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Drácula de Bram Stoker Parte 2 - Monografía



 
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Cinco segundos más tarde encontramos la segunda transición, es una especie de cortinilla a base de humo que va ocultando esta cruz en primer plano. En la siguiente imagen vemos como esta cruz cae al suelo y se rompe, en este momento ocurre el segundo encadenado en el que la imagen de la cruz rota desaparece y va surgiendo la imagen de la cúpula otra vez, pero en esta ocasión, en lugar de tener una cruz arriba, observamos la media luna.

En el segundo cuarenta y siete se produce el tercer encadenado: esta misma cúpula que ha quedado en primer plano va desapareciendo y en su lugar aflora un mapa con la sombra del símbolo de la media luna. En este momento se da la primera sobreimpresión: encima del mapa aparece un brazo con una espada y cuatro segundos más tarde volvemos a tener otro encadenado; esta sobreimpresión poco a poco va desapareciendo y se presenta la imagen de un dragón con fuego.

En la siguiente escena, vemos a Drácula y a la princesa Elisabeta despidiéndose ya que él tiene que partir a una batalla. En cuanto el príncipe abre la puerta para marcharse en la pantalla aparece el primer plano de la joven, en este momento se produce un encadenado: el primer plano de la princesa va difuminándose y aparecen llamaradas de fuego que dejan paso a una bandera que se está quemando. El humo de esta llamas hace como de cortinilla (ejemplo que habíamos visto antes) y a medida que el humo se va, vemos la imagen de Drácula luchando.

Unos segundo más tarde acontece un nuevo encadenado: Drácula clava su lanza en el vientre de otro y poco a poco surge la imagen de otra gente muerta en las mismas condiciones. En el minuto dos con catorce segundos sucede el siguiente encadenado, donde vemos a un hombre empalado en primer plano que va desapareciendo para dar lugar a otra imagen donde apreciamos a Drácula destapándose la cara y cogiendo una cruz.

En esta misma imagen ocurre una sobreimpresión, en que divisamos al príncipe a la izquierda de la pantalla y a la princesa a la derecha. Transcurridos unos minutos, Drácula vuelve al castillo y encuentra a Elisabeta muerta con una nota a su lado. Éste coge la nota y a medida que la lee tenemos otra sobreimpresión.

Encima de la carta se presenta la imagen de la joven suicidándose. Poco después Drácula empieza a gritar y se produce un corte que nos da paso a la siguiente secuencia.

Otra de las secuencias con más transiciones es cuando Jonathan está en el tren camino de Transilvania. En esta escena aparecen una cantidad respetable de encadenados y sobreimpresiones que se enlazan los unos con los otros.

En primer lugar tenemos una vía del tren y aquí ocurre el primer encadenado de la secuencia: esta vía va ocultándose y se va dando paso a una sobreimpresión que resta en primer plano formada por Jonathan a la izquierda de la pantalla y la vía a la derecha. De esta misma sobreimpresión se genera un nuevo encadenado. De la imagen de Jonathan y la vía pasamos a una nueva sobreimpresión que consta del diario de éste abajo y el tren circulando por la parte superior de la pantalla. Coppola utiliza mucho este recurso, hace un encadenado entre dos sobreimpresiones, intentaremos explicarlo con más claridad: 1ª sobreimpresión (Jonthan y via) desaparece y surge la 2ª sobreimpresión ( diario y tren circulando), entre estas dos sobreimpresiones se produce el encadenado.

De esta nueva sobreimpresión que ha quedado en primer plano ( diario de Jonathan y tren circulando) se origina otro encadenado y observamos la imagen del joven sentado en el tren. De esta imagen se ocasiona el siguiente encadenado donde un mapa quedará en primer lugar. Cuatro segundos más tarde, el mapa va difuminándose y surge un primer plano de Jonathan. Unos segundos después tenemos otra sobreimpresión: mientras el joven lee la carta que Drácula le ha mandado aparecen unos nos ojos en el cielo, como si Drácula estuviera presente, observándolo. A partir de la sobreimpresión Coppola da lugar a otro encadenado y deja vislumbrar un primer plano de Jonathan.

Más tarde tenemos otra sobreimpresión donde tenemos el primer plano de Jonathan y aparece un plano detalle de su ojo. De esta sobreimpresión acontece un encadenado donde surgirá una carta de Drácula en primer plano. A continuación, de la carta se producirá otro encadenado donde ésta restará en segundo plano hasta desaparecer y quedará en primer plano la letra D que está escrita en la misma.

Teniendo en primer plano la letra D vemos como se origina el siguiente encadenado: esta letra va desapareciendo y en primer plano aparece el rostro de Jonathan, y a partir de este primer plano del joven se produce el último encadenado de la secuencia donde aparece la foto de Mina. Estos tres últimos transiciones se producen tan solo en cinco segundos, he aquí su dificultad a la hora de explicar.

Más tarde se produce una acción simultánea, tenemos imágenes de un barco en dirección a Londres donde viaja Drácula y por otro lado tenemos a Mina y a Lucy en los jardines de una casa.

La primera transición que aparece en esta escena es una sobreimpresión donde los ojos de Drácula aparecen en el cielo. En este momento se pone a llover y pasamos a ver unas imágenes del barco. Aquí también se produce una sobreimpresión, vemos el barco en la parte inferior de la pantalla y el cuaderno de bitácora en la superior.

Dentro de esta sobreimpresión se da lugar a un encadenado pero tan solo de una parte ésta, es decir, el cuaderno de bitácora queda en el mismo lugar, pero se produce un encadenado entre el barco que aparecía en la parte inferior y una caja que hay dentro del barco donde pone Demeter con letras negras.

La imagen de la caja, ahora ocupa el espacio que ocupaba el barco. Durante la película Coppola y su equipo utilizan mucho esta técnica ( la de hacer encadenados de tan solo una parte de la imagen dejando lo demás igual).

Cuatro segundos después tenemos otra sobreimpresión del barco más el retrato del príncipe cuando era joven. En este momento pasamos a ver a las dos jovencitas corriendo bajo la lluvia en los jardines y se produce una sobreimpresión donde aparece la imagen de ellas corriendo y Drácula en la parte superior de la pantalla. Unos segundos más tarde tenemos otro encadenado donde se ve a ellas corriendo y más tarde aparece la imagen de las jóvenes besándose. Posteriormente volvemos a tener las imágenes del barco y ocurre otra sobreimpresión; donde tenemos el barco y un mapa de Londres en la pantalla.

A partir de esta misma sobreimpresión se produce un encadenado donde la sobreimpresión va restando en segundo plano hasta desaparecer y en primer plano tenemos a Drácula transformado en un monstruo.

Dentro de esta misma secuencia, observamos a un loco chillando dentro de un sanatorio y se produce otro encadenado, que da paso a la imagen del doctor hablando tras un aparato. Unos segundos más tarde se produce el último encadenado de la secuencia completa entre este aparato y la casa de Lucy.

Los encadenados son utilizados por el director para relacionar una acción con otra sin necesidad de hacer cortes. Esto lo podemos observar en el minuto cincuenta y tres donde en pantalla aparece un telégrafo que escribe un mensaje hacia el profesor Van Helsing, en este momento se produce un encadenado y aparece una imagen de glóbulos rojos. Teniendo en pantalla la imagen de glóbulos rojos se da lugar a otro encadenado que permite visualizar la imagen de un murciélago. De esta manera, de la imagen del telégrafo, a partir de los encadenados nos hemos trasladado hasta el lugar donde está el profesor.

A continuación, llegamos hasta la escena donde ellos dos (Drácula y Mina) están cenando. Esta escena es una de las más complicadas para explicar las transiciones, ya que está completamente cargada de ellas y son muy rápidas. Como ya hemos dicho con anterioridad, las sobreimpresiones que se van produciendo en esta escena se utilizan para dar saltos hacia la historia de amor pasada entre el príncipe y Elisabeta.

Nada más empezar la escena tenemos un plano detalle del ojo de Mina, en este momento se produce una cortinilla y Coppola juega con la forma circular del ojo y aparece la imagen de un vaso circular.

A partir de este momento se van a producir una serie de encadenados uno detrás del otro sin dejar ningún plano entero. El primer encadenado de la escena se produce cuando vemos que él está sirviendo absenta en un vaso y acabamos viendo el vaso en primer plano. El segundo encadenado, que acontece cuatro segundos después, vemos este vaso y pasamos a ver a Drácula cogiendo otra botella.

Enseguida se produce el tercer encadenado donde vemos a Drácula sirviendo en el vaso aquello que hay en la última botella que ha cogido y después del encadenado vemos el vaso en primer plano. Dentro de este plano del vaso acontece una sobreimpresión donde podemos observar una cuchara con un terrón de azúcar. De esta sobreimpresión damos paso al siguiente encadenado y vemos a Mina cogiendo el terrón de azúcar y metiéndoselo en la boca.

En el próximo encadenado tenemos un primer plano de él que va desapareciendo hasta dejar paso a un plano detalle de su ojo. En ese momento, del plano detalle de su ojo, a través de otro encadenado pasamos a tener un primer plano de la absenta (la cual tiene unas burbujas de forma similar a la de los glóbulos rojos, Coppola juega con esto). A continuación se produce también otro encadenado en el que de la absenta pasamos a ver un plano detalle de los ojos de Mina. Para mostrarnos los ojos de cada uno de ellos, Coppola ha utilizado la absenta como un recorrido, ¿no es magnífico?

De este último plano de los ojos de ella, a través de otro encadenado, pasamos a ver un primer plano de Mina. Dentro de este primer plano se produce una sobreimpresión, donde aparece el castillo del príncipe a su izquierda. A continuación se produce otro encadenado; tenemos un primer plano de Drácula, en este momento se pasa la mano por delante de la cara y a medida que la mano baja va apareciendo la imagen de la absenta. De nuevo, y de una manera muy fugaz, tenemos otra sobreimpresión. Esta vez a la izquierda de Mina aparece el rostro del príncipe cuando era joven.

La pareja se pone a recordar los tiempos pasados, aquella historia de amor que perdura hasta ahora, y aquí es donde se producen tantas sobreimpresiones, que Coppola utiliza para hacer flash-backs de tiempo. La primera sobreimpresión da lugar cuando Drácula recuerda a Elisabeta y a la izquierda de la imagen de éste aparecen las manos de la princesa sujetando la carta que decía que su amado había muerto.

A continuación Mina se levanta de la silla y se dirige hacía una ventana desde la que se puede ver, mediante sombras, parejas bailando. En primer plano la tenemos a ella y a lo lejos, tenemos a Drácula sentado de espaldas. En esta composición se producen tres sobreimpresiones diferentes que se encadenan entre sí. Esta técnica ya la hemos visto antes en el barco con el cuaderno de bitácora.

Es un ejemplo de un encadenado tan solo en una parte de la imagen. La primera sobreimpresión es la siguiente: como ya hemos dicho, tenemos a Mina a la izquierda y a Drácula a la derecha, entonces, en medio de ellos dos se produce la sobreimpresión de la princesa Elisabeta llorando después de haber leído la carta en la que decía que el príncipe había muerto. Enseguida se origina la siguiente sobreimpresión a través de un encadenado de la primera, lo único que se encadena son las sobreimpresiones, Mina y Drácula siguen en la misma posición.

En esta segunda sobreimpresión tenemos al príncipe que va en caballo hacía el castillo. Y la última sobreimpresión, que se realiza también a través de un encadenado de la segunda, vemos a la princesa Elisabeta suicidándose.

En este momento Drácula se levanta de la mesa y se gira hacia Mina, entonces tenemos una nueva sobreimpresión donde al lado del príncipe aparece el rostro de Elisabeta.

Después de unos minutos, acontece para nosotros, el mayor encadenado de toda la película, el encadenado más original, más bien montado. Ocurre a la hora y once segundos de la película. El profesor Van Helsing está mirando un libro de vampiros y encuentra una foto de Drácula sentado delante de una mesa y gente empalada al fondo. En este momento ocurre el encadenado, poco a poco la imagen va desapareciendo y va dando paso a otra imagen donde se va a Drácula esperando a Mina en el restaurante.

Si nos fijamos bien, la composición de la foto y la composición de la imagen real es la misma, por ejemplo, la postura de Vlad el Empalador y de la de Drácula es la misma, los vasos y los platos están en el mismo sitio, y lo más sorprendente es que a través de la ventana, en vez de observar el movimiento de personas que bailan, vemos unas siluetas como si fueran personas empaladas, al igual que en el dibujo. Esta escena, como muchas otras, son una obra de arte, y como no, requiere una gran suspicacia.

Otro ejemplo de la genialidad de Coppola en este aspecto transcurre veintiocho minutos más tarde. A través de unas ventanas vemos la casa que había alquilado Drácula en llamas, en ese momento tenemos un encadenado entre esta imagen que da lugar a una imagen de la foto de Mina en el suelo. Aquí como adelantábamos, se produce un encadenado parecido al de antes.

La foto de Mina que ha quedado en primer plano va difuminándose poco a poco y va surgiendo la imagen de la joven muy débil en el tren. La posición de la foto y la posición de la cara es exactamente la misma, es como si hubiesen calcado la forma de la foto y la hubiesen calcado en la cara de Mina en el tren. Otra cosa curiosa de este encadenado es que a medida que vamos visionando la segunda imagen vemos que Mina está acompañada por el profesor (a la izquierda) y por Drácula (a la derecha), unos segundos más tarde la imagen de éste último se desvanece, dejando a Mina y al profesor solos.

Después de este encadenado se manifiestan algunos más y otras sobreimpresiones, como por ejemplo la sobreimpresión del tren encima del mapa simulando el recorrido que hace.

Como ya hemos mencionado anteriormente, las transiciones más utilizadas eran el encadenado y las sobreimpresiones, pero también se han utilizado otras, como es el caso de los fundidos en negro. En toda la película tan solo hay cinco. El primero de todos se produce cuando en la película se presenta el título de la película y después del fundido aparece la imagen de Londres.

El segundo ocurre en el minuto dieciocho, Jonathan y Drácula están hablando en el castillo, en ese momento, este último extiende la capa y la imagen de la pantalla se oscurece dejando tan solo iluminada la cara del joven. El primer plano de Jonathan queda iluminado unos segundos y se oscurece dejando toda la pantalla a oscuras. En la siguiente imagen vemos a Mina escribiendo a máquina.

En el minuto cuarenta y uno se produce el siguiente fundido. Mina acaba de encontrar a Lucy en los jardines y se la lleva para casa, en este momento vemos a Drácula convertido en un monstruo y se produce el fundido en negro.

El cuarto fundido ocurre cuando Jonathan consigue escaparse del castillo de Drácula y cae al río, en este instante la pantalla queda de color negro y cuando se abre la imagen vemos a Drácula y a Mina bailando.

El último de ellos sucede cuando Mina y Jonathan se están casando. El fundido ocurre cuando estos dos se besan y después de él aparece la imagen de Lucy en el féretro.

También, aunque es menos común, en el filme hemos encontrado un fundido en blanco. Acontece en el minuto cuarenta y un o con tres segundos. Ocurre cuando Mina encuentra a Drácula transformado en monstruo y a su amiga Lucy en actitud sexual. En este momento se produce el fundido en blanco, aunque antes del fundido, puede verse por unos instantes la cara del Drácula joven, dando a entender que Drácula borra de la mente de Mina aquello que acaba de ver.

Otra transición utilizada es la cortinilla de las cuales encontramos cuatro diferentes. La primera de ellas ocurre en los jardines, Jonathan y Mina se están besando y aparecen las plumas de un faisán. Este animal, al final de su cola tiene unos dibujos redondos de color azul. Coppola utiliza estos círculos para hacer la cortinilla. De uno de ellos aparece la imagen de la boca de un túnel por donde pasa un tren. Juega con la forma de las dos imágenes.

La segunda cortinilla acontece en el minuto cuarenta y dos, en primer plano tenemos los mordiscos del vampiro y a partir de estos vemos la imagen de los ojos del lobo. La posición de los mordiscos y la posición de los ojos es la misma.

La tercera cortinilla, como ya he explicado anteriormente transcurre en el restaurante, tenemos un plano detalle del ojo de Mina, y a través de una cortinilla vemos el vaso donde Drácula está sirviendo la absenta. Y por último, la cuarta, sucede casi al final de la película, cuando el profesor rodea a Mina con un círculo de fuego para protegerla. Aquí el equipo de Coppola vuelve a jugar con la forma del círculo y su color para que a través de una cortinilla aparezca la imagen del sol.

La última transición es el iris, tan solo hay tres. Los dos primeros suceden el uno a continuación del otro.

Exactamente en el minuto treinta y cuatro con ocho segundos tenemos el primer iris: en pantalla tenemos el primer plano de Drácula riéndose y de repente se da lugar un iris y la imagen queda negra. A continuación se da el segundo, pero es un iris al revés, del color negro de la pantalla pasamos a ver la carta que Jonathan escribió a Mina.

Y el tercer iris, también es parecido a este último, acontece en el minuto cuarenta y dos. En pantalla hay un mapa de Londres, y como si cogiéramos una lupa, una parte del mapa se amplia un poco, pasan unos segundos y se acaba de ampliar ocupando toda la pantalla la imagen resaltada del plano.

Con los iris, damos por finalizada las observaciones de las transiciones de la película. Como vemos, Coppola ha utilizado mucho estos recursos y además de una forma verdaderamente original como hemos visto en muchos casos. Los encadenados, fundidos y sobreimpresiones crean el clima adecuado en el relato además de aportar belleza al mismo.


ASPECTOS ESTÉTICOS



COMPOSICION



Esta película rompe con los esquemas clásicos tradicionales que envuelven al mítico Drácula. Está presentada en forma de ambientación neogótica, con tintes del impresionismo alemán y repleta de signos e imágenes oníricas, como las tinieblas, la niebla, los claroscuros, las tormentas, la luna el rojo que envuelve las escenas de pasión, las velas, la penumbra…, que se acercan al barroco y al gótico. Atípica dentro del género de películas de vampiros, recrea un ambiente, exageradamente romántico, recargado, donde los sueños se confunden con la realidad.

Abarcar el tema de la composición de una película es prácticamente imposible ya que cada imagen es completamente distinta con respecto a la anterior, lo que significa que nos trasmitirán un sentimiento distinto y la percepción de cada una de ellas variará en función de cada ser humano. Este hecho, también está presente en esta grabación, ya que hasta el más mínimo detalle es tratado y con ello, conseguir traspasar la pantalla llenando al espectador del significado de la historia. Por este motivo, hemos decidido analizar, mínimamente, algunas imágenes que consideramos importantes de la película.

En primer lugar analizaremos una imagen que se repite tanto al principio como al final de la película, pero en la que la posición de los personajes varía de una a otra. La imagen es la siguiente:

En ambas ocasiones uno de los enamorados está muerto, al principio de la película es Elisabetha y Vlad que la observa junto a ella, y al final de la película, como se ve en la fotografía, el muerto es Drácula y es Mina quien permanece junto a ella. De fondo, la imagen de una inmensa cruz.

Para nosotros, en ambas ocasiones el núcleo de interés, es el centro de la imagen.

En ambas, el centro de la imagen no lo posee ninguno de los elementos claves, ni los amados ni la cruz, ya que ambos están puesto para contrarrestarse y que exista equilibrio. Aún así, creemos que la vista tiende a irse a la zona en la que están la pareja, ya que el tema principal de la historia es el amor entre ambos. La importancia de la cruz viene dada por su posición en el encuadre, ya que los elementos contra más alejados adquieren mayor fuerza. Con respecto a la historia, en la primera vez que aparece, Drácula reniega de ella, de la religión y de Dios por no proteger a su amada; en la segunda, simboliza el perdón a Drácula.

También nos ha impactado la imagen tomada con un ángulo picado del castillo, cuando Harker acaba de llegar al castillo de Dracul y este, después de invitarlo a entrar, le acompaña por el castillo.

Desde nuestro punto de vista, el centro de interés de esta imagen, son los protagonistas. Estos están situados casi en el centro de la imagen, sobre otro elemento que tiene mucho peso, como es la silueta de una cruz, elemento que constantemente aparece en la película para realzar la importancia de la religión a lo largo de la obra. Al igual que el resto de imágenes, los tonos utilizados son muy fríos como los azules, aunque aquí hay unos puntos de luz que iluminan la imagen situados alrededor de esta y en la parte superior, además del la capa de color rojo, color de la sangre y de la venganza, que lleva Dracul.

Otra imagen o imágenes que creemos que se deben analizar sucede en el castillo, cuando Harker que acaba de llegar al hogar de Drácula está acompañado de Drácula, y de fondo se ve en todas las imágenes, al propio Vlad en un cuadro. Durante el transcurso de estás imágenes, donde hay una conversación entre ambos protagonistas, siempre está el cuadro presente.

Creemos, que con esto lo que se quiere conseguir, es acentuar el poder que tiene Dracul sobre el resto de personas, en este instante sobre Harker, ya que Vlad está doblemente representado, por el cuadro y por su presencia. También tiene importancia la tonalidad de la imagen, ya que en ella predominan los azules y lo oscuro, expresando un ambiente pesado, sórdido y serio, pero contrasta con áreas de luz definidas y con tonos cálidos, el rojo en este caso, como son el cuadro o el vestuario de Drácula, con lo que se le aporta a la imagen misterio, dramatismo y solemnidad.

Y otro instante digno de analizar en la película, es el instante donde todos velan el cuerpo de Lucy, después de que esta haya sido devorada y poseída por Drácula encarnado en la piel de un lobo.

Aunque la imagen está equilibrada, el centro de interés está situado en la parte inferior derecha de la misma. Allí se haya el cadáver de Lucy en un féretro transparente. Además la posición del cuerpo y del resto de protagonistas se dirige hacia este lugar, con lo que todavía se refuerza más. También decir, que los tonos utilizados son fríos, para denotar el dramatismo de la escena.


BANDA SONORA



La concepción estética de este film requería una banda sonora que acompañase las imágenes y que de alguna forma les diese más vida de lo que ya tenían de por si. Nadie, excepto Wojiech Kilar, podía crear el tono melancólico, con cierto acento eslavo, que necesitaba el film.

En el montaje acumulativo de las pequeñas piezas, más técnicamente llamadas, planos, que son pequeñas obras de arte en sí mismas, como cuadros con vida propia, la música es la encargada de darles vida mediante un flujo de notas uniforme.

La banda sonora de Drácula condiciona la forma en que percibimos e interpretamos la imagen, ya que las mismas imágenes acompañadas con otra música no nos harían volar, como lo hace, por ejemplo, el primer motivo principal de la película: se trata de un ostinato para violonchelos y piano. Es la composición destinada a introducirnos en la historia de cómo un hombre enamorado y creyente puede perderlo todo por un ataque del destino.

Las notas lúgubres acompañan el trágico comienzo del film en el que el Conde Dracul blasfema contra el dios, al cual había adorado hasta la muerte de su amada Elisabeta, y se transforma en el muerto no muerto condenado a vagar para toda la eternidad, sediento de sangre.

El segundo motivo, y uno de los más importantes, es el tema de amor dedicado a Mina. Una voz femenina nos adentra en susurros, desde la lejanía, es la música que acompañará durante todos los encuentros que tengan Mina y el Drácula, y en esta escena nos adelantara, momentáneamente, las distintas variaciones que sufrirá la composición para embellecer la relación de ellos en cada uno de sus encuentros.

Muy sutil en el primer encuentro, de la pareja Mina-Drácula, con una introducción en arpas y flautas. La música va en aumento y llega a su punto culminante cuando las miradas entre Drácula y Mina se encuentran.

En la escena del restaurante, la música acompaña el llanto de Drácula al saber que su amada Mina se ha marchado para casarse con Jonathan. Esta vez, la desgarrada ejecución en cuerda tras una sombría introducción de violonchelos nos hace sentir más unidos que nunca al personaje de Drácula, ya que todo el mundo a experimentado el sentimiento de rechazo por un ser al cual amamos más que a nuestra propia vida.

En cambio, en la escena del dormitorio, es la de mayor libertad expresiva. Sostenido por el primer violín y replicado por las trompas, con unas notas de desesperado triunfo cuando Drácula se arrepiente, por unos momentos, de haber mordido a Mina, ya que, la ama demasiado para condenarla y Mina, insiste en compartir la muerte eterna con su amado príncipe diciéndole, que si la ama tanto, que la aparte de toda esta muerte, en este momento el acompañamiento musical se hace más bello, si cabe, haciendo de esta escena una de las mejores escenas de amor de cuantas películas se han visto.

La última variación del leivmotive de la pareja hace su última aparición en el clímax de la película, cuando un primer plano de Jonathan dirigiendo su mirada hacia la puerta de la capilla, por la que han entrado Drácula y Mina. Este plano y la introducción del tema musical nos adelantan al espectador una sensación de calma, después de toda la acción que hemos visto en la escena anterior.

Drácula está muriendo y por fin se está liberando del poder oscuro que le ha habitado durante cuatro siglos. Después del beso de Mina, tanto la música como la imagen aparecen mucho menos sombrías, con un tono esperanzador, acompañados por una oda para coros femeninos. Tras la muerte de Drácula, se cierra la historia en un pianíssimo, que implica su carácter trascendente, espiritual y perpetuo. Gracias a la música, en el monólogo interior de Mina: “Allí, en presencia de Dios, comprendí como mi amor podía liberarnos a todos de los poderes de las tinieblas”, se hace más que nunca visible la importancia del papel de la música en los distintos momentos del relato.

Otro de los motivos principales del film, se dibuja en el prólogo, en la escena de la batalla, aunque sólo lo hace en sus cuatro primeras notas: los coros en latín mantienen una línea in crescendo hasta que la percusión y el metal, con el refuerzo de los coros, alcanzan la explosión similar a la del tema de Drácula.
También aparece en la secuencia de la tormenta, en un tempo más prolongado, pero igual de espectacular, y se somete a distintas pausas en función de las imágenes a las que acompaña.

Cuando Drácula está sometiendo a Lucy, por última vez, el tema vuelve a aparecer en un crescendo ejecutado por la cuerda, en un apoyo continuo de percusión, que nos hace presentir, de alguna manera, que va ha haber un final apoteósico, dónde intervienen los potentes metales, más unas voces susurrantes que acompañan las imágenes haciéndolas más duras y tétricas de los que son. En un determinado momento, cuando Drácula condena a Lucy para siempre, el tema que estamos escuchando en primer plano, se va fundiendo magistralmente con el tema de amor, dedicado a Mina, consiguiendo uno de los matrimonios musicales más bellos de la historia de la banda sonora.

La cuarta fase musical mas importante está compuesta solamente por seis notas, todas ellas en interacción de una sola, que ejecutarán frenéticos violines siempre con el mismo tono irritable y sobre la que se desarrolla abiertamente el tema de los cazadores de vampiros. Melodía tétrica y obsesiva. Liderada por el sonido del galope de caballos y los tiros que se van produciendo al son de las imágenes totalmente entrecortadas y aceleradas que ponen en tensión al espectador, junto con el apoyo estático de los violines que mantienen, implacable, su fase de seis notas.

Sólo hay un momento en la que reina el silencio, cuando Mina comienza a emplear los poderes sobrenaturales y oscuros que están creciendo en ella, luego, vuelve la tormenta. La música cesa cuando, junto con la imagen de la puesta de sol total, Jonathan, abre la caja en la que se encuentra Drácula y le hace un profundo corte en el cuello.

El siguiente tema musical de gran importancia es el de Lucy. Aparece en la fiesta y está formada de una percusión suave y evocadora, que nos da una sensación de irrealidad y de atmósfera mágica, junto al poyo tierno y constante de los violines. Al espectador le recuerda al sonido de una cajita de música.

La música nos deja en un estado de placidez para luego sorprendernos con la entrada en escena de la sombra de Drácula junto al aumento de tono de la música que se mezcla con los oscuros gruñidos y las voces susurrantes que nos acompañan durante todas las escenas en las que Drácula aparece de un modo tenebroso. La melodía vuelve a aparecer antes y durante la escena de la tormenta, dónde perturba la placidez de Mina y Lucy.

La escena de la orgía de sangre que protagonizan las tres vampiras y Jonathan, de una melodía desenfrenada ejecutada por violines que evidencia el estilo obsesivamente apasionado de Kilar. Se va haciendo cada vez más sensual a medida que la orgía, que había empezado de una forma sexual, pasa a ser una de las escenas más bellas de sexo implícito. Recordar, que Coppola había rodado muchas más escenas de sexo de las que se ven en la película, pero que después fueron desechadas.

Al margen de estos tres motivos, aparecen otros pasajes incidentales que, por su condición “independiente” del concepto leivmotive, ya que no se aplica ni a personajes ni a ninguna situación dramática concreta. Por ejemplo; el cántico religioso en latín, que representa la unión eterna que habrá entre Mina y Drácula y que clausura espiritualmente la película.

También, la suite final de los títulos de crédito y poco después una canción Love song for a Vampir interpretada por Annie Lennox.

En esta película podemos ver, elevado a la máxima potencia, todos los elementos de lo que está compuesta una banda sonora. La palabra, es un elemento privilegiado de la imagen por su gran poder significativo. En Drácula, encontramos la expresión verbal por excelencia: la voz en off, que en la mayoría de las escenas de la película, nos cuenta a través de un u otro narrador, lo que la imagen no puede aclarar por si misma o que, simplemente, el director y guionistas, lo han querido expresar de esta manera, basándose en el relato original de Bram Stker, ya que, la voz en off es un elemento de tremenda fuerza dramática y de la misma forma que sucede en el fuera de campo o espacio en off, puede promover en el espectador el factor de fantasía.

En Drácula se interrelacionan diálogos y voces en off, y lo podemos observar en la mayoría de las escenas, ya que, vienen introducidas mediante la voz de uno de los personajes escribiendo, leyendo en un diario personal o solamente narrando lo que está sucediendo para guiar la atención del espectador para enseñarle aquello que interesa destacar y también se usa en alguna que otra escena, como recurso de transición entre diferentes aspectos temáticos del relato.

Otros elementos, que sin los cuales, perdería toda credibilidad la película son los efectos sonoros.

Los ruidos, los efectos sonoros y ambientales, contribuyen a la sensación de realismo tanto como la voz humana. Drácula nos ambienta en un lugar, un tiempo y unas circunstancias desconocidas por el espectador, el universo de pequeños sonidos que acompañan al relato, nos transmiten una máxima sensación de realidad y nos ayudan a comprender lo que sienten los personajes en cada situación mediante los ruidos sombríos que nos acompañan durante las dos horas de metraje.

Los ruidos subrayan la acción y evocan imágenes. En ocasiones sirven para efectuar transiciones imposibles de conseguir visualmente.

En la película hay sonidos que nos pasan completamente desapercibidos porque nuestra atención se dirige en una dirección distinta, otros ruidos pueden ser percibidos pero no les prestamos atención con lo que pasan a un segundo plano cercano a su inexistencia perceptiva, aunque sabemos que están presentes, ya que, con ellos nos sentimos más cerca del personaje… por ejemplo, cuando Jonathan se encuentra en el castillo de Drácula, las imágenes van acompañadas siempre de susurros, de gritos, de aullidos de lobos, que aunque imperceptibles en un principio, luego notas que te han creado un estado de tensión, de miedo, de oscuridad que te acompañan durante toda la escena. También existen aquellos que captan todo nuestro interés de tal forma que puedan ser determinantes consiguiendo excluir a los demás.

ASPECTOS PSICOLÓGICO-SOCIALES



SANGRE, IGLESIA Y SEXO



La película empieza. Se apagan las luces y el imperio se revela derrotado. El color rojo adelanta la agresividad que encontraremos. Cae una cruz. Un zenital con una cruz y el fondo rojo. La Iglesia está perdiendo contra los turcos, y, aun más, perderá también a su mayor defensor: el príncipe transilvano Vlad.
La primera aparición del héroe de la Iglesia católica será empuñando su espada contra la sombra turca que acecha a su país.

Ese brazo defensor está teñido de rojo, como sus lazos de sangre con la iglesia.

La batalla tiene lugar sobre un fondo rojo atardecer. Rojo sangre.

La lucha en sombras chinescas se tiñe del color de la batalla. La sangre es vida, y también muerte.

Una vez que el príncipe llega a su castillo y descubre el suicidio de su amada, decide que es el momento de que la Iglesia le devuelva el favor que le ha hecho defendiendo su credo.

El príncipe clava su espada en la cruz y de ella emana sangre. De los ojos de los ángeles, de las velas del lugar sagrado, la sangre abunda y se mezcla en un llanto de dolor que no sabemos si es por la traición de Vlad a la iglesia, o por la desolación de saber que el alma de Elisabetha no descansará en paz.

- La sangre es la vida; “Sângele este viaþa”1



Ésta es la moraleja del Drácula que nos presenta Coppola. Éste es su mayor legado. La sangre es la vida. ¿Quién lo duda?
¿A caso no lo repiten Renfield, su portavoz en el mundo de los vivos, mientras espera a su señor en una cárcel de locos?, ¿Y Lucy Westenra justo antes de convertirse en no-muerta2 ?

La sangre es la que nos permite movernos, sentir, tener eso que llaman vida.

Este elemento que contiene miles de glóbulos rojos nos ha permitido diferenciarnos como animales; que seamos racionales ya es un caso aparte.

Hay un gran juego simbólico que merece la pena analizar.
La sangre nos da la vida, pero también puede quitárnosla, por ejemplo, si nos encontráramos en las filas turcas de la batalla de 1400, donde Vlad el Empalador no dejó títere con cabeza. Desangrados, en ese momento, hubiésemos muerto probablemente así. La muerte no nos hubiese venido en forma de bomba, de gas letal; el napalm aún estaba por inventar.

Decididamente, la muerte hubiera sido por falta de sangre. Pero aun así se nos concede un “pero”. La sangre nos da la vida, sin ella morimos, PERO podemos no-morir y no-vivir por una pura cuestión de líquido rojo.

Drácula tiene el poder de convertir a su religión a quién desee con el mero hecho del intercambio de sangre. Un juego de niños, un pacto antiguo, una práctica de riesgo que se convierte en la moneda de cambio del representante del mal.

Podemos, en ese caso, vivir, morir, o ninguna de las dos cosas. Existe un matiz gris entre el blanco y el negro de la vida. Drácula, el dueño de ese matiz, decide si condena o no.

También está deseoso de sangre. El conde no la entrega como un mártir, sino que la persigue desesperadamente para saciar su sed.
Ya hemos comprobado que la sangre es algo más que eso que nos corre por las venas, pero también ha surgido un aspecto clave.

La práctica de riesgo a la que antes nos referíamos tiene mucho que ver con lo que Van Helsing llama las “enfermedades de Venus”. Las venéreas. Las unidas al sexo.


- La sangre es sensualidad



La versión de Coppola se centra en todo lo relacionado con el deseo, la sensualidad y el erotismo. La primera vez que el espectador se encuentra con Van Helsing el doctor está dando una clase sobre sangre, vampiros y enfermedades venéreas. Comenta que la palabra “venérea” viene de Venus, asociando así la sangre con el deseo. Sabemos que Venus fue la diosa romana del amor, como lo fue Afrodita, su homóloga en Grecia, y tanto una como otra tenían la capacidad de convertirse en los seres más deseables de la tierra a su antojo. Así pues, si Venus puede volver loco de deseo a cualquier ser humano, también lleva su losa en forma de enfermedad que se transmite, bien por la sangre, bien por el sexo.

La sangre también es sexo. Está íntimamente relacionada con la menstruación, con las relaciones sexuales, con la reserva para un posible vástago, con el nacimiento. ¿No nacemos todos cubiertos de sangre?

Se cierra el ciclo. La sangre da la vida, nacemos de ella, con ella engendramos y producimos otras vidas. Es un elemento vital que está presente en todo el proceso, incluido el erótico.

En esta película nos encontramos con una sangre increíblemente erótica3 . La primera víctima de Drácula en Londres es Lucy, la rica amiga de Mina. La escena de la posesión comienza con el juego semi-inocente entre Mina y Lucy en el laberinto del jardín. La carga erótica que el conde observa con su visión sobrenatural es semejante a la de las vampiras de su castillo. Hay un pequeño velo de promiscuidad lésbica entre Mina y Lucy, y un descaro increíble en esta práctica por parte de las súbditas del conde. Un paralelismo que no es casual.

Poco después, Van Helsing descubrirá que Lucy es una víctima propicia para convertirse en seguidora fiel de las prácticas vampíricas, es una súbdita decidida. El doctor explicará a los hombres que la protegen lo que reconoce sin haber visto nunca a Lucy.

Pero el espectador sabe más. Sabe que Mina ojeaba una lámina con dibujos pornográficos cuando llegó Lucy. Sabe que Lucy aseguró haberlo “hecho anoche”, aunque en sueños. Esos sueños, el carácter de Lucy, y el reproche de Mina hacia su amiga en forma de off dan suficientes pistas al espectador para saber, antes que nadie, que Lucy es eminentemente erótica, es decir, el perfecto prototipo de futura vampira. “No es una víctima escogida al azar”, asegura Van Helsing, y es evidente que no lo es. Lucy tiene todos los puntos para ser vampirizada, su libre moral le da un estado de “libertad” ante los lazos de la religión católica que gran parte de su sociedad no tiene. Será una nueva Lilith4 .

En esta escena, durante la primera toma de contacto entre Drácula y Lucy, aparece una reflexión sobre el color. Lucy aparece vestida de rojo. La sencillez del vestido de Mina contrasta con la sensualidad del de Lucy. La relación sexual-de posesión del conde y Lucy se basa en la sangre. El preciado líquido se connota en el color del vestido, en el primer mordisco, incluso en el cuerpo de Mina cuando ella irrumpe en el jardín y Drácula la ve. No ve a Mina, sino a una fuente de alimento, sus arterias, venas, todos los lugares donde la sangre de Mina fluye; pero se da cuenta a tiempo. Aquello que ha visto transformado en bestia no es sólo un conjunto de vasos sanguíneos, es su amada, la mujer que está buscando. Así, Mina se libra del ataque del conde sin saberlo.

A partir del primer mordisco, Lucy va volviéndose menos recatada, y la joven que se ilusionaba por el inminente matrimonio con su prometido se vuelve fogosa y no esconde sus deseos. Lucy se torna más descarada, más exigente, cada vez más consciente del poder que se le ha otorgado, y más hambrienta de vida ajena, de sangre ajena. Lucy es el amor profano del conde, que sacia su hambre mientras se prepara para recibir a su amor sagrado: Mina, la reencarnación de Elisabetha.

La no-muerte de Lucy destaca por el momento de colisión: su condena vs el matrimonio de Mina. O tal vez no son tan contrarias ambas acciones a primera vista. Ambas amigas se han atado a algo a lo que no podrán renunciar jamás (recordemos que estamos en la época victoriana y una separación o divorcio sería imposible para una mujer, aun viviendo en Londres, el centro de la modernidad). Las dos escenas tienen una fuerza argumental por simetría u opisición que consiguen dar un vuelco a la historia. Es el epicentro de los acontecimientos que se desenvoluparan más tarde.

Al margen de la posible contradicción, el director apunta una nueva idea, posiblemente herencia de Kurbick. La habitación de Lucy se convierte en el charco de “El Resplandor”. La sangre ha fluido, los cambios fisiológicos han terminado. Lucy es, al más puro estilo “gore” de Kubrick5 , una muerta no-muerta.


- El rojo es el color de la sangre



Jonathan Harker visita la mansión transilvana del conde Drácula, que aparece envejecido pero con una pasión brutal por el más rojo líquido de la naturaleza humana.

El color de su bata nos lo dice.
La cultura popular nos lo dice.

Sabemos, y observamos, que Transilvania es una región deshabitada y perdida que no satisface las necesidades digestivas del conde. Ésta es la primera razón por la que Drácula decide comprar tierras en la Abadía de Carfax de Londres. La ciudad británica es el centro del mundo moderno, y está llena de, con perdón, comida disponible.

El mismo tren que lleva a Harker hacia el castillo se enmarca en un atardecer rojizo, color que habíamos visto en la batalla, color que tiene la sangre que bebe el conde Vlad.

El rojo, resumiendo, es un color que la mayoría de psicólogos y escuelas que estudian el comportamiento han denominado como “excitante”. En publicidad, se utiliza para productos con cafeína o con alguna sustancia excitante. La imagen de Coca-Cola no es así por casualidad, ni la de Nestlé, ni la de Nescafé.
Los decoradores saben que una habitación roja no es aconsejable si se pretende estudiar en ella o estar relajado.
Los directores de películas pornográficas utilizan el color como atrayente.

El rojo es llamativo, provocardor (ya que, además, es un color primario), calórico, activo, poderoso. Cualquier diseñador se quejará de la bandera nacional (sea catalana, sea española) puesto que el contraste entre dos colores con tanta fuerza como amarillo y rojo es excesivo. El carmín rojo chillón de labios se denomina “rojo sangre”.

Lo cojamos del derecho o del revés, el rojo no es un color cualquiera.

Del mismo modo que la sangre es vida, el rojo es el reflejo de la vida. Así, cuando el carruaje entra en el castillo de Drácula, tiene que pasar por una puerta sobrenatural: un fuego azul. Esto es así porque si el rojo es vida el azul es muerte. Posiblemente por hace una alusión con el fuego azul a un símbolo de la mitología. En el templo de Hades solamente podían entrar aquellas almas que estuvieran muertas, y si un ser vivo osaba penetrar en el sub-mundo moría calcinado en el fuego azul sobrenatural6 .

El mismo conde aparece vestido con una bata a modo de kimono japonés de este color. Sabemos qué le apasiona.

El rojo también domina la iluminación cuando Harker encuentra la habitación donde las vampiras le retendrán. Es el rojo erótico que se apoya en la composición voluptuosa, predomina la situación como aquello que emana de la sangre de Harker; el peligro, el éxtasis, la completa pérdida de conciencia.

Lucy se viste de rojo para recibir al conde sin saberlo, y lo hace de forma inconsciente. El rojo sangre atrae al que busca la vida de otros; los planos detalle de la sangre de Lucy, sus glóbulos, todo sugiere la atracción y puede motiva el ataque, la dominación.

Los mismos planos se repiten en la escena de la cena, con la absenta, cuando Mina bebe con el conde. En este caso no hay interés por una vida, sino una diferencia basada en los sentimientos de Drácula. Éste no necesita posesión la situación, hay algo más profundo que eso, y se manifiesta a través del brebaje. Hasta Mina aparece con un vestido rojo. Esta siendo conquistada, aunque de una forma muy distinta a la de su amiga Lucy.





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