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Asturias Parte 2 - Monografía



 
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A partir de enero de 1937 los refuerzos alemanes e italianos son considerables. los republicanos, por su parte, crean las seis brigadas mixtas, al mando de tres comunistas, un anarquista y dos militares de carrera. Desde diciembre comienzan a llegar las brigadas internacionales, en las que predominando los comunistas, hay también liberales. 43

Entre los izquierdistas no hay coordinación en el mando. Los contrataques republicanos en Brunete, Belchite, Huesca y Segovia no consiguen distraer la atención del Norte.

A pesar de su inicial resistencia, Franco decidió trasladar el eje de la guerra a la zona Norte a finales de marzo de 1937, y fue esta una decisión acertada porque sin duda la guerra se decidió en la campaña del Norte. Desde comienzos de abril hasta octubre, de forma sucesiva, el ejército sublevado conquistó Vizcaya, Santander y Asturias modificando completamente el avance inicial de fuerzas establecido en 1936.

- La zona Norte estaba al menos a 200 kilómetros del resto de territorio conquistado por el Frente Popular y se extendía a los largo de un frente de 300 kilómetros teniendo tras de sí a un millón y medio de habitantes, con una profundidad de tan sólo 30 o 40 kilómetros. A esta incierta situación estratégica hay que sumar problemas graves nacidos del cantonalismo en la dirección y de la insuficiencia de recursos militares”. 44 Ramón Gonzáles Peña, el diputado del PSOE, que desempeñaba funciones de comisario en Asturias, aseguró refiriendose a la situación existente que - es mejor un mando malo que dos buenos”. 45

Hasta diciembre no se produjo la unificación que redujo a tres unidades políticas y de mando las existentes en el Norte (los de Santander, Burgos y Palencia, el Consejo de Asturias y el Gobierno vasco), pero aún así el grado de unificación fue muy relativo.

Las operaciones nacionales se iniciaron el último día de marzo de 1937 y desde un principio se caracterizaron por el empleo sistemático de la aviación y la artillería con una tremenda potencia de fuego. En el transcurso de la campaña de Vizcaya que terminó en junio de 1937, tuvo lugar la operación militar más discutida de la guerra española: el bombardeo de Guernica, acontecimiento ocurrido el 26 de abril de 1937 y que supuso la práctica destrucción de la ciudad.

- La campaña de Vizcaya fue determinante en la guerra civil tanto por los medios empleados como por la impresión de que las unidades empleadas, en especial las atacantes, tenían una elevada calidad militar. En cambio, las del ejército Popular siguieron ofreciendo una apreciable semejanza con la de la época de la guerra de columnas”. 46

En Santander el ejército sublevado aplicó las maniobras aprendidas y fue capaz de ejecutar unos ataques estudiados que tuvieron éxito fulminante en la práctica. Esta provincia tenía una significación marcadamente derechista y cuando fracasó la sublevación hubo un elevado número de prisioneros y en la última quincena de agosto cortaron el frente de Norte a Sur rompiendo las comunicaciones con Asturias.

- Santander fue la mayor victoria que los sublevados habían obtenido hasta el momento y la primera ocasión en que habían dado la sensación de que comprendían que en una guerra lo decisivo no es tanto la ocupación del terreno como la destrucción del adversario”. 47

Lo sucedido en Asturias durante los meses de septiembre y octubre de 1937 demuestra hasta que puto puede ser decisiva en una guerra la moral para la resistencia. Zugazagoitia escribe que Santander “no tenía nada que esperar del Gobierno porque su destino era ya conocido- 48. Esto es mucho más cierto en el caso de Asturias, donde la desigualdad de efectivos era absoluta en todos los terrenos, pero donde la resistencia fue mayor, sobre todo en la segunda parte de la campaña. Durante la primera quincena de septiembre el avance franquista fue decidido, bastando en ocasiones el fuego de la artillería o la acción de la aviación para que se produjera el colapso del adversario. Luego el tiempo y la orografía tendieron a facilitar una resistencia encarnizada: “hubo un periodo en que fueron necesarios trece días para cubrir un avance de sólo ocho kilómetros. - 49

A finales de agosto el consejo asturiano se declaró soberano, concentrando en sus manos toda la autoridad como si se desentendiera de las autoridades centrales y comunicando esta decisión a la Sociedad de Naciones, lo que para Prieto no tenía otra disculpa que “los dirigentes asturianos hubieran perdido la razón. - 50. La desorganización tuvo como consecuencia un caos en la defensa y en la producción industrial, que hizo que Azaña enjuiciara “la verdad es que no he visto causa más justa servida más torpemente, ni buena voluntad peor aprovechada- 51. Esto se explica tras analizar una situación atípica en la que la población civil en su gran mayoría luchaba con aplomo para evitar una derrota que tacticamente estaba ya anunciada. Los mineros, obreros, y campesinos juntaron sus fuerzas como si de un sólo hombre se tratara, aprovechando cualquier arma disponible, cualquier momento adecuado, pero sin contar con un apoyo militar que proporcionase calidad estratégica o armamentística.

En una Asturias aislada, el Gobierno central llama al orden a su delegado, Belarmino Tomás, por su inconcebible anuncio de soberanía, a lo que el aludido contesta según recoge Zugazagoitia: “. Nosostros no culpamos (al) Gobierno de nada de lo que sucede (en el) Norte y son injustos al decirnos que nos declaramos cantón independiente, ya que nuestra única autoridad l reconocemos en (el) Goboerno actual con el que estamos y estaremos siempre dispuesto a defender, dando para ello cuanto fuese necesario”. Tras recalcar la situación de la delegación provincial, el mismo delegado señala las causas de una decisión tan descabellada: “. Si (el) Gobierno hubises conocido (la) situación en aquel momento, tengo la seguridad de que no nos trataría tan injustamente como lo hace. Ejército hallase (en) situación moral (de) derrota, careciendo (de) medidas para hacerle pelear. (El) Cuerpo (del) Ejército (de) Euzcadi, (y) Santander, sólo recogiose hasta ahora tres mil hombres, los cuales huyen (al) oir (el) primer disparo, con lo cual desmoralizan también nuestra fuerza. Nosotros hacemos esfuerzos (para) levantar la moral”. 52

Cuando acabó la lucha (Gijón fue tomado el 19 de octubre de 1937), todavía un elevado número de guerrilleros mantuvieron la resistencia distrayendo algunas tropas de Franco y testimoniando el carácter izquierdista de la provincia. La mayor parte de los dirigentes consiguieron huir a la otra zona por barco.

Tras esta derrota, en el Norte, y después de un paréntesis en que se intenta negocial por parte de la República, ésta toma la iniciativa en diciembre con la ofensiva sobre Teruel, que cae para ser reconquistada por los nacionales en febrero de 1938. El dispositivo republicano en el Este quedaba roto.

La ofensiva republicana sobre Belchite y luego sobre Teruel, realidazas por un nuevo ejército reestructurado por Indalecio Prieto, habían demostrado la fuerza republicana, pero también habían reforzado las defensas enemigas en el Este. En marzo comienza la gran ofensiva de los nacionales sobre Aragón.

Este nuevo avance obligó a los nacionalistas a buscar nuevos apoyos en Francia, donde el Frente Popular subía de nuevo al poder, Prieto intentó negociar la paz, pero fue sustituido y se abordó de nuevo la postura belicista.

Los nacionales llegaban en abril al Mediterráneo. La España republicana quedaba cortada en dos, “se produce la abolición del Estatuto de autonomía por los nacionales- 53, lo que supone un nuevo radicalismo en Cataluña, que facilita la resistencia. La batallla del Ebro comenzó el 25 de julio con el cruce del Ebro por los republicanos.

“Tras la caída de Barcelona el 26 de enero, más de 400. 000 personas cruzaron la frontera francesa hacia el exilio. - 54. Sin embargo, aún quedaba el ejército del centro. Los nacionales ocupan Madrid sin resistencia el 28 de marzo, rapidamente irían rindiendose las demás ciudades. El 1 de abril de 1939, un parte de guerra anunciaba el final de la misma.

I.



ABANDONO VOLUNTARIO Y DESPIDO PROVOCADO



En la primera década del franquismo el absentismo laboral se equiparaba a la deserción, debido principalmente al paralelismo que se había establecido entre mineros y soldados.

Las autoridades militares apelaron durante estos años a todo el poder coercitivo que les era posible para limitar el constante goteo de abandonos sirviéndose para ello de notificaciones porparte de los patronos y por la obligación de volver a su puesto laboral bajo escolta de la Guardia Civil, si se producían negligencias en la asistencia laboral. Los castigos por esta falta, no guardaban no obstante relación con el Codigo de disciplina militar, puesto que la acuciante necesidad de mineral no aconsejaban alejar a los mineros de su centro de trabajo. A pesar de todo se solía cumplir el arresto en aquellos casos en los que la no asistencia se repetía sistemáticamente.

“El tralslado voluntariio a otra empresa tampoco estaba permitido y para evitarlo se había establecido un sistema de constatación por el que el minero que solicitaba un nuevo puesto de trabajo debía entregar la documentación expedida por la comisión de Movilización, en la que acreditase la baja laboral permitida en la empresa donde anteriormente había prestado servicio”. (8)

Como quiera que el minero no podía abandonar su puesto de trabajo por propia voluntad, muchos de ellos adoptaron posturas radicales, que en ocasiones ponían en peligro su vida y la de los compañeros, con la intención de forzar el despido laboral.

“Muchos mineros fueron sorprendidos en el interior de las instalaciones mineras, ya portando tabaco, cerillas o encendedores; ya fumando, o ya entregando la lámpara de seguridad en malas condiciones”. (9)

Estos mineros insurgentes eran castigados con arreswtos militares, tal como establecía el Código militar, aunque las sanciones no eran muy abusivas a no ser en caso de reincidencia, debido a la necesidad de mano de obra.

Los castigos eran más severos en el caso de desobediencia, ya que tal conducta era interpretada como un delito de rebelión.

La militarización laboral se presentó como una estrategia excepcional destinada a demoler las experiencias de clase que los mineros habían acumulado con anterioridad a 1936, y a garantizar que fuera satisfecha la demanda interna de combustibles sólidos.

Bajo estas relaciones laborales, quedó poco espacio para la aparición de respuestas colectivas de los trabajadores, cristalizando principalmente comportamientos espontáneos, aislados e individuales,de rechazo.

Al avanzar la década esta horma fue remitiendo, tanto por el afianzamiento del régimen como por el constante arrivo de inmigrantes, cuya incorporación facilitó que las empresas limitaran la reintegración de aquellos mineros insubordinados que consideraban de fácil sustitución.

COLONIAS PENITENCIARIAS PARA LA REDENCIaN DE LA PENA POR EL TRABAJO



Al reanudarse la actividad laboral, una vez finalizada la guerra se advirtió la necesidad de reclamar la presencia de muchos de aquellos trabajadores que permanecían encarcelados o en campos de concentración.

A tal efecto se había creado un Patronato Central para la Redención de la Pena por el Trabajo. Por esta disposición se permitía a los mineros condenados a penas inferiores a veinte años a trabajar , aunque convenientemente vigilados. “Para que esta reducción de la condena se hiciese efectiva, una vez terminado el año era necesario un acta emitido por la Junta de Disciplina del establecimiento en el que se acreditase que el obrero había trabajado con rendimiento real no inferior al de un obrero libre y hábil, y que su conducta fuese a lo largo del año calificada como intachable”. (10)

En 1939 se iniciaron los trámites para establecer colonias penitenciarias militarizadas en las principales instalaciones extractivas de la minería asturiana del carbón.

Por razones políticas, era preferible destinar a cada recluso al establecimiento de redención más alejado posible de su localidad con el fin de evitar el tejido de relaciones solidarias entre antiguos compañeros y convecinos.

Por ello mientras a Asturias llegaron presos procedentes de todas las latitudes, los asturianos por el contrario eran destinados a las colonias instaladas principalmente en León.

En estos barracones eran encuadrados en batallones y agrupaciones militares todos los reclusos. “Custodiados por un destaacamento de la Guardia Civil o por la Policia Armada, acudían todos los días a la faena y, al término de la jornada, retornaban al pabellón. Las instalaciones estaban inadecuadamente preparadas, y poseían unos servicios higiénicos muy defectuosos debido al constante uso y a la escasa revisión. Comedores y habitaciones estaban llenos de suciedad, y los alimentos escasos y de mala calidad se suministraban en deficientes condiciones de consumo”. (11)

Esta situación de abandono repercutía negativamente en la salud de los mineros que con relativa frecuencia se veían afectados por epidemias de tifus, bronquitis, meningitis tuberculosa, y otras enfermedades.

A pesar de que en el trabajo los presos no recibían un tratamiento especialmente discriminatoria, y encontraban apoyo en unos trabajadores libres que les facilitaban el contacto con lostrabajadores libres que les facilitaban el contacto con los familiares o les proporcionaban algún alimento, muchos de ellos efectuaban su tarea con desgana. Estas actitudes, que surgían espontaneamente, del sentimiento común de rechazo que animaba a los reclusos, se realizaban mediante la obstaculización de la producción, o sobre todo abandonando subrepticiamente la colonia. En no pocos casos los huidos terminaron incorporándose a las partidas guerrilleras que actuaban por los contornos.

“Durante los últimos años de la primera década del franquismo se fueron cerrando establecimientos penitenciarios, y adaptando las instalaciones para albergar a aquellos forasteros que carecían de habitaciones o viviendas en lugares próximos a las instalaciones mineras”. (12)


INTENTOS DE INTEGRACIaN POR PARTE DE LAS FUERZAS POLÖTICAS



CONTROL POLÖTICO- IDEOLaGICO EN ASTURIAS



La implantación del franquismo en Asturias significó, al igual que en otras regiones españolas, la institucionalización y puesta en práctica de los principios teóricos en que se fundamentaba el nuevo Estado. El escaso margen que el nuevo orden dejaba para que se pudiera desarrollar una política regional diferenciadora explica que sólo en algunos aspectos Asturias se singularizase notablemente del resto del país. Dichos aspectos son en palabras de David Ruiz:”La represión ejercida por el régimen, los cambios en la estructura económica regional(. ) y las vicisitudes y mutaciones que también se registraron en la oposición,

El franquismo asturiano encontró desde sus orígenes su apoyo en la oligarquía nacional. Sin embargo su compromiso político con el sistema, tanto durante la Guerra Civil como después de la misma no llegó hasta elñ extremo de una participación directa en sus instituciones regionales o nacionales.

“La cúspide del sistema a nivel provincial eran los gobernadores civiles. Como delegados delo poder central eran los fieles ejecutores de las directrices del mismo; pero aunque pretendían oficiar únicamente como expertos, desdeñando el calificativo de políticos, en el caso de Asturias la presencia de militares al frente del Gobierno Civil era predominante. Probablemente ello tenga mucho quñe ver con un cargo cuya función, primordialmente represiva, exigía ser ocupado por personas de tal cualificación funcional o ideológica, en una región en la que, a diferencia de la mayor parte de España, se consideró necesario mantener la represión violenta hasta bien avanzada la década de los cincuenta”. (14)

“El partido formado por José Antonio Primo de Rivera (octubre de 1933) disponía en Asturias de un organigrama perfectamente jerarquizado, a cuyo frente estaba el jefe provincial y del que, en último extremo dependía una variada gama de servicios, y controlaba los diarios “La Nueva España”, en Oviedo, y “Voluntad- en Gijón. (15)

Pero la Falange no fue el único aparato de poder de que dispuso el régimen franquista, sino que en él ocupó un lugar relevante, desde el primer momento, la Iglesia Católica. Esta, a la que la experiencia histórica de la contienda armada confirmó en una linea de pensamiento católico ortodoxo a ultranza, acentuó en Asturias los aspectos reaccionarios de su comportamiento como fruto de las persecuciones de que fue objeto en octubre de 1934, y durante el periodo en el que dominaba el Frente Popular en la región durante la Guerra Civil. De tal modo, “el clero asturiano, que ya durante la defensa de Oviedo otorgó a la sublevación el carácter de cruzada”(16), frente a la barbarie y al ateísmo marxista, se transforma en un clero revanchista de brazo en alto,capaz deemitir y aceptar sin sonrojarse circulares como la dirigida a los curas de parroquia por el gobernador eclesiastico de la provincia(2 de noviembre de 1937), en la que se prohibía a los curas defender a sus feligreses “rojos”. “(16)

CONTROL SINDICAL EN ASTURIAS



“La Central Nacional - Sindicalista comenzó su singladura a partir de un Decreto fundacional promulgado el 21 de abril de 1938 para desarrollar el referente sindical explicitado en la Declaración XIII del Fuero del Trabajo. “(17)

La unicidad, determinada en la Ley de Unicidad Sindical del 20 de enero de 1940, confirio a la Organizacion Sindical la facultad exclusiva de ser el enlace entre el Estado y la sociedad civil con doble direccion, elevaba las inquietudes laborales y difundia las directrices economicas generales. De este modo se ponia fin a un periodo de libertad sindical que, en adelante, fue condenado por la esteril lucha “fraticida- y los graves desordenes que suscito”. (18)

La pluralidad preterita según el propio jefe del Estado, había dimanado exclusivamente de la avidez “explotadora de la masoneria, el capitalismo y las internacionales”. (19) Las totalidad implicaba la la integracion vertical en un mismo organismo de todos los factores y todas las fases que intervienen en la produccion. Y la jerarquia definida en la Ley de Bases del 6 de diciembre de 1940(20), determinaba la subordinacion de las instancias inferiores a las superiores.

Segun esto, se consolida una organizacion sindical que se fue desgranando durante la primera decada: la Orden de la Secretaria General del Movimiento del 29 de noviembre de 1941 establecio la estructura de la Delegacion Nacional de Sindicatos del 25 de mayo de 1943 y 1948, respectivamente. Finalmente la esfera local, comarcal, provincial y nacional quedo limitada por la Orden General de la Delegacion Nacional del 29 de mayo de 1942. (21)

Qudo asi establecida la linea de mando, concebida como el eje central que debia uniformizar, sustentar y dirigir todas las instancias de la Organizacion Sindical.

En este organismo, quedaban efectivamente encuadrados todos los que participaban en la produccion, y que estaban obligados a contribuir economicamente para dotar de recursos a la Organizacion.

Quedaba asi abocetado un edificio sindical aglutinado por el comun proposito de fotalecer la dominacion politica, transmitir a todos los ambitos la elaboracion ideologica del poder y extinguir cualquier atisbo de beligerancia laboral(22)

Este ultimo objetivo se subraya a cada paso,exagerando las destrucciones efectuadas durante la revolucion de 1934.

Como consecuencia de esta gestion legislativa, en las ciudades y pueblos de las cuencas mineras fueron constituyendose las delegaciones correspondientes, primero como sindicato local del carbon, y finalmente adscritas al ramo del combustible. En ellos participarian unos mineros que , en principio, no reconocian una organizacion impuesta por decreto para incorporarlos al regimen politico que emergia tras la Guerra Civil. (23) Por ello se inicio una intensa campaña destinada a facilitar la insercion de la naciente organizacion en el tejido de las relaciones laborales y sociales de los mineros, empeño que se reforzo con el intento de desprestigiar a los “viejos sindicatos”.

La Ley de Bases del 6 de diciembre de 1940 faculto a la organizacion Sindical para que, como tramite previo y obligatorio a la intervencion de la Magistratura de Trabajo, contemplara la conciliacion de los conflictos individuales surgidos entre trabajadores y patronos. Con ella se intentaba evitar la irrupcion masiva de las desaveniencias laborales hacia la vida judicial, filtrando y encauzando los conflictos por otros cauces. (24)


EL FALANGISMO EN LA MINERIA



Las nuevas autoridades erigieron instrumentos destinados a la integracion de aquellos jovenes que se empezaban a incorporar a centros de trabajo, ya que se presumia en ellos menor resistencia a los principios politicos que informaban al sistema franquista. A tal efecto, la Ley del 6 de diciembre de 1940 instituyo definitivamente la Delegacion Nacional del Frente de Juventudes, asignandole la eeducacion fisica ,politica y premilitar de todos los menores de veinte años. /25) De este modo quedaban integrados obligatoriamente todos los jovenes.

La Orden del Ministerio de Trabajo del 20 de abril de 1942, establecio que todos los aprendices menorews de veinte años que estuvieran trabajando o recibiendo enseñanzas profesionales acudirian durante una hora a la semana, retribuida por la empresa correspondiente, a las dependencias del Frente de Juventudes, donde se les impartiria la instruccion debida. Posteriormente, la Orden del 16 de julio de 1942 amplio considerablemente los efectos de la disposicion precedente, incluyendo a todas los muchachos comprendidos entre los 14 y 21 años, cualquiera que fuera su categoria profesional. (26)

Durante una hora a la semana por tanto, todos los jovenes mineros estaban obligados a acudir a las sesiones de adoctrinamiento politico y militar organizadas por el Frente de Juventudes. Esta instruccion militar no se impartia tanto por la resaca de la guerra reciente o el eco de la conflagracion mundial, como por la intencion de adoptar las claves de una vida castrense como horizonte teleologico individual y colectivo.

Las ausencias deliberadas a estas sesiones de instruccion eran sancionadas con el importe de dos horas de jornal por cada falta cometida. Una mitad se destinaba a resarcir a la empresa minera por la autorizacion concedida y la otra se entregaba al Frente de Juventudes para que premiase a los participantes mas entusiastas.

- En muchos casos un numero indeterminado de mineros haciendo caso omiso de las multas, se abstuvieron de participar en las actividades organizadas por el frente de Juventudes. Esta indiferencia se manifesto con mayor intensidad entre aquellos jovenes con decidida vocacion antifalangista, ya por conviccion propia, ya por influencia de sus allegados.

Aunque con estas cuatro horas semanales se intentaba reforzar la disciplina laboral y social de los participantes, las empresas ponian constantes reparos, sobre todo en la primera decada. Por unlado, no admitian de buen grado que un organismo ajeno dispusiera del personal empleado dentro de la jornada de trabajo, y por otro, pretendian evitar los transtornos que se originaban por quedar privados de las faenas especificas que desempeñaban los mas jovenes.

El tiempo fue lastrando sistematicamente las pretensiones redentoras que los falangistas habian depositado en las actividades organizadas por el Frente de Juventudes . A la vez, que los mineros frustraron no pocas esperanzas manifestando escaso entusiasmo por los principios doctrinales que se impartian. Explica esto, la reducida configuracion entre los mineros de un solido estrato hacia la identidad del regimen.

A pesar de que a lo largo de la dictadura, se fueron reduciendo la educacion ideologica y las tareas de adoctrinamiento, en ningun momento desaparecieron lo que se denominaron “charlas de adoctrinamiento falangista- y mas tarde “Formacion del Espiritu Nacional”. (28)

Para la mayoria de los jovenes trabajadores estos cursillos de encuadramiento general y obligatorio no tuvieron otro aliciente que eludir por una semana las labores mineras sin perder por ello la remuneracion economica.

ENLACES SINDICALES



En 1963 la Vicesecretaria Nacional de Ordenacion Social de la Organizacion Sindical publico un folleto donde se definia al enlace sindical como el punto de encuentro entre los trabajadores, la empresa y el sindicato. efectivamente, este primer escalon del sistema representativo sindical tenia la mision de relacionar y enlazar los tres factores que intervienen en la vida laboral,canalizando a traves del marco de la legislacion vigente las reclamaciones de los trabajadores hacia la direccion de la empresa o la via jurisdicional y facilitando la comunicacion entre la Organizacion Sindical y la base obrera. (29)

En la practica, la inmensa mayoria de estos enlaces ajustaban su actuacion, al margen de las inquietudes de sus representados, de acuerdo con los intereses patronales. Las propias empresas estimulaban este comportamiento proporcionando puestos comodos , largos permisos remunerados, y otro tipo de ventajas similares, a aquellos enlaces que con su actuacion contribuyeran al incremento de la productividad. En caso de huelga, generalmente , cerraban filas con la patronal para reducir el conflicto. (30)

Aquellos que se presentaban animados por un grupo de compañeros o por iniciativa personal con el proposito de trasladar laas reclamaciones de su grupo, solian sucumbir a la estrategia de integracion desplegada por los empresarios, y refrendada en los cursos se capacitacion organizados por la Escuela Sindical, al carecer de la preparacion juridica adecuada, del apoyo firme de sus representados y del asesoramiento de los grupos opositores.

Esta tendencia empezo a modificarse en la decada de los cincuenta, al coincidir unas relaciones laborales sin la impronta disciplinaria implantada tras la guerra, con un reglamento electoral menos restrictivo. Asi pues, a partir de estas fechas, aumentaron considerablemente las quejas presentadas a la direccion, al Jurado de la Empresa, a la Organizacion Sindical, etc. , por las bajas condiciones de seguridad, las instalaciones sanitarias, o cualquier otro tipo de condiciones incumpldas. (34)

Para el representante legal era muy importante ceñir su actuacion al marco legal ya que, en caso contrario, quedaba a merced del aparato represivo. Por ello, la patronal minera se esforzaba, a veces con el apoyo de la linea politica, por situar las reclamaciones al margen de la legislacion vigente para soslayar las garantias que rodeaban al cargo sindical.

Muchos de estos enlaces, poco guarecidos por sus representados, se veian sometidos a un acoso sistematico por parte de la direccion de la empresa, que solia terminar con la perdida de la categoria o con el despido. Esto ocurria si lejos de dejarse intimidar, el elegido seguia reivindicando a pesar de las presiones empresariales.

VIOLENCIA POLITICA EN LAS CUENCAS MINERAS



LA REPRESION



Se puede afirmar sin exageracion que una de las constantes del regimen franquista a lo largo de su existencia fue la practica de la represion politica,social y cultural. A Asturias le corresponde el tragico honor de ser una de las regiones que sufrio probablemente la accion mas feroz de la España derrotada.

El prestigio revolucionario del movimiento asturiano, fundamentado en los acontecimientos de octubre del 34, la nitida definicion que en Asturias tomo la Guerra Civil como guerra de clases y las atrocidades cometidas en la retaguardia por ambos bandos, explican el caracter de revanchismo exacerbado con que los triunfadores actuaron en las zonas “liberadas”. La limpieza de enemigos se inicio desde el primer momento en el Oviedo sublevado, pero es con el avance de las tropaas nacionales en la region y con la caida de Gijon , cuando adquiere mayor virulencia. Es a partir de entonces cuando la represion ideologica comienza su tragica andadura. Matanzas como la de San Pedro de Tiraña o la de Olloniego, que el poeta asturiano Emilio Palacios describe con toda su crudeza en una carta dirigida al socialista Jose Barrero, son simplemente el ejemplo aleccionador del caracter que “adhiere la represion que se vuelca sobre Asturias una vez que queda liquidado el ultimo reducto del llamado Frente Norte”. (32)

Cabe destacar el caso de Asturias porque si bien el resto de España estas acciones represivas incontroladas, irracionales e indiscriminadas trataron de ser encauzadas sometiendo a los perseguidos, a partir de 1939, a procedimientos pseudojudiciales, aqui se mantuvieron con relativa intensidad, hasta bien avanzada la decada de los cincuenta.

La peculiar situacion de ocupacion militar que soporto el Principado como consecuencia de la presencia en el monte de los guerrilleros , la exacerbacion de los animos que el hecho genera entre los vencedores y el movimiento de partidas guerrilleras y “contrapartidas- son la causa de la perduracion de las formas represivas mas bruscas, por medio de las cuales se intentaba no solo controlar elfenomeno guerrillero, sino tambien el apoyo social con que contaba en los valles.

Los asturianos opuestos al regimen, que no habian partido para el exilio, estaban expuestos ademas de a las acciones de las bandas incontroladas, a caer bajo la jurisdiccion del aparato legal sobre el que se fundamenta el nuevo Estado, que consideraba como delito la defensa y la practica de las libertades y derechos democraticos( huelga, asociacion. ), ademas de otros cuya interpretacion queda ban al arbitrio e los tribunales.

Numerosos activistas republicanos, obreros y agricultores, cuyas actuaciones durante la guerra fueron juzgadas y penalizadas murieron victimas de la represion politica. Por otra parte, aquellos condenados, que se libraron de la pena capital en el ultimo momento, emprendieron un duro peregrinaje por numerosas prisiones de la geografia nacional. Tanto estos como los que cumplieron sus penas dentro de los limites provinciales sufrieron numerosas penurias, victimas de un sistema que consideraba esta reclusion un justo castigo a una ideologia revolucionaria dificilmente controlable.

Muchos de ellos se vieron obligados a realizar trabajos forzados, con el pretexto de “la rrduccion de la pena por el trabajo”, encuadrados en alguna de las numerosas Colonias Penitenciarias. (33)

A partir de 1940, debido en buena medida a la falta de mano de obra especializada,y a un enfriamiento revanchista por parte de las autoridades, proliferaron los indultos, auque en el caso de los presos asturianos no fueron tan generosos como en el resto de la nacion, y muchos de ellos cambiaron la celda de castigo por una existencia limitada a la libertad vigilada en la que el condenado podia acudir al trabajo y de ahi a la casa unica y exclusivamente. (34)

Esta represion se manifesto ademas en otra multitud de acciones no tan violentas y tragicas, pero si de enorme trascendencia. Elemento primordial durante todo este periodo y que tambien funciono en epocas posteriores era la vigilancia y el adoctrinamiento de la Iglesia hacia los jovenes y hacia el resto de la poblacion. Este sistema politico favorecia ademas la proliferacion de “confidentes - anonimos, que transferian informacion a las autoridades sobre conversaciones y actividades ideologicas contrarias al regimen.

Por otra parte , el Estado policial contaba con sistemas propios de control politico. Durante este periodo y hasta 1951 era frecuente que el GobiernoCivil a instancias de la Direccion General de Seguridad, elaborase informes en los que deberia constar el partido o la afiliacion politica, asi como el cargo o el grado de implicacion del sujeto investigado antes de la Guerra Civil. (35)

Esta actuacion represiva dejo en toda la sociedad española en general, y en la asturiana en particular, en un estado de indefension y temor del que unicamente se iria recuperando cuando en la decada de los sesenta entraron en escena las generaciones que no vivieron los horrores de la guerra y sus consecuencias inmediatas.

LA OPOSICION AL FRANQUISMO EN ASTURIAS



Es un contexto historico dominado por una implacable represion, los hombres de la izquierda iniciaron un largo calvario, a lo largo del cual tuvieron claro que la guerra para ellos no había terminado.

No era facil para ellos reorganizarse en unas circunstancias historicas en las que a la violencia represiva del regimen había que añadir la debilidad inicial de unas organizaciones cuyos hombres mas valiosos habian desaparecido, victimas de la guerra o de la persecucion posterior. Muchos de ellos se encontraban en las carceles sentenciados a largos años de prision o esperando la ejecucion ante un peloton de fusilamiento; o formaban parte de la gran cantidad de supervivientes que tuvieron que irse al exilio.


LA GUERRILLA ASTURIANA



Terminada la guerra en Asturias , los socialistas asturianos, al igual que los demas grupos que formaron parte del Frente Popular , tuviron que asfrontar una situacion para la que no estban preparados y que en absoluto habian previsto: luchar en la clandestinidad.

Al derrumbarse el frente numerosos afiliados optaron por esconderse o bien en los parajes cercanos a su localidad, o bien en lugaresw de dificil acceso para las fuerzas de seguridad, quer se encontraban con las dificultades de un conocimiento geografico de la provincia, y con un rechazo casi total de los pastores y vecinos de las localidades mas cercanas al lugar escogido por los profugos para esconderse.

En un primer momento los huidos se acercaron a familiares y vecinos para que estos le ayudasen en su supervivencia,pero mas tarde “la polarizacion de la representacion oficial en sus colaboradores, el asentamiento del regimen, y sobre todo el prolongado periodo de penurias economicas que se sufrio tras la guerra les forzaron a la supervivencia individual”. (36) Para elo eligieron como victimas de sus incursiones, a aquellos falangistas enriquecidos, propietarios intransigentes, especuladores del mercado nego, o aquellas otras personas que medraron durante la guerra. A todos ellos se les amenazaba mediante anonimos y fueron muchos los que contribuyeron economicamente a este “impuesto- por temor a las represalias, o mas bien por miedo a que se cumplieran las amenazas.

C. 3. LA RECONSTRUCCIÓN DE LAS ORGANIZACIONES OBRERAS



La oposición al franquismo se caracterizó hasta 1951 por la confianza que suponía la lucha contra el fascismo en toda Europa durante la II Guerra Mundial, y la posterior condena de la ONU al régimen en 1946. A raíz de esto la oposición interna se alentaba en la idea de que la solución al problema español viniese de la mano de la intervención extranjera, y más concretamente de las potencias democráticas. Durante esta etapa numerosas regiones nacionales, entre ellas Asturias, esperaban la intervención internacional apoyándose en la presecia de la resistencia armada.

C. 3. A. LA REORGANIZACIÓN SOCIALISTA



- EL PSOE EN EL EXILIO



Los exiliados españoles encontraron tras los años de lucha contra el fascismo en España, el hacinamiento en los campos de concentración de Francia y el durísimo trabajo en las minas argelinas. Buscando soluciones a su exilio político los socialistas se dispersan en tres grandes áreas: Europa Occidental, principalmente Francia; México, y el norte de África. A esta dispersión geográfica hay que añadir la brecha ideológica que se va a abrir entre los partidarios del Gobierno de Negrín, que defendían la colaboración con los comunistas, y los que defendían la ruptura de estas relciones, encabezados por Indalecio Prieto (43).

En estas condiciones muchos exiliados se unen a la resistencia francesa en la guerra contra el nacismo. La liberación de Francia dió lugar a la creación (septiembre de 1944) en Toulouse, de la Alianza Nacional de Fuerzas Democráticas (ANFD), de la que formaban parte, bajo los auspicios de las potencias occidentales, todas las organizaciones sindicales y políticas, a excepción del Partido Comunista (44).

En el marco de esta problemática ideológica de los socialistas españoles, surge la Comisión Socialista Asturiana, organización fundamental para conocer las características del exilio asturiano. Creada por los asturianos instalados en Toulouse, la CSA inicia sus tareas a mediados de 1943, y basándose en la solidaridad, pretendían contribuir a la reorganización del PSOE asturiano, decepcionados de que la organización nacional diese mas importancia a conflictos ajenos. La CSA fue la única organización de caracter regional que se constituyó en el exilio, y desarrolló sus funciones hasta los años iniciales de la transición democrática.

Organicamente la CSA quedó constituida despues de la Asamblea de Montauban, el 14 de octubre de 1945, y dicha comisión se encargó de formar grupos asturianos en aquellos lugares en los que funcionaban agrupaciones socialistas (45). Tan pronto como se restablecieron los contactos y fueron posibles las comunicaciones con el continente africano, iniciaron el acercamiento con los compañeros allí exiliados, de igual manera que lo hicieron con los escapados a Bélgica y a México. Posteriormente todos los grupos de exiliados asturianos estuvieron conectados entre sí.

La función esencial de esta comisión era recaudar fondos, que se dividían en dos partes: una iba a parar al fondo de solidaridad o ayuda a los asturianos que vivían en extrema necesidad en el exilio, y la otra era para los fondos de Ayuda al Interior, con los que se trataba de mantener la infraestructura material que permitiese el funcionamiento de las organizaciones clandestinas. Estas ayudas suponían un gran esfuerzo económico para unos exiliados, cuyas condiciones de vida y de trabajo les colocaban en muchas ocasiones al borde del hambre. Aunque no existían cotizaciones fijas, la situación debía ser muy extrema para que estos exiliados no colabrorasen voluntariamente.

Pero la ctividad de la CSA no se limitó a la solidaridad económica entre los asturianos del interior y del exilio, tambiém organizó servicios de paso entre la frontera española y la francesa de giros de dinero para el interior, sus componentes realizaban además gestiones para buscar trabajo a las gentes que llegaban de España movilizando a los distintos grupos asturianos.

Desde el primer momento el Comité Ejecutivo Nacional del PSOE se opone a la intención de la CSA de actuar como enlace regional, al pretender que todas las federaciones regionales canalizaran a través suyo los contactos con el interior; a pesar de eso los asturianos no desistieron y lejos de modificar su actuación, animaron a otras regiones a imitar su iniciativa. Sin romper sus contactos con la Ejecutiva Nacional, los socialistas asturianos tanto del interior como del exilio se comportaron como un grupo compacto capáz de influir en las decisiones de los congresos de caráctwer nacional.

- EL PSOE EN EL INTERIOR



En el territorio nacional los militantes de las distintas organizaciones clandestinas del partido socialista y del sindiacto ugetista, tanto los prisioneros de las cárceles, como los que estaban fuera de ellas, trataron desde el primer momento de organizarse, con el fin de mantener un espíritu solidario y ayudar a los que atravesaban las situaciones más dificiles.

En las cárceles y colonias de trabajos forzados, se llegaron a construir organizaciones que funcionaban con cierta regularidad. Fuera de las cárceles los intentos de reorganización para la lucha tropezaban con las dificultades derivadas de la represión, del hambre y del clima de demoralización que imperaba en las cuencas. En estas condiciones se trataba de sobrevivir evitando ser detenidos, y en la medidia de sus posibilidades, actuaban como enlaces con los “fugaos”, ayudando a sus familias.

El primer Comité Regional no se constituiría hasta 1943, despues de haberses producido los primeros indultos que facilitaron la excarcelación de hombres experimentados en la organización (46).

La Comisión Ejecutiva del PSOE en Asturias poseía un sistema organizativo que casi hasta los úlktimos sños del franquismo, propugnó una práctica política de retraimiento, con el fín de reducir riesgos, y acosta de restringir la organización a unos mínimos cuadros sistemáticos, formados por hombrtes de plena confianza. Con ello se pretendía conseguir mantener la llama del partido hasta el momento en que las circunstancias fuesen más favorables (47).

Es importante citar la reorganizaciñón del SOMA (Sindicato de Obreros Mineros Asturianos) en el mes de marzo de 1946 (48). Con ello se pretendía no perder el valor simbólico de un acto con el cual se trataba de recuperar la que había sido la principal organización socialista demasas. Las cuencas mineras fueron durante la dictadura franquista las que proporcionaroin al socialismo asturiano las organizxaciones de base, sus principales dirigentes, y las orientaciones básicas.

C. 3. B. LA REORGANIZACIÓN COMUNISTA



La reconstrucción del Partido Comunista Español tropezó con las mismas dificultades estructurales que las que se había encontrado el PSOE, aunque los comunistas estabn habituados a la vida en la clandestinidad, en la que habvían pasado la mayor parte de su historia.

Tras la ocupación regional por las fuerzas franquistas los simpatizantes comunistas que no fueron apresados se lanzaron a los montes con el fin de crear una red de evasión hacia el extranjero y poder romper el cerco de las fuerzas de seguridad. Consiguieron que esta vía de escape se materializase a través de Pamplona, desde donde los exiliados podían alcanzar facilmente la frontera francesa. En esta ciudad fue donde se constituyó por primera en 1939 el primer Comité Provincial, que posteriormente se trasladó a Gijón (49).

En el verano de 1939 se firmói un pacto entre los regímenes de Alemania y de la URSS, que motivó numerosas dispustas internas ante la dificultad para comprender lo ocurrido. El PCE asturiano se encuentra entonces en una etapa de desmoralización e incomprensión, que finalizará a comienzos del año 1941, cuando se reconstruirá el Comité del Interior, que propugnará en un primer momento una política de unión nacional, que pretendía reconstruir el Frente Popular.

Paralelamente en el exterior, los comunistas españoles se alejaban de la política de frentes populares antifascistas, adhiriendose a las nuevas directrices emanadas del V Congreso de la Internacional Comunista, que propugnaba la política del Frente Único “antiburgués- por la base (50). Las discordanrtes posturas entre interior y exterior, productos de la inexistencia de contactos entre ambos, provocará la acusación de traidores a los asturianos, desde la Dirección del PCE, exiliada en América (51).

Posteriormente y tras el ataque alemán a la URSS, desde las fuerzas comunistas se personaliza el enemigo en el régimen nacista y fascista de Alemania e Italia, y la nueva estrategia seguida entonces por la dirección del partido se traduce en la creación de la Unión Nacional Española constituida cerca de Montauban (francia), en el verano de 1942 (52). Consecuencia de esta coalición es impulsar en España la actividad guerrillera. En septiembre de 1943 se constituyó en Madrid la Junta Suprema de Unión Nacional, en la que se presumía estaban representados todos los partidos republicanos, nacionalistas, el PSOE, la UGT, la CNT y el PCE; aunque realmente salvo estos últimos, los demás políticos presentes lo estaban sin haber consultado previamente con sus respectivas organizaciones(53).

La UNE en Asturias encaminó sus esfuerzos a dinamizar la precaria organización regional y a estimular la actividad de la guerrilla de acuerdo con la nueva estrategia avalada por Stalin, fomentando la unidad entre los componentes de la misma, y ofreciendole una estructura militar capáz de transformarala en una organización defensiva dinamizadora. La nueva táctica fue rapidamente aceptada por los hombres de la guerrilla comunista, aunque los dirigentes de los grupos “fugaos- perteneceientes al PSOE no se mostraron tan uniformemente receptivos. Producto del acuerdo entere algún dirigente socialista y los comunistas, fue la creación el 15 de agosto de 1943 del Comité de Milicias Antifascistas (CMA)(54), que se marcó como objetivo inmediato la formación de un ejército guerrillero, con milicias activas en el monte y pasivas en el llano.

En el otoño de 1943 se pretendía desde la dirección del PCE, que el CMA aceptase la dirección política de la JUnta Suprema de Unificación Nacional, estos planteamientos suscitaron los recelos de los dirigentes socialistas que habían apoyado el proyecto hasta ese momento y que en 1944 abandonan el Comité(55). Desde entonces ambas guerrillas, comunistas y socialistas, apareceran claramente diferenciadas. En noviembre la policia franquista desarticula la UNE asturiana y el Comité Provincial del PCE, practicando cerca de sesenta detenciones (56).

La reconstrucciñón del Comité Provincial se realiza esta vez desde Oviedo, con hombres que actúan practicamente desligados de la UNE y de la dirección central del partido. Esto permitía a los comunistas asturianos la puesta en práctica de una política más acorde con la relaidad regional.

La autonomía del Comité Provincial Asturiano termine con el envío a Asturias de un grupo de comunistas venidos de Francia, dispuestos a imponer la orientación ideológica diseñada por el Comité Central, que defendíA una insurrección nacional como apoyo a una posible intervención extranjera contra el franquismo. La actividad adoptada a partir de entonces por las guerrillas armadas impidió la movilización de las masas. Este fracaso fue debido principalmente a la llegada a Asturias de un nuevo proletariado fornmado por inmigrantes, que carecían de la tradición revolucionaria de los obreros de las cuencas mineras, y a la fuerte represión que la propia guerrilla desencadenó, ya que las autoridades gubernamentales intensificaron las persecuciones.





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