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Fundamentos de la Teoría y Práctica de la Traducción Parte 1 - Monografía



 
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Disciplina de Estudio. Tendencias Teóricas. Proceso de la Traducción. Traducibilidad. Equivalencia



Tema 1. Creación de una disciplina de estudio


La práctica de la traducción ha precedido a cualquier intento de teorización. Numerosos traductores han reflexionado con el fin de convertir en postulados técnicos su práctica cotidiana.

García Yebra dice que, desde el comienzo de la traducción hace más de tres milenios, sólo disponían, hasta hace unos años, para orientarse, de los testimonios de otros traductores.

Desde que los antiguos traductores hacían sus reflexiones teóricas hasta hoy día, se ha puesto de manifiesto la importancia de combinar teoría y práctica.

García Yebra:


“La teoría sola es estéril pero la práctica sin teoría es rutinaria y ciega”.

Las formulaciones teóricas sobre la traducción no pueden presentar reglas estrictas dada la base práctica de esta actividad. Sin embargo, en los últimos años han proliferado los tratados de traducción y han dado lugar a una nueva disciplina cuya finalidad parece consistir (parece, ya que no todos los autores están de acuerdo) en sistematizar el proceso de traducción y suministrar los principios y normas que guían las elecciones de toda traducción.

Casi nadie discute, hoy día, que una cierta reflexión sobre el complejo arte de traducir puede ser de gran ayuda para el traductor aunque tampoco podemos esperar que resuelva el problema de traducción.

Newmark insiste en que la utilidad de una teoría de la traducción radica en :



1. Identificar y definir el problema de traducción.
2. Indicar los factores que deben tenerse en cuenta para solventarlo.
3. Establecer una lista de los diversos procedimientos de traducción para decidir cuál es el más adecuado respecto a los problemas de traducción identificados.

En realidad, quienes han comprendido mejor el tipo de teorización requerida por las preocupaciones reales de la práctica traductora han sido los pedagogos de la traducción.

Las escuelas de traducción han proliferado y en sus cursos se hizo rápidamente evidente la necesidad de crear una metodología que no se perdiera en abstracciones y sí incluyera unos fundamentos o principios generales para llevar a la práctica la traducción.

Se ha manifestado una gran variedad terminológica a la hora de denominar esta disciplina.

En España, por ejemplo:

“teoría de la traducción, traductología, lingüística aplicada a la traducción, translémica, estudios sobre / de traducción…”.

Amparo Hurtado Albir. Representante en España de la Escuela del Sentido.
Se muestra partidaria de “Estudios sobre traducción o traductología” para dar cobertura a todas las disciplinas.

Esta diversidad terminológica también se manifiesta en otros aspectos fundamentales de la traducción:

equivalencia traductora, textual, dinámica, etc..

Por otra parte, también es ambiguo el campo de estudio de esta disciplina ya que se introduce en campos de otras muchas disciplinas:

históricos, antropológicos, cinematográficos… Por ello, muchos autores hablan de la necesidad de una concepción integradora para el ámbito de los estudios sobre traducción.

Holmes fue pionero en cuanto a la clasificación de estudio de la disciplina distinguiendo entre estudios teóricos, descriptivos y aplicados.
Además de insistir en que las tres ramas no se pueden considerar aisladas sino interrelacionadas.

Estudios teóricos:



- Teorías generales.



- Teorías parciales:



restringidas al medio (oral, escrita, mecánica, humana)
al área (lingüística o cultural).
al nivel (palabra, frase, texto).
al tipo de texto (literaria, teológica, científica).
a la época (contemporánea o antigua).
a problemas específicos (equivalencias, metáforas, nombres propios, ironía).

Estudios descriptivos. Pueden estar orientados hacia:


- El producto:



la descripción y comparación de la traducción en el plano sincrónico y diacrónico.


- La función:



ya no describen la traducción en sí misma sino según la función en la situación socio - cultural en la que se produzca.


- El proceso:



el proceso traductor, cómo de un T.O. se deriva un T.M. o traducción.

Estudios aplicados.



En los que distingue entre:

- La traducción en la enseñanza de lenguas extranjeras./ La traducción en la formación de traductores.

- Campos de utilidad para la traducción:

terminología, gramática, lexicografía (estudio sobre los diccionarios).

- Crítica de la traducción.

Para Hurtado Albir, la clasificación propuesta por Holmes cubre la totalidad de la reflexión teórica efectuada en torno a la traducción, especialmente por su carácter integrador.

Sin embargo, considera conveniente hacer algunas puntualizaciones:

Considera que la separación que establece entre estudios descriptivos y estudios teóricos es algo rígida y por eso insiste en la importancia de entender una bidireccionalidad.

La distinción entre investigación parcial y general habría que entenderla como un continuo de mayor concreción y mayor abstracción. Los de alto grado de abstracción necesitarán mayor o menor aclaración o puntualización según los casos.

Todo está en continua interrelación en los estudios de esta disciplina, se van relacionando entre sí.
Considera también necesario reorganizar las variables generales en el Esquema I.

Los estudios descriptivos son las bases de la disciplina porque proporcionan los datos tanto para los estudios aplicados como para los teóricos. (las fronteras son difíciles de trazar)

Los estudios aplicados engloban las investigaciones de:

la traducción en la didáctica de las lenguas, la crítica y la gradación de las traducciones. También habla de la enseñanza de lenguas para traductores cuyo estudio e investigación están a caballo entre estos estudios de traducción y la enseñanza de lenguas para fines específicos.
Con respecto a las variables que se habían tratado, es importante insistir en que pueden darse en los diversos estudios, planos:

teóricos, descriptivos y aplicados.

Amparo Hurtado Albir propone 6 variables:



1. Proceso y / o producto de traducción.
2. Noción que se analiza (equivalencia, invariable traductora, unidad de traducción) posibles objetos concretos de estudio, fundamentales en traductología.
3. Problemas de traducción (metáforas, nombres propios, humor e ironía…) como posibles objetos de estudio.
4. Variedad de traducción analizada; en el terreno por excelencia de los estudios descriptivos.’ (+ importante). Las posibles variedades de traducción se establecen por:

- Modo traductor, la categoría prioritaria que nos permite hablar de las modalidades de traducción (escrita, interpretación simultánea, doblaje…)

- Tipo textual, tipo de texto según forma de expresión (informativo, argumentativo, expresivo) / según el campo semántico (técnico, científico, literario) que configura los posibles tipos de traducción.

- Función que es utilitaria o comunicativa o no, y que permite diferenciar entre traducción profesional o pedagógica.

- Dirección del proceso traductor que permite diferenciar entre traducción directa o inversa.

5. Las diferentes lenguas o culturas implicadas en el análisis, en el acto comunicativo, son también objeto de estudio; con ellas variarán las posibles interpretaciones.

6. Dimensión histórica, sobre la historia de la traducción o de la reflexión teórica en torno a la traducción; puede tratarse de un estudio, un análisis en diacronía o en sincronía.

¿Dónde ubicar y caracterizar esta posible disciplina?



A finales de los 50, principios de los 60 surgieron las primeras reivindicaciones, los primeros intentos de dar base científica a la traducción como disciplina seria. (Primeros representantes: vinay, Darbelnet, Mounin, Kadford)

A partir de aproximarla a los estudios de lingüística y así sistematizarla. Concibiendo la teoría de la traducción como una rama de la lingüística aplicada o de la lingüística contrastiva.

Más importante fue Cary que en 1957 fue el único en contra de este acercamiento de la traducción hacia la lingüística.
Holmes en 1972 reivindica la traductología como disciplina autónoma con entidad propia.

En la década de los 80 se consolida esta idea y son muchos los autores que reivindican una disciplina independiente que se podría entender como el estudio general de la traducción y del traducir, si bien presenta un acusadísimo carácter interdisciplinario especialmente próximo a la literatura y a la lingüística.

Rosa Rabadán dice que en los últimos años hay una marcada tendencia a centrar la investigación en el nivel pragmático y extratextual, es decir, con preguntas como ¿cuál es el papel del traductor? ¿cuál es el efecto determinante de los receptores, los factores históricos y sociales en los que se ha dado la traducción?.

Lo puramente lingüístico de la traducción deja de ser relevante, ya no preocupan tanto las palabras elegidas, la estructura…
Recuerda que ninguno de los enfoques existentes hasta el momento se puede considerar redundante y que la actividad imperante integra en un mismo marco metodológico el análisis macroestructural y pragmático. Habla de un análisis lingüístico como necesidad de toda traducción, de todo proceso de traducción.

Hurtado Albir plantea dos cuestiones fundamentales a la hora de caracterizar y ubicar la traducción:

- Multidisciplinariedad, si bien los primeros planteamientos de la búsqueda de la autonomía están en la lingüística, sus últimos enfoques van más allá de ésta (que es, para la traducción, una disciplina más como podría ser la sociología, psicología, antropología, crítica literaria, cinematografía…)

- Carácter integrador. La traducción es texto, acto de comunicación y proceso mental; y que para analizar la traducción desde esta triple perspectiva la traductología tiene que ser una disciplina integradora que abarque propuestas de análisis de los enfoques lingüísticos textuales, interculturales y psicolingüísticos.

André Lefevère que propone el título de Estudios de Traducción, la define como disciplina que trata de los problemas generados por la producción y la descripción de traducción.

Hurtado Albir insiste en que interesa analizar la traducción no sólo en sus relaciones internas, es decir, de texto a texto, sino también las externas con los factores condicionantes (las coordenadas espacio - temporales, la importancia del receptor…) y también los procesos mentales implicados.

Dice que si se consigue esta integración, la traductología se convertirá en un instrumento de utilidad para los traductores y que se acabará con la separación entre la reflexión teórica y la práctica traductora.

Como objetivos de esta disciplina establece:



1. Construir un aparato conceptual apropiado que sea capaz de definir y explicar todos los fenómenos relacionados con la traducción.
2. No prescribir. Explicar la práctica de la traducción clasificando fenómenos, estableciendo posibles estrategias y principios.

Tema 2.Tendencias teóricas en los Estudios de Traducción

Vega en su Antología de Textos presenta una introducción y tabla sinóptica sobre la Historia de la traducción. Es un repaso crítico de todas las edades y nacionalidades. Distingue:

- Prehistoria de la traductología.

- Edad Antigua de la traducción (Renacimiento - Ortega)

- Edad Moderna.

Steiner distingue cuatro periodos de evolución histórica en la traducción:



1. Periodo empirista. Los autores reflexionan en el prólogo sobre las obras traducidas.
2. Periodo hermenéutico. Basado en la interpretación de las características del texto.
3. Años 60. Nacimiento de la traducción mecánica. Introducción de la lingüística estructural y la teoría de la comunicación en el proceso de la traducción.
4. Habla de un marco interdisciplinario. Vuelta a lo hermenéutico.

En 1979 Kelly da otra definición de los periodos de la evolución histórica de la traducción. Divide las teorías en tres grandes grupos:

1. Teorías prelingüísticas, clásicos conflictos entre traducción literal y libre, posibilidad e imposibilidad de la traducción.
2. Teorías lingüísticas, estudios de la traducción a través de su análisis lingüístico.
3. Teorías hermenéuticas, se centran en el análisis de la traducción como todo un proceso de transformación desde origen a meta.

Hurtado Albir dice que se dan dos grandes periodos de reflexión teórica:



1. De Cicerón a las primeras teorías modernas después de la 2ª Guerra Mundial.
2. Desde los años 50 hasta hoy.

1. Este primer periodo lo califica de época preteórica. Distingue la Antigüedad Clásica, en la que se habla de traducir y el sentido del sentido. Antes también se podía hablar de traducción oral (intérpretes de las tribus)

En las épocas clásicas de Grecia y Roma conocemos a diversos autores que expresaron sus opiniones más o menos teóricas con respecto al hecho de traducir.
Cicerón señala que no hay que traducir verbum proverbo. Con él se inaugura un debate que dura 2.000 años entre traducción literal y libre, fidelidad o infidelidad del traductor.

Horacio sigue la línea ciceroniana y dice que hay que sopesar más la traducción y no imitar nada de palabra por palabra. Del mismo modo, San Jerónimo introduce el término de sentido y nos insiste que no hay que traducir palabra por palabra, sino el sentido del sentido.

En la Edad Media con la cristianización, en los textos religiosos se defiende la traducción literal y en los textos profanos se pretende que la traducción no sea servir al original. Se destaca la figura de Maimónides, aunque tiene ideas semejantes a San Jerónimo. Es la primera contribución hispana al mundo de la teorización.

J.C. Santoyo dice en su Teoría y Crítica de la Traducción, que la semilla sembrada por Maimónides no tuvo repercusiones hispánicas y en España no tendremos reflexión preteórica hasta el Renacimiento.

Durante el Renacimiento y el Barroco se produce una primera revolución en el mundo de la teoría de la traducción con el nacimiento de la imprenta. Están afincadas las nuevas lenguas nacionales y entonces la traducción toma el papel de transportadora de culturas, sobre todo transportadora de la Antigüedad para llevarla a las masas. Incluso dentro de la traducción religiosa las corrientes en la Reforma propugnan una traducción no literal, sino que sea en lengua vulgar, respetando la lengua de llegada, frente a la postura de Iglesia Católica que sigue manteniendo la literalidad de los Textos Sagrados.
Hay que destacar a Lutero y a Fray Luis de León.

Lutero es el primer traductor de la Biblia al alemán y el fundamental propulsor del protestantismo. Propugna una traducción del sentido del texto clara y expresiva. Es la primera toma de contacto con la lengua de la calle.

En 1561, Fray Luis de León en el prólogo de su traducción literal del libro Los Cantares de Salomón distingue entre trasladar y declarar (primero traduce literalmente y luego explica), señalando:

“el que traslada ha de ser fiel y cabal y si fuese posible, contar las palabras para dar las mismas y no más, de la misma manera, cualidad y condición”.

García Yebra da importancia al “y si fuese posible”, cuando la mayoría de los teóricos lo toman como defensa de la traducción literal.
En la traducción profana hay que destacar la figura de E. Dolet que en 1540 escribe De cómo traducir bien de una lengua a otra. Da las siguientes reglas:

- El traductor debe entender el sentido el texto y la materia del mismo.

- El traductor debe conocer las dos lenguas que se comparan.

- El traductor debe atender, sobre todo, la intención del autor.

- El traductor debe evitar el cultismo y atenerse a la norma lingüística de la lengua meta.

A partir de esta época, se repetirán estos clichés sobre la legitimidad de la traducción:

se hablará de que las traducciones son como cuerpos y almas o como tapices vueltos al revés. Se discutirá sobre si la traducción es un arte, la libertad y la literalidad, la imposibilidad de la traducción poética.

En definitiva, Newmark dará mucha reflexión, pero ningún avance metodológico teórico.

En el siglo XVII, comienza en Europa una afirmación de las Bellas Infieles, manera de traducir al gusto francés. Es decir, traducir a los clásicos efectuando todas las adaptaciones lingüísticas y extralingüísticas que se crean convenientes. Se siente como un derecho a la noblificación en pro del buen gusto, porque se considera que los textos han envejecido y hay una gran diferencia cultural.

En siglo XVIII se establece en el Neoclasicismo la doctrina de las Bellas Infieles y proliferan las adaptaciones de los clásicos con la intención de hacer llegar al público que consideran inculto la sabiduría de los clásicos.

En esta época, hay que destacar también las discusiones habidas en Gran Bretaña en cuanto a las libertades del traductor. Las polémicas y debates habidos entre los traductores de Homero, son prueba de ello.

1793 se considera como el inicio de la auténtica teorización de la traducción. Tyler escribe un ensayo sobre los principios de la traducción en los que da tres puntos básicos:

- La traducción debe dar una trascripción completa de las ideas de la obra original.

- El estilo y la forma de escribir deben ser de la misma naturaleza que en el original.

- La traducción debe contener toda la naturalidad de la composición original.

En el Romanticismo se produce una vuelta hacia el literalismo.

El siglo XIX se caracteriza por una reacción contra el Clasicismo y también por una reacción contra el gusto francés de las Bellas Infieles.

Estamos en un periodo de fuerte expansión industrial, comercial, científica y técnica, que provoca una internacionalización general de las relaciones, que vendrá a revertir a un auge de la traducción. Ésta deja de ser explotación de la lengua origen y se retorna a un liberalismo, tanto lingüístico como histórico.

Lingüístico en cuanto se critica el gusto francés de las Bellas Infieles; e histórico porque se respeta mucho más el trasfondo socio - cultural del mundo clásico. En realidad, se produce una paradoja dentro de la estética romántica ya que, por una parte, está la vuelta al literalismo y, por otra, la reivindicación del Romanticismo como la individualidad del traductor como creador.

Ante esta paradoja, surgen de nuevo dos tendencias en conflicto:



respeto de elementos formales del original produciendo una artificialidad en la lengua meta, o bien, respeto de la lengua meta.
Schleiermaier, en 1813, señala el doble movimiento que se produce al traducir:

o bien se mueve hacia el lector o bien hacia el autor, e insiste que cualquier mezcla produciría un resultado insatisfactorio.

En la primera mitad del siglo XX, según Hurtado Albir, destacan dos autores que en cierto modo se vinculan a la línea del literalismo preferente. Por un lado, Ortega y Gasset y por otro, Walter Benjamin.

Ortega y Gasset reafirma en su Miseria y esplendor de la traducción, que el hombre es un tópico y considera la traducción como un género distinto a los demás, como un camino hacia la obra, en la que el lector avanza hacia el autor y en la que se produce un movimiento imperativo desde la lengua meta a la lengua origen.
Walter Benjamín en la Tarea del traductor considerado el manifiesto literalista, dice que esta tarea consiste en encontrar el efecto pretendido en la lengua a la que se está traduciendo, es decir, producir en ella el eco del original, siendo ambos, traducción y texto origen, reconocibles como fragmentos de una lengua más amplia, universal.

Por citar algún español, Francisco de Ayala, Breve Teoría de la Traducción, en 1943, cuyo primer volumen está totalmente dedicado a la traducción. En este tratado se habla de una traducción ideal como meta inalcanzable.

Llegados al final de este primer periodo (50 a.C. - 1950), podemos concluir destacando dos características principales:

- Propia legitimidad de la traducción.



- Concepción de la fidelidad.



Se multiplican las dicotomías rutinarias, que para algunos autores remiten al error de separar el fondo de la forma y para otros, también se debe a una falta de definición de los conceptos implicados (fidelidad a qué o a quién). Casi todo es prescripción, principios, reglas, pero no hay una descripción o explicación del funcionamiento del hecho traductor. Abundan recetas, críticas y reflexiones en los prólogos, pero no ha habido tratados específicos sobre la traducción.


2. Segunda mitad del siglo XX.



Tras la 2ª Guerra Mundial se consolidan las relaciones internacionales y unido al desarrollo de la tecnología se produce una gran explosión de la traducción. Hay una necesidad de entendimiento.
Aparecen los primeros estudios teóricos que reivindican un análisis más descriptivo y sistemático de la traducción. Precursores:

Fedorov (Introducción a una Teoría de la Traducción), Jakobson y Mounin.

Caracterizados porque piensan que la sistematización viene dada por un acercamiento a la lingüística.



A) Dentro de los numerosos trabajos que aparecen, se reuniría un gran grupo de enfoques lingüísticos, una operación entre sistemas lingüísticos. Generalmente se trata de enfoques basados en la aplicación de determinados modelos procedentes de la lingüística y se centran en la descripción y comparación de las dos lenguas. Los procedimientos a seguir variarán según el modelo lingüístico elegido. Se harán comparaciones gramaticales entre lenguas, partiendo de los presupuestos de la gramática comparativa y transformacional, o como es el caso de Kadford en Teoría lingüística de la Traducción, que pretende seguir la teoría de los Niveles de Halliday.





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