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Análisis psicológico de programa infantil parte 1 - Monografía



 
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Psicología infantil. Valores. Medios de comunicación masiva. Superestructuras. Educación moral. Violencia. Agresiones físicas y verbales. Catarsis y estimulación



Introducción   



El tema de esta tesina es la discordancia entre el imaginario familiar / escolar tradicional y los valores representados en el programa infantil “Chiquititas”.
A través de este trabajo, quiero mostrar cómo algunas representaciones provistas por los medios de comunicación, en este caso la televisión, pueden potencialmente influir en el desarrollo de los niños al contradecir los valores aprendidos en el hogar, en la escuela y los imaginarios culturales sobre valores.
La hipótesis de la investigación es la siguiente:

“Los valores en el imaginario familiar / escolar tradicional argentino sobre la educación de los niños son discrepantes con las representaciones imaginarias de valores del programa infantil ´Chiquititas´”

Este estudio busca determinar metodologías que permitan hacer transparente el estudio de valores y disvalores en el género “telenovela”, como instrumentos capaces de mostrar el potencial impacto del contenido y la forma de presentación de estos valores y disvalores para la infancia.

Capítulo 1.    Marco Teórico



1.1    Enfoques para estudiar los Medios



Se podrían usar varios modelos para describir la relación entre los medios, la sociedad y los individuos.  El paradigma (modelo o patrón que se usa para analizar algo) de “efectos”, surgido en la primera mitad del siglo xx, es un ejemplo.  La perspectiva tradicional de efectos utiliza la investigación cuantitativa para examinar el impacto que tienen los medios en los individuos y la sociedad.
Este modelo no es el único que se ha utilizado para estudiar los medios.  Podemos encontrar también el Enfoque Funcionalista y el Enfoque Crítico / Cultural.  El primero de ellos centra su atención en la manera en que el público usa los Medios de Comunicación masiva y los beneficios que recibe al consumir los mensajes.  El segundo paradigma examina las relaciones de poder que subyacen en los medios y destaca los diversos significados e interpretaciones que encuentra el público en el contenido de los medios.


1.1.1    Enfoque Funcionalista



El enfoque Funcionalista sostiene que la mejor manera de comprender un tema es analizar cómo se usa.
El enfoque funcionalista tiene varias ventajas:

1.    Nos proporciona una perspectiva para analizar la comunicación masiva.
2.    Genera conceptos útiles para la comprensión de la conducta de los medios.
3.    Nos hace dar cuenta de los diversos beneficios proporcionados por los medios.

Este análisis tiene, al menos, dos niveles diferentes.  Por un lado, es posible considerar la perspectiva de un sociólogo y examinar a través de un lente de amplio alcance las funciones que realizan los medios para toda la sociedad (a este enfoque se le llama macroanálisis): vigilancia, interpretación, vinculación, transmisión de normas y valores y diversión.  Las disfunciones son consecuencias dañinas o negativas de dichas funciones.
Este punto de vista estudia la intención aparente del comunicador de masas y resalta el propósito manifiesto inherente en el contenido de los medios.
Por otro lado, podríamos ver a través de un lente que nos permita acercarnos todo lo posible a los receptores individuales del contenido, es decir, al público, y pedirles que digan cómo utilizan los medios (a este enfoque se le denomina microanálisis).
En el nivel individual, el enfoque funcionalista recibe el nombre de modelo de usos y gratificaciones, que postula que los miembros del público tienen ciertas necesidades o tendencias que se satisfacen con los medios y otras fuentes.
Cuando se satisfacen esas necesidades se les llama gratificaciones.  Algunos investigadores han clasificado los usos y gratificaciones en un sistema de cuatro categorías:

1.    Conocimiento:

es el acto de llegar a saber algo.  Cuando una persona utiliza los medios para obtener información sobre algo está usando el medio como forma de conocimiento.

2.    Diversión:

es otra necesidad humana.  Puede tomar diferentes formas: la estimulación o búsqueda de alivio contra el fastidio o la rutina cotidiana; la relajación o escape de las presiones y problemas diarios; y la liberación emocional de energía y de emociones reprimidas.

3.    Utilidad social:

los psicólogos identificaron un conjunto de necesidades sociales integradoras, que incluyen nuestra necesidad de fortalecer la relación con la familia, los amigos y el resto de la sociedad.  La necesidad social integradora parece surgir de la necesidad del individuo de relacionarse con los demás.  La función de los medios dirigida a satisfacer esta necesidad se llama utilidad social.

4.    Evasión:

a veces, las personas utilizan los medios para crear una barrera entre ellas y otras personas o actividades.

Para concluir, hay que observar que no sólo es el contenido de los medios el que determina el uso del público, sino también el contexto social donde se tiene contacto con los medios.  El enfoque funcionalista asume varios aspectos:

El público desempeña un papel activo en su interacción con los distintos medios.  Es decir, las necesidades de cada individuo proporcionan la motivación que canaliza el uso que ese individuo le da a los medios.
Los medios de comunicación masiva compiten con otros satisfactores.
El enfoque de usos y gratificaciones asume que las personas están conscientes de sus propias necesidades y que son capaces de exteriorizarlas.


1.1.2    Enfoque crítico / cultural


El enfoque Crítico / Cultural aborda una perspectiva macroanalítica que examina conceptos, tales como ideología, cultura y política, así como su relación con los medios en el ámbito social.
Sugiere que el contenido de los medios contribuye a la permanencia del sistema que mantiene a la clase dominante en el poder.
La mayoría de los estudiosos sugiere que los principios de este enfoque radican en la “Escuela de Frankfurt”, de los años treinta y cuarenta.  Tiene sus raíces en la filosofía marxista, que subrayó las diferencias de clases como causa de los conflictos en la sociedad.
Este enfoque sostiene que el público no es pasivo.  Los valores dominantes quizá estén codificados compleja y sutilmente, pero los espectadores son capaces de aportar sus propias interpretaciones respecto del contenido.

“Debe decirse que hay cierta fricción entre quienes prefieren el enfoque tradicional de efectos o el funcionalista y quienes adoptan el enfoque crítico / cultural.  Al parecer este desacuerdo es innecesario, ya que cada paradigma plantea distintas preguntas sobre los medios y la sociedad y utiliza diferentes herramientas para responderlas.  Además, un enfoque puede aprender del otro.  Ninguna técnica es mejor que otra.  Todas son útiles para comprender las complejas relaciones entre la comunicación masiva y el público.”
El enfoque Funcionalista será utilizado en esta investigación cuando se analicen los valores que presenta “Chiquititas”, ya que como mencioné anteriormente, una de las funciones de los medios, según este modelo, es la de transmisión de normas y valores.  Además, pueden ser considerados los disvalores como disfunciones.  A través de este paradigma, se pueden estudiar las intenciones de los emisores, en este caso, los guionistas del programa.  A este trabajo se lo denominará “Macroanálisis”.
Dentro del “Microanálisis”, investigaré cuál o cuáles de las cuatro categorías de los usos y gratificaciones (conocimiento, diversión, utilidad social y evasión) corresponden al público que elige este programa.
A partir de la concepción crítica culturalista y más específicamente las teorías que trabajan la construcción de representaciones e imaginarios sociales y culturales se utilizará el marco teórico de Teun Van Dijk (1999), que incorpora las teorías del Análisis Crítico del Discurso.

1.2    Superestructuras



Teun Van Dijk (1978) denominó superestructuras a las estructuras globales que caracterizan el tipo de un texto. Una estructura narrativa (formato textual característico de los segmentos analizados en “Chiquititas”) es una superestructura, independientemente del contenido (es decir, de la macroestructura) de la narración.
Una superestructura es un tipo de forma del texto, cuyo objeto, el tema, es decir: la macroestructura, es el contenido del texto.  Se debe comunicar, pues, el mismo suceso en diferentes “formas textuales” según el contexto comunicativo.
Las superestructuras y las macroestructuras semánticas tienen una propiedad común: no se definen con relación a oraciones o secuencias aisladas de un texto, sino para el texto en su conjunto o para determinados fragmentos de éste.  No sólo permiten reconocer otra estructura más, especial y global, sino que a la vez determinan el orden (la coordinación) global de las partes del texto.  Así resulta que la propia superestructura debe componerse de determinadas unidades de una categoría determinada que están vinculadas con esas partes del texto previamente ordenadas.
La expresión formal sería la siguiente: una superestructura se plasma en la estructura del texto.

1.2.1    Estructura narrativa



La primera característica fundamental del texto narrativo consiste en que este texto se refiere ante todo a acciones de personas, de manera que las descripciones de circunstancias, objetos u otros sucesos quedan subordinadas.
Un texto narrativo debe poseer como referentes como mínimo un suceso o una acción que cumplan con el criterio del interés.  Si se convencionaliza este criterio, se obtiene una primera categoría de superestructura para los textos narrativos, la complicación.  Existe una parte del texto / de la macroestructura cuya función específica consiste en expresar una complicación en una secuencia de acciones.
La categoría narrativa tradicional correspondiente es la resolución.  Una resolución puede ser tanto positiva como negativa: nuestra reacción ante otra acción u otro suceso puede tener éxito o fracasar, por lo que la narración puede acabar bien o mal.
“Con estas dos categorías de complicación y resolución ya disponemos del núcleo de un texto narrativo cotidiano.  Llamaremos suceso a este núcleo conjunto”.

Cada suceso tiene lugar en una situación determinada, en un lugar determinado, a una hora determinada y en determinadas circunstancias.  Se denomina marco a la parte del texto narrativo que especifica estas circunstancias.  El marco y el suceso juntos forman el episodio.  Los sucesos pueden tener lugar en sitios diferentes.  Esta serie de episodios se llama trama del texto narrativo.
La mayoría de los narradores no sólo reproduce los sucesos, sino que también aporta su reacción mental, su opinión o valoración.  Esta categoría se denomina evaluación.  Junto con la trama, la evaluación forma la verdadera historia.  La evaluación en sí no pertenece a la trama, sino que se trata de una reacción del narrador frente a la misma.
Finalmente, muchos textos poseen también un anuncio y un epílogo, que son de naturaleza más bien pragmática que semántica, por lo que se refieren a las acciones actuales y futuras del hablante / narrador y/o del oyente.  Un típico ejemplo de esta categoría de epílogo lo aporta la fábula, en la que al final se extrae una “lección” o una “conclusión”, la moraleja.

Los aportes de Teun Van Dijk serán de suma utilidad, en este trabajo, al realizar el análisis de contenido y forma de los programas seleccionados.  Así, se pueden establecer las categorías de complicación y resolución para poder reproducir los sucesos y reconstruir la evaluación que permitirá, en este estudio, avanzar en las representaciones de valores y disvalores que cada segmento narrativo analizado, potencialmente, dejará en su audiencia.  Dentro de las evaluaciones de las correspondientes historias se detallarán los valores y disvalores comprendidos en ellas.  También se determinarán, por separado, las acciones prácticas que las historias ejemplarizan (moralejas en la teoría).

1.3    Socialización



La socialización, según queda definida por Roberts (1973) es el proceso a lo largo del cual las personas y, en particular, los más jóvenes aprenden que pueden esperar del mundo y que es lo que el mundo espera de ellos.
Lucas (1996) la explica de la siguiente manera: “…la socialización es el proceso por el que un individuo se hace miembro funcional de una comunidad, asimilando la cultura que le es propia.  Recibe de esta forma el individuo: el saber, la habilidad y la motivación para sus otras actividades”.
Que una persona se sociabilice quiere decir que adquiere un conocimiento sobre aquellas normas y valores básicos para la convivencia dentro del grupo al que pertenece.
“La socialización son las diversas formas que tiene un individuo de adoptar conductas y valores de un grupo”

Siguiendo a Lucas, resulta de interés señalar las tres principales cualidades que caracterizan el proceso de socialización:
1.    Continuidad: nunca termina, aunque tiene especial importancia en la infancia.
2.    Comunicación e imitación: por medio de estas técnicas, el sujeto conoce los valores, normas y actitudes del grupo.
3.    Premios y Sanciones: la conducta socialmente aceptada por el grupo se premiará, rechazándose aquella no admitida por el grupo.

1.3.1    Familia y Escuela



Las dos instituciones sociales comprendidas en la hipótesis de esta investigación son la familia y la escuela.      La infancia es el período más precario, más débil, más frágil de la existencia de un ser humano.  Y contra esta fragilidad, afirma Daniel Prieto Castillo, son lanzados, a cada instante, todo tipo de proyectiles.  La responsabilidad por la infancia corresponde al mundo adulto.
“La vulnerabilidad de un niño se acrecienta cuanto más fallan sus naturales instancias mediadoras.  La primera instancia mediadora natural de un niño es la familia.  También lo es la escuela.  Son mediadoras entre él y su mundo; entre él y sus posibilidades de aprendizaje”.
Una institución es definida como un sistema de pautas sociales, relativamente permanente y organizado, que formula ciertas conductas sancionadas y unificadas con el propósito de satisfacer y responder a las necesidades básicas de una sociedad.  Son comportamientos regulados, procesos estructurados mediante los cuales las personas llevan a cabo sus actividades.
La familia es un fenómeno histórico y debe ser considerada como un fenómeno social total.  Es responsable frente a la sociedad del cuidado y educación de los hijos y es una unidad económica, de consumo.  Como institución social, la familia pude considerarse correctora, reafirmadora y ampliadora de valores de sus miembros.
La educación es la institución que está orientada a la formación, transmisión y comunicación del conocimiento, de las habilidades y valores de la sociedad.

El programa de la UNESCO “Aprender para el siglo XXI”, coordinado por Delors  , señala cuatro pilares de la educación del futuro: aprender a conocer, aprender a actuar, aprender a vivir juntos y aprender a ser.
Aprender a convivir exige, en suma, cultivar las actitudes de apertura, un interés positivo por las diferencias y un respeto por la diversidad, enseñando a reconocer la injusticia, adoptando las medidas para superarla, resolviendo las diferencias de manera constructiva, y pasando de situaciones de conflicto a la reconciliación y a la reconstrucción social.

Algunas de las cualidades ciudadanas unificadoras de la comunidad y facilitadoras de la convivencia son:



1.    Respeto y tolerancia
2.    Empleo del diálogo como enriquecimiento mutuo y como solución de conflictos por la vía del consenso.
3.    Compromiso con el bien común de carácter global más allá del egocentrismo.
4.    Desarrollo de actitudes de cooperación entre las comunidades, pueblos, culturas, que nos enseñen a valorar lo local y lo peculiar; en el marco del pluralismo y la riqueza de lo global.

Gilles Lipovetsky afirma que existe un paulatino retroceso de las influencias fuertes y duraderas de la familia y del grupo.  Pero esto no significa la erosión y desaparición de las influencias individuales.  Los grandes líderes intelectuales se extinguen, se eclipsa la autoridad de los maestros y las clases superiores han dejado de ser los modelos preponderantes.
Alain Touraine también habla de la crisis de la institución familiar.  Esta desemboca en preocupaciones centradas en la formación y la vida del individuo como sujeto.  De tal modo, se puede hablar con más frecuencia de los efectos de una familia ausente que de las de una familia tiránica.  El autor dice que lo que vale para la familia es cierto, del mismo modo, para la escuela.
“La cultura de la institución escolar, por la que algunos sienten nostalgia, el papel del ´maestro´ que transmite el conocimiento y al mismo tiempo normas sociales…todo esto está en rápida descomposición y casi ha desaparecido…lo que define la desmodernización que vivimos en tanto como la desinstitucionalización, la desocialización…Llamo desocialización a la desaparición de los roles, normas y valores sociales mediante los cuales se construía el mundo vivido”.

1.3.2    Televisión


Francisco Fernández la define como “…medio de comunicación que ha alcanzado una difusión sin precedentes, es usado por una cantidad muy significativa y grande de personas para satisfacer necesidades de información y entretenimiento”.
“La televisión es ella misma una instancia mediadora y sus productores tienen responsabilidad por lo que ofrecen para acceder al mundo e interpretarlo…”
La transmisión de valores es una función sutil, aunque importante, de los medios.  También se le ha llamado función de socialización.  Se refiere a la forma en que un individuo llega a adoptar la conducta y los valores de un grupo.  Los medios reflejan nuestra sociedad.
Existe un área de investigación, directamente relacionada con la socialización, llamada Análisis de Cultivo, desarrollada por George Gerbner, en la Universidad de Pennsylvania.  Esta área sugiere que el mirar televisión “cultiva” las percepciones de la realidad de acuerdo con la visión del mundo presentada en los programas televisivos.  Los resultados apuntan que la televisión puede tener un efecto sutil en la forma en que muchos de nosotros vemos el mundo.
Como ya he mencionado anteriormente, los agentes socializadores más importantes son los padres, la escuela y la Iglesia.  Existe un acuerdo en que los Medios de Comunicación desempeñan un papel fundamental en este proceso.  De cada uno, el niño recibe información y aprende actitudes y conductas a través del instrumento formal (que le dice lo que se debe hacer), de la experiencia directa o de la observación de las acciones de los demás.


Fuenzalida divide a los “agentes formadores” en dos grupos:



1.    Primarios:

  familia, escuela, Iglesia y todos aquellos que transmiten los valores, juicios morales, actitudes y expectativas más primordiales para el desarrollo del ser humano.  Esperan adhesión y conductas consecuentes.

2.    Secundarios: 

medios masivos de comunicación que transmiten opiniones y valores, pero no exigen adhesión y comportamiento consecuente.
Se considera que la televisión ayuda a que los niños adquieran determinadas creencias, valores y costumbres, dependiendo de las circunstancias y necesidades del niño y de los valores y costumbres ya existentes.  La televisión puede intervenir de tres formas diferentes, pero a la vez, relacionadas:

1.    Presenta conductas que pueden imitarse
2.    Proporciona imágenes que pueden provocar determinadas acciones.
3.    Es el medio por el que, a muy temprana edad, los sujetos se familiarizan con los valores de la sociedad del ocio y consumo.

Al analizar la función socializadora de la televisión no debe olvidarse que, paralelamente, la familia y la escuela cumplen la misma misión.
Este actuar simultáneo de diferentes agencias hace que se produzcan, entre ellas, convergencias y divergencias en cuanto a su orientación socializadora.  “Los medios de comunicación llevan a sus hogares ciertas percepciones, las cuales, con frecuencia, riñen con los valores paternos”.
Valerio Fuenzalida reconoce la importancia de los padres como mediadores entre los niños y la televisión: “…la influencia de la televisión en la vida infantil y social está pasando a través de los padres, aún cuando ellos mismos no sepan el papel mediador que desempeñan…Los padres no sólo como miembros de la familia, sino también como miembros calificados de la vida social, tienen que hacer más consciente su responsabilidad ante la televisión”.
La televisión posee la característica de combinar estímulos visuales y auditivos y una organización en el espacio y tiempo que le da gran efectividad.  Se trata de un medio de participación media, en comparación a la conversación cara a cara y los libros, más cercano a la conversación personal.
El medio televisivo es de una gran rapidez, lo cual impide una buena labor de crítica y discernimiento de los mensajes.  Ayuda a la formación de imágenes estereotipadas con respecto de profesiones, grupos étnicos, religiosos o políticos.
La médica psiquiátrica Graciela Peyrú concede una gran importancia a la televisión al afirmar que funciona como un “tercer padre”, cuando existe en los niños alguna carencia por la ausencia del padre, la madre o ambos.  Aunque los chicos estén en edad de identificar la ficción, muchas veces tienden a tomar elementos de ella como si fuesen verdaderos.  “La televisión es como el abuelo de los chicos” , ejemplifica.

Uno de los aspectos que Peyrú considera de suma importancia, en cuanto a la relación de los chicos con la televisión, es la cantidad de tiempo que pasan solos frente a la pantalla y que sustituye al juego con otros chicos y otras actividades propias de su edad.  “Solos frente al televisor quiere decir, además, que no existen comentarios, opiniones, ni charlas con los padres acerca de los programas que ven…Si en una familia, el papá o la mamá se ocupan de decirles qué piensan de los programas que miran, los chicos informan acerca de los valores que contienen…”

La televisión se ha convertido, en los últimos años, en un poderoso factor ambiental que influye en las conductas, las actitudes y los valores.  Varios autores coinciden con esta postura:
“…a nadie le cabe dudas de que la televisión propone constantemente modelos sociales, que sirven tanto de temas de conversación como de orientadores de determinadas conductas”.
“El medio televisivo es también un medio social y así como no se concibe sin la sociedad que le da origen…es, al mismo tiempo, un generador social, un retroalimentador de situaciones, de prácticas, de valores que contribuyen a formar el tejido de las relaciones de producción de la sociedad…”

“Detrás de toda inocente imagen, que sólo pretende entretener, de cada película, teleserie, o los mismos programas en directo, hay valores culturales que influyen para modificar conductas y fomentar nuevos estilos de vida…”
“…el entretenimiento televisado produce cambios en las perspectivas y valores de los niños, aún cuando los programas que logran esto no se hayan propuesto ejercer deliberadamente dicha influencia…”
En ocasiones, los medios tratan intencionalmente de introducir valores y conductas en el público.  Pueden transmitirlos con el objetivo de reforzar las normas sociales.
Por su parte, Valerio Fuenzalida (1984) afirma que la televisión distorsiona los valores.  Esta distorsión “…sería la alteración de ciertos modelos de comportamiento que se consideran valores sociales: valores éticos, etcétera.  Los estereotipos no sólo deforman lo que se considera la normalidad estadística, sino que presentan modelos de comportamiento que afectan al cómo debería ser una conducta socialmente valorada…”

En muchos hogares, amenaza la tradicional triada de la socialización: familia, escuela e Iglesia.  Los padres deberían contarle a sus hijos historias que favorezcan su sano desarrollo y afiancen las conductas positivas, en lugar de permitir que los medios de comunicación social fomenten las conductas negativas, a través de los disvalores que puede llegar a presentar en su programación.
Este medio cultiva la percepción del televidente acerca de la sociedad, y fomenta la creencia de que el mundo real es más o menos como el mundo de ficción que muestra.  La televisión es el instrumento que mejor adapta su función a la formación de valores, de modos de vida, de estereotipos que al medio le convienen.  En los niños surte efecto en las áreas emocionales, cognoscitivas y conductuales, es decir que influye en sus intereses y motivaciones hacia objetos comerciales o hacia la formación del infante.

La imitación es muy importante en la adquisición de la conducta, ya sea adaptada o desviada.  La televisión ofrece modelos simbólicos que juegan un fundamental rol en la conformación de la conducta y en la modelación de las normas sociales.  Dichos modelos pueden ser positivos (conductas normalmente aceptadas por la sociedad) o negativos (conductas rechazadas por la comunidad).
Los niños dedican la mayor parte de su tiempo a ver televisión, porque les proporciona entretenimiento, los mantiene al día de los hechos que ocurren en el mundo y también representa un escape de la realidad.  La televisión reúne a la familia para que consuma la mayor cantidad de horas de programación.  La relación entre padres e hijos se torna cada vez más silenciosa e individual y, por ende, disminuyen las actividades que, habitualmente, se realizan en forma colectiva, como leer, dialogar o jugar.  Los niños son activos en cuanto a la selección de los medios, ya que buscan en ellos la satisfacción de sus necesidades de distracción.

La Ley Federal de Educación Nº 24.195 contempla a la televisión como un servicio de apoyo y asistencia técnica al sistema educativo.
Además, afirma que “…las acciones educativas son responsabilidad de la familia, como agente natural y primario de la educación, del Estado Nacional, como responsable principal de las Provincias, los Municipios, la Iglesia Católica, las demás confesiones religiosas oficialmente reconocidas y las Organizaciones Sociales”.

Asimismo, es objetivo de la Educación General Básica, “…incentivar la búsqueda permanente de la verdad, desarrollar el juicio crítico y hábitos valorativos y favorecer el desarrollo de las capacidades físicas, intelectuales, afectivo - volitivas, estéticas y los valores éticos y espirituales…”.
En cuanto a la institución educativa, enumera entre sus responsabilidades la de desarrollar una actitud reflexiva y crítica ante los mensajes de los medios de comunicación social.
Queda de esa manera demostrada, dentro del marco legal, la estrecha relación que existe o debiera existir entre la familia y la escuela, por un lado (como fomentadoras de valores en los niños) y medios de comunicación, por el otro.  Esta ley alienta el uso de los Media, tanto estatales como privados, para la difusión de programas educativos - culturales que contribuyan a la afirmación de la Identidad Nacional y Regional.

A los cinco años, el niño casi nunca se distrae durante la proyección.  Llega a atender el 75% del tiempo.  Los niños entre cinco y ocho años entienden mal las relaciones de causa / efecto entre las agresiones y sus distintas respuestas.  Por lo tanto, no entienden la razón de las frecuentes conductas agresivas de las series de acción - aventura.  Tampoco las que se ven en las comedias o en los programas de humor.
Ellos carecen de la habilidad de los adultos y de los chicos más grandes: no pueden retomar la historia en cualquier momento, evocar experiencias anteriores y usar el contexto para darle un sentido a lo que ven.  Los chicos de esta edad, si interrumpen la vista de un programa, se quedan “en el aire”, sin poder volver a unir el fragmento que sigue.  Estos pequeños necesitan el hilo continuo de la información.

La socióloga especializada en Televisión e Infancia, Tatiana Merlo Flores afirma que los niños de niveles más bajos usan la televisión como un escapismo de la realidad y los de clase alta y media la utilizan para entretenerse.  Los niños que creen que la televisión les ayuda a “no pensar” o “pensar en cosas lindas” son los que prefieren ver programas infantiles.  Aquellos que tienen dificultades en sus vínculos familiares, se identifican con los protagonistas.
El niño necesita el lenguaje televisivo para poder comunicarse con sus pares. Se puede hablar de la televisión como niveladora social, desde el momento que transmite un único mensaje que puede ser compartido por todos y que hace que los niños se sientan en igualdad de condiciones porque conocen las mismas cosas y pueden comunicarse a través de ellas.





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