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Antología de Poesía española y universal parte 7 - Monografía



 
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MANUEL GUTIERREZ NAJERA.



Poeta y periodista mexicano. Nació en la ciudad de México el 22 de diciembre de 1859, murió en la misma en 1895.
Precursor del modernismo, es una de las figuras literarias que señalan ruta en la poesía y en la prosa. Influido en su juventud por lecturas místicas y románticas, ya en la madurez, su obra literaria refleja la influencia de los poetas franceses de esa época.
Colaboró en varios periódicos: El Federalista, El Partido Libera, La Revista Nacional; en ellos escribió con varios seudónimos: Junins, Puck Recamier,  pero el que cobra popularidad en las letras, es el de El Duque Job. Algunos de sus poemas son: Hamlet a Ofelia, La duquesa Job, Pax animae, Tristissima nox, Monólogo del incrédulo, Odas breves, Humoradas dominicales, La serenata de Shubert.
En prosa escribió: Cuentos frágiles, Cuentos color de humo, Crónicas y fantasías, Hojas Sueltas.

LA DUQUESA JOB



En dulce charla de sobremesa,
Mientras devoro fresa tras fresa,
Y abajo ronca tu perro Bob,
Te haré el retrato de la duquesa
Que adora a veces el Duque Job.
No es la condesa que Villasana
Caricatura, ni la poblana
De enagua roja, que Prieto amó;
No es la criadita de pies nudosos,
Ni la que sueña con los gomosos
Y con los gallos de Micoló
Mi duquesita, la que me adora,
No tiene humos de gran señora:
Es la griseta de Paul de Kock
No baila Boston y desconoce
De las carreras del alto goce
Y los placeres del five o´Clock
Pero ni el sueño de algún poeta
Ni los querubes que vio Jacob,
Fueron tan bellos cual la coqueta
De ojitos verdes, rubia griseta,
Que adora a veces el Duque Job.
No tiene alhajas mi duquesita;
Pero es tan guapa, y es tan bonita,
Y tiene un cuerpo tan v¨lan tan pschutt;
De tal manera trasciende a Francia,
Que no igualan en elegancia
Ni las clientes de Helene Kossut,
Desde las puertas de la Sorpresa
Hasta la esquina del Jockey Club,
No hay española, yaqui o francesa,
Ni más bonita ni más traviesa
Que la duquesa del Duque Job.
¡Como resuena su taconeo
En las baldosas!¡Con qué meneo
Luce su talle de tentación!
¡Conque airecito de aristocracia
mira a los hombres, y conque gracia
Frunce los labios!-¡Mimí Pinsón!-

ODAS MUERTAS



En la sombra debajo de tierra
Donde nunca llegó la mirada.
Se deslizan en curso infinito
Silenciosas corrientes de agua.
Las primeras, al fin, sorprendidas,
Por el hierro que rocas taladra,
En inmenso penacho de espumas
Hervorosas y límpidas saltan.
Mas las otras, en densa tiniebla,
Retorciéndose  siempre resbalan,
Sin hallar la salida que buscan,
A perpetuo correr condenadas.
A la mar se encaminan los ríos,
Y en su espejo movible de plata,
Van copiando los astros del cielo
O los pálidos tintes del alba:
Ellos tienen cendales de flores,
En su seno las ninfas se bañan,
Fecundizan los fértiles valles,
Y sus ondas son de agua que canta.
En la fuente de mármoles níveos,
Juguetona y traviesa es el agua,
Como niña que en regio palacio
Sus collares de perlas desgrana;
Ya cual flecha bruñida se eleva,
Ya en abierto abanico se alza
De diamantes salpica las hojas
O se duerme cantando en voz baja.
En el mar soberano las olas
Los peñascos abruptos asaltan;
Al moverse, la tierra conmueven
Y en el tumulto los cielos escalan.
Allí es vida y es fuerza invencible
Allí es reina colérica el agua,
Como igual con los cielos combate
Y con dioses y monstruos batalla.


PARA UN MENU



Las novias pasadas son copas vacías
En ellas pusimos un poco de amor;
El néctar tomamos…huyeron los días…
¡Traed otras copas con nuevo licor!
Champagne son las rubias de cutis de azalia;
Borgoña los labios de vivo carmín;
Los ojos oscuros son vino de Italia,
Los verdes y claros son vino del Rhin.
Las bocas de grana son húmedas fresas;
Las negras pupilas escancian café,
Son ojos azules las llamas traviesas
Que trémulas corren como almas del té.
La copa se apura, la dicha se agota,
De un sorbo tómamos mujer y licor…
Dejemos las copas… Si queda una gota,
¡que beba el lacayo las heces de amor!

JOSE SANTOS CHOCANO



Poeta peruano, Cantor de América. Nació en Lima, Perú, en 1875. Murió en Chile el 13 de diciembre de 1934, asesinado por un demente.
Su espíritu indomable y sus ideas revolucionarias,
Hacen de el un aventurero genial.
Supo del destierro, conoció de la cárcel y en medio de esa vida agitada, arranco a su lira preciosos poemas épicos para cantar con voz sonora, lo mas representativo de las patrias americanas.
Estuvo en México, conoció y admiro su tradición histórica, escribió en forma magistral la  Interpretación sumaria de los principios de la Revolución Mexicana.
Escribió además varios libros entre los que se citan:  La selva virgen, Fiat Lux, Primicias de oro de Indias.
Y escribió el drama: Los conquistadores.

LA CAMPANA DE DOLORES.



Las campanas
Del trineo
Van volcando en la blancura de las fúnebres sabanas,
El escándalo nervios de su alegre trineo;
Las campanas de las bodas
Que repican
Y platican
De las cándidas promesas
Y de todas
Las dulzuras de los labios incitantes
Como fresas
Las campanas del incendio
Que en las noches repercuten con espanto
Y pregonan ignominia, vilipendio
Ira y odio, y sangre, luto y llanto;
Las campanas del entierro,
Que se quejan de la irónica fortuna,
Con aullidos hidrofobicos de perro,
Revolviéndose en la sombra y ladrándole a la luna,
Son campanas de la torre del poeta
Pero hay una
Como el alma mas completa
Una grave que se mece como cuna
Una habla como boca de profeta:
¿La campana redentora
por la mano de los pueblos sacudida,
que en la torre, de la hora
de la aurora
de otra vida!
No hay campana resonante como esta
Ella sola es una fiesta
Ella vale por el triunfo de una orquesta
Ella junta diez mil voces en un frito de protesta…
Y ese grito
Supo un día,
Asaltar el infinito
Desde un bronce que en altares se mecía
Con el gesto
Descompuesto
De una ola cuya espuma, burbujea todavía…

El amor de las selvas

Yo apenas quiero ser humilde araña
que en torno tuyo su hilazón tejiera
y que, como explorando una montaña,
se enredase en tu misma cabellera.

Yo quiero ser gusano, hacer encaje;
dar mi capullo a las dentadas ruedas;
y así poder, en la prisión de un traje,
sentirte palpitar bajo mis sedas…

¡Y yo quiero también, cuando se exhala
toda esta fiebre que mi amor expande,
ir recorriendo la salvaje escala
desde lo más pequeño hasta lo más grande!

Yo quiero ser un árbol: darte sombra;
con las ramas, la flor, hacerte abrigo;
y con mis hojas secas una alfombra
donde te hecharas a soñar conmigo…

Yo quiero ser un río: hacer un lazo
y envolverte en las olas de mi abismo,
para poder ahogar con un abrazo
y sepultarte en el fondo de mí mismo.

Yo soy bosque sin trocha: abre el sendero,
yo soy astro sin luz: prende la tea.
Cóndor, boa, jaguar, ¡yo apenas quiero
ser lo que quieras tú, que por ti sea!

Yo quiero ser un cóndor, hacer gala
de aprisionar un rayo entre mi pico;
y así soberbio…, regalarte un ala,
¡para que te hagas de ella un abanico!

y de tus reinos vigilar la entrada,
mover la cola y enseñar los dientes,
como un dragón ante los pies de un hada.

Yo quiero ser jaguar de tus montañas,
arrastrarte a mi propia madriguera,
para poder abrirte las entrañas…
¡y ver si tienes corazón siquiera…!

El sueño del caimán

Enorme tronco que arrastró la ola,
yace el caimán varado en la ribera:
espinazo de abrupta cordillera,
fauces de abismo y formidable cola.

El sol lo envuelve en fúlgida aureola;
y parece lucir cota y cimera,
cual monstruo de metal que reverbera
y que al reverberar se tornasola.

Inmóvil como un ídolo sagrado,
ceñido en mallas de compacto acero,
está ante el agua extático y sombrío,

a manera de un príncipe encantado
que vive eternamente prisionero
en el palacio de cristal de un río.

PABLO NERUDA



Poeta mexicano contemporáneo. Nació el 12 de julio de 1904 en parral, Chile. Su verdadero nombre es Neftalí Ricardo Reyes.
Es uno de los valores de la literatura hispanoamericana. Elegido Senador, fue despojado del cargo y desterrado.
Ha consagrado su obra poética a la lucha social y política. En ella hay efusión lírica, alegorías y metáforas propias del modernismo, que después madura con materiales políticos, para hacer comprender al pueblo su fe en la revolución proletaria.
Ha publicado;  Canción de la fiesta, Crepusculario, Veinte poemas de amor y una canción desesperada, Tentativa del hombre infinito, El hondero entusiasta, Residencia en la tierra, España en el corazón, Las furias y las penas, tercera residencia, canto general, cien sonetos de amor, etc.

ME GUSTAS CUANDO CALLAS.



Me gustas cuando callas, porque estás como ausente,
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
Y parece que un beso te cerrara la boca.
Como todas las cosas están llenas de mi alma,
Emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de ensueño, te pareces a mi alma
Y te pareces a la palabra melancolía.
Me gustas cuando callas y estás como distante
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo,
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
Déjame que calle en el silencio tuyo.
Déjame que te hable también con tu silencio
Claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.
Me gustas cuando callas, porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa basta.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto.


PUENTES.


Puentes- arcos de acero azul adonde vienen
A dar su despedida los que pasan-,
Por arriba los trenes.
Por abajo las aguas,
Enfermos de seguir un largo viaje
Que principia, que sigue y nunca acaba.
Cielos-arriba-cielos,
Y pájaros que pasan
Sin detenerse, caminando como
Los trenes y las aguas.
¿Qué maldición cayó sobre vosotros?
¿Qué esperáis en la noche densa y larga
con los brazos abiertos como un niño
que muere a la llegada de su hermana?
¿Qué voz de maldición pasiva y negra
sobre vosotros extendió sus alas,
para hacer que siguieran
el viaje que no acaba
los paisajes, la vida, el sol, la tierra,
los trenes y las aguas,

AMADO NERVO



Poeta modernista mexicano. Nació en Tepic, Nayarit, en 1870 y murió un Montevideo en 1919. Colaboró en periódicos y revistas.
Desempaño varios cargos diplomáticos.
En París tuvo amistad con Rubén Darío y conoció a Ana Cecilia Luisa Dillez, a quien amó entrañablemente y cuya le inspiró el libro:  La amada inmóvil.
Escribió también: Perlas negras. ;Místicas, El éxodo, Las flores del camino, Lira heroica, Jardines interiores, Serenidad, Elevación, El estanque de los lotos,  y otros poemas.

EN PAZ



Muy cerca de mi ocaso yo te bendigo vida,
Porque nunca me diste ni esperanza fallida
Ni trabajos injustos, ni pena inmerecida
Porque veo el final de mi rudo camino
Que yo fui el arquitecto de mi propio destino;
Que si extraje las mieles o la hiel de las cosas:
Fue porque en ellas puse la hiel o mieles sabrosas:
Cuando planté rosales coseche siempre rosas
…Cierto a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!
Halle sin duda largas las noches buenas;
Mas no me prometiste tú solo noches buenas;
Y en cambio tuve algunas santamente serenas…
Ame, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes!¿Vida, estamos en paz!


COBARDIA


Paso con su madre, ¡Qué rara belleza!
¡Que rubios cabellos de trigo garzul1
¡Que ritmo en el paso!¡Que innata realeza
De porte!¿Qué formas bajo el fino tul!…
Pasó con su madre. Volvió la cabeza:
¡Me clavo muy hondo su mirada azul!
Quede como en éxtasis… Con febril premura,
“¡Síguela!”, Gritaron cuerpo y alma al par.
…Pero tuve miedo de amar con locura,
de abrir mis heridas que suelen sangrar,
¡y, no obstante mi sed de ternura,
Cerrando los ojos, la dejé pasar!

LA PREGUNTA



En los días de mayores agitaciones dolorosas, en que hayas sufrido más choques de tus semejantes, más rozamientos penoso; en que hayas tratado más negocios difíciles y ásperos, en que hayas, en suma, sufrido más contrariedad y disgustos; en que a pesar de tu  esfuerzo y de tu voluntad de dominio sobre ti mismo, hayas sentido en tu interior el aguijón de la impaciencia, aun cuando nada dejases ver en tu rostro; en esos días en que toda la cosecha de espinas de la jornada parece haber sido para ti solo, pregúntate simplemente, en el silencio  del atardecer y después de inventariar tus dolores: ¿He hecho, por desgracia, mal a alguien?
Y si por ventura no lo has hecho, si la víctima has sido tú, si los únicos desgarramientos producidos por las malezas han sido de tu carne, regocíjate cuanto puedas; pon en tu cara la más luminosa de tus sonrisas, y vete a dormir con el corazón sereno y reposado.

Pero, si no solamente no has hecho ningún mal, sino que en medio de la tormenta has acertado a hacer algún bien, que tu regocijo no tenga límites y tu alma esté más luminosa que el crepúsculo.

GONZALEZ MARTINEZ ENRIQUE

.

Una de las glorias de la literatura mexicana por su poesía de gran profundidad filosófica.
Nació en Guadalajara en 1871. Estudio en la Universidad de ese lugar la carrera de Medicina.
Su profesión no le impidió dedicarse a la producción literaria.
Poeta modernista que se rebelo contra algunas de las modalidades de este movimiento.
Murió en México en 1952. En su obra poética tenemos:
Los senderos ocultos, La muerte del cisne, La hora inútil, Silenter, Poemas del ayer y de hoy; y Poesías.

CUANDO SEPAS HALLAR UNA SONRISA..

.

Cuando sepas hallar una sonrisa
En la gota sutil que se rezuma
De las prosas piedras, en la bruma,
En el sol, en el ave, y en la brisa;
Cuando nada a tus ojos quede inerte,
Ni informe, ni incoloro, ni lejano,
Y penetres la vida y el arcano
Del silencio, las sombras y la muerte;
Cuando tiendas la vida a los diversos
Rumbos del cosmos, y tu esfuerzo propio
Sea como potente microscopio
Que va hollando invisibles universos,
Entonces en las flamas de la hoguera
De un amor infinito y sobrehumano,
Como el santo de Asís dirás hermano
Al árbol, al celaje y a la fiera.
Sentirás en la inmensa muchedumbre
De seres y de cosas tu ser mismo;
Serás todo orgullo con la cumbre.
Sacudirá tu amor el polvo infecto
Que macula el blancor de la azucena,
Bendecirás las márgenes de arena
Y adoraras el vuelo del insecto;
Y besarás el grafito del espino
Y el sedeño ropaje de las dalias…
Y quitarás piadoso tus sandalias
Por no herir a las piedras del camino.

EL EXTASIS DEL SILENCIO



Del viejo parque en el rincón lejano
Hecho para el amor, tibio y discreto,
Aspiraba el secreto
De la muda caricia de tu mano.
Todo callaba en torno. Solamente
En alas del ambiente
Un concierto de aromas ascendía
Al redor de tu alma y de la mía…
Callaban brisas, pájaros y fuente.
Y no fueron entonces ni tus ojos
Entornados de dicha, ni los rojos
Claveles de tus labios en que abreva
Mi inacabable sed que se renueva
A cada beso tuyo;
No tus senos en flor, no los hechizos
De la rubia cascada de tus rizos;
No tu carne gentil de adolescente
Ni el rosa nacarado de tu frente,
La causa de aquel éxtasis profundo.
Fue tu silencio solo, compañero
De mi muda tristeza, mensajero
De una vaga ascensión fuera del mundo…
Yo te invite a callar, con la mirada
Suplicante de amor. Trémula, nada
Me respondiste, y con el santo miedo
De romper el encanto,
Sobre tus labios colocaste un dedo…
La noche vino, desplegó su manto;
Cruzó por el recinto misterioso…
¡y no has sido jamás como aquel día
tan mía, intensamente mía!


PARÁBOLA DEL CAMINO



La vida es un camino…
Sobre rápido tren va un peregrino
Salvando montes; otro, va despacio
Y a pie, siente la hierba, ve el espacio…
Y ambos siguen idéntico destino.
A los frívolos ojos del primero
Pasa el desfile raudo de las cosas
Que se velan y esfuman. El viajero
Segundo bebe el alma de las rosas
Y escucha las palabras del sendero.
De noche, el uno duerme en inconsciente
E infecundo sopor; el tren resbala
Fácil sobre la talud de la pendiente
Y el viajero no siente
Que en la campiña próvida se exhala
Un concierto de aromas…
El prudente
Que marcha a pie, reposa bajo el ala
Excelsa de Jacob. Cuando el Oriente
Clarea, se hecha a andar; pero señala
El sitio aquel en que posó la frente.
Ambos llegan al término postrero;
Mas no sabe el primero
Que vio, que oyó; su espíritu, desnudo
De toda elevación, se encuentra mudo.
El otro peregrino
Recuerda cada voz, cada celaje,
Y guarda los encantos del paisaje.
Y los hombres lo cercan, porque vino,
A traer una nueva en su lenguaje
Y hay en su acento un hábito divino…
Es como Ulises: hizo un bello viaje
Y lo cuenta al final de su destino…
Porque la vida humana es un camino.





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