Mitología Grecolatina Parte 3



CAPITULO III - RELATOS MITICOS SOBRESALIENTES



Sobre la elección de la más bella, El Juicio de Paris



Paris era hijo de Príamo y de Hécuba, reyes de Troya. Eris, la diosa de la discordia, la única no invitada a la boda del rey Peleo y de la nereida Tetis, apareció al final de la celebración envuelta en una nube y lanzó en el banquete una manzana de oro que decía estar “destinada a la más hermosa”. Zeus se negó a arrogar este título a una de las tres aspirantes: Hera, Atenea y Afrodita, por lo que éstas, finalmente pidieron a Paris, príncipe de Troya, que diera su veredicto.

Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante, Atenea una gran fama militar, y Afrodita le prometió la mujer más hermosa de la tierra. Ganó Afrodita y ésta tuvo que ayudarle a lograr a Helena, hija adoptiva de Tíndaro y esposa de Menelao, que vivía en Esparta. Paris llegó allí con un gran bajel y se dedicó a agradar a Helena. Al poco tiempo, Menelao tuvo que irse a Creta y Paris aprovechó para abrir su corazón a Helena, quien abjuró de su patria y se fue con él. Entonces, Menelao, Guerra de Troya. Durante esta guerra Paris luchó cobardemente contra los griegos y tuvo que ser rescatado varias veces por Afrodita pero finalmente fue herido por Filoctetes. Entonces, Paris volvió junto a Oenona, quien intentó curarlo compasiva y aún enamorada pero no lo consiguió: Paris murió a los pocos días y junto a él fue enterrada Oenona, que falleció de tristeza.

Sobre la crueldad de Hera, El nacimiento de Dionisio



Sus padres fueron Zeus y Sémele. Hera, la celosa mujer de Zeus, cuando se dio cuenta de que su marido estaba locamente enamorado de la princesa tebana, engañó a Sémele diciéndole que le pidiera a Zeus que se mostrara en su divina majestad. Obligado por la promesa hecha a Sémele de concederle sus deseos, Zeus se apareció ante la desdichada mujer en la plenitud de su gloria divina. Cuando ella se acercó a él, acabó carbonizada por los rayos de luz que el dios irradiaba pero cuando Dionisio creció, la rescató del Hades y la trasladó al Olimpo.

En su infancia, Dionisio fue cuidado y educado por los sátiros del bosque y, en especial, por un dios campestre llamado Sileno.

Sobre la crueldad de Hera, Eco



Era una ninfa de la montaña a quien Zeus convenció para que se dedicara a entretener con su charla a Hera, de tal forma que la celosa esposa del dios de dioses no pudiese dedicarse a espiar a sus amantes. Eco era sumamente elocuente y siempre desempeñó la labor encomendada sin problemas pero llegó un momento en que Hera terminó por hartarse de tanta conversación y castigó a Eco con un hechizo que le quitaba la voz, salvo para repetir la última palabra que oyese. Tiempo después, Eco se enamoró de Narciso y lo persiguió por todos lados: bosques, desiertos, mares o fuentes. Sin embargo, Eco no podía confesar su amor a Narciso, pero un día, cuando éste se apartó del camino con el que paseaba con sus amigos y se internó en el bosque, Narciso empezó a llamar diciendo “¿hay alguien aquí?” y Eco respondía “Aquí, aquí”.

Narciso contestó “Ven” y Eco salió de entre los árboles con los brazos abiertos diciendo “ven, ven”. Narciso, a pesar de todo, al verla, se negó a aceptar su amor con cruel desdén. Eco, que se lamentaba de su desdicha, pero también de todos aquellos actos vergonzosos que había llevado a cabo en busca de la atención de Narciso, se escondió en la roca más profunda del bosque y allí se fue consumiendo hasta morir, aunque quedó su voz y sus huesos, que fueron transformados en peñascos, para más horror de su final. Otra versión radicalmente distinta afirma que Eco terminó convirtiéndose en un mero sonido por acción de Pan, que hizo que la despedazaran cuando ignoró el amor que éste sentía por ella.

Zeus y/o Júpiter



Según Homero, se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No fue el creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de protector y soberano tanto de la familia olímpica como de la raza humana. Señor del cielo, dios de la lluvia y acumulador de nubes blandía el terrible rayo. Su arma principal era la égida, su ave, el águila, su árbol, el roble. Zeus presidía a los dioses en el monte Olimpo, en Tesalia. Sus principales templos estaban en Dódona, en el Epiro, la tierra de los robles y del templo más antiguo, famoso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los juegos olímpicos en su honor cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban dedicados a Zeus.

Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera. De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas. Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros hijos, que estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro.

A partir de ese momento, Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra.

En la obra del poeta griego Homero, Zeus aparece representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la justicia y la clemencia y como responsable del castigo a la maldad. Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefesto, dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin distinción de sexo (Ganimedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su esposa Hera.

En la mitología antigua son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido descendencia. También sus metamorfosis en diversos animales para sorprender a sus víctimas, como su transformación en toro para raptar a Europa (véase Los toros y la mitología). En leyendas posteriores, en las que se introducen otros valores morales, se pretende mostrar al padre de los dioses a salvo de esta imagen libertina y lasciva. Sus amoríos con mortales se explican a veces por el deseo de los antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino.

En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia regia. La más famosa de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia.

Pegaso



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(Mitología) Caballo alado, hijo de Poseidón, dios del mar, y de la gorgona Medusa. Pegaso nació del cuello de Medusa después de ser vencida y muerta por el héroe Perseo. Poco después de su nacimiento, el mágico corcel golpeó con una coz el suelo del monte Helicón y en el acto comenzó a fluir un manantial, después consagrado a las Musas y que, según se cree, es la fuente de la inspiración poética. Todos intentaron en vano capturar y amansar al caballo, y conseguirlo se convirtió en la obsesión de Belerofonte, príncipe de Corinto. Siguiendo el consejo de un adivino, Belerofonte pasó una noche en el templo de la diosa Atenea. Mientras dormía, se le apareció la diosa con una brida de oro y le dijo que ésta le permitiría capturar a Pegaso. Cuando despertó, encontró la brida de oro junto a él, y con ella pudo capturar y amansar fácilmente al caballo alado.

A partir de ese momento, Pegaso se convirtió en una gran ayuda para el héroe y lo acompañó en sus aventuras contra las amazonas y la Quimera. Belerofonte, sin embargo, fue víctima de su propio orgullo. Cuando logró volar hasta la cima del monte Olimpo para reunirse con los dioses, el prudente caballo lo derribó y dejó que Belerofonte vagara sin rumbo, desconsolado, rechazado por los inmortales. Pegaso encontró refugio en los establos olímpicos y Zeus le encargó que le llevara el trueno y el rayo, los símbolos de su poder.

Pandora



Según el mito hesiódico, Pandora es la primera mujer, como Eva en la religión judeocristiana. Hefesto (dios del fuego) la modeló a imagen y semejanza de las inmortales, y obtuvo la ayuda de Palas Atenea (diosa de la sabiduría). Zeus ordena su creación para castigar a la raza humana, por que Prometeo se había robado el fuego divino para darselo a los hombres.

Cada dios le otorgó a Pandora una cualidad como la belleza, la gracia, la persuación, y la habildad manual, entre otras; pero Hermes (mensajero de los dioses, e intérprete de la voluntad divina) puso en su corazón la mentira y la falacia.

Según Los Trabajos y Los Días de Hesíodo, había una jarra que contenía todos los males. Pandora a penas la vio, la abrió y dejó que los males inundaran la tierra. Para cuando logró cerrar la jarra, lo único que quedaba adentro era la esperanza, por lo que los humanos no la recibieron. De este mito proviene la expresión ‘abrir la caja de Pandora’. En esta tradición, Pandora representa la perdición de la humanidad al igual que Eva.

De acuerdo con otra tradición, la jarra contenía más bien todos los bienes y Zeus se la entrega a Pandora, para que se la regale a Epimeteo el día de su boda, pero ella la abrió imprudentemente, y todos los bienes se escaparon y volvieron al Olimpo (lugar donde viven los dioses), dejando a los hombres afligidos por todos los males, con el único consuelo de la esperanza.

Epimeteo era hermano de Prometeo, Atlante y Menecio, hijo de Japeto y Clímene. Es un titán (primera generación de dioses, descendientes de Gea y Urano). Cuando Prometeo engañó a Zeus y le robó por fin el fuego sagrado, estaba seguro que debía esperar un castigo. Por esto, le prohíbe a su hermano que reciba regalos de Zeus, pero Epimeteo al ver la belleza de Pandora no pudo contenerse. Epimeteo, entonces es el culpable de las desgracias de la raza humana.

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Según la mitología griega, Pandora fue la primera mujer sobre la tierra. Los dioses, como regalo, le entregaron una caja misteriosa con la orden estricta de que no la abriera nunca. Sin embargo, su curiosidad le hizo abrirla y, entonces, salió su contenido: las plagas y los tormentos que afligen la tierra. La ilustración Pandora abre la caja es del pintor Walter Crane (1845-1915); la influencia prerrafaelista del artista es manifiesta.

El Mito de Hera



Hera es la diosa con mayor rango en el Olimpo, pues es esposa y hermana de Zeus, el dios de los dioses en la mitología griega.

Esta diosa es la hija mayor de Cronos y Rea, y como todos sus hermanos fue tragada por su padre, hasta que Zeus fue salvado de las terribles fauces paternas y, luego, pudo entonces liberar a todos sus hermanos.

Durante la lucha que hubo entre Zeus y los titanes, la diosa fue criada -según unas versiones- por Océano y Tetis, con quienes ella quedó muy agradecida, por lo que cuando ellos riñeron, ella trató de reconciliarlos. Otros narran que fue criada por las Horas, por el héroe Témeno e incluso por las hijas de Asterión.

Una vez que Zeus ganó la gran batalla y se estableció el poder olímpico, éste contrajo matrimonio con Hera. Se cuenta que ella era su tercera esposa, después de Metis y Tetis, no obstante el amor entre Hera y Zeus era anterior incluso a la batalla con los titanes. La boda fue más que suntuosa, y de acuerdo a la tradición, se indica como lugar de la celebración el jardín de las Hespérides (aunque a veces se dice que las manzanas de este jardín fueron sólo el regalo de Gea a Hera el día de su casamiento, y que la diosa las sembró en su jardín). En la Ilíada se cuenta que la boda se llevó a cabo en la cumbre del Ida de Frigia. También, se ha mencionado que se realizó más bien en el lugar místico de Eubea. La divina unión tuvo como frutos cuatro hijos: Hefesto, Ares, Ilitía y Hebe.

Como esposa del líder de los dioses, Hera se convirtió en la protectora de todas las mujeres casadas. Por ello, se la representa como mujer celosa, vengativa y violenta, pues Zeus -que le era infiel constantemente- provocaba sus iras, de las que hacía víctimas no sólo a las amantes sino a los hijos producto de los amores prohibidos.

Fue así como Heracles cayó en desgracia con Hera, pues era hijo de Zeus y Alcmena, y fue tal vez el que más sufrió la cólera de la diosa. A ella se le ocurrió la idea de los doce trabajos a los que se sometió al semidios, y lo persiguió sin límite hasta el fin de sus días.

Sin embargo, estos ataques de celos también le costaban caros a la diosa, pues Zeus siempre protegía a sus hijos y a sus amantes de la venganza de Hera. Por ejemplo, cuando Heracles se vio envuelto en una tormenta enviada por Hera cuando él regresaba de tomar Troya, Zeus la suspendió del Olimpo y le ató un yunque en cada pie. Hera más tarde se reconcilió con Heracles.

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Las leyendas en que esta importante diosa interviene son muchas. Por ejemplo, persigue a Io, la convierte en vaca y convence a los Curetes de desaparecer a su hijo, interviene en el trágico origen de Sémele, produce la locura de Tamante e Ino por haber criado a Dionisios, hijo bastardo de Zeus con Sémele. Aconseja a Artemisa para que asesine a Calisto, e intenta impedir el parto de Leto, de dónde nacieron Apolo y Artemisa.

Sin embargo, la ira de Hera no siempre se relaciona con los celos, a veces también lucha por poder. Por ejemplo, castigó a Tiresias y lo dejó ciego, por darle la razón a Zeus en una discusión que entabló la pareja sobre quién gozaba más de los placeres del amor, si el hombre o la mujer.

Además, participó en el concurso de las manzanas para averiguar cuál diosa era la más bella, donde Paris fue árbitro. Como éste eligiera a Afrodita, su cólera cayó sobre él y sobre Troya, por lo que la balanza se inclinó por los griegos o aqueos, hecho que se confirmaba porque Hera naturalmente estaba designada como la protectora de Aquiles, héroe griego hijo de Tetis, a quien Hera le debía tanto, como ya dijimos. Incluso, la diosa extendió su protección a Menelao, y lo hizo inmortal. Anteriormente, Hera había protegido a los Argonautas, y ayudó a que salieran bien librados de las Rocas Cianeas y de los pasos de Caribdis y Escila.

Por otro lado, se sabe que la diosa participó en la lucha contra los Gigantes y que fue perseguida y atacada por Porfirión que se había enamorado de ella. Éste intentó hacerla suya por la fuerza, pero mientras le arrancaba los vestidos, Zeus llegó en auxilio de la diosa y le envió un rayo al atacante que fue asesinado completamente por un flechazo de Heracles. De igual forma, Ixión también la atacó con un deseo incontrolable y violento, pero Zeus una vez más la protegió mediante una nube que modeló para engañar al pérfido.

Sus atributos comunes eran el pavo real, cuyo plumaje pasaba por ser los ojos de Argos, el guardián que Hera le asiganra a Io, y sus plantas eran el helicriso, la granada y el lirio. En la mitología latina o romana fue conocida como Juno.

El Mito de Galatea y Polifemo



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En la mitología griega hay dos leyendas protagonizadas por dos Galateas diferentes. La más conocida y la que nos va a interesar en esta oportunidad es la de Galatea y Polifemo.

Galatea era hija de Nereo (hijo de Ponto y Gea) y de una divinidad marina siciliana. La joven era muy hermosa y totalmente blanca y habitaba en el mar calmo. Polifemo, el cíclope (hijo de Poseidón y de la ninfa Toosa, monstruo gigante con un sólo ojo) estaba muy enamorado de Galatea, pero ella no le correspondía.

El corazón de Galatea pertenecía al bello Acis, hijo del dios Pan (dios de los pastores y rebaños) y una ninfa. Una vez que los amantes se encontraban descansando a la orilla del mar, Polifemo los descubrió. Acis intentó huir, pero el furioso monstruo le lanzó una enorme roca y lo aplastó.

Galatea muy triste, acudió a la naturaleza de su madre Toosa y lo convirtió en un río de límpidas aguas que llevó su mismo nombre.

Según algunas versiones, después Galatea estuvo con Polifemo y de esta unión nacieron Gálata, Celto e Ilirio, epónimos de los pueblos de los gálatas, los celtas, y los ilirios respectivamente.

En otras tradiciones, Galatea pertenecía en cuerpo, alma y corazón al imponente Polifemo, pero Acis se enamoró de ella. Cuando el cíclope descubrió tal cosa, celoso y encolerizado intentó matarlo lanzándole unas rocas, pero antes de que lo pudieran alcanzar, Acis se transformó en río y así evitó la tragedia.

Aquiles simboliza el ímpetu de la juventud y personifica el ideal de la amistad

Aquiles fue el más importante de los héroes griegos de la guerra de Troya: joven ardoroso fuerte, su carácter es esencialmente belicoso. Frente a Ulises, que es su opuesto en carácter debido a que simboliza la astucia y la inteligencia pragmática, Aquiles personifica el ímpetu y la audacia espontánea. Es hijo del rey Peleo y la diosa Tetis, la joven. Pero, como su padre, Aquiles es mortal. Dos leyendas relatan la causa de esa mortalidad: en la primera, Tetis trata de inmunizar a su hijo sumergiéndolo en el río Estigia; consigue hacerlo invulnerable en todo su cuerpo, exceptuando el talón por donde lo sujetaba.

La segunda versión cuenta que Tetis, a escondidas, exponía a su hijo al fuego y luego le curaba las heridas con ambrosía, cuando fue sorprendida por Peleo. El significado de esta actitud del padre, en el mito de Metanira, madre de Demofón, en el mito de Deméter (Ceres): ambos interfieren en las acciones de los dioses, expresando la desconfianza y la incredulidad de los hombres ante situaciones desconocidas. En ambos mitos todo es echado a perder por la intromisión de un mortal incapaz de aceptar algo que le es extraño, incomprensible y hasta criminal.

Cuando Aquiles era un muchacho, el adivino Calcas profetizó que la ciudad de Troya nunca podría ser conquistada sin su ayuda. Su madre, Tetis, sabía que si su hijo iba a Troya, moriría, así que envió a su hijo a la corte de Licomedes, donde permaneció escondido por algún tiempo, disfrazado de mujer. Durante este tiempo se enamoró de la hija de Licomedes, y tuvo un hijo, Neoptolemo. Sin embargo, fue descubierto por el astuto Ulises, que se presentó como mercader y exhibió entre las mercancías, una armadura. La única “doncella” que se entusiasmó con las armas fue Aquiles, que decidió partir voluntariamente con Ulises hacia Troya, como jefe de los Mirmidones, y acompañado de su amigo Patroclo.

En la guerra se distinguió como un luchar infatigable. He conquistó 23 ciudades en territorio troyano, incluída Lyrnessos, donde obtuvo a Briseida como trofeo de guerra. Más tarde, Agamenón, el jefe de todos los griegos, fue forzado por un oráculo a desprenderse de su esclava Criseida, y tomó Briseida de Aquiles, que se retiró a su tienda enfurecido, jurando no luchar más. A partir de este momento los troyanos tomaron la ofensiva, y los griegos comenzaron a retroceder hacia el mar. Aunque rehusó salir al combate, permitió a su amigo Patroclo salir con sus propias armas.

Al día siguiente, el troyano Héctor, mató a Patroclo creyendo que era Aquiles, y le despojó de su armadura. Símbolo de la impetuosidad, acometividad e irreflexibilidad de la juventud, Aquiles se irrita fácilmente: cuando se siente humillado por Agamenón, abandona la lucha, aun sabiendo que su ausencia del campo de batalla acarrearía grandes perdidas a los griegos. Y sólo regresa al combate para vengar la muerte de Patroclo. Patroclo es el gran amigo de Aquiles, desde la infancia. Se educaron juntos y viven todas sus aventuras en común. La amistad es un elemento muy importante en este mito.

Para los antiguos griegos, la amistad entre hombres era una virtud, encarada como un verdadero ideal. Tal admiración por la amistad masculina es explicada por la posición social inferior de la mujer. Aquiles, enfurecido por la muerte de su amigo, obtuvo de su madre una nueva nueva armadura forjada en la fragua de Vulcano, y salió al campo de combate, donde mató a Héctor, arrastrando su cuerpo atado a su carro en torno a los muros de Troya, sin permitir que tuviera los ritos funerales. Sólo cuando Príamo, el padre de Héctor y rey de Troya, vino en secreto a entrevistarse con Aquiles, éste le devolvió el cuerpo del héroe, en uno de los pasajes más emotivos de la Ilíada.

Continuó luchando, derrotando una y otra vez a los troyanos y a sus aliados, incluída la guerrera amazona Pentesilea.
Finalmente, Paris, hijo de Príamo, con la ayuda del dios Apolo, hirió a Aquiles con una flecha en su único punto vulnerable, el talón. Aquiles murió de la herida.

Después de su muerte hubo una disputa por su armadura, y se decidió otorgarla al más bravo de los griegos. Ulises y Ayax compitieron en la final, cada uno con un discurso explicando por qué se lo merecían más que nadie. Ulises ganó, y Ayax perdió la razón y se suicidó.
A Aquiles se le han atribuido muchos episodios románticos, entre ellos con Pentesilea, la amazona a la que mató en el campo de batalla, y también se ha dicho que se casó con Medea.

La manzana de la discordia



Cuando nació la diosa Afrodita (Venus), que apareció encima de una concha grande, en el mar, Zeus le mandó un carro tirado por palomas para que la subieran al Olimpo.

Cuando llegó allí, tan sumamente hermosa, Hera (Juno) y Atenea (Minerva), que se creían las más hermosas del Olimpo, al verla la empezaron a odiar por su hermosura. Había en el Olimpo otra diosa, Eris (Discordia), que se la pasaba armando peleas y disgustos en todas partes.

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En cierta ocasión no quisieron invitar a Eris a una fiesta de un casamiento que hubo en el Olimpo, por temor a que dañara la velada. Ella se sintió mal y para vengarse cogió una manzana de oro y la marcó: “Para la más hermosa”. Y la tiró bajo una mesa donde la pudieran ver las tres diosas (Afridita, Hera, Minerva). Cuando la vieron, cada una empezó a decir que era de ella, por ser ella la más bonita. Se armó un gran pleito, que tuvo que intervenir Zeus quien dijo: “Ésto que lo resuelva Paris”.

Salieron las tres para el monte Ida, donde vivía Paris.

Paris era hijo de Príamo y Hécuba, los reyes de Troya.

Troya, ciudad ubicada en Asia Menor, era enemiga de los griegos. Cuando Hécuba estaba en embarazo de Paris, tuvo un sueño que lo que le estaba naciendo no era un muchacho sino un hachón prendido, con una tremenda llamarada, ella le contó a su marido, Príamo, y un adivino dijo que eso quería decir que lo que iba a nacer iba a ser la causa del acabe de la ciudad. Entonces Príamo dio la orden de que cuando naciera le mataran. Cuando nació su madre se lo dio a un esclavo para que lo dejara en el monte Ida, envuelto en pañales. Allí lo encontró un pastor y lo llamó Paris, quien lo crió. Creció y fue muy buen mozo, como sería que una vez se lo encontró la ninfa Enone y se pegó tremenda enamorada que se tuvo que casar con él.

Donde Paris, fue donde mandó Zeus a las tres diosas para que resolviera a quién pertenecía la Manzana de la Discordia, donde decía “Para la más hermosa”.
Cuando ellas lo vieron tan indeciso fue que resolvieron sobornarlo.

Hera lo llamó aparte y le dijo: -Si me escoges a mí te hago dueño de toda el Asia-

Atenea le dijo: -Si me escoges a mí te vuelvo un sabio y hago que ganes todas las batallas que tengas con los griegos- Y Afrodita le dijo: -Si me escoges a mí, te doy como premio la mujer más hermosa del mundo. Paris sin pensarlo dos veces optó por la propuesta de Afrodita, ya que estaba cansado con su esposa Enone, y le entregó la Manzana de la Discordia (así habían llamado esta manzana). Pero las cosas no se quedaron así, pues las otras dos diosas perdedoras juraron que se vengarían de los troyanos. Salió Paris a buscar a la mujer más bonita del mundo y llegó a Esparta y tocó en la puerta del palacio de Menelao, que era el rey de allá, y esposo de Helena, precisamente la mujer más bonita del mundo.

Helena era hija de Zeus con Leda y melliza de Pólux, hermana de los también mellizos Cástor y Clitemnestra, estos dos últimos hijos de Tíndaro.
En Esparta recibieron muy bien a Paris. En cierta ocasión salió Menelao de urgencia para una guerra. Helena y Paris se enamoraron, y se escaparon para Troya.
Cuando volvió Menelao de su guerra se enteró de lo que había pasado. Llamó a los otros jefes griegos, compañeros de él a que fueran a Troya a recobrar a Helena y a castigar a Paris. Así empezó la famosa historia de la guerra de Troya.

El Mito de Ariadna



Ariadna es la hija del rey Minos y Pasifae de Creta. Su padre tenía en un laberinto al minotauro, a quien había que alimentar con gente ateniense cada nueve años.

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La tercera vez que los atenienses debían pagar su tributo, Teseo, -hijo de Egeo, el rey de Atenas- se ofrece a ir y matar al minotauro. El problema era que el minotauro vivía en un laberinto del que no se podía escapar.

La hija de Minos, Ariadna vio a Teseo y se enamoró de él, por lo que decidió ayudarlo con la condición de que se casara con ella y se la llevara lejos de su temible padre.

Teseo aceptó, y así fue como Ariadna le regaló un ovillo para que una vez en el laberinto, fuera desenrollándolo y pudiera servirle de guía al regreso e indicarle el camino de regreso.

Cuando Minos supo que Teseo había matado al minotauro montó en cólera por lo que Teseo tuvo que apresurarse en la huída en la que lo acompañó Ariadna. Pero ella nunca llegó a ver la tierra de Teseo, Atenas, pues en una escala que él hizo en la isla de Naxos, la abandonó dormida en la orilla.

Las versiones de esta traición varían mucho y se han hecho un sinnúmero de hipótesis. Se ha dicho que Teseo dejó a Ariadna en la playa porque estaba enamorado de otra mujer, también que fue por orden de los dioses, o sino que mientras ella se encontraba en la playa recuperándose de un mareo, él regresó al barco, y este zarpó impulsado por un misterioso viento.

Pero, Ariadna no se amilanó mucho y olvidó sus penas de amor con el dios Dionisio, quien se había enamorado profundamente de ella. Se casó con ella y la llevó al Olimpo. Como regalo de bodas le dio una diadema de oro que hizo Hefesto y que luego se convirtió en constelación.
Sus hijos con Dionisio fueron Toante, Estásfilo, Enopión y Pepareto.

Su muerte es objeto de varias versiones pues hay quienes dicen que Artemisa la mató, cumpliendo órdenes de Dionisio. Pero también hay quienes opinan que ella murió en la isla de Naxos, donde Teseo la había abandonado cuando ella dio a luz.

CAPITULO IV



- PROYECCIÓN EN LAS ARTES PLÁSTICAS



1. GRECIA



Cronología: El arte griego consta de tres períodos:

1. Arcaica: antes del s. V a. de C.
2. Clásica: s. V - IV a. de C. (Es el momento cumbre).
3. Helenística: s. III a la mitad del s. II a. de C.

Este arte se va distinguir por:



- La dimensión humana. Todas las manifestaciones están presididas por la preocupación hacia el hombre. (Cultura antropocéntrica).

- La figura humana ocupa el lugar principal y cuando no único.

- La arquitectura huye de lo colosal, todos los edificios han de estar proporcionados a escala humana. Los templos son de dimensiones relativamente modestas. (El Parthenón tiene 11m. de altura).

- La calidad técnica. El ideal será la perfección y no la novedad y de ahí la continuidad, la ausencia de saltos bruscos, la evolución paulatina en cualquiera de las artes.

- La tendencia a la simetría. La belleza es el orden, la proporción, la armonía.

1.1. La Arquitectura



- Es de sillería, perfectamente regular y uniforme y el material característico en la etapa clásica es el mármol blanco. Es también una arquitectura adintelada y por tanto renuncia al arco y la bóveda.
Su obra más genial es el templo.

EL TEMPLO



El templo griego no es muy grande porque únicamente se construye para albergar la estatua de la divinidad y en su interior sólo puede entrar el sacerdote (no constituye un centro de reunión). Los ritos tienen lugar fuera del templo por lo que se cuida mucho el exterior del templo.
El interior del templo era muy sencillo y donde los arquitectos desplegaron su arte fue en el exterior. Es como una escultura, está pensado para ser visto por fuera.

La planta:



En la cella o naos es donde estaba la imagen de la divinidad y esta cámara estaba precedida por otra más pequeña a modo de vestíbulo que es el pronaos. En la parte posterior solía haber otra sala donde se guardaban los tesoros, que era el opistódomos.

El templo se levantaba sobre tres escalones, que es lo que se denomina el estereobato y la superficie (la del escalón superior) es el estilobato. A continuación viene la columna con el fuste y el capitel; sobre la columna está el entablamento, que es todo lo que hay desde el capitel hasta el techo. El entablamento está dividido en cuatro elementos: el arquitrabe, que es una banda lisa sin decorar inmediata a los capiteles; el friso que es otra banda pero decorada, situada sobre el arquitrabe; sobre el friso está la cornisa, que es una banda lisa que sobresale del arquitrabe y el friso; y la última parte es el frontón, que es la parte superior que tiene forma de triángulo cuya parte interior se llama tímpano y se decora con esculturas.

Otros elementos son las cariátides, que son figuras femeninas que se colocaban en lugar de las columnas. Si estas figuras eran masculinas, se llamaban atlantes.

- El sistema constructivo se va a ajustar a unas reglas que van a fijar el tamaño y forma del edificio y así surgen tres órdenes: dórico, jónico y corintio.

El orden Dórico



Es el más sobrio, de proporciones más robustas. La carcterística es que el fuste descansa directamente sobre el estilobato, es decir, que no tiene basa.

La columna tiene el fuste estriado con lo que se llama arista viva y en ocasiones el fuste presenta un ligero abombamiento que es lo que se llama éntasis.

El capitel está formado por el equino, una pieza de perfil curvo y de corte circular, y el ábaco cuadrado y liso que soporta directamente el entablamento.

En cuanto al entablamento, presenta el arquitrabe liso y el friso decorado a base de triglifos que son bandas verticales y metopas que son cuadradas y están decoradas con relives (se alternan los triglifos con las metopas).

El orden Jónico



Se diferencia por la mayor esbeltez y mayor riqueza decorativa. El fuste tiene basa, es más delgado que el dórico y más alto y carece de éntasis. Además el fuste está recorrido por 24 estrías.

Lo más característico es el capitel que está formado por volutas que encuadran el equino y el ábaco es más fino que el del orden dórico.
En el entablamento, el arquitrabe está dividido en tres fajas horizontales y el friso es una superficie continuada decorada con bajorrelieves (no está dividido en triglifos y metopas).

El orden Corintio



Es más tardío (helenismo y principio del románico) y está más cargado. Es similar al jónico, lo único que cambia es el capitel. Éste tiene forma de campana invertida cubierta con hojas de acanto.

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- Denominación de los templos:



Cuando están rodeados de columnas (de un peristilo) en todo su perímetro es un templo períptero y si están doblemente rodeados de columnas (tienen dos peristilos) es díptero.

Cuando las columnas están situadas sólo en la fachada principal se llama próstilo y cuando tiene columnas en la fachada principal y en la posterior se llama anfipróstilo.

Si tiene la planta circular y está rodeado de columnas (es una construcción posterior) es un tholos.
En cuanto al número de columnas que hay en la fachada principal, si tiene dos columnas es dístilo, si tiene cuatro tetrástilo, si tiene seis hexástilo, etc.

- Los Refinamientos.



El afán de belleza perfecta les llevó a realizar en sus templos una serie de correcciones calculadas con precisión para evitar que, por ilusiones ópticas, se vieran defectos inexistentes. (Estos refinamientos en realidad no tenían ningunas funcionalidad, sólo eran debidos a su afán de belleza y perfección).

- El entablamento se tiende a ver curvo, vencido por el centro, y por ello se tiende a elevar unos centímetros las columnas centrales para evitar esa ilusión óptica.

- Las columnas de los ángulos son más gruesas porque es donde da más luz y parecen más pequeñas.

- Los edificios tienden a verse inclinados hacia afuera cuando son muy grandes así que lo que hacen es inclinar la fachada hacia el interior.
Los templos se revestían con yeso o estuco y luego se coloreaban con determinados colores (chillones) dependiendo de la parte del templo que fuera. Esto se hacía por tradición ya que aunque los templos eran de mármol, antiguamente se hacían con materiales pobres y se policromaban.