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Abuso sexual en niños parte 1 - Monografía



 
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MUCHAS DE LAS COSAS QUE NECESITAMOS PUEDEN ESPERAR.
EL NIÑO NO PUEDE, EL MOMENTO JUSTO ES AHORA.
SUS LUNAS SE ESTÁN FORMANDO, SU SANGRE SE ESTÁ CREANDO Y SUS SENTIDOS SE ESTÁN DESARROLLANDO.
A ÉL NO PODEMOS CONTESTARLE MAÑANA, SU NOMBRE ES HOY

GABRIELA MISTRAL

INTRODUCCIÓN



La pornografía y la prostitución infantil son entre otras, algunas de las diversas formas en que los niños de Costa Rica están siendo explotados día con día debido al creciente turismo sexual impulsado por los mercenarios del sexo, que consideran a los menores de edad objetos comerciales de placer que se puedan comprar y vender.
A partir de los últimos años esta explotación se ha convertido en una noticia que posee índices asombrantes que son dados a conocer por los medios de comunicación colectiva, pero que continúan sin tener una respuesta o solución.
Los niños y las niñas tienen derecho a disfrutar de un desarrollo integral adecuado a la etapa de crecimiento en que se encuentran: vivir la infancia y conocer un mundo lleno de posibilidades sanas, que les permita crecer tanto física como intelectualmente y no para ser víctimas de una explotación sexual que sólo cierra su horizonte y limita su futuro.
La realidad es que todos los días se presentan muertes de niños y niñas debido a causas como desnutrición y enfermedades pero principalmente por explotación sexual.
No obstante, ante este problema muchas personas se sienten impotentes para actuar en contra de este comercio de menores, porque no existe un respaldo real por parte del Estado, a pesar de la actual existencia de entidades que se proponen garantizar la atención de los menores al igual que la protección de sus derechos.
Por esta razón, es de interés nacional y particularmente nuestro por ser el tema sobre el cual gira la presente investigación, contemplar de manera detallada las estrategias existentes para enfrentar el abuso sexual infantil, cuestionando el papel del Gobierno de Costa Rica y analizando el problema dentro de nuestra sociedad con el fin de concienciar a los jóvenes y conseguir una movilización activa hacia la denuncia de este tipo de explotación contra los menores. Igualmente, pretendemos determinar tanto la forma en que esta situación se incrementa día con día en Costa Rica como las acciones tomadas por las diferentes instituciones gubernamentales y no gubernamentales para enfrentar el problema de la pedofilia, señalando a su vez desde el punto de vista legal las disposiciones existentes para enfrentar el abuso sexual de menores.
Hay que subrayar que son muchos los casos que se registran ya en las instituciones encargadas de dar solución a este tipo de abuso infantil por ello, procuraremos presentar algunos ejemplos concretos de situaciones ocurridas en nuestro país y ofrecer de alguna manera, posibles soluciones a esta problemática que, como mencionamos no sólo se manifiesta fuera de nuestras fronteras, sino que convive con nosotros y es parte de la vida cotidiana de muchos menores.
Al ser una situación tan amplia de contenidos, la investigación requiere de la búsqueda y recopilación sistemática y ordenada de datos de diferentes maneras y fuentes, por lo que se tomarán en cuenta distintos puntos de partida, para obtener un mejor concepto y visión global de esta forma, iniciaremos con una revisión bibliográfica que muestre las distintas caras del problema y con base en esto se va a proceder a plantear su análisis y cuestionamiento, específicamente en lo que a su seguimiento se refiere.
Otra fuente de información que se usará son los documentos de Internet, con el fin de complementar y actualizar la información obtenida con la primera técnica y tener de este modo la opción de contraponer los criterios expuestos por los distintos autores.
Por otro lado se ejecutará un trabajo de campo, en el cual se presentarán las diferentes instituciones que se encargan de brindar soluciones a la problemática del abuso sexual infantil tal es el caso de: ILPES, Casa Alianza, El Patronato nacional de la infancia entre otras. En estos lugares se llevarán a cabo algunas entrevistas dirigidas al personal encargado así como un estudio de las propuestas y posibles soluciones que plantean en sus diferentes proyectos de atención a niños que viven este tipo de situación.
Es claro que el abuso sexual infantil es un tema que ha generado mucha controversia a lo largo del tiempo y por tanto son múltiples los enfoques que se pueden encontrar, pero hay que ser concientes de que es algo que ocurre en nuestra sociedad desde hace mucho tiempo. Ya desde el siglo XVIII se presentaban denuncias en Costa Rica por este tipo de crímenes. Por ejemplo, en 1768 se documenta una de ellas cuando María Francisca Hernández demandó a su padre, Pedro Hernández, ante el notario del Santo Oficio de la Inquisición, por haber cometido incesto sobre ella y sus dos hermanas Rita y María Josepha Hernández. La forma en la que fue atendida la denuncia es similar a las respuestas que encontramos en la actualidad. El abogado defensor de Pedro solicita benevolencia alegando que el acusado actuaba por ignorancia. Sin embargo, pide un castigo riguroso para la hija. Finalmente, la pena le fue conmutada a Pedro en razón de su arrepentimiento y se le condenó únicamente a una confesión pública.
El abuso sexual infantil es un crimen que sucede en la sociedad contemporánea con una enorme frecuencia. Se calcula que una de cuatro niñas y uno de cada siete niños llega a experimentarlo. Este es un problema rodeado de tabúes y secretos que refuerzan su ocurrencia en nuestro país.
Al igual que en el ejemplo anterior del siglo XVIII, aun hoy no se le presta la suficiente atención social, existen instituciones y personas que minimizan su ocurrencia y sus efectos y disculpan a quienes los cometen. De esta forma, miles de niños y niñas crecen confundidos, con dolor, se sienten impotentes ante el poder de las personas adultas que los degradan y, muchas veces, también aprenden a exigir tolerancia hacia la violencia en las relaciones afectivas y familiares.
Por lo tanto, la gravedad del abuso sexual infantil no sólo se interpreta por las secuelas físicas y emocionales que pueden perdurar por toda una vida, sino que también, por sus consecuencias sociales ya que cuando el maltrato continúa y nadie interviene, se aprende de quien agrede y se repiten las conductas vivenciadas.
En nuestra sociedad, la violencia política, social y económica y la violación de los derechos humanos de las personas adultas acaparan, generalmente, la atención de la prensa, los gobiernos, los trabajos de investigación y el estudio universitario. Sin embargo, en el campo infantil, en todos los países del mundo, la violencia sexual contra niñas y niños continúa ocurriendo y los crímenes contra ellos, pasan más desapercibidos y menos castigados. En este sentido, los ideales por alcanzar un mundo diferente, libre de violencia, opresión y discriminación, comienza hoy, cuando realmente estemos decididos a enfrentar el reto de detener la tortura y la traición del abuso infantil. En este reto es muy importante que todas las personas adultas, deseosas de una sociedad solidaria, justa y equitativa, revisemos nuestros propios valores y creencias acerca del significado de ser niño o niña, acerca del por qué nos creemos con el derecho de apropiación sobre la población infantil y también reflexionemos sobre los prejuicios que legitiman la simetría dentro de las relaciones familiares y la valoración de los actos de violencia como recursos eficaces para resolver nuestros conflictos.
La explotación personal tiene como propósito mirar lo que siempre ha sucedido en nuestra sociedad, en nuestras familias o personas, pero que tal vez, lo hemos interpretado de una manera equivocada. Por ello, podemos afirmar que el abuso sexual infantil está presente en nuestra memoria colectiva y en nuestra vida cotidiana cerca de todos nosotros.

ESTADO DE LA CUESTIÓN



La explotación sexual infantil en Costa Rica no un problema fácil de tratar. La combinación de leyes débiles y su falta de aplicación, la existencia de funcionarios encargados de hacer cumplir la ley escasamente provistos con los recursos necesarios y con frecuencia corruptos, dan como resultado que los abusadores operen con lo que aparenta ser una casi total impunidad. La abundancia de niños y niñas, junto con la extrema pobreza, también facilitan la explotación sexual infantil.
Es más, el problema se ha tornado tan inmanejable para nuestras autoridades que ya transciende las fronteras y se ha dado a conocer en diferentes países, tal es el caso del artículo publicado por el periódico hondureño La Prensa (Editorial, 1999) en el cual se habla de nuestro país (entre otros) como un foco de atracción sexual de la siguiente forma:
“…Centroamérica es cada vez más un foco de atracción para la explotación sexual comercial y el abuso de la niñez, denunció ayer en San José, Costa Rica, la organización humanitaria que asiste a los “niños de la calle” de la región, Casa Alianza.
Los arrestos que han tenido lugar en los últimos tiempos de personas acusadas de traficar con niños y niñas para su prostitución, de abusos sexuales y proselitismo evidencian que Centroamérica es cada vez más un foco de atracción para la explotación sexual y abuso de la niñez, afirmó Casa Alianza.
El informe, que comenzó a divulgarse ayer, detalla casos de personas, nacionales y extranjeras, que han sido detenidas y acusadas de prostituir y abusar de menores en Honduras, Guatemala, Costa Rica y Nicaragua”.
Ante reportajes como el anterior, la respuesta de Casa Alianza no se ha hecho esperar y plantean en un reportaje ( Víctimas inocentes en las garras de la explotación sexual en Costa Rica) a través de su representante en América Latina Rocío Rodríguez, que la prensa internacional no vino a Costa Rica traída por Casa Alianza pues la situación es actualmente más que evidente: “Páginas en Internet señalan a Costa Rica como un destino sexual, los turistas sexuales cuentan sus atrocidades con nuestras niñas y niños en esas páginas como si se tratara de un simple juego, las niñas están deambulando por las calles y siendo reclutadas por proxenetas hombres y mujeres y llevadas a casas clandestinas donde ellas son explotadas sexualmente.”
La única solución a tan grave problema, parecer que se refuercen los programas sociales relacionados con la niñez y se le debe de exigir a las instituciones y funcionarios que cumplan con su labor. Es urgente que se tomen medidas para la atención directa e integral de las víctimas de la explotación sexual. Además, hay que sensibilizar a la población en general sobre el tema y establecer un riguroso plan de capacitación del personal encargado de atender las denuncias en los distintos entes públicos y no gubernamentales, ya que se trata de un drama que debe abordarse con mucha delicadeza para evitar traumas mayores para las víctimas, especialmente partiendo de que en este caso son niños.

MARCO TEÓRICO



Una de las definiciones más completas del abuso sexual infantil es la elaborada por el National Center of Child Abuse and Neglect (NCCAN). Según esta agencia federal norteamericana, comprende “Los contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual también puede ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando ésta es significativamente mayor que el niño (la víctima) o cuando (el agresor) está en una posición de poder o control sobre otro menor”.
Según Felix López, catedrático de Sexología en el documento llamado Maltrato infantil: prevención, diagnóstico e intervención desde el ámbito sanitario los abusos sexuales se definen a partir de dos grandes conceptos: el de coerción y el de la diferencia de edad entre agresor y víctima. “La coerción (con fuerza física, presión o engaño) debe ser considerada por sí misma criterio suficiente para que una conducta sea etiquetada de abuso sexual del menor, independientemente de la edad del agresor.
La diferencia de edad impide la verdadera libertad de decisión y hace imposible una actividad sexual común, ya que los participantes tienen experiencias, grado de madurez biológica y expectativas muy diferentes. De acuerdo con López “Esta asimetría supone en sí misma un poder que vicia toda posibilidad de relación igualitaria”.
En general, se considera que la actividad pedofílica puede desarrollarse en dos modalidades: la incestuosa y la no-incestuosa, siendo pedófilos incestuosos, aquellos que experimentan atracción sexual por niños de su propia familia.
Habitualmente las víctimas de abusos sexuales requieren un largo período de psicoterapia para ser capaces de superar el daño psicológico, emocional y físico que les ha causado la conducta del violador. Es importante aclarar que muchos pedófilos han sido ellos mismos víctimas de abusos durante su infancia.
Actualmente se pueden considerar diferentes actividades que dentro del marco jurídico de nuestro país son consideradas como abuso de menores según la Comisión legislativa plena Primera de 1999) y que por tal razón resultan sancionadas, tal es el caso de la pornografía tanto para quien la comercie, produzca, venda transporte o la ingrese al territorio (artículo 173 y 174), la violación (artículo 156), las relaciones sexuales remuneradas (artículo 160) igualmente para el proxenetismo, la rufianería y la corrupción.
Sin embargo, esta nueva ley no define como delito la posesión de imágenes pornográficas digitales, obtenidas y transmitidas vía Internet, aspecto que ya ha sido contemplado en otros países como causa suficiente para obtener la pena de cárcel. Lo anterior a pesar la promoción masiva de Costa Rica en el Internet como destino para turismo sexual y la pornografía infantil.
Frente al aumento de todas estas actividades impulsadas por los mercenarios del sexo, son pocas las cosas que se pueden hacer o las que al menos se han logrado hasta el momento independientemente de la gran cantidad de proyectos de protección social de menores, que son todos los programas sociales tanto de instituciones gubernamentales como no gubernamentales, que contribuyen al bienestar infantil, adaptados por lo general a las necesidades de los niños cuyas familias no disponen de medios económicos o de la capacidad necesaria para cuidar de ellos de forma adecuada.
Claro es que de forma muy directa lo que se pretende es velar en todo momento por los derechos que como menores de edad poseen y que deben de ser contemplados para su desarrollo, más si se tiene presente que los intereses del menor en todas sus dimensiones deben prevalecer sobre cualquier otra cuestión en todo momento y alejarse por el contrario, de todo aquello que se aparta de lo que no es propicio para un crecimiento sano.
Es relevante recordar entonces, que toda esta situación de explotación sexual de menores se resume en lo que la Asamblea General de la Organización de las Naciones Unidas aprobó en la Convención de los Derechos del Niño (Periódico Zurquí, suplemento especial, 1998) en la cual, proporciona a los niños los mismos derechos fundamentales y libertades públicas que tienen los adultos en la mayoría de los países desarrollados, exige una protección para los niños contra toda clase de maltrato y pide para éstos un nivel de vida adecuado, una buena formación, asistencia sanitaria e incluso diversión.
Hay que recordar que según la Comisión de trabajo contra la explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes en Costa Rica (Plan Marco de Acción, 1998) la prostitución en personas menores de edad tendrá siempre el carácter de una actividad forzada y dañina.
La prostitución de niños, niñas y adolescentes es, en definitiva, una forma contemporánea de esclavitud y una violación brutal a los derechos y a la dignidad de la infancia y la adolescencia.

CAPITULO I



Una de las definiciones más completas del abuso sexual infantil es la elaborada por el National center of child abuse and neglect (López Sánchez, Félix y Del Campo Sánchez, Amaia. Prevención de abusos sexuales a menores, 1997.) Según esta agencia federal norteamericana el abuso sexual comprende ” Los contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona. El abuso sexual también puede ser cometido por una persona menor de 18 años, cuando ésta es significativamente mayor que el niño (la víctima) o cuando (el agresor) está en una posición de poder o control sobre otro menor”. Al respecto Blanca Vázquez Mezquita (Peritaje psicológico en la agresión sexual infantil. Ponencia presentada en las Jornadas de Atención al Abuso Sexual Infantil organizadas, en junio de 1997) establece el perfil del agresor o retrato del agresor aunque establece que no existe un prototipo, aunque sí pueden apuntarse ciertas características que pueden aproximarnos a su perfil más habitual por ejemplo:
- Los agresores son mayoritariamente varones, oscilando los porcentajes entre un 80 y un 92 por ciento, según las investigaciones. Generalmente se trata de hombres adultos y jóvenes, incluyendo adolescentes.
- Habitualmente eligen víctimas del otro sexo.
- Son precoces: casi la mitad tuvo su primer comportamiento de abuso antes de cumplir 16 años.
- Suelen ser reincidentes y actúan más en las ciudades que en las zonas rurales
- Aparentemente son personas normales, pero presentan problemas de socialización y serias carencias en valores sociales.
- Suelen ser agresivos o retraídos y muy insensibles.
- No saben seducir a sus iguales, los adultos.
- La mayoría no busca tratamiento. Tal como señala Blanca Vázquez, “el ofensor sexual, y particularmente el de niños, “construye” toda una serie de argumentaciones en torno a su conducta delictiva /…/ en base a las cuales no presenta rastro de culpabilidad alguna que le lleve a ponerse en tratamiento psicológico”.
- Tienen una escasa capacidad para ponerse en el lugar de otros y compartir sus sentimientos (empatía).
- En la mitad de los casos son desconocidos. En la otra mitad, se trata de familiares o conocidos de las víctimas, lo que representa un porcentaje inferior al que se registra en las sociedades anglosajonas.
- Sólo en un 10 por ciento de los casos usan la violencia. Habitualmente recurren al engaño, tratan de ganarse la confianza de las víctimas o se aprovechan de la confianza familiar, utilizan estrategias como el factor sorpresa, les amenazan o les dan premios o privilegios de diferente tipo.
- La mayoría no son pedófilos, es decir, adultos que se sienten orientados sexualmente exclusiva o preferentemente por los niños.
La violencia sexual contra las personas menores de edad es un fenómeno complejo, dentro del contexto histórico, social y cultural de una sociedad patriarcal donde los niños, niñas y adolescentes son considerados aún como objetos y no como sujetos.
Según Felix López que estas personas ( los abusadores o pedófilos) actúan por razones muy diversas: porque no son capaces de controlar su conducta o por una falta de habilidades sociales para resolver sus necesidades sexuales con otros adultos, con iguales”. Se trata de individuos que suelen ser “agresivos, retraídos, que no saben seducir”. También tienden a carecer de valores sociales como la igualdad entre sexos.
Siempre sobre el mismo tema, los investigadores Groth y Birnbaum (1979) citados por, Félix López Sánchez en Abusos Sexuales a Menores, lo que recuerdan de mayores, propusieron una tipología de agresores que, aunque tiene un valor relativo, puede ayudar a entender por qué algunas personas abusan sexualmente de los niños y las niñas. De acuerdo con ella, existirían dos grupos:
- El primero, y más numeroso, está formado por los agresores que usan el engaño, la persuasión o la presión psicológica para conseguir que los niños acepten este tipo de conductas. El engaño y el chantaje emocional son las estrategias más frecuentemente utilizadas por los agresores. Estos agresores no usan la violencia, sino que, basándose en su autoridad de adultos, padres, maestros, etc, consiguen involucrar a los niños en actividades sexuales. En este grupo estarían:
- Los pedófilos. Son sujetos inmaduros que no son capaces de adoptar pautas de comportamiento sexual adulto.
- Adultos que mantienen actividad sexual con otros adultos. Llevan una vida sexual aparentemente normal, pero en determinadas circunstancias abusan sexualmente de menores. Entre estas circunstancias están los conflictos matrimoniales, la insatisfacción sexual, la baja autoestima, especialmente en el campo sexual y, sobre todo, el abuso del alcohol u otras drogas. Este es el subgrupo más numeroso.
- El segundo grupo está integrado por los que usan la violencia o diferentes formas de agresión. Su deseo no está orientado exclusivamente hacia los niños, pero éstos tienen un especial atractivo para ellos porque son más fáciles de doblegar y dominar sin riesgo para el agresor.
- Recurren a estas conductas porque se sienten angustiados por otros motivos y desplazan a este campo sus sentimientos buscando compensaciones.
- Otros parecen disfrutar usando el poder sobre el niño/a.
- Algunos, muy pocos, son sádicos que obtienen satisfacción cuando la actividad sexual va acompañada del sufrimiento del niño o niña.
- Lo cierto es que independientemente de quien la realice, la prostitución infantil siempre va a ser una forma de abuso sexual, de explotación y de victimización, es la expresión de una sociedad degradante, donde a través de la cosificación del cuerpo y la sexualidad, se asume a los menores de edad como mercancía y se permite así “comprar acceso” a ella por parte del prostituyente.
- El abuso sexual comprende un amplio abanico de conductas físicas entre ellas se encuentran:
- Violación (penetración en la vagina, ano o boca con cualquier objeto sin el consentimiento de la persona).
- Penetración digital (inserción de un dedo en la vagina o en el ano).
- Exposición (mostrar los órganos sexuales de una manera inapropiada, como en el exhibicionismo).
- Coito vaginal o anal.
- Penetración anal o vaginal con un objeto.
- Caricias (tocar o acariciar los genitales de otro, incluyendo forzar a masturbar para cualquier contacto sexual, menos la penetración).
- Contacto genital oral.
- Obligar al niño a que se involucre en contactos sexuales con los animales.
- Además de las conductas físicas, los abusos comprenden la explotación sexual, es decir:
- Implicar a menores de edad en conductas o actividades que tengan que ver con la producción de pornografía.
- Promover la prostitución infantil.
- Obligar a los niños a ver actividades sexuales de otras personas.

Según el Pediatra Carlos Martínez en su investigación El abuso sexual de menores, frecuente en ambos sexos (diciembre, 1998) ” Los abusos sexuales en infantes, no son un problema que afecte sólo al sexo femenino. Los niños también sufren agresiones de este tipo: la única diferencia es que la mayoría de estos casos no se conoce.
A lo anterior agrega que eso se debe en gran parte a que en nuestra cultura, no estimula que los chicos hablen de los abusos que sufren, así que ellos se lo guardan para si mismos aproximadamente, sólo un tercio de los hombres que sufrieron algún tipo de abuso sexual cuando eran niños lo manifiesta espontáneamente. Además, sólo una parte de éstos reconoce ser una víctima. Aunque admitan el hecho, se niegan a aceptar la gravedad que implica.
Hay que ser sumamente cuidadosos de los niños, los padres deben preocuparse por saber dónde están, con quién y por preguntarles cómo se encuentran. También deben procurar crear un entorno que les permita sentirse seguros si tienen que contar un problema tan grave como una abuso.
Igualmente, se complica el problema al descubrir que existe una serie de ideas erróneas que contribuyen a ocultar el problema y a tranquilizar a quienes no desean enfrentarlo, según plantea el Informe elaborado por Save the Children (National Committee to Prevent Child Abuse (NCPC), Diciembre 1996) con ayuda de la Dirección General de Prevención y Promoción de la Salud (Consejería de Salud. Comunidad de Madrid en mayo de 1998) que por ejemplo:

FALSO



- Los abusos sexuales son infrecuentes.
- Se dan en niñas, pero no en niños.
- Hoy se dan más abusos que antes.
- Los agresores son normalmente enfermos psiquiátricos o viejos verdes.
- Sólo ocurren en ambientes especiales (pobreza, baja cultura) y situaciones especiales (callejones oscuros y durante la noche).
- Los niños no dicen la verdad cuando cuentan que han sufrido abuso sexual.
- Las víctimas son normalmente chicas jóvenes que visten seductoramente o niñas que se lo buscan.
- Si los abusos ocurrieran en nuestro entorno, nos enteraríamos.
- Los abusos sexuales van casi siempre asociados a la violencia física.
- Si la madre de un niño se entera de que éste es objeto de abusos sexuales, no lo permitirá y lo denunciará.
- Los menores pueden evitarlo.
- Los efectos son casi siempre muy graves.

VERDADERO


- En torno a un 23% de niñas y un 15% de niños son víctimas de abusos.
- Afectan más a las niñas, pero los niños también los sufren.
- Han existido en todas las épocas. Hoy sí existe una mayor conciencia y sensibilización al respecto.
- La mayoría de los abusos los cometen sujetos aparentemente normales, aunque no poseen valores sociales o no saben controlar sus impulsos.
- Están presentes en todas las clases sociales y ambientes, aunque sí son más probables en situaciones de hacinamiento o si existe un clima de violencia familiar. Pueden ocurrir en cualquier lugar y momento.
- Los niños casi nunca mienten cuando dicen haber sufrido abusos.
- El abuso sexual puede ocurrirle a cualquiera, independientemente de la edad, sexo o forma de vestir.
- Muchas veces, las personas que sufren abusos tienden a ocultarlo por vergüenza o miedo.
- El agresor no emplea siempre la violencia. En muchos casos utiliza la persuasión o el engaño.
- No es infrecuente que las madres reaccionen ocultando los hechos, sobre todo si el agresor es un familiar.
- Esto es verdad en algunos casos, pero en otros muchos les coge por sorpresa, no saben lo que está pasando, les engañan o les amenazan.
- No siempre es así.

Lo que sí resulta claro, según estas mismas organizaciones, es que ” El perfil de la víctima corresponde normalmente a un niño menor de 13 años y de bajo nivel socioeconómico”.
Sin embargo, los abusos sexuales pueden afectar a niños o niñas de cualquier edad y situación social. Los estudios efectuados señalan ciertos factores que permiten esbozar algunas características comunes a buena parte de las víctimas.

1. El hecho de ser niña (mujer) es, indudablemente, uno de los factores que hace mucho más probable llegar a ser víctima de abusos sexuales. Los resultados de los estudios coinciden en que las mujeres sufren el abuso sexual infantil de una y media a tres veces más que los hombres.
2. Los abusos sexuales se dan en niños y niñas de todas las edades, pero se producen con más frecuencia entre los 10 y los 13 años, edad esta última a partir de la cual se registra un descenso debido, probablemente, a que ofrecen una mayor resistencia a los abusos. Es decir, los abusos son más frecuentes en preadolescentes que ya tienen rasgos sexuales, pero que todavía no tienen mucha capacidad de autoprotección. Entre esas edades ocurren más del doble de casos de abusos sexuales que en cualquiera de las otras edades.
3. Las condiciones que favorecen el uso de la violencia con los niños están también asociadas a un mayor riesgo de sufrir abusos sexuales: pobreza, bajo nivel cultural, viviendas inadecuadas, abuso del alcohol.
4. Situaciones familiares como:

- Ausencia de los padres biológicos.
- Incapacidad o enfermedad de la madre.
- Los conflictos entre los padres (indiferencia, enfados, peleas, separaciones y divorcios).
- Las relaciones pobres, escasas o deficitarias por algún motivo con los padres.
- El hecho de tener padrastro.

Se conoce además la figura como victimario al proxeneta, quien suele ser un hombre que se considera heterosexual y que conoce a su víctima, aunque no forme parte de su familia.
Pero también habría que citar al cliente que debe sancionarse, así como a otras instancias tales como los medios de comunicación que son instrumentos reproductores de ideologías, al promover la venta de imágenes que contribuyen a la degradación de los niños.

De acuerdo con las diferentes propuestas que ha realizado Casa Alianza para el tratamiento de esta seria problemática, existen algunos aspectos que hacen más lento el proceso o que obstruyen el éxito planteado en sus estrategias, entre ellas se encuentran:

1. La dificultad para cuantificar a las víctimas por el carácter encubierto de la actividad y la vinculación a una red de intereses económicos diversos.

2. Es un problema ligado a estructuras económicas de un sistema injusto que dificulta continuamente la situación de los más pobres y que en general vulnerabiliza a las mujeres, niñas, niños y adolescentes que no gozan ni conocen sus derechos humanos.

3. Las representaciones sociales sobre género, generaciones y sexualidad facilitan que exista una demanda, tolerancia social ante la explotación sexual, la exculpación del abusador y la estigmatización y culpabilización de la víctima.

4. Las historias personales de las niñas, niños y adolescentes además de la discriminación por edad y la violencia física y sicológica que esto conlleva, refieren vivencias de Abuso Sexual o Incesto en sus familias ante la cual no tuvieron justicia ni tratamiento.

5. Por la realidad de la explotación económica y social vivida por grandes grupos de la población latinoamericana y el carácter de las representaciones sociales y su concreción en actitudes a los derechos humanos de la niñez y adolescencia, consideramos que la intervención en la prevención, atención, sanción y erradicación de la explotación sexual comercial debe trascender a esa sola expresión de la violencia sexual.

6. Intervenir implica visibilizar que niñas y niños están siendo víctimas de abuso sexual y no cuentan con información que les permita identificar probables agresores, que estos hechos suceden en los espacios que deberían ser fuente de seguridad, que pasa con el acceso a la justicia para las víctimas.

En el Informe elaborado por Save the Children se establece que la mayoría de los expertos coinciden, de hecho, en que los abusos suponen o conllevan riesgos importantes de tipo emocional, físico y psicológico para las víctimas. Estas reacciones son más fuertes cuando:

- El agresor ha sido un familiar
- Y el abuso se produce de forma repetitiva, ya que en estos casos es más probable que la víctima se sienta culpable por no evitarlo.
Ante todo, lo más importante es saber detectar los síntomas de un niño que está siendo abusado, a continuación se citan algunos de ellos.





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