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El Abuelo José Luis Garci Parte 2 - Monografía



 
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SINOPSIS: LÍNEA ARGUMENTAL



La obra homónima de Benito Pérez Galdós fue escrita en un momento clave para la historia española moderna: 1.897, un año antes de la pérdida de las últimas colonias significativas.

Así, Pérez Galdós nos sitúa sobre la figura de un anciano, Don Rodrigo de Arista-Potestad, Conde de Albrit y Señor de Jerusa y Polán, símbolo de una familia aristocrática del siglo XIX, que tras una larga estancia en las Américas, regresa completamente arruinado a su pueblo dispuesto a desvelar un gran secreto, y, ante todo para resolver su gran duda: descubrir cuál de sus dos nietas es la hija de su vástago. La tortura de esta inquietud se mezcla, a lo largo de la trama, con el resentimiento de un pueblo desagradecido, con el poder del honor de los Arista-Potestad y con el auténtico valor de su verdadera familia.

De esta manera, nos encontramos con una fábula que marca la decadencia de la nobleza en España en el marco de fin de siglo noventayochista. Una visión española pendiente del clasicismo tradicional, siempre sucediéndose estructuras de diferentes dominios; una aproximación al espíritu que sostiene esa visión, como es la ambivalencia entre el honor mal entendido y la duda siempre metódica; y en fin, el hundimiento del espíritu aristocrático, desperdigado entre ambiciones caciquiles y otras pasadas de páginas de la historia (Norberto Alcover, Reseña, p. 25)

REPARTO



Fernando Fernán-Gómez: Don Rodrigo María Massip: Gregoria
Cayetana Guillén Cuervo: Doña Lucrecia Francisco Algora: Don Carmelo
Rafael Alonso: Pío Coronado Emma Cohen: Alcaldesa
Agustín González: Senén José Caride: Venancio
Cristina Cruz: Nelly Juan Calot: Don Salvador
Alicia Rozas: Dolly Antonio Valero: Ministro
Fernando Guillén: Alcalde

CARACTERÍSTICAS DE LOS PERSONAJES



Don Rodrigo: es un hermoso y noble anciano de luenga barba y corpulenta figura, ligeramente encorvado. Viste ropa muy usada, calza gruesos zapatos y se apoya en un bastón.

Revela en su empaque la desdichada ruina y acabamiento de una personalidad ilustre.

Doña Lucrecia: es mujer hermosa de aproximadamente treinta y cuatro años. Mezcla feliz de belleza, dulzura y melancolía: castaño el cabello, el rostro alabastrado, de un perfil elegante. De mirar sereno y triste.

Pío Coronado: es el maestro de las niñas de Albrit, un anciano de estatura menguada y algo doblado de cintura.
La expresión bonachona de su rostro no lograron borrarla los años con todo su poder ni los pesares domésticos con toda su gravedad. Viste con pobreza limpia anticuadas ropas.
Maestro de escuela jubilado, desempeñó con eficacia su ministerio durante treinta años. Su defecto fue la flojedad del carácter y la tolerancia excesiva con la niñez escolar. Su bondad, la excesiva blandura de corazón son su defecto, por lo cual, lamentándose de sus acerbas desdichas, suele decir, elevando al cielo los ojos y las palmas de las manos: “¡Señor, qué malo es ser bueno!”

Senén: mediana edad, vestido a la moda, con afectada elegancia de plebeyo que ha querido cambiar rápidamente la grosería por las buenas formas.

Lucha por su existencia en el terreno de la intriga, olfateando las ocasiones ventajosas y utilizando la protección y gratitud de las personas a quienes ha prestado servicios de íntima calidad.

Senén vivió de la caridad pública hasta que fue recogido por los condes de Laín, que lo pusieron en la escuela y después le tomaron a su servicio. La condesa lo colocó en Hacienda.

Su vicio es la buena ropa, y su pasión, las alhajas; lleva constantemente tres sortijas de piedras finas en el meñique de la mano izquierda.

Nelly y Dolly (Leonor y Dorotea): niñas de quince y doce años, respectivamente. Son ágiles, corretonas y traviesas.
Desde la niñez, su madre, irlandesa, las nombra con los diminutivos ingleses NEL y DOLLY, y estos nombres prevalecieron en Madrid como en Jerusa.

Alcalde (Don José Mª Monedero) y alcaldesa: ella es señora enjuta y menudita, que no tiene más preocupación que aparecer fina.

El alcalde, señorón macizo de origen humilde hasta que halló su suerte en la fabricación de pastas para sopa. Su laboriosidad le hizo rico, y la herencia de un tío de América le ascendió a millonario. Viste levita.

Gregoria y Venancio: son marido y mujer, de más de cincuenta años, ambos regordetes y de talla corta, de cariz saludable, coloración sanguínea y mirar inexpresivo. Pertenecen a la clase ordinaria, que ha sabido ganar con paciencia, sordidez y astucia una holgada posición, y descansan en la indiferencia pasional y en la santa ignorancia de los grandes problemas de la vida.

En edad madura, viven donde han nacido, y son propietarios donde fueron colonos. Visten el traje corriente y general.

Don Carmelo (cura): hombrachón de buen año, de aventajadas dimensiones, enormemente barrigudo y la sarga de su sotana, pulcra y reluciente, ciñe y modela sin arrugas la redondez del abdomen. Su mayor delirio es la buena comida y el buen beber.

Don Salvador (médico): hombre joven, de conjunto agradable y mirar inteligente. Sus estudios los pudo realizar gracias al conde de Albrit que le costeó la carrera en Madrid. Viste levita.


RASGOS DE ESTILO. TIPOS DE PLANOS O MONTAJE. CARACTERÍSTICAS DE LA ESCENOGRAFÍA, LA FOTOGRAFÍA, LA MÚSICA, ETC.



Entorno al estilo. La opción por la literatura en su trilogía del corazón (las otras dos son “Canción de cuna” y “La herida luminosa”) ha llevado a Garci por una senda donde el final del camino es la épica shakesperiana, el bufón y el rey, Quijote y Sancho, Max Estrella y Don Latino de Híspalis, a dramas interiores de proporciones cósmicas que nada tienen que ver con sus inicios localistas.

Los planos. Garci es un realizador poco influenciado por modernas tendencias; por lo que su cine es puro y convencional lo que le lleva al tradicional manejo de la cámara con primeros planos, suaves movimientos, cuidada fotografía y grandiosos fotogramas casi de composición. Aunque, a decir verdad, la composición de muchas de las escenas pecan de exceso de metraje en su planteamiento o presentación, como opina Fernández Valentín (Dirigido por, nº274, p.18).

En la película se utilizan primeros planos, en ligero contrapicado, sobre Lucrecia (Cayetana Guillén Cuervo) tras su confrontación con el Abuelo para expresar la superioridad de la entereza de la mujer frente a la rigidez moral del viejo aristócrata. Y los planos generales, como en el enfrentamiento con los monjes, para “enfriar” la tensión del momento. (ibid)

Como nota, habría que advertir que la película se rodó en una versión de tres horas y media con destino a la televisión, que se emitirá tras exhibirse la versión cinematográfica, de dos horas y media de duración.

Características de la escenografía. Uno de los principales recursos que Garci utiliza es la luz, “[…] quería una luz dorada para toda la película, que los colores fueran cálidos y no hubiera ninguna estridencia”, según Gil Parrondo, director artístico; “Garci es muy estricto en eso, siempre está preocupado por la luz y el color […]”.

Así, en los exteriores de “El abuelo” se jugó con los verdes naturales. Este factorde la luz es una de las características más importantes de toda la película; el cual influye y, obviamente, varía todos los escenarios, tanto interiores como exteriores. En los interiores tan recargados, como es el caso del despacho de don Rodrigo, el casino, la casa del alcalde, la residencia de Lucrecia en Madrid,… Gil Parrondo tuvo colaboraciones de José Mª Alarcón en los dibujos, de Ramón Moya en la construcción de decorados y de Julián Mateos y su equipo en la ambientación.

Algunas escenografías de interiores no son montajes en estudios, sino que gozan de ser localizaciones reales de Gijón y que se decoraron con muebles y atrezo llevados desde Madrid.

Para otras escenas se valieron de la arquitectura exterior de otros edificios, como ocurre con la capilla, donde se refugia el abuelo y las nietas de la lluvia, y la ermita del Santu Maderu, en cuyo atrio se rodó el encuentro entre don Rodrigo y doña Lucrecia. Estos escenarios no necesitaron arreglos, ya que por sí mismos ofrecían el mejor fondo.

En cuanto a los escenarios exteriores, el equipo se encontró con dificultades de localización, como ocurrió con los acantilados, que se rodó en Llanes. Y para el resto de escenografías naturales se buscaron playas del litoral cantábrico.

Toda la escenografía de las casas y sus ambientes recrea los gustos y tradiciones de la aristocracia de finales del s. XIX. El mobiliario, junto al espacio que ocupa, y los personajes, donde se estudia minuciosamente ropas, peinados y joyas, componen todo un despliegue de virtuosismo escenográfico.

Un detalle a destacar es la gran predilección que Garci siente por Asturias, concretamente por Llanes, Gijón y Oviedo; ya que esta es la sexta cinta que rueda en estos parajes.

La fotografía. La fotografía juega el otro importante papel en esas escenas de interiores dorados y en los paisajes donde, por petición del director, se busca la conjunción de dorados y verdes.

Sobre la escena del arranque de la película, que presenta la residencia de Lucrecia en Madrid, indica Gil Parrondo: “Se rodó en una sola secuencia, magnífica, eso sí, y ya, no se vuelve a ver en la película, pero yo estoy muy satisfecho por la ambientación, la fotografía y la densidad y magia de la interpretación”

Respecto a todo esto, Garci afirma que lo suyo no son las películas de efectos
especiales, sino de efectos emocionales.

La música. Manuel Balboa la música original del film; aunque, como en tantas otras películas, se introducen temas clásicos que en El abuelo” son “Nimrod” de Edwar Elgar y “Gymnopédie 1″ de Eric Satie. Estos tres temas, los dos clásicos y el compuesto por Balboa, se repiten casi sin cesar en toda la película.

Según Pablo Costa, en un artículo de la revista Rosebud Banda Sonora, (Anexo III), el tema principal, compuesto por Balboa, es una bella melodía para piano y orquesta, que posee un tono ciertamente triste y melancólico, evocador quizás de un pasado mejor para el personaje del abuelo; pero también triste por cuanto el resto de personajes que aparecen en al film nos muestran una galería de comportamientos y personalidades que no auguran nada bueno para el futuro, desde el viejo maestro incapaz de rebelarse contra una vida insatisfactoria, que busca en el suicidio una salida sin sentido, a los nuevos y ambiciosos ricos que ahora tienen el poder en el pueblo.

Por eso, quizás, la música de Balboa invita por una parte a la reflexión, pero por otra nos sumerge en ese mundo un tanto deprimente y sin sentido, en el que el abuelo intenta encontrar un último sentido a su vida, descubriendo cuál es su verdadera nieta natural.

La música se puede definir como dramática, pero no por poseer una gran potencia orquestal, sino por como se introduce poco a poco en el que la escucha, transmitiendo esa sensación profunda que quería tener el texto del film, y que las imágenes no conseguían transmitir bien.


¿Implicaciones o polémica?.



En el año 1.998 destacó, entre otras como “La niña de mis ojos” y “Barrio”, el film de Garci, de la que es difícil conjeturar hasta qué punto la carrera comercial de la película se ha visto beneficiada por las sucesivas polémicas que la han rodeado (designación como candidata al Oscar envuelta en el escándalo de la denunciada compra de votos; asistencia bien publicitada de los Reyes a un pase comercial de la cinta -es decir, no se trataba de ninguna gala especial-; controversia inacabable en vísperas de los Goya), pero sin negar una realidad palpable: la película, que se estrenó sin un gran despliegue publicitario, fue ganando la voluntad de los espectadores, que la hicieron funcionar con la tan deseada recomendación boca-oreja.


5. RECEPCIÓN DE LA PELÍCULA



CIFRAS Y FECHAS



Recaudación: 709.152.000 ptas. a fecha del 11 de mayo de 1.990
Espectadores: 1.081.439
Estreno: 16 de octubre de 1998: Cines Calderón de Talavera de la Reina (Madrid)
30 de octubre de 1998: Cines Tívoli, Real Cinema, Paz, Ideal, Cité,
Warner Lusomundo y Kinepolis (Madrid).
6 de noviembre de 1998: Resto de España.
Semanas en cartel: 30, a fecha de 11 de mayo de 1.999
Copias de salida: 65
Fecha de autorización: 25 de septiembre de 1.998
Países a los que se ha vendido: Estados Unidos, México y Argentina (Miramax).


PREMIOS



- Primer Premio de Honor de la Asociación de Fotógrafos Profesionales de
Zaragoza y provincia.
- Goya a la Mejor Interpretación Masculina Protagonista (Fernando Fernán
Gómez) en su XIII Edición, año 1.999
- Premio Rosa de Sant Jordi a la Mejor Película Española
- 12 Nominaciones a los Goya´99 (Anexo IV)
- Nominada como Mejor Película de Lengua No Inglesa en la 71ª Edición de los
Oscar de la Academia de Hollywood.


CARTEL



CRÍTICAS



ALCOVER, NOMBERTO: “RESEÑA” (12/98).



“El abuelo es el proyecto de resolver una peculiar visión de “lo español” mediante el melodrama cinematográfico norteamericano, transido de una cierta nostalgia humanística un tanto elemental y casi facilitona, pero humanística al fin […]. Por el contrario, quien guste de esas cromáticas composiciones interiores y exteriores, como trasunto del claroscuro de la vida, gozará con este cine alternativo, en ocasiones almibarado pero donde, casi siempre, merece destacarse el respeto por la belleza más estricta, considerada como “equilibrio de las formas. […]”
[…] Con este trabajo, Garci lleva hasta el fin sus inquietudes como hombre de cine, discutible, mucho más moderno que postmoderno aunque un tanto deudor de un indescriptible “espíritu kitsch”, apareciendo como un español receptor de la herencia hollywoodiana, pero sumamente vinculado ala tradición española más cínicamente calderoniana”

FERNÁNDEZ-SANTOS, ÁNGEL: “EL PAÍS” (TENTACIONES, 1-11-98).



“El abuelo de Benito Pérez Galdós es un drama inmenso, portentoso, una de las cumbres de este idioma.

Merece reconocimiento la valentía de José Luis Garci al afrontar la tarea, muy arriesgada, de dar a este gigante escénico (Pérez Galdós) un lugar en la pantalla. Ha estadio a la altura del empeño a casi todo lo largo y lo hondo de la película; y hay escenas en las que ha dejado suelto, dueño de sí mismo, Fernán Gómez, […]. Hay ráfagas sublimes en la composición lograda por al eminente actor. […]Lo más asombroso son los encuentros: en los célebres dúos entre el Abuelo y el Maestro, que marcan las tres transiciones básicas del desarrollo del drama.

Sólo dos momentos del film chirrían… El primero, cuando el Abuelo se rebela […] contra los curas: allí le falta campo a Fernando Fernán Gómez; Garci le encierra en la quietud de un encuadre apriorístico que inmoviliza al intérprete, cuando lo que el actor necesita es aire,…

Éste es obligado a actuar para la cámara, cuando debiera ser la cámara la que actuase para el actor. El segundo chirrido es el desdichado, lamentable e intruso prólogo inventado por los guionistas, que en primer lugar desorienta al espectador, pues da empaque de protagonista desencadenante de la tragedia a Cayetana Guillén, cuyo personaje no es en absoluto protagonista, sino antagonista, sombra y réplica del protagonismo absoluto del Abuelo; y en segundo lugar, esta vacía y retórica escena (filmada con ampulosidad de un melodrama a lo William Wyler y Bette Davis) se traga con los preciosos diez minutos iniciales la imprescindible preparación del espectador.”

FERNÁDEZ VALENTÍN, TOMÁS: “DIRIGIDO POR” (12/98): “Cine o contracorriente”.



La trilogía que cierra El abuelo es considerada por Fernández Valentín como: “viejas y pasadas de moda en cuanto a temática y puesta en escena.

Garci confunde la sobriedad con la antipatía, la contención dramática con el estatismo y el clasicismo con la indiferencia.
Cuando se entra a analizar su necesidad cinematográfica: ¿por qué resolver en un único plano todo el diálogo entre Lucrecia y el ministro?, ¿no habría sido mejor una planificación con más cortes, atenta a gestos y miradas que reflejaran con mayor densidad las motivaciones de los personajes, que no esa artificiosa concentración en un plano?.

Otro tanto puede decirse de algunas soluciones de puesta en escena,… Pienso en el primer plano, en ligero contrapicado, de Lucrecia abandonando, triunfante, su confrontación verbal con el anciano don Rodrigo, para expresar la superioridad de la entereza de la mujer frente a la rigidez moral del viejo. Son recursos que vuelven a vuelven a demostrar el amor de Garci por los artesanos de Hollywood clásico, pero cuya utilización deviene aquí puramente formularia.

Como suele ocurrir en las últimas películas de Garci, hay una brutal desconexión entre las intenciones de la obra literaria adaptada y su plasmación en imágenes. No es de extrañar, por tanto, que las mejores ideas vengan servidas de la mano de Galdós o de la aportación puntual de algún intérprete, que de la equivocada puesta en escena del director. Creo honestamente que Galdós no es eso, y el buen cine tampoco.”

LOZANO, ANÍBAL: “TRIBUNA DE SALAMANCA” (5-11-98).



“[…] desde el primer instante, se sostiene que la historia tiene que ver con la ternura y con ternura está hecha, […], la película se mete en la piel del género humano.”

Sobre Fernán Gómez dice que es “todo prodigio, incluyendo su histriónico carácter que en vida se da a sí mismo con amargura pero que, en realidad, se le escapa por los poros de las arrugas el afecto porque el afecto en sí mismo contagia al más gruñón”. De Rafael Alonso cuenta que realizó “un papel fascinante, entre la realidad y la ficción de ser un personaje tan atípico, constata que estamos ante esa clase de actores tan injustamente tratados y olvidados como evocados al final por cuenta de su silenciosa leyenda”

Como conclusión determina que “estamos ante una película cuya madurez nos descubre que poco puede importarle un “oscar” por cuanto su mejor premio es la lección de cine que manifiesta”.

MÉNDEZ-LEITE, FERNANDO: “FOTOGRAMAS” (Noviembre ´98).



“[…] de gran calidad literaria y dramática del texto de Pérez Galdós.

Garci y Valcárcel aun habiéndose tomado todas las libertades que les ha parecido conveniente, han sabido respetar el contenido y sentido de la obra original potenciando su calado histórico y social y creando al mismo tiempo dos extraordinarios personajes que vertebran vigorosamente la narración y se crece en cada uno de sus encuentros.

El abuelo plantea, además del tema de la duda y la banalidad del caduco concepto del honor, una historia de la recuperación de la confianza y la autoestima a partir de la amistad, de la generosidad, de la comunicación. Todo ello se desarrolla en un ambiente histórico de cambio social, de emergencia o de una nueva forma de feudalismo a través de las clases advenedizas de una burguesía de comerciantes y políticos”

UMBRAL, FRANCISCO: “EL MUNDO” (12/10/98).



Paco Umbral reconoce en su artículo que la lectura que se ha de hacer a la película es a través de su profunda conciencia social, la que tenía Pérez Galdós como escritor y como hombre.

“Galdós narra, realmente, la caída de los feudalismos regionales en España, el siglo pasado, y la ascensión rampante de la pequeña burguesía y la burguesía campesina. Así, el señor feudal, el abuelo, queda entre quijotesco y anacrónico, mientras que los malandrines a los que amenaza no son sino un proyecto de nuevo feudalismo, que pronto se llamaría caciquismo.”

CLASIFICACIÓN DE LOS CRÍTICOS… de 0 a 10



Aldarondo, Ricardo: “El Diario Vasco”………….5
Bonet Mojica, Lluís: “La Vanguardia”………….. 7
Cartelera Turia…………………………………………… 3
Casas, Quim: “El Periódico”…………………………6
Cinemanía…………………………………………………..7
Fernández-Santos, Ángel: “El País”……………….7
Gasset, Antonio: “TVE”……………………………….2
Heredero, Carlos F.: “Diario 16″………………….. 5
Marchante, Oti R.: “ABC”……………………………9
Rey, José Ramón: “Radio Nacional”……………..4
Teófilo Necrófilo: “Lo Que Yo Te Diga”……….5





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