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Charlot - Monografía



 
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Cine mudo. Pantomima. Mimo. Charles Chaplin. Películas



1.BIOGRAFÍA CHARLES CHAPLIN



Actor director, guionista y músico de origen británico (Londres, 1889-Corsier-sur-Vevey, Suiza, 1977). Autor completo, puede que el primero en la cronología cinematográfica, en todo el sentido de la palabra (él mismo escribió la música de sus películas sonoras), Charles Spencer Chaplin encarnó el cine para millones de personas durante varias generaciones, proyectándose en la personalidad de Charlot. Secreto en muchos aspectos, sin embargo el hombre es inseparable del autor. Proveniente de una familia de music-hall al principio próspera pero que a finales de siglo cayó en la miseria, Chaplin debutó en el teatro a los cinco años y desde muy joven tomó parte en las giras a través de Inglaterra y de Europa antes de embarcarse para los Estados Unidos en 1912 (después de una primera estancia en 1910). Mack Sennett se fijó en él, la Keystone lo contrató (dic. 1913) y debutó allí como intérprete de Henry Pathé Lehrman en enero de 1914. Pronto realizó él mismo sus películas, de una y después dos bobinas a un ritmo frenético, dejando la Keystone por Essanay (1915), ésta por la Mutual (1916) y esta última por la First National (1918). En unos cuantos años su salario aumentó diez veces en proporción a un éxito fulgurante que hizo de él el cómico más popular de los Estados Unidos y más tarde del mundo entero. Cofundador de la United Artists con Griffith, Fairbanks y Mary Pickford (1919), pasó a la realización de largometrajes que necesitaron meses de preparación y que fueron objeto de campañas publicitarias muy bien calculadas al controlar Chaplin completamente producción y distribución. Intentaría, incluso, la producción de películas de otros, con The Seagull de Sternberg (para él fue un fracaso y no la distribuyó jamás).

El personaje de Charlot ya no necesitaría los payasos de la Keystone; incluso si debía repetir aquí y allá ciertos episodios de sus viejas películas, el trabajo de Chaplin consistía, en parte, en precisarlo, pulirlo, liberarlo de la carga de vulgaridad (y también de los reflejos mecánicos heredados del slapstick) para elevarlo hasta la comicidad más noble. Al mismo tiempo que la profundización en el gag, si intentaba realzar a Charlot, conllevaba una disminución del ritmo (sensible sobre todo en La quimera del oro) los elementos sentimentales, desde el principio siempre presentes, se precisan y llegan hasta el romanticismo melodramático (Luces de la ciudad).
Durante este tiempo, el hombre Chaplin debe capear los primeros temporales de una vida privada que sus dos giras triunfales, en 1921 y 1932 por Europa y más tarde por el resto del mundo contribuyeron a hacer pública. Su primer matrimonio y su primer divorcio (Mildred Harris, 1918, 1920) pasó desapercibido. Pero no ocurriría lo mismo en el segundo (1927), con Lita Grey (casada en 1924) que le interpuso un proceso “escandaloso” haciendo de él el blanco de las ligas puritanas. Además, Chaplin debería afrontar las consecuencias del final del cine mudo, que sobrevino cuando su estilo visual había alcanzado la cumbre. Indiferente, incluso hostil, a la técnica, sólo produjo películas habladas con largos períodos de tiempo entre ellas: Luces de la ciudad es una película sonorizada. Si el matrimonio de Chaplin con Paulette Goddard (1933-1941) gozó de gran discreción, las películas de este período inquietaron al público: Tiempos modernos atacaba el trabajo en cadena, y El gran dictador anunciada abiertamente como panfleto ántihitleriano, le aportó a Chaplin los ataques de los medios aislacionistas. Durante la guerra, intervendría en favor de la apertura del “segundo frente” y, en 1947, sería acusado por la Comisión de Actividades Antiamericanas de simpatizar con el comunismo.

Simultáneamente, la audacia formal creció en sus películas tras sus vacilaciones ante el cine mudo. En este sentido nos referimos menos a la metáfora del rebaño de Tiempos modernos (el adiós de Charlot), que recuerda a Einstein como a la iluminación expresiva de Luces de la ciudad y sobre todo a la franqueza con la que, en El gran dictador, Chaplin resolvía su problema central: hacer pronunciar al protagonista un discurso que trascienda el tiempo y el espacio. En 1942, la joven actriz Joan Barry instigó contra Chaplin un escándalo que concluiría en 1948, con la condena del cineasta a tener que pasar una pensión a un hijo que no era suyo. Entre tanto, Chaplin había encontrado una compañera, quizá largo tiempo buscada en la persona de Oona O’Neill, con la que se casó en 1943, a pesar de la oposición de su padre, el dramaturgo Eugene O’Neill. En Monsieur Verdoux, Chaplin retiraba la máscara de Charlot, podríamos decir, y agredía al público componiendo un personaje inspirado de Landrú, obligado a matar mujeres para alimentar su familia, y sin embargo siempre secretamente dispuesto al amor (éste, en los Chaplin de la madurez, tiene como pilar una especie de sensualidad afectuosa de la que encontramos pocos ejemplos en el cine). El fracaso de Monsieur Verdoux, espléndida fábula satírica que desemboca en el humor negro, era previsible. Más oscura fue la huida de Chaplin y de toda su familia a Europa, tras el estreno privado de Candilejas (Septiembre 1952), la película que volvía a tratar el tema, bastante convencional, del payaso incapaz ya de hacer reír; ¿fue un alegato?. La gira de presentación fue un éxito, pero al otro lado del Atlántico las hostilidades acumuladas contra Chaplin no ceden. Además, Un rey en Nueva York, rodada en Londres en 1956-57, conllevaba, en nombre del pacifismo una condena a los Estados Unidos que se refería sobre todo a la ignorancia y la estupidez del maccartismo entonces en decadencia.

Habiendo encontrado en Europa la tranquilidad, Chaplin redactó sus memorias (My Autobiography, 1964) de poco interés y añadió a su filmografía La condesa de Hong Khon, obra aún hoy poco conocida, su única película en color, en la que se contentó con una aparición (1967). En 1972, aceptó regresar a esa América a la que había jurado no volver a poner los pies para recibir un Oscar especial en medio del entusiasmo general. Ennoblecido por la Reina de Inglaterra (1975), pasó sus últimos años en uno de los más bellos paisajes de Suiza.
El genio de Chaplin hay que buscarlo primero en su oficio original: la pantomima, que enriqueció y refinó casi excesivamente, y después dominó (Cf. su doble papel en El gran dictador). A distancia, ella entra en sus películas mudas en composiciones a veces conflictivas con su sentido del espacio todavía demasiado estrecho, pero pronto más sutil que el de Mack Sennett (relación entre los gestos de personajes diferentes, elección de ángulos, cambios de escala). Después la filosofía de Charlot, vagabundo famélico, a menudo víctima, a menudo sentimental pero en ningún caso simple, y ligeramente sádico en ciertos momentos, ha sido indebidamente elevada al rango de un humanismo universal (lo que no significa, en absoluto, que la reflexión sobre la condición humana esté ausente). Sus límites están indicados por el famoso gag de Tiempos modernos en donde el “hombrecillo” se encuentra a la cabeza de una manifestación… porque agita el trapo rojo de una interrupción de tráfico. Hoy, tras un eclipse debido a la política malthusiana del mismo Chaplin en cuanto a una nueva aparición de sus películas, al redescubrimiento de Buster Keaton, a la debilidad de los comentarios vacíos que añadió a algunas de sus obras (sobre todo La quimera del oro) y a la cursilería intrínseca de Candilejas, la reedición integral de los largometrajes nos ha recordado la verdadera grandeza, no exenta de amargura pero a menudo dotada de hermosa generosidad, que sigue siendo la de Chaplin.


2.CAUSAS 1PRIMERA Y SEGUNDA GUERRA MUNDIAL



-Durante la primera década del siglo XX aumentó la rivalidad entre las potencias europeas. Francia y Alemania seguían enfrentadas desde la guerra entre ambas en 1870;Rusia y Austria-Hungría se disputaban el dominio de los Balcanes. También había rivalidades económicas y coloniales. El aumento de la producción industrial acentuó la competencia y las luchas comerciales entre naciones. Las tensiones nacionalistas se multiplicaron en el Imperio austrohúngaro, en Rusia y en Gran Bretaña.
La guerra estuvo precedida por la formación de alianzas enfrentadas: la Triple Alianza y la Triple Entente. La primera unía Alemania el Imperio austrohúngaro e Italia. La segunda, a Francia, Reino Unido y Rusia. Italia y EE.UU. se declararon inicialmente neutrales, aunque más tarde entraron en la contienda a favor de la Triple Entente.
En los años anteriores a la guerra hubo un reforzamiento general de los ejércitos europeos, que es conocido como la paz armada. En los Balcanes se enfrentaban los deseos expansionistas de Rusia y Austria-Hungría con los pequeños países de la zona. Un hecho aislado, el asesinato por un serbio del heredero de Austria-Hungría en Sarajevo, fue la causa inmediata del estallido de la Primera Guerra Mundial.
-Bajo el nazismo, Alemania volvió a ser una gran potencia industrial y militar. Nada más subir al poder en 1933, Hitler incumplió el Tratado de Versalles al crear un poderosísimo ejército y rearmar Alemania. Francia y Reino Unido protestaron tímidamente, atemorizadas ante el poderío alemán. A partir de 1938,Hitler comenzó una política de expansión territorial, cuyo primer paso fue, en marzo de 1938, el Anchluss o anexión de Austria por la fuerza. Después, Hitler reivindicó la parte del territorio checoslovaco cuya población era de lengua alemana. Alarmados los gobiernos europeos ante esta nueva agresión, se celebró en Munich una conferencia entre Alemania, Italia, Francia y Reino Unido, en la que se aceptó esta incorporación a condición de que Alemania dejase de ocupar nuevos territorios. Pero en marzo de 1939, los alemanes ocuparon Checoslovaquia. Francia y Reino Unido anunciaron que no tolerarían ninguna otra agresión. La invasión de Polonia por las tropas de Hitler el 1 de septiembre de 1939 significó la declaración de guerra y el comienzo de la Segunda Guerra Mundial.


3.COMENTARIO DE LA PELÍCULA: EL GRAN DICTADOR



El GRAN DICTADOR refleja las ideas de CHAPLIN. Odia la guerra, desprecia la intolerancia y la crueldad, y sólo desea que los hombres vivan en paz y en armonía con sus semejantes.
La sátira contra las dictaduras es franca, certera, y se manifiesta en el momento oportuno. Y de algún modo, (Chaplin) nos lo dice con la brillantez de sus mejores momentos. Todas las secuencias, en especial las relaciones entre Hynkel y Napaloni, poseen la vivacidad creativa y el fresco ingenio que hicieron de sus viejas películas las obras maestras del cine cómico.





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