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Hábitos en la alimentación parte 4 - Monografía



 
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LA OBESIDAD.



La obesidad es una enfermedad que acarrea muchísimos problemas y que predispone al que la padece a desarrollar otras enfermedades graves. La obesidad, un importante problema de salud, no es necesariamente sobrepeso aunque por lo general se presente; es un exceso en la grasa corporal de un individuo, el cual se deduce a partir de porcentajes considerados como saludables y de la estimación que puede hacerse en cualquier persona.
La grasa en el cuerpo cumple con una gran cantidad de funciones, entre las que podemos destacar las siguientes: sirve como amortiguante contra impactos, como termo para conservar el calor, protege a los órganos blandos y es constituyente de todas las células del organismo. La grasa, por lo mencionado, no es perjudicial por sí misma; lo perjudicial es el exceso, y el exceso entra por la boca.
Existen muchos factores que participan en el desarrollo de la obesidad, pero hay uno que sin duda es el más importante, tanto por lo perjudicial de su efecto como porque es susceptible de intervención: los hábitos alimentarios. La obesidad es por lo general, consecuencia del tipo de alimentación del individuo que la padece. Los hábitos alimentarios son modificables y adaptables, la cultura evoluciona. Todos podemos alimentarnos correctamente, comer inadecuadamente es algo susceptible de corregirse. Tal vez para las personas que padecen de obesidad, y en general para todos, la modificación de los hábitos alimentarios, sea un camino un poco más difícil para reducir de peso, o para mantenernos saludables, pero es mucho más seguro y confiable.
La obesidad es una enfermedad que debe tratarse y controlarse antes de que repercuta irreversiblemente en el organismo, antes de que afecte a los órganos de nuestro cuerpo, antes de que nos conduzca a desarrollar diabetes o hipertensión o un infarto.
La obesidad es un problema de salud que puede y debe corregirse a través de prácticas de alimentación adecuadas y de una vigilancia nutricional.

CONCEPTOS BÁSICOS.



Definición: exceso de tejido graso corporal. La grasa corporal total no debe ser mayor de 15% en hombres y 30% en mujeres; cuando el porcentaje es mayor se pronostica obesidad.
Epidemiología en México: considerando como método de diagnóstico el índice de masa corporal, puede afirmarse que al rededor del 60% de la población Mexicana presenta algún sobrepeso.
Diagnóstico: de acuerdo a su definición, el diagnóstico de la obesidad debe hacerse midiendo el porcentaje de grasa corporal total; a falta de técnicas de medición confiables y accesibles, el porcentaje de grasa se estima a través de la mediación de los pliegues cutáneos o bien se diagnostica la obesidad en función del sobrepeso considerando la relación talla/peso. Un indicador sencillo y confiable es el índice de Masa Corporal, que es la relación entre el peso en kilos sobre la estatura en metros elevada al cuadrado. El IMC ideal en hombres es de 23 y en mujeres de 21.5. Cifras por arriba de 25 se consideran sobrepeso y mayores a 30, obesidad.
Clasificación: existen diversas formas de clasificar a la obesidad, unas de las más usuales son las siguientes: obesidad endógena cuando se desarrolla en etapas tempranas de la vida, se caracteriza por hiperplasia, es decir, un incremento en el número de células grasas del organismo, y obesidad exógena cuando se desarrolla en la edad adulta y se caracteriza por hipertrofia, es decir, un incremento en el tamaño de las células grasas. La obesidad también se clasifica como ginecoide cuando la grasa se acumula más en las caderas, y androide cuando la distribución de la grasa es principalmente en el abdomen. La obesidad exógena es de tratamiento más sencillo. La obesidad androide es de un mayor riesgo cardiovascular.
Etiología: como toda enfermedad crónica no transmisible, la obesidad es de origen multifactorial. Sin embargo, destacan por su potencial modificación los hábitos alimentarios. De hecho, por lo general, la obesidad es una enfermedad ocasionada por un desbalance entre la cantidad que se ingiere de energía y la que efectivamente se utiliza. La obesidad no se hereda, lo que se hereda son los hábitos alimentarios y la predisposición.
Riesgos: la obesidad es un factor de riesgo asociado a la mayoría de las enfermedades crónicas no transmisibles: diabetes mellitus, hipertensión arterial, accidentes vasculares y padecimientos del corazón. Las enfermedades del corazón son la principal causa de muerte en México.
Prevención: la obesidad debe prevenirse desde la infancia enseñando hábitos alimentarios adecuados. Es muy importante terminar con la creencia de que un bebé gordo es un bebé sano, en realidad los niños obesos suelen ser en un futuro obesos. La dieta en la infancia va determinando las preferencias y por tanto los hábitos. Los hábitos se aprenden en la familia, en la escuela y en los medios masivos. En general la prevención es alimentarse correctamente: pocas grasas y mucha fibra.
Tratamiento: la modificación de los hábitos de alimentación hacia una dieta sana junto con el hábito del ejercicio son el tratamiento ideal. Una dieta de reducción debe ser específica para cada persona según su peso, talla, edad, sexo, actividad física y características fisiológicas.
Las dietas: dieta es la alimentación cotidiana de una persona. Dieta de reducción es aquella que busca reducir el peso de quien la ingiere. Hay de diversos tipos, efectividades y nocividades. Por lo general, las dietas se manejan sin conocimiento sobre el metabolismo del cuerpo humano, y por lo tanto pueden ocasionar serios problemas. Las dietas elaboradas sin conocimientos nutriológicos tienden a clasificar a los alimentos en buenos y malos, engordantes o desengordantes. Los alimentos en sí mismos solo contienen nutrimentos, y del empleo que les demos son sus efectos. las dietas de un solo alimento o de unos pocos carecen de muchos nutrimentos importantes y ocasionan descompensaciones importantes en el organismo. Las dietas de hambre o de ayuno además de que también pueden provocar carencias de vitaminas y elementos minerales, ocasionan un efecto contrario al deseado: el organismo se adapta a un bajo aporte de energía y es más difícil de disminuir de peso.

LA OBESIDAD Y LAS DIETAS.



Una dieta, desde el punto de vista de la nutrición, es la alimentación cotidiana de una persona y hay de tantos tipos como diversidad de hábitos alimentarios existen. Cuando una persona necesita (y desea) reducir de peso el plan de alimentación que se le diseña para conseguirlo se denomina dieta de reducción, y también de esta hay de diversos tipos, de todos colores y sabores, según el fundamento y conocimientos de quien la diseña.
El diseño de un plan de alimentación para reducir el peso exige el conocimiento de los fundamentos bioquímicos de metabolismo de los alimentos y la capacidad para realizar una valoración y una historia nutricional del paciente, así como de la ética profesional para no proponerle al paciente un plan de reducción que pueda ser nocivo para la salud.
Debe de ser planeada según las particularidades de cada persona, de sus características físicas, psicológicas y culturales. Un tratamiento diseñado de otro modo es poco probable que funcione y si aparenta dar resultados es a costa de arriesgar la salud del paciente.
En la nutrición no hay alimentos maravillosos ni una respuesta única. Cada paciente es un individuo diferente y como tal debe tratarse. Hay, eso sí, normas generales, principios en común: el conocimiento de que es lo que ocurre dentro del organismo a partir de que el alimento entra por la boca y el conocimiento de qué es lo que motiva, de cómo se construye la alimentación de la persona, incluyendo los aspectos sociales y culturales.
Las dietas de reducción publicadas en revistas o transmitidas oralmente o las diseñadas por individuos sin los estudios necesarios para hacerlo adolecen de varios errores, dentro de los cuales podemos destacar los siguientes:
-Olvidan que independientemente del problema que se trata (la obesidad en este caso) la alimentación debe ser agradable para el que la consume puesto que debe partir de modificar hábitos de alimentación y no reducirse a ser un tratamiento de corto alcance y por un periodo corto de tiempo. La obesidad no es un problema que se soluciona y uno se olvida de ella, es una enfermedad que debe tratarse y vigilarse constantemente y el objetivo de su tratamiento nutricional debe ser necesariamente la modificación de hábitos alimentarios.
-Suelen ser dietas con carencias en uno o varios nutrimentos. Por ejemplo muchas suprimen las grasas, las cuales si bien en exceso son nocivas para la salud, su ingestión en cantidades moderadas es de suma importancia para el buen funcionamiento del organismo, además que si se suprimen se suprimen con ellas las proteínas liposolubles, que se encuentran asociadas necesariamente a grasas(vitaminas A, D, E, K). Otro tipo de dietas, por el contrario suprimen o reducen significativamente los hidratos de carbono y basan la alimentación en carnes (proteínas y grasas); este tipo de dietas además de que puedenocasionarle al individuo un coma cetónico exigen un mayor trabajo de hígado y riñones lo que a la larga puede ocasionarle daños irreversibles.
-Otro tipo de dietas suman los dos puntos anteriores. Son las que se basan en un solo alimento. Este tipo de dieta son multicarenciales y no pueden mantenerse por tiempo indefinido: todo les falta, no hay ningún alimento que por si solo sea suficiente para cubrir los requerimientos de un individuo.
Una dieta de reducción debe ser el principio de una nueva forma de alimentarse para vivir mejor, para estar más sanos. El objetivo no es tan solo reducir de peso, es conseguir mantener un peso adecuado.

DIETAS DE REDUCCIÓN.


El que la prevalencia de obesidad esté aumentando progresivamente en nuestro país, a dado lugar a que cualquiera pretenda manejar sin ton ni son esta enfermedad y su tratamiento, sobre todo el dietético. Además de las complicaciones que la obesidad trae por sí misma, las personas que la padecen se ven expuestas a todo el bombardeo publicitario de productos y clínicas ” especializados” en la reducción de peso. Desgraciadamente no existe un organismo rector que se encargue de estudiar y comprobar la veracidad de los tratamientos dietéticos para después autorizar su publicación y empleo en la población. Contrariamente a lo que podría pensar mucha gente, un tratamiento dietético es de empleo delicado y si no se maneja adecuadamente y bajo la vigilancia de un profesional puede conducir incluso a la muerte.
La única manera de perder peso es modificando la relación entre la ingestión de energía y su utilización, es decir, reduciendo la ingestión de alimentos e incrementando la actividad física, a través del ejercicio; estas modificaciones, para que su efecto sea permanente, deben de ir acompañadas de la modificación de hábitos alimentarios y de la conducta.
Lo importante de bajar peso no es bajar por bajar, sino perder grasa, no músculo. No tiene sentido perder peso con una dieta y quedar con el cuerpo flácido, con alteraciones del carácter y con otras enfermedades. Las dietas deben ser balanceadas y variadas.

¿TRES COMIDAS AL DÍA?



Para muchas personas uno de los métodos preferidos para ” conservar la línea” o para disminuir de peso es dejar de comer en alguno de los tiempos, por lo general en la cena aunque también hay muchos que evitan el desayuno. Independientemente de que el realizar tres comidas al día es una nueva convención, lo cierto es que al saltarse algún tiempo de comida, rara vez se obtienen los resultados esperados o buscados.
Los alimentos nos proporcionan energía para desempeñar todas las actividades que realizamos, pero si en algún momento nos falta energía el organismo disminuye el ritmo, es decir,  nuestro metabolismo se va haciendo más eficiente y aprovechamos mejor lo que comemos. Además es muy frecuente que al saltarnos una comida, a la siguiente comamos lo que nos faltó; solo que como no vamos a usar esa enrgía esta se va a almacenar, y el cuerpo la almacena como grasa.
Así, el típico caso de los que desayunan mucho y no cenan nada, les va resultando contraproducente a la larga. En la mañana les sobra energía, y la almacenan; en la noche les falta, entonces gastan menos.
Para nuestro cuerpo, si todos los días a una hora falta energía, entonces hay que economizar; y si todos los días a otra hora sobra, los resultados se ven alrededor del abdomen.
Cuando se necesita bajar de peso, una de las medidas recomendadas no es disminuir los tiempos de comida, sino al contrario, aumentarlos. Si vamos distribuyendo la energía a lo largo del día para que se vaya usando conforme ingresa, el metabolismo se mantiene estable y además no hay excesos de almacenar.
Eso además, claro de una dieta sana, un tema del que ya hemos hablado ampliamente: basar la alimentación en productos de origen natural, incrementar el consumo de frutas, verduras y cereales integrales - que son ricos en fibra-, así como disminuir el consumo de alimentos ricos en grasa, en especial la saturada que contienen las carnes, la manteca y la mantequilla.
La alimentación, como conclusión, forma parte de unas de las funciones básicas para la vida, la nutrición; por ello no debemos ” jugar” con nuestro organismo. Comer tresveces al día es una convención, pero una convención adecuada por lo general para todos nosotros. Es mejor disminuir la cantidad de alimentos que se comen en una sentada, que evitar sentarse a la mesa.


RIESGOS DE LA OBESIDAD.



En general, las personas con sobrepeso no viven tanto como las personas que se conservan en un peso ideal. Este aumento de la tasa de mortalidad entre los obesos se debe principalmente a tres grupos de enfermedades: las del sistema circulatorio, como la hipertensión, la cardiopatía coronaria y el infarto cerebral; la diabetes, que predispone a aterosclerosis, y las enfermedades digestivas, especialmente las de vesícula. Además de estos riesgos, las personas con sobrepeso son propensas a otras enfermedades.


Cardiopatía coronaria.



Los hombres con sobrepeso que tienen un exceso de grasa en el abdomen tienen un mayor riesgo de desarrollar cardiopatía coronariaque los hombres que tienen la grasa localizada en otras zonas. Cuando el sobrepeso excede del 15 al 25%, el riesgo de morir por esta causa es de un 30% superior al normal. Si el sobrepeso es superior al 50%, el riesgo de morir por un infarto de miocardio duplica al normal, y en hombres con un sobrepeso de más del 60%, el riesgo es de un 80% superior al normal.

Disnea.



La obesidad puede causar disnea debido a que dificulta el movimiento del diafragma y sobrecarga el corazón.

Cálculos biliares.



La obesidad se asocia a un aumento de las síntesis de colesterol en el hígado y de la cantidad de colesterol que es excretada por la bilis. Esto aumenta la precipitación de sales de colesterol en forma de cálculos biliares.

Osteoartritis.



El exceso de peso en una persona con osteoartritis significa que las articulaciones enfermas deben soportar más peso. No se ha podido establecer una relación causal entre la obesidad y dicha enfermedad.


Cáncer.


Numerosos estudios de población han demostrado una correlación entre la obesidad y una mayor incidencia de cáncer de colon, mama, útero, vesícula y estómago. Sin embargo estos estudios necesitan ser confirmados.

Venas varicosas.



La inmovilidad que suele asociarse a la obesidad puede agravar a estas venas.

Dolores de espalda.


Si la parte superior del cuerpo es muy pesada y carece del tono muscular adecuado, la presión recae sobre la región baja de la columna, y el resultado son dolores de espalda.


Hipertensión.



El aumento de la mortalidad por hipertensión en hombres con un 5 a un 15% de sobrepeso es de un 70% que en los hombres de su misma edad y peso normal, si el sobrepeso excede del 15%, el índice de mortalidad es dos veces y media mayor. La reducción de peso por modesta que sea tiene un efecto significativo en la reducción de la presión arterial.

Intertrigo.



La obesidad determina un contacto piel con piel (intertrigo) en zonas como las mamas y el pecho, el abdomen y la parte superior de los muslos. La fricción que se produce durante la actividad, sobre todo en épocas calurosas, puede causar rozaduras y sobreinfecciones por hongos.

Diabetes.



La mortalidad entre los diabéticos con un 5 a un 15% de sobrepeso supera a un 25% a la normal para este tipo de enfermos. Este porcentaje se duplica en individuos con un 15 a un 25% de sobrepeso. Los diabéticos con más de un 25% de sobrepeso tienen un riesgo de morir cinco veces superior.

CLÍNICAS DE REDUCCIÓN DE PESO.



Las personas que sufren las enfermedades crónicas transmisibles, llamadas también enfermedades del desarrollo ( diabetes mellitus, hipertensión arterial…), en su mayoría presentan sobrepeso o son obesas y esto ocurre porque consumen más energía de la que necesitan. Este desequilibrio energético tiene generalmente dos causas: o comen más de lo que necesitan, o realizan muy poca actividad física, es decir, son sedentarias.Estos dos factores son los desencadenantes de la obesidad y, con el paso del tiempo, las enfermedades antes mencionadas.
Es así como un sin nñumero de clínicas de reducción de peso abren sus puertas a los gorditos para resolverles el problema, además de prometerles una gran figura y una nueva vida. Antes de acudir a una clínica hay que tener mucho cuidado, pues en ocasiones el personal que labora en ellas no son especialistas en el tratamiento de la obesidad, pudiendo correr un gran riesgo. Es importante que la clínica a la que se acuda ofrezca una reducción de peso en un tiempo razonable, ya que es un proceso, por loo que de ninguna manera es un problema que pueda resolverse de la noche a la mañana y que si no va acompañado de un cambio de hábitos alimentarios va a ser muy fácil que se regrese al peso inicial en corto tiempo. Este es el punto inicial que se debe considerar antes de hacer un tratamiento.
En ocasiones, también es necesario que a la clínica que se vaya proporcione apoyo psicológico o que la canalicemos con el especialista en materia. Debemos de tener en cuenta que en ocasiones comemos más de lo que uno debe porque no sabe como comer y es necesaria una asesoría nutricional, pro también hay personas que estan deprimidas y tiene problemas y se refugian en los alimetos para evadirse. Lo único que hacen es aumentar de peso y ocasionan un problema más por el que llorar. De ahí la importancia del apoyo psicológico. Por último decir, que se debe de crear eñ hábito de realizar una actividad física, ya que el ejercicio es indispensable para la utilización de la grasa como energía, y por lo tanto para disminuir su almacenamiento.

PREGUNTAS AL MÉDICO.



PMi médico me ha aconsejado que adelgace, pero en mi familia todos somos corpulentos. ¿Podré modificar la tendencia a la corpulencia que parece existe en mi familia si hago dieta?.
RCuando en una familia todos sus miembros tienen sobrepeso, la causa suele radicar en que todos comparten unos malos hábitos alimentarios; por ejemplo, grandes desayunos por la mañana y postres dulces por la noche. Además, es posible que usted comparta con ellos la falta de atracción por el ejercicio, la vida sedentaria o una tasa metabólica basal muy baja, que puede ser hereditaria. Cualesquiera de estos factores puede conducir a la obesidad. El control de la dieta, o el aumento de actividad, o mejor ambas cosas, pueden contribuir a bajar el peso, y a mantener el peso normal.
PMi hermano está convencido de que es obeso debido a un transtorno glandular.¿ Podría estar en lo cierto?.
RSí, aunque es poco probable. Sólo el trastorno glandular relativamente frecuente,. el hipotiroidismo, hace que el organismo trabaje a un ritmo más lento y da lugar a un aumento de peso aun cuando se reduzca la ingesta calórica. El hipotiroidismo rara vez es la causa de la obesidad.
PEstoy embarazada por primera vez. ¿ Es inevitable que gane peso para siempre?.
RLa grasa que se acumula durante el embarazo no tiene porque persistir indefinidamente, sobre todo si la mujer amanta a su hijo, ya que en este caso la producción de leche contribuye a consumir más calorías. Cuando la grasa no desaparece se debe normalmente a que la mujer toma más calorías de las que su cuerpo necesita o que engordó excesivamente durante el embarazo. Sin embargo, con el control de la ingesta calórica y la práctica de ejercicio con regularidad, la mayoría de las mujeres consiguen normalizar el peso en pocos meses.

CASO CLÍNICO.
UN ADOLESCENTE CON SOBREPESO.



Cuando a Javier le salieron unas verrugas en las manos, su madre lo llevó al médico de cabecera. Pero la doctora se mostró mucho más preocupada por lo que pesaba Javier, unos 75 Kg., un peso excesivo para sus 1,60 metros de estatura. Puesto que la madre también tenía un serio problema de peso, la doctora se dió cuenta enseguida del peligro que corría el niño de ser un obeso durante toda su vida si no modificaba radicalmente sus hábitos alimentarios y de ejercicio.

-Historial médico.



Javier ha pasado las enfermedades propias de la infancia. La tendencia al sobrepeso es una característica familiar, su madre pesa 90 Kg. y su padre 120.

-En la consulta.


Al interrogar a Javier y a su madre, la doctora se entera de que Javier tiene ” poco apetito” y de que come poco a las horas de las comidas, pero que acostumbra a comer hamburguesas, patatas chips y dulces entre las comidas. Aún así, Javier asegura que no come más que el resto de sus amigos de tamaño ” normal”. La madre dice a la doctora que el único ejercicio que hace realmente el niño es el de la clase de gimnasia de la escuela.

-Exploración.


El grosor de los pliegues cutáneos de Javier supera varias veces al normal, incluso en la espalda. Además tiene la piel de las zonas en que las superficies cutáneas entran en contacto macerad e irritada. La doctora observa el comienzo de una infección en la región inguinal.

-Diagnóstico.



La doctora explica a la madre que Javier está experimentando los efectos de la OBESIDAD, e insiste en que tales efectos carecen de importancia en comparación de los riesgos que correrá en el futuro si no adelgaza. La madre afirma que no ve demasiadas posibilidades de que Javier adelgace si no modifica sus hábitos de vida.

-Tratamiento.



La doctora, que sabe que es poco probable que la causa de la obesidad del chico sea que su tasa metabólica es baja, acepta que Javier quizá no ha comido excesivamente para estar tan grueso. Recomienda a Javier que haga mucho más ejercicio; y al poco tiempo Javier se ha aficionado mucho a la natación. Además va andando a la escuela en lugar de coger el autobús. La madre le ofrece manzanas, palomitas y vegetales crudos como tentempiés y rebaja drasticamente el contenido en grasas de las comidas de toda la familia. Como consecuencia, la ingesta calórica de Javier ha descendido a 1200 Kilocalorías diarias, alrededor de una tercera parte de sus necesidades reales.

-Resultado.



A sus 14 años, Javier asiste dos veces a la semana a una clase organizada por la escuela sobre aspectos dietéticos. La escuela organizada también un programa de ejercicio especial edemás de la clase habitual de gimnasia. Cuando llega a los 16 años Javier está en forma y sano. Las modificaciones en su estilo de vida podrán ayudarle a mantenerse en forma cuando sea adulto.

DIETA Y ENFERMEDADES CARDIACAS.



E n los países desarrollados, la mayoría de las enfermedades cardiacas relacionadas con la dieta son causadas por mulnutrición, que incluye déficit de nutrientes específicos. Sin embargo, en estos países tiene mucho más trascendencia la elevada incidencia de enfermedades coronarias relacionadas con el sedentarismo, la ingesta habitual de excesivas calorías y la dieta rica en grasas y pobre en fibra. Además la nutrición insuficiente ( como es el caso de anorexia nerviosa) puede dar lugar también a otras enfermedades cardiacas y a la muerte súbita. Por otro lado, los déficit de potasio y magnesio puede dar lugar a irregularidades de la actividad cardiaca, aunque este tipo de déficit suele ser consecuencia de enfermedades graves más que de dietas inadecuadas.


EL EXCESO DE GRASA EN EL CORAZÓN.


En los países desarrollados, uno de los principales problemas de salud es la enfermedad cardiaca secundaria a un estrechamiento de las arterias coronarias por la aterosclerosis. El papel de los factores dietéticos, sobre todo el colesterol y las grasas saturadas, en la progresión de la aterosclerosis es objeto de intensas investigaciones.
El que una persona tenga el nivel bajo o alto de colesterol en sangre depende de la interacción entre lo que come, el ejercicio que realiza y sus características genéticas. Parece que un nivel de colesterol en sangre elevado, es uno de los factores de riesgo más importantes de desarrollo de enfermedad coronaria. En general, las personas con altos niveles de colesterol tienen también más aterosclerosis que las personas con los niveles normales. Un nivel de colesterol elevado implica casi siempre los niveles elevados de colesterol lipoproteína de baja densidad.

Grasas dietéticas y nivel de colesterol en sangre.



El tabaquismo, la obesidad, la hipertensión y otros factores, incluyendo los hereditarios, se asocian a lesiones de las paredes arteriales. El riesgo de enfermedad aumenta aún más si el nivel de colesterol en sangre es elevado. Mantenerse en buena forma física es un aspecto al que cada vez se resenta mayor atención ya que incluso un elevado nivel de forma física protege contra las enfermedades cardiacas.
Regulación del nivel de colesterol.
1.Todas las células incorporan colesterol en sus membranas. Se cree que el colesterol llega a las células por las lipoproteínas de baja densidad, que lo pasan a las células a través de receptores especiales.
2.El colesterol que no es utilizado por las células permanece en la sangre, donde puede acabar acumulándose sobre todo si la ingesta de grasas saturadas es elevada, ya que las grasas saturadas pueden reducir el número de receptores e impedir que las células puedan captar cantidades normales de colesterol.
3.Las proteínas de elevada intensidad captan el exceso de colesterol de las células y lo transportan al hígado. Aquí, es oxidado para formar ácidos bilabiares que son excretados a través del conducto biliar hacia el intestino.

MECANISMOS POR LOS QUE LA DIETA PUEDE INFLUIR EN EL RIESGO DE ENFERMEDAD CARDIACA.



1.Grasas saturadas->

Una ingesta excesiva de grasas saturadas puede aumentar la concentración de LDL (lipoproteínas de baja intensidad) en sangre y disminuir el número de receptores celulares del colesterol. Combinados, estos dos factores hacen que el nivel de colesterol total en sangre sea elevado.

2.Grasas poliinsaturadas->

Si son consumidas en lugar de las grasas poliinsaturadas, no además, las grasas saturadas reducen los niveles de LDL sin afectar a los receptores celulares del colesterol. Además algunos áciods grasos poliinsaturados parece que reducen la tendencia de la sangre a formar coágulos, un factor que puede ayudar a prevenir el potencialmente fatal ataque de corazón.

3.Grasas monoinsaturadas->

Mientras que la ingesta elevada de grasas poliinsaturadas puede reducir ligeramente los niveles de las beneficiosas HDL, las grasas monoinsaturadas reducen los  niveles de LDL sin alterar el HDL. El aceite de oliva y el de cacahuete son fuentes de grasas monoinsaturadas. La incidencia de enfermedad coronaria es menor en las regiones en las que se utiliza más el aceite de oliva que en las que se utiliza las grasas saturadas de origen vegetal.

Autor:

Isigg





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