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Eneida Virgilio Parte 2 - Monografía



 
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Libro VII



- Cayeta: nodriza de Eneas
- Circe: hechicera que habitaba en la isla de Ea
- Erato: musa de la poesía amorosa
- Latino: hijo de Fauno y de la ninfa Laurente Marica. El padre de Fauno era Pico y este último era hijo de Saturno, por lo que toda la estirpe es saturnia. Su hija es Lavinia.
- Fauno: divinidad muy antigua
- Laomedontia: alusión a Laomedonte (antecesor de los troyanos)
- Pico: divinidad agrícola venerada por los Latinos
- Turno: uno de los pretendientes de Lavinia. Príncipe de los Rútulos.
- Lavinia: hija de Latino, prometida a Turno. Posterior esposa de Eneas.
- Argos: ciudad de Troya. Su rey era Inaco
- Paquino: punta meridional de la isla de Sicilia
- Belona: diosa de la guerra
- Alecto: una de las furias. Hija de Plutón
- Amata: esposa del rey Latino, madre de Lavinia
- Helicón: montaña de Grecia consagrada a las musas

Resumen del Libro VII



Este libro comienza con el paso de Eneas por el puerto de Cayeta, para honrar a su nodriza del mismo nombre. Una vez hecho esto vuelve a hacerse a la mar, pasa cerca de la isla de la hechicera Circe, pero Neptuno hace soplar vientos favorables que lo alejan de allí y que le ayudan a llegar, por medio del Tíber a las costas del reino de Latino.

Por voluntad de los dioses, este rey no tuvo herederos varones, solo una hija, Lavinia. Cuando el padre de ella vio sobre el Laurel sagrado a un enjambre de abejas que se colgó de las ramas del mismo, los adivinos le dijeron que se acercaría a la ciudad un extranjero con sus ejércitos y que se establecería en lo alto de la ciudadela (véase Pág. 226), pero (por otro incidente extraño, que consta de la combustión de los cabellos de la princesa) se anuncian fuertes guerras. Latino asustado decide consultar a su padre, este le habla en un sueño, y le dice que no debe casar a su hija con un joven de la región, ya que vendrá para ella un marido extranjero que elevará el nombre de su estirpe hacia las estrellas.

En este contexto llega Eneas a la costa, allí sufre de hambre, lo que le recuerda que su padre le había dicho que al llegar a una tierra extraña en la que sufriría de hambre era allí donde debía construir su ciudad. Entonces comienzan las tareas de construcción y se envía a un grupo de hombres a investigar.

Al enterarse el rey de esta intromisión llama ante él a los exploradores, Ilioneo es quién le explica que han llegado a sus tierras por su propia voluntad y no por jugadas de la suerte, trae la paz y presentes. Latino les da la bienvenida ya que piensa que Eneas es el yerno que ha estado esperando. Entretanto, Juno pasaba por ahí y contempló el feliz espectáculo. Enojada llama a la furia Alecto, a quién encarga sembrar la guerra entre los Latinos y los Dardanos. La furia comienza sembrando la discordia en el corazón de la reina Amata, esta pelea con Latino e inicia una revolución en nombre de Baco (reclutando varias matronas) buscando que su hija Lavinia se case con Turno. Entonces se dirige a Rútulo, en busca de Turno, quien le es indiferente a la diosa (ella se había convertido en anciana para pasar desapercibida).

Él la insulta con respecto a la edad, ella enfurece y lo ataca, sembrando en él el deseo de hacerse a las armas contra el reino de Latino, para recuperar a Lavinia. Ya concretada esta parte del plan, Alecto se dirige al campamento de Eneas, allí encuentra a Julo jugando a la cacería con pequeñas armas y sus dos perros. La furia conjura a los canes para que persigan a un ciervo, pero no da que este ciervo era muy importante para Tirro (el pastor oficial del rey) y el ataque de los perros y una flecha de Julo le dan muerte.

Por esto es que el pastor y las personas que estaban con él, enfurecidas se arman con lo que encuentran, los teucros hacen lo mismo para proteger a Julo, entonces es cuando comienza una batallas que derrama la sangre de los hijos de Tirro y de un anciano laurente. Indignados por estos hechos, los súbditos piden a Latino la guerra, al negarse el rey es la misma Juno quien baja desde el cielo y empuja las puertas de la Guerra. Entretanto, Turno junta un gran ejército y se dirige a la tierra de Latino.

Libro VIII



- Anfitirión: padre de Hércules
- Caco: gigante, hijo de Vulcano, que robó unos bueyes que Hércules había robado al monstruo Geriones. Este héroe mató a ambos monstruos
- Diomedes: hijo de Tideo y rey de Etolia, uno de los más grandes soldados de la guerra de Troya. Hirió a Venus y a Marte en ese enfrentamiento
- Evandro: rey Griego de la raza de los Arcantes. Eneas le pide ayuda para la guerra contra Turno ya que tienen un antepasado común, Atlante. Su hijo es Palante
- Feneo: ciudad de Arcadia, próxima al monte Cileno
- Mesapo, Ufente, Mecencio: principales jefes militares de Turno
- Poticio: compañero de Evandro que, junto con Binario, mantuvieron vivo el culto a Hércules en Roma
- Salios: sacerdotes que cuidaban un escudo que había caído del cielo. Este objeto estaba consagrado a Marte, por quién también se realizaba una danza sagrada.
- Tarcón: rey de los Tirrenos
- Vénulo: embajador enviado por Turno para pedir ayuda a Diomedes.
- Véspero: estrella de la tarde
- Vulcano: dios del fuego y de la forja. Vivía en un lugar llamado Vulcania, donde trabajaba con otros gigantes

Resumen del Libro VIII



El libro comienza con el envío por parte de Turno de un mensajero para contarle a Diomedes que Eneas ha llegado y solicitar su ayuda en las armas. Entretanto, Eneas, preocupado se tiende a dormir al costado del Tíber. En un momento, ve que el dios del río se le hace presente, este le dice que no debe temer a la guerra que no debe irse, y que al despertar encontrará una cerda blanca con treinta crías (que deberá inmolar para Juno), ese será el lugar donde luego de treinta anos Julo fundará Alba.

El dios le revela que debe ir en busca de la raza de los arcades, el rey Evandro ha rivalizado siempre con el pueblo Latino, él le ayudará. Al despertar se encuentra con el presagio que el río había dicho, inmola la cerda y sus crías a Juno y zarpa con sus barcos por el cause del Tíber (que se ha amansado temporalmente para ayudarle) en busca de Evandro. Cuando se acerca a la ciudad contempla los sacrificios que se estaban haciendo para Hércules como era costumbre, en esto lo ve llegar Palante y le pregunta por el motivo de su llegada. Eneas manifiesta que necesita ayuda guerrera de su padre y exige verlo, Palante lo lleva ante su presencia.

El rey le reconoce como el hijo del valiente Anquises, al que había conocido cuando Príamo pasó por su ciudad, les ofrece su ayuda y los invita a participar de los sacrificios. Una vez que habían comido, Evandro le relata a Eneas historias sobre la valentía de Hércules (se destaca la de la muerte de Caco). Una vez que todos los sacrificios en el bosque fueron cumplidos, regresan a la ciudad y en el camino, el rey le enseña a Eneas lugares sagrados en su reino.

Entretanto en el Cielo, Venus ruega a su esposo Vulcano que construya armas para su hijo; el dios, encantado por la belleza y el hechizo de su mujer, cumple su deseo. Nace un nuevo día, Evandro se encuentra con Eneas. Están ya dispuestos a partir, el anciano rey le cuenta sobre el pueblo Tirreno, y como sufrió bajo la mano de Mecencio; estos buscaban justicia, pero un vaticinio del destino les revela que no podrán ser dirigidos por un general ítalo, necesitan a un extranjero. Como Evandro no pudo, por su edad, llevar a cabo la misión le dice a Eneas que él podrá dirigir a los tirrenos contra el enemigo común y le confía también la compañía de su pueblo, sus armas y su hijo.

Eneas envía a los más débiles de su grupo a enviar las noticias al campamento, y él se dirige a ver a Tarcón. En ese momento ve en el cielo una señal que reconoce como enviada por su madre, en la que le dice que le entregará armas hechas por Vulcano para la batalla. Salen de la ciudad y en un lugar deciden dejar que los caballos descansen, es entonces cuando Venus entrega a su hijo las armas. Entre estas se destaca un escudo grabado que representa, Eneas no lo sabe, la gloria futura de sus múltiples descendientes.

Libro IX



- Asáraco: hijo de Tros, héroe del pueblo troyano
- Berecintia la “madre” de los dioses. Madre de Júpiter
- Doto y Galatea: nereidas
- Mnesteo y Seresto: jefes de los soldados en la ausencia de Eneas
- Niso y Euríalo: soldados troyanos


Resumen del Libro IX


Iris es enviada por Juno para informarle a Turno que Eneas no está en el campamento y que está buscando aliados en otras tierras. El héroe la reconoce como enviada de alguna divinidad y sigue su consejo, por lo que ataca las murallas del campamento troyano.

Lo primero que hacen es atacar las naves en el puerto, pero estas son alejadas del mismo por la diosa Berecintia (que le había hecho prometer a su hijo Júpiter que las haría poderosas como las nereidas y que evitarían así que estas se destruyeran, ya que estas habían sido hechas con madera de un bosque consagrado a ella) Al ver esto, Turno y su ejercito consideran que los dioses no desean amparar a los teucros y deciden irse a beber vino y finalizar el ataque del día.

Los troyanos afianzas sus defensas y observan a sus ebrios enemigos. Euríalo y Niso, dos jóvenes guerreros, deciden pedir a Julo que les conceda ir a buscar a Eneas por un camino que ellos conocen, pero que recorre el campamento de los rútulos. Julo los deja, y les dice que los recompensará al regresar por su gran valor.

Los soldados salen entonces y llegan a la base de los enemigos que, ebrios, duermen placidamente. Comienzan entonces una gran matanza y saquean algunos tesoros, entonces escapan. Pero en ese momento llegan al campamento rútulo unos mensajeros que ven a los guerreros que huyen y se percatan de la matanza, despiertan a los soldados que los persiguen a los bosques.

Este sería el lugar donde Niso y Euríalo serían asesinados (no antes de dar muerte a algunos enemigos). Sus cabezas son clavadas en unas lanzas frente al campamento troyano, al enterarse de ello (por intromisión de la Fama) la madre de Euríalo se vuelve loca y sale del campamento al encuentro de los enemigos, al volver a entrarla al mismo dos soldados provocan a los rútulos quienes aprovechan la puerta abierta para atacar. Durante esta gran batalla en las puertas de la base, Ascanio lanza una flecha que alcanza Numano quién herido difama a los Troyanos.

El hijo de Eneas le da muerte con una flecha que invoca a Júpiter, al ver esto aparece ante él Apolo (en la forma de un viejo compañero de Anquises, Butes, ahora compañero de Julo), que lo felicita y le dice que no debe luchas más desde ahora. Los troyanos lo reconocen y le obedecen. Entretanto los troyanos encierran sin percatarse a Turno dentro de las murallas troyanas, el rey comienza entonces un fiero ataque. Al llegar Mnesteo y Seresto al campamento encienden los ánimos de los troyanos quienes obligan a retroceder a Turno. Entretanto, Júpiter envía a Iris para que le ordene a Juno que deje de darle fuerzas combativas a Turno, ya que hay órdenes terminantes para que este deje la base. Es entonces que Turno se lanza al río, que lo devuelve con sus compañeros rútulos.

Libro X



- Febe: la luna
- Cimodocea: era una de las naves de Eneas, fue convertida en diosa nereida por Júpiter bajo los deseos de su madre, Cibeles
- Cibeles: idem. Berecintia, la madre de los dioses


Resumen del Libro X



Este libro comienza de forma solemne, con la apertura de una sesión en el Olimpo con el objeto de analizar la batalla de los teucros y los rútulos. Ante este problema, Júpiter pregunta porque los habitantes del Cielo han desobedecido su deseo de evitar que Italia entre en guerra con los Teucros.

A esto Venus le contesta preguntándose porqué los teucros llegaron a las costas italianas, ya que si fue siguiendo los deseos de los manes no hay divinidad que pueda interponerse en su destino, en ese momento hace referencia a los estragos provocados por Juno. Entonces pregunta al dios si al no llegar a existir un lugar donde Troya pudiera renacer (por deseos de Juno, agrega) puede llevarse a su nieto Ascanio con ella para alejarlo de la muerte.

Entonces Juno acota a Venus hablando de la innecesidad de promover la guerra y más o menos la acusa de quejarse por su propia conveniencia. A todo esto, Júpiter designa que es imposible para él lograr que los ausonios y los teucros lleguen a un pacto, por lo que sus destinos serán los que ya han sido creados para ellos y que él será el mismo para todos (justicia justa, sin favoritismos).

Entretanto, Eneas zarpa de las costas etruscas con todos los aliados que ha conseguido, en medio del viaje hacia el campamento, la ninfa Cimodocea le revela que éste esta siendo atacado y que debe apresurarse. Llegan al fin a la costa y la esperanza troyana crece, Eneas comienza su matanza. Palante, por su lado impulsa a sus compañeros (acostumbrados a la lucha a caballo y no a pie) a luchar. Su oponente será Turno en persona (quién ordena además la retirada a sus aliados), Palante ruega a su dios, Hércules, pero éste sabe que no puede hacer nada para ayudarlo y es amparado por Júpiter, el hijo de Evandro muere a manos del Rey Rútulo.

Entristecido, Eneas aviva su furia, cuando en ese momento Juno ruega a Júpiter que deje a Turno con vida, el Padre no puede hacer eso, pero le confiere un poco mas de tiempo y la autoriza a sacar a su protegido del peligro. Entonces, Juno, baja a la tierra y creando una figura de Eneas hace que Turno la siga hasta un barco cuyas amarras son cortadas por la diosa, ella le prohíbe volver a la costa.

Eneas por su parte sigue buscando la venganza hasta que logra enfrentarse con el mismo Mecencio (quién ya había matado a muchos compañeros de Palante). Alcanza al despiadado rey con una de sus jabalinas y en ese momento, su hijo, Lauso hace frente a Eneas quién le da muerte (pero reconociendo su valentía permitiendo que se quede con sus armas).

Al enterarse de esto Mecencio sube a su fiel caballo, Rebo, con el afán de intentar ocupar el lugar que (como tirano) merecía vengando también la muerte de su hijo. Eneas también lo matará.

Libro XI



- Camila: reina del ejército de los Volscos. Su padre, Métabo, expulsado de su reino, es acorralado en un río, para salvarla la ata a una jabalina y la consagra a Diana a cambio de que la diosa la proteja. Cuando pudieron escapar vivieron en los montes como pastores, Métabo cuando Camila comenzó a caminar la armó con jabalinas y flechas, es por esto que dedicó su vida al culto a Diana.
- Dranses: enemigo de Turno, buscaba la paz con los troyanos


Resumen del Libro XI



El libro comienza con Eneas y sus compañeros dispuestos a dar honores a los caídos. En medio del dolor, envía el cadáver de Palante a la ciudad de Evandro, llenándolo de presentes de guerra, un vestido hecho por Dido, el caballo del príncipe y armas (al llegar el cadáver Evandro se lamenta, pero encuentra consuelo por la muerte gloriosa que ha tenido su hijo y envía a su escolta de nuevo con Eneas). Entretanto llegan a la ciudadela representantes del pueblo latino en busca de sus muertos, a este pedido, Eneas accede, pero no sin antes decir que él ha venido por su Destino, que no deseaba hacer la guerra con el pueblo, sino que fue Latino quién se entregó a manos de Turno y que debía ser este último el que desde el principio debía haber peleado por expulsar a los teucros en lugar de tantos otros soldados que perecieron por su causa.

El anciano Dranses vanagloria al héroe y le dice que él intentará que sus pueblos se unan y que le alegrará construir sus murallas, dicho esto realizan un pacto de paz por doce días.

Entre las murallas del reino de Latino hay gran conmoción, puesto que las opiniones se bifurcan a favor de Dranses y de Turno, es por ello que el rey decide llamar a asamblea. En ese momento regresa Vénulo, el mensajero, con la respuesta del rey Diomedes. Este les envió como respuesta que no los ayudaría ya que a pesar de haber vencido en Troya, todos sus héroes fueron castigados y que debían intentar firmar algún tratado con los teucros y no enfrentarse a sus armas. Ante esto, Latino y Dranses pensaron en la paz, pero Turno se mantenía firme en su idea de no entregar su tierra a los troyanos. Eneas levantaba su campamento cuando llega un mensajero que comunica que los teucros y los tirrenos se dirigían al Tiber.

Al enterarse de esto, Turno arde en cólera, difama la paz frente al ataque enemigo y comienza a organizar su ejército. Camila pide ir al frente. A todo esto la observaba desde las alturas la mismísima Diana, la diosa sabe que Camila morirá en batalla y envía a su mensajera Opis con una flecha vengadora para que el que le de muerte sufra lo mismo que ella, además la diosa misma se llevará su cuerpo y sus armas y le dará sepultura en su tierra. Comienza entonces la feroz batalla, muchos mueren a manos de Camila, por el temor que esta causaba Tarcón, rey de los etruscos aviva los ánimos de sus soldados por un deseo de Júpiter.

Entre el tumulto, se destacaba un guerrero, Arrunte, que se dedicó a perseguir a la terrible enemiga, cuando por fin la ve desprevenida pide ayuda a Apolo para que guíe su jabalina y que le ayude a volver triunfante, el dios cumple la primera petición. Una vez que Camila fue herida, Arrunte huye lejos de la batalla, es encontrado por Opis quién le da muerte con la flecha de Diana. Los ejércitos de los rútulos y las caballerías de los volscos se retiran, Turno ve a lo lejos a Eneas, pero pospone su ataque porque la noche ya ha llegado, por lo que todos se refugian en la ciudadela.


Libro XII



- Ardea: capital de los Rútulos, situada al sur de Roma
- Aulestes: rey tirreno
- Oritía: hija del rey de Atenas, fue raptada por Bóreas se fue a vivir a Tracia, de aquí provienen los ilustres caballos de Turno
- Tolumnio: augur
- Yápige: anciano qué, amado por Apolo, recibió como don el conocer el poder de las hierbas y el arte de curar.
- Yuturna: hermana de Turno, fue convertida en ninfa protectora de los lagos y los ríos por Júpiter, en recompensa por haberle entregado su virginidad

Resumen del Libro XII


Por la pérdida de la anterior batalla Turno es cuestionado por todos, y Latino le suplica que se rinda y decida la paz con los teucros, incluso la reina lo hace, pero Turno cegado por el odio decide que la mano de Lavinia será tomada en el campo de batalla. Envía a su mensajero, Idmón, para que le envía a Eneas el mensaje de que al amanecer sus ejércitos no se enfrentarán, sino que será él y Turno quienes midan sus fuerzas.

Al día siguiente teucros y rútulos se ponen en posición y en el centro del campo de batalla se encienden las piras y se erigen los altares para los dioses que serán testigos del pacto. Observaba esto desde el monte Albano la saturnia Juno, decide llamar hacia ella a la ninfa Yuturna; le dice que un destino mayor al que ella puede controlar le espera a Turno, pero que ella puede iniciar la guerra con sus manos para intentar arrebatar a su hermano de la muerte.

Entretanto, Eneas y Latino emitían el pacto. El rey de los teucros pacta que si las victoria se le ofreciera a Turno, Julo y los enéadas se retirarán a la ciudad de Evandro y jamás volverán a levantarse contra los latinos, pero si él es el vencedor, los teucros y los latinos vivirán bajo la misma paz y las misma leyes, se construirán las murallas tan deseadas y Lavinia dará el nombre a la ciudad.

El pacto es sellado con los sacrificios correspondientes, en ese momento, Yuturna toma la forma de Camertes (soldado valeroso) y se inmiscuye entre los guerreros afligidos, avivando su fuego de batalla con una promesa de gloria para su pueblo y Turno. Un augurio pregonado por el ave de Júpiter aviva más a los rútulos quienes atacan y la guerra comienza otra vez.

Eneas detiene a su ejército, porque el tratado ya ha sido firmado y solo él puede pelear, pero en ese momento es herido por una jabalina que ha sido enviada por un soldado desconocido y es necesario que se retire del campo de batalla. Viendo esto, Turno se lanza a una gran matanza, mientras en el campamento, Eneas es curado por Yápige.

Pero las hierbas del poderoso anciano no hacen efecto en la herida y la jabalina no sale del cuerpo del héroe. Venus busca en el Ida Cretense una hierba curativa poderosa y envuelta en una nube la deposita en el agua de una vasija que Yápige vierte sobre la herida. El dolor cesa y la jabalina es retirada fácilmente, Eneas regresa sin antes consolar a Julo.

Yuturna toma el control de un carro e intenta detener a quienes intentan acercarse a su hermano, Eneas le persigue, Mesapo le dispara una jabalina que no le hiere pero que destruye el penacho de su casco. Entonces estalla la cólera de Eneas, invoca a Júpiter como testigo de la destrucción del tratado y se lanza a la matanza. Venus ingresa en la mente de su hijo la idea de tomar la ciudad de Latino y eso hace Eneas. Amata al no ver a Turno piensa que este ha muerto y se suicida ahorcándose. Entretanto el rey de los Rútulos se percata del allanamiento, y pese a los ruegos de su hermana decide enfrentarse a Eneas.

Comienza el enfrentamiento, Júpiter mantiene en sus manos la balanza viendo hacia que lado se dirige la muerte, la espada de Turno se rompe, recibe una de uno de sus aurigas pero esta también se destruye ante el contacto con el arte de Vulcano. Turno corre desesperado, Eneas le lanza una jabalina que queda incrustada en un árbol consagrado a Fauno, Turno ruega a su dios que el arma de Eneas no pueda ser removida y su deseo es conseguido. Yuturna le entrega una espada y Venus ayuda a su hijo a recuperar su jabalina.

Entretanto, Júpiter se dirige a Juno, le pregunta porque ha enviado a Yuturna y le prohíbe intentar más cosas para detener el Destino. Juno le pide que al menos no deje que los Troyanos renazcan sobre los ítalos sino que todos sean un pueblo común que viva bajo una lengua y cultura común ya que Troya ya ha perecido.

El padre todopoderoso se lo promete y Juno desaparece. Júpiter envía a una de sus furias para que retire a Yuturna del combate, la ninfa reconoce el augurio y en vano se retira. Turno desesperado intenta atacar a Eneas con una gran roca, pero los dioses le niegan toda victoria. El héroe troyano le envía su fuerte jabalina y esta se clava en su muslo. Turno le implora, le dice que ha ganado, que Lavinia es su esposa pero que lo deje con vida o que muerto lo envía a su tierra, que lo haga por su padre. Estas palabras casi doblegan a Eneas, pero este reconoce el tahalí (tipo de armadura) y el cinturón de clavos de Palante en el cuerpo de Turno, y llevado por la cólera dice:

“¿Vas a escapar de mí tú, recubierto con los despojos de los míos? Palante, Palante te inmola con esta herida y toma venganza en tu sangre criminal”.

Clava la espada en el cuerpo de Turno y su alma huye con un gemido al reino de las sombras.


Autor:

Sakura





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