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Colosio Luis Donaldo Colosio Murrieta - Monografía



 
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Políticos mexicanos. Liderazgo. Compromiso social. Investigaciones



Resumen y comentario de la obra del autor mexicano



INTRODUCCIÓN



Luis Donaldo Colosio Murrieta sonorense , malogrado político mexicano, idealista, hombre de principios, buen hijo, buen padre y buen esposo.
Desafortunadamente la vida le jugó una mala pasada, ya que en la cima de su carrera fué asesinado brutalmente por el que ahora sabemos se llama Mario Aburto, que al contrario de él es un hombre gris, obscuro, sin ideales y que poco o casi nada sabemos de él, y que muy seguramente pasará a la historia como un ser despreciable que pocos querrán igualar.

En este trabajo conoceremos en dos grandes bloques su biografía y su asesinato, en la primera parte comprenderemos el arraigo que tenía, su formación, los integrantes de su familia, los diversos puestos que ocupó en el servicio público, los factores de su liderazgo, su compromiso con la sociedad y cómo llegó a ser candidato a la presidencia de la república por su partido y desde luego su ideología. En el segundo capítulo conoceremos los hechos de su asesinato, las investigaciones de los diversos fiscales y procuradores que intervinieron en el caso hasta el subprocurador licenciado José Pablo Chapa Bezanilla, bien este es un somero estudio dedicado a un gran hombre como lo fue Luis Donaldo Colosio Murrieta.

JUSTIFICACIÓN



En marzo de 1994 se desperdició en México una brillante oportunidad de cambiar la vida de los mexicanos, en virtud de que fue asesinado Luis Donaldo Colosio Murrieta candidato en ese entonces para la presidencia de la república del partido revolucionario institucional, que si bien pertenecía al partido oficial no coincidía totalmente con las ideas de los anteriores gobernantes, sino que planteaba un esquema en favor de los que menos poseían y de hacer más grande este país, por consecuencia es prioritario conocer desde su nacimiento como se fue desarrollando hasta ser ese gran líder que pudo haber cambiado la vida de mucha gente, de mucha gente con esperanzas de ver un nuevo país, un estado próspero con una sociedad de mejor economía.

Sus ideales son incuestionables y quedan resumidos en sus principios que dio a conocer sobre todo en su corta campaña como candidato a la presidencia, resume perfectamente beneficios en la sociedad, en la economía, en la educación a favor de los jóvenes, de los niños y de las mujeres, particulariza también beneficios a favor de clases sociales que históricamente se encuentran desprotegidos, como son los obreros, los campesinos, los indígenas, etcétera. En consecuencia es de suma importancia conocer la vida y obra de este mexicano que pudo cambiar nuestro país.


CONCLUSIÓN


Luis Donaldo Colosio Murrieta fué un mexicano con raíces sonorenses nacido precisamente en un pueblo llamado Magdalena de Kino, allí vivió de niño y conoció sus primeros estudios, tal vez el tremendo clima de la zona y lo árido del territorio le forjó su carácter y con ello dio origen al gran hombre que fue gracias al gran liderazgo que siempre tuvo forjó su opinión y sus ideas para ejercitarlas en el desarrollo de su carrera política, sin embargo no pudo concluir esta debido a su asesinato en.

Colosio imprimió en todas sus actividades un sello muy particular, un sello de un triunfador, el sello de un hombre justo, el sello de un político de vocación, el sello de aquel que lucha por los demás aún y a costa de su propia vida que sin lugar a dudas eso debió haber sido la causa de la injusta forma de privarle la vida.

Colosio pudo haber sido de acuerdo con sus ideales un hombre que cambiara las estructuras del país, convirtiendo en más equitativo las fuertes diferencias de clases sociales y por ende de economía que ahí en nuestro territorio, el pudo haber conciliado los intereses de los poderosos para beneficio de los que menos tienen, concretamente en pudo haber sido el presidente que tanto hemos esperado y que seguimos esperando.

Su asesinato nos deja un mal sabor de boca porque nos quitó al hombre que bien pudo haber cambiado la historia de nuestro país, convertirlo en un país en que la mayoría ya no sean pobres, convertir el estado en un territorio de justicia social en el que se le otorgaré a cada quien lo que corresponda.

Al ver las investigaciones realizadas en el caso Colosio en el que participaron diferentes autoridades llámense procuradores, subprocuradores, etcétera, nos podemos dar cuenta de que ninguno de estos recurre a la hipótesis de un autor intelectual del crimen, todos recurren a la hipótesis del asesino solitario y en algunos casos como el tratado por el subprocurador especial el licenciado Pablo Chapa Bezanilla en el que habla de un segundo tirador (Othon Valdés), pero nunca se refieren al autor intelectual del crimen cerrando este caso y dejándolo con una inmensa laguna.

BIBLIOGRAFÍA



RUIBAL, Juan Antonio, LUIS DONALDO COLOSIO. PERFIL BIOGRAFICO, México, Ed. Porrúa, 1997.
BLANCORNELAS, Jesús, etal., EL TIEMPO PAS DE LAS LOMAS TAURINAS A LOS PINOS, México, Ed. Océano, 1997.
MARQUEZ, Ramón, ¿TE ACUERDAS DONALDO?, México, Ed. Agencia mexicana de noticias, 1996.
HERNÁNDEZ, Edgar, OPERACION TUCAN, México, Ed. Planeta, 1995.
HIRALES, Gustavo, EL COMPLOT DE ABURTO, México, Ed. Diana, 1995.
EGUIA, Colilá, A QUEMAROPA, México, Ed. Grijalbo, 1995, segunda edición.
ROMERO, César, EL PODER TRAS EL CRIMEN, México, Ed. Planeta, 1994.
FERNÁNDEZ, Jorge, etal., DE CHIAPAS A COLOSIO, México, Ed. Rayuela, 1994.
MURIEL, Eduardo, CRONICA Y ANÁLISIS DE UN MAGNICIDIO, México, Ed. Diana, 1994.
ARRIAGA, Gisela, LA MUERTE DEL CORDERO, México, Ed. Fundación cultural y educativa “José S. Healy, A.C.”, 1994.

CAPÍTULO I



BIOGRAFÍA



1.- El arraigo


En el norte de Sonora está situado un pequeño pueblo: Magdalena de Kino. Al igual que muchas otras localidades del estado, tiene tradiciones comunitarias vigorosas y el temple de sus pobladores es ampliamente reconocido; ambos aspectos son, al menos en parte, fundamentales para la vida en una región en la que las adversas condiciones climáticas son tan exigentes. Ahí nació Luis Donaldo Colosio Murrieta el 10 de febrero de 1950.
Y ahí mismo, el 1º de diciembre de 1993, tres días después de la ceremonia de su nominación como candidato a la Presidencia de la República, expresó: “he venido a afianzar mis raíces, a nutrirme de la fortaleza de nuestra historia comunitaria. He venido al encuentro con los míos. Pero también he venido a mi pueblo, Magdalena, para refrendar desde aquí mi amor por México”.
Al evocar recuerdos entrañables, Luis Donaldo Colosio daba cuenta ese día principalmente de sus propósitos para con la Nación: “Muchas caras conocidas he encontrado en el trayecto; he visto a mis amigos, a mis compañeros; los he visto a todos ustedes que han creado esta maravillosa comunidad del norte de México que se esfuerza por ser más justo, que habrá de dar siempre la batalla por ser soberano y habrá de esforzarse por profundizar su transformación democrática, con la ampliación de las libertades. He venido a Magdalena a encontrarme con los míos, repito, pero también a iniciar, desde aquí, una gran jornada a favor de México”.
El pueblo de Magdalena ha sido reivindicado como la cuna y el mirador que formó la visión nacional de Colosio: “Mi compromiso es con los valores históricos del pueblo de México, con su soberanía, con sus libertades, con el deseo de que haya mayor justicia, de apoyar incansablemente a los que menos tienen, de ampliar y profundizar nuestra democracia. Y estos son los valores que aprendí aquí, en Magdalena, en la Escuela Juan Fenochio, en la Escuela Secundaria 3, en la Unidad Regional Norte de la Escuela Preparatoria de Sonora y en el seno de mi familia”.

2.- La familia



Los Colosio tienen gran arraigo en Sonora. Se trata de una familia sencilla y trabajadora, cuyo principal atributo, generación tras generación, ha sido la constante búsqueda por mejorar sus horizontes con esfuerzo y trabajo, sin renunciar a la tradición ni a los valores comunitarios.
Luis Donaldo fue el primogénito de la familia creada por Luis Colosio Fernández y Ofelia Murrieta García, quienes procrearon también a Martha Ofelia, Laura Elena Dosolina, Víctor Manuel, Marcela Dolores y Claudia María. La vida de los Colosio Murrieta transcurrió firmemente ligada a su entorno familiar y comunitario. Durante los años cincuenta, en Magdalena, todas las familias se conocían y se identificaban. Luis Colosio tuvo como legado de sus antecesores -quienes desde un par de siglos atrás se habían instalado en la antigua Provincia de Occidente- la tenacidad. Del primer inmigrante Colosio que llegó a Sonora la familia heredó, como una suerte de blasón, la constancia y el coraje por buscar mejores condiciones de vida para ellos y su comunidad. Luis Colosio trabajó como contador privado de una compañía y en sus ratos libres se dedicó a la minería.
En su niñez y juventud, Luis Donaldo siempre estuvo muy ligado a su padre y desde pequeño fue un auxiliar responsable en los negocios de éste. Sus padres siempre lo consideraron un estudiante ejemplar y un buen hijo. Una de sus actividades favoritas durante su infancia, era acompañar a su padre en expediciones sierra adentro. Recordaba que en alguna ocasión, cuando contaba con poco menos de diez años de edad, recorrió solo, a lomo de caballo - nutriendo así su carácter independiente y arrojado - el camino entre Magdalena y Cucurpe, es decir, unos cincuenta kilómetros.

De niño Luis Donaldo Colosio aprendió que es en la familia donde el individuo aprende los valores éticos y morales que fortalecen a una sociedad. Por eso desde que constituyó con Diana Laura Riojas Reyes la familia Colosio Riojas, supo mantener la unidad y la armonía familiar, contando siempre con el apoyo invaluable de su esposa, con quien contrajo matrimonio en 1984 y con quien procreó dos hijos: Luis Donaldo y Mariana. Como jefe de familia trató de aprovechar al máximo su tiempo libre para dedicárselo a sus seres queridos, de ahí que sostuviera: “en el hogar evitamos en la medida de lo posible reproducir los problemas del trabajo. Me gusta pasar el fin de semana con mi familia, salir con mi esposa a ver una obra de teatro o un musical y trato de adaptarme al entorno en el que se mueven mis hijos. En general me siento muy afortunado con mi vida familiar.”
Diana Laura Riojas de Colosio fue originaria de Nueva Rosita, Coahuila, su padre, Rodrigo Riojas Valdés nació en Sabinas y su mamá, Hilda Elisa Reyes viuda de Riojas es de Nueva Rosita. Pasó su adolescencia en Monterrey, Nuevo León, donde realizó sus estudios básicos y preuniversitarios. Después decidió trasladarse a la ciudad de México a fin de iniciar sus estudios profesionales. Al igual que su esposo era economista; egresada de la Universidad Anáhuac, contó con un diplomado en Comercio Internacional del Instituto Tecnológico Autónomo de México. Realizó estudios en la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, tomó un curso sobre Desarrollo Económico.
Igualmente, desarrolló una intensa actividad profesional en las esferas académica, empresarial y pública.


3.- La formación



Luis Donaldo Colosio siempre destacó como estudiante. Durante la primaria, en la escuela Juan Fenochio -en la que también había estudiado su padre- fue distinguido como el mejor alumno de la zona número cinco en Sonora. Se incorporó así al selecto grupo de los mejores estudiantes del país que obtuvo como premio viajar a la ciudad de México para visitar al presidente de la República, a la sazón, el Licenciado Adolfo López Mateos. Luis Donaldo evocaba: “Recuerdo muy bien al presidente López Mateos. Tenía una gran calidez en su trato. Con todos los niños tuvo una atención personal muy especial. ¿Qué podíamos significar para él? Pues creo que mucho, ahora lo veo en retrospectiva. La dedicación que puso a ese evento, por mínima que hubiera sido, al menos a mí, se me quedó grabada para toda la vida. Estreché su mano y escuché sus palabras. Era yo un niño de doce años; hoy, a los 44, aún recuerdo ese momento como uno de los más emotivos de mi vida”.
Aquella ceremonia marcó profundamente su vida, al grado de considerar que él y muchos otros estudiantes de su generación se formaron inspirados en la figura y el talento de don Adolfo López Mateos.
En aquella ocasión también conoció a don Jaime Torres Bodet, entonces Secretario de Educación Pública, y a Ernesto Uruchurtu, Regente de la Ciudad de México. De es pasaje decía: “Torres Bodet se sorprendió cuando le dije que me sabía de memoria su poema El reloj. A partir de entonces y sobre todo a partir del mejor conocimiento de su obra, admiro al maestro Torres Bodet”.
Desde aquellos años, Luis Donaldo mostró interés y gusto por la poesía, que era especialmente fomentada en la escuela por dos de sus maestros más apreciados, Mercedes Grijalba y Eduardo Bojórquez, quienes lo animaron a leer, a estudiar y a practicar el antiguo arte de la declamación.

Durante los años en los que estudió la secundaria y la preparatoria, Luis Donaldo Colosio manifestó ya inquietudes por la actividad en grupo, mostrando su capacidad de liderazgo, así como talento para conciliar voluntades en torno a un fin compartido. También demostró muy temprano su facilidad para comunicar con claridad propósitos e ideas. Así ganó el primer lugar en el concurso de oratoria organizado por el Partido Revolucionario Institucional. Sus compañeros le recuerdan como un dirigente nato.
La historia y la geografía de su comunidad influyeron intensamente desde su niñez, alimentando en él un profundo sentido de pertenencia y compromiso con su región y su país, pero también en la formación de una vocación. Al respecto, el propio Luis Donaldo Colosio dijo: “Mi inclinación por el trabajo público siempre fue muy clara. Fueron muchos los factores que me motivaron: la escuela, las amistades, la familia por supuesto, pero sobre todo, las diferencias sociales dentro de la región, así como el que sus posibles soluciones incidieran en el bienestar familiar y comunitario”.
Por todo esto, cuando Luis Donaldo se planteó la elección de la formación profesional que seguiría, optó por Economía.
En la Universidad de Sonora no existía esa disciplina y en Guadalajara los cursos ya habían iniciado. Estas circunstancias lo llevaron a Nuevo León, al Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, institución educativa privada. Su padre sólo podía sufragar los gastos durante el primer semestre, por lo que, gracias a su notable desempeño académico, buscó y obtuvo una beca que combinó con otras actividades como la de prefecto en el internado del propio Tecnológico.

Como estudiante universitario, Luis Donaldo ratificó su buen rendimiento y se convirtió, así, en el mejor alumno de la generación 1968-1972, recibiendo al graduarse mención honorífica. No obstante que la mayoría de sus compañeros de generación se inclinó por desempeñarse en el sector privado, él siempre se encaminó por el sector público para ejercer su profesión. Al terminar sus estudios universitarios, en 1972, realizó trabajos de análisis, estimación y proyección de oferta y demanda de productos agropecuarios en varios distritos de riego en el país. Esa experiencia, le permitió apreciar que la estructura productiva y comercial reflejada en el bienestar de las familias difería mucho de una región a otra. Esta conclusión influyó notablemente en su decisión de estudiar un posgrado en una rama de la economía urbana. Es así que, entusiasmado con la idea de realizar estudios de maestría, se matricula en la Universidad de Pennsylvania.
En esa universidad uno de sus profesores, Walter Isard, ha relatado que fue no sólo un estudiante eficiente, sino también creativo y brillante. “Para analizar -recuerda Isard- era excepcional, podía manejar problemas difíciles y los análisis que hacía eran mucho más avanzados que los del resto de los estudiantes de su generación”. Comenta también que Colosio presentó una importante y erudita ponencia para una reunión internacional, lo cual era poco común.

El consejero de Colosio en aquella universidad era el profesor Thomas Rainer, quien lo recuerda como “una persona muy cálida y amistosa. Creo que estaba emocionado de estar aquí. Ser un buen estudiante en este medio es ser excepcional, por el alto grado de competencia”.
A los 26 años Luis Donaldo Colosio terminó la maestría y decidió profundizar conocimientos en el Instituto de Análisis y Sistemas Aplicados con sede en Viena, Austria. Durante dos años compartió experiencias con especialistas de todo el mundo, afirmaba que su residencia en Austria había sido una experiencia invaluable.
Su formación académica le permitió hacer de la política un ejercicio con amplio sentido crítico, basado en la tolerancia y alejado, en consecuencia, de la retórica de la intransigencia. Su compromiso político no lo desvió del rigor que hoy resulta fundamental en la actividad de un servidor público.
Persuadido de que las épocas de la improvisación habían quedado atrás, y de que un mundo complejo e interrelacionado exige no sólo oficio, sino también sensibilidad y preparación, desde sus años en el Tecnológico de Monterrey Luis Donaldo Colosio se preparó arduamente para tener herramientas de análisis propias de un economista. Más tarde, con sus estudios de posgrado en los Estados Unidos, adquirió grandes facultades y destrezas, gracias a una especialidad en desarrollo regional, área que representa uno de los grandes retos de un país como México.


4.- El servicio público


Una vez concluida su preparación académica, al regresar a su país se incorporó de inmediato al servicio público, y también destinó tiempo al desarrollo de actividades académicas en universidades y centros de investigación superior. Su proyección, su sentido de la política y la articulación a un proyecto más amplio, le permitieron un desempeño notable desde una dirección general de la Secretaría de Programación y Presupuesto, instancia fundamental en el diseño de la estrategia económica y de desarrollo seguida por el país.
La generación a la que pertenece Luis Donaldo Colosio transitó de una época de crecientes oportunidades a una época compleja en la que, sin embargo, el país mantuvo firme su unidad y su integridad como nación. En efecto, la visión del México de los cincuenta era de suyo distinta a la contemporánea, plena de retos y transformaciones vertiginosas; entonces las perspectivas eran de amplias oportunidades, se vislumbraba una época en la que México alcanzaría un alto crecimiento económico, con estabilidad de precios. “Pertenezco a una generación -señalaba Luis Donaldo Colosio- que está marcada por grandes cambios y movimientos sociales, no sólo en México sino en el mundo. Hubo una renovación de las ideas. La guerra fría, de cierta manera, influenció las posturas teóricas e ideológicas de la juventud de los sesenta y setenta que se esforzaron por tener su propia participación. Esto se demostró no sólo en las áreas de mi profesión, sino también en la cultura, las artes, la música”.

Poco después del nombramiento de Miguel de la Madrid como Secretario de Programación y Presupuesto, en 1980, Colosio regresa de Europa y se encuentra con antiguos compañeros del Tecnológico de Monterrey. Uno de ellos, Rogelio Montemayor, entonces funcionario de la propia Secretaría de Programación y Presupuesto, fungía como colaborador de Carlos Salinas de Gortari, quien era Director General de Política Económica y Social. Luis Donaldo Colosio fue invitado a colaborar en esa Secretaría como Asesor de la Dirección de Política Macroeconómica y Social. Posteriormente fue nombrado Subdirector de Política Regional y Urbana y más adelante, Coordinador de la Subcomisión de Gasto y Financiamiento. Esta trayectoria en el servicio público la combinó impartiendo cátedra en la Escuela Nacional de Estudios Profesionales de Acatlán de la Universidad Nacional Autónoma de México, en la Universidad Anáhuac y en El Colegio de México. Fue precisamente en El Colegio donde se le ofreció impartir clases de tiempo completo, lo cual le planteó una disyuntiva que habría de ser decisiva en su trayectoria futura: tenía que elegir entre seguir una carrera académica, lo cual le atraía mucho, o permanecer definitivamente en el sector público. “La oferta -recordaba él- era tentadora, pero consciente de las condiciones en que se encontraba el país y de los esfuerzos que realizaba un equipo tan capaz, con Salinas de Gortari como líder, decidí permanecer en el sector público”. “El servicio público es mi verdadera vocación”, concluyó Luis Donaldo Colosio.
Durante su desempeño en la Secretaría de Programación y Presupuesto realizó estudios sobre las finanzas públicas de la zona metropolitana de la ciudad de México; asimismo analizó los requerimientos crecientes y complejos de la capital, desde la perspectiva financiera y de planeación, tales como empleo, vivienda, transporte público, agua potable y drenaje, entre muchos otros aspectos.
Cuando Miguel de la Madrid es nominado candidato a la Presidencia de la República por el PRI, decide utilizar en su campaña el estudio metropolitano realizado por Colosio, a fin de que el análisis de problemas en la ciudad de México se llevara a cabo de acuerdo a la estructura y la metodología de ese trabajo. Esto le valió a Luis Donaldo Colosio ser invitado a colaborar, durante 1981, en el Centro de Estudios Políticos, Económicos y Sociales del PRI en el Distrito Federal.

Al iniciarse el período constitucional de gobierno de De la Madrid, Carlos Salinas de Gortari, nombrado Secretario de Programación y Presupuesto, designa a Luis Donaldo Colosio como Director General de Programación y Presupuesto Regional quien opera, entre otros, los programas de desarrollo regional que llevaron adelante proyectos como PIDER y COPLAMAR, diseñados precisamente para aplicar recursos en zonas económicamente deprimidas. En los hechos, Colosio mostraba día con día su convicción de que para avanzar en el desarrollo nacional era imprescindible atender criterios regionales, impulsando las distintas zonas del país con una estrategia apropiada. Para tal propósito se había preparado a conciencia. En la función pública, Colosio desarrollaba con rigor académico, pero también con un profundo sentido político, los programas a favor de las regiones más necesitadas del país, en beneficio de un desarrollo más armónico para la nación.
1985 fue para Luis Donaldo Colosio un año político. A la vista la renovación del Poder Legislativo Federal, Luis Donaldo Colosio buscó la candidatura para ser diputado federal por Sonora, su estado natal. Obtuvo la postulación por el primer Distrito Electoral de Sonora, que tiene como cabecera precisamente Magdalena de Kino, su lugar de nacimiento. “Se avecinaban las elecciones de 1985 y quise ser diputado -comentaba Colosio- ya que sería una experiencia nueva que podría complementar mi experiencia académica y administrativa. Pero más que nada quise ser diputado para retribuirle a mi comunidad lo mucho que esta me ha dado y lo conseguí siendo diputado por Magdalena, Primer Distrito Electoral de Sonora y el más grande en extensión de la República”.

Colosio realizó una intensa y memorable campaña electoral en su Distrito; una campaña de constante contacto y acercamiento con sus coterráneos. No le fue difícil entrar en comunicación con los sonorenses, pues sabía escucharlos, conocía su realidad y sus problemas. Contaba con la ventaja de ser ampliamente reconocido en la región y un gran prestigio personal y familiar. No fue por ello extraño que triunfara arrolladoramente; su triunfo electoral fue resultado de un trabajo muy comprometido, de intensas jornadas de convocatoria al voto, de incorporar las ideas y los reclamos locales para obtener el apoyo de la ciudadanía. En la Cámara de Diputados Luis Donaldo Colosio ocupó la Presidencia de la Comisión de Programación y Cuenta Pública, lo que le exigía una relación más estrecha y sistemática con el Secretario de Programación y Presupuesto, Carlos Salinas de Gortari. El trabajo que realizaba era delicado y sumamente importante; la conformación plural de la Legislatura le permitió tener contacto con representantes de diversos partidos, entre quienes destacaban como miembros de la Comisión que le tocó presidir: Heberto Castillo, José Angel Conchello, Eugenio Ortiz Gallegos, Eduardo Valle y Jorge Alcocer. Como legislador, Colosio demostró que no sólo era un economista bien formado, sino un verdadero político, atento a los reclamos ciudadanos, buen negociador, consciente del elevado rango republicano del poder legislativo; en suma, demostró tener oficio político.
El debate en la Cámara, en un contexto nacional de dificultades económicas, de ajuste, con el peso de la deuda externa y con las desventajas que trajo aparejadas la reducción de los precios internacionales del petróleo, así como la caída de los precios internacionales de gran parte de las materias primas que México exportaba, exigía madurez política y un manejo eficaz de los problemas que enfrentaba el país.

En esas circunstancias, defender un presupuesto no era fácil. Colosio, sin embargo, desarrolló una labor ejemplar mediante un intenso diálogo con los partidos de oposición y, al mismo tiempo, articulando diversos esfuerzos entre los propios diputados del PRI. Gracias a su notable capacidad de concertación, la Comisión de Programación y Presupuesto alcanzó importantes éxitos en su tarea y el reconocimiento entre sus compañeros legisladores, no sólo, por cierto, entre los de su partido.
Para Luis Donaldo Colosio, la función de quienes participan en la política era, por un lado reconocer lo que está en el sentir de la mayoría, pero, por el otro, asumir responsabilidades de conducción y decisión. Sostenía que “la solución de los problemas que vive nuestra sociedad tiene que hacerse tomando en cuenta la perspectiva de la propia comunidad que los afronta. Por otra parte, hoy en día tratar de solucionar los problemas de manera centralizada es apostarle al fracaso; por más buena fe que se empeñe, si los retos se abordan de una forma burocrática, nunca se tendrá éxito. Por eso creo en la descentralización y en las grandes posibilidades de la organización social”.
Cuando en 1987 Carlos Salinas de Gortari fue postulado como candidato del PRI a la Presidencia de la República, Luis Donaldo Colosio fue nombrado Oficial Mayor del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, y días después le sería encomendada la Coordinación General de la Campaña Electoral. Colosio habría de reunir y coordinar a un grupo importante de priístas, mostrando así una gran capacidad de convocatoria y un auténtico liderazgo.

Fueron sin duda tiempos de gran actividad. Llegó un momento -a principios de 1988- en que Colosio, además obtuvo la postulación priísta para contender por la senaduría del Estado de Sonora, misma que ganó en julio de ese año. Los meses en los que se desempeñó como Oficial Mayor del PRI y como Coordinador de la Campaña, registraron una de las labores más intensas de la historia en el Partido Revolucionario Institucional.

5.- El liderazgo


En sus tareas entregó buenas cuentas y demostró gran talento político. Se perfilaba desde entonces como uno de los dirigentes priístas más consistentes, cuya labor descansaba siempre en sólidos principios y en una gran capacidad para la organización del trabajo partidista, atributos que habrían de ratificarse el 3 de diciembre de 1988, al asumir la Presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del Partido Revolucionario Institucional, apenas iniciando el Gobierno del Presidente Salinas de Gortari. La nueva responsabilidad que asumió representaba, sin duda, un gran desafío de cara al fortalecimiento de ese partido político. El PRI vivía uno de los momentos más intensos y complejos de su historia; por extensión, el propio sistema de partidos en el país entraba en un periodo de cambios. Las organizaciones políticas de oposición mostraban otro impulso y una nueva capacidad de convocatoria.

Una de las primeras pruebas que enfrentó Luis Donaldo Colosio como Presidente del PRI fue el proceso electoral en Baja California, a mediados de 1989, estado de la Federación especialmente estratégico por su vecindad con los Estados Unidos. Es ya histórica la conferencia de prensa en la que Colosio anunció que los resultados eran adversos al PRI. Esa escena, impensable para muchos, mostraba un partido en vías de renovación y demostró que Colosio era un político honesto y con carácter, de convicciones auténticamente democráticas y decidido a modernizar a su partido. “La presidencia del Partido fue apasionante; una época de grandes retos y mucho estímulo. Se requería cohesionar y proponer ideas que fueran congruentes con el proyecto de modernización nacional del Presidente Salinas. El PRI necesitaba de una nueva mística partidista y de nuevos métodos de trabajo, requería ser menos burocrático y orientar sus decisiones mas cerca de la gente y no desde el centro o detrás de un escritorio”, afirmó Colosio.

Su propuesta de reforma del PRI animó la XIV Asamblea en 1990. Ahí acudió un nuevo PRI. Con más de diez mil delegados, dicha Asamblea fue sumamente importante pues había un nuevo impulso, una nueva propuesta encabezada por Luis Donaldo Colosio, quien había recorrido todo el país, explicando los cuatro grandes retos del Partido Revolucionario Institucional en ese momento: el de la posición política, el de la capacidad para agregar y representar intereses, el de la organización y el de la nueva comunicación con la sociedad. La propuesta y el discurso de Colosio en la Asamblea renovó la capacidad de convocatoria al interpretar el sentir de los militantes y de la sociedad en su conjunto. La Asamblea, en gran medida gracias al liderazgo de Colosio, resultó un éxito para el partido, fijándose en ella las bases de territorialización.

La gran movilización política que representó la XIV Asamblea Nacional del PRI preparó a esta institución política para participar con una presencia ampliada, producto de intensos meses de trabajo, en las elecciones federales de 1991. Los nuevos liderazgos estaban plenamente identificados y en torno a ellos se lanzó la convocatoria por el voto.

Desde luego, se contó con el activo de las expectativas generadas por los avances alcanzados por el gobierno del Presidente Carlos Salinas de Gortari. Pero también se contó significativamente con buenos candidatos, con un amplio y constante trabajo de proselitismo, con organización de partido, con liderazgo desde la Presidencia del PRI.
Los resultados electorales mostraron los aciertos de la estrategia de Colosio: se alcanzó el 62% del porcentaje total de los votos y se ganaron 290 de 300 distritos electorales federales. Se triunfó igual en los centros urbanos y en las zonas rurales. Se ganó en distritos competidos, en un entorno caracterizado por una amplia participación electoral. Se recuperaron algunos distritos que estaban en manos de la oposición y se planteó, así, una nueva manera de enfrentar los retos del momento.
“Otra satisfacción -señalaría Colosio- es haber conseguido la victoria en las elecciones intermedias de 1991, en las que recuperamos buena parte del Congreso Federal. Esta victoria hizo posible que el proyecto de modernización nacional continuara con reformas legislativas tan importantes como las de los artículos 27 y 130, apoyadas por la mayoría en el Congreso que logramos constituir en las elecciones de 1991″. Colosio realizó en el Poder Legislativo y al frente de su partido una labor brillante, comprometida, leal.


6.- El compromiso social



Cuando en abril de 1992 el titular de la que era todavía la Secretaria de Desarrollo Urbano y Ecología (SEDUE), Patricio Chirinos, es postulado como candidato a la gubernatura de Veracruz, el Presidente Carlos Salinas de Gortari nombra a Luis Donaldo Colosio nuevo responsable de esa dependencia. El día 22 de ese mismo mes, se envía a la Cámara de Diputados la iniciativa presidencial que crea la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), secretaría que asume las funciones de la recién extinta SEDUE y de otras de vital importancia, relacionadas con la vivienda y el desarrollo de las regiones y las ciudades, así como la administración y desarrollo del Programa Nacional de Solidaridad.

La labor desarrollada por el secretario Colosio en materia de política social, fue muy importante. Vino a ser expresión de la Reforma del Estado que había venido impulsando el Gobierno de la República. La estructura del Programa Nacional de Solidaridad que se había diseñado y promovido desde 1989, amplió sus dimensiones hacia otros campos, y consolidó programas prioritarios: ecología, desarrollo urbano y vivienda. No cabe duda de que Solidaridad era ya un programa importante y prioritario, pero con Colosio en la SEDESOL alcanzó una nueva dimensión más integral y con mejores resultados. Al inicio de su gestión había alrededor de cien mil Comités de Solidaridad: después de un año de trabajo se contaba ya con alrededor de ciento cincuenta mil comités. Al mismo tiempo se impulsaban programas como el de ecología productiva, Empresas en Solidaridad y vivienda rural. Una de las áreas en las que México tuvo un crecimiento notable y un mayor reconocimiento internacional, no obstante los retos que enfrentaba, es la de ecología. En este campo, de vital importancia para las futuras generaciones.

Luis Donaldo Colosio puso en marcha un diseño institucional moderno, que llevaría a la creación del Instituto Nacional de Ecología y de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente. Durante el año y medio que Colosio estuvo al frente de SEDESOL se avanzó -abatiendo un rezago de decenio- en la ampliación del marco jurídico, en la aplicación rigurosa de las normas y en la conservación de la rica biodiversidad de México. Se ampliaron las zonas de reserva y las protegidas, hasta llegar a un cuatro por ciento del territorio nacional.
Con Colosio se inició, además, una nueva etapa en la relación entre el gobierno y las organizaciones ciudadanas, fincada en los principios de corresponsabilidad y participación. En materia de vivienda, en su gestión al frente de SEDESOL, inauguró claramente una nueva etapa: la antigua función del gobierno como constructor y de los constructores como contratistas, se evolucionó rápidamente a un nuevo papel del gobierno como promotor y de los constructores como verdaderos empresarios. Esto hizo posible llevar a cabo un ambicioso programa de fomento y desregulación de la vivienda que sólo en 1993 permitió que se rebasara la meta de construcción de 320,000 viviendas. Siendo un especialista en desarrollo regional, Colosio diseñó -incorporando los avances previos, así como numerosos y calificados puntos de vista- un programa de SEDESOL que tiene como propósito preparar a las ciudades medias para crecer ordenadamente, captar los nuevos flujos migratorios y convertirse en nuevos centros de atracción de la inversión y de desarrollo en el país. Así se creó y se puso en marcha el Programa de 100 Ciudades. En SEDESOL, también mostró su gran capacidad de trabajo, de concreción y concertación; sus proyectos de largo plazo confirmaron que su horizonte de planeación apuntaba a dar certidumbre al futuro de México. Así, refrendó su liderazgo y su capacidad para el diseño y ejecución de políticas públicas innovadoras.

Por ello argumentaba: “representa un gran reto darle congruencia e integridad a las diferentes políticas que antes estaban presentes en varias áreas de la administración pública federal. Yo veo a la SEDESOL como un paso más hacia delante en la reforma del Estado. Pensar en el desarrollo social de las comunidades en México es pensar necesariamente en elevar productivamente el bienestar de los mexicanos con pleno respeto a nuestros recursos naturales. Haber integrado desarrollo social y ecología en una misma dependencia tiene la virtud de adelantarse a lo que en el mundo se está conociendo como desarrollo sustentable. Crear empleos a costa de nuestros recursos naturales es algo que ya no está acorde con la conciencia social que priva actualmente entre los mexicanos. La agenda de SEDESOL ha sido la agenda de la sociedad. En México veo una sociedad valiente y emprendedora segura de sí misma y en busca de horizontes más promisorios, los mexicanos hemos dado pruebas fehacientes de que tenemos la capacidad para generar las alternativas y aprovechar las oportunidades para progresar. El fin de siglo mexicano se presenta promisorio. La clave está en que nos mantengamos unidos”.

7.- El candidato



El 28 de noviembre de 1993, en el auditorio Plutarco Elías Calles del CEN del PRI, Luis Donaldo Colosio acepta la precandidatura de ese partido a la Presidencia de la República. Aceptaba, afirmó en su mensaje de ese día, “con profunda fidelidad a mi vocación política, vocación que hoy reafirmo y que está sujeta a grandes exigencias, entre ellas, la de cumplir con nuestros principios y con nuestros valores, la de honrar y enaltecer la trayectoria de nuestro partido, la de presentar una propuesta y realizar una campaña que esté a la altura de las aspiraciones de los mexicanos. Lo hago también atendiendo a mi conciencia, que es la de un hombre que cree en la política como ejercicio responsable para sumar voluntades en torno a un propósito.” El 8 de diciembre toma la protesta como candidato. El 10 de enero de 1994, inicia oficialmente su campaña proselitista en la comunidad de Huejutla, en el Estado de Hidalgo. La Plataforma Electoral de su partido tenía como compromisos estratégicos:

· Garantizar la soberanía y los intereses de México
· La Transformación democrática de México
· Fortalecer una economía de la certidumbre
· Emprender un desarrollo regional equilibrado
· Promover una reforma social
· Propiciar una educación para el desarrollo y la competencia
· Establecer un nuevo equilibrio en la vida de la República.

El 23 de marzo de 1994, en la colonia popular denominada Lomas Taurinas, de la ciudad de Tijuana, en Baja California, se suspende abruptamente la campaña proselitista de Luis Donaldo Colosio. El candidato del PRI recibe un balazo en la cabeza y otro en el abdomen. Fallece en Tijuana y es trasladado esa misma noche a la Ciudad de México; el 24 es velado en las instalaciones del CEN del PRI y en la agencia funeraria Gayosso; el día 25 su cuerpo es trasladado a su ciudad natal, Magdalena de Kino, Sonora, para ser sepultado.
Ocho meses después, el 18 de noviembre, muere en la Ciudad de México, su viuda, Diana Laura Riojas de Colosio, quien también es sepultada en Magdalena de Kino, al lado de su esposo.
A Luis Donaldo Colosio le sobreviven: sus hijos Luis Donaldo y Mariana Colosio Riojas; sus padres: Luis y Ofelia; sus hermanos: Martha Ofelia, Laura Elena Dosolina, Víctor Manuel, Marcela Dolores y Claudia María. 8.- La ideología
Los mexicanos deben trabajar, deben progresar, hacerlo en armonía, hacerlo en paz, la violencia no es el camino, la violencia solo genera más violencia, el odio engendra mas odio y más rencor, la violencia no supera los rezagos sociales, por el contrario, los retrasa, retrasa las soluciones a los problemas que con el trabajo, la perseverancia y el tesón, debemos de enfrentar los mexicanos. La justicia, la civilidad, la legalidad, la seguridad en el aprovechamiento de lo propio y el respeto de lo ajeno, son valores que debemos de sumar a nuestra cotidianeidad. Estoy convencido en que el mejor gobierno es el que se finca en el imperio de la ley y reconozco en el derecho el instrumento privilegiado para la resolución de las controversias.

Estaba a favor de una política constructiva y no la que destruye; una política que construye consensos a base del diálogo, a base de la comunicación civilizada. Estamos a favor de la política que resuelve diferencias que impulsa hacia delante.
Nuestra economía habrá de calificarse por su capacidad de generar inversiones, de generar más empleos de elevar los salarios. No olvidemos que sólo una economía fuerte y sana puede hacer justicia. Más empleos y mejores salarios es mi compromiso.
Como integrante de la generación del cambio, creía en una profunda y amplia reforma social que finque la nueva esperanza de los mexicanos; que dé certidumbre a nuestro futuro. No proponía ni una reforma burocrática ni una reforma centralizada. Proponía una auténtica reforma que nazca desde las regiones, desde el sentimiento de cada comunidad y que tenga como centro de todos nuestros afanes el bienestar y la dignidad del hombre.
Reformar el poder significa llevar el Gobierno a las comunidades, a través de un nuevo federalismo. Significa también nuevos métodos de administración para que cada ciudadano obtenga respuestas eficientes y oportunas cuando requiere servicios, cuando plantea problemas, o cuando sueña con horizontes más cercanos a las manos de sus hijos.

CAPÍTULO II



EL ASESINATO



1.- Los Hechos



Como parte del Itinerario de su programa de giras de campaña, el candidato del PRI a la Presidencia de la República, Lic. Luis Donaldo Colosio Murrieta, arribó el miércoles 23 de marzo de 1994 alrededor de las 16:05 hrs. al aeropuerto “Abelardo L. Rodríguez” de la ciudad de Tijuana Baja California .
El primer punto agendado; la popular colonia Lomas Taurinas, ubicada a unos metros de la línea que divide la frontera con los Estados Unidos. El sitio de reunión fue en una explanada con un parque en pendiente sobre la calle “La Punta” donde se colocó un improvisado templete, montado sobre una camioneta. Había un único punto de acceso,, se trataba de un puente de madera, de tres o cuatro metros de largo, que conectaba la explanada a un camino sin pavimentar cuya entrada era una pendiente por la cual llegó el vehículo del candidato.
Durante el denominado “Acto de Unidad”, con un aforo de aproximadamente 4,000 personas, participaron cuatro oradores locales, antes de que el propio Luis Donaldo Colosio pronunciara su emotivo discurso con el cual dió fin el evento.

Alrededor de las 17:00hrs. tiempo local, el candidato bajó del templete rodeado por las personas encargadas de su seguridad personal, con la intención de atravesar la gran explanada entre la multitud para dirigirse al puente de salida tras el cual le esperaba el vehículo que lo conduciría al Club Campestre de Tijuana. Pudo apenas caminar poco menos de 10 metros, cuando dos disparos que penetraron en el cráneo y el abdomen del Lic. Colosio, le hicieron desvanecerse y caer al piso en forma instantánea. El candidato gravemente herido, fue trasladado de manera inmediata al Hospital General de Tijuana en donde tras recibir todo tipo de atención médica, alrededor de las 20:00 hrs. fue oficialmente declarado muerto. El autor de los disparos, fue inmediatamente detenido por quienes en el momento del atentado rodeaban al candidato y posteriormente puesto a disposición de las autoridades, siendo identificado como Mario Aburto Martínez de 23 años de edad, oriundo del Estado mexicano de Michoacán y radicado desde hacia ocho años en la Ciudad de Tijuana.

2.- Las Investigaciones


Durante el curso de la indagatoria, se han sucedido cuatro Procuradores Generales de la República y cuatro Subprocuradores Especiales. Con excepción del último Subprocurador, cuya investigación se encuentra en curso, los anteriores encargados de la investigación informaron públicamente los resultados y fundamentos de las indagaciones que realizaron. Particularmente, los Subprocuradores Miguel Montes y Olga Islas, publicaron amplios y detallados informes. Bajo esta consideración, el apuntamiento que sobre cada gestión se hace en el presente documento, no implica una exposición amplia de las mismas y sólo destaca aquello que, en retrospectiva, aparece como lo más representativo.

3.- Las primeras investigaciones del caso: la gestión del licenciado Diego Valadés Ríos.



Históricamente, la gestión del licenciado Diego Valadés Ríos al frente de las investigaciones del homicidio del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, se sitúa como la más breve pero también como la más trascendente, en cuanto ocurre recién sucedidos los hechos.
Metodológicamente, esta investigación, que abarca un periodo de cuatro días (23 al 27 de marzo de 1994), se desarrolla en medio de la confusión y sin sujeción estricta a los principios básicos de la investigación criminalística. A ello contribuyen factores tanto internos como externos.

La Delegación Estatal de la Procuraduría General de la República en Baja California es prontamente rebasada por la magnitud del crimen y no acierta a tomar control inmediato de las circunstancias. En esos momentos, la atención se centra en la salud del candidato, lo que da pié a la intervención de diversas autoridades de manera inconexa: el Estado Mayor Presidencial, quien habiendo asegurado y puesto a disposición al autor material del crimen Mario Aburto, conserva durante algunas horas el arma homicida y la ojiva encontrada en el lugar de los hechos; la Policía Municipal, quien asegura y revisa el baúl del autor del homicidio; la Policía Judicial del Estado, quien practica la detención de Jorge Antonio Sánchez Ortega en calidad de sospechoso y el Subdelegado de la policía Judicial Federal, Raúl Loza Parra, quien encabeza el primer interrogatorio de Mario Aburto. En ese momento, no se toman medidas para preservar adecuadamente el lugar de los hechos.
Durante las horas siguientes, se sucede el arribo de diversos funcionarios a la Ciudad de Tijuana. Mario Aburto ya había declarado ante el Ministerio Público y comienza un acelerado ritmo de trabajo en la Delegación. Diversas personas practican diligencias sin un hilo conductor adecuado, pues la presencia del Procurador Valadés y de los principales funcionarios de la Procuraduría General de la República, provoca pluralidad de mandos y directrices. La apresurada venida del personal pericial y la intensa presión a que son sometidos, impide que se desarrolle un adecuado trabajo criminalístico. Por ejemplo, se carece de brújula y cintas métricas en el lugar de los hechos; no existe coordinación entre el personal ministerial y pericial que practica la reconstrucción de hechos; la necropsia se realiza ante un grupo numeroso de personas que impide la adecuada fijación de fotografías del cadáver y los peritos no establecen el plano de sustentación, indispensable para determinar la trayectoria de los disparos.

Finalmente, se pierden importantes indicios, al ser lavada la ojiva encontrada en el lugar de los hechos, con el propósito de realizar lo que en ese momento parecía mas urgente: la realización de los dictámenes de balística.
Con todo, durante esta gestión es consignado el autor material del homicidio y se dejan sentadas las bases para su posterior condena.
Asimismo, el Procurador Valadés deja preparado lo que sería el primer acto procesal de su sucesor, el Subprocurador Montes: la consignación de Tranquilino Sánchez Venegas, como presunto cómplice del homicidio. También y pese a las carencias técnicas y metodológicas con que se realiza, es en esta gestión cuando de emite el dictamen en criminalística sobre la posición víctima-victimario, que a la postre ha resultado ser el que más cercano estuvo de explicar adecuadamente la mecánica de los hechos. Es también en esta gestión cuando ocurre la polémica liberación de Jorge Antonio Sánchez Ortega a quien le había resultado positiva la prueba del radizonato de sodio y presentaba en su chamarra una gota de sangre del candidato.
En un estricto sentido, de lo actuado durante la gestión del licenciado Valadés, se desprende que si bien se establece la hipótesis de un solo autor del homicidio, basándose para ello, entre otras probanzas, en la propia confesión del inculpado, los testigos que señalaban haberlo visto disparar, el video que capta el momento del atentado, el dictamen sobre la posición víctima-victimario y la pericial que establecía que la ojiva encontrada en el lugar del suceso había sido percutida por el arma asegurada al infractor, también queda apuntada la tesis de que éste contó con el presunto auxilio de cómplices presentes en el lugar de los hechos, ya que al efecto se dio la consignación de Tranquilino Sánchez Venegas.
En el aspecto estadístico, durante esta gestión se recabaron 25 declaraciones ministeriales y 2 ampliaciones; se efectuaron 2 reconstrucciones de hechos y 2 inspecciones oculares; 17 investigaciones policiales y 13 dictámenes periciales.


4.- El primer Subprocurador Especial: la gestión del licenciado Miguel Montes García.



A las pocas horas de ocurrido el homicidio del licenciado Luis Donaldo Colosio Murrieta, el entonces Presidente de la República decide nombrar un Fiscal Especial para que se encargue de las investigaciones del asesinato. La propuesta presidencial recae en el licenciado Santiago Oñate Laborde. Consultada la señora Diana Laura Riojas viuda de Colosio, manifiesta su oposición. Argumenta dos razones: la cercanía afectiva del licenciado Oñate con su esposo y su no-experiencia en investigaciones criminales. Menciona a su vez a un jurista y político destacado: el licenciado Miguel Montes García. El Presidente Salinas acepta y el 26 de marzo de 1994 se publica en el Diario Oficial de la Federación el decreto por el que se crea una Subprocuraduría Especial con el objeto de llevar a cabo las investigaciones que conduzcan al esclarecimiento de los hechos relacionados con el homicidio del señor Luis Donaldo Colosio Murrieta.

Al inicio de su gestión, el licenciado Miguel Montes sostiene la tesis de la acción concertada. Su primer acto procesal relevante, el mismo día de su designación el 28 de marzo, consiste en la consignación de Tranquilino Sánchez Venegas, como presunto copartícipe en el homicidio. El 4 de abril, consigna a Vicente Mayoral Valenzuela, Rodolfo Mayoral Esquer y Rodolfo Rivapalacio Tinajero por la misma coparticipación. La responsabilidad del autor material se sustenta, básicamente, en las pruebas preexistentes y la de los copartícipes, salvo el caso de Rodolfo Rivapalacio, en los movimientos observados en los videos, que se interpretan como de auxilio o favorecimiento. A partir de ese momento, el licenciado Montes centra particularmente su investigación en la persona de Mario Aburto. Para el 2 de junio de 1994 y basado primordialmente en la ausencia de pruebas en contra de los presuntos copartícipes, en los estudios de personalidad del autor material y de los documentos que le fueron asegurados, comienza a abandonar la tesis de la concertación y hace público que las investigaciones no habían aportado nuevos elementos de prueba y que, por el contrario, se fortalecía la tesis de que el homicidio había sido cometido por un hombre solo, sin que necesariamente la conducta de los demás inculpados hubiese sido determinante en el hecho. El 14 de julio, renuncia a su cargo y considera agotada la investigación: para él y su equipo Mario Aburto era el autor material e intelectual del homicidio del licenciado Luis Donaldo Colosio y actuó solo, de acuerdo con las características de su personalidad, sin que hubiese datos que hiciesen pensar la autoría intelectual de terceros.

En el aspecto criminalístico y relativo a la posición víctima-victimario, esa Subprocuraduría sostuvo la hipótesis del giro a la izquierda de 90° del candidato, luego del primer disparo y un concomitante desplazamiento del agresor hacia su izquierda, quien hace el segundo disparo al descubierto costado izquierdo del licenciado Colosio. Este dictamen, realizado sin la premura y presión que el anterior, resultó, sin embargo, ser el más inconsistente y con menor viabilidad técnica, al introducir elementos subjetivos y poco probables de realizar en el mundo fáctico. La gestión del licenciado Montes se desarrolló durante tres meses y medio (28 de marzo a 14 de julio de 1994). Durante ella se recabaron 276 declaraciones ministeriales y 42 ampliaciones. Se efectuaron 4 inspecciones oculares, 47 investigaciones de la Policía Judicial Federal y 48 dictámenes periciales.

5.- Las investigaciones del asesinato durante la gestión de la Doctora Olga Islas de González Mariscal.


El corte abrupto de las investigaciones durante la gestión del licenciado Miguel Montes y sobre todo el cambio brusco de posición en lo concerniente a la hipótesis de la concertación, dejó una secuela de insatisfacción colectiva respecto al curso de las investigaciones. Muchas eran ya, para ese momento, las inquietudes e interrogantes sociales respecto del asesinato. En este contexto, el entonces Presidente de la República designa como segunda titular de la Subprocuraduría Especial, a una distinguida académica y jurista, la doctora Olga Islas de González Mariscal, quien hasta ese momento se desempeñaba como Subprocuradora de Averiguaciones Previas de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal. Al anunciar su nombramiento, el licenciado Carlos Salinas de Gortari señaló que había dado instrucciones a la nueva titular de profundizar en la investigación, para determinar si alguien o algunos habían influido en Mario Aburto para la comisión del crimen.

La doctora Olga Islas asumió el cargo el 18 de julio de 1994 y en consenso con el grupo asesor de juristas designado por el Presidente de la República, del que formaron parte el doctor Jesús Zamora Pierce, el licenciado Agustín Santamarina y el licenciado Francisco Acuña Griego, con la excusa del doctor Raúl Carrancá y Rivas, anunció el establecimiento de 31 líneas o hipótesis de investigación a desarrollar durante su administración. Al concluir su gestión, el 30 de noviembre de 1994, la doctora Islas informó que 22 de las líneas anunciadas se habían considerado resueltas y no habían aportado nuevos elementos a la indagatoria, dejando abiertas 9 de ellas para la continuación de las investigaciones.
La doctora Islas no asume durante su administración una postura específica respecto de la existencia o no de otros probables autores o partícipes en el evento delictivo, ni tampoco cuestiona o somete a análisis crítico los dictámenes periciales realizados por sus antecesores. Amplía en cambio el espectro de la investigación, dando de esa manera entrada a diversas inquietudes que públicamente se venían manifestando respecto del crimen, o que se estimaba, no habían quedado lo suficientemente explicadas durante el periodo del licenciado Montes. Como aspecto relevante de esta gestión, durante la misma ocurre la condena del autor material, quien fue sentenciado en primera instancia a la pena de 42 años de prisión.
Durante la administración de la doctora Olga Islas, que en términos formales abarcó 5 meses (18 de julio al 15 de diciembre de 1994). Se recabaron 103 declaraciones ministeriales y 49 ampliaciones. Se efectuaron 10 inspecciones oculares, 75 investigaciones de la Policía Judicial Federal y 49 dictámenes periciales.


6.- El tercer Subprocurador Especial para el Caso Colosio: la gestión del licenciado José Pablo Chapa Bezanilla.



El 16 de diciembre de 1994, el doctor Ernesto Zedillo Ponce de León designa como nuevo Subprocurador Especial al licenciado José Pablo Chapa Bezanilla, a quien concomitantemente se encarga la investigación de los homicidios del licenciado José Francisco Ruiz Massieu y del Cardenal Juan Jesús Posadas Ocampo. A poco más de dos meses de iniciada su gestión, el 24 de febrero de 1995, el licenciado Chapa Bezanilla da un vuelco a las investigaciones y apuntala la tesis de la concertación, por la vía de un segundo tirador que, situado a la izquierda del candidato, habría realizado el disparo al abdomen. Afirma, además, que la ojiva encontrada en el lugar de los hechos había sido sembrada. Como autor del segundo disparo, es consignado y sujeto a proceso penal Othón Cortés Vázquez.

La hipótesis del segundo tirador, descansa en tres testigos que señalaron haber visto a Othón Cortés con un arma de fuego apuntando al costado izquierdo del candidato, afirmando uno de ellos que incluso lo vió disparar, en un dictamen de criminalística que descarta la existencia de los giros que se mencionan en los dictámenes anteriores y establece que en relación a la segunda herida que presentó el candidato, el agresor se encontraba atrás, a la izquierda y en un plano ligeramente superior con relación a la zona de impacto; en las declaraciones de cuatro testigos quienes dicen dudar que la ojiva que observaron en fotografías al momento de la diligencia, sea la misma que vieron sobre la tierra en el lugar de los hechos: en un informe de balística, en el que se establece que habiendo realizado disparos de prueba sobre una piel de cerdo. Con un arma similar a la utilizada por Mario Aburto y en un terreno con características similares al del lugar de los hechos, los disparos penetraron once y diecinueve centímetros en el piso, respectivamente , lo que dio pauta para afirmar que la ojiva fue sembrada; y en un dictamen pericial en materia de neurología, según el cual, una persona con las características de la lesión cerebral que presentó el licenciado Colosio, era imposible que realizara un movimiento corporal voluntario alguno.

La inconsistencia y poco sustento científico de esta teoría, habría de verse, con mediana claridad, a la vuelta del tiempo. En principio, el 7 de agosto de 1996, el C. Juez de la Causa dictó sentencia absolutoria a favor de Othón Cortés Vázquez, fundándose para ello en la falta de confiabilidad de los testimonios de cargo y en la imposibilidad de que el inculpado hubiese realizado el segundo disparo, pues se había determinado pericialmente y fedatado judicialmente, que al momento del primer disparo, Othón Cortés posa su mano derecha sobre el hombro del General Domiro García reyes, lo que hace improbable que en menos de dos segundos hubiese disparado con esa mano, según lo refieren los testigos.

Durante la gestión del licenciado Chapa Bezanilla se resuelve el recurso de apelación interpuesto en contra de la sentencia dictada en contra de Mario Aburto, con el resultado de que le fue aumentada la pena a 45 años de prisión y, asimismo, ocurre la absolución de Vicente y Rodolfo Mayoral y Tranquilino Sánchez Venegas, por insuficiencia de pruebas.
A mediados de agosto de 1996, el C. Presidente de la República dispone la remoción del tercer Subprocurador Espacial para el caso Colosio.
Durante la gestión del licenciado Chapa Bezanilla, que abarcó más de 20 meses (16 de diciembre de 1994 al 30 de agosto de 1996), se recabaron 146 declaraciones ministeriales y 89 ampliaciones. Se efectuaron 8 inspecciones oculares, 52 investigaciones de la Policía Judicial Federal y 58 dictámenes periciales.

Autor:

Jaime Ballesteros





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