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Constitución de Chile 1811 1812 - Monografía



 
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Emancipación e Independencia chilena. Reglamento constitucional provisorio. Dominación colonial. Congreso Nacional



. Ambientación histórica


Antes de entrar al tema es necesario advertir que lo único que pretendemos en este primer título es ubicar al lector dentro de la realidad histórica de la primera época de la Patria Vieja. Sabemos que durante este período hubo una infinidad de acontecimientos que llevaron en definitiva a la emancipación chilena de la Madre Patria, sucesos como la creación de la primera Junta de Gobierno en el Cabildo Abierto de 1810, el motín de Figueroa, la apertura del primer Congreso Nacional, el breve Gobierno de los Ochocientos en Santiago y de Rozas en Concepción, la Revolución del 15 de noviembre de 1811 en que José Miguel Carrera se adueña del Gobierno y disuelve el Congreso, la lucha entre Rozas y Carrera y así también todos los motines, luchas, revoluciones, sucesiones en el Gobierno, etc… pero ahondar en todos esos temas sería materia para otra investigación, en consecuencia nos limitaremos a lo que nos interesa que en definitiva es ambientar la historia en la que se elaboró el Reglamento Constitucional de 1812.


· Rumbo al cambio



La vida colonial en Chile se desarrolló en general apaciblemente, perturbada sólo en la región sur del país por los enfrentamientos entre las tropas españolas y los mapuches. Los acontecimientos de Europa no se sentían prácticamente en nuestro alejado territorio, en donde la administración española había sentado fuertes bases de control. Sin embargo, la lejanía entre España y América contrastaba con la fuerte dependencia económica, social y política que existía entre las partes, y era imposible que la situación que alteraba a uno no fuera resentida por el otro a corto plazo.


· Situación en América.



Napoleón Bonaparte, que en 1804 se hizo proclamar emperador de Francia, contaba con el apoyo español para la guerra entablada contra Inglaterra. Sin embargo, las ansias expansionistas del emperador no permitieron que la alianza durara mucho tiempo. Utilizó a España y el respaldo del rey Carlos IV para invadir Portugal, pretextando que los lusos no respetaban la prohibición de comerciar con Inglaterra.
Pero después de haber obtenido autorización y apoyo para cruzar el territorio español e invadir Portugal, Napoleón se pregunto: ¿Por qué no dominar también a España?.
La situación fue complicándose y el rey Carlos IV abdicó en favor de su hijo Fernando VII, el que fue apresado por Napoleón. El emperador puso como gobernante en España a su hermano José Bonaparte (también conocido como Pepe Botella debido a la forma de su cuerpo parecida a la botella de jerez de esa época) y como respuesta a ello los españoles, indignados organizaron Juntas de Gobierno en las distintas ciudades de la península, las que representaban a la Junta Central de Sevilla, que no reconocía la autoridad de Napoleón.

· Ecos Americanos



El virreinato de Perú, bajo cuyo control estaba la Capitanía General de Chile, se vio particularmente afectado por los acontecimientos europeos. Los productos que recibían de España periódicamente, comenzaron a escasear, mientras en Valparaíso la mercadería perecible que debía venderse en España, se pudría.
Por otra parte, ya desde 1801, fecha de la destitución y muerte del Virrey del Perú, Ambrosio O’Higgins, había quedado de manifiesto la debilidad de la monarquía en España, con la pugna desatada por la sucesión.
En Chile, entre tanto, la autoridad máxima era el gobernador Luis Muñoz de Guzmán, considerado por muchos como el mejor gobernante que España tuvo en nuestro país durante los tres siglos de dominación. Sin embargo, el gobernador era anciano, estaba enfermo y no tuvo la fortaleza para soportar las críticas y acusaciones que la aristocracia le hacía por su incapacidad de solucionar los conflictos de poder y el bloqueo de las mercaderías en los puertos.
Las naciones americanas esperaban que España solucionara los conflictos que se presentaban en esta parte del mundo. Sin embargo, la monarquía hispana no era ya la de otrora. Volcada durante mucho tiempo a la administración de sus territorios lejanos, había perdido pie en el contexto europeo y aparecía extremadamente debilitada. Por eso, cuando en 1808 las tropas napoleónicas invadieron España y apresaron al Rey, aquí en América los súbditos reales desarrollaron la misma idea que en la madre patria: organizar Juntas de Gobierno provisorias.
En febrero de 1808 murió el Gobernador Muñoz de Guzmán desatando una disputa por la sucesión del cargo. El nombramiento debía venir desde España, pasando por el virreinato del Perú, pero mientras esto ocurría era necesario nombrar un Gobernador y Capitán General interino. La Real Audiencia tenía el deber de designar en el cargo al oficial de mayor graduación que hubiera en el país. Y aunque había varios, ninguno residía en Santiago. Por esto, el máximo tribunal designó a su regente, Juan Rodríguez Ballestero, para ejercer la autoridad.
El cabildo respaldó esta decisión, pero a los uniformados no le gustó. Los jefes militares de Concepción - brigadieres Pedro Quijada y Francisco Antonio García Carrasco - y el intendente de la provincia - coronel Luis de Alava - exigieron una correcta interpretación de la ley y lograron que la Real Audiencia reconociera el derecho al interinato de Pedro Quijada.
Sin embargo, Quijada estaba viejo y enfermo y cedió sus derechos a García Carrasco, por entonces de 54 años y ningún brillo ni político, ni guerrero.
La aristocracia criolla requería de alguien que reavivara los lazos con España; que otorgara nuevo brillo a las relaciones con el decadente imperio; alguien que defendiera con propiedad la imagen hispana.
García Carrasco, por el contrario y con mucha diferencia de su antecesor, era un hombre inculto y de aficiones muy ordinarias. Se rodeaba más de pequeños comerciantes y de militares de mandos medios que de los altos oficiales y los aristócratas nacionales. De este modo, la clase dirigente se sintió desprotegida, más aún cuando conocida la invasión francesa, el gobernador no supo que partido tomar.
Huérfanos de conducción, la aristocracia decidió tomar las riendas de su propio destino, acordando que si la invasión persistía, ellos desarrollarían sus propios gobiernos, antes de reconocer a una autoridad foránea.

· Primeros Síntomas



Como podrá comprenderse, la idea de independencia de las colonias españolas, surgió como una necesidad de defender la identidad y no como un ideal superior, puramente místico.
La mala gestión de García Carrasco ayudó a fortalecer esta idea, pues la aristocracia se vio en la obligación de elaborar un plan de acción: no bastaba con desconocer la dominación francesa, había que organizar la forma de resistirla.
En buenos aires, donde García Carrasco obtenía sus mejores informaciones, fue depuesto el virrey Baltazar Hidalgo de Cisneros. Los criollos argentinos habían decidido darse su propio gobierno, creando una Junta Nacional. Al mismo tiempo que informaban de ello a García Carrasco, le pedían su apoyo.
Para el Gobernador de Chile la situación era insostenible: ¿Debía desconocer el mandato de la Real Audiencia y sus ataduras con la España cautiva? ¿O debía, por el contrario, ponerse al lado del Cabildo, en donde los aristócratas criollos se habían hecho fuertes y pedían una Junta Nacional?
García Carrasco comprendió que sus días en el poder estaban contados y trato de mantenerse con la designación que tenía. Para lograrlo quiso instaurar el terror, amenazando con cárcel y persecución a quienes desconocieran a la autoridad hispana. Y como una muestra de fuerza, ordenó que tres destacados partidarios del Cabildo, que se encontraban prisioneros en Valparaíso, fueran deportados al Perú. Se trataba de Juan Antonio Ovalle, procurador de la ciudad; José Antonio de Rojas y el abogado Bernardo Vera.

· Camino a la Junta



La deportación de los tres criollos cayó como una bomba entre la sociedad santiaguina.
Corrían los primeros días de Julio y los ciudadanos exigían la realización de un Cabildo Abierto para tratar el problema. El alcalde, Agustín de Eyzaguirre, acudió a la casa del gobernador García Carrasco para pedirle que asistiera a la reunión a dar cuenta de su comportamiento, pero la autoridad se negó.
Se le pidió entonces a la Real Audiencia que respondiera por los actos de su funcionario, y el tribunal, sin saber que hacer, ordenó a García Carrasco que se hiciera presente en el Cabildo Abierto.
Era el 11 de julio de 1810 y unos tres mil hombres se congregaron en la Plaza de Armas para pifiar al gobernador, el que se presentó confundido al principio y desafiante después. El procurador de la ciudad, José Gregorio Argomedo, representó a García Carrasco el malestar del pueblo y le advirtió que no estaba en condiciones de dar un golpe de autoridad. A pesar de la fuerza de los criollos, la deportación de Ovalle y Rojas se hizo efectiva. Vera, por su parte, no pudo ser embarcado por encontrarse muy enfermo.
Por su parte la Real Audiencia, viendo que la única solución era pedirle la renuncia a García Carrasco, encargó tal misión al dominico fray Francisco Cano, confesor del gobernador.
La renuncia se produjo el 16 de Julio de 1810. Correspondió el cargo entonces al Conde de la Conquista, Mateo de Toro y Zambrano, que se hallaba en la asamblea en su carácter de jefe militar.


· Los patriotas



En los años de incertidumbre y pugna por el poder, se habían perfilado en las sociedades americanas movimientos denominados “patriotas”, que más allá de repudiar la invasión francesa a España, postulaban la autonomía de las colonias.
Estos hombres habían reeditado las ideas de los enciclopedistas y revolucionarios franceses y además habían tomado como ejemplo la independencia de las 13 Colonias de Norte América.
En un comienzo todos se confundían - realistas y patriotas - en una lucha por desconocer a Napoleón. Pero a medida que la posibilidad de tener gobiernos autónomos se fue concretando, la idea de independencia fue tomando cuerpo.
De este modo en Chile, entre los que luchaban por destituir a García Carrasco, había de los dos grupos. Y cuando el gobernador renunció en favor de Toro y Zambrano, los patriotas consideraron que ello significaba un retraso para sus planes, pues habían pensado deponerlo por la fuerza e instalar una Junta autónoma similar a la de Buenos Aires.
La designación de Toro y Zambrano no los desanimó, simplemente retrasó los planes. El mes de Agosto transcurrió entre la incertidumbre y el desgobierno, pues el anciano gobernador designado, estaba muy lejos de poseer programa alguno de renovación. Sus hijos, sin embargo, se contaban entre los que querían una Junta independiente y comenzaron a acicatear al padre en el propio hogar. Fuera de él, los ímpetus patriotas crecían también y finalmente surgió la convocatoria al Cabildo Abierto que culminó con la elección de los miembros de la Primera Junta Nacional de Gobierno.
“El grito de “¡Junta queremos!”, que Don Manuel Dorrego lanzara en el patio del palacio de gobierno dos meses antes, el día de la renuncia de García Carrasco, sin encontrar eco, ahora era repetido por la mayoría de los asambleístas puestos de pie” . Fue en el Cabildo Abierto del 18 de septiembre de 1810 en que se acordó la idea de organizar una Junta de Gobierno de carácter provisional según la proposición realizada por José Miguel Infante, procurador de la ciudad.
Los integrantes de esta fueron: el Conde de la Conquista, Mateo de Toro y Zambrano, como presidente; el Obispo electo de Santiago, José Antonio Martínez de Aldunate, como vicepresidente; Juan Martínez de Rozas, Fernando Marqués de la Plata, Ignacio de la Carrera, Juan Antonio Rosales y el Coronel Francisco Javier Reina como vocales, y dos secretarios, los doctores Argomedo y Marín.
¡Había comenzado la Patria Vieja! Chile empezaba a caminar hacia la independencia definitiva.

· Primer Congreso Nacional



El 4 de julio de 1811 se instaló en la Sala de Deliberaciones de la Real Audiencia, el Primer Congreso Nacional. Su creación fue producto de la decisión adoptada por la Primera Junta de gobierno, en la cual se acordó llamar a una votación para elegir a los parlamentario. Aunque efímero, este Congreso que duró sólo 5 meses, fue la base de la participación ciudadana que más tarde caracterizó a la vida política chilena hasta nuestros días, con breves lapsos de interrupción. Al comienzo de la República, igual que hoy, los ciudadanos (o a lo que en esa época se les llamaba ciudadanos o sea a la clase aristócrata dirigente) quisieron ser representados por los parlamentarios que transmitieran el sentir y los plasmaran en las normas que regirían al país.
La elección de los parlamentarios del Primer Congreso Nacional, se realizó en todo el país a través de los Cabildos, los que llamaron a votar a los ciudadanos más destacados. De esta manera se eligieron los primeros diputados. Los parlamentarios electos configuraron de inmediato las tendencias que se advertían en el país: por una lado los realistas, por otros los moderados, y en tercer lugar, los exaltados.

· Disputas Previas



A la constitución del Primer Congreso Nacional se llegó sin antes disputarse seriamente el poder entre los distintos grupos. Las elecciones debían efectuarse por mandato de la Junta de Gobierno, el 6 de abril de 1811, pero el teniente coronel Tomás de Figueroa hizo estallar el día primero de ese mes un motín que pretendía restaurar al gobierno realista, y aunque no tuvo éxito, la agitada situación aconsejó que las elecciones se postergaran, al menos en Santiago, hasta el 6 de mayo de 1811.
Una semana antes de los comicios, el vocal Juan Martínez de Rozas, haciendo valer su poder político incorporó a la junta de gobierno a todos los diputados que ya habían sido elegidos en provincia y entre los cuales tenía absoluta influencia. Trataba así de obtener una hegemonía absoluta después que se efectuara la elección en Santiago. Pero sus cálculos fallaron: sus oponentes políticos nos se dejaron amedrentar y ganaron las elecciones. Rozas debió retirarse entonces a Concepción, durante algunos meses.


· Ceremonia



El día que se instaló el Primer Congreso Nacional, todas las autoridades del país - políticas, militares y eclesiásticas - se dieron cita en el Palacio Presidencial junto a los cuarenta diputados electos. Desde allí marcharon hasta la Catedral en donde fray Camilo Enríquez ofició una misa. Durante la sesión solemne se eligió como presidente a Don Juan Antonio Ovalle, quien ya estaba presidiendo en calidad de Decano de los parlamentarios (el de mayor edad). Como vicepresidente se eligió a Martín Calvo de Encalada.

“Para comprender el enmarañado desarrollo político de la Patria Vieja, es necesario no confundir el panorama general con las facciones y bando que se agitan en el Congreso, provocan los cuartelazos y se suceden en el Gobierno.”
En este panorama político de 1811 convergen tres bandos: “los realistas, los neutros y los patriotas” , “todos ostentando aún el rótulo de Fernando VII, ha habido sin embargo, un cambio inaparente en su disposición de ánimo de tres grupos. La independencia ya no asusta al grueso de los neutros o moderados; el deseo de tener un gobierno propio se ha sobrepuesto a la veneración, cada día más platónica por Fernando VII, prima su horror a las revoluciones, a las asonadas y a los trastornos políticos y sociales”4. “Lo curioso es que en la mayoría de los españoles se había producido una disposición de ánimo semejante”5.

Título II. Génesis del reglamento



1. Gobierno interior entre 1811 y 1812


El 2 de diciembre de 1811 fue disuelto el Alto Congreso, convocado el 4 de julio de ese mismo año por don José Miguel Carrera mediante las Fuerzas Armadas. A pesar de que este congreso no cumplió con todos los objetivos que motivaron su convocatoria, dictó numerosas resoluciones que sirvieron de base a instituciones de gran importancia. Importantes fueron la abolición de la esclavitud, la creación de provincias, el surgimiento de la Corte Suprema en reemplazo de la Real Audiencia. En el ámbito internacional, rompió las relaciones con el Perú, insinuando así la emancipación que luego llegaría. En esta Junta Legislativa se discutieron temas como la creación de cementerios, las medidas que se debían tomar para lograr una militarización del país, la ampliación de la enseñanza pública y lo más importante: el acuerdo de dictar una constitución.
Sin duda este congreso tuvo gran importancia ya que fue la primera instancia en que se pudieron plantear y discutir las nuevas ideas políticas y gubernamentales que llegaron a promulgarse, este congreso da cuenta del interés existente en quienes dirigían a la sociedad, de crear un reglamento que consagrara derechos a los habitantes. Otro aspecto de gran importancia en este gobierno de don José Miguel Carrera, fue la creación de “La Aurora de Chile”, primer periódico ministerial y político cuyo primer número fue publicado el 13 de febrero de 1812. El 24 de noviembre de 1811 la fragata norteamericana “Gallowy” llegaba a Valparaíso, allí venía un comerciante sueco y en su carga destacaba una imprenta que el gobierno de Chile no demoró en adquirir, con esa imprenta se creo La Aurora de Chile, periódico que aparecía en forma semanal, cada jueves, y cumplió la función de expandir las ideas políticas que incitaban a la emancipación. La Aurora de Chile contenía una gran cantidad de propaganda revolucionaria y circuló, con ese nombre, hasta el 17 de abril de 1813, fecha en que pasa a llamarse “El Monitor Araucano”
Otro hito importante fue la llegada del norteamericano Joel Roberts Poinseet, quien venía a cumplir funciones de cónsul a nuestro país para estrechar relaciones, pero más bien su participación destacó en enseñar las prácticas republicanas e incentivar a la independencia, por eso Francisco Alonso Encina, en su obra “Historia de Chile”, señala: “más que un cónsul era un verdadero agente revolucionario”6. Este personaje era muy distinguido por su gran inteligencia ya que cumplió funciones de diplomático, político, estratega, ingeniero militar, comerciante, literato y agricultor, aunque fue enviado para participar en los acontecimientos que estaban ocurriendo, tanto en Santiago como en Buenos Aires, una vez acá, decidió quedarse y enviar un representante a la capital del país vecino. Sin embargo, debido a los intereses económicos de Estados Unidos, Poinsett debió tomar los encargos de armas que tenía que realizar y volvió a su país, así la presencia de este revolucionario, en Chile, fue corta, pero a pesar de su pequeña duración creó grandes incentivos e ideas en la persona de José Miguel Carrera. En este gobierno también se creó la bandera chilena de la Patria Vieja, que consistía en tres franjas verticales, una azul, otra blanca y la última amarilla. Esta fue la primera bandera de nuestro país, creada por Carrera para la celebración del primer aniversario de la junta de gobierno del 18 de septiembre de 1810, a sugerencia del cónsul estadounidense Poinsett.

2. Reformas Administrativas



Las reformas administrativas que se produjeron durante el mandato de don José Miguel Carrera, reflejan el gran interés de ir fortaleciendo el gobierno y su importancia, estas reformas se basan en dos grandes temas:

1. La administración local.
2. La reorganización de las policías.



Carrera en su gobierno fue asesorado en tres etapas distintas, primero por un peruano de apellido Castro, después por chilenos que le presentaban sus proyectos y en último lugar, debido a la llegada del cónsul norteamericano Poinsett, este lo asesoró.

Algunas de las reformas fueron:



a. Reorganización de la junta de vecinos.
b. Ampliación del alumbrado de Santiago.
c. Compostura de los caminos.
d. Fundación del Instituto Nacional (1813) y escuelas de mujeres.
e. Medidas contra la criminalidad.
f. Fijar semanalmente la lista de presos y su fecha de detención, en la puerta del cabildo.
Se puede decir que al realizar estas reformas administrativas, el gobierno de Carrera, lo que estaba haciendo era crear un nuevo sistema para administrar a la localidad de Santiago, reformando el sistema antiguo, para mejorar la administración y establecer una mayor importancia, un papel más protagónico del gobernador, creando centros de estudios, mejorando los caminos, estableciendo penas a los crímenes, entre otras nuevas tareas que estaba adquiriendo el poder gubernamental.

3. Junta Provisional



El gobierno de Carrera, si bien consistía en una dictadura moderada, produjo en el país una cierta estabilidad gubernamental, la que se vio empañada por las diferencias entre los hermanos José Miguel y Juan José Carrera. Este último deseaba reinstaurar la tiranía fuerte y terminar con el sistema de gobierno impuesto por José Miguel.
El punto culmine de las diferencias entre estos dos hermanos se produjo el 1 de septiembre de 1812, cuando el gobernador presentó su renuncia al cargo debido a los insultos que le había propinado Juan José luego de la suspención de los fondos fiscales destinados a cubrir los gastos de su fábrica; suspención merecida, ya que Juan José estaba engañando al gobierno por medio de la intervención de las cifras reales de la fábrica en cuanto a sus gastos y producción.
A pesar que la abdicación de José Miguel no fue aceptada, él dejó de firmar las actas de gobierno, que continuaron emitiéndose, sólo con la firma de don Pedro Prado y don José Santiago Portales, los otros dos vocales de la junta.
Para poder solucionar el conflicto, Ignacio de la Carrera fue nombrado por el cabildo sucesor de su hijo José Miguel Carrera, como vocal de la junta, aun cuando era sabido que don Ignacio no presentaba la solución al conflicto.
Debido a la intervención de don Francisco Antonio Pérez y de doña Ana María Cotapos, cambiaron los ánimos de los hermanos Carrera, ya que se reunieron y acordaron las condiciones que debían darse para reformar la política gubernamental. Por otra parte don Ignacio renunció, ya que se resistía a aceptar el reglamento constitucional, que por acuerdo del congreso debía dictarse, estas dos causas produjeron que el 26 de octubre, don José Miguel Carrera reasumiera sus funciones en calidad de vocal de la junta de gobierno.

Segundo bosquejo



Reglamento constitucional provisorio de 1812, y los derechos garantizados en él.

Bibliografía



1.- Valencia Avaria, Luis. Anales de la República tomo I.- Santiago: Imp. Universitaria, 1951. XIX + 589 + seis p.

2.- Encina, Francisco A. Historia de Chile tomo XI.- Edición especial del mes de Noviembre.- Santiago: ed. Lord Cochrane S.A., 1983. 237 +
cinco p.

3.- Navarro M., Horacio. Historia Institucional de Chile.- Valparaiso: Imp. Universidad de Valparaiso, Escuela de Derecho. 123 pp.

4.- Cumming, Alberto. “El Reglamento Constitucional de 1812″, en: Folleto de Estudios Políticos y Constitucionales, vol. XXV, p. 20.

REGLAMENTO CONSTITUCIONAL PROVISORIO DE 1812 Y LOS DERECHOS GARANTIZADOS EN ÉL (segundo bosquejo)



Título I. Introducción



1. Objetivos de la investigación



En este trabajo de investigación nos propusimos dar a conocer al lector los motivos por los cuales comienza en Chile la tendencia a elaborar una constitución, basada en los principios básicos del constitucionalismo clásico, en el cual se dan las bases fundamentales del ordenamiento jurídico. Para tal efecto abordaremos los siguientes temas:

· Conocer y entender las causas que produjeron la creación del Reglamento Constitucional Provisorio de 1812, tanto las internas como externas; civiles, políticas y religiosas; las tendencias partidistas.
· Aplicación, eficacia y resultados del Reglamento Provisional y los derechos consagrados en él.
· Consecuencias sociales de la consagración de los derechos y aplicación del Reglamento.
· Razones que significaron el término de la vigencia del Reglamento.

Además entregamos al lector material histórico correspondiente en anexos adheridos a este trabajo para que así se puedan comprender más facilmente los sucesos y las causas que dieron origen a este reglamento y que fue el primer paso hacia la práctica constitucional en Chile.
Nos hemos puesto una meta, la cual es: entregar al lector información que resulta fundamental para entender así lo que fue la evolución constitucional chilena y las huellas sociales, políticas y económicas que quedarán gravadas por siempre en la Historia de Chile y en la mentalidad de la sociedad toda.

Autor:

Rafael Di Pillo - Esteban Ramírez





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