes obras publicas como: redes viales, obras hidráulicas y terrazas de cultivos para el mejor aprovechamiento de los cerros cordilleranos.

En estos grandes arquitectos se destaca un conocimiento avanzado, diseñado y organizado de sus construcciones adaptado en forma muy ingeniosa al relieve natural. Toda esta planificación más el estudio previo físico de los terrenos donde se construiría tenia como fin asegurar que el éxito de las obras perdurara en el tiempo y protegerlo de las invasiones étnicas. Prueba de estos estudios son la gran cantidad de maquetas encontradas.

Cabe señalar que lo más admirable de estas construcciones es que fueron diseñadas por ellos mismos sin influencias de otras culturas. La belleza de la arquitectura inca se basa en la solidez. sencillez y simetría de sus construcciones.

La sociedad inca era piramidal, donde el pueblo prestaba obligatoriamente servicios al estado, la educación era rígidamente estratificada solo los privilegiado tenían derecho a ella. El pueblo recibía educación directamente de los padres por medio de la socialización y del trabajo. Es necesario destacar que en esta sociedad todos trabajaban y el ocio era castigado. El Inca era venerado como a un dios y nadie podía mirarlo o atreverse a mirarlo directamente.

FUNDAMENTOS BIBLIOGRAFÍCOS.



http://academic.wsc.edu/humanities/mojica_c/culturas_precolombinas/sociedad.htm
Estructura Piramidal con el Inca a la cabeza. Nobles, funcionarios: los caciques o jefes del clan, puric, yanacones.

http://www.cuscoweb.com/cuscoinfo/cuscoinfo05.html
Planificación de las construcciones, para asegurar el éxito de estas a futuro.

http://www.unfv- bib.edu.pe/patrimonio_cultural/Humboldt/Hum_Peru/arquitectura.htm
Las investigaciones arqueológicas han permitido identificar las principales características arquitectónicas de un asentamiento Inca: sencillez, solidez, simetría.

http://www.tierra-inca.com/es/los_incas.html
El imperio. La arquitectura. La religión.

http://www.infocusco.com/modules/news/article.php?storyid=263
Existieron diversos tipos de paredes en el incanato y resumidos estos en cinco modelos básicos.

http://es.encarta.msn.com/encyclopedia_761586751/Arte_y_arquitectura_incas.html
Arte y arquitectura Inca.

http://www.cusco-peru.org/cusco-peru/historia-cusco-historia-tahuantinsuyo1.shtml
La sociedad Inca estaba caracterizada por un orden jerárquico, que colocaba a la cabeza el poder absolutista del Inca.

http://www.artehistoria.com/frames.htm?http://www.artehistoria.com/historia/contextos/1475.htm
Organización social y política. Estructura de la sociedad Inca.

http://www.monografias.com/trabajos7/inca/inca.shtml
Los Incas. Organización Social y Política.

http://html.rincondelvago.com/incas_2.html
Marco geográfico. Gobierno y Administración. Organización Social y Economica.Religión.


Autor:

Jime





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