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Mitos de la región de Magallanes Parte 3 - Monografía



 
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LA GOLETA NEGRA



Hace años, junto a las aguas del canal Beagle, había una goleta negra abandonada que ejercía singular temor en los habitantes de las regiones sureñas. Narrábase que cuatro veces en 40 años, sus palos enhiestos atrajeron la desgracia. Una vez la encontraron tripulada por muertos.

Cada hombre estaba en su puesto y todo se encontraba en perfecto orden. El asesino debió haber procedido a traición y rápidamente. Las puñaladas eran certeras y de mano maestra. En los cadáveres encontrados nada denotaba la causa de sus muertes.

En el segundo viaje el patrón embarcó a su mujer, y la tripulación, después de matar al capitán, encalló la goleta en una playa desierta. Nadie sabe cual fue la suerte de la pasajera, pero todos pueden imaginarla…
Pasó el tiempo y nuevamente la goleta fue al mar. Entonces se produjo un motín a bordo en medio de una tempestad, el capitán tuvo que contener a los amotinados montando guardia, arma en mano, durante cuatro días y cuatro noches. Cuando logró llegar a un puerto, una crisis nerviosa le produjo un acceso de locura y las autoridades lo encerraron.

El último viaje de la goleta lo hizo el inglés llamado Harry Colyn Harts. Se embarcó con su esposa y su hijita de ocho años y a los pocos días de navegación desapareció la pequeña.

La goleta quedó encallada en el canal Beagle sin que marino alguno se atreviera a reflotarla para ir al sur. Los viejos lobos de mar la rondaban rabiosos y sus maldiciones iban tejiendo una neblina de pavor.

Pero los niños se atrevían a saltar al puente y jugaban a los piratas, imaginando que la goleta avanzaba.

En la sucia cubierta de la goleta un grupo de muchachos tomó un día de posesión de la nave. De pronto se desencadenó una tempestad. La goleta se inclinó, herida en un costado, rodaron los palos con un estrépito de tragedia y los niños fueron arrastrados por el torbellino de las aguas.

EL MISTERIO DEL “MALBOROUGH”



En octubre de 1913, la tripulación del velero inglés Jhoston que estaba navegando a la altura de Punta Arenas, avistó un barco que aparentemente iba al garete. Como no respondió a las señales de Jhoston, el capitán de éste despachó un bote con seis marineros para efectuar un reconocimiento a bordo de la extraña nave. A primera vista parecía que se trataba de un barco abandonado por su tripulación.

Sin embargo, al subir por la borda, los marinos del Jhoston descubrieron un esqueleto cerca del timón. Había tres esqueletos más en el pañol; diez en el dormitorio de los tripulantes y seis en el puente. En la proa, muy deteriorada del barco, de podía leer aún su nombre: Malborough.

Esta nave había salido de Littletown, Nueva Zelanda, veintitrés años antes, en enero de 1890, rumbo a Glasgow, bajo el mando del capitán Hird; tenía 23 tripulantes y 8 pasajeros a bordo, y llevaba un cargamento de lana en sus bodegas. El Malborough se perdió en el Estrecho de Magallanes.

LA VIRGEN DE TIERRA DEL FUEGO



Cierto día de 1876, navegaba la goleta lobera San Pedro hacía Punta Arenas con las bodegas llenas de pieles.

Esta nave, ya había navegado los canales Beagle, Darwin, O’Brien y Ballenero, pero ahora navegaba airosamente, desplegando todas sus velas a través de los últimos islotes de la península Brecknock.

Fue, más o menos en este sector, que los de la goleta divisaron un naufragio. Cuando se acercaron más, aquel bulto desconocido, resultó ser el casco de un gran buque, recostado sobre unos arrecifes cercanos a la costa. Aunque las ruinas parecían abandonadas, el patrón de la goleta, José Nogueira, decidió explorarlas.

No había allí alma viviente, pero sí eran visibles los rastros dejados por los indios yaganes, que se habían llevado utensilios tales como velas, masteleros, etc. Lo único que habían dejado era un trozo de madera colorada que estaba bajo el enorme bauprés.
Este mascarón, representaba una dama vestida con una amplia túnica azul, con muchos pliegues y tenía una corona de flores de lis, era una Virgen, sin duda. Los loberos decidieron llevarse esta imagen a la cubierta de la San Pedro. Luego, esta nave siguió su viaje, desplegando todas sus velas, antes que la sorprendiera la noche. Pocos días después, la goleta ya se encontraba fondeada en al rada de Punta Arenas, cerca de la playa, donde se encontraba la mitad de la colonia emocionada, que había ido a recibirla.
Al día siguiente, se desembarcó la imagen y la tendieron en una lona sobre la playa, todos los colonos la rodearon para curiosear, mientras escuchaban los relatos de José Nogueira. En eso se acercó al grupo el cura y capellán Mateo Matulski, diciendo para mi representa a Nuestra Señora Purísima.

Todos, al instante, llevaron la imagen hasta la capilla, donde fue religiosamente depositada. A pesar de todo, los colonos, insistieron en llamarla la Virgen de Tierra del Fuego.

En el edificio más grande de la colonia, moraba el Mayor de Artillería y Gobernador del Territorio, don Diego Dublé Almeida.

Mientras un secretario le contaba la devoción que ella alcanzaba, al gobernador le pareció inaudita la presencia de una nueva divinidad, pero decidió al fin visitar la capilla. Al ver la imagen, la examinó por largo rato, luego salió a la calle sin decir nada.

Días después, Dublé aplicó una multa de cincuenta pesos fuertes a José Nogueira, por haberse apropiado de aquella imagen decorativa sin decir nada a las autoridades, e inmediatamente ordenó la traslación de la imagen al recinto del cuartel, cuyo dominio pertenecía al fisco. Un pelotón de artillería se llevó la imagen y la depositaron dentro de la casa de los oficiales. Según Dublé, esta figura representaba a la protestante Reina Victoria de Inglaterra.

Nunca hubo acuerdo entre moros y cristianos, acerca de si fue Nuestra Señora de la Purísima o la terrena Reina Victoria de Inglaterra, mas la imagen y los actores, ya no existen y mucha gente cree que en realidad se trataba de una Virgen.

EL JARDÍN DEL PUESTO



Orozimbo Barrientos, propietario de la estancia Salto Grande, se sentía realmente orgulloso aquel día. Había triunfado, venciendo las dificultades que se opusieron a su paso, cuando decidió colonizar le península Grey. No en balde había explorado la región la región del cerro Paine durante tres años, buscando terrenos aptos para la ganadería. Un invierno en esa zona le bastó para saber que, no obstante la altura, las ovejas podían resistir el rigor del invierno, refugiadas en los montes y valles.

Pero no hizo caso a las recomendaciones de quienes le decían que no se instalara en el Paine, que era muy lejos, que faltaban caminos, que la nieve mataría a sus animales. Él poseía la experiencia de muchos años como ovejero, además tenía sus ahorros, de muchos años de sacrificio. Gozaba también de aprecio de los dueños de estancia, que le concedieron facilidades para la compra de ovejas.

Este fue su primer año de trabajo, por eso, luego de una dura jornada, celebraba junto a su mujer, hijos y trabajadores un gran banquete. Era todo perfecto, estaban todos, pero había un solo detalle, no estaba en ese momento el puestero, don Carmen Oyarzún, debido a que el día anterior había tenido una discusión con uno de los trabajadores, un argentino.

Durante la comida, alguien comentó la ausencia del puestero. El argentino, jactándose, dijo que lo había detenido el miedo, otro le respondió que no había venido porque era prudente, ya que si se alteraba, al argentino le iba a matar. Al oír esto, el argentino, que se encontraba ebrio, se enojó y fue a buscarle pelea a don Carmen. Intentaron detenerlo pero fue en vano. Aunque no les importó demasiado, porque en el estado en que se encontraba no encontraría ni el caballo. Pero sin embargo, se fue velozmente.

Una hora después, todos dormían en la estancia Salto Grande. En la noche tranquila, sólo se oía el rumor de la cascada del Paine. La luna se miraba la cara en el espejo del lago Pehoé. Orozimbo Barrientos se levantó con el alba. Recién aclaraba y ya había agitación en la estancia. Don Orozimbo, fue al potrero a ensillar su caballo, quería saber noticias del argentino, llevaba el caballo hacia fuera cuando vio a Juan Peralta, que iba a su encuentro gritando.

“Encontramos un caballo en el río”. Fueron a ver y era el caballo del argentino. Don Orozimbo, desconfió, porque le pareció extraño. De todos modos se fue sin darle importancia. Cuando llegó al puesto, Don Carmen salió a saludarlo. Don Orozimbo, le clavó los ojos, enseguida hizo que don Carmen se ruborice. Estaba muy tenso. Don Orozimbo le preguntó por el argentino, y el puestero dijo que no lo había visto. El patrón no le creyó, pero no quiso martirizarlo y se fue, después de todo, eran cosas de hombre. Antes de que se fuera, el puestero le pidió unas flores a la señora del patrón.

Pasó el tiempo y un día llegó don Orozimbo y su familia de visita, con la excusa de ver el jardín. Les llamó la atención su forma, era chico, rectangular y estaba rodeado por una pequeña cerca. Rato después, el puestero confesó que dejaría el campo y se iría a Chiloé. Se marcharía en dos meses, pero dos días después ya no estaba.

Una mañana don Orozimbo fue sorprendido por la visita de un amigo que venía de la argentina. Conversaron en forma muy animada hasta que de repente, el forastero comentó que se había cruzado en el camino con don Carmen. Esto confirmó la teoría de don Orozimbo.

Un día, don Orozimbo, fue al puesto y vio, sorprendido, que en el supuesto jardín, don Carmen, antes de irse, puso una cruz en el extremo del sepulcro. Con eso se aclaró todo. El argentino, llegó hasta el puesto y don Carmen lo mató, tirando el caballo al río, para hacernos creer que se había caído. Dijo, que había removido la tierra para un jardín, pero no aguantó el cargo de conciencia y se escapó para la Argentina, al menos, ahí está fuera del alcance de la justicia.

Y así fue no más.

LA VIEJA REENCARNADA



En la estancia Sol y Luna había una trabajadora cuyo nombre era Mercedes González.

Esta señora era muy querida por todos los trabajadores, por el cario que les brindaba y por sus ricas comidas. Todos la querían, hasta que un día que caminaba por la nieve, pisó un pedazo de hielo, se cayó y se golpeó en la cabeza, muriendo instantáneamente.

Pasaron tres meses. La vida y el trabajo continuaban en la estancia.

Un día se trajo hasta los corrales de la estancia un nuevo piño de ovejas. Cuando estaban juntando las ovejas madres con sus hijos, se dieron cuenta que una estaba sola en al manga. Los trabajadores creyeron que era “guachita”.

La oveja gaucha era un poco distinta a las demás. Se distinguía por su buen carácter y pasó a ser la regalona de la estancia, ¡claro, si ella estaba tan solita!
Un día los trabajadores estaban jugando con la linda ovejita, cuando de repente ésta baló y escucharon lo siguiente: “Soy Juana Mercedes y les quiero mucho”. Los trabajadores quedaron atontados con lo que habían escuchado.

En la estancia siguió el trabajo, los hombres continuaban con la duda de lo que habían escuchado.

Un día, esta ovejita que los trabajadores llamaban la oveja encantada, caminaba sobre la pampa nevada y sin darse cuenta rodó por una quebrada golpeándose fuertemente la cabeza quedando tirada muy abajo con su mirada fija al cielo. La oveja encantada había muerto.

¿Con todas estas coincidencias, se podría decir que fue una reencarnación de Juana Mercedes? ¿Habrá sido verdad todo lo contado? Estas preguntas siguen sin respuestas en la estancia Sol y Luna, pero siempre hay alguien que ve corriendo por la pampa a la oveja encantada.

DOÑA ENCARNACIÓN



Corría el mes de octubre del año 1913, cuando arribaron a la ciudad de Punta Arenas dos familias provenientes de Chiloé; como tantas otras personas venían a esta tierra agreste e inhóspita con el alma llena de ilusiones; de planes, con nuevas perspectivas de trabajo y con la esperanza de seguir formando su familia más grande y hermosa.

Pero cada niño que nacía ene le seno de estas dos familias, que compartían una gran casa en el barrio Yugoslavo, moría a los dos o tres meses de vida.

Cuentan que mientras los bebés dormían, y todos estaban ocupados en sus quehaceres, un perro grande y negro entraba a lamerlos y a llevarse el resuello de las criaturas hasta que morían.
Así comenzó a correr el comentario de boca en boca, hasta que un día doña Encarnación, una de las mamás, que trabajaban en el matadero, se quedó en la casa, se escondió en el dormitorio y quedó agazapada ahí esperando con un cuchillo en la mano.
De pronto se abre la puerta, y se introduce un perro negro, efectivamente, de gran tamaño. Se acerca a la cuna del bebé que ya estaba enfermo, pues caían en gran debilidad, lo lame y luego se pone delante de él para respirar su aire; entonces doña Encarna; cuchillo en alto, se acercó sigilosamente y: ¡zaz! Le voló la oreja izquierda. El perro sangrante y aullando salió como alma que se lleva el diablo.

La madre cargó su bebé y lo acunó en sus brazos jurándose a sí misma, que ése, ni ningún otro hijo se le moriría jamás, porque al mirar al suelo descubre que la oreja ahora era humana.

Doña Encarna, chilota, muy decidida, cogió la oreja y la puso en un plato, para de alguna manera, secarla y guardarla, pues ella estaba segura que el famoso perro desorejado volvería en algunas de sus formas para saber que había pasado.

Pasaron los días y doña Encarna esperaba, ya había rezado rosarios para mejorar al niño y alejar los espíritus.

Una mañana llegó un compadre del matrimonio, el cual había pretendido a doña Encarna, chilota muy bien plantada y buena moza y: ¡Oh!, tenía vendado el lado izquierdo de la cabeza.

- ¿Pero qué le pasó compadre por Dios?- dijo doña Encarna, pensando para sus adentros- ¡Aquí está este desgraciado!
- Pues verá Ud. comadre que tuve un accidente en el campo, mientras cumplía faenas, la rama de un árbol pesado me voló la oreja. ¡Me va a creer!
- Triste su historia compadre - dijo doña Encarna- , pero no se le de ná, puede pegarse ésta, - dijo presentándole la oreja en el plato- . El dueño ya no volverá a necesitarla, pues la próxima vez que pise mi casa o mire alguno de mis chiquitos, le clavaré el cuchillo en el corazón.

El compadre salió despavorido, tan rápido como lo llevaron los pies. De él nunca se supo y doña Encarna completó feliz su media docena de hijos.

LA LUZ MALA



Cuentan los puesteros de una localidad cercana a Villa Tehuelches que han visto al diablo en persona, portando una extraña lámpara, por sectores de Morro Chico.

Se comenta incluso que un joven del sector quedó perturbado mentalmente tras ver a la luz mala, como llaman a esa lámpara del demonio.

Este es el relato de un anciano que fue testigo de la luz: “Un día de invierno quedé de juntarme con otro veterano. Yo iba caminando cuando una luz me empezó a seguir. Yo dije, Teodoro, no hagas bromas, creyendo que eran cosas del otro anciano. Repetí varias veces lo mismo, y por culpa de la luz me caí en un pozo que parecía no tener fin, hasta que llegué al fondo. Se parecía a una cueva y comenzaron a aparecer espíritus, almas, muertos y otras figuras tétricas”.

Un día un joven ovejero trató de seguir a la luz y esto fue lo que le sucedió: “Esta maldita luz tiene que aparecer - dijo- , o de lo contrario me mato”. Entonces una luminosidad rompió la oscuridad circundante. El joven ovejero inició una lucha con esa luz, hasta caer rendido. Dice la gente de campo que tras su muerte el joven se convirtió en árbol, y advierte con un movimiento de sus ramas cuando la luz mala va a aparecer.


¿DUENDES EN RÍO DE LOS CIERVOS?


A mediados del año 1947, recién finalizaba la Segunda Guerra Mundial, la ciudad de Punta Arenas fue impactada por una noticia sorprendente: habían aparecido duendes en el sector de Río de los Ciervos, haciendo bromas y sembrando pánico a la vez.

En una vivienda, conocida como la “Casa Colorada”, vivían Ismael Navarro Navarro junto a su esposa y varios hijos. El hombre robusto, serio y trabajador, no se intimidaba por la situación, pero su mujer, aterrada por los sucesos, recurrió incluso a la ayuda de un sacerdote para exorcizara la vivienda, situación que concitó la atención del vecindario.

De acuerdo a la versión entregada por los moradores, preferentemente los días martes y viernes, por las noches, inexplicablemente comenzaban a sentirse violentos golpes en puertas y ventanas, causando el pánico entre los integrantes de la familia.

La esposa del señor Navarro, que era madre de siete hijos ya adultos, decía que los golpes eran realmente atormentadores y que incluso se escuchaban a más de media cuadra de distancia. Sin embargo, pese a todas las pesquisas no se atinaba a dar con el origen del extraño y misterioso suceso. Creyendo, los moradores de la casa, que podía tratarse de una mala acción de personas que quisieran dañarlos o asustarlos, decidieron efectuar una severa vigilancia. Empero, no hubo respuesta, puesto que los golpes continuaban y a nadie se podía observar e incluso, en una ocasión, llega a desmayarse uno de los hijos del matrimonio que habitaba la casa.

Un día, los golpes fueron tan fuertes que los vecinos se acercaron para ver qué era lo que sucedía, aunque casi todos ellos ya tenían conocimiento de lo que estaba sucediendo en “La Casa Colorada”.

Las versiones para explicar lo acontecido eran variadas, pero la que más aceptación tenía, era aquella que señalaba que los duendes sólo descansarían una vez que se llevaran a alguien de la familia Navarro.

La visita del sacerdote no dio resultados, pese a los esfuerzos que realizó, y los habitantes de las viviendas aledañas a “La Casa Colorada”, informaron que el problema persistía, agravado, esta vez, por estremecedores golpes, producidos bajo el piso de la vivienda y por puñetazos en las paredes.

El único que parecía no perder la calma era Ismael Navarro, quien no temía a los ruidos; lleno de vida, seguía trabajando normalmente, o al menos así lo aparentaba. Nada parecía presagiar el desenlace de esta historia. Sin embargo, cuando menos se pensaba, Ismael Navarro cae fulminado de un infarto, a pesar de ser un hombre robusto y de buena salud durante toda su vida. La angustia sobresaltó a todo el sector y sólo entonces los ruidos cesaron.

LA HIJA DE LA NIEVE



Hace muchos años, vivía un matrimonio con el anhelo de tener un hijo; imploraban a Dios y consultaban a los magos, sin conseguir sus deseos. Vivían apenados sin poder cumplir su anhelo. Pasaron los años y este matrimonio se hizo viejo. A toda costa querían tenerlo, aunque la pobre anciana de 60 años y él de 72 ya no podían tener hijos, se iban todas las noches al dormitorio a tratar.

La gente contaba que:

Un día, el pobre anciano le dijo a su esposa: “Mi amor, ¿por qué no hacemos una niña de nieve?”
Se dice que salieron a la calle, amontonaron gran cantidad de nieve y fueron modelando con mucha paciencia. Apenas habían terminado de darle los últimos toques, se dan cuenta que no es lo que ellos querían. Entonces, los ancianos, hacen un pacto con el diablo y le piden que le dé vida al mono de nieve, y es así como el mono cobra vida. Vivieron felices por tres años, pero un día, al matrimonio se le aparece el diablo y les dice: “Su deseo se ha cumplido, ahora sus almas serán mías”. “¡No, por favor; déjanos vivir más tiempo con nuestra hija!”, dijo la anciana. “¡No!” - dijo el diablo- , tronó sus dedos y los ancianos desaparecieron. La hija, viendo que sus padres no llagaban a casa, va donde una vecina y les dice “¿Ha visto UD. a mis padres?” y ésta contesta “¡Sí, los vi hablando con un hombre vestido de rojo! ¡Búscalos, pueden estar en peligro!” Es así como la joven los busca afanosamente.

Pasó el tiempo, buscándolos, pero no los encontró y murió de pena. La gente cuenta que cada invierno, una joven, vestida de blanco, vaga por las noches buscando a sus padres.

Es la leyenda de la hija vestida de nieve.

LEYENDA DEL CERRO LOS LADRONES



Se cuenta que antiguamente en la calle Mardones, donde hoy se ubica la Población Magallanes y la Comunidad Juan XXIII, existía un cerro de forma aplanada llamado “Cerro de los Ladrones”. Tenía ese nombre porque allí se escondían los malandrines, amigos de lo ajeno.

También se escucha decir que en muchas ocasiones, cuando la gente cruzaba al anochecer por encima del cerro, solían escuchar que alguien venía detrás de ellos, pero al darse vuelta veían con sorpresa que nadie los seguía.

LA LLORONA



En el sector de Temaukel, en Tierra del Fuego, a quienes se arriesgan andar de noche, se les aparece la Llorona, que es el alma de una mujer que lamenta la perdida de un ser querido, se sospecha que es su hijo que murió trágicamente.

EL ALMACEN DEL CALEUCHE



La leyenda dice que una casa cerca de la Plaza Lautaro había un negocio. Los viejos contaban que en la noche de luna llena llegaba el Caleuche (El barco de los chilotes), para llenar las bodegas del negocio con mercaderías de mejor calidad.

Nadie vio nunca camión alguno desembarcando bultos pero el almacén siempre estaba lleno de mercaderías. Se recuerda que una mañana el local quedó vacío, ya no estaba su letrero y del dueño jamás se supo. La leyenda dice que una señora contó, que el hombre se había marchado en la embarcación fantasma. Se dice que seguramente fue cierto porque una noche salió del estrecho Dugongo prehistórico (animal parecido a una ballena), que paseó muy tranquilo por las calles de la ciudad, arrastrando su cuerpo por los cercos de las casas, hasta que un policía lo mató. No falto magallánico que no fuera a ver el extraño animal a la Plaza Lautaro, aquella que hace muchos años atrás había sido un cementerio.

LA VIUDA NEGRA



Cuenta la gente que los lugares de Punta Arenas, eran tranquilos, de gente pacífica y trabajadora, obreros que regresaban cansados a sus hogares sólo a descansar.

Pero allí, sobre el puente del Río de las Minas, comenzaron a ocurrir cosa extrañas, generalmente pasadas las doce de la noche. Desde la bajada de la calle Zenteno y sobre el punte del río comenzó a rumorearse sobre la aparición de una temible “Viuda de Negra”. Los que habían tenido la desgracia de verla contaban que vestía toda de negro, con la cara cubierta, que media más o menos un metro noventa, que era como una diosa con una imponente figura de mujer, una verdadera “Viuda de Negra”. Este misterioso ser se transformó en poco tiempo en el temor del lugar, especialmente de los curaditos del sector. Ya nadie se atrevía a pasar por el lugar por temor a la aparición de “La Viuda de Negra”. Persona que pasaba después de la medianoche era objeto fácil para ella. Eran golpeados sin piedad y despojados de todas sus pertenencias. Preferentemente a los curaditos del barrio Prat.

Esto ocurrió mucho tiempo sin que nadie se atreviera a enfrentar la situación, ya nadie pasaba por el punte del Río de las Minas, hasta que un conocido personaje del barrio Prat, llamado El “Chilotito”, que no creía en brujos ni en “Viudas Negras”, un día se decidió pasar por aquel lugar, pero para desgracia de él, lo hizo con algunos tragos en al cabeza y cuando se encontraba caminando sobre el puente pasada la medianoche, apareció la temible “Viuda Negra” y sin darse cuenta el “Chilotito” en menos de un minuto, estaba en el suelo bajo una lluvia de golpes que no sabía de donde venían. En medio de la curadera no atinó a nada y fue a para al hospital, producto de la violenta paliza recibida. Por lo demás, quedó sin medio alguno y para más remate la “Viuda” lo dejó desnudo y así tuvo que irse al hospital. Sin contarle a nadie lo sucedido, el “Chilotito” esperó tres meses hasta su recuperación de la golpiza recibida y cuando se encontró bien de salud tomó decisión de vengarse.

Esperó pacientemente la medianoche y se dirigió al lugar de la tragedia, simulando estar curado y armado de un paquetito consistente en una bolsa con piedras que se denomina “Chancho en bolsa”. El “Chilotito” avanzó por el puente; este se le hacia chico. En su mano derecha aferraba firmemente el arma cuando de improviso se le apareció la temible “Viuda Negra”, cerrándole el paso. Fue entonces cuando, entre sorprendido y asustado, sacó fuerza de flaquezas y se abalanzó sobre la viuda descargando con todas sus fuerzas el “Chancho en bolsa” sobre la sorprendida aparición, la que cayó pesadamente al suelo.

El “Chilotito” agarró confianza y siguió cascándole y le dio sin lástima hasta que la viuda perdió el conocimiento.
El hombre contó posteriormente a sus amigos de farra, entre copa y copa, en una antigua taberna del barrio Prat, lo acontecido.

Cuando la temible “Viuda Negra” quedó aturdida en el suelo, el “Chilotito” tomó valor y quiso saber quien era. De rabia le arrancó el paño negro que le cubría el rostro.

La sorpresa que se llevó fue terriblemente fuerte, ya que la famosa y temible aparición, que tanto daño hizo, era un amigo y compañero de colegio con el cual había estudiado en la ciudad de Castro entre los años 1945 y 1950.

El “Chilotito” recordaba que ese compañero de la infancia era el más aplicado del curso.

De la “Viuda Negra” nunca más sé supo, sólo quedó en la mente de quienes fueron sus víctimas y nunca se atrevieron a enfrentarla, como lo hizo nuestro personaje.

EL HOMBRE QUE SE VE EN LA LUNA



El hombre que se ve en luna era un antiguo navegante que se dirigía al Cabo de Hornos y no logrando realizar esta travesía fue sentenciado a estar sentado en la luna por toda la eternidad. Su nave se fue a pique; desde entonces, cuando ahí luna, se le ve sentado ahí. Se cuenta que cuando los marineros pasan por el Cabo de Hornos, ven a este navegante, recordando así lo ocurrido.

LA FLOR DEL HIELO



Según la leyenda, en algunas cumbres de la cordillera, entre los hielos, crece una flor muy especial, que los ovejeros acostumbraban regalar a sus mujeres o novias como prueba de amor.

Sucedió una vez que una campesina, antes de aceptar casarse con un joven ovejero, le puso como condición que le trajera la flor del hielo. El joven lleno de ilusión, emprende la búsqueda de esta flor, pero muere en la empresa. Desde entonces ninguna mujer volvió a pedir esta prueba de amor a su amado.

EL CEMENTERIO



La principal necrópolis de Punta Arenas, a pesar de su hermosura, tanto interior como exterior, no escapa a las leyendas que se han creado en su entorno.

Contrariamente a otros camposantos, este lugar, más que un cementerio, es un verdadero paseo al cual concurren especialmente turistas, que, por supuesto, no conocen las historias de terror que dicho recinto ha generado.

LA PASAJERA



Cuentan los abuelos que en la ciudad de Punta Arenas existió una señora de origen desconocido, quien se casó con un taxista. Este se murió en un accidente, al caer su auto de un barranco.

La señora, dice la leyenda, no pudo resistir el sufrimiento de la pérdida de su marido y se mató, cayendo desde un puente.

Desde esa fecha, en las noches, la viuda negra se levanta desde su tumba y se les aparece a los taxistas en las cercanías del Cementerio (Avenida Bulnes), en forma provocativa y sensual, sentándose en el asiento trasero de los taxis y haciéndoles toda clase de proposiciones, que llegan a trastornarlos convirtiéndolos en personas desequilibradas.

EL MITO DE SARA BRAUN



Sara Braun Hamburguer, nació en Talsen, Rusia, el 16 de diciembre de 1862. Llegó a Magallanes el año 1874 y el 23 de agosto de 1887 contrajo matrimonio con el pionero portugués José Nogueira, acaudalado comerciante. Tras la muerte del lusitano heredó su fortuna y sus bienes, poniéndose Sara Braun al frente de los negocios.

De carácter abierto y generoso, se transformó en cooperadora en muchas obras de ayuda social. Fueron muchas las donaciones que hizo a la ciudad, entre las que se recuerdan el pórtico monumental del Cementerio Municipal, donde nació un mito que se conserva hasta nuestros días.

Se manifiesta que entre las cláusulas de la donación del pórtico de la necrópolis existiría una que determina que la donante sería la única persona que, una vez fallecida, pasaría por la puerta principal del camposanto. Actualmente dicho ingreso se encuentra sellado y la entrada se realiza por una puerta lateral.

A este mito se agrega otro, según el cual el cuerpo de Sara Braun, fallecida en Viña del Mar el 22 de abril de 1955, habría sido embalsamado y que cada 1º de noviembre es sacado de su féretro para ser maquillado y peinado.

LA NIÑA DE BLANCO



Una piadosa mujer encargaba periódicamente de mantener aseado y con flores un nicho ubicado en la primera calle de ingreso al cementerio.

Continuamente lleva flores frescas para adornar aquella tumba que le había encargado una amiga de muchos años.

En cierta ocasión, sus múltiples ocupaciones la demoraron más que de costumbre, lo que motivó que llegara al camposanto muy cerca de la hora de cerrar.

Era invierno y las sombras de la noche llegaban más temprano, por lo que, cuando inició su labor de costumbre, se vio impedida de encontrar con mayor facilidad maceteros, agua, escoba, etc.

Pero, como a nadie le falta Dios, acertó a pasar por allí una muchachita de unos doce años, pulcramente vestida de blanco, con una cinta azul atada a la cintura.

“Debe ser una manda a la Virgen de Lourdes”, pensó la mujer.

Le solicitó ayuda, a lo que la pequeña accedió gustosa, colaborándole con el acarreo de agua y a sostener la escalera que utilizó la dama para subir a poner los maceteros con flores frescas a la altura del nicho.

Terminada la tarea bajó, se puso el abrigo y tomando la cartera buscó algunas monedas con las cuales dar una propina a su atenta ayudante.

Cuando levantó la cabeza la niña ya no estaba. Se encaminó hacia la entrada del camposanto y buscó a uno de los panteoneros para consultarle si había visto salir a la niña, puesto que, en caso contrario, la esperaría para obsequiarle algún dinero. Cuando le preguntó al hombre acerca de la niña, de la cual le dio las señas respectivas, recibió como respuesta:

- Señora. Esa niña no existe. Hay muchas personas que han recibido su ayuda, pero se trata de una aparición. Seguramente es un ángel que busca contribuir con las personas que necesitan auxilio. En todo caso, insisto, no es usted la primera ni será la última que reciba la ayuda de la Niña de Blanco.

INDIO DESCONOCIDO



En la necrópolis de la ciudad de Punta Arenas, se encuentra la estatua del Indio Desconocido, a la cual se le atribuye ciertos poderes sobrenaturales, es por esto que los habitantes de la región concurren a pedirle ciertos favores.

En su lápida se puede leer: “Llegó desde las brumas de la duda histórica y geográfica, yace aquí cobijado en el patrio amor de la chilenidad. Eternamente”.

CONCLUSION



Este trabajo nos ha ayudado ha darnos cuenta la importancia de la historia oral de nuestra región, ya que esta constituye un elemento primordial para comprender y valorar a quienes nos antecedieron, además poder así conocer y resguardar el pasado y comprometernos en el futuro a traspasarlas a las siguientes generaciones.

Pudimos conocer mucho más nuestra región, descubriendo así, que a pesar que la región de Magallanes es joven, posee mucha vida cultural y esto lo pudimos reconocer en sus mitos, leyendas e historias regionales.

Cabe destacar que muchas de estas leyendas provienen de los inmigrantes (Chilotes, Yugoslavos, españoles, alemanes, italianos, etc. ) que llegaron a esta región hace muchos años atrás. Otros que aportaron a esta cultura fueron los indígenas que habitaron en Magallanes.





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