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Adolescencia y sociedad parte 1 - Monografía



 
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Psicosociología. Pubertad. Juventud. Desarrollo: físico, cognitivo, lingüístico, social y afectivo. Amistad. Padres e hijos. Sexualidad. Problemas



- PRESENTACIÓN:



1.    ¿POR QUÉ ELEGÍ  EL TEMA?


Elegimos el tema de la adolescencia por:
-    En primer lugar por que nos pareció un tema muy interesante del que podíamos aprender mucho.
-    En segundo lugar porque nos pensamos que es una de las etapas más importantes para el desarrollo posterior de la persona.
-    En tercer lugar porque nos pareció más fácil recopilar datos sobre este tema, así como también buscar información sobre el mismo.

2.    OBJETIVOS:



a)    Conocer las características principales de la adolescencia.
b)    Conocer el desarrollo social afectivo y cognitivo del adolescente.
c)    Analizar en profundidad las relaciones sociales entre adolescentes.

3.    ESPECTATIVAS:



Esperamos obtener de este trabajo un aprendizaje teórico básico sobre la adolescencia, tanto para aplicarlo en el caso de trabajar en el ámbito de adolescencia y juventud, como para la aplicación personal en el trato con adolescentes.  Así como también tener conocimiento de las aptitudes que se deben tomar ante los principales problemas generales de la adolescencia.


- CONTENIDO TEÓRICO:



1.    INTODUCCIÓN:



1.1.    ADOLESCENCIA, PUBERTAD, JUVENTUD.



La adolescencia consiste más en un proceso, en una etapa de transición que en un estadio con límites temporales fijos.  Ahora bien, los cambios que ocurren en este momento son tan significativos que resulta útil hablar de la adolescencia como un periodo diferenciado del ciclo vital humano.

La adolescencia comienza con la pubertad, es decir, con una serie de cambios fisiológicos que desembocan en plena maduración de los órganos sexuales, y la capacidad para reproducirse y relacionarse sexualmente.

El intervalo temporal en que transcurre comenzaría a los 11-12 años y se extendería hasta los 18-20.  Sin embargo no podemos equiparar a un chico de 13 con uno de 18 años; por ello hablaremos de “adolescencia temprana” entre los 11-14 años (que coincide con la pubertad), y luego de un segundo periodo de “juventud” entre los 15-20 años;  su prolongación hasta llegar a la adulted, dependerá de factores sociales, culturales, ambientales, así como de la adaptación personal.

En sociedades diferentes a la nuestra y también en la misma sociedad occidental, en otros tiempos,  la adolescencia puede, o podía, darse por terminada con el matrimonio y la entrada en el mundo laboral.  En la actualidad, y dentro del contexto occidental, la generalizada demora del momento del matrimonio, la situación de prolongación de los estudios y, sobre todo, de desempleo juvenil, ha hecho difícil la delimitación final de la edad adolescente;  en definitiva la sociedad occidental ha contribuido a alargar la adolescencia mucho más de lo habitual en otras sociedades.

Los cambios biológicos marcan el inicio de la adolescencia, pero esta no se reduce a ellos, sino que se caracteriza además por significativas transformaciones psicológicas y sociales.


1.2.    ADOLESCENCIA: ÉPOCA DE INMADUREZ EN BUSCA DE MADUREZ:



El ingreso en el mundo adulto exige una serie de cambios, de maduraciones en todos los niveles del ser que desembocan en actitudes y comportamientos de madurez.  Este cambio pone de manifiesto que el verdadero sentido de la etapa adolescente es la maduración de la autonomía personal.  El adolescente en medio de su desorientación y conflictos persigue tres objetivos íntimamente relacionados entre sí:
-    Conquista de madurez entendida como personalidad responsable.
-    Logro de la independencia.
-    Realización de la cualidad de tener una existencia independiente, de ser, en definitiva, persona.

La adolescencia debe entenderse, por consiguiente, como un complejo proceso de maduración personal, como una  “etapa de inmadurez en busca de madurez”.  Pero la inmadurez del adolescente es distinta a la del niño o el adulto inmaduro:

- La inmadurez del niño es la de la persona que, sin valerse de sí misma, no percibe esta situación como problemática.
- La inmadurez del adolescente es la de quien no sabiendo valerse por sí mismo, experimenta el deseo de hacerlo, y al intentar conseguirlo pone en marcha capacidades nuevas, es decir, inmaduras.
- La inmadurez del adulto normalmente no es debida a una falta de experiencia ante situaciones nuevas, sino a una ausencia de esfuerzo.

Al comparar las actitudes o el comportamiento del adolescente con el “niño bueno” o el adulto responsable, se puede tener una falsa impresión de retroceso, ya que el adolescente es menos ordenado, menos sociable, menos dócil y menos respetuoso que antes; pero eso no significa que sea menos maduro o menos responsable.  Ahora el adolescente necesita obrar por convicciones personales lo que le conduce a replantearse su comportamiento anterior.  Ha elegido un campo de juego más difícil que antes, y esto produce que se obtengan peores resultados, sin embargo estos resultados no son signos de retroceso, sino de crecimiento, de madurez propia de la adolescencia.  Por tanto sería un error creer que la madurez llega de pronto al final de la adolescencia.

A partir de los 12 años comienza el aprendizaje para saber afrontar la realidad de modo personal.  A lo largo de este aprendizaje el chico/a denota comportamientos inmaduros, pero hay que decir que estos comportamientos son necesarios para el desarrollo de la personalidad.

El adolescente madura en la medida en que se decide a recorrer el camino recién descubierto sin “andaduras”. El progreso es más lento y difícil pero también más efectivo.

“El concepto de madurez respecto al adolescente no debe considerarse un estado fijo o el punto final de proceso de desarrollo;  la madurez es un término relativo que denota el grado en que la persona descubre y es capaz de emplear recursos, que se hacen accesibles a él en el proceso de crecimiento”.

Junto con los comportamientos inmaduros, se dan también desde el inicio de la etapa adolescente, comportamientos que denotan cierta madurez;  porque un rasgo de inmadurez solamente queda evidenciado cuando se ha producido algún progreso de algún tipo.

CONCLUSIÓN:  La adolescencia  es una época de inmadurez que normalmente (no siempre) deja paulatinamente de serlo.

2.    PRINCIPALES TEORÍAS SOBRE LA ADOLESCENCIA:



- Teoría psicoanalítica de FREUD: 

Según esta teoría la adolescencia es un estadio del desarrollo en el que brotan los impulsos sexuales y se produce una primacía del erotismo genital.  Supone, por un lado, revivir conflictos edípicos infantiles y la necesidad de resolverlos con mayor independencia de los progenitores y, por otro lado, un cambio en los lazos afectivos hacia nuevos objetos amorosos.

- Teoría de la adolescencia de ERIKSON:

  Para ERIKSON la adolescencia es una crisis normativa, es decir, una fase normal de incremento de conflictos, donde la tarea más importante es construir una identidad coherente y evitar la confusión de papeles.

- Visión psicosociológica:

  Esta visión subraya la influencia de los factores externos.  La adolescencia es la experiencia de pasar una fase que enlaza la niñez con la vida adulta, y que se caracteriza por el aprendizaje de nuevos papeles sociales:  no es un niño, pero tampoco es un adulto, es decir, su estatus social es difuso.  En este desarrollo del nuevo papel social, el adolescente debe buscar la independencia frente a sus padres.  Surgen ciertas contradicciones entre deseos de independencia y la dependencia de los demás, puesto que se ve muy afectado por las expectativas de los otros.

- Escuela de Ginebra.  PIAGET: 

Este autor señala la importancia del cambio cognitivo y su relación con la afectividad.  El importante cambio cognitivo que se produce en estas edades genera un nuevo egocentrismo intelectual, confiando excesivamente en el poder de las ideas.

- Teoría de ELKIND: 

Como autor de orientación piagetiana, habla de dos aspectos de ese egocentrismo adolescente: “la audiencia imaginaria”, que es la obsesión que tiene el adolescente por la imagen que los demás poseen de él, y la creencia de que todo el mundo le esta observando;  y  “la fábula personal” que es la tendencia a considerar sus experiencias como únicas e irrepetibles.

- Teoría focal de COLEMAN: 

  Este autor toma a la adolescencia como crisis, si bien los conflictos se dan en una secuencia, de tal forma que el adolescente puede hacerlos frente y resolver tantos conflictos sin saturarse.

3.    DESARROLLO FÍSICO DEL ADOLESCENTE:



Durante la adolescencia se produce un importante crecimiento corporal, incrementándose el peso y la estatura.  En las chicas se ensanchan las caderas, redondeándose por el incremento de tejido adiposo;  en los chicos se ensanchan los hombros y el cuello se hace más musculoso.

Durante este periodo del desarrollo humano es cuando maduran los órganos sexuales, tanto internos como externos, y generalmente les ocurre antes a las chicas que a los chicos debido a factores hormonales:
-    En las chicas se produce una dilatación de los ovarios y la primera menstruación.
-    En los chicos se desarrolla el pene y los testículos, así como la próstata y el uréter;  aparece la primera eyaculación.
También se desarrollan los caracteres sexuales secundarios:
-    En las chicas vello púbico y en las axilas;  crecimiento de los senos.
-    En los chicos vello púbico, facial y en las axilas;  cambio de la voz.

La incertidumbre con la que se viven estos cambios, ya sean más temprana o tardíamente, tiene mucha relación con el sentimiento de confianza en uno mismo, y del entorno social significativo del adolescente.

4.    DESARROLLO AFECTIVO DEL ADOLESCENTE:



4.1.    LA IDENTIDAD PERSONAL:



La adolescencia es un momento de búsqueda y consecución de la identidad personal.  Esta identidad es de naturaleza psicosocial y contiene importantes ingredientes de naturaleza cognitiva:  El adolescente se juzga a sí mismo a la luz de cómo es percibido por los otros, y se compara con ellos.  Esos juicios pueden ser conscientes o inconscientes, con inevitables connotaciones afectivas, que dan lugar a una conciencia de identidad exaltada o dolorosa, pero nunca afectivamente neutra.

El autoconcepto es el elemento central de la identidad personal, pero integra en sí mismo elementos corporales, psíquicos, sociales y morales.

Los cambios fisiológicos obligan a revisar y rehacer la imagen del propio cuerpo:  La preocupación por el propio físico pasa a primer plano.  Pero no sólo la imagen del propio físico, sino la representación de sí mismo pasa a constituir un tema fundamental.  El adolescente tiene una enorme necesidad de reconocimiento por parte de los otros, necesita ver reconocida y aceptada su identidad por las personas (adultos, compañeros) que son significativas para él.  Es este reconocimiento y aceptación lo que asegura un concepto positivo de sí mismo.

4.2.    CONDUCTA SEXUAL:



Con la pubertad ha comenzado la capacidad sexual propia del organismo humano maduro, con la instauración de la genitalidad.

En todos los tiempos y en todas las sociedades, la adolescencia parece haber sido una etapa de peculiar actividad sexual.  Lo que varía de unas épocas a otras, de unas sociedades a otras, son los modos o patrones de ejercer esa sexualidad.
La actividad más característica entre adolescentes suele ser la conducta heterosexual de caricias íntimas, dentro de un marco de encuentro, que puede dar lugar a desarrollar distintos tipos de sentimientos y comportamientos: desde la mera simpatía y amistad, hasta el enamoramiento propiamente dicho.

5.    DESARROLLO COGNITIVO DEL ADOLESCENTE:



El niño de 11-12 años va entrando en lo que la Escuela de Ginebra denomina:  “Periodo de operaciones formales”, el pensamiento lógico ilimitado, que alcanza su pleno desarrollo hacia los 15 años.  (Estudios posteriores lo prolongan hasta los 18-20 años).

Este periodo (de las operaciones formales)se caracteriza por el desarrollo de la capacidad de pensar más allá de la realidad concreta.  La realidad es ahora un subconjunto de lo posible,  de las posibilidades para pensar.  En la etapa anterior el niño desarrollo un número de relaciones en la interacción con materiales con materiales concretos; ahora puede pensar acerca de la relación de relaciones y otras ideas abstractas.

El adolescente de pensamiento formal tiene la capacidad de manejar, a nivel lógico, enunciados verbales y proposiciones en vez de objetos concretos únicamente (pensamiento proposicional).  Es capaz de entender plenamente, y apreciar las abstracciones simbólicas del álgebra y las críticas literarias, así como el uso de metáforas en la literatura.  A menudo se ve involucrado en discursiones espontáneas sobre filosofía y moral, en las que son abordados conceptos abstractos, tales como justicia y libertad.

Desarrolla estrategias de pensamiento hipotético-deductivo, es decir, ante un problema o situación actúa elaborando hipótesis (posibles explicaciones con condiciones supuestas), que después comprobará si se confirman o se refutan.  Puede manejar las hipótesis de manera simultánea o sucesiva, y trabajar con una o varias de ellas.

La comprobación de las hipótesis exige la aplicación del razonamiento deductivo:  capacidad de comprobar sistemáticamente cada una de las hipótesis establecidas, después de seleccionarlas y analizarlas.

Estudios posteriores han ido matizando algunas de las ideas expuestas por PIAGET, aunque los conceptos anteriores parecen mantenerse.
Los últimos trabajos sobre el tema, indican que parece ser que el contenido de la tarea y los conocimientos previos del niño sobre dicha tarea influyen decisivamente a la hora de utilizar o no estrategias de pensamiento formal.

6.    DESARROLLO LINGÜÍSTICO DEL ADOLESCENTE:



Durante la adolescencia el lenguaje continúa desarrollándose, ganando en complejidad (mayor dominio de las estructuras sintácticas, frases mucho más largas, incremento del vocabulario, uso de terminología más abstracta) a la vez del nivel de abstracción que va desarrollando el pensamiento formal.

Las relaciones lenguaje-pensamiento continúan siendo objeto de discursión entre los investigadores.  El pensamiento parece que se desarrolla en los primeros años, a partir de acciones sobre los objetos y las personas sin la utilización del lenguaje.  Desde los 5-7 años uno y otro se complementan y se influyen recíprocamente, y, según los últimos estudios el lenguaje influye en la adquisición y desarrollo del pensamiento formal (en contra de las tesis piagetianas, que subordinan el lenguaje al pensamiento durante todo el proceso evolutivo).


7.    EL DESARROLLO SOCIAL DEL ADOLESCENTE:



7.1.    INTRODUCCIÓN:



- Emancipación familiar:

  En la adolescencia los espacios donde son posibles las interacciones sociales se expanden, mientras que se debilita la referencia familiar.  La emancipación respecto a la familia no se produce por igual en todos los adolescentes;  la vivencia de esta situación va a depender mucho de las prácticas imperantes en la familia.  Junto a los deseos de independencia, el adolescente sigue con una enorme demanda de afecto y cariño por parte de sus padres, y estos a su vez continúan ejerciendo una influencia notable sobre sus hijos.

En nuestra sociedad se esta produciendo cada vez más un aplazamiento de las responsabilidades sociales y la adquisición de la propia independencia.  Algunos adultos continúan siendo eternamente adolescentes:  se habla del síndrome de “perpetua adolescencia”, con sentimientos de inferioridad, irresponsabilidad, ansiedad, egocentrismo,…

- El grupo de compañeros:  Paralelamente a la emancipación de la familia  el adolescente establece lazos más estrechos con el grupo de compañeros.  Estos lazos suelen tener un curso típico:  primero es la pandilla de un solo sexo, más tarde se fusionan con las pandillas de distinto sexo, y al final se acaban consolidando las relaciones de pareja.

Por lo general el adolescente observa el criterio de los padres en materias que atañan a su futuro, mientras que sigue más el consejo de sus compañeros en opciones de presente.

7.2.    SOCIABILIDAD DEL ADOLESCENTE:



Con el desarrollo de la sociabilidad llegamos a un tema que se centra plenamente en la problemática de la psicología social.

La sociabilidad se manifiesta en la búsqueda de un socius, de un compañero; o también por la integración en un grupo.  Dos aspectos generalmente enmarcados en el campo de la psicología social son las relaciones individuales por una parte, y el grupo por otra.   Pero para poder vivir las relaciones interpersonales, para poder integrarse en un grupo se precisa una condición previa:  El deseo de la persona y su aptitud para vivir con otro.  Esta aptitud no es algo innato, sino que varía a lo largo del desarrollo.

La sociabilidad es la capacidad, la aptitud que permite al individuo vivir con los otros y en grupo, y es fruto de comprensión hacia el otro, de posibilidad de simpatía y empatía.

A partir de los 8 años es lo “extremo de la personalidad” lo que motiva las simpatías.  Desde los 10 años las motivaciones tienen en cuenta preferentemente la conducta del individuo frente al grupo (por ejemplo ser buen compañero).  A partir de los 11-13 años la elección de compañeros se basa sobretodo en aspectos individuales del carácter.  La simpatía en el momento de la adolescencia se dirige cada vez más hacia la personalidad total del otro;  y tiene en cuenta, sobretodo, las cualidades afectivas del otro.

Con el desarrollo de la madurez las posibilidades asociativas se multiplican, y las relaciones sociales se descubren mejor.   El adolescente no sólo tiene la necesidad de encontrar un amigo, sino, que de hecho se hace capaz de vivir la amistad dado que tiene la capacidad de sociabilidad.

En la  sensibilidad social se distingue entre: sensibilidad ante la persona, y la sensibilidad a las normas del grupo.  Son estos dos aspectos los que se manifiestan en las relaciones con los otros, como más característicos en la adolescencia.

- La amistad:


Las amistades juegan un doble papel en la adolescencia:
-    En el desarrollo de la personalidad, reforzando el “yo”.
-    En el proceso de socialización.

Es la primera vez que se establece una relación no-biológica y no-institucional con el otro.

THAN HUONG ha llevado a cabo una investigación con adolescentes para estudiar el significado de la amistad en la integración social, y en particular el papel que desempeña en el camino hacia el amor, la sexualidad, la propia conciencia y la del otro.  Una de las preguntas hacía referencia a las relaciones de los adolescentes con sus padres.  Tras las respuestas se puede deducir que los momentos más difíciles en la relación con los padres corresponde al intervalo de edad de entre 11-12 años, y 14-15 años.  Un 87´50% de adolescentes declara que no habla con sus padres de cosas íntimas, no confían fácilmente en sus padres principalmente en lo que concierne a la vida sentimental, a los problemas muy personales, y en algunos casos a los problemas políticos o religiosos.  Todos estos temas personales que los adolescentes no confían a sus padres se los cuentan a los amigos.  Por lo que respecta a la sexualidad sólo un 24% han sido informados por sus padres.

La amistad tiene una función muy importante en la integración de la sociedad.  El hecho de sentirse integrado en el mundo y en la sociedad por medio de la amistad contribuye al mismo tiempo a reforzar y sociabilizar el “yo”.

La amistad juvenil permite que se tome conciencia de la realidad del otro, se forman actitudes sociales, se toma experiencia en las relaciones interpersonales.  Si las amistades juveniles contribuyen a un aprendizaje de las relaciones interpersonales, el pertenecer a un grupo o a una banda puede aparecer como un aprendizaje de la vida en sociedad.

- El grupo:



No todas las palabras con las que se designan a los grupos (pandilla, banda, el “gang” grupo, asociación, sociedades de adolescentes,…) significan lo mismo.

La banda, igual que el  “gang” los forman jóvenes espontáneamente; estos jóvenes que componen la banda, suelen vivir al margen de la sociedad, aunque no cometan necesariamente actividades delictivas.  Mientras que las bandas no están organizadas desde fuera, el grupo si puede estar organizado o institucionalizado; de hecho hay grupos a los que pertenece el adolescente aunque el no quiera, como son por ejemplo el grupo familiar, el grupo escolar, o el grupo de trabajo.

El adolescente espera del grupo que le permita la conquista de su autonomía, pero una vez que llega a ser independiente abandona el grupo porque la noción de autonomía y la de grupo se oponen.  Es normal que el adolescente se salga del grupo para comprometerse en relaciones personales, y en relaciones con el otro sexo.


7.3.    RELACIONES ENTRE PADRES E HIJOS ADOLESCENTES:



Los adolescentes se encuentran con dos grandes fuentes de influencia social en su desarrollo:  Los, amigos que adquieren un papel fundamental en este periodo; y la familia (especialmente los padres).

Hay investigaciones que demuestran, que el hecho de que el adolescente mantenga estrechas relaciones positivas, tanto con la familia, como con los amigos, contribuye a su adaptación social actual y futura.

En el periodo adolescente el chico/a, al igual que en la infancia, necesita cariño, afecto y apoyo por parte de sus padres; así como también de mayor comprensión y paciencia, ya que, esta sufriendo una serie de cambios en su forma de pensar y en su aspecto físico, que en un primer momento, no sabe como afrontar y por lo tanto necesita de la ayuda de los adultos.

Tanto el grupo de iguales, como los padres, se convierten en fuentes importantes para ofrecer apoyo social al adolescente.  El grado de influencia que ofrece cada grupo social (padres/iguales) variará en función del tipo de relación actual, en función de la disponibilidad que presente cada uno de ellos y en función de la edad del joven.  En relación a todo esto se observa que los adolescentes que perciben un gran apoyo por parte de sus padres se acercan más a ellos, mientras que los que reciben escasa ayuda por parte de su familia acuden más a los amigos buscando en ellos el apoyo que necesitan.

Los adolescentes tienen más dificultad para comunicarse con los adultos (en especial con la figura paterna) que con los iguales, ya que estos ofrecen mayor capacidad de comprensión y escucha; aunque esto no significa que no necesiten y deseen establecer diálogos y comunicaciones con los padres.

En general cada fuente de influencia predomina en distintas áreas, así los padres influyen más sobre el adolescente en decisiones que afectan a su futuro como pueden ser:  elecciones respecto a los estudios, posibles trabajos, cursos a seguir, cuestiones económicas o problemas escolares;  mientras que hacen más caso a los iguales en opciones sobre el presente, sobre deseos y necesidades, como pueden ser:  las relaciones sociales, temas sexuales, diversiones, forma de vestir,…  Por tanto las influencias de los padres y los iguales se complementan, siendo las influencias recibidas de los padres, poderosas y decisivas en el desarrollo del adolescente.


- Principales conflictos y concordancias en la relación con los padres:



A partir de la pubertad, los adolescentes empiezan a sentir nuevas necesidades de independencia, y como consecuencia de esto desean realizar actividades sin el continuo control paterno;  les molestan las ocupaciones caseras, las preguntas de los padres sobre lo que ellos consideran “su vida privada” (amigos, lugares que frecuentan,…).  Los padres ven como sus hijos van perdiendo la docilidad infantil, se vuelven más desobedientes, mostrándose ingobernables.

Los adolescentes no saben muy bien lo que quieren o a qué aspiran.  Pueden llegar a parecer adultos muy pronto (físicamente), por lo que desean ser tratados como tales por sus padres;  sin embargo la concepción social de la adolescencia alarga enormemente este periodo, por lo que aun les queda un largo camino por recorrer para conseguir el estatus de adulto.

El salto generacional que existe entre padres e hijos, y las nuevas necesidades de autonomía de los adolescentes, provocan ciertas tensiones familiares, pero el hecho de que existan algunos conflictos inevitables no quiere decir que las relaciones entre padres e hijos estén continuamente deterioradas.  Existen investigaciones que demuestran que un comportamiento paternal de orientación igualitaria, democrática y liberal favorece que no aparezcan conflictos graves, contribuyendo al dialogo y la comunicación familiar, y pacificando las relaciones con los hijos.  Así GRYGIELSKI afirma que los adolescentes que mantienen una comunicación abierta con sus padres, tanto en temas sociales como en temas personales o íntimos, se identifican con ellos más que los adolescentes que no logran alcanzar un buen grado de comunicación socio-personal con los padres.

Existen estudios como el de NOLLER y CALLAN (1991) que analizan las diferencias existentes entre los padres y las madres en la relación con sus hijos/as adolescentes.  Los resultados, en general, indican que las actitudes que tienen ante la vida familiar los/las adolescentes coinciden más con las de sus madres que con las de sus padres, ya que las madres son más comprensivas y abiertas en la comunicación con los hijos, siendo más fácil negociar y llegar a acuerdos con ellas.  Los resultados de estos estudios también indican que hay claras diferencias entre los chicos y las chicas en la relación con los padres;  las adolescentes se comunican más con los padres que los chicos, y tanto ellos como ellas se comunican más con sus madres que con sus padres.  También hay evidencias de que los diálogos con las madres son considerados, generalmente, como más frecuentes, positivos y fructíferos que con los padres, debido a esa mayor frecuencia y calidad de sus interacciones.

Los adolescentes hablan con más frecuencia con su madre que con su padre y en general, los temas a tratar son sobre su vida social y sus intereses (relaciones con amigos, información sexual, problemas diarios,…) mientras que los temas a tratar con el padre suelen ser de política, e interés nacional.  En cuanto a compartir y descubrir sus sentimientos, la madre vuelve a ser la elegida para hacerlo por delante del padre.

A la hora de hablar de conflictos y discrepancias entre padres e hijos adolescentes los temas hacen referencia a:
-    El orden en la casa,
-    La forma de vestir,
-    La apariencia externa,
-    La obediencia a los adultos,
-    La higiene personal,
-    Las peleas con los hermanos,
-    La reivindicación de la autonomía e independencia,
-    El trato a las salidas con otros chicos y chicas,
-    El horario de salidas,
-    Cuestiones económicas,
-    Consumo,
-    (…)

BEHAR y COLS han analizado las distintas estrategias utilizadas por los adolescentes para afrontar los conflictos entre ellos y sus padres:
- Cuando el tema hace referencia a la vida social del joven (horario de salida, salidas fuera de casa, fiestas,…), las estrategias más utilizadas por los adolescentes son las descargas emocionales con enfados y gritos.
- Cuando el tema a tratar son las relaciones con el sexo opuesto, el adolescente se muestra menos agresivo, pero en caso de no haber acuerdo con los padres, callan, y no hacen caso de la opinión de estos.
- Cuando el tema se refiere a los estudios, el adolescente, en un principio, lanza la descarga emocional, pero posteriormente es capaz de dialogar para así buscar nuevas alternativas.

Un rasgo característico de la adolescencia es el deseo de emancipación familiar, que se transforma en un elemento del proceso de adquisición de autonomía personal e independencia social.  Los padres en muchas ocasiones reclaman la independencia por parte de sus hijos, pero solo en determinadas condiciones que al fin y al cabo conllevan a la dependencia.  Así la adaptación a la autonomía no es fácil para el adolescente, y los adultos a menudo no se la facilitan, le enfrentan a situaciones contrapuestas tratándole como a un niño y a un adulto, según las circunstancias.  Se le advierte que solo cuando sea adulto y gane su propio dinero podrá realizar muchos de sus deseos;  con lo que el adolescente ve su autonomía psico-social cada vez más lejos.

BEHAR y FORNS analizaron la autonomía de conductas de los adolescentes de 13 a 16 años, y en líneas generales estas autoras describen a los adolescentes con una conducta independiente en lo relativo a su propio aseo y a la elección de su ropa desde comienzos de la pubertad, es decir, a su autonomía personal.

En lo referente a la autonomía de desplazamientos (salidas de fin de semana, salidas nocturnas,…) es la que el adolescente tarda más en adquirir, suelen tener libertad para ir al cine y salidas cercanas en la propia ciudad, pero esta libertad disminuye cuando se trata de distancias mayores o salidas nocturnas.

Por lo que respecta a la autonomía ideológica y de toma de decisión el progreso más importante valorado en los últimos años se refiere a la propia decisión sobre los futuros estudios a cursar.

Hay que señalar que a medida que avanza la sociedad actual se va concediendo mayor libertad e independencia a los adolescentes, que, por su parte cada día exigen más.  De igual modo cada día se van aproximando más las diferencias entre los sexos, mucho más difuminadas que hace unas décadas.  En este sentido hay que señalar que la posición económica y el nivel sociocultural que tenga la familia, va a determinar la independencia otorgada a los hijos.

- Tipos de disciplina paternal, y su influencia en la adolescencia:



La intervención de los padres en el periodo adolescente es decisiva, la calidad de relación que establezcan con sus hijos y el tipo de disciplina que empleen con ellos, va a modular cada uno de los logros que estos consigan favoreciendo, o entorpeciendo el desarrollo del adolescente.

Se observa que los diferentes tipos de disciplina parental se relaciona con la probabilidad de aceptación, por parte de los hijos, de los padres democráticos;  el rechazo de los padres autoritarios y los excesivamente permisivos, ya que los adolescentes lo interpretan como desinterés de los padres hacia ellos.

a)    PADRES DEMOCRÁTICOS:

  Los adolescentes con conductas más autónomas e independientes, proceden de familias con padres democráticos o igualitarios que favorecen la adquisición de la autonomía personal, que ofrecen un gran calor emocional, una comunicación abierta, una disciplina dialogante y razonada, una tolerancia y flexibilidad adecuadas, y unas exigencias de madurez acordes con la edad de su hijo.   Este tipo de disciplina favorece y potencia el desarrollo integral del adolescente, además de una mayor adaptación y madurez del joven, e incluso con resultados académicos positivos.

b)    PADRES AUTORITARIOS: 

Son aquellos padres que no favorecen el diálogo y la comprensión, que no demuestran afecto a sus hijos, que ejercen un fuerte control sobre ellos y exigen demasiado a los adolescentes.  Estos padres se convierten en padres autoritarios al no permitir que se discuta su autoridad y su poder sobre los hijos.  Estos padres no exigen de sus hijos superaciones personales, y este tipo de disciplina da lugar a que aparezca:  la incomprensión, falta de comunicación, así como también continuos conflictos familiares.


c)    PADRES EXCESIVAMENTE PERMISIVOS: 

Son padres que no ejercen ningún control sobre sus hijos, no les exigen superaciones personales, provocan en los adolescentes sentimientos de abandono y de no ser importantes para los padres, sintiéndose poco apoyados en su desarrollo personal.





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