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Ampliación de la UE Unión Europea parte 1 - Monografía



 
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- Exposición día 25 de marzo de 2004.



1. Introducción



La aparición del moderno movimiento organizativo europeo, como de las actuales organizaciones internacionales europeas, no surge de la nada, sino que a ello han contribuido de forma directa ideas y construcciones teóricas expuestas en el siglo XX y particularmente los movimientos europeos nacidos a raíz de la Segunda Guerra Mundial.

La idea de Europa, como concepción política, está presente desde la Antigüedad y en la Edad Media. A partir de la constitución de los Estados Modernos se puede decir que la necesidad de alguna forma de unión política europea se manifiesta constantemente en el pensamiento político europeo, como medio para zanjar el estado de guerra continuo o de su latente amenaza. Nacen así diversos proyectos de organización de la sociedad europea para procurar una paz permanente.

Actualmente nos encontramos ante la quinta ampliación de Europa. Son 10 los países que van a ingresar en la UE (Polonia, Hungría, República Checa, Eslovaquia, Eslovenia, Lituania, Letonia, Estonia, Chipre y Malta). Se está preparando un sexta ampliación con otros dos países más. Estos dos países son Bulgaria y Rumania que han sido considerados como no preparados para entrar en esta quinta ampliación de la UE.

La condición esencial para entrar en la UE es ser un país europeo. Hay países no europeos a los que les hubiera gustado entrar en la UE, pero al no cumplir la condición de ser país europeo se han tenido que quedar fuera. Sin embargo hay otros países europeos que se han quedado fuera de la UE por su propia voluntad, como Noruega, Islandia, Suiza, Andorra, San Marino, Mónaco…

Actualmente son 15 los países que forman parte de la UE:
1) Los miembros originarios: Alemania, Bélgica, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos.
2) La primera ampliación: Dinamarca, Irlanda y Reino Unido.
3) La segunda ampliación: Grecia.
4) La tercera ampliación: España y Portugal.
5) La cuarta ampliación: Austria, Finlandia y Suecia.

El que haya países europeos que no quieran entrar en la UE provoca problemas económicos y políticos. Estos problemas provocan diferencias legislativas y la ralentización de la evolución de la UE.

La unidad de Europa quiso iniciarse según unos esquemas elaborados en al mente de diversos proyectistas. Pero el llevar a la práctica los proyectos teóricos no resultó factible. Debido a ello se tuvieron que buscar otros métodos para construir la unión que se buscaba. Se puede decir que se quiso empezar por la unión política para luego pasar a la integración económica desde la que lograrían múltiples formas de cooperación entre todos los sectores socioeconómicos. Es decir, lo que se pretendía era:

UNIÓN POLÍTICA ==> INTEGRACIÓN ECONÓMICA ==> COOPERACIÓN ECONÓMICA.

Y en realidad la forma de lograr esta unión fue al contrario de lo que propusieron en un primer momento, es decir:

COOPERACIÓN ECONÓMICA ==> INTEGRACIÓN ECONÓMICA ==> UNIÓN POLÍTICA.

La Europa comunitaria no es solamente un espacio geográfico y económico. Europa es una región del mundo en la que las raíces históricas van en profundidad. Europa, comunidad de culturas, ha dejado en la historia huellas de su voluntad de unificación y de su resuelta decisión de llevarla a cabo. La integración europea no ha sido una idea original o espontánea propia del siglo XX, sino una constante utopía en el pensamiento europeo.

Una explicación a esta idea constante de unificación en nuestra historia reside en la existencia de una comunidad de culturas, basada en:
a) Los más importantes movimiento artísticos y literarios.
b) Un pensamiento político homogéneo.
c) Unas raíces jurídicas comunes.
d) Una tradición humanista.
e) Unas creencias religiosas comunes.
f) Muchas guerras fratricidas.

Todos estos factores explican que se haya ido formando un caldo de cultivo propicio para que fuera prendiendo la idea de la unión europea y que ésta encontrara su momento y su lugar después de la más cruel de las guerras (la Segunda Guerra Mundial, 1939-1945) y cuando Europa se quebraba en dos mitades (la Europa Occidental o libre y la Europa Oriental o comunista).

Como ya hemos dicho, la idea de una Europa unida no es algo nuevo, si nos remontamos a la Baja Edad Media, encontramos la idea de una Cristiandad medieval organizada, nostálgica del Imperio Romano, en proyectos como los de Dubois y de Lulio. La comunidad cultural de la Europa medieval se caracterizaba por una lengua y una religión comunes. El Imperio y el Papado daban unidad estructural, pero eran políticamente ineficaces. Era una “organización mundial”, porque el mundo era Europa.

Pero Europa comienza a tener conciencia de sí misma a partir de los siglos XV y XVI, con la aparición del Estado moderno, liberado de la tutela del Imperio y del Papado. De esta época resaltan, entre otros:
a) El Proyecto de tratado para hacer que la paz sea perpetua entre los soberanos cristianos, escrito por Saint - Pierre, en el que propone una federación cuyos órganos serían un Senado, una secretaría permanente y un ejército confederal.
b) La idea de una organización europea desarrollada por Kant en su libro “Sobre la paz perpetua”: para él, la paz mundial y, por consiguiente, la paz europea, requiere una organización europea de Estados y que éstos adopten el principio de separación de poderes.
c) También la política de la época intentó organizar el mapa europeo de los siglos XVI y XVII mediante el “sistema de Estado europeos” esbozado en la Paz de Westfalia (1648).

El siglo XIX fue un siglo de contradicciones: a pesar de estar dominado por los nacionalismos, el oscurantismo nacionalista no pudo sofocar la utopía de la unión europea. También ese mismo siglo fue testigo del inicio de una cooperación institucionalizada al formarse por voluntad de los Estados europeos las primeras organizaciones internacionales: se trataba de una cooperación voluntaria, basada en el pleno respeto a la soberanía de los Estados, a fin de resolver problemas comunes y satisfacer intereses comunes en materia de comunicaciones y en los campos técnico y científico.

El siglo XX se inició con la Primera Guerra Mundial (1914-1918) a la que condujeron los variados nacionalismos de la época. A su término se inicia el declive de las grandes potencias europeas ante la aparición en la arena internacional de las superpotencias. El hecho de que EEUU no quisiera participar en las Sociedad de Naciones, a la cual contribuyó a crear, y el hecho de que la URSS fuera finalmente expulsada por la invasión de Finlandia, ocultó la decadencia política de Europa.

Las elites políticas mostraron su preocupación por la idea europea a fin de desterrar la trágica experiencia del odio nacionalista. En este período de entreguerras se comienzan a fundar numerosas asociaciones y publicaciones periódicas de europeístas en defensa y difusión de sus tesis federalistas. En este período de entreguerras destacan las ideas de varios autores:

1) COUDENHOVE - KALERGI:

su proyecto de una Europa Confederal es difundido en su Manifiesto Paneuropa. Representa el despertar inmediato del movimiento a favor de la unificación europea. Su Unión Paneuropea se fundaba en un sistema bicameral (el Consejo Federal formado por un delegado de cada Estado, y una Asamblea, compuesta por delegados de los Parlamentos nacionales), un Tribunal Federal y una Cancillería o Gobierno controlado por las Cámaras. Se reconocía una ciudadanía europea vinculada a la ciudadanía nacional y la protección de la unión a la identidad cultural y nacional de sus pueblos.

2) ARÍSTIDES BRIAND:

el intento de mayor transcendencia política fue la propuesta hecha por Francia, a través de un discurso del ministro francés de asuntos exteriores, Briand, en la Sociedad de Naciones, de creación de una federación denominada “Unión Europea”. Esta idea fue desarrollada posteriormente en un Memorándum del Gobierno francés enviado a las cancillerías europeas y presentado en la Sociedad de Naciones en 1930. Este Memorándum proponía difusamente la coordinación de los Estados europeos en el seno de la misma Sociedad de naciones mediante la creación de una Conferencia europea, un Comité político permanente y una Secretaría. Se trataba de crear una federación fundada sobre la idea de unión, y no de unidad, en el respeto a la independencia y soberanía nacional de cada uno de sus Estados. Su proyecto económico para la Unión Europea se fundaba en la aproximación de las economías de los Estados europeos, realizada bajo la responsabilidad política de los gobiernos solidarios.

3) CHURCHILL:

su mayor preocupación era buscar la forma de defender a Europa de los nazis. La crisis económica en los años 30 y el triunfo de los fascismos propiciaron un clima nacionalista que desembocó en la segunda gran guerra entre europeos en este siglo. Sin embargo, los proyectos de unificación resurgen durante la Segunda Guerra Mundial y desde la resistencia o desde el exilio se sigue propugnando la necesidad de impedir esos cataclismos cíclicos que asolan a Europa proponiendo como objetivo inmediato, tras lograr la paz, organizar una estructura federal en Europa. Y es en ese ambiente de angustia y de lucha cuando la idea europeísta prende en movimientos colectivos de amplias capas de la población.

Algún proyecto concreto de unificación triunfó en plena guerra, como los acuerdos que crearon el Benelux (1943) entre los Gobiernos, entonces en el exilio, de Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo. Esta Unión Económica, entre estos tres países después de 1945, se vio a su vez forzada por la Unión Económica belgo - luxemburguesa creada en 1921.

El mapa y la comunidad de ideas de Europa habían sufrido una profunda conmoción. Después de 1945, Europa ya no era la misma. De la pugna entre nacionalismos, la superviviente fue una Europa ideológicamente amputada de su mitad oriental , bajo el dominio soviético, y moralmente rota por los horrores de la guerra. Además, las divisiones políticas y la penuria económica hacían temer la persistencia de los particularismos, agravándose los desequilibrios por fundados temores de nuevos enfrentamientos armados. Por todo ello, la necesidad de resucitar la idea de la unidad europea se hizo urgente y sentida entre la población, formándose multitud de asociaciones pro - europeístas de carácter privado. Eran movimientos de la opinión pública, que no respondían a impulsos gubernamentales, entre los que destacaron las organizaciones sindicales, los universitarios, personalidades de la vida intelectual y artística… Los actos europeístas se sucedieron por toda Europa Occidental y demostraron que tenían un amplio apoyo popular.

Estas corrientes sociales y políticas que transcienden las fronteras estaban animadas por las ideas federalistas. El federalismo europeo, en palabras de Brugmans, implica una concepción de un poder central y unos poderes múltiples. Su objetivo no era reemplazar la soberanía nacional por una soberanía europea. Se trataba de crear unas Instituciones adecuadas, que por sus competencias o por sus dimensiones geográficas, correspondieran a los diferentes problemas que surgieran. Los movimientos federalistas europeos compartían los principios políticos sobre los que reposa esta corriente de pensamiento político:
a) Autonomía.
b) Cooperación.
c) Subsidiariedad.

Sin embargo, el error de las corrientes federalistas de la época fue buscar un paralelismo entre la unificación europea y la de Estados federales o los EEUU.

Pero todas las propuestas que desde el medievo hasta 1950 se han ido haciendo por pensadores y políticos han tenido un fundamento común: la cultura y la común identidad cultural europea.


2. El plan Marshall: el despertar inmediato de la integración europea.



La economía europea de la segunda posguerra se basaba en la autarquía y en el trueque; Europa sólo contaba con las ruinas de una larga guerra devastadora. La situación de penuria que se vivía en este continente hacía temer que la mitad occidental pudiera caer en manos comunistas y, por tanto, bajo el control de la URSS.

Esta situación movió a los EEUU a presentar el “Plan de Reconstrucción Europea” o “Plan Marshall”. El Plan descansaba en la gran fortaleza de la economía norteamericana, la cual no sólo no conoció la destrucción de la guerra, sino que su industria se potenció gracias al conflicto armado y se reconvirtió rápidamente hacia la industria civil: pero su producción necesitaba mercados, y Europa no estaba en condiciones ni de comprar ni de producir. La potente industria norteamericana necesitaba de mercados exteriores y de ávidos consumidores. Pero los Estados europeos occidentales carecían de las divisas y de los medios necesarios para producir, que le permitiesen exportar y poner en marcha sus economías.

La economía europea era de autarquía, apenas regulada mediante unos cuantos acuerdos bilaterales, y ni las mercancías ni las divisas circulaban entre los Estados europeos occidentales. La alternativa a esta situación la dio el Secretario de Estado norteamericano George Marshall que propuso un plan de ayuda para la reconstrucción europea. El Plan Marshall consistía en que el Gobierno norteamericano pagaría directamente a los exportadores norteamericanos que vendieran productos a los Gobiernos o a los fabricantes europeos. Los importadores europeos pagaban en sus monedas nacionales y este pago se giraba a una cuenta a nombre del Gobierno de los EEUU en los Bancos centrales nacionales (contravalor); el contravalor quedaba inmovilizado y no afectaba a la compra de dólares y no se utilizaba por el Gobierno estadounidense. Al inmovilizarse estas fuertes cantidades se producía deflación. Por su parte, el Gobierno de los EEUU aceptaba poner a disposición de los Gobiernos europeos esas cantidades inmovilizadas para llevar a cabo inversiones.

A tal fin, Marshall sugería la necesidad de un acuerdo entre los Estados europeos sobre sus necesidades de desarrollo y un programa que pusiera en marcha la economía europea. La iniciativa, según Marshall debía venir de Europa. La respuesta fue inmediata: 16 Estados europeos se reunieron al mes siguiente. Después se decidió gestionar en común la ayuda americana mediante la creación de la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE), beneficiándose del Plan Marshall.

Los méritos del Plan Marshall fueron muchos:
1) Prever un plan racional para poner en pie las economías europeas y de desarrollo de éstas.
2) Crear un régimen multilateral de los intercambios.
3) Liberalizar los intercambio.
4) Reducir los contingentes.
5) Coordinar los planes económicos nacionales.
6) Organizar la convertibilidad de las monedas.
7) Organizar, mediante la Unión Europea de Pagos, un sistema de compensaciones multilaterales y la concesión de créditos a los países deudores.

Lo más sobresaliente y decisivo del Plan fue que la gestión en común de las ayudas enseñó a Europa occidental las posibilidades de su unión, y la maltrecha Europa supo aprender de la OECE las mejores lecciones sobre la organización de una Europa con energías propias. Europa Occidental sepultó las ruinas de la guerra y construyó un nuevo paisaje que fomentó la convivencia entre los europeos mismos para ir desterrando las causas de las pasadas guerras e ir tejiendo una red de intereses comunes que hicieran inviable nuevas acciones hostiles.

De estos años habría que recordar otros acontecimientos como el Congreso de Europa, convocado por el Comité de Coordinación de los Movimientos para la Unidad Europea reunido en La Haya en mayo de 1948, en el que confluyeron decenas de organizaciones federalistas pro - europeístas con la participación de más de 750 delegados. Con posterioridad al Congreso decidieron federarse las distintas asociaciones en el Movimiento Europeo.

En aquella asamblea ya se hicieron notar las dos grandes corrientes europeístas que persisten hoy en día:
1) Aquellos que pretendían una cooperación intergubernamental.
2) Los que soñaban con una integración de carácter federal.

En el plano político, el Congreso se pronuncia por una transferencia de derechos soberanos a favor de una unión política y económica. En los planos económico y social se inclinan por la desaparición completa de los aranceles y las restricciones cuantitativas al comercio para lograr un día la unión aduanera, la libre circulación de capitales y la unificación monetaria.

Aquellas dos corrientes desembocaron en creaciones organizativas distintas:
1) Por un lado, la creación del Consejo de Europa, daba satisfacción a las corrientes intergubernamentales, apoyadas por los anglosajones, que no deseaban hacer cesión alguna de soberanía con la creación de instituciones internacionales dotadas de poderes importantes sino una cooperación intergubernamental estrecha y permanente mediante instituciones con poderes consultivos.
2) Por otro lado, las corrientes federalistas, partidarias de la cesión parcial de soberanía y, por tanto, insatisfechas con el Consejo de Europa, que encontraron un cauce en la propuesta francesa de creación de la CECA (Comunidad Europea del Carbón y del Acero) iniciando así el actual proceso de integración europea.

3. Referencia a la acción de los padres de europa.



Los padres de Europa son las personalidades que iniciaron el largo proceso de construcción de la Unión Europea después de la Segunda Guerra Mundial.

Entre ellos debemos de destacar: en Francia: ROBERT SCHUMAN y JEAN MONNET; en Alemania: KONRAD ADENAUER y en Italia: ALCIDE DE GASPERI.

Los rasgos comunes son que todos eran demócratas - cristianos, conocían la lengua francesa y querían una Europa unida.

4. Los comienzos.



Las primeras organizaciones europeas, aunque creadas con el fin de alcanzar una mayor unión entre sus miembros, se constituyen como organizaciones de cooperación, no de integración. Se entiende por organizaciones de cooperación aquellas en las que los Estados buscan, a través de confrontaciones y de discusiones permanentes, acuerdos libremente consentidos y se caracterizan por un aparato constitucional simple que comporta esencialmente un órgano formado por los representantes de los Estados.

La primera organización europea de cierto alcance es la Unión Aduanera entre Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo, conocida como Benelux, establecida por el Convenio de Londres de 5 de Septiembre de 1944, aunque no entraría en vigor hasta el 1 de enero de 1948. esta Unión Aduanera será ampliada a Unión Económica por el Tratado de la Haya de 3 de Febrero de 1958, en vigor desde el 1 de Noviembre de 1960. Por el Tratado de Bruselas, de 31 de Marzo de 1965, se crea el Tribunal de Justicia del Benelux.

La organización tiene como fines la libre circulación de personas, bienes, capitales y servicios en los Estados miembros.

La primera organización de amplio ámbito geográfico es la que nacería como consecuencia del mencionado Plan Marshall. Se trataba de crear una organización para encauzar, administrar y controlar la ayuda económica de Estados Unidos para la reconstrucción de Europa, arruinada tras la Segunda Guerra Mundial. En Marzo - Abril de 1948 tiene lugar la Conferencia de París en la que todos los Estados que aceptan el Plan Marshall firman el Tratado de París de 16 de Abril de 1948. Mediante este Tratado se crea la Organización Europea de Cooperación Económica (OECE). La OECE no solo se creó para distribuir la ayuda económica norteamericana sino que también trataba de fomentar y favorecer el desarrollo y la liberalización de los intercambios europeos, combatiendo las restricciones, las prácticas discriminatorias y las barreras aduaneras y concediendo subvenciones a la exportación, tratando sobre todo de crear hábitos de cooperación internacional.

La OECE entra en crisis en 1958, tanto por haber cumplido varios de sus objetivos, como por la creación de otras organizaciones como las Comunidades Europeas y la Asociación Europea de Libre comercio (EFTA) con unos objetivos más amplios y dentro de un régimen de integración o cooperación más estrecho.

El 14 de Diciembre de 1960 se firma en París un nuevo Tratado por el que se crea la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), de ámbito ya no exclusivamente europeo.

Coincidiendo en el tiempo con los trabajos para la constitución de la OECE los Estados miembros del Benelux, Francia y el Reino Unido firman el Tratado de Bruselas el 17 de marzo de 1948, por el que crean la Unión Occidental con la finalidad de asistencia mutua en caso de agresión y colaboración en materia económica, social y cultural, para confirmar así un poder autónomo en Europa Occidental, considerando que había llegado el momento de consolidación de la misma. En 1955 pasa a denominarse Unión Europea Occidental (UEO) y queda patente su carácter primordialmente militar debido al fracaso de la proyectada Comunidad Europea de Defensa.

Como consecuencia del Congreso de Europa de Mayo de 1948, van a desarrollarse numerosas gestiones encaminadas a crear una Asamblea Europea. El 5 de Mayo de 1949 se firma el Tratado de Londres que adopta el Estatuto de la nueva organización que se denomina Consejo de Europa y fija su sede en Estrasburgo. El Consejo de Europa está destinado a consolidar la paz, fundada sobre la justicia y la cooperación internacional, para la preservación de la especie humana. Se proclama que la unidad europea ha de basarse en los valores que constituyen la herencia común de sus pueblos, que son el origen de los principios de libertad individual, libertad política y preeminencia del derecho sobre los que se funda toda democracia verdadera. Para conseguir tal unidad se ha de favorecer el progreso social y económico y los Estados miembros han de comprometerse a asegurar a toda persona sometida a su jurisdicción el disfrute de los derechos humanos y las libertades fundamentales. Aunque las actividades del Consejo de Europa son amplias y diversas, destaca su acción en el plano político y en la protección de los derechos humanos.

5. Las Comunidades Europeas.


La Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA) fue la primera de las Comunidades Europeas. Al término de la Segunda Guerra Mundial los aliados establecieron en los Acuerdos de Postdam un sistema de distribución de la producción de la cuenca del Ruhr, a fin de poner en marcha un sistema general de reparaciones por daños de guerra en el marco de la reconstrucción europea y del aprovechamiento de una zona de gran valor estratégico, así como para limitar y controlar el nivel de la industria alemana. Al surgir diferencias entre las potencias que se habían repartido la explotación de la cuenca, en 1949 se acordó la internacionalización del Ruhr con la participación de Alemania junto a los aliados en la explotación y en control del carbón y del acero de la cuenca. A partir de la experiencia de este sistema de administración internacional de la cuenca del Ruhr, Francia daría el paso siguiente: una administración europea.

El proceso de la integración europea, que nació de forma inmediata con la CECA, se desencadenó gracias a la histórica Declaración Schuman, presentada por el Ministro de Asuntos Exteriores Francés, Robert Schuman, el 9 de Mayo de 1950, pero concebida y elaborada por Monnet, Comisario del Plan de Modernización y Equipamiento. Como reconocía Schuman, el propósito político primordial consistía en poner definitivamente fin al antagonismo franco - alemán combinándolo con un objetivo económico. Para él, la unificación política se operaría implícitamente: derivaría de la solidaridad de hecho, de la fusión de intereses creada entre las naciones europeas.

Al llamamiento de Schuman respondieron, además de Alemania, Italia y los tres Estados del Benelux. El Reino Unido declinó la invitación debido a sus intereses económicos centrados en la explotación de sus colonias. El Tratado se firmó entre esos seis Estados el 18 de Abril de 1951 en París y entró en vigor el 23 de Julio de 1952.

Con el Plan Schuman se ponía fin al régimen de internacionalización de la cuenca del Ruhr, accediendo Alemania a su explotación en condiciones de igualdad en el marco de la CECA.

Los pilares básicos de la CECA se fundaban en:
1) El establecimiento de un mercado común.
2) Unos objetivos comunes.
3) Unas instituciones dotadas de poderes efectivos e inmediatos.

Con la CECA se iniciaba así un proceso irreversible de federalización parcial o funcional, basado en la progresividad, que afectaba a un sector bien concreto y limitado, pero decisivo en la estrategia económica y política de esos seis Estados fundadores de la CECA. El éxito político - económico de la nueva Comunidad fue muy reconocido; el propio Reino Unido lograba firmar un acuerdo de asociación a la CECA el 21 de Diciembre de 1954.

Una vez creada la CECA nace en estos seis países una euforia comunitaria que les lleva a intentar acelerar y profundizar el proceso de integración ampliándolo al ámbito militar y al estrictamente político.

Antes de la entrada en vigor del Tratado de la CECA, el Primer Ministro francés René Pleven presentó un proyecto de Comunidad Europea de Defensa (CED) que dio lugar al Tratado de París de 27 de Mayo de 1952 por el que se constituía esa Comunidad que preveía el establecimiento de un ejército europeo. Pero la CED no llegó a nacer.

Casi paralelamente, por iniciativa de los Ministros de Asuntos Exteriores de los Seis, se acordó que una Asamblea preparara un proyecto de Comunidad Política Europea, mediante la cual se conseguiría la unión de pueblos y Estados reconociéndose la personalidad propia de cada uno de ellos, con igualdad de derechos y obligaciones. Sin embargo, este proyecto de Comunidad Política Europea siquiera llegaría a plasmarse en un tratado, como consecuencia del fracaso de la CED.

Sin embargo los Seis no se resignaron a detener la construcción europea; por ello el 25 de Marzo de 1957 se firma en Roma el Tratado constitutivo de la Comunidad Económica Europea (CEE), en vigor desde 1 de Enero de 1958. Desde la modificación llevada a cabo por el Tratado de la Unión Europea (Tratado de Maastricht) de 7 de Febrero de 1992, esta Comunidad pasó a denominarse, simplemente, Comunidad Europea (CE).

La CEE se convertirá en la más importante de las Comunidades y eje de todo el sistema comunitario. Los objetivos generales de la CEE eran:
1) Promover un desarrollo armonioso de las actividades económicas en el conjunto de la Comunidad.
2) Una expansión continua y equilibrada.
3) Una estabilidad creciente.
4) Una elevación acelerada del nivel de vida.
5) Relaciones más estrechas entre los Estados que la integran.

Los medios generales conducentes a esos fines eran:
1) El establecimiento de un mercado común.
2) La progresiva aproximación de las políticas económicas.

La noción de mercado común se fundaba sobre cuatro libertades fundamentales para el mercado:
1) Libre circulación de mercancías en un régimen de competencia libre y leal.
2) Libre circulación de trabajadores y de servicios.
3) Libertad de establecimiento.
4) Libre circulación de capitales.

La CEE no es sólo una Unión Aduanera. Ésta consiste en la libre circulación de mercancías y su protección frente a los mercados exteriores a la Unión mediante una arancel exterior común (AEC). Por el contrario, la zona de libre cambio, como la Asociación Europea de Libre Comercio, AELC/EFTA, se limita a la libre circulación de mercancías entre sus socios sin protección exterior común.

La CEE, además de una unión aduanera, es un mercado común: abarca todos los factores de la producción e inserta en el mercado común las políticas comunes, así como prevé una acción común para superar dificultades de la balanza de pagos y una política económica común.

La Comunidad Europea de Energía Atómica (EURATOM o CEEA) nace y se encuentra estrechamente vinculado a la vida de la CEE. Se crea también por el Tratado de roma de 25 de Marzo de 1957 y entra en vigor el 1 de Enero de 1958. tiene como misión el establecimiento de las condiciones necesarias para la formación y el crecimiento rápido de las industrias nucleares. Para ello desarrollará y difundirá los conocimientos en materia nuclear; facilitará las inversiones; establecerá normas de seguridad para la protección sanitaria de la población; y garantizará los controles apropiados de seguridad.

6. Europa después de la II Guerra Mundial


La II Guerra Mundial (1939-1945) devastó la economía del continente. Algunos europeos esperaban que la reconstrucción de Europa Occidental llevaría a un acuerdo para crear un Estado europeo unificado. Pero la idea de una Europa unida se quebró con el comienzo de la Guerra fría y la desconfianza que todavía inspiraba Alemania Occidental. Dos franceses, el político y financiero Jean Monnet y el ministro de Asuntos Exteriores Robert Schuman, creían que Francia y Alemania podrían superar su secular antagonismo si existían incentivos económicos que estimularan la cooperación. En mayo de 1950, Schuman propuso la creación de una autoridad común para regular la industria del carbón y del acero en Alemania Occidental y Francia; la oferta se extendía también a otros países de Europa Occidental. La idea fue bien recibida por el gobierno de Alemania Occidental y por los de Bélgica, Italia, Luxemburgo y Países Bajos. Junto con Francia, estos cinco países firmaron el 18 de abril de 1951 el Tratado de París (efectivo desde el 10 de agosto de 1952), por el que se creaba la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA). El gobierno británico rechazó el carácter supranacional de la CECA y optó por no unirse a dicha organización.

En junio de 1955, en Messina (Sicilia, Italia), los ministros de Asuntos Exteriores de los seis estados que conformaban la CECA decidieron estudiar las posibilidades para lograr una mayor integración económica. Este nuevo esfuerzo desembocó en la firma del Tratado de Roma (25 de marzo de 1957), por el que se creaban la Comunidad Económica Europea (CEE) y la Comunidad Europea de la Energía Atómica (Euratom). Esta última resultó tener poca importancia ya que cada gobierno nacional mantuvo el control sobre su programa de energía nuclear.

En términos económicos, el Tratado de la CEE estableció un plazo de doce años para la eliminación de las barreras comerciales entre sus miembros, la implantación de un arancel común para las importaciones del resto del mundo y la creación de una política agrícola conjunta. Políticamente, el Tratado otorgó a los gobiernos nacionales un papel mayor que el del Tratado de la CECA, aunque también determinó que la CEE fuera más supranacional conforme progresaba la integración económica.

Como respuesta a la CEE, el Reino Unido y otros seis países no comunitarios formaron la Asociación Europea de Libre Comercio (EFTA) en 1960. Sólo un año después, tras el evidente éxito económico de la CEE, el Reino Unido inició negociaciones para su ingreso. Pero, en enero de 1963, el presidente francés Charles de Gaulle vetó la candidatura británica, especialmente por sus estrechos lazos con Estados Unidos. De Gaulle volvió a vetar la entrada británica en 1967

Las metas económicas básicas del Tratado de la CEE se fueron cumpliendo gradualmente y las tres comunidades (CEE, CECA y Euratom) fusionaron sus respectivos ejecutivos en julio de 1967. Este hecho supuso el nacimiento de la Comunidad Europea (CE). Sin embargo, no se hizo ningún progreso sobre ampliación o cualquier otra propuesta hasta que De Gaulle hubo dimitido como presidente de Francia en mayo de 1969. El siguiente presidente francés, Georges Pompidou estaba más abierto a nuevas iniciativas en el seno de la CE. En diciembre de 1969 y a su propuesta, se celebró una reunión de los líderes de los estados miembros en La Haya (Países Bajos). Esta cumbre preparó el terreno para la creación de una forma de financiación permanente de la CE, el desarrollo de un marco de cooperación en política exterior y la apertura de negociaciones para el ingreso de Reino Unido, Irlanda, Dinamarca y Noruega.

En enero de 1972, casi después de dos años de negociaciones, se firmaron los tratados para la adhesión de los cuatro países aspirantes el 1 de enero 1973. Reino Unido, Irlanda y Dinamarca se adhirieron como estaba previsto; sin embargo, en un referéndum los noruegos votaron en contra de su ingreso.

En el Reino Unido continuó la oposición a la pertenencia a la CE. Después de que el Partido Laborista volviera a ocupar el poder en 1974, llevó a cabo su promesa electoral de renegociar las condiciones de la pertenencia británica (especialmente las financieras); la renegociación acabó en cambios marginales, pero creó un periodo de incertidumbre en el interior de la CE. Un gobierno laborista dividido confirmó la pertenencia a la CE y convocó un referéndum nacional sobre el tema en junio de 1975. A pesar de la fuerte oposición de algunos grupos, el pueblo británico votó a favor de la permanencia.

En 1979 y 1980, el gobierno británico, que afirmaba que el valor de su contribución superaba con mucho el valor de los beneficios recibidos, intentó una vez más cambiar los términos de su pertenencia. El conflicto se resolvió en la primavera de 1980, cuando varios países miembros aceptaron pagar una mayor contribución a los costes de la CE. En 1984 se acordó que el Reino Unido recibiría una disminución parcial de su contribución anual neta a la CE, comenzando con una rebaja de 800 millones de dólares para ese año.

Grecia ingresó en la CE en 1981 y, tras ocho años de negociaciones, en 1986 se adhirieron España y Portugal. Otros acontecimientos importantes en las décadas de 1970 y 1980 fueron la ampliación de la ayuda de la CE a países menos desarrollados (especialmente a antiguas colonias de los países miembros); la institución del Sistema Monetario Europeo (SME) para dar una cierta estabilidad a las relaciones entre las monedas de los estados miembros, y los avances en la eliminación de las barreras comerciales interiores con la finalidad de establecer un mercado único.

7. Sistema Monetario Europeo



El 13 de marzo de 1979 entró en vigor el Sistema Monetario Europeo (SME), lo que suponía el primer paso para la consecución de una unión económica y monetaria. Sus orígenes se remontaban al denominado Plan Werner (formulado en 1970 por el entonces primer ministro luxemburgués, Pierre Werner), que pretendió alcanzar la total unión monetaria en 1980, previsiones demasiado optimistas, en tanto que las monedas de los estados miembros fluctuaron y la devaluación de algunas de ellas limitó el crecimiento económico y favoreció el aumento de la inflación.

El SME pretendía estabilizar los tipos de cambio y frenar la inflación, al limitar el margen de fluctuación de cada moneda miembro en una pequeña desviación desde un tipo de cambio central. Se introdujo una unidad de cuenta europea común (el ECU) mediante la cual se podía establecer el tipo de cambio central. El ECU afectaría a todas las monedas de la CE con un peso acorde con la importancia económica de cada país. Cuando una moneda alcanzaba el límite del margen de fluctuación, situado en un 2,25%, los bancos emisores de los respectivos países debían intervenir vendiendo la moneda más fuerte y comprando la más débil. El SME también exigía a los gobiernos que adoptasen políticas económicas apropiadas para prevenir la continua desviación del tipo de cambio central. El SME ayudó a mantener tasas de inflación más bajas en la CE y aligeró el impacto económico de las fluctuaciones monetarias durante la década de 1980.

El avance más significativo en la CE durante la década de 1980 fue la marcha hacia la puesta en práctica de un mercado único europeo. La campaña para lograr este objetivo fue promovida por Jacques Delors, antiguo ministro de Economía y Finanzas francés, que se convirtió en presidente de la Comisión Europea en 1985. En la Cumbre de Milán (Italia), la Comisión propuso un plazo de siete años para eliminar prácticamente todas las barreras comerciales que aún existían entre los estados miembros. El Consejo Europeo aprobó el plan, y el propósito de alcanzar el Mercado Único Europeo el 1 de enero de 1993 aceleró las reformas en la CE e incrementó la cooperación y la integración entre los estados miembros. Finalmente, todo ello culminó con la formación de la Unión Europea.

Un obstáculo para la total integración económica era la Política Agraria Común (PAC). Durante la década de 1980 la PAC recibía las dos terceras partes del desembolso anual de la CE (los ingresos se obtenían de los aranceles sobre las importaciones y de hasta un 2% del impuesto sobre el valor añadido (IVA) recaudado en cada uno de los países miembros). La PAC alentaba la producción de grandes excedentes de algunos productos que la CE tenía el compromiso de comprar, lo que era un modo de conceder subsidios para unos países a expensas de otros. En una cumbre extraordinaria celebrada en 1988, los líderes de la CE establecieron unos mecanismos para limitar esos pagos; en el presupuesto de 1989, y por primera vez desde la década de 1960, las ayudas a la agricultura representaron menos del 60% del gasto total de la CE.

8. Acta Única Europea



El calendario fijado para alcanzar el Mercado Único Europeo puso al descubierto la necesidad de otorgar un mayor poder a la CE para resolver las cuestiones anejas a la eliminación de las barreras comerciales antes de la fecha tope. El Consejo de Ministros tenía que alcanzar acuerdos unánimes sobre cada decisión, con lo que, de hecho, se daba a los estados miembros poder de veto y se demoraba el proceso político. El Acta Única Europea, introducida en diciembre de 1985 y aprobada por los doce miembros en julio de 1987, introdujo los mayores cambios en la estructura de la CE desde el Tratado de Roma de 1957. Entre las modificaciones incluidas figuró la introducción del sistema de mayoría cualificada que ayudó a acelerar el proceso de creación del Mercado Único Europeo.

El Acta Única Europea introdujo también otros cambios importantes; el Consejo Europeo, que había aportado el impulso principal para la consecución del Mercado Único, consiguió personalidad jurídica; el Parlamento Europeo logró tener mayor voz e influencia; y los estados miembros acordaron unificar normativas fiscales, sanitarias y referentes al medio ambiente. Además, se estableció el Tribunal de Primera Instancia para atender las apelaciones a las decisiones de la CE que presentaran personas, organizaciones o empresas; y cada Estado miembro decidió alinear su política económica y monetaria con la de sus vecinos, utilizando el SME como modelo.


9. El Tratado de la Unión Europea



Representantes de cada país de la CE negociaron el Tratado de la Unión Europea en 1991, y en diciembre el Consejo Europeo se reunió en Maastricht (Países Bajos) para examinar un borrador. Tras intensas negociaciones entre los miembros, el tratado final fue firmado por el Consejo Europeo el 7 de febrero 1992. Una disposición del Tratado establecía que los electores de cada Estado miembro tenían que aprobar la Unión Europea por referéndum; el Tratado fue ratificado en octubre de 1993. La Unión Europea quedó establecida el 1 de noviembre, fecha en que el Tratado entró en vigor. El 1 de enero de 1995 se produjo una cuarta ampliación de la UE con el ingreso de Austria, Finlandia y Suecia. Ese mismo mes, el hasta entonces primer ministro luxemburgués, Jacques Santer, elegido el año anterior para ejercer la presidencia de la Comisión Europea, sustituyó a Delors al frente de la misma. El futuro reto de la UE pasaba por afrontar el cumplimiento de lo acordado en Maastricht. En este sentido, el 15 de diciembre de 1996 se aprobó el estatuto jurídico del euro (nombre adoptado un año antes para la futura moneda única europea), el nuevo SME y el llamado Pacto de Estabilidad, por el que los estados miembros deberían continuar sus respectivas políticas de convergencia una vez que, en 1999, comenzara a utilizarse el euro.

10. Tratado de Amsterdam


Se firmó el 2 de octubre de 1997. Los puntos más importantes que refleja este Tratado son:
1. Relacionarse más con los ciudadanos y responder más a sus preocupaciones como la delincuencia internacional y el empleo. Se trata de acercar la Unión Europea a los ciudadanos.
2. Acción exterior de la Unión. Elaborar planes de acción conjunta.
3. Modificaciones de las instituciones en previsión a las distintas ampliaciones que se pretenden.
4. Cooperación intensificada entre varios Estados miembros.

11. Tratado de Niza


Se firma el 26 de febrero de 2001 pero su entrada en vigor se hará el 1 de febrero de 2003. Los puntos más importantes que se tratan en el texto son:
1. Acomodación de las instituciones para una mayor ampliación. Sigue en la línea del Tratado de Amsterdam ya que al ampliarse la Unión Europea, las instituciones tendrán que estar preparadas para la integración de los nuevos miembros. Así, por ejemplo: se modifica la composición del Parlamento Europeo, de 700 pasa a 732 europarlamentarios.
2. Insistencia en la cooperación reforzada entre los Estados.
3. Cuestiones de interior y de seguridad
4. Ampliación de la mayoría cualificada: A partir de enero de 2005 se modificará: para que se adopte una decisión ésta tiene que obtener un número de votos determinado, el tema de debate es cuál será ese umbral, a parte, también tiene que tener el voto favorable de la mayoría de los Estados miembros.

12. Cumbre de Laeken.



Se realiza en Diciembre de 2001 y su objetivo es transformar la perspectiva constitucional. Se intenta que esta cumbre sea un verdadero proceso de la Unión Europea. Se fija como objetivo de la convención el dotar a la Unión Europea de una Constitución Europea.





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