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Hábitos en la alimentación parte 1 - Monografía



 
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Alimentos. Comida rápida. Nutrientes. Suplementos vitamínicos. Diabetes. Problemas alimenticios. Anemia. Anorexia. Bulimia. Obesidad y sobrepeso



INTRODUCCIÓN.


Los hábitos alimentarios varían enormemente de unos individuos o culturas a otros. Esta variabilidad no radica solo en los alimentos, sino que también existen diferencias en cuanto a la frecuencia e importancia social de las comidas. Para muchas personas, poder comer en familia compaginándolo con el trabajo, las actividades escolares y el ocio es un logro excepcional.


MODOS DE COMER DE LAS PERSONAS.



En nuestro entorno geográfico, el sur de Europa, las horas de las comidas son mucho más que el momento adecuado para realizar esta función biológica. Con frecuencia se convierten en ritos sociales con sobremesa que pueden prolongarse varias horas. Esta escena, sin embargo, es cada vez más rara, dado lo difícil que es compaginar esta práctica con los compromisos laborales y las actividades de ocio.
Las comidas en restaurantes forman parte de la vida social en casi todos los países. No obstante, la mayoría de las familias no disponen de los ingresos  necesarios ni les apetece salir a cenar todas las noches.
Según algunos estudios realizados con personas que iban a hacer la compra, alrededor de na cuarta parte de los encuestados afirmaron que la facilidad y rapidez de preparación eran las consideraciones más importantes al hacer sus compras. Más de un tercio de los encuestados manifestaron que rara vez disponían de más de media hora para preparar sus comidas.
Al final de un día de trabajo agotador, la cena ideal sería aquella que fuera nutritiva y apetitosa, y que además fuera rápida y fácil de preparar.


HÁBITOS ALIMENTARIOS.


Los pueblos primitivos dedicaban muchas horas del día a buscar frutas, raíces, bayas, frutos secos, vegetales y pequeños pájaros o animalillos que les servían de alimento. Los antropólogos han descubierto que estos hombres comían en cualquier momento; siempre que tenían algo para comer. En ocasiones pasaban largos periodos sin poder comer nada. El hombre primitivo subsistía basicamente de pequeñas cantidades de alimentos bajos en calorías y, en raras ocasiones, se reunían para darse un festín después de una jornada de caza exitosa.
Algunos nutriólogos creen que nuestro metabolismo ha evolucionado después de miles de años de estilo de vida para adaptarse a la escasez de alimentos. Lo cierto es que el estómago tiene caapaciadad de almacenamiento y que, si bien una comida puede ser masticada e ingerida en sólo unos minutos, su digestión puede prolongarse por espacio de varias horas.
A este rspecto, algunas personas se parecen más a los animales carnívoros, como los leones o los lobos, que a los hervíboros, como los conjos, las vacas o los chimpancés, que pasan gran parte del día comiendo regularmente una gran variedad de vegetales.
Actualmente se considera que comer pequeñas cantidades de alimentos varias veces al día, es el mejor sistema para controlar el peso, ya que de este modo es menos probable sentir hambre que en los periodos más prolongados que quedan entre grandes comidas.
En un estudio estadunidense reciente se advierte que el consumo de pequeñas cantidades de alimentos varias veces al día tiene un efecto. reductor sobre los niveles de colesterol en sangre, en comparación con los niveles observados en individuos que realizaban tres grandes comidasa al día. Según se desprende de estos estudios, realizar varias comidas frugales al día puede ser beneficioso para la salud, con tal que los alimentos tengan un valor nutritivo elevado y que no aporten en conjunto demasiadas calorías.

Conservación de la energía.


Debido a que en los tiempos primitivos el aporte de alimentos era realmente escaso, nuestro organismo desarrolló sistemas para conservar la energía. Tomar una o dos comidas al día puede desencadenar este mecanismo de conservación. Siempre que hay un intervalo prolongado entre las comidas, el organismo recibe una señal de que falta alimento. En respuesta a esta señal, el organismo se hace más eficaz en la conservación de energía, lo que puede dar lugar a problemas de peso.
En cambio, si se consume la misma cantidad de calorías repartida a lo largo del día dejando cortos intervalos entre las comidas, el organismo no tiene necesidad de conservar energía, ya que recibe un aporte continuo de alimentos.
Las investigaciones han demostrado que el organísmo emite más energía de los alimentos en forma de calor si se realizan varias comidas frugales a lo largo del día que si la misma cantidad de energía es ingerida solo en una o dos grandes comidas. Este mecanismo del organismo explica también, por qué el ayuno no produce la espectacular pérdida de peso que cabría esperar de una ingesta tan gravemente escasa de calorías.

COCINA RÁPIDA.



Actualmete comemos más que nunca en restaurantes de comida rápida. ¿ Por qué?. Las razones estan claras: rapidez de servicio, comodidad y poder elegir lo que se va a comer. Sin embargo en un momento en el que cada vez existe una mayor preocupación acerca del valor nutritivo de los alimentos, es bueno saber lo que comemos cuando vamos a un restaurante de comida rápida.
La mayoría de las comidas rápidas contienen algunos de los nutrientes necesarios, sobre todo proteínas y algunas vitaminas y minerales. Lo que no suele aportar, sin embargo, es vitamina A, vitamina C y calcio. Otro de sus inconvenientes es su elevado contenido de grasas, sodio y calorías, en relación a los nutrientes que proporcionan. Su bajo contenido en fibra también es otro aspecto preocupante que conviene tener en cuenta.
Muchos establecimientos de comida rápida ofrecen otros platos como ensaladas o macedonias de frutas. Si se desea mantener un contenido nutricional elevado pero bajo en grasas, se recomienda que las salsas se tomen con moderación.
Si para comer se elige una hamburguesa, es mejor seleccionar una sencilla que una “de lujo”, ya que esta última suele contener el doble de carne y con frecuencia está aderezada con salsas y quesos muchísimo más ricos en grasas y calorías.
Generalmente el pescado y el pollo en forma de comida rápida se toman fritos y por tanto son más ricos en grasas y calorías que una hamburguesa pequeña. Es mejor optar por establecimientos donde se pueda tomar, por ejemplo, una pechuga de pollo ( o cualquier otra carne magra) con pan integral acompañada de una ensalada verde.
Los alimentos de conveniencia han dejado atrás su imagen inicial de ser comidas poco nutritivas y ricas en grasas y sal. Actualmente existe en el mercado una gran oferta de artículos de preparación rápida que son perfectamente sanos. El pollo, el pescado o la carne magra son mejores preparados a la plancha o la parrilla. Sin embargo, es conveniente leer siempre las etiquetas para conocer su contenido en sal y grasas. En realidad no es difícil seleccionar bien si se siguen las mismas pautas que para los alimentos frescos.

COCINAR NO TIENE PORQUE LLEVAR MUCHO TIEMPO…



“¿ Y ahora que hago yo para cenar?”. Si usted, como tantas personas, se hace esta pregunta con frecuencia, considere los métodos, considere los métodos que le ofrecemos a continuación para preparar y servir comidas nutritivas.
Quizá lo más importante sea disponer de una buena despensa. Es conveniente tener la alacena, la nevera y el congelador bien abastecidos de alimentos frescos y de productos empaquetados, como arroz y legumbres, que ofrecen una amplia gama de posibilidades culinarias.
No hay necesidad de dedicar demasiado tiempo a cada componente de la comida. Si el plato pricipal requiere mucho tiempo de preparación, unas zanahorias cortadas en rodajas y una simple ensalada son un buen acompañamiento.
Para descongelar las carnes, lo mejor es hacerlo con el microondas o dejándolas desde la noche anterior en la nevera. La preparación de verduras en el microondas ahorra tiempo y preserva los nutrientes ya que s necesita muy poca agua y el exceso de cocción es poco probable. El microondas es también muy útil para calentar las sobras.
Cuando disponga de tiempo para cocinar, cocine para todo un ejército y congele las sobras. Las sopas y las pastas, por ejemplo, se congelan perfectamente, e incluso a veces mejoran de sabor tras ese proceso de congelación-calentamiento. Los estofados y otras viandas pueden dividirse en raciones y congelarse hasta que se precisen.
Sus comidas, por tanto, pueden girar alrededor de estos alimentos que se preparan de antemano. Descongelar unas verduras o calentar una barra de pan para acompañar una buena sopa no es lo mismo que empezar a cocinar desde el principio.

COMER ANDANDO.



Aunque en nuestro país no es tan frecuente, si se puede darse en algún caso. En países como E.E.U.U., por ejemplo, es muy frecuente observar gente que come mientras se desplaza por la calle. ¿ Es aconsejable comer mientras se anda?. Ciertamente, el cuerpo se adapta a todo; los alimentos pueden ser masticados y deglutidos en cualquier circunstancia. Sin embargo, si se realiza una actividad muscular intensa mientras se come, la sangre es desviada desde el estómago y los intestinos a los músculos, por lo que la digestión de los alimentos puede quedar temporalmente interrumpida o ser imcompleta.
Los médicos que tratan a pacientes con molestias gástricas descubren que muchos de elos comen deprisa y generalmente lo primero que encuentran. Muchos de estos casos se solucionan simplemente si el individuo se acostumbra a comer de forma relajada.


LA ALIMENTACIÓN EN EL NIÑO.



Cuando cumple su primer año de vida, por regla general, el niño triplica su pero y aumenta de talle en un cincuenta por ciento respecto al momento del nacimiento, y su cerebro alcanza las dos terceras partes del que será su volumen definitivo. Para llevar a buen término este extraordinario proceso, que no se vuelve a repetir en ningún otro momento de su vida, la alimentación desempeña un papel primordial.
La alimentación debe ser equilibrada, aportando al organismo la cantidad y variedad de nutritientes necesarios. Por ello es importante que los diferentes tipos de alimentos se introduzcan de forma paulatina en la dieta del pequeño, obedeciendo a la madurez que irá adquiriendo su delicado aparato digestivo.

Las primeras papillas



Las grandes novedades en la dieta del niño están marcadas por las primeras paillas. El paso del biberón a un alimento sólido se inicia también con una alimentación variada, de nuevos sabores y texturas. A partir de los 4 meses, dependiendo siempre del consejo del pdiatra, se incluyen en su alimentación las papillas instantaneas elaboradas a partir de las harinas de cereales. Constituyen una importante fuente energética para el niño porque son ricas en hidratos de carbono, hierrro y vitaminas.
En el mercado están disoponibles diversas marcas de harina y las hay de dos tipos: las lacteadas (contienen leche en fórmula), que se preparan disolviéndolas en agua, y las no lacteadas, que se disuelven en leche o leches de fórmula. Las primeras papillas, hasta los 6 meses, deben ser a base de cereales sin gluten. A partir de los 6 meses se pueden incluir las que contienen cereales con gluten.

La cuchara y yo



Con las primeras papillas aparece otra gran novedad para el bebé: la cuchara, que usará naturalmente a medida que incorpore en su dieta diversos tipos de papillas.
Ahora se entra en la llamada “fase del destete”, porque gradualmente pasará de alimentarse con líquidos, succionando do pecho o del biberón, a tomar alimentos sólidosm, con nuevos saboresy con un elemento agragado, la cuchara.
Convertirla en un objeto de juego facilitará su adaptación y no le resultará traumático comprender que es la portadora de un nuevo alimento, que debe aprender a tragar y que, como la leche, tambien sacia su apetito.
Conviene que el niño tenga su propia cuchara mientras  come para que juegue y se familiarice con ella. Los mas grandecitos probablemente golpearán con ella la mesa o la bandeja de la sillita o la trona y tratarán de introducirla en el plato.
Es importante permitirle que chupe de la cuchara que tiene la papilla, cualquiera que sea su tipo, porque chupar sigue siendo una forma de exploración y de conocimiento. También se puede probar con diferentes tipos y formas de cucharas (ligeras y de colores) hasta que el niño encuentre la que se adapta a sus necesidades y gustos.


Ya come solido



Las papillas de harinas de cereales representan laprimera alimentación complementaria y el primer contancto con un alimento más sólido que la leche. Se acerca el momento de los platos con otro tipo de productos, de texturas mas sólidas y que incluyen condimentos como la sal.
Por lo general, al mismo tiempo que se incia con las papillas de cereales, el pediatra suele recomendar que se incluyan en la dieta del bebé unas cucharadas de zumo de fruta natural (preferentemente naranja). Es el primer paso que conducirá a las papillas de frutas naturales. Así, comenzará a tomar la fruta triturada entre los siete y los nueve meses.
A continuación están als papillas de verduras y horatlaizas, preparadas en forma de purés caseros. También los cereales y productos con gluten (pan, galletas, bastones).  Poco a poco el pediatra indicará agregar a estas papillas diferentes tipos de carnes. Hasta los 9 meses no se incluyen el pescado y los huevos. Sobre el dinal del año se pueden mezclar en las papillas alimentos en trocitos que masticará o se las ingeniará para deshacerlos mientras chupa.
Las papillas caseras de frutas, verduras o carnes, tienen su versión envasada en los tarritos. Siempre que no haya contraindicación del médico, a la medida que se introduce al niño en la alimentación complementaria, puede comer los más adecuados para su edad, la calidad de su elaboración está garantizada por los controles en el proceso de fabricación, pero no es conveniente reemplazar con frecuencia la comida casera, elaborada con productos frescos, por la de tarritos.

¡Marchando un tarrito, mamá!



Creados por los laboratorios dedicados a la nutrición infantil, los tarritos están elaborados a partir de productos naturales sometidos a procesos que permiten que el dilicado aparato digestivo de los niños asimile sin problemas.
Por lo general, los niños aceptan con gusto los atrritos y sólo en casos excepcionales podría desaconsejarse su suministro. Los tarritos no contienen colorantes ni conservantes y su aporte de nutrientes está equilibrado, asi como la cantidad de azúcar y de sal que incorporan. La mayoria  no contienen gluten.
Los tarritos resultan el recurso mas cómodo y práctico cuando por diversas razones no se puede tener la comida del niño a punto o se está fuera de casa. Así, pueden actuar para ayudar a los niños a adaptarse a los primeros alimentos sólidos.
Su conservación, hasta la fecha de caducidad, está garantizada por el envasado al vacio y su cierre hermético. Antes de comprarlos conviene controlar la fecha de caducidad y comprovar que cuando se abre el tarro se produzca un pequeño ruido.

Nuevos menus, nuevos horarios.



Una mayor cantidad de horas de sueño nocturnos continuados, y la incorporación de la alimentación complementaria provoca un reajuste en los horarios de las comidas del bebé. Las seis tomas diarias de los 3 primeros meses, entre el tercero y el quinto mes se reducen a cinco. Este cambio obedece a que se despierta más tarde, puede entretener su apetito con las primeras cucharaditas de zumo y la gran novedad de las papillas de cereales y de frutasnaturales, que suelen reemplazar la toma del mediodia.
De los 5 a los 6 meses mantendrá el ritmo de cinco comidas. El proceso de crecimiento está en pleno desarrollo, el organismo del niño necesita alimentos más ricos en calorías, que le aporten proteínas, hidrátos de carbono y grasas, como las papillas de verduras con carne. Lo más probable es que el pediatra indique reemplazar la última toma por estas papillas.
Entre los 6 y los 8 meses, por regla general hará 4 comidas, de las cuales tres serán papillas que aporten proteínas, vitaminas y hierro adicionales necesarios para el crecimiento, en papillas de carne y ave, con incorporación de yogur, requeson y pan seco.
De los 8 meses a los 12 también hará cuatro comidas, de las cuales la comida y a cena serán las principales. En esta fase comienza a comer yema cocida de huevo, pastas, pan tierno y galletas.

Los suplementos vitamínicos.



Una dieta variada es la mejor fuente de vitaminas. Durante los primeros meses de la vida, cuando la dieta se compone exclusivamente de leche, las cantidades de hierro y vitamina D no son suficientes para cubrir las necesidades del niño. Por eso, algunos pediatras recomiendan suplementos vitamínicos, aunque en países soleados es posible que no sea imprescindible suplementar la vitamina D. Por otra parte, las leches para biberones ya llevan el suplemento incorporado. Más adelante, cuando el niño ya consume una diera variada, no existe ninguna razón científicamente demostrada para administrarle suplementos vitamínicos.

¿Qué es la diabetes?



La diabetes azucarada (mellitus) es una alteración del metabolismo caracterizada por el aumento de los niveles de azúcar en sangre (hiperglucemia) , causada por un defecto (completo o no) de la secreción o acción, de una hormona: la insulina. La insulina se produce en unas formaciones especiales que se encuentran en el páncreas: los islotes de Langerhans.
Los niveles del azúcar en la sangre se mantienen, en las personas no diabéticas, dentro de unos límites normales muy estrechos, sobrepasando muy rara vez los 130 mgrs por dl, incluso cuando se han tomado alimentos muy ricos en azúcares.
Esta estabilidad de la glucemia se debe a la existencia de un mecanismo regulador extraordinariamente fino y sensible.
Cuando una persona no diabética ingiere alimentos, los azúcares que estos contienen se absorben desde el intestino y pasan a la sangre, tendiendo a elevar los niveles de azúcar en esta. Tal tendencia a la elevación es inmediatamente detectada por las células productoras de insulina que responden con una secreción rápida de esta hormona.
La insulina, a su vez, actúa como una llave que abre las puertas de las células en los músculos, el tejido graso y el hígado, permitiendo entrar al azúcar y disminuyendo por tanto su nivel en la sangre. Todo este mecanismo es muy rápido, no dando tiempo a que la glucemia se eleve.
Una vez que el azúcar ha entrado en los tejidos, es quemado (metabolizado) y produce energía que es utilizada para mantener las funciones de los órganos y su estructura.
En una persona con diabetes, la producción de la insulina está tan disminuida que se altera todo el mecanismo regulador: las elevaciones del azúcar sanguíneo no son seguidas por un aumento suficiente de la insulina, el azúcar no puede penetrar en las células y su cantidad continua elevándose.
Como consecuencia, las células, faltas de combustible, no producen energía suficiente y alteran sus funciones. Esta falta de energía es la razón de que un diabético mal controlado pueda sentirse flojo, sin fuerza (astenia). Por el mismo motivo, las células se encuentran hambrientas, siendo esta la razón de que una persona con diabetes no controlada pueda sentir hambre (polifagia).
Puesto que no puede recibirse energía de los azucares, el organismo intenta obtenerla a partir de las grasas, produciéndose una movilización de las que se encuentran almacenadas en el tejido adiposo. Esta es la razón del posible adelgazamiento del diabético no controlado.
Debido a los altos niveles del azúcar en la sangre el riñón, que actúa como un filtro para esta, recibe una notable sobrecarga de azúcar. Como la capacidad del riñón para concentrarla es limitada, se ve obligado a diluirla utilizando agua del organismo. Esta situación conduce a una cierta deshidratación que se percibe por el diabético como un aumento de la sensación de sed (polidipsia). Por otra parte, el aumento de la eliminación de agua hace que las personas con diabetes no controlada puedan orinar más de lo normal (poliuria).
De este modo, vemos como el aumento del azúcar en la sangre, debido a la falta de insulina, conduce a los que se consideran como síntomas cardinales de la diabetes: poliuria, polidipsia, polifagia, adelgazamiento y astenia.


Tipos de diabetes



Pese a que las consideraciones generales que hemos apuntado en el apartado anterior son aplicables a cualquier forma de diabetes, las causas por las que se produce , la forma en que se presenta y aquella en que evoluciona, hacen que se distingan algunos tipos bien diferenciados de diabetes:

a.    La diabetes tipo 1.
b.    La diabetes tipo 2.
c.    La diabetes gestacional
d.    Otras formas específicas de diabetes

(Según la nueva clasificación aprobada por el comité de expertos de la Asociación Americana de Diabetes y publicada en la revista Diabetes Care , vol 20, nº7, pág. 1183. La nueva clasificación, hace desaparecer los términos de insulindependientes y noinsulindependientes con que previamente se aludía a la diabetes tipo 1 y tipo 2.).

Diabetes tipo 1



Esta forma de diabetes que aparece sobretodo en niños, adolescentes y adultos de menos de 30 años, es debida a una destrucción completa o casi completa de las células productoras de insulina, como consecuencia de un proceso autoinmunitario.
Este tipo de procesos consisten en que el sistema de defensa del organismo frente a las agresiones externas (sistema inmunitario), “confunde” con un elemento agresor a alguna sustancia que, en realidad, es un constituyente del organismo, lo ataca y lo destruye. En el caso de la diabetes tipo 1, la sustancia en cuestión sería alguno de los constituyentes de las células productoras de insulina en el páncreas.

Además de la edad de aparición, que ya hemos comentado, la diabetes tipo 1 se caracteriza por:

1.    Un comienzo relativamente brusco, acompañado de todos o la mayoría de los síntomas cardinales de la dolencia (ver apartado anterior).
2.    Una necesidad absoluta, vital de insulina para el tratamiento. De no utilizarse la insulina, los diabéticos de este tipo sufrirían un rápido agravamiento, hasta caer en un “coma diabético”
3.    Desde el punto de vista del laboratorio, los diabéticos tipo 1 presentan alteraciones características ( ausencia de secreción de insulina, anticuerpos contra las células productoras de insulina,..). Tales análisis son utilizados, a veces, con fines de investigación, pero no tienen utilidad en la rutina del tratamiento.

Cuando, en una diabetes con las características clínicas de la tipo 1, no pueden demostrarse ningún tipo de marcadores de la existencia de un proceso autoinmunitario , se la califica de idiopática ( de causa desconocida ). Esta forma de diabetes , introducida con las últimas modificaciones de la clasificación, es de muy baja frecuencia.

Diabetes tipo 2:



Esta forma de la diabetes aparece habitualmente en personas mayores de 40 años, siendo tanto más frecuente cuanto más avanzada sea la edad. Sus causas son una combinación de factores genéticos y ambientales, aunque no se conoce con exactitud cual es el rasgo que se hereda. Lo más probable es que lo heredado sea un conjunto de rasgos, frecuente cada uno de ellos en las personas, pero agrupados en una combinación relativamente poco frecuente.
Además de la edad de aparición, son caracteres importantes de la diabetes tipo 2:

1.    La aparición solapada, con muy pocos o ningún síntoma. Muchas veces se descubre casualmente.
2.    La frecuente asociación con el sobrepeso, la tensión arterial alta y las alteraciones del colesterol y otras grasas sanguíneas.
3.    La frecuente respuesta, al menos inicialmente, a la dieta, el ejercicio y los medicamentos en forma de pastillas. La insulina es, en ocasiones, necesaria para conseguir un control adecuado, pero no es vital.
4.    La ausencia, en los análisis, de aquellas alteraciones que caracterizan a la diabetes tipo 1, (mantenimiento de la producción de insulina, ausencia de anticuerpos, etc..)

La diabetes tipo 2 es, con mucho, la más frecuente de las formas de diabetes en las sociedades de nuestro entorno, constituyendo más del 80 por ciento del total de las diabetes.
El hecho de que, muchas veces, carezca de síntomas, hace especialmente importante la búsqueda de su diagnóstico entre las personas de mayor riesgo: familiares directos de diabéticos tipo 2, obesos, hipertensos, etc.. , puesto que ignorada y no tratada, puede conducir a complicaciones, a medio y largo plazo, tan importantes como las de la tipo 1.

Diabetes gestacional:


La diabetes gestacional es aquella que aparece durante el embarazo en una mujer que previamente no la padecía. No debe confundirse con la situación de una diabética (tipo 1 o tipo 2) que, en un momento dado, queda embarazada.
Se trata de una situación que se produce con una frecuencia relativamente alta y , por ello, debería de buscarse en todas las embarazadas, especialmente si presentan algún riesgo especial (diabetes gestacional previa, antecedentes familiares, alteraciones previas de la curva de glucemia, etc..).
La detección de la diabetes gestacional es de gran importancia, dadas las consecuencias que, de pasar inadvertida, puede tener para el fruto del embarazo. Su tratamiento correcto, hasta conseguir la casi-normalización de los niveles de azúcar, es primordial.

Otras formas específicas de diabetes:



En este apartado, también recién incluido en la clasificación, se situan un buen número de las antes llamadas diabetes secundarias, junto con una serie de síndromes genéticos definidos en los últimos años. Entre ellas se cuentan:

- Defectos genéticos de la función de las células beta
- Defectos genéticos de la acción de la insulina
- Enfermedades del páncreas exocrino
- Endocrinopatías
- Inducida por fármacos o de origen químico
- Infecciones
- Formas infrecuentes de origen inmune
- Otros síndromes genéticos relaccionados con diabetes


Alteración de la tolerancia a la glucosa:



Dentro de esta categoría de alteraciones del metabolismo de los azúcares, se incluyen aquellas personas cuyos niveles de glucosa no son lo bastante altos como para considerarlas diabéticas pero que, cuando se les somete a una sobrecarga de 75 grs de glucosa pura, responden de un modo intermedio entre la normalidad y la diabetes franca.
Concretamente se considera incluidas en esta categoría a quienes presentan niveles de glucosa en sangre, dos horas después de la sobrecarga, situados entre 140 y 200 mgrs por cien.
Cuando esta situación se produce durante un embarazo, se conoce como alteración de la tolerancia a la glucosa gestacional y requiere cuidados similares a los de la diabetes aparecida durante la gestación.
La alteración de la tolerancia a la glucosa es extraordinariamente frecuente (aproximadamente el doble que la diabetes misma) y puede constituir un estadio previo en la historia natural de la diabetes, precediendo a esta. En el 40 % de las ocasiones, la alteración detectada con una prueba de sobrecarga, revierte a lo normal cuando la prueba se repite.

Alteración de la glucemia en ayunas



El mismo comité a que aludíamos al principio del apartado sobre la clasificación de la diabetes, acaba de introducir este nuevo concepto, relaccionado con la modificación aprobada para el criterio de normalidad de las cifras de glucosa en sangre.
El comité considera como normales los valores iguales o inferiores a 110 mgrs por ciento, en tanto que los iguales o superiores a 126 se consideran como definitivamente anormales, siempre que la determinación se haya hecho en plasma venenoso y por un laboratorio de garantía.
Como consecuencia, se considera como alteración de la glucemia en ayunas a los valores comprendidos entre 110 y 126 mgrs por ciento.


Tratamiento de la diabetes.


El tratamiento de la diabetes, dirigido a la consecución de un buen control, se basa en tres pilares: la alimentación, el ejercicio y la medicación.
Los dos primeros son siempre necesarios, en tanto que la medicación solamente lo es cuando la alimentación y el ejercicio no resultan suficientes para lograr los objetivos de control.
Por supuesto, en el caso de la diabetes tipo 1 o insulino-dependiente, a la dieta y el ejercicio deberá sumarse, obligatoriamente, la insulina. Ya vimos, al examinar los diferentes tipos de diabetes, que la utilización de la insulina resultaba vital en este tipo de diabetes.
Además, y en cualquier caso, el tratamiento de la diabetes debe incluir a la educación diabetológica.
La educación sanitaria es un elemento importante para el tratamiento de cualquier dolencia crónica, pero en el caso de la diabetes es mucho más que eso: puede considerarse como la base sobre la que deben asentarse los otros tres pilares que hemos mencionado.
Pasemos a examinar cada uno de estos aspectos del tratamiento.

Alimentación:



Una alimentación correcta es, seguramente el aspecto más importante del tratamiento en cualquier tipo de diabetes.

Conviene decir desde el principio que “alimentación correcta” no debe tomarse en el sentido que habitualmente se le da a la palabra dieta. Este término se asocia, en la mente de las personas con diabetes, con limitaciones importantes de la comida, en una palabra, con “hambre”.
En realidad, el objetivo de la alimentación de una persona con diabetes es, además de conseguir el control de la dolencia, el alcanzar o mantener el peso correcto. Por lo tanto, solamente tendrá ciertas restricciones en el caso de las personas con sobrepeso u obesidad. Las personas con un peso normal, deberán comer en la misma forma que se aconseja para la población general de la misma edad y condiciones. Ni siquiera la prohibición de los “dulces” puede considerarse como absoluta.
Unas pocas palabras clave < / B < personalizada, variada y equilibrada, bien distribuida y regular.
El régimen de alimentación < /BDebe procurarse que toda la familia utilice el mismo modo de alimentación, variando, de sus hábitos anteriores, solamente lo imprescindible. De nada serviría una alimentación "ideal" que, por forzar demasiado las costumbres familiares, no fuera aceptada ni seguida.
Por dieta equilibrada se entiende aquella que contiene los principios inmediatos (azúcares, proteínas y grasas) en la cantidad y proporciones adecuadas, obtenidos a partir de los alimentos adecuados ( verduras, carnes, pescados, leche, aceites, frutas, féculas y harinas). El hecho de ser equilibrada, la hace automáticamente variada.
La distribución de los alimentos a lo largo del día, especialmente de los azúcares (hidratos de carbono), es crucial para una persona con diabetes, especialmente si se inyecta insulina. Debe tenerse en cuenta que las tomas de alimentos tienen que coincidir con los momentos en que la insulina que se inyecta tiene su acción más intensa. En general debería distribuirse en al menos cinco tomas : desayuno, media mañana, almuerzo, merienda y cena, con el añadido, en ocasiones, de una última toma antes de acostarse.
Finalmente, regularidad (nunca monotonía). Los horarios, composición de los alimentos y sus cantidades, deben de ser suficientemente estables, sin grandes variaciones de un día a otro. De lo contrario, la dosis y horario de los medicamentos o de la insulina, tendrían también que variar, haciendo muy difícil el control adecuado de los niveles de azúcar.
La mayor parte de los especialistas utilizan, para conseguir estas premisas, algún sistema de equivalencias en forma de "raciones". Se trata de tablas, muy sencillas, donde se indica, para cada alimento concreto, la cantidad que contiene 10 gramos de hidratos de carbono (azúcares), de modo que pueda elegirse cualquier alimento, sabiendo siempre la medida en que debe tomarse.
Las ocasiones especiales ( celebraciones, Navidad, etc..), pueden ser "pactadas" entre la persona con diabetes y su médico, permitiéndose algún extra por parte de este último y aceptándose algunas limitaciones, por parte del primero.
En definitiva, la alimentación de un una persona con diabetes debe ser la que corresponde a su edad y situación. Quienes suelen comer mal, los raros, son los demás.

Para el caso de la persona obesa, o con sobrepeso importante, la situación es algo diferente. La pérdida de peso, hasta alcanzar el correcto, es la medida de tratamiento más importante en este tipo de personas. Mediante ella, no solamente se consigue un mejor control de los niveles de azúcar mientras se hace la dieta, sino que se mejora también la índole misma de la dolencia, produciéndose una mejoría de la tolerancia a los azúcares, de forma definitiva.
El único modo de perder peso, de forma segura, es la realización de una dieta hipocalórica, es decir que contenga menos calorías de las necesarios para mantenerlo. Ello impone limitaciones en la cantidad y calidad de los alimentos, manteniendo, sin embargo, las condiciones de equilibrio, variedad y personalización que antes mencionábamos.
Además, la alimentación de una persona con diabetes deberá contemplar también la corrección de otras alteraciones que, con frecuencia, coinciden con la diabetes: aumento del colesterol, de los triglicéridos, de la tensión arterial, etc... En estos casos, la alimentación deberá experimentar algunas limitaciones más que para los sujetos en que no se presenten estas coincidencias.

Algunos aspectos de especial interés práctico:



a.    “Alimentos para diabéticos”.


Existen en el mercado, una multitud de alimentos que se han etiquetado como “para diabéticos” o “tolerados para los diabéticos”. En principio, tales alimentos no son aconsejables para las personas con diabetes. Esta afirmación se debe a varias razones:

1.    La composición de los alimentos para diabéticos no suele estar suficientemente detallada en la etiqueta. Con frecuencia es imposible saber que clase de grasa y cuanta contienen o cual es la sustancia que se ha usado para prestarles sabor dulce (edulcorante).
2.    Estos alimentos no suelen contener azúcar comercial (sacarosa), pero, muchos de ellos, contienen fructosa o sorbitol, sustancias con contenido calórico y que son realmente azúcares o se convierten en azúcar una vez ingeridas.
3.    El etiquetado “para diabéticos” hace que las personas que las utilizan piense que pueden tomar la cantidad que quieran, sin limitaciones. En cualquier caso, esto sería falso, por las razones de composición que antes hemos visto.
Como hemos dicho antes, es preferible que las personas con diabetes “pacten” con su médico la toma de algunos alimentos teóricamente prohibidos, en ocasiones especiales, a que consuman sin discriminación alimentos supuestamente diseñados para ellos.


b.    Edulcorantes:



En el apartado anterior hemos mencionado, de pasada, la existencia de sustancias utilizadas para dar sabor dulce a los alimentos: los edulcorantes.
En principio, suele aconsejarse a las personas con diabetes que no utilicen el más común de los edulcorantes: el azúcar comercial ( sacarosa).
Como alternativas, se les ofrecen varios tipos de sustancias que tienen la propiedad de tener un sabor mucho más dulce que el de la sacarosa, por lo que pueden agregarse en cantidades mucho más pequeñas, consiguiendo igual intensidad del sabor.
En general, los edulcorantes pueden ser de dos tipos: calóricos y acalóricos, según que proporcionen un cantidad significativa de energía (calorías) o no lo hagan.
Los edulcorantes calóricos son fundamentalmente la fructosa y el sorbitol, en tanto que los no calóricos están representados por la sacarina.
En general son más aconsejables los edulcorantes que no contienen calorías, del tipo de la sacarina.

c.    Bebidas refrescantes, vino, licores.



Las infusiones, el agua y las gaseosas blancas, no contienen azúcar y son aconsejables como bebida para personas con diabetes.
La existencia actual de numerosas bebidas refrescantes calificadas de “ligth”, ha ampliado enormemente las posibilidades de las personas con diabetes en este aspecto. Todas ellas están exentas de azúcar comercial y suelen utilizar edulcorantes acalóricos, puesto que están diseñadas para personas con sobrepeso o que desean perder peso.
El vino puede formar parte de la alimentación de una persona con diabetes, siempre en cantidades moderadas y previo acuerdo con su médico.
Los licores no deberían, en general, ser usados por personas con diabetes, dado su alto contenido en alcohol.

d.    Ejercicio físico:



Es evidente que los beneficios generales de la realización regular de ejercicio, son también adecuados para las personas con diabetes. Trataremos aquí, por tanto de aquellos que puedan estar más directamente relacionados con el tratamiento de la diabetes.
Desde este punto de vista, el ejercicio tiende a bajar los niveles del azúcar sanguíneo, por aumento de la utilización de la glucosa en el músculo.

Este efecto del ejercicio se produce tanto en la diabetes tipo 1 como en la tipo 2 y es utilizado como parte del tratamiento, para conseguir el descenso de la glucemia en determinados momentos del día. En esta forma, el ejercicio no sería sino un complemento del efecto de la alimentación y de la medicación sobre los niveles de azúcar.





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