Monografías
Publicar | Monografías por Categorías | Directorio de Sitios | Software Educativo | Juegos Educativos | Cursos On-Line Gratis

 

Asesinos en serie parte 3 - Monografía



 
DESCARGA ESTA MONOGRAFÍA EN TU PC
Esta monografía en formato html para que puedas guardarla en tu pc e imprimirla.



Vínculo Patrocinado




Aquí te dejamos la descarga gratuita
Nota: para poder abrir archivos html solo necesitas tener instalado internet explorer u otro navegador web.




ANEXO I: Estudios y autores



Hervey Cleckley (1941, 1982) escribe La máscara de la cordura a partir de una serie de casos reales que él mismo tuvo que tratar: personas de buena familia, inteligentes y racionales, sanos de mente y cuerpo, pero con una florida conducta antisocial. Estas personas no parecían afectadas por las consecuencias de sus acciones.

Tal y como aparece presentado en los medios de comunicación, el psicópata da una impresión de peligro y de aspecto demoniaco. Sin embargo, esta imagen no es totalmente correcta. Al igual que el sociópata no socializado, el psicópata se caracteriza por una falta de consciencia y de habilidades empáticas. Pero a diferencia del sociópata, el psicópata primario no ha desarrollado esta consciencia y esa empatía, no por un problema de socialización, sino por alguna peculiaridad psicológica inherente que le hace muy difícil de socializar. Gracias a estas peculiaridades, el psicópata parece indiferente a que se le castigue por sus acciones. En si misma, esta característica no es perniciosa, pero al combinarse con apetitos perversos o con un temperamento hostil y agresivo, esa ausencia de restricciones normales puede dar lugar a un paquete explosivo y peligroso. Algunos ejemplos son Ted Bundy, Gary Gilmore, Diane Downs, o Neville Heath. La mejor recopilación de ejemplos de psicópatas se puede encontrar en la obra de Robert Hare “Sin conciencia” (1993).

Los psicópatas tienen un riesgo de realizar conductas criminales, pero no todos ellos toman ese camino. Incluso los compañeros de un gemelo psicópata criminal no tienen por qué seguir el mismo camino, a pesar de compartir todo su ADN y haber compartido similares experiencias de crianza. La mención de Johnson, Churchill o Burton puede ser sorprendente, pero todos ellos comenzaron su vida usando sus propias reglas, siendo aventureros y poco convencionales. El talento, las oportunidades, y una suerte planificada les permitieron alcanzar éxito y autoestima usando métodos legítimos. Por tanto, constituyen también ejemplos de psicópatas que acaban llevando una vida prosocial. Según Lykken (1995) no hay nada “determinista” en nacer con el talento natural para la psicopatía.

Los criterios de Cleckley. Estos criterios se han usado mucho en el estudio de la psicopatía y han sido incorporados en un instrumento psicométrico, el PCL -Psychopathy Check List-de Robert Hare (1991). A diferencia de lo que sucede con el DSM IV, algunos de estos criterios deben inferirse (p.e. “ausencia de remordimiento”), pero eso no reduce sus garantías psicométricas. Lo que es más importante es que el PCL identifica un grupo más homogéneo que el DSM IV, por lo que resulta más operativo para el psicólogo criminalista.

Los 16 criterios de Cleckley son los siguientes :



1.    Encanto superficial y buena inteligencia.
2.    Ausencia de delirios y otros signos de pensamiento irracional.
3.    Ausencia de nerviosismo y otros signos neuróticos.
4.    Poca fiabilidad.
5.    Mentirosos.
6.    Carencia de remordimiento o vergüenza.
7.    Conducta antisocial inadecuadamente motivada.
8.    Falta de juicio y problemas para aprender de la experiencia.
9.    Egocentrismo patológico e incapacidad para el afecto.
10.    Pobreza general de reacciones afectivas.
11.    Pérdida específica de insight -darse cuenta de.
12.    Falta de respuesta en las relaciones personales.
13.    Conducta fantasiosa.
14.    Raramente se suicidan.
15.    Vida sexual impersonal.
16.    Problemas para seguir un plan de vida.


Introducción a las explicaciones de la psicopatía primaria.


Cleckley.

El psicópata carece del barniz afectivo que acompaña usualmente a la experiencia, sus sensaciones emocionales están atenuadas de un modo equivalente a la ceguera de colores que padecen los daltónicos. Cleckley estima que los sentimientos morales deben ser aprendidos y que este proceso de aprendizaje está reforzado por las emociones. Cuando estas emociones están atenuadas, el desarrollo de la moralidad se complica mucho. Así, según Cleckley, para el psicópata primario no son eficaces las experiencias normales de socialización a causa de un defecto innato que él compara con la afasia semántica (trastorno cerebral que supone elaborar frases semánticamente correctas, pero sin reconocer con precisión qué se está diciendo).
Sin embargo, no está claro que el psicópata sea incapaz de mostrar emociones. Claramente siente ira, satisfacción, placer, y autoestima. De otro modo no se entendería por qué hace lo que hace.

Lykken.

El psicópata primario se caracteriza por tener una experiencia atenuada, no de todos los estados emocionales, sino de la ansiedad o el miedo. Los seres humanos tenemos una tendencia innata a tener miedo de ciertos estímulos -falta de apoyo, serpientes o arañas, extraños, fuego- y a asociar miedo a estímulos y situaciones experimentadas con anterioridad junto a estímulos temidos de un modo innato, incluyendo el dolor y el castigo. En igual medida que todas las variables biológicas, el temor o lo que Lykken denomina el Cociente de Miedo (FQ) innato, varia de persona a persona. Algunos individuos tienen un FQ muy alto, y sólo en casos muy extremos se convertirán en delincuentes o sociópatas adultos. Lykken sugiere que las personas en el otro extremo de este continuo tienen un gran riesgo de convertirse en psicópatas primarios: puesto que la mayor parte del proceso de socialización depende del castigo de la conducta antisocial, y dado que el castigo funciona (cuando funciona) a través de la inhibición de los impulsos, cuando la tentación vuelva a aparecer, gracias al temor a las consecuencias, entonces una persona con poco temor será difícilmente socializado por este camino. Difícilmente socializado no es equivalente a imposible de socializar: ser menos temeroso que la persona media no es necesariamente nocivo. Un chaval con un FQ muy bajo, pero cuyos padres han tenido éxito en el proceso educativo, sería el compañero ideal en una situación de tensión y peligro. En suma, para Lykken el psicópata y el héroe son las dos caras de la misma moneda genética (la cara visible y la cara oculta).

Hare.

El cerebro del psicópata está menos lateralizado, sus funciones lingüísticas están menos concentradas en el hemisferio izquierdo y las funciones emocionales están menos localizadas en el hemisferio derecho. Según parece, existe evidencia de distintos laboratorios de que esta tesis puede ser cierta. Existen diferencias de lateralidad entre niños fáciles y difíciles de socializar. Sin embargo, el impacto no parece especialmente significativo, es decir, hay muchos psicópatas que están incluso mejor lateralizados que los no psicópatas.

Gorenstein y Newman.

Algunos individuos sociopáticos parecen actuar impulsivamente, sin pensar, sin darse tiempo para evaluar la situación, para apreciar los riesgos, para prever las consecuencias, o incluso para anticipar como se sentirán tras la acción cuando hay tiempo para evaluar el estado. Estos casos parecen suponer una inadecuación biológica de ciertos mecanismos de control inhibitorio Las lesiones en ciertas áreas cerebrales pueden dar lugar a una reducción del control inhibitorio tanto en animales como en humanos. Estos autores propusieron en 1980 una teoría de la psicopatía basada en los procesos de desinhibición. Su lógica depende de las semejanzas entre las conductas de aproximación y evitación de animales a los que se ha manipulado quirúrgicamente (septum, hipocampo, y córtex frontal) y la conducta de psicópatas y personas extremadamente extrovertidas.
Este modelo es la base del programa de investigación de Newman y sus colegas en la Univ. de Wisconsin. En la misma medida que Hare, Newman propone que la explicación de la psicopatía puede estar en un fallo de la arquitectura cerebral, en contraste con las teorías de Lykken, Fowles o Gray para las que la diferencia entre el psicópata y la persona normal estribaría en una diferencia de grado en algún rasgo o proceso cerebral común.

Diagnóstico de la psicopatía.


Uno de los problemas básicos en el estudio de la psicopatía está en identificar grupos relativamente homogéneos de personas. En caso contrario, nuestros estudios serán escasamente útiles. Autores que han contribuido a este diagnóstico son : Hare, Mergargee y Moffitt, y Blackburn.

La importancia del diagnóstico.


Los psicópatas pueden considerarse una categoría aparte o simplemente el extremo de un continuo de variación. Una u otra manera de contemplar el diagnóstico -categorial o dimensional, respectivamente-tiene su importancia.

Una manera de abordar el problema ha sido usar un criterio empírico, es decir, estudiar personas clasificadas clínicamente y diseñar medidas de autoinforme con ítems en los que se distinguen estos grupos de las personas normales. La escala Pd del MMPI y la escala So del CPI son ejemplos de este tipo de medidas de autoinforme. Sin embargo, las puntuaciones son altas en ambas escalas en la mayor parte de los reclusos, de modo que no distinguen psicópatas y sociópatas. Algunos usuarios del MMPI sugieren que el psicópata tiene altas puntuaciones en Pd (desviación psicopática) y en la escala Ma (escala 9 –masculinidad).

Ejemplos de la subescala Pd del MMPI


16. Estoy seguro de que la vida es dura para mí
21. A veces he deseado muchísimo abandonar el hogar.
32. Me cuesta bastante concentrarme en una tarea o trabajo.
33. He tenido muy peculiares y extrañas experiencias.
35. Si los demás no la hubieran tomado conmigo habría tenido más éxito.
94. Hago muchas cosas de las que me arrepiento luego (Me arrepiento de más cosas o con más frecuencia que otras personas).
110. Alguien me la tiene jurada.
244. Mi modo de hacer las cosas tiende a ser mal interpretado por los demás.
245. Mis padres y familiares encuentran más defectos en mí de los que debieran.

Ejemplos de la subescala So del CPI


36. Cuando era un muchacho hacía “novillos” bastantes veces.
93. Yo haría cualquier cosa por una apuesta.
164. A menudo mis padres no han estado de acuerdo con el tipo de amigos que he tenido.
170. A menudo actúo siguiendo los impulsos del momento, sin pararme a pensarlo.
182. Prefiero pasarme sin algo que tener que pedir un favor.
214. En el colegio, algunas veces fui enviado al director a causa de mis travesuras.
257. A menudo me siento como si hubiera hecho algo malo o perverso.
327. Me resulta fácil “romper” con un amigo.
338. Nunca me ha preocupado mi aspecto físico.

Los items de la escala So del CPI se refieren a problemas interpersonales, resentimiento hacia la familia y la autoridad, sensaciones de victimización y alienación, mal ajuste escolar y rebeldía. La escala So es bastante útil para identificar al joven delincuente y para predecir la futura conducta antisocial, así como el futuro adulto prosocial. Usando 25 muestras distintas con un total de 10.000 sujetos, la correlación de las puntuaciones de la escala So con el criterio socializado-no socializado fue de 0,73 (Schalling, 1983). Sin embargo, la escala So tampoco parece sensible a la diferencia entre psicópata y sociópata.


Ejemplos de ítems de la subescala Ma del MMPI



11. La gente debiera intentar comprender sus sueños y guiarse por ellos o tomarlos como avisos.
22. A veces tengo accesos de risa y llanto que no puedo controlar.
59. A menudo he recibido órdenes de alguien que no sabía tanto como yo.
64. Algunas veces persisto en una cosa o tema hasta que los demás pierden la paciencia conmigo.
73. Soy una persona importante.
134. A veces mi pensamiento ha ido más rápido y por delante de mis palabras.
156. He tenido épocas durante las cuales he realizado actividades que luego no recordaba haber hecho.
157. Creo que frecuentemente he sido castigado sin causa.
181. Cuando estoy aburrido me gusta promover algo excitante.
222. No me cuesta pedir ayuda a mis amigos, incluso aunque no pueda devolverles el favor.
263. Sudo muy fácilmente, incluso en días fríos.
271. No culpo a aquel que se aprovecha de otro que se expone a ello.

Uno de los métodos de diagnóstico más usual han sido las escalas de valoración basadas en los criterios de Cleckley. Sin embargo, el nivel de precisión alcanzado no es demasiado alto.

En cualquier caso, Hare ha desarrollado una escala de valoración de este tipo, el PCL, una escala de 20 ítems que se responde como No (0), Puede ser (1), Sí (2). Los ítems del PCL son los siguientes :

1.    Locuacidad y encanto superficial.
2.    Sentido grandioso de la propia valía.
3.    Mentiras patológicas.
4.    Mandón/manipulador.
5.    Carencia de remordimiento o culpabilidad.
6.    Afectividad superficial.
7.    Insensible, falta de empatía.
8.    No acepta la responsabilidad de sus acciones
9.    Hambre de estímulo/se aburre con extrema facilidad.
10.    Estilo de vida parasitario.
11.    Fatal control de la conducta.
12.    Problemas de conducta al comienzo de la vida.
13.    Ausencia de objetivos realistas a largo plazo.
14.    Impulsividad.
15.    Irresponsabilidad.
16.    Delincuencia juvenil.
17.    Viola la libertad condicional.
18.    Conducta sexual promiscua.
19.    Muchas relaciones matrimoniales de corta duración.
20.    Versatilidad criminal.

Los 8 primeros ítems se resumen en un factor, los 9 siguientes en otro factor, y los 3 últimos en un tercer factor. Los ítems del factor 1 se relacionan de modo estrecho con los criterios de Cleckley, y se puede obtener una alta puntuación en ellos sin ser un delincuente. Este factor 1 correlaciona en mayor medida con los síntomas del trastorno narcisista de la personalidad que con los del trastorno antisocial de la personalidad. Los ítems del segundo factor se parecen más a los criterios del DSM IV sobre el TAP.
Según Lykken, los ítems del factor 1 son indicadores de rasgos de personalidad, mientras que los ítems de los factores 2 y 3 se refieren a conductas. La correlación entre los dos primeros factores es de 0,5, de modo que una persona puede tener puntuaciones dispares en ambos. Por otro lado, el factor 2 varia inversamente con la inteligencia cristalizada (a mayor inteligencia cristalizada, menor puntuación factorial en el factor 2), mientras que el factor 1 no se relaciona con las medidas de inteligencia.

En el estudio de Patrick y col. (1993) el factor 1 del PCL (rasgos de personalidad) correlacionaba con la respuesta inusual (ausencia de respuesta) de los psicópatas a diapositivas aversivas, pero eso no pasaba con el factor 2 (conductas). Esto tiene sentido, dada la mayor capacidad predictiva demostrada de los rasgos de personalidad. Los psicópatas primarios tendrán puntuaciones altas en ambos factores, pero serán el único subgrupo con puntuaciones especialmente altas en el factor 1.

Según Lykken , el PCL no es demasiado sensible. No puede ser usado como único medio para distinguir el psicópata primario de otros delincuentes no socializados. El PCL no permite identificar al psicópata socializado, aunque para este propósito si puede ser útil el factor 1 del PCL.
La escala de evitación de daños (harmavoidance) del MPQ de Tellegen puede mejorar la descripción hecha con los criterios de Cleckley o con el PCL. Si la hipótesis del bajo temor es correcta, los psicópatas diagnosticados mediante los criterios de Cleckley o el PCL-1 que además tienen un bajo nivel en las escalas de evitación de daños, constituyen una de las mejores descripciones del psicópata primario, mientras que los reclusos no psicópatas según el PCL-1 y con un alto nivel en evitación de daños constituyen el mejor grupo de contraste.
Hay que tener cuidado para no confundir las escalas de ansiedad o neuroticismo con las escalas de evitación de daños o de temerosidad.


Taxonomía de delincuentes criminales.


Quay (1977) ha usado métodos factoriales para identificar cuatro tipos de delincuentes : psicópata no socializado, neurótico, socializado subculturalmente, e incompetente-inmaduro. Los estudios taxonómicos de Megargee y Bohn (1979) llegan a una consecuencia similar a la de Lykken -revisada extensamente en el tema anterior: sociópatas (delincuentes subculturales), psicópatas, y neuróticos.
Megargee y Bohn (1979) encontraron 10 tipos de personalidad según el MMPI en los que se podía encajar el 96% de los delincuentes -aquí sólo se describen 8 de ellos:

- Grupo Able (17%) :

psicópata clásico, brillante, emprendedor, activo, seguro de sí mismo, no demasiado agresivo, pero no se preocupa de evitar las interacciones hostiles, de buena familia, y con una gran probabilidad de volver a ser arrestados.

- Grupo Delta (10%) :

muy similares al grupo Able, pero procedentes de familias socialmente desviadas, agresivos y beligerantes, y con altas probabilidades de ser arrestados tras ser puestos en libertad.

- Grupos Charlie, How, y Jupiter :

estos reclusos se incluyen en la categoría sociopática. Son inquietos, y no se debería apostar por su puesta en libertad condicional, sus familias suelen ser disfuncionales, y son más reactivos al estrés que los psicópatas.

- Grupo Baker :

son delincuentes neuróticos.

- Grupos Item y Easy :

son psicológicamente normales (delincuentes profesionales).

En gran medida, esta clasificación se corresponden con la taxonomía de Lykken descrita en el tema 3.
Sería muy interesante averiguar las relaciones entre esta clasificación realizada por Megargee y los factores del PCL. Sería bastante probable que una combinación del PCL-1 y el Grupo Able constituyese un muy grupo experimental compuesto por psicópatas primarios.

Ronald Blackburn (1975) ha usado también el MMPI para organizar los perfiles de personalidad de los delincuentes:

- Psicópatas primarios :

poco socializados, impulsivos, agresivos, y con poca ansiedad y culpabilidad. Equivalen al Grupo Able.

- Psicópatas secundarios :

ansiosos, deprimidos, y emocionales, así como hostiles, agresivos, impulsivos, y poco socializados. Equivalen al grupo How.
- Sujetos normales, controlados y no neuróticos. Equivalen al Grupo Item.
- Sujetos introvertidos, tímidos, y deprimidos, moderadamente hostiles, no notablemente agresivos o impulsivos. Equivalen al Grupo George.

Los psicópatas primarios de Blackburn corresponden a los criterios de Cleckley, junto con la agresividad. Sus psicópatas secundarios podrían ser equivalentes a los sociópatas convencionales, personas con temperamento medio que carecen de consciencia y sensaciones de empatía debido a fallos
educativos, pero cuya conducta les lleva a tener estrés. Aunque también podrían equivaler a los psicópatas secundarios estudiados por Gray y Fowles. El grupo 3 podría equivaler a los delincuentes oportunistas y a delincuentes profesionales. Este tipo de ambigüedades se podría corregir disponiendo de información sobre los antecedentes familiares y el proceso de socialización característico del delincuente.

La teoría de Lykken y los criterios de Cleckley.



La pregunta es : ¿puede un niño poco temeroso crecer según las características propuestas por Cleckley ? Las teorías deben demostrar que son mejores que otras teorías alternativas, de modo que hay que contrastar la teoría de Lykken con las siguientes otras teorías : (a) bajo arousal y búsqueda de estímulos, (b) bajo control del impulso, (c) retraso en el desarrollo del ego, (d) deficiente actividad de la serotonina, y (e) escasa lateralización cerebral.

Criterio 1.

Encanto superficial y buena inteligencia. Las personas que habitualmente consideramos encantadoras no suelen ser tímidas, sino seguras de sí mismas, espontáneas y vividoras. Una persona encantadora nos resulta muy atractiva. Pensemos en las razones que podemos darnos para no haber sido más encantadores durante la fiesta de la semana pasada : estuvimos tímidos, demasiado racionales, temerosos de decir una tontería, temerosos de que nos dejasen de lado, trabados de lengua, bastante inhibidos. Es decir, presentamos síntomas de miedo social.
Por qué solemos ser mucho más “encantadores” en los guateques que en otras situaciones. Según Lykken, la ingesta de alcohol libera los mecanismos de control y nos hace menos temerosos socialmente.
La buena inteligencia no se refiere al CI. Significa que la conducta extraña de los psicópatas no obedece a su estupidez y que esta persona mantiene intactas sus competencias intelectuales en situaciones en las que el común de los mortales se viene abajo.

Criterio 2.

Ausencia de delirios y otros signos de irracionalidad. La conducta psicopática no se puede atribuir a un fallo mental. La psicopatía no es una consecuencia de la psicosis o la baja inteligencia, aunque algunos psicópatas pueden estar locos o ser estúpidos.

Criterio 3

. Ausencia de nerviosismo y otras manifestaciones neuróticas (reacción a estresores). Este criterio se relaciona de modo directo con la tesis de Lykken sobre el bajo temor. Se refiere al estado de vulnerabilidad neurótica relacionada con la supersensibilidad y la sobrestimulación. En ocasiones se podría interpretar la conducta psicopática como una conducta nerviosa. Sin embargo, su reacción a un determinado estresor será inferior a los sujetos normales. Por esta razón, el psicópata se inclina por los retos, por vivir cerca del precipicio, por experimentar más estrés. Por tanto, esta ausencia de nerviosismo debe interpretarse en las situaciones. Aunque Gary Gilmore se mostró muy nervioso la mañana en que iba a ser ejecutado, no deberíamos revisar nuestro diagnóstico por este hecho puntual.

Criterio 4.

Poca fiabilidad. ¿No seriamos menos fiables si no tuviésemos miedo, sentimientos de vergüenza o de culpabilidad ? Algunos psicópatas pueden comportarse de un modo muy fiable si están implicados en un tarea que les llena de orgullo o les interesa de verdad.

Criterio 5.

Mentirosos. Solemos decir la verdad por miedo a ser pillados, por miedo a ser avergonzados, por miedo a sentirnos culpables. Sin embargo, solemos decir alguna mentira piadosa cuando creemos que podemos dañar a otra persona con la verdad. Pero diríamos muchas más mentiras si fuésemos poco temerosos. Si tuviésemos menos miedo, probablemente viésemos el mundo como una gran partida de mus.

Criterio 6.

Ausencia de remordimiento. Un niño que no tiene miedo, que es indiferente al castigo, también será indiferente a lo que otras personas piensan de él y no tendrá sentimientos de culpa. Sin embargo, el psicópata no es indiferente a la admiración de los demás ; esta es, según Lykken, una vía para socializar a estos individuos.
El niño pequeño es un viajero vulnerable en un mundo de adultos que pueden depravar o castigar a su antojo. La manera de estar seguro en un mundo como este consiste en comprender las reglas, en averiguar qué esperan y no esperan los adultos, y especialmente qué les convierte en algo malo para uno mismo. La intensidad con la que el niño hace estas cosas depende en buena medida de lo temeroso que es, así como de los dividendos que produce seguir esas pautas. Si el mundo del niño es impredecible, si los adultos que le rodean son inconsistentes, entonces habrá problemas para que interiorice las actitudes que deseamos instaurar en ellos.
Generalmente aprendemos a vernos a nosotros mismos como nos ven los otros, a predecir la conducta de los demás, a sentirnos unidos a los otros, porque eso nos da seguridad. Sin embargo, un niño que necesita en menor grado esa seguridad, que es menos temeroso y aprehensivo, no aprenderá estas reglas con tanta facilidad. Estos niños menos temerosos estarán menos inclinados a sentir vergüenza o a interiorizar sensaciones de culpabilidad. Algunos niños poco temerosos aprenden a predecir la conducta de los demás y a manipular la conducta de los mayores.

Criterio 7.

Conducta antisocial inadecuadamente motivada (ausencia de temor a las consecuencias). La conducta antisocial suele suponer sucumbir a tentaciones a las que la mayor parte de la gente se resiste por miedo a las consecuencias. Pero la mayor parte de nosotros podemos sucumbir a ciertas tentaciones si estamos adecuadamente motivados. “Inadecuadamente motivado” no es lo mismo que “impulsivo”.

Criterio 8.

Fallos de juicio y problemas para aprender de la experiencia (no existe evitación pasiva). Literalmente esto significaría que el psicópata no aprende nada de nada. Sin embargo, el significado de esta categoría es que el psicópata no deja de hacer la acción por la que ha sido castigado previamente.

Criterio 9.

Egocentrismo patológico e incapacidad para el afecto. Una persona a la que no le preocupa lo que otros piensen, no inclinado a empatizar con los demás, que nunca se ha preocupado de educar a otras personas, que vive la vida como una partida de mus, como un vino exquisito que hay que beber, es decir, una persona no socializada, sería descrita fácilmente como egocéntrica.
La incapacidad para el afecto se refiere a necesitar, depender, o ser incapaz de vivir sin los demás. Supongamos que somos encantadores, que todo nos trae sin cuidado, fácilmente adaptables, y despreocupados de lo que pueda ocurrir mañana, ¿serían iguales nuestras relaciones con los seres queridos? Sin embargo, el psicópata tiene menos necesidad de los otros.
Una persona poco temerosa puede establecer relaciones estrechas incluso con más facilidad que una persona algo inhibida. Si las relaciones de un niño poco temeroso con sus padres funcionan bien y producen el placer que los animales sociales sienten con la experiencia de proximidad, entonces el niño será afectuoso y cariñoso, como un gato psicópata y un Bull Terrier. Por desgracia, no es infrecuente que el niño poco temeroso tenga relaciones
tormentosas con sus allegados ; las nuevas amistades pueden ser más reforzantes que los familiares.
Aunque un psicópata puede sentirse orgulloso de su hijo, tendrá menos paciencia que un padre normal, dado que la crianza exige empatía y algún temor (así como alguna capacidad de sentir culpa), características de las que carece el psicópata. El psicópata se volverá de espaldas en cuanto su hijo le de algún problema (cosa que los hijos hacen con relativa frecuencia).
Probablemente, las personas poco temerosas pueden aprender a amar, a ser tiernos y afectuosos, pero no estarán inclinados a sufrir la tiranía del amor. Si un niño crece en una familia en la que se pueden tener mayores ventajas a través de una conducta prosocial, entonces se convertirá en un adulto bien socializado, independientemente de cuál sea su temperamento.

Criterio 10.

Pobreza de reacciones emocionales. Divertirse exige un grado de excitación, que casi todo el mundo siente al hacer el amor o encontrarse con un grupo de viejos amigos, experiencias que no son tan estimulantes para el psicópata. Ahora bien, un premio de lotería puede ser más excitante para él que para nosotros, dado que nosotros comenzaremos a preocuparnos en cómo invertir las ganancias, mientras que el psicópata no se preocupará en absoluto por ese tipo de cosas.
Además, los psicópatas tienen muy pocos celos. Parece existir una relación entre los celos y el temor, en el sentido de que las personas más temerosas parecen más vulnerables a los celos. Sin embargo, de encontrar al cónyuge en flagrante delito de infidelidad, la reacción del psicópata puede ser mucho más virulenta que la del común de los mortales.

Criterio 11.

Pérdida específica de insight (problemas para ponerse en el lugar del otro). El psicópata es incapaz de verse a sí mismo como los otros le ven, y para predecir cómo reaccionarán emocionalmente otras personas a su conducta.

Criterio 12.

Falta de respuesta a las relaciones interpersonales (salvo excepciones). Si la persona a la que se está hablando parece ausente, y no muestra reacciones específicas a lo que se está diciendo, se la considerará una especie de “vegetal”. Sin embargo, muchos psicópatas serán muy responsivos cuando tengan intereses particulares en la relación.

Criterio 13.

Conducta fantasiosa. Es interesante que los psicópatas beban menos o tomen menos drogas que otras personas. Suponemos que esto se debe a que no necesitan esas sustancias ni para desinhibirse ni para tranquilizarse. Sin embargo, la búsqueda de sensaciones les puede llevar a
consumir ciertas sustancias.

Criterio 14.

Se suicidan raramente. En todo caso, el psicópata simulará conductas de suicidio para manipular a los demás.

Criterio 15.

Vida sexual impersonal (falta de inhibición sexual). Sin embargo, hay que considerar que el encanto y la falta de las inhibiciones usuales de las personas normales, suelen causar muy buena impresión en las parejas sexuales. Este criterio se podría volver a escribir así : “carencia de inhibición sexual”. Independientemente de que su impulso sexual sea alto o bajo, no se inhibirá en ningún caso.

Criterio 16.

Fracaso al seguir un plan de vida (búsqueda de recompensas en el momento). Una persona que no se preocupa por el futuro tendrá poca necesidad de planificarlo. Un niño difícil de socializar y poco temeroso, estará satisfecho con las recompensas del momento. Sin embargo, el mismo Cleckley describió psicópatas que eran médicos o números uno de promoción en la facultad de derecho. La clave está en los primeros años de la vida y en el tipo de refuerzos que obtienen en ese momento.
En suma, igual que la capacidad de experimentar dolor, el mecanismo del miedo es especialmente útil al comienzo de la vida, antes de que el individuo sea suficientemente independiente. Ser poco temeroso no supone una indiferencia a las consecuencias de nuestras acciones. Sin embargo, un niño sin unas metas claras y que no conoce bien cuáles son las reglas convenidas por la sociedad, seleccionará un número menor de conductas constructivas sobre una base puramente racional sin el empuje de la consciencia y la restricción del temor.

NOTA:

Estos estudios no han sido utilizados en la elaboración del trabajo dado el  lenguaje técnico utilizado y mi escaso conocimiento en la materia a tratar, sin embargo he querido incluirlos en un Anexo por el interés que han despertado en mi y por las repetidas lecturas que he realizados de los autores citados anteriormente.

ANEXO II: Estadística



De acuerdo a esta gráfica, se observa que más de 3/4 partes de los asesinatos seriales ocurren en los Estados Unidos. Es una cantidad muy grande considerando el hecho de que solo 8% de la población mundial vive en Norteamérica.
Luego sigue Europa, y el último “cacho del pastel” corresponde al resto del mundo. Debo remarcar el hecho de que estas cifras corresponden al fenómeno del asesinato serial únicamente. Aunque hay otro tipo de asesinos y grotescos criminales en muchos otros países que no han sido nombrados; y que de vez en cuando impactan a la opinión pública del mundo.

105800.gif

En Europa.



Es curioso, pero donde hay la mayor incidencia de este crimen, también se trata de lugares o naciones de amplio desarrollo económico. Están las tres potencias europeas por excelencia: Inglaterra, Francia y Alemania. Que juntas suman 68%, el restante 32% está distribuido en decenas de naciones aparte. Hasta en Rusia surgió uno de los más odiados asesinos y caníbales en la persona de Andrei Chikatilo. Cuya captura demoró entre otras causas, porque la policía rusa no podía aceptar que existiera algo como un asesino serial dentro de las fronteras del bloque soviético (crimen “reservado” a las naciones occidentales). Por esa causa no se efectuaron las investigaciones adecuadas para dar con el asesino.

De todos modos, tenemos un par de casos sobre asesinato serial en Colombia. Uno bien identificado y por fortuna ya capturado, es Pedro López a quien se le imputa el asesinato de alrededor de 300 niños. Parece ser que ya también hay otro asesino serial identificado ahí mismo en Colombia y que desgraciadamente también segó la vida de muchas personas. Aún no hay datos suficientes al respecto.

105801.gif

Estados Unidos.

El estado de California es el que tiene la tasa mas alta de asesinatos seriales en todo el país en toda su historia. Le siguen Texas, Nueva York, Illinois y Florida que le siguen de cerca. Al otro extremo de la estadística se encuentra el estado de Maine que nunca ha registrado, y lo recalco, un caso de asesinato serial. Siguen Hawai, Montana, Dakota del Norte, Delaware y Vermont los cuales cada uno han registrado uno solo. De los asesinos norteamericanos 84% son caucásicos y el resto negros, aunque también los hay orientales y latinos.

Otros datos.


- Del total de asesinos seriales en el mundo, 90% son hombres.
- 65% de las víctimas son mujeres.
- 89% de las víctimas son personas de origen blanco.
- También se sabe que del total de estos asesinos, 86% son heterosexuales.

La gráfica de la derecha pone de manifiesto, un aspecto de los asesinos seriales del que se discute ampliamente en este sitio. Se trata de la edad del criminal. En que momento de su vida, desarrolla sus licenciosas actividades.

- 26% comienza en la adolescencia: Trozo azul.
- 44% comienza entre sus 20 y 30 años: Trozo rojo.
- 24% tardan algo. Comienzan a partir de los 30 años: Trozo verde.
- El 6% restante corresponde a contados asesinos seriales que son gente mayor o psicópatas que comenzaron su “carrera” en la infancia: Trozo morado.

105802.gif

Estos fueron unos cuantos datos que sirven para “dibujar” un esquema muy general de como se desarrolla éste fenómeno alrededor del mundo. Espero sean de provecho para aquellos que desean conocer más acerca de esta terrible plaga de la sociedad moderna.

Autor:

Virllis





Creative Commons License
Estos contenidos son Copyleft bajo una Licencia de Creative Commons.
Pueden ser distribuidos o reproducidos, mencionando su autor.
Siempre que no sea para un uso económico o comercial.
No se pueden alterar o transformar, para generar unos nuevos.

 
TodoMonografías.com © 2006 - Términos y Condiciones - Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License