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Drácula de Bram Stoker Parte 3 - Monografía



 
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El color se muestra en ocasiones brutal, sino pensemos en Lucy la no-muerta, vestida de blanco, escupiendo sangre del tono más poderoso que existe. La cabeza de Lucy rodando y el tono rojizo de la carne poco hecha que le sigue. En ambos casos, Van Helsing es quien corta, tal vez por su vejez y experiencia, tal vez por su sangre fría.

Ahora bien, cuando el conde se ve amenazado saca la parte más maléfica de él. Mientras los hombres queman las cajas de tierra él observa colgado cual murciélago, con piel de tonos verdes. Ese mismo color es el que utiliza para transportarse en forma de humo hasta donde está Mina. El mal verde. El color del veneno, de la serpiente, si nos remontamos muchos tal vez incluso de la manzana que echó a Eva y Adán del paraíso.

El verde sugiere desconfianza según Ogivli7 , también tranquilidad o desequilibrio según la escuela cognitiva8 . Ese color, según los expertos, puede representar el mal sin problemas, ¿O acaso no hemos visto en ocasiones utilizarlo en las películas, en nuestra cultura, como el “color del malo”9 ?

Del mismo modo, la sangre del conde no puede ser roja. No hay vida, con lo cual su fluido corporal, del que deberá beber Mina para acceder a la vida eterna, es de un color morado. Un “morado”, nombre vulgo de un golpe con marcas exteriores, duele, y permanece durante un tiempo. La piel pierde su color rosa de sangre para amanecer morada de dolor.

La sangre de Drácula es dolor, el mismo que desborda cuando llora encima de la carta de su amada, que le anuncia que va a casarse con Harker. El dolor fue el que separó a Vlad de Elisabetha, y del mismo modo será al que una al conde con Mina. De nuevo, el círculo se cierra.

El rojo volverá a predominar la escena final. Cuando Drácula es herido sangra, pero esta vez en rojo, como si sus poderes sobrenaturales no sirviesen de nada para evitar volverse humano. El príncipe del mal se acoge en la dulzura de su amada para morir. Su muerte es una estaca y la cabeza cortada. Su alma vuelve a ser humana. Ahora ya puede descansar en el cielo con Elisabetha. Vuelven a estar juntos.

- Locos de dios



Antiguo Testamento: “Solo estar seguro que tú no comerás la sangre: por que la sangre es la vida; y tú ojalá no comas la vida con la carne.” (Deuteronomy 12:23).

Habla Francis Ford Coppola: “La relación del hombre con Dios es sacramental; se expresa a través del símbolo de la sangre. Así es que cuando Drácula rechaza a Dios, la sangre se convierte en la base de todo tipo de sacramentos profanos en la historia: bautismo, matrimonio y Misa.

La sangre es también símbolo de la pasión humana, la fuente de toda pasión. Creo que ese es el principal subtexto de nuestra historia. Intentamos representar sentimientos tan fuertes, que pueden sobrevivir a través de siglos, como el amor de Drácula por Elisabetha. La idea de que el amor puede conquistar a la muerte, o algo peor que la muerte: que ella pueda de verdad devolver al vampiro su alma perdida. (…) Incluso si la gente de hoy no tiene una relación sacramental con Dios, creo que pueden entender cómo mucha gente renuncia a sus lazos de sangre con la creación -con el espíritu creativo, o lo que sea- y se convierten en muertos vivos. El vampiro ha perdido su alma, y eso le puede pasar a cualquiera”.

La caza de brujas a la que es sometido el conde no es cosa de broma.

Nos encontramos en finales de siglo XIX, un siglo revolucionario en ciencia, nuevo, positivo, que aparca antiguas creencias y valores. Ahí en medio hay quienes se convierten en “locos de Dios”, como se define Van Helsing. Completamente anacrónico. La voz de la ciencia habla con la modestia de un campesino.
No podemos olvidar, pues, que Anthony Hopkins, intérprete del personaje de Van Helsing, es también quién interpreta al cura en la introducción a la historia de Drácula.

Aquel que estuvo al lado de la Iglesia y reprimió al príncipe Vlad por renegar de la Dios aparece convertido en un científico. Éste profeta de la modernidad, pero, no puede sino recordar el nombre de su enemigo una vez leída la historia de Vlad el Empalador. “Dracul”, sale de sus labios. Y es él, Van Helsing acierta de una forma anormal el nombre del causante de la enfermedad de Lucy. Es un paralelismo semejante al ocurrido con el personaje de Mina. Ambos lo recuerdan, pero no saben de qué, aunque Van Helsing evita buscar la procedencia de ese conocimiento a favor de la ciencia.

Van Helsing es la voz de esta disciplina. La ciencia en estado puro. El profesor por antonomasia, que hasta hace conferencias sobre sus estudios. El avanzado que piensa con una mente abierta. Él es el primero en reprender a su alumno, el doctor, el enamorado Jack Seward, de no ver más allá de lo que dicen unos datos.
En un mundo de seguridad Van Helsing considera campos olvidados por la ciencia por ser poco probables. La tradición y la religión son algunos de esos campos.

El doctor descubre a Drácula con su verdadero rostro, como Vlad el Empalador, basándose en leyendas populares, escarbando en libros antiguos, yendo hacia el mito y la superstición. La misma superstición por la que el conde se permite criticar a Harker. El saber popular del pueblo transilvano vuelve a cobrar veracidad gracias a la voz autorizada de Van Helsing.

A finales de 1800 la ciencia fue el mayor estamento a tener en cuenta. Esta disciplina poco a poco va abriéndose paso a través de filósofos y pensadores para ir adquiriendo la categoría de dogma de fe. La fe en la ciencia y la fe en el dios cristiano aparecen ligeramente separadas por razones de lógica y raciocinio, aunque de algún modo aun conviven ambas.

Para el doctor Seward, lord Arthur, Quincey Morris, Jonathan Harker, o el mismo Abraham Van Helsing, esta unión de fe en ambas vertientes se vuelve increíblemente fuerte, y, unidas a ella, las creencias supersticiosas y las leyendas adquieren un significado mucho más importante del que se podían imaginar.

Drácula reniega de la religión en 1400, y lo seguirá haciendo 400 años después. En 1897, cuando el mundo se debate entre qué tiene más credibilidad, si la iglesia o la ciencia, el conde solamente se asombra por la modernidad del cinematógrafo, por la vida agitada de Londres, por la ciencia misma. Drácula ha decidido, siglos antes, de parte de quién está en esta nueva discusión social.

Su pelea personal con el dios católico acabará gracias a Mina, que le hará volver a sentirse humano, y con ello a recordar con más fuerza que nunca sus raíces de mortal, pidiéndole “la paz” (del alma).

El sentido moral condenable hacia el personaje, hoy en día, está atenuado con fines nobles o eróticos que justifican al vampiro.

Algo que perdura es el pacto implícito que dice que para superar los límites que se imponen los hombres, hay que anular de sí mismos lo más humano que les distingue: el alma.

Para acceder a la inmortalidad hay que vivir sin alma. Es un Fausto que pacta o no pacta a voluntad del otro.


LOS NO-MUERTOS



La idea de los no-muertos, de aquellos que viven sin estar vivos, es tan antigua como la humanidad. Si no, pensemos en los cuentos de momias levantándose de su tumba que tantos egipcios debieron escuchar y creer en el esplendor de su cultura. En los espíritus orientales, que tomaban formas corpóreas para perseguir a sus familiares si no recibían un entierro según la tradición.

En Centroáfrica se les llama Asanbosam, en India Baital, en China Ch’tang Shih, en Creta Kakaltanas, en Rumanía Strogoiul, en Centro Europa Succubus o Incubus, en los Balcanes Vlokoslak… Hace más de 2000 años que la humanidad inventó este mito.

- Los que no pueden morir



El incierto paso de la vida a la muerte ha dado frutos, desde las primeras culturas, a posibles estados intermedios.
A la humanidad no le valía el “muerto o vivo”, necesitaba algo más para poder cuestionarse si existe alguna manera de no ser uno u otro: los no-muertos. Los vampiros, las momias, los horribles animales orientales con alma de persona, son algunos de los ejemplos más conocidos.

Es posible que no se acepte el “sí o no”, y que las culturas hayan tendido al “quizás”, aunque sea de forma residual y en soporte de leyenda. Existe.

Los vampiros son los más “cercanos” a la cultura occidental. Desde Asia, y debido a la emigración gitana hacia los Cárpatos, el mito se arraigó profundamente entre los eslavos, que adaptaron el “vampiro” a su propio folklore. Se acerca también por asimilación, o significado implícito de la leyenda. Puede que, aunque contando con el mito de su transformación en murciélago, sean los no-muertos más parecidos a los vivos, aunque sea por su forma física. Como la cultura católica tiene muy arraigada la idea del “a imagen y semejanza”, y tendemos a mirarnos mucho el ombligo, éste ha sido el mito más concurrido en Europa y norte América.

El vampiro, la cara de Satanás. Es el opuesto al dios cristiano, ha renunciado a sus preceptos, ha creado su propia logia.


- Drácula, hijo del Diablo



Cuando hablamos de Drácula su propio nombre indica que estamos hablando del mismo hijo de Satanás, de una especie de anti-Cristo. El nombre de Drácula proviene de “Draculea”. La terminación “ulea” en rumano quiere decir “hijo de”, lo que podría traducirse como “El hijo del Diablo”.

Reinó como príncipe de Velaquia en 1448; de 1456 a 1462, y finalmente en 1476, año de su muerte, siendo uno de los principales defensores de Rumania durante la invasión turca. En 1459, Draculea ordenó empalar a algunos rebeldes destacados y arrojar al fuego a otros, siendo este el macabro y tortuoso inicio de su carrera de crueldades. Favorecido por la suerte, logro atrapar al más peligroso de sus adversarios, Dan Voeivod en la primavera de 1460, al que obligo a cavar su propia tumba y asistir a sus funerales antes de hacerlo decapitar.

De la crueldad de la persona al mito hay un paso.

Del mismo modo que Elisabeth Bathory fue una condesa húngara que se complacía desangrando doncellas y la leyenda le atorga ideas fanáticas, como bañarse en su sangre para conservar la juventud (cosa que no hizo jamás según los estudiosos del tema), y poderes hipnóticos para llevarse a las jóvenes a su castillo (que no son más que el poder del dinero o el secuestro); el príncipe Vlad, hijo de un rey cruel, se ganó el apodo de Empalador por sus violentas prácticas y de Drácula por su maldad.

La leyenda del vampiro tomó nombre humano con el príncipe húngaro. Así nació uno de los mitos del terror más conocidos en el mundo. Un vampiro que es el rey de los suyos, el primero de todos, el Mesías del mal: Drácula, el ser más parecido al demonio que ha pisado la tierra.

- ¿Qué es un vampiro?



En un diccionario corriente encontramos que la entrada “vampiro” se define como un tipo de murciélago que se alimenta de sangre de mamíferos, especialmente roedores. Muy ocasionalmente, y como excepción, se ha constatado que hayan extraído sangre de personas.

Existe una mezcla de cultura, leyenda, y cuento de niños que maneja a este personaje según le conviene.

En algunas culturas los murciélagos tienen asociados valores positivos, como símbolos de longetividad e inmortalidad.
En la mitología griega se representa el murciélago como la única ave que amamanta a sus crías, haciéndolo poseedor de el valor de la maternidad.

Aunque existen este tipo de asociaciones, en nuestra sociedad el vampiro/murciélago suele ser representado y visto como un ser que atenta contra las vidas de los demás. Por tanto, siendo consecuentes con la religión dominante: como algo maligno, demoníaco.

Si juntáramos todas las cualidades (positivas y negativas) que se le atorgan, tendría aproximadamente este perfil:



- Físicamente se parece a un humano vivo.
- No muere por el paso del tiempo.
- Se alimenta de la sangre de los seres vivos.
- No soporta el olor de los ajos.
- Puede rejuvenecer.
- No produce sombra.
- No se refleja en el espejo.
- Tiene una fuerza muy poderosa.
- Se transforma en animales (principalmente en murciélago, de ahí el nombre).
- Se convierte en humo y aparece donde quiere.
- Ve en la oscuridad.
- Su poder acaba cuando empieza el día.
- Llevan capa negra y traje negro.
- Solamente puede vivir de noche, la luz del día le mata.
- Necesita su ataúd para dormir y su tierra natal para tener poder.
- Puede convertir en vampiro a quien quiera si le deja beber de su sangre.

Después de enumerar sus características, podemos ver que se trata de seres sobrenaturales. La leyenda cuenta que son crueles, pero se nos han mostrado ya historias en las cuales tienen sentimientos (empezando por Nosferatu - 1922- y terminando por Entrevista con el vampiro - 1994-, o la secuela La reina de los condenados - 2002).

Así, el cine se empeña en mostrarnos un monstruo con sentimientos. Pues fue humano en algún momento, y eso se arrastra durante los siglos que haga falta.

- El celuloide vestido de frac y capa



La literatura fue la primera en recoger las impresiones de aquellos cuentos populares de cada pueblo. El vampiro empezó su relación de odio con la religión, su extraña existencia de no-muerto, pues está al margen de los vivos, y lejos de los muertos.

Hay escritos anteriores que no mencionan un “Drácula”: La novia de Corinto, de Goethe, Carmille de Le Fannu, El manuscrito encontrado en Zaragoza de Potocki, o el famoso El vampiro de Polidori.

Pero hasta Stoker no aparece un nombre propio y una entidad y personalidad tan fuerte que sea capaz de quedarse grabada en la mente de todos: el conde Drácula.
La lucha del vampiro más conocido, el mal contra el bien, se verá completa al conocer la leyenda de Vlad el Empalador. El vampiro sacaba su lado más humano.

Desde entonces, sea la “fábrica de sueños”1 , sea una fábrica de deseos europea, la industria del celuloide ha conseguido convertir a los temidos vampiros en puros admiradores de los sentimientos humanos.

El primer vampiro que apareció en pantalla fue el Nosferatu (el que no ha muerto) de Murnau. Después de varias batallas legales vio la luz uno de los más conocidos vampiros de la historia. Si el nombre de Drácula es conocido, Nosferatu no es menos. Digamos que son sinónimos: ambos significan, en el fondo, vampiro.

En la película de Coppola el personaje de Van Helsing lo reconoce y lo nombra (”un nosferatu”), haciendo así un honor a la primera película sobre vampiros, y atorgándole la sinonimia sin dudarlo.

La película, de 1922, cae en pleno auge del romanticismo alemán y el expresionismo en arte. El vampiro es un ser calvo y con mirada perdida que refleja incertidumbre más que terror. Al contrario de la leyenda, este vampiro sí puede reflejar su sombra.

Nosferatu muere fulminado por un rayo solar, y la causa final es el amor. El vampiro tiene sentimientos.

Ha dejado de ser el monstruo que representa el mal para pasar a ser un indeciso, cuya identidad está tan diluida como su no-muerte.

En 1978 Werner Herzog vuelve a retomar el nombre de la película para hacer su versión del vampirismo: Nosferatu: phantom der Nacht, que retoma la tristeza de este primer vampiro “de cine”, y crea un film que refleja la desolación de un ser perdido en su destino.

La primera adaptación de la novela de Stoker será en 1931, con el Drácula de Tod Browing. Aunque siguiendo la novela, Browing convierte a su vampiro en un ser por primera vez atractivo y seductor, con ojos hipnóticos, cuyas víctimas son mujeres débiles. Drácula es un vampiro sexy, que se transforma a voluntad en murciélago, y vive en un castillo de aire enrarecido.

A partir de este Drácula la imagen sensual del vampiro aparece cada vez con más frecuencia en el cine.

Terence Fisher acaba de redondear el mito con su Drácula. El príncipe de las Tinieblas, de 1966. Este vampiro, basado también en la novela de Stoker, ya tiene a su alrededor bastante más que la pelea entre el bien y el mal o la cuestión de la vida y la muerte. Drácula es ya un seductor consumado, y sus víctimas femeninas unas jóvenes hipnotizadas por el conde, que exhalan sexualidad en cuanto aparece el vampiro en escena.

Los hombres se esfuerzan, entre tanto, en proteger a sus mujeres, hermanas, hijas, para que no caigan en poder del maligno. Un maligno relacionado explícitamente con el sexo, y unos hombres declaradamente conservadores, que deben impedir que las mujeres caigan en la tentación. La sangre también aparece como elemento clave, enlazada cada vez más con la religión.

De este modo se crea al primer monstruo atractivo, cuyos valores negativos empiezan a tener más que ver con una moralidad religiosa que con la privación de la vida. El vampiro ya no asusta porque asesine cruelmente; lo sigue haciendo, pero ahora lo que importa es que no se lleve a las mujeres con él.

Así, mientras el mito va adquiriendo valores eróticos, las secuelas y adaptaciones de la historia siguen adelante. Incluso aparecen las primeras versiones pseudo-eróticas y lésbicas (Las vampiras, en 1970), u otras películas de argumento dudoso como Blacula (1972), Zoltan (1978), o El Conde Yorga (1970).

Mientras en Europa la historia del conde llena las estanterías de la serie B, en Estados Unidos empieza la cumbre del cine de terror.

La semilla del Diablo (1968), El Exorcista (1973)o La matanza de Texas (1974), son algunos de los muchos títulos que abren una etapa de esplendor para el miedo en pantalla.

Drácula aparece en 1979 con el film del mismo nombre dirigido por John Badham y que cosecha bastantes críticas.

La única historia cuidada es la de los hermanos y directores cubanos Padrón con sus Vampiros en la Habana, de 1985. Una película de animación con tema vampírico y especialmente dirigida hacia la comedia y la crítica social, eso sí, respetando las bases del mito (el principal problema de estos vampiros es, ya no si pueden, sino si quieren o no salir a tomar el sol en un ambiente de intereses empresariales muy tensos).

Hasta 1992, cuando Coppola se decide a dirigir su Drácula de Bram Stoker, la sequía de historias del vampiro va en aumento. Con la versión de Coppola los sentidos se acercan al erotismo, más que a la muerte, como en otras versiones cinematográficas sobre el vampirismo. De este modo, la forma de proceder de Drácula es sensual y erótica. El vampiro tiene sentimientos, y entre ellos está la fuerza del deseo.

Siguiendo la novela, se muestra el carácter epistolar mediante off de los personajes. Estas cartas, diarios, pensamientos de cada uno, explican detalles que el espectador debe conocer para desentrañar la historia. Se introduce más que nunca la licanropía del conde (su capacidad de convertirse en cualquier animal, no sólo en murciélago). Coppola reúne las partes más atractivas de los vampiros anteriores (la sombra de Nosferatu, la sensualidad que le da Browning, el deseo sexual prácticamente explícito que le atorga Fisher) y convierte su Drácula en un Don Juan que ha perdido a su Inés y no puede dejar de vengarse por ello.

Al revitalizarse el mito aparecen nuevas “películas-referencia”: Entrevista con el vampiro (1994)de Neil Jordan, basada en un libro de Anne Rice, para intelectuales, y Blade de Stephen Norrington, que en 1998 recuperó el vampiro del cómic a la gran pantalla.

Quentin Tarantino apareció ese mismo año como atracador poco afortunado con el más allá en Abierto hasta el amanecer, donde, una vez mordido por Salma Hayek, se dedica a perseguir a su hermano y todo bicho viviente en un bar de streaptease de Méjico. Hay que decir también que esta película, co-dirigida por Tarantino y Robert Rodriguez, admite absolutamente toda la imaginaria popular sobre vampiros. Mueren por ballestas, se alejan de la cruz, les fulmina la luz del sol, e incluso son vulnerables al agua bendita.

No aparecen más películas a destacar, simplemente la comercial Drácula 2000 de Wes Craven; o la criticada Reina de los condenados, que sigue el libro de Rice, a modo de segunda parte de Entrevista con el vampiro, pero no cosecha el éxito deseado y se convierte en uno de los mayores desastres vampirianos de la historia del cine.

1 Forma popular de llamar a la industria cinematográfica de Hollywood.


CURIOSIDADES



El siglo XIX es prolífico en cuanto a novelas de terror. En este siglo nacieron los grandes narradores de historias “góticas”. Edgar Alan Poe (1809 - 1849) y H.P. Lovecraft (1890 - 1937) abrieron la veda de la caza de la novela fantástica “de miedo”.

Les siguieron, por suerte, los que ahora se les llama los “padres” del terror: Bram Stoker con su “Drácula”, y Mary Shelley con “Frankenstein, el moderno Prometeo”.

De 1800, hasta que se hicieron las respectivas películas, pasaron casi cien años, ya que Coppola no se decidió por “Drácula” hasta 1992, y no fue hasta 1994 que Kenneth Brannagh rodara su “Mary Shelley’s Frankenstein”.

El paralelismo puede ser más espectacular, ya que las dos obras literarias nacieron en la misma noche y en la misma casa.

Mary W. Shelley, hija de una de las primeras feministas cuyo nombre fue olvidado por la historia y apenas hoy se rescata, creó a su Frankenstein la misma noche que John William Polidori escribió “El vampiro”, el primer relato conocido que se conserva sobre este personaje. La casualidad no entra aquí. Ambos se encontraban la misma noche en casa de lord Byron leyendo cuentos de terror una noche tormentosa de 1818 y decidieron escribir unas historias para distraerse.
La sociedad victoriana del Londres de 1800 se presenta en varias formas. Están los primeros planos que aparecen de la ciudad, con Harker y su superior, y una iluminación típica de la época: sombras, luces directas de las lámparas. No estamos en un plató, estamos en una casa londinense del siglo XIX.

Las actitudes de los personajes también nos hablan de la época. Mina y Lucy son recatadas (aunque Lucy lo es menos por darse la ventaja de tener dinero), se emocionan con un beso o con que les pidan la mano, curiosean sobre el sexo sin tener mucha idea de qué es… Los hombres son protectores, son la voz de la ciencia y la fuerza física. Ellos defienden y matan, mueren si es necesario por la causa del honor.

Del mismo modo ellas son débiles de carácter. Sucumben bajo el influjo de sus hombres, sean cuales sean. La similitud es que ambas ceden ante Drácula, el seductor. Una por ser poseída, la otra por sentirse hipnotizada (¿o acaso ser hipnotizada?).

Mina se ofrece al conde, “quiero ser lo que tú eres”. No sabe lo que es, no le interesa investigar, su nivel cultural es bajo y más que suficiente para una mujer. Igual que desprecia el cinematógrafo mientras el conde tiene la mente abierta1 , Mina se deja llevar sin más, sin pensar en ella misma si no es como extensión de un hombre (sea Harker, sea el conde). Del mismo modo Drácula la convierte, aunque dude al principio, se hace poseedor de la mujer a quien ama (”ella es ahora mía”, grita a los demás).

A partir de esta pequeña reseña sobre la novela, pasaremos a relatar las “curiosidades” de la película o su entorno que más nos han llamado la atención.

- Rodada íntegramente en un estudio. Aunque esto no era la idea en un principio ya que Coppola quería rodar en exteriores europeos más los decorados diseñados por Dante Ferretti. Pero Columbia no quería gastos de esa cantidad y rodaron en estudio con el decorador Thomas Sanders.

- Se cortaron varias escenas eróticas y violentas y se introdujo la voz en off de Van Helsing para clarificar algunos pasajes, pese a que FFCoppola no era partidario de esa medida.

- El director realizó un particular homenaje a la historia del cine: desde la hipnótica primera escena del prólogo transilvano con constantes alusiones a diversos referentes cinematográficos como la excelente recreación de la batalla muy cercana a Karemusa de Akira Kurosawa de 1980. Pasando a los rojizos cielos fellinianos a la sombra de Drácula tan cercana a Nosferatu de FW Murnau de 1922. También podemos encontrar la romántica escena del conde con Mina en el restaurante con ecos de la espléndida Carta a una desconocida de Max Ophulus de 1949.

- El director buscó realizar los efectos especiales mediante viejos métodos, a través de espejos y sobreimpresiones.

- El nacimiento del cine y la aparición de la novela de Stoker se producen en el mismo momento histórico, y por ese motivo, tampoco es casual la visita de Drácula y Mina a la barraca en la que se proyectan sombras chinescas y hacen aparición los primeros cinematógrafos. De ese modo, la simbiosis entre vampirismo y cine queda evidenciada.

Recordar la escena en la que Drácula yace sobre Mina, mientras, al fondo el público permanece absorto, contemplando la proyección. “Si el vampirismo es posesión, robo e inmortalización de las almas, el cine no anda muy lejos”.

- En la novela de Stoker, el personaje es casi secundario. No aparece el monstruo, sino que es una presencia que se transmite a través de los diarios que escribe cada personaje. “Drácula” de Bram Stoker es una novela contada en primera persona por cuatro voces distintas: Jonathan Harker, Mina Harker, Lucy Westenra, y el doctor John Steward.

- En la película de Coppola encontramos un héroe americano nato: un cowboy con un cuchillo Browie (típicamente americano) que, entre todos los europeos, es el único capaz de matar a Drácula.

- En cuanto a composición tenemos algunos puntos que señalar.

Del mismo modo que el dibujo del libro de Van Helsing, con los turcos empalados, se corresponde con las sombras del lugar donde Drácula y Mina beben absenta, al principio de la película podemos fijarnos en un curioso detalle.
Cuando Harker llega al castillo por primera vez y es recibido por el conde, aparecen ambos en un zenital andando hacia los aposentos del castillos. En este zenital, los personajes pasan por encima de una cruz inscrita en el suelo. Se trata de una cruz vista boca abajo: una cruz satánica.

- Referente a las diferencias de la película y el libro, Coppola muestra a un Drácula mucho más romántico. Se mueve por venganza, pero la causa final de todo es su amor por Elisabetha, que se ve transformada en Mina. De este modo, el monstruo termina cayendo simpático, y termina redimiéndose y volviendo a abrazar a la religión católica que rechazó en su día. Por otro lado, Coppola muestra su parte más propia llenando los espacios de color y detalles. La batalla del principio es una novedad que nos da a conocer el porqué de todo antes que los personajes. Una ventaja que tiene el espectador.

- En cuanto al libro, con Nosferatu aparecieron los primeros problemas. Aunque se cambiaron los topónimos y antropónimos, la viuda de Stoker recurrió a la justicia ya que los productores no satisfacían los derechos de autor aunque la película estaba basada claramente en “Drácula”. El juez le dio la razón y dictaminó la destrucción de todas las copias existentes. Hecho que no se llevó a cabo.

- La absenta en Drácula de Bram Stoker tiene un papel muy importante en una de las escenas clave de la película.

- La reiteración con que Coppola muestra en diversas escenas los nuevos ingenios de la época, sugiere que el director quiso subrayar y contraponer el desarrollo tecnológico de la sociedad con la historia de amor de Drácula. La máquina de escribir, la máquina de transfusión sanguínea, los medios de transporte son un claro ejemplo.

Cinematógrafo:



Técnica que permite registrar y reproducir fotográficamente el movimiento. Las cámaras cinematográficas toman 24 imágenes por segundo, frecuencia suficiente para asegurar una definición de la imagen y una continuidad de movimiento perfectas. Una cámara consta de cinco partes especiales:

1. El objetivo: recoge la luz de la acción que se filma y la enfoca sobre la emulsión fotográfica.
2. El obturador: gira y expone la película de acuerdo con su ángulo de abertura, que puede variar entre 107° y 0°.
3. La ventanilla: es el conducto a través del cual pasa la película mientras se presiona.
4. El chasis: es el dispositivo que conserva la película no impresionada en un extremo y recoge la impresionada en el otro.
5. La película virgen: tiene 35 mm. de anchura y está perforada por ambos bordes para hacer posible el movimiento intermitente.

La morfina:



En 1806 Frederick Sertürner redujo el opio a una solución en ácido mecónico que neutralizó con amoniaco. Sertürner llamó al alcaloide que obtuvo principium somniferum opii -por sus virtudes narcóticas- y posteriormente morphium en honor del mítico Morfeo, dios del sueño.

La morfina es uno de los fármacos analgésicos más potentes sin embargo entre uno de sus principales inconvenientes es que provoca adicción. El consumidor requiere la administración de forma periódica y a dosis creciente de la morfina. La supresión brusca genera un síndrome de abstinencia.


Los síntomas a las 24 horas de la última dosis son:



nerviosismo, lagrimeo y rinorrea, bostezos, sueño agitado. Los síntomas entre 48-72 horas de la última dosis son: insomnio, nauseas, vómitos, diarrea, hipertensión y taquicardia, posible colapso cardiovascular.

Aparato para la transfusión de sangre:



utensilio para la administración a un enfermo, por vía intravenosa, de sangre o de uno o varios componentes sanguíneos, de los cuales carece como consecuencia de una hemorragia o una enfermedad.


Fonógrafo:



aparato creado por Edison en el año 1877que reproduce las vibraciones de la voz humana o de cualquier otro sonido mediante un procedimiento mecánico de grabación de surcos en una materia sólida.


Medios de transporte:



a lo largo de la película vemos los medios de transportes que utilizaban las personas en aquella época para llevar a cabo sus viajes. En primer lugar el carruaje, que es un vehículo formado por un armazón de hierro o madera, montada sobre ruedas, normalmente tirado por caballos. El ferrocarril es un medio de transporte cuyos vehículos ruedan sobre un vía férrea constituida por rieles. El primer ensayo de vehículo a vapor data de 1770 y se debe al ingeniero francés Joseph Cugnot. A partir del momento en el que se desarrolla la locomotora, este sistema evoluciona constantemente.

Además, desde que hace algo más de un siglo el cine comenzara su ascensión como uno de los medios de comunicación de masas y de entretenimiento más importantes de la historia de la humanidad, el ferrocarril ha sido uno de sus protagonistas más asiduos. No podría ser de otra forma, ya que ambas formas de comunicación han simbolizado, de alguna forma, buena parte de la revolución que en los dos últimos siglos se ha producido en la forma de vivir y de entender la vida en buena parte de la humanidad.

Finalemente, el barco de vapor. Blasco Garay, marino español, muerto hacia el 1552, fue el primer europeo en utilizar el vapor para mover los barcos.

Pero solo tras la invención de la Máquina de Vapor de Thomas Newcomen en 1712, aparecerían proyectos eficaces para mover los barcos. El primero que lo consiguió fue Claude FranÇois, marqués de Jouffroy d´Abbans, haciendo navegar el Pyroscaphe, un pequeño vapor con ruedas en 1783 y más tarde con un segundo barco equipado con la máquina de Watt. Sus proyectos demostraron la viabilidad de la navegación a vapor.

En Estados Unidos en 1787 se botó el primer barco de vapor propulsado por hélices. A partir de la publicación de los trabajos del físico francés Sadi Carnot en 1824, la aplicación de la máquina de vapor a la navegación se generaliza. Este tipo de fuerza motriz multiplicaba la energía de propulsión de un navío, permitiendo comunicaciones rápidas. También disminuía los peligros de los viajes al mantener un rumbo seguro en las maniobras y en las tempestades.

Cartografía



La reiteración de los mapas en la película nos recuerda a la importancia capital de éstos a la hora de viajar por el mundo.
Sin Internet ni otras maneras más sencillas, el mapa de mano era la mejor manera de situarse en el globo terráqueo. A su vez estos mapas permiten al espectador situarse visualmente en seguida.


CONCLUSIONES FINALES



En cuanto a aspectos técnicos hay que constatar la gran cantidad de transiciones que se suceden en la película y la variedad de las mismas.
Se nos muestra un amplio abanico de posibilidades técnicas a la hora de representar elipsis temporales y espaciales.

Además de las transiciones, las acciones simultáneas tienen predominancia en toda la película. Sin necesidad de recrear la pantalla partida, Coppola nos dice más sobre la historia presentándonos las acciones en el mismo plano, a base de sobreimpresiones en la pantalla. En primer plano reconoceremos siempre lo más importante, mientras que sobreimpresionada quedará aquella acción del pasado o de otro lugar, que describe, pero no tiene el mismo peso argumental.

Los flash-backs acontecidos en la historia, todos menos uno, giran alrededor de la historia de amor que mantuvieron en un pasado el príncipe y Elisabeta. La mayoría de ellos son presentados en pantalla a través de sobreimpresiones, que es una de las transiciones más utilizadas en la película. Nada más que dos flash-backs son mostrados de manera directa, como un plano más. Estos dos son cuando Drácula recuerda a Elisabeta muerta y cuando el profesor recuerda la imagen de él y otros personajes delante del féretro de Lucy cuando le cortan la cabeza.

La película esta llena de transiciones, es una de las cosas que nos ha llamado bastante la atención. También el tiempo de duración entre una transición y otra es muy pequeño y casi ni te das cuenta, está todo muy bien ligado. Las más significativas, de las que hay muchos más ejemplos, son sin duda las sobreimpresiones y los encadenados que a parte de cumplir la función deseada, dan un toque artístico al filme ya que están muy bien realizados. En estas transiciones se ve la gran originalidad del equipo, como ya hemos visto en los encadenados del dibujo de Drácula y la imagen real de Drácula en el restaurante. Verdaderamente Drácula de Bram Stoker, a parte de ser una gran historia de amor es una gran obra maestra por su riqueza en las composiciones y en sus transiciones entre otras muchas cosas.

En cuanto a los planos la riqueza y el punto barroco que Coppola demuestra con la forma de tratar sus elipsis siguen su norma. Podemos encontrar todo tipo de planos y angulaciones, hay donde elegir.

La composición de éstos sigue siendo la de un cuadro pictórico realista, de mucho antes de las vanguardas y de los primeros impresionistas. Los contrastes de luz, posición de los personajes, pesos, volúmenes, etc., nos recuerdan más a algún cuadro de un santo del barroco que a la sencillez de líneas de Klee.
En cuanto a las referencias culturales y estéticas, podemos decir sin ruborizarnos que Drácula de Bram Stoker es una crónica completa con alusiones al cine vampírico, a la época en la que se escribió la novela, a las encrucijadas sociales, y a la propia época de Coppola.

La película consta con poderosos matices no explícitos que llevan al espectador a unas sensaciones calculadas al milímetro. No en vano Coppola muestra la sangre en todas sus facetas y todas sus propiedades, ni nos traslada a la época ya pasada de finales de siglo XIX.

Hay un cúmulo de acepciones que pueden entrar en esta película. Queda muy poco fuera del alcance de la ambición del director.

Así, este filme es un complejo de temas y técnicas mostrado en una historia sencilla que bien ayuda al espectador a poder percatarse del trabajo global que hay detrás.


Autor:

Sareme





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