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Cooperación pública vasca - Monografía



 
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INTRODUCCIÓN       



Es de sobra conocido el tópico de la existencia de un profundo y progresivo abismo entre el rico Norte y el empobrecido Sur, originado por el colonialismo. Una separación que se ve acentuada por el endeudamiento y los crecientes intereses que éste genera en la economía de los países más desfavorecidos. Pero es no es un tópico, o una vaga teoría económica; el desarrollo del subdesarrollo sigue siendo la asignatura pendiente de los países más industrializados.

Los datos hablan por si mismos: 



El 75% de la población mundial está concentrada en Asia, América Latina y África, que solamente cuentan con el 25% de la riqueza de la tierra, el 12% de la producción industrial, el 4% de la investigación científica y cifras más alarmantes aún en lo que se refiere a la (calidad de vida). En cambio los países ricos, con la cuarta parte de la población del Mundo, consumen el 70% de la energía mundial, el 75% de los metales, el 85% de la madera, el 60% de los alimentos, etc. Esto quiere decir que si el crecimiento económico de los pueblos del Tercer Mundo se duplicara se necesitarían diez veces más  de combustibles fósiles y unas 200 veces más de la cantidad de minerales.
Como es sabido, Naciones Unidas recomendó en los años setenta, ante esta injusta situación de marcadas desigualdades económicosociales entre los países del Norte y los del Sur -Países en vía de desarrollo o del Tercer Mundo-, que los estados ricos e industrializados transfiriesen anualmente como mínimo el 1% de su Producto Interior Bruto a los países menos favorecidos con el fin de promover un desarrollo sostenible de los mismos; es decir, un desarrollo que no superara la capacidad de carga del planeta, de su ecosistema.
Posteriormente se concretó que para alcanzar esa cifra, las naciones aportarían un 0.7% de su PIB en concepto de Ayuda Oficial al Desarrollo (AOD), y el resto debería ser cubierto por la sociedad civil y Organizaciones No Gubernamentales, las hoy en día tan famosas ONGs. 20 años más tarde, en la Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro, en junio de 1992, se reiteró dicha propuesta, aunque en ambas ocasiones su acogida no fue de lo más favorable.
A la cooperación realizada desde las organizaciones y los estados -muy pocos aportan la cifra reseñada- por vías multilaterales y bilaterales , se sumó la llamada cooperación pública descentralizada por ser practicada por las entidades regionales y locales, siendo estas últimas (en este caso Gobierno Vasco, Diputaciones Forales y Corporaciones Municipales) objeto de análisis en este trabajo.


LA COOPERACIÓN PUBLICA VASCA EVOLUCIÓN E HISTORIA     



Esta cooperación pública es un hecho reciente a pesar de su rápido crecimiento, pues no hay que olvidar la peculiar situación política, económica y social en la que estaba encuadrado el País Vasco. Dos son los principales factores que retrasaron hasta mediados de los 80 la creación de fondos presupuestarios con este destino:   Por una parte , la propia situación  política del país, que a la sazón estaba estrenando democracia y por ello estaban las instituciones vascas inmersas en el proceso de dotarse de cohesión y estructura, dedicando sus esfuerzos en recobrar su autogestión.  Y por otra parte, la situación económica tampoco era la más favorable , pues hasta la década de los 80, el propio Estado Español era considerado por los organismos internacionales como país en vías de desarrollo.      Así con todo, en respuesta a reividicaciones sociales el Gobierno Vasco ,al igual que la Diputación Foral de Álava y algunos ayuntamientos, comenzó a destinar en este sentido  parte del presupuesto correspondiente a la Lehenda-karitza en 1985. Más tarde, en 1990 las tres Diputaciones y el Gobierno lo harán conjuntamente, aumentando anualmente la cantidad y teniendo previsto  alcanzar a finales de la presente legislatura el 0,7% del Presupuesto Operativo  (presupuesto de funcionamiento del Gobierno Vasco restando los impuestos, intereses de deuda y cupo del concierto económico), que no del PIB, el cual representaría unos 27.000 millones de pesetas.      Actualmente Euskadi es la tercera comunidad autónoma del Estado que más dinero destina a este apartado. Habría que añadir también (no lo incluyo por carecer de cifras fiables) la parte proporcional correspondiente al cupo del concierto económico del País Vasco dentro de la cooperación pública estatal. Este cupo, que en un principio estaba estimado en el 6,24% de los presupuestos del Gobierno Central, actualmente está acordado en 50.000 millones por todos los conceptos.      En lo que a los municipios se refiere, destaca Vitoria-Gasteiz, y no sólo en Euskadi, sino en todo el Estado, por ir desde el comienzo a la cabeza de las ciudades cooperantes; concretamente destina en la actualidad el 1% de su presupuesto en ayudas al desarrollo.

La cooperación pública del Gobierno Vasco comenzó en 1985 con una aportación de 10 millones, cantidad que se mantuvo en los dos años posteriores. Formaba parte del presupuesto de la Lehendakaritza y era administrada por la ONG Justicia y Paz, la cual distribuía el dinero entre el resto de organizaciones cooperantes. Fue en 1988 cuando el Parlamento Vasco aprobó un presupuesto de 300 millones que, tras incrementarse anualmente alcanza en 1993 la cifra de 1.100 millones de pesetas, financiadas conjuntamente por el gobierno al 50% y las tres Diputaciones. Éstas por su parte contribuirán en función de los coeficientes fijados por sus aportaciones a los gastos de la Comunidad Autónoma, cifra a la que posteriormente sumarán el 0,7% de sus respectivos presupuestos. Las cuatro administraciones crearán de este modo el Fondo para la Cooperación y Ayuda al Desarrollo (FOCAD).
Tras una tendencia a la estabilidad y moderada disminución de 100 millones (año 94), se impondrá por consenso un crecimiento lineal de 1000 millones anuales sobre la base de 1.500 millones del 95 (independientemente de la evolución de las cuentas públicas), con la finalidad de alcanzar en un breve periodo la popular cifra del 0,7%, pero en este caso del presupuesto operativo.
Los primeros municipio vascos cooperantes eran 12 en 1988, mientras que en 1992 eran ya 23. El listado fue creciendo con nuevas incorporaciones, si bien a su vez algunos municipios  se descolgaran al abandonar sus contribuciones para la cooperación (caso de Bilbao). Algunos han alcanzado o superado el 0,7% de sus ingresos corrientes (suma de impuestos directos, indirectos, transferencias, tasa e ingresos patrimoniales), como Vitoria, Ordizia, Zaldibia y Berriz. Otros han efectuado un esfuerzo sostenido para incrementar paulatinamente sus aportaciones con porcentajes entre el 0,2 y el 0,5.
Durante 1993 y 1994 se produjo una eclosión de municipios cooperantes. Y si en un principio casi el tercio del montante de las ayudas municipales correspondía al ayuntamiento de Vitoria, hoy en día es aproximadamente la mitad. Estas corporaciones locales son en la actualidad alrededor de 40, lo que permite hacer dos consideraciones: por un lado, podemos hablar de una cierta consolidación de la cooperación municipal al desarrollo; y, por otro, debemos indicar que todavía falta mucho por avanzar, pues aproximadamente sólo el 16% de los municipios de la comunidad son cooperantes.
Durante todo el periodo 85-95 (excluyo el 96, por no estar todavía adjudicada la partida, y ello  pese a saberse que por parte del Gobierno Vasco ascenderá a 2.500 millones) la totalidad de las aportaciones públicas ha supuesto unos 11.200 millones de pesetas, de las que el 11,96% corresponde a la cooperación pública descentralizada municipal.


INTERMEDIARIOS Y GESTORES



Las partidas de cooperación de los tres niveles administrativos en que se vertebra el País Vasco son casi en su totalidad (el 95%) gestionadas por Organizaciones No Gubernamentales, siendo el único requisito estar debidamente registradas y la carencia de ánimo de lucro de los proyectos presentados. Por el contrario, en el resto de instituciones europeas el protagonismo de la sociedad civil se ve reducido al testimonial 10%. En el caso del Gobierno Vasco, menos un 5% del presupuesto, que corre con los gastos y sueldos de la administración, otro 5% destinado a ayudas de emergencia y  unos 60 millones para pagar a los profesionales y a los cooperantes vascos, el resto queda en manos de las ONGs.
Concretamente, en el ejercicio del 95  fueron 96 las entidades no gubernativas las que vieron recompensados sus desvelos con una subvención.
La falta de definición concreta de lo que es una ONG  permite que muy diversos grupos accedan a subvenciones, e incluso se da el caso de que partidos, sindicatos, iglesia y demás grupos establecidos tienen sus filiales y ONGs afines.
Los más agraciados suelen ser principalmente de una cierta orientación confesional e incluso en ocasiones se trata de ordenes religiosas. Esto se explica por la experiencia y tradición misionera de estos grupos, pero sobretodo, porque a la hora de otorgar una subvención se valora la existencia de socios locales o de personal en la  zona  receptora de la ayuda, con el cometido de gestionar y controlar el destino y uso de la misma. Son precisamente las comunidades cristianas repartidas por todo el orbe las que tienen esa característica.
A su vez, el Gobierno Vasco ha gestionado directamente pequeñas partidas presupuestarias mediante diversos convenios bilaterales de cooperación con otras personas jurídicas de derecho público o privado, como por ejemplo con el Gobierno del Tíbet en el exilio o con el Gobierno del Cantón y República del Jura (Suiza). Por otra parte, con la entrada en vigor de la nueva normativa, también serán beneficiadas empresas privadas en la adjudicación de subvenciones (hasta un 50% como máximo), si bien ya en las anteriores convocatorias (desde el 91) figuraban varias asociaciones con ánimo de lucro en la lista de agraciados con proyectos aprobados.
Debo reseñar la concurrencia de universidades, que en el caso de las de Deusto y Navarra coincide anecdóticamente la característica de la confesionalidad  y la paradójica situación de estar catalogadas jurídicamente como asociaciones con ánimo de lucro. En lo que a la UPV-EHU respecta, ésta, aparte de mantener convenios de colaboración e investigación con diversas universidades del Sur, tiene estrechos vínculos con la ONG HEGOA. Por otra parte, de prosperar la propuesta del claustro universitario sobre el tan traído 0,7% de su presupuesto, supondría un considerable aumento de la cooperación pública.
La tan citada recomendación de los años 60 de Naciones Unidas establecía además del 0,7% en calidad de Ayuda Oficial al Desarrollo, la aportación de un 0,3% por la sociedad civil. Un dato que muchas veces es olvidado incluso por los más firmes defensores del 0,7%. Así se da el caso, de que en mayo del 94 según informes orales de las ONGs sólo hubieran aportado 700 millones a este fin, cuando el 0,3% del PIB de dicho año ascendía a 12.000 millones de pesetas.
Es de esperar un cambio al respecto, con la entrada en vigor del nuevo Decreto regulador de adjudicación de ayudas a proyectos con cargo al FOCAD, pues establece un máximo del 70% de financiación pública o excepcionalmente un 85%. El resto del coste del proyecto no podrá proceder de ninguna administración pública vasca, debiendo en la práctica por lo tanto proceder esa cifra de sus propios fondos.

GOBIERNO VASCO Y DIPUTACIONES (FOCAD) DISTRIBUCIÓN SECTORIAL     



Son múltiples y muy graves los problemas diarios que asolan a estos países receptores de ayudas, y en los que viven tres cuartas partes de la población mundial:  Hambre y desnutrición en gran parte de la población. Esperanza de vida muy corta. Alta tasa de mortalidad infantil y de madres en el parto. Alto índice de analfabetismo entre los adultos. Baja tasa de escolarización. Dificultad de acceso al agua potable. Bajo consumo de energía por habitante y año. Dependencia económica de otros países. Bajos precios de sus productos en el mercado internacional. Endeudamiento exterior que agrava su situación. Acusadas desigualdades internas: concentración de gran parte de la escasa riqueza del país en pocas manos.      Esta situación condiciona la distribución de la cooperación pública vasca por sectores. Concretamente para su análisis podemos distinguir ocho: agricultura, artesanía, educación, infraestructuras, pesca, salud, sensibilización y vivienda. Es cierto que algunos proyectos cubren varios de estos sectores; en ese caso se opta por el sector más significativo de los comprendidos en la acción. Hay otro apartado, concretamente el que engloba las ayudas de emergencia, pero ésta merece análisis aparte.
El sector (sensibilización( es el único cuya acción se circunscribe a la CAPV, pues se centra en los proyectos dirigidos a fomentar la información y toma de conciencia de nuestras sociedad hacia los problemas del Tercer Mundo, así como a subrayar la necesidad de la cooperación.

Como se refleja en la tabla, el sector educación recibe el porcentaje más alto, un 39,4% de los fondos y un 32% de los proyectos de cooperación, seguido, casi con la mitad de dinero por el sector agricultura y el de salud, ambos con el 19% del total. Sin lugar a dudas, dentro de la atención dada la normativa a la satisfacción de las necesidades básicas, los proyectos formativos, de producción de alimentos y de salud ocupan un lugar predominante. En cualquier caso, estos porcentajes reflejan también el alto número de solicitudes presentadas en relación a este tipo de proyectos.     El sector infraestructuras, con 16,1% de los fondos representa un sector altamente significativo.     El sector artesanía, recibe el 4% de las ayudas. Se trata de un sector aún minoritario pese al creciente interés despertado por este tipo e proyectos. Le sigue el sector pesca, con el 2,4%, porcentaje significativo para una actividad particularizada. El sector vivienda, recibe el 2,1% del total de ayudas.

EVOLUCIÓN DE LA AYUDA CONCEDIDA, POR SECTOR Y AÑO


Como queda plasmado en la gráfica de la página siguiente y se puede apreciar en la tabla que adjunto, la  evolución de la ayuda pública vasca, por sectores y año, corresponde a la descripción que se realiza en los párrafos siguientes.     Al sector agricultura se han destinado un total de 1.249.038.454 millones de pesetas, distribuidos en 75 proyectos. El porcentaje más alto de este sector ha sido de un 35,9% en 1990 y desde entonces a sufrido un descenso lineal hasta reducirse en 1995 s un 8,3%.      El sector artesanía ha recibido un total 262.333.303 millones, destinados a 22 proyectos. El porcentaje más alto, 11%, corresponde a 1992 y el menor, 0,75%, a 1995.

En cuanto al sector educación , se han adjudicado 2.282.927.276 millones de pesetas a un total de 139 proyectos. Su auge es muy significativo en 1993 y 1995, años en los que obtuvo el 52% y el 60,2% respectivamente, frente al ejercicio de 1990 en que representó el 5,6% del total. En 1994 y de forma inusual, dentro de este sector se englobaron  3 proyectos de sensibilización del total de 26.     El sector infraestructuras ha recibido 1.055.629.752 millones de pesetas, distribuidos en 65 proyectos . Su porcentaje más elevado corresponde a 1988, con un 48,7% de las ayudas, y el más reducido, 5,5% al ejercicio de 1992.     Al sector pesca se han destinado 154.750.219 millones de pesetas, distribuidos en 9 proyectos. En 1991 obtuvo su peor porcentaje , un 1,9% , y pese a parecer recuperarse en 1993 con su mayor porcentaje, un 5,9% , ha dejado en los dos últimos años de atraer a las  solicitudes de los cooperantes. Pese a ello mantiene la nada despreciable cifra de un 2,4% global en todo el periodo.     El sector salud ha recibido un total de 1.240.694.599 millones de pesetas, correspondientes a 73 proyectos. Su porcentaje mayor corresponde a 1992, con un porcentaje del 4,3 , y el menor 5,6% a 1991.     El sector sensibilización obtuvo un total de 93.032.405 millones de pesetas para un número total de 26 proyectos (3 de ellos corresponden a educación en 1994). El porcentaje más elevado 4,3% se obtuvo en 1988 y el más bajo 1995 con un 1,5%. Salvo el caso ya señalado del 94, en que no se destinó ninguna cantidad para este sector específico.

DISTRIBUCIÓN GEOGRÁFICA


Para caracterizar los aspectos más significativos de la cooperación de la CAPV , debemos prestar atención, junto a la orientación de la ayuda por diferentes sectores de actuación, a su distribución por áreas geográficas.
A la hora de orientar geográficamente  las ayudas se suele tener en cuenta la situación especialmente desfavorecida del país destinatario, y la existencia de vínculos históricos y relaciones culturales, económicas o de cooperación significativas.

En un primer análisis  de la distribución de las ayudas por continentes puede apreciar claramente que América Latina destaca  con creces por el volumen de la ayuda recibida. Esto es tanto por el volumen de proyectos subvencionados 281, como en lo relativo al porcentaje sobre los importes totales concedidos, el 67,5%. Todo ello supone un monto total de subvenciones, para el periodo 1988-1995, de 4.495.708.878 millones de pesetas.
Por países, estas cantidades se distribuyen del siguiente modo, en millones de pesetas:    INCRUSTAR Excel.Sheet.5 A lo que habría que añadir un serie de proyectos desarrollados en varios países simultáneamente, cuyo valor asciende a 63,6 millones.
El importante volumen de ayuda recibido por este continente se explica por la estrecha relación de los vascos con estas tierras. Por otra parte, en esta área, la mayor parte de los esfuerzos se concentran en el sector educación, seguido del de agricultura.
Comparativamente, los fondos concedidos para África y Asia han resultado sensiblemente inferiores. África ha recibido en el periodo la cantidad de 1.013.116.986 millones , que supone el 15,2% del total de las ayudas concedidas y que se ha repartido en 70 proyectos. Dicho importe se distribuye entre los siguientes países destinatarios:

Destaca sobre todos los demás el tristemente conocido caso de Rwanda. En tercer lugar va la Guinea Ecuatorial, antigua colonia española, en la que la presencia vasca dejó honda huella. Sectorialmente, en este continente, en el que tanta profusión tienen los cataclismos naturales, la mayor parte de las subvenciones van orientadas hacia la salud, seguido a gran distancia por la educación.      Asia, que había sido en un principio, el continente que recibía menos volumen de ayuda, actualmente ha visto aumentadas sus partidas, equiparándose con sus 930.242.582 millones de pesetas (un 14%) acumulados durante todo el periodo a lo otorgado para África. Pero el número de proyectos ,47, sigue siendo considerablemente inferior a los 70 de África. Es claramente el que menos solicitudes presenta. Las cofinanciaciones dirigidas a Asia se han presentado hasta el momento presente en los siguientes países:

Nuevamente un país en el que hay un fuerte contingente de misioneros vascos (herencia histórica) está en los primeros puestos. Es el caso de Filipinas, que ocupa el segundo lugar. En este continente, el sector con mayor incidencia es el de agricultura, que ya en 1988 acaparó el 100% de los proyectos.
En lo relativo al continente europeo, el volumen total de ayuda alcanza la cifra de 224.016.392 millones de pesetas, distribuidos en 42 proyectos (casi tantos como los de Asia). Este importe representa el 3,4% del total de los fondos atribuidos.   Los destinos han sido los siguientes:
Además de las mayoritarias ayudas a proyectos de sensibilización (en la CAPV y el Estado), parte de estos fondos han sido destinados a ayudas humanitarias.


AYUDAS DE EMERGENCIA



Los términos ayuda humanitaria y cooperación al desarrollo están íntimamente ligados, pero se diferencian en que la ayuda humanitaria de emergencia, que consiste en el envío de medicinas, alimentos y cobijo para las condiciones de vida básicas de la población, es coyuntural (indigencia causada por catástrofes naturales, conflictos, guerras…).
Por ello, y en previsión de posibles emergencias, dentro de la partida presupuestaria del FOCAD había un 5% reservado con esta finalidad, quedando la práctica totalidad del resto en manos de las ONGs. Actualmente, con el nuevo decreto, se podrá consignar al respecto hasta un 10%.
Desde 1990, el Gobierno Vasco ha otorgado 19 ayudas de emergencia. El total asciende a 299.485.360 millones de pesetas. Descontando 15 millones de ayuda a Rwanda de 1995, por provenir de fuera de los 1.500 millones del ejercicio en curso, supone el 4,3% del total de la ayuda concedida en el periodo 1990-1995 por el programa de Ayudas a la Cooperación y al Desarrollo del Gobierno Vasco.
El conflicto de Rwanda es el que mayor número de ayudas de emergencia, y más cantidad de dinero ha recibido, pues se han designado hasta la fecha 4 ayudas con un montante total de 55 millones en concepto de materiales diversos para los refugiados.
Le iguala en número de proyectos Cuba, pero en cuanto a la cantidad, con 18,34 millones queda en último lugar, pues cualquier zona catastrófica o asolada por una guerra recibe más cantidad en una sola vez.
Mención especial a la única ayuda de emergencia destinada dentro del País Vasco; en 1993 se destinó 15 millones en acoger a familias bosnias refugiadas.


CORPORACIONES LOCALES



El municipio es uno de tantos actores de las relaciones internacionales y pese a no ser uno de sus actores centrales, tiene un cierto poder en la sociedad internacional. Esta proyección queda circunscrita a determinados aspectos, como son la    realización de actividades de promoción exterior, por ejemplo turística, comercial, cultural…; mantenimiento de contactos con municipios de otros estados, a través de viajes, visitas, intercambios, de distinta naturaleza …; establecimiento de acuerdos de colaboración y cooperación, que usualmente adoptan la fórmula de hermanamiento (como el de Vitoria y Kogo, o Lezo y Santa María de Ocotal); empleo de fondos económicos y/o asistencia técnica en proyectos de cooperación al desarrollo y pertenencia a redes y organizaciones internacionales de municipios.
Estas características confieren a las corporaciones locales una situación privilegiada para afrontar la cooperación solidaria. Pero esa capacidad no sólo se ve potenciada por la naturaleza misma de las funciones  municipales y su potencial sensibilizador, ni por el dinamismo de lo local como lugar de encuentro de iniciativas y participación ciudadana, si no también por su mayor libertad, pues allí donde los gobiernos no pueden llegar, sí pueden implicarse los ayuntamientos, ya que no están condicionados por la carga política  ni por las obligaciones diplomáticas de los gobiernos.
Pero además, las alcaldías están en condiciones de operar atendiendo alternativas y soluciones con un nivel de concreción que ,a menudo, pasan desapercibidos al trazo grueso de decisiones macroeconómicas, y es que muchas veces algo tan simple como es un pozo , puede ser de vital importancia para la población receptora.  Incorporación de los municipios vascos a la cooperación
Los primeros municipios vascos cooperantes surgen en la segunda mitad de los años 80. En 1988 fueron 12, mientras en 1992 eran ya 23. El listado ha ido creciendo hasta los 40 de 1995, habiendo participado en alguno de estos años hasta 60 ayuntamientos. Pero actualmente sólo el 16% de los municipios de la comunidad son cooperantes.
Si en el 93 el volumen de fondos aportados fue de 190 a 200 millones de pesetas, en el ejercicio de 1995 han sido entre 460 y 470 millones de pesetas , es decir , un incremento  del 242%.
Tomando como, referencia el pasado ejercicio, y para no abrumar con demasiados datos, cabe enumerar las aportaciones en millones de pesetas de poblaciones como Abadiño (4), Amorebieta (7), Amurrio (4), Aretxabaleta (2,2), Besain (2), Berriz (2,2), Galdakao (2,9), Getxo (10), Hondarribia (8,2), Irun (27,1), Lezo (1), Oiartzun (1,7), Ordizia (5,4), Tolosa (5) y Zarauz (4,2) entre otras de un listado más amplio. Experiencias relevantes de municipios vascos cooperantes      Es obligado aludir en primer lugar a vitoria-Gasteiz, referencia de otros ayuntamientos e instituciones, que ha destacado en Euskadi por ser el que más a destinado (1.024mill de ptas. en ocho años) cuantitativamente a cooperación, mantener el porcentaje del 0,7 y realizar campañas de sensibilización. Ha pasado de los 62,5mill asignados en 1988 a los 153,5 en 1994 y 223,5 en 1995. Parte del desembolso se ha empleado en reforzar los hermanamientos-cooperación suscritos con la daira saharaui de La Güera y la población guineana de Kogo (ciudad fundada por un vitoriano).

San Sebastián-Donosti comenzó a interesarse por la cooperación a raíz de la acogida vacacional de niños saharauis (1986). Desde entonces decidió canalizar fondos para proyectos de desarrollo, formalizando estas vacaciones y en ocasiones ampliándolas a niños bosnios, otorgando becas  a estudiantes saharauis, realizando campañas de sensibilización y otorgando ayudas de emergencia. De 13-16 mill los primeros años, pasó a 20,5 en 1993 y 27,9 en el año siguiente. En el pasado ejercicio aprobaron un presupuesto de 59,3mill (332,2(/hab) para 31 proyectos y converger en el 97 hacia el mítico 0,7%.
En el ámbito de pueblos medianos y pequeños también hay ejemplos notables por los recursos aplicados en comparación a su capacidad financiera. Es el caso de Hondarribia con sus 608(/hab o de Ordizia, que incrementó progresivamente sus aportaciones hasta aportar 585(/hab. y de Berriz, que de un 0,4% inicial paso al 0,7% destinando 1 millón anual del 91-93 y 5,4mill en 1995. Esta alcaldía es ,por otra parte, una de las impulsoras de Euskal Fondoa.
Euskal Fondoa - El Fondo Vasco de Cooperación es una fundación que aglutina a 21 municipios vascos cooperantes.
veintena  de proyectos, en su mayor parte cofinanciados por varias localidades. Sirve como mecanismo corrector para evitar la disgregación de un volumen de fondos que de por sí es modesto entre muchos proyectos, muchas ONGs, muchos sectores y muchos países.
Destinos de la cooperación municipal

El reparto de los fondos ofrece el siguiente resultado:

América 57%   África 21%   Resto Mundo 14%

De lo que se deduce (al igual que en la distribución geográfica de las ayudas del Gobierno Vasco) que el destino preferido de la solidaridad municipal vasca es Latinoamérica. Con todo hay una interesante corriente hacia África, atraída por la influencia de las misiones de origen vasco.
El Salvador, Nicaragua y en menor medida el Sahara mantienen la atención prioritaria de los municipios desde 1992. Entre los proyectos del 95 destaca la reconstrucción del Municipio de Las Vueltas (El Salvador) y la edificación de viviendas rurales en la Comunidad de Inprhu (Nicaragua).      Cuba se incorpora como destino de la cooperación también en el 92.  Con el Sahara trabaja principalmente la Asociación de Amigos del Pueblo Saharaui, de ámbito estatal, pero con una acusada personalidad de la sección vasca. La posición solidaria con este pueblo es ya tradicional en Vitoria-Gasteiz y Donostia, que juntamente con los municipios andaluces y canarios llevan el peso de esta cooperación.
Son vascas las ONGs que cooperan en El Salvador; como son Hirugarren Mundua eta Pakea, Comité Oscar Romero, Askapena, Comités Internacionalistas e Intermón.     En cuanto a la cooperación con Cuba, que en un  principio era clasificada como “ayuda de emergencia”, ha evolucionado hacia el sector de la biotecnología y gestión empresarial. Concretamente, Euskal Fondoa está desarrollando el proyecto “Gestión Integral para la  Industria Cubana y Equipamiento del centro de Innovación y Mantenimiento”.   Distribución del gasto por sectores No habiendo una distribución sectorial actualizada que incluya todas las partidas presupuestarias municipales y puesto que no se espera cambios considerables en las proporciones, tomo como referencia el año 93.

Los gastos de infraestructuras sociales (57%) se concentran en proyectos de salud y educación. En el capítulo de proyectos de asistencia (12%) se incluyen partidas cuyo destino genérico no permite clasificarlas en epígrafes precedentes.

El sector actividad económica (9%) tiene poca presencia. Los proyectos incluidos en este sector suponen un mayor esfuerzo, ya que su identificación es más difícil que en el caso de los proyectos asistenciales, y su ejecución exige un nivel de seguimiento y gestión más complejo. Por otra parte, la investigación previa es imprescindible para desarrollar un proyecto seguro y viable en este sector. Un lujo que el consistorio cooperante no siempre puede permitirse debido a la escasez de recursos.
Por ello, la iniciativa de Euskal Fondoa de aunar esfuerzos, conocimientos y capitales en proyectos comunes y ,sobretodo, su firme intención de crear una Asociación de Municipios Vascos Cooperantes es un claro signo de que estas estadísticas pronto experimentarán un vuelco.

CONCLUSIÓN y OPINIÓN PERSONAL 



Los tiempos de recesión económica son propios para que afloren egoísmos, para que nos dejemos llevar de la natural tentación de procurar resolver nuestros propios asuntos y problemas sin lanzar ni la más mínima mirada al Mundo que nos rodea.
Sin embargo, estos momentos de crisis económica y social nos deben enseñar que en un Mundo interrelacionado la solución de nuestra situación no debe de fundamentarse en un individualismo a ultranza, sino que, por el contrario, para alcanzar un futuro mejor es de todo punto necesario que nuestro entorno sea también mejor.     Ya no son de recibo las viejas teorías autárquicas en las que una determinada comunidad puede devenir en autosuficiente. Ya no so mínimamente defendibles posiciones de superioridad en las que se pretende la realización de actos de ayuda supuestamente generosos y gratuitos. Ahora, todos dependemos de todos, porque siempre tenemos algo que dar, y al mismo tiempo, algo que recibir.
Y si bien respecto al significado de esta cooperación hay quien piensa que todos estos proyectos no dan respuesta global a las necesidades del conjunto de la población del Tercer Mundo, o que no atacan de raíz las causas del subdesarrollo. Es evidente que tales objetivos desbordan los límites de la cooperación y se refieren, o bien a objetivos inalcanzables a corto plazo, o bien a problemáticas que deben ser afrontadas en los planos políticos estatales e internacionales.
Cada proyecto que sale adelante representa una parcela de desarrollo, un éxito concreto y cuantificable en la lucha contra la pobreza, la enfermedad o el analfabetismo, lucha cuyo protagonismo permanece, en primera instancia, a los pueblos del Sur.
Con toda seguridad, estos gastos en Ayudas al desarrollo suponen una pesada carga para las arcas públicas, pero, como dice en la revista Haize Hegoa de marzo de 1990, desde 1984 el III Mundo transfirió a los países ricos 142.000 millones de dólares, y sólo recibió 92.00 millones, por lo que exportó 50.000 millones al Norte en un periodo de dos años. Es decir, que a pesar de las ayudas al desarrollo, las inversiones, etc. , el Sur financia al Norte.
Por último, señalar las dificultades que conlleva reunir los datos y cifras necesarias para elaborar este trabajo, ya que aparte de la consabida falta de transparencia administrativa y la sinuosidad del entramado burocrático, reunir las aportaciones de todos los municipios cooperantes requiere su tiempo y dedicación. Como ya señalé previamente, este trabajo no incluye el año en curso por no estar adjudicadas las subvenciones del presente ejercicio.
Esta dificultad para conseguir las cantidades destinadas a cooperación de las diversas instituciones pone en evidencia un problema ya señalado en este estudio, que es la falta de coordinación. El resultado es claro, un volumen de fondos, que de por sí es modesto, repartido entre muchos proyectos, muchas ONGs, muchos sectores y muchos países. La solución posiblemente se encuentre en la Asociación de Municipios Cooperantes, actualmente en estado de gestación.

BIBLIOGRAFÍA :



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EUROCAMPUS, pág. 4, Marzo 96 UGALDE,Alexander:     - “Municipios y Cooperación Internacion
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