Monografías
Publicar | Monografías por Categorías | Directorio de Sitios | Software Educativo | Juegos Educativos | Cursos On-Line Gratis

 

Consumismo y publicidad Parte 2 - Monografía



 
DESCARGA ESTA MONOGRAFÍA EN TU PC
Esta monografía en formato html para que puedas guardarla en tu pc e imprimirla.



Vínculo Patrocinado




Aquí te dejamos la descarga gratuita
Nota: para poder abrir archivos html solo necesitas tener instalado internet explorer u otro navegador web.




5.2. ¿QUÉ ES UNA “SOCIEDAD DE CONSUMO”?.



Las expresiones “sociedad de consumo” o “civilización de consumo” han evolucionado desde ser unas nociones abstractas de la economía hasta tener uso en el lenguaje diario, y generalmente con alcance peyorativo. El hombre de nuestro tiempo, sobre todo en las sociedades industriales occidentales, pero no exclusivamente en ellas, se considera impulsado al consumo de productos - y más sutilmente, de personas, de ideas, de modos de vida- por encima de su voluntad, mediante unos medios de presión que reconoce, y va intercambiando para ello un exceso de trabajo que de otra manera podría ahorrase. Ese reconocimiento no le impide continuar actuando como se espera de él dentro de la sociedad de consumo, por un fenómeno paralelo, por ejemplo al de las modas y, ejercitando en todo caso la protesta contra los estamentos superiores y poco discernibles para él que le refuerzan a formar parte de esa sociedad, pero sin abstraerse él mismo de su colaboración.

5.3. DE LA INDUSTRIALIZACIÓN A LA SOCIEDAD DE LA ABUNDANCIA



Con la llegada de la Revolución industrial, las sociedades se van haciendo cada vez más urbanas, y enormes masas de población dejan sus costumbres rurales para instalarse en las nuevas ciudades. La demografía aumenta enormemente y la economía, a pesar de la aparición de crisis, experimenta un constante crecimiento.

El fenómeno más llamativo de ésta nueva sociedad es la abundancia de bienes materiales puestos a disposición de la generalidad de los individuos. Por eso se ha denominado también a éste estadio “sociedad de la opulencia” o de la “abundancia”.

Seguramente por primera vez en la historia, los bienes del consumo son ofrecidos a todos los ciudadanos - se habla, por tanto, de “igualdad de oportunidades”- sin tener en cuenta privilegios de casta, rango o clase. Sin embargo, una consideración más profunda de los hechos pone de relieve que tras ésta apariencia de abundancia, la sociedad continúa manteniendo diferencias, estratificaciones y hasta fenómenos de segregación de individuos y grupos.

5.4. LA ERA DE LOS SIGNOS.



La sociedad de masas ha sido calificada por algunos psicólogos como la era de los signos. La abundancia en la producción y el crecimiento económico han generado, en paralelo, una explosión de la información y del volumen de los signos circulante. La cantidad de información que se transmite y se almacena es la mayor que ha desarrollado cualquier otra época de la humanidad. Lo cual ha ocasionado que la mayoría de los bienes de consumo no se valoren tanto por su utilidad o su uso, sino por su apariencia (o imagen externa). Los individuos de la sociedad de consumo practican lo que Thorstein Veblen denominó el consumo ostentoso: tienden a rodearse de objetos que no son ni funcionales, ni útiles, pero que son caros y difíciles de obtener, lo cual está mostrando su propia capacidad económica para adquirirlos. De este modo, marca su distancia con respecto a los demás, y exhibe su superioridad. Lo que prevalece es el mito del dinero, intrínseco a la organización de la sociedad capitalista.

Esta lucha por la imagen y la apariencia, junto a otros factores, ha hecho crecer las comunicaciones. Cada vez es mayor el número de personas que trabajan dentro del sector servicios, en profesiones relacionadas con la comunicación. Por lo que hace a la economía, este fenómeno se manifiesta en el peso que adquieren los sectores del marketing, la comercialización y la publicidad, en detrimento de los propiamente productivos.

5.5. LA MODA COMO ACELERADOR DEL CONSUMO



La renovación de los productos por exigencias de la producción requiere que la sociedad de masas disponga de un sistema acelerado de transformación de pautas de comportamiento y de consumo. Y ha encontrado éste en la moda.

La moda se entiende así como un sistema periódico de introducción de cambios de estilo de vida de los individuos. Aunque ha sido un mecanismo activo en las distintas épocas que ha vivido la humanidad, su apogeo lo encuentra en éste siglo con el desarrollo de los medios de comunicación. Con ellos establece ciclos muy cortos - que pueden durar apenas meses- y logra afectar a todos los órganos de la vida: vestido, decoración, urbanismo, arquitectura, consumo cultural y hasta relaciones humanas.

Impulsada de un modo extraordinario por la publicidad y la información, la moda llega a constituir el ecosistema en que desarrollan su vida activa los ciudadanos de la sociedad de consumo. Es al mismo tiempo un, un sistema más de distinción social y de estratificación. Ir a la moda constituye casi un mandato de obligado cumplimiento.


5.5.1. INFLUENCIA DE LA MODA.


La moda presenta dos factores que cumplen las exigencias de la sociedad de consumo y parece ideada expresamente para ella. Por una parte, la moda alimenta el ansia de distinguirse y destacarse sobre la masa, salirse de ella para ser admirado y envidiado; es la satisfacción del mediocre que se autovalora por lo que tiene, no por lo que es y cree acrecentar y desarrollar su personalidad, añadiéndose cosas, cuanto más valiosas mejor. El éxito consiste en poseer cosas en exclusiva o en anticiparse a la moda por estar situado dentro del circulo de elegidos que la dictan. Seguir la moda cuando ya está implantada es para las masas.

La moda se inicia en el elevado estrato de la aristocracia de la industria y de las finanzas, que es a donde van a parar los beneficios que reporta.

Las modas constituyen el mecanismo ideal para acelerar la comercialización de la producción. Cuanta más rápida sea la sucesión de modas y cuanto más distintas sean mejor. Conviene que sean distintas, ya que, así, es más difícil que lo representativo de una moda pueda “llevarse” durante el tiempo de vigencia de otra: cada moda nueva tiene que arrinconar y mandar al trastero a los elementos de la anterior. De esta manera, la vida de los objetos de moda queda limitada a su tiempo de vigencia.

5.5.2. LO “NUEVO” Y LO “VIEJO”.



Una parte esencial de la creación del objeto por parte de los diseñadores industriales aconsejados por psicólogos de mercado y por los creativos de la publicidad se inclina hacia lo nuevo. Somos grandes consumidores de lo “nuevo”. Algunos productos han aumentado sus ventas solamente con la inscripción de la palabra “nuevo”, en una visible banda roja, sobre su envoltorio.

Lo nuevo tiene un poder de atracción considerable porque se supone que es el resultado de la acumulación de una serie de experimentaciones y de un símbolo del progreso en el que lo nuevo desplaza a lo viejo.

El concepto de lo nuevo satisface plenamente a la masa y está anclado en su psicología.

5.6. CRITICAS A LA SOCIEDAD DE CONSUMO



Se han realizado numerosas críticas al crecimiento, al desarrollo y, por consiguiente, a la sociedad de consumo. El eje de éstas críticas es que el desarrollo desmesurado va en contra de la calidad de vida. Es decir, que los productos entregados al hombre para consumir son cada vez más insatisfactorios y deterioran el concepto de una vida estable, de un disfrute de las condiciones reales de la existencia.

Estas críticas se relacionan con las de los ecólogos, para quienes la multiplicación industrial y otros factores falsean las relaciones del hombre con la Naturaleza (perjudicando a ésta e incluso al propio hombre).

Otras críticas provienen de las víctimas del crecimiento en Occidente: los países considerados como subdesarrollados, o de renta muy baja por persona.

El consumo de las sociedades occidentales se hace a costa de las materias primas insuficientemente pagadas y de la mano de obra barata de los países subdesarrollados. A éstos, las formas de la sociedad de consumo les llegan por la vía de los medios de comunicación y se adhieren a ellas por autocolonización (se denomina así al proceso imitativo seguido por culturas o formas de vida con respecto a otras tenidas por superiores, pero que falsean la realidad objetiva de los pueblos en los que se da ese proceso.)

Hasta ahora, los datos existentes demuestran que el crecimiento occidental se hace perjudicando a los países subdesarrollados, y que aumenta continuamente la distancia entre naciones ricas y naciones pobres.

5.7. SOCIEDAD DE CONSUMO Y MOVIMIENTO CONSUMERISTA



Consumir es una acción inherente al ser humano desde sus mismos orígenes. Es un acto individual, pero también un fenómeno social.

A principios del siglo XX, el objetivo de los productores no es único y exclusivamente el de producir, sino también el de concienciar a los compradores sobre la necesidad de adquirir productos.
El movimiento consumerista nació con la misma sociedad de consumo.


5.7.1. LA SOCIEDAD DE CONSUMO Y LOS CONSUMIDORES



En la sociedad de consumo los productores impulsan nuevas técnicas de venta para fomentarla compra por impulso y decantar las decisiones de los consumidores hacia la adquisición de determinados productos previamente delimitados. En estas circunstancias, la decisión de compra deja de ser una atribución de los consumidores para pasar a manos de los productores, los cuales, a través de campañas de marketing y publicidad, y empleando el extraordinario potencial divulgativo de los medios de comunicación de masas, señalan lo que los consumidores tienen que comprar, generándoles una necesidad. Sólo una minoría es consciente de la pérdida de soberanía decisoria para decidir lo que quiere comprar y sus características.

Los partidarios de la sociedad de consumo mantienen que todo individuo dispone de total autonomía para desarrollar su conducta de compra de bienes y servicios.

En definitiva, en la economía de mercado la última autoridad es del propio consumidor .

Sin embargo, en la sociedad de consumo, aquellos que no tienen la posibilidad de adquirir los bienes que se ofertan, viven su carencia como una auténtica exclusión social, ya que la sociedad de consumo propicia la identificación de la posición social sobre la base de la tendencia de determinados bienes.

5.7.2. ALGUNAS CONSECUENCIAS DE LA SOCIEDAD DE CONSUMO



Si el crecimiento económico y el consumo en masa ha comportado una mejora de la calidad de vida de los ciudadanos de los países industrializados y un incremento del tiempo dedicado a las actividades de ocio, también este proceso ha conducido a un deterioro económico paralelo de muchos otro países, y el empeoramiento del equilibrio monetario hasta límites muy peligrosos.

La evolución de la sociedad de industrial ha provocado una creciente división entre los Estados: mientras que una minoría, ubicada principalmente en el hemisferio norte, dispone de los más sofisticados avances científicos y tecnológicos, así como del capital económico, la inmensa mayoría de los países del sur, a pesar de tener un gran caudal de materias primas, se ven afectados por la pobreza y el subdesarrollo como consecuencia de las reglas del mercado internacional impuestas por las naciones industrializadas.

El desarrollo de la sociedad industrial moderna también ha supuesto una profunda alteración de las relaciones entre la humanidad y la naturaleza. Un gran número de elementos naturales han adquirido el rango de recursos explotables para obtener una gran diversidad de productos. La alerta acerca de la no inagotabilidad de los recursos y del gravísimo deterioro que significa su explotación para el medio ambiente ha obligado a replantear su utilización en la sociedad actual. Por otro lado, la corta duración de la mayoría de los productos y las imposiciones que dicta la moda han provocado una acumulación masiva de residuos.

Asimismo, la constante generación de nuevas necesidades, la oferta de nuevos productos y las técnicas de marketing están ocasionando progresivamente un cambio de valores personales y colectivos.

5.7.3. MOVIMIENTO CONSUMERISTA



El cooperativismo fue el primer proceso asociativo de los consumidores para defender sus intereses. Sus principales impulsores fueron los trabajadores de los sectores industriales.

Hoy en día las cooperativas de consumidores continúan siendo una forma organizativa de gran importancia para la defensa de los consumidores. El mejor instrumento para garantizar una protección más eficaz de los derechos del consumidor lo constituye las asociaciones de consumidores.

Estas asociaciones se centran en difundir la información a través de revistas o de medios de comunicación.

Otro de los campos de acción de las asociaciones de consumidores es la presión ejercida sobre los poderes públicos para que adopten las medidas necesarias en cada momento y ante cada situación. Esta actuación se efectúa a través de la representación es organismos que intervienen en la organización de las normativas y en la toma de decisiones.
Muchas asociaciones de consumidores disponen de gabinetes de asistencia jurídica que ayudan a los consumidores individuales en sus reclamaciones.

Otra de las funciones consiste en la organización de charlas, cursos… de divulgación y educación de los consumidores.

5.7.4. TIPOS DE ASOCIACIONES DE CONSUMIDORES



Las primeras asociaciones de consumidores aparecen en Europa a finales del siglo XIX.

En 1935 se crean diversas asociaciones en E.E.U.U. para defender al consumidor individual de la práctica desleal de muchos comerciantes.

En la actualidad hay asociaciones de consumidores en todos los países del mundo en los que existe una fuerte producción de bienes y servicios, y donde los consumidores disponen de un cierto poder adquisitivo. En los países del Tercer Mundo, el movimiento consumerista, todavía está en una incipiente fase de desarrollo.

Existen diferentes tipologías de asociaciones de consumidores y es muy frecuente que en un mismo país coexistan distintos tipos de organizaciones:

- Las asociaciones de tipo anglosajón, que autofinancian con la venta de sus publicaciones, centran su actividad en la realización de análisis comparativos de productos.

- Las asociaciones de tipo federativo agrupan a organizaciones de carácter sindical, familiares y cooperativas de consumo.

- Institutos o laboratorios de investigación trabajan para suministrar información a las asociaciones o los consumidores.

5.7.5. LAS ORGANIZACIONES DE CONSUMIDORES EN ESPAÑA



Las primeras asociaciones de consumidores surgen hacia el año 1957.

Hoy en día existen dos tipos de asociaciones: las creadas con anterioridad al año 1975 - las de amas de casa- y las que han surgido a raíz de un tema concreto.

Existen numerosas organizaciones de consumidores distribuidas por todo el territorio nacional. Algunas de ellas son:

- La Organización de consumidores y usuarios (OCU). Entre sus objetivos destacaba el de informar, educar, defender y representar a sus socios, así como los intereses generales de los consumidores.

- La Federación de asociaciones de amas de casa, consumidores y usuarios (FEACU). Representa a 250 000 asociados. Interviene en diferentes comisiones institucionales de carácter técnico sobre aspectos relacionados con el consumo.

- La Unión de consumidores de España (UCE). Cuenta con110 000 socios. Entre sus objetivos destaca la defensa general de los intereses de los consumidores.

- La Asociación general de consumidores (ASGECO). Creada a partir de un colectivo de cooperativas y ahora alcanza más de 200. Sus actividades: información y orientación de los consumidores a través de las jornadas y de los cursillos.

6. EL UTILITARISMO



Utilitarismo (del latín, utilis, ‘útil’), en el ámbito de la ética, la doctrina según la cual lo que es útil es bueno, y por lo tanto, el valor ético de la conducta está determinado por el carácter práctico de sus resultados.

El término utilitarismo se aplica con mayor propiedad al planteamiento que sostiene que el objetivo supremo de la acción moral es el logro de la mayor felicidad para el más amplio número de personas. Este objetivo fue también considerado como fin de toda legislación y como criterio último de toda institución social.

En general, la teoría utilitarista de la ética se opone a otras doctrinas éticas en las que algún sentido interno o facultad, a menudo denominada conciencia, actúa como árbitro absoluto de lo correcto y lo incorrecto. El utilitarismo está asimismo en desacuerdo con la opinión que afirma que las distinciones morales dependen de la voluntad de Dios y que el placer que proporciona un acto al individuo que lo lleva a cabo es la prueba decisiva del bien y del mal.

6.1. TRABAJO DE PALEY Y BENTHAM



El utilitarismo fue enunciado en su expresión más característica por el teólogo británico William Paley en sus Principios de Moral y Filosofía política (1785) y por el jurista y filósofo británico Jeremy Bentham en su Introducción a los Principios de moral y legislación (1789). En la obra de Paley, el utilitarismo se combina tanto con el hedonismo individualista como con el autoritarismo teológico, y así queda expuesto en su definición de virtud como el “hacer (el) bien a la humanidad, por obediencia a la voluntad de Dios, y por la felicidad eterna”.

Bentham empleó la teoría utilitarista como base, no sólo de un sistema ético, sino también de reformas políticas y legales. Mantenía la necesidad de sacrificar pequeños intereses a causas más altas o, en todo caso, de no sacrificar intereses mayores a otros menores, y por ello propuso como el objetivo ético esencial de la sociedad humana la mayor felicidad del mayor número de personas.

Bentham trató de aclarar la doctrina del utilitarismo comparándola con la doctrina del ascetismo por un lado, y con la teoría de la simpatía y la antipatía, por otro. Definió el ascetismo como el principio de que se debía renunciar al placer y padecer el dolor, sin esperanza de recompensa alguna. Mantenía que la teoría de la simpatía y la antipatía estaba basada en el “principio que aprueba o desaprueba ciertas acciones, no por su tendencia a aumentar la felicidad, ni por su tendencia a disminuir la felicidad del grupo cuyos intereses están en cuestión, sino por un motivo más simple, porque una persona se halla a sí misma dispuesta a aprobarlos o desaprobarlos: manteniendo que la aprobación o desaprobación son razones suficientes en sí mismas, y rechazando la necesidad de buscar alguna razón extrínseca”.

En su exposición de la teoría del utilitarismo, no obstante, Bentham tomó como postulado “cuatro leyes u orígenes de dolor y placer”, a saber, el físico, el moral, el religioso y el político. El origen físico, según Bentham, fundamenta todos los demás principios. Más tarde trató de concebir una escala de placeres y dolor, clasificándolos en términos de intensidad, pureza, duración, proximidad o lejanía, certeza, productividad y considerando el grado en que placer y pena están compartidos por el mayor número de personas.

6.2. DESPUÉS DE BENTHAM


Otros exponentes notables del utilitarismo fueron el jurista británico John Austin y los filósofos británicos James Mill y su hijo John Stuart Mill. Austin desarrolló una vehemente defensa de la teoría del utilitarismo en su Competencia de la jurisprudencia determinada (1832). James Mill interpretó y popularizó la teoría en numerosos artículos, la mayoría escritos para la Westminster Review, publicación creada por Bentham y otros autores para promover la difusión de la filosofía utilitarista. John Stuart Mill, quien hizo del utilitarismo el objeto de uno de sus tratados filosóficos, (Utilitarismo, 1863), es el defensor más destacado de la doctrina después de Bentham.

Su contribución a la teoría consiste en su reconocimiento de distinciones de categorías, además de la intensidad, entre placeres. Así, mientras Bentham mantenía que “siendo igual la categoría del placer, el push- pin (un juego de niños) es tan bueno como la poesía”, Mill afirmó que “es mejor ser un individuo insatisfecho que un cerdo satisfecho”, es decir, el descontento humano es preferible a la satisfacción animal. Con esta declaración Mill parece haber rechazado la identificación del concepto felicidad con placer y ausencia de dolor y el concepto infelicidad con dolor y ausencia de placer, como se veía en los trabajos de Bentham y en sus propias formulaciones anteriores.

El filósofo británico Henry Sidgwick, discípulo contemporáneo de Mill, hizo una presentación extensa del utilitarismo de Mill en su Métodos de Ética (1874). Algo más tarde, los filósofos británicos Herbert Spencer y sir Leslie Stephen, el primero en su Datos de Ética (1879), y el segundo en su Ciencia de la Ética (1882), procuraron sintetizar la teoría utilitarista con los principios de la evolución biológica tal y como se exponía en el trabajo de Charles Darwin. Tanto el filósofo y psicólogo estadounidense William James como el filósofo, psicólogo y pedagogo John Dewey estuvieron influenciados por el utilitarismo. Dewey sustituyó la inteligencia por el placer, o la felicidad, como el valor supremo y como el método más seguro para alcanzar otros valores deseables para los seres humanos.


6.3. APÉNDICE: PRINCIPALES REPRESENTANTES.



6.3.1. JEREMY BENTHAM


(1748- 1832), filósofo, economista y jurista británico, creador de la doctrina del utilitarismo. Nacido en Londres el 15 de febrero de 1748, fue un niño prodigio que ya leía tratados a la edad de tres años, tocaba el violín con cinco y estudiaba latín y francés con seis. Ingresó en la Universidad de Oxford con 12 años, estudió derecho y fue admitido en el Colegio de abogados, aunque nunca llegó a ejercer. En vez de eso, trabajó en una profunda reforma del sistema jurídico y en una teoría general sobre ley y moral, y publicó breves ensayos escritos sobre aspectos de su propio pensamiento. En 1789 se hizo famoso por su Introducción a los principios de la moral y la legislación.

Bentham fue el líder de los filósofos radicales, entre los que se encontraban James Mill y su hijo, John Stuart Mill. Fundaron y dirigieron la revista Westminster Review, que sirvió para difundir sus ideas reformistas. Murió en Londres el 6 de junio de 1832. Siguiendo sus deseos, su cuerpo fue diseccionado en presencia de sus amigos. Su esqueleto, totalmente vestido y con una cabeza de cera (la auténtica fue momificada), todavía se guarda en una vitrina de cristal en el University College de Londres, en cuya fundación había participado.

En la Introducción a los principios de la moral y la legislación Bentham propuso el utilitarismo como la base para emprender las reformas sociales. Mantenía que era posible comprobar de modo científico lo que era justificable en el plano moral aplicando el principio de utilidad. Así, las acciones eran buenas si tendían a procurar la mayor felicidad para el mayor número de personas. La felicidad era equivalente al placer. Mediante una especie de cálculo matemático- moral de los placeres y las penas, se podría llegar a decir qué era una acción buena o mala. Si todos los placeres y las penas estuvieran en el mismo orden, entonces sería posible una evaluación utilitarista de las actividades morales, políticas y legales. Bentham afirmó también que si los valores se basaban en los placeres y las penas, entonces las teorías de los derechos naturales y de la ley natural no eran válidas. John Stuart Mill modificó algunos de los principios de Bentham, excepto su método para calcular las cantidades de felicidad.

Las ideas de Bentham tuvieron mucha influencia en la reforma de la estructura administrativa del Gobierno británico a finales del siglo XIX, en el Derecho penal y en el procedimiento jurídico tanto en el Derecho penal como en el civil. En su producción también figuran Fundamento de la evidencia judicial (1827) y el Código constitucional (1830).

6.3.2. JAMES MILL



(1773- 1836), filósofo y economista británico, padre de John Stuart Mill. Expuso y desarrolló la doctrina utilitarista del filósofo británico Jeremy Bentham. Mill nació en Northwater Bridge (Escocia) y estudió en la Universidad de Edimburgo. En 1803 fue director del Literary Journal de Londres ,y en 1805 director del St James’ Chronicle. Desde 1806 hasta 1818 se dedicó a escribir su Historia de la India.

Aunque criticó con fuerza a la Compañía de las Indias Orientales y la administración británica en la India, en 1819 Mill fue nombrado para desempeñar un cargo en la oficina del inspector de la Casa de la India en Londres. Durante este periodo se convirtió en un colaborador muy cercano a Bentham. Como uno de los exponentes principales del aprendizaje utilitarista sobre bases no sectarias, Mill tuvo un papel destacado en la fundación de la Universidad de Londres en 1825. Radical británico, Mill fue también el fundador del radicalismo filosófico, sistema de pensamiento basado en las enseñanzas del economista británico David Ricardo y presentadas por Mill en Elementos de economía política (1821). En su Análisis de los fenómenos de la mente humana (1829), Mill aplicó los postulados utilitaristas a la psicología, basando su teoría de la mente humana sobre los principios del asociacionismo.

6.3.3. JOHN STUART MILL



(1806- 1873), filósofo y economista británico, hijo de James Mill; su obra causó gran impacto en el pensamiento británico del siglo XIX, no sólo en filosofía y economía sino también en las áreas de ciencia política, lógica y ética. Nacido en Londres el 20 de mayo de 1806, Mill recibió de su padre una amplia y temprana formación inhabitual.

Empezó a estudiar griego a los 3 años. Con 17 años, había terminado cursos de estudios avanzados y profundos de literatura y filosofía griega, química, botánica, psicología y derecho. En 1822 Mill empezó a trabajar como empleado con su padre en la oficina de inspección de la Compañía de las Indias, y fue ascendido seis años más tarde al cargo de inspector asistente. Hasta 1856 tuvo la responsabilidad de las relaciones de la compañía con los principescos estados de la India. En su último año en el cargo, Mill fue nombrado jefe de la oficina de inspección, puesto que ocupó hasta la disolución de la compañía en 1858, cuando se retiró. Mill vivió en Saint Véran, cerca de Aviñón, en Francia, hasta 1865, cuando entró en el Parlamento como diputado por Westminster. Al no salir reelegido en las elecciones generales de 1868, volvió a Francia, donde estudió y escribió. Murió el 8 de mayo de 1873 en Aviñón.

A Mill se le considera figura puente entre la inquietud del siglo XVIII por la libertad, la razón y la exaltación del ideal científico y la tendencia del XIX hacia el empirismo y el colectivismo. En filosofía, sistematizó las doctrinas utilitaristas de su padre y de Jeremy Bentham en obras como Utilitarismo (1836), donde defendía que el conocimiento descansa sobre la experiencia humana y ponía de relieve el papel de la razón humana. En economía política, Mill defendió aquellas prácticas que creía más acordes con la libertad individual, y recalcó que la libertad podía estar amenazada tanto por la desigualdad social como por la tiranía política, ideas que expuso en el que quizá sea el más famoso de sus ensayos, Sobre la Libertad (1859).

Estudió las doctrinas socialistas premarxistas, y, aunque no llegó a ser considerado un socialista, luchó de forma muy activa por mejorar las condiciones de los trabajadores. En el Parlamento, Mill fue considerado un radical al defender medidas como la propiedad pública de los recursos naturales, la igualdad de las mujeres, la educación obligatoria y el control de natalidad. Su defensa del sufragio femenino en los debates sobre el Programa de Reformas de 1867 llevó a la formación del movimiento sufragista. Mill también investigó la causalidad , buscando una explicación en términos de principios empíricos. Entre sus numerosos escritos destacados figuran Principios de economía política (1848), Sobre la esclavitud de las mujeres (1869), Autobiografía (1873) y Tres ensayos sobre religión (1874).

7. EL CAPITALISMO



Sistema económico basado en la libertad de los individuos, en la propiedad privada - tanto en los medios de producción, como de los recursos económicos- , en el uso de la moneda como medio libre de intercambio y en la libre iniciativa de los individuos.

Tiene sus orígenes en la antigüedad, su desarrollo es un fenómeno europeo que fue evolucionando en distintas etapas. Desde Europa, y en concreto desde Inglaterra, el sistema capitalista se fue extendiendo a todo el mundo, siendo el sistema socioeconómico casi exclusivo en el ámbito mundial hasta el estallido de la I Guerra Mundial, tras la cual se estableció un nuevo sistema socioeconómico, el comunismo, que es opuesto al capitalista.
El término kapitalism fue acuñado a mediados del siglo XIX por el economista alemán Karl Marx.
De existir un fundador de éste sistema, es el filósofo escocés Adam Smith .


7.1. CARACTERÍSTICAS DEL CAPITALISMO.



Ante todo, una mentalidad que busca el lucro, la obtención del máximo beneficio posible. Esto lleva también a la rivalidad en el mercado y a conseguir el máximo rendimiento al menor coste.

Una organización sociojurídica con estas notas:

- Propiedad privada de los medios de producción.
- Primacía del capital sobre la mano de obra.
- Libre iniciativa privada para desarrollar actividades económicas.
- El papel central lo tiene el empresario.
- La mano de obra está al servicio de la producción.

7.2. TEORÍA DEL CAPITALISMO.



La primera teoría del capitalismo, fue formulada por los fisiócratas, escuela de economistas franceses para quienes una economía progresiva, solo podía funcionar bajo un gobierno estable y ordenado. Tal gobierno debía estar basado en un “orden natural”, y mantenerse dentro de los límites a él asignados por dicho orden, asegurando plena libertad a cada individuo en la consecución de sus objetivos económicos.

7.3. EL CAPITALISMO EN EL SIGLO XX



Durante casi todo el siglo XX, el capitalismo ha tenido que hacer frente a numerosas guerras, revoluciones y depresiones económicas. La I Guerra Mundial provocó el estallido de la revolución en Rusia. La guerra también fomentó el nacionalsocialismo en Alemania, una perversa combinación de capitalismo y socialismo de Estado, reunidos en un régimen cuya violencia y ansias de expansión provocaron un segundo conflicto bélico a escala mundial. A finales de la II Guerra Mundial, los sistemas económicos comunistas se extendieron por China y por toda Europa oriental. China es el único gran país que sigue teniendo un régimen marxista, aunque se empezaron a desarrollar medidas de liberalización y a abrir algunos mercados a la competencia exterior. Muchos países en vías de desarrollo, con tendencias marxistas cuando lograron su independencia, se tornan ahora hacia sistemas económicos más o menos capitalistas, en búsqueda de soluciones para sus problemas económicos.

El acontecimiento más importante de la historia reciente del capitalismo fue la publicación de la obra de John Maynard Keynes, La teoría general del empleo, el interés y el dinero (1936). Al igual que las ideas de Adam Smith en el siglo XVIII, el pensamiento de Keynes modificó en lo más profundo las ideas capitalistas, creándose una nueva escuela de pensamiento económico denominada keynesianismo.

7.4. PREVISIONES DE FUTURO



Durante los 25 años posteriores a la II Guerra Mundial, la combinación de las ideas keynesianas con el capitalismo generaron una enorme expansión económica. Sin embargo a principios de la década de 1960 la inflación y el desempleo empezaron a crecer en todas las economías capitalistas, en las que las fórmulas keynesianas habían dejado de funcionar. Aparecieron nuevas demandas, como por ejemplo la exigencia de limitar la contaminación medioambiental, fomentar la igualdad de oportunidades y salarial para las mujeres y las minorías, y la exigencia de indemnizaciones por daños causados por productos en mal estado o por accidentes laborales. Al mismo tiempo el gasto en materia social de los gobiernos seguía creciendo, así como la mayor intervención de éstos en la economía.

La inflación de la década de 1970 se redujo a principios de la década de 1980, gracias a dos hechos importantes. En primer lugar, las políticas monetarias y fiscales restrictivas de 1981- 1982 provocaron una fuerte recesión en Estados Unidos, Europa Occidental y el Sureste Asiático. El desempleo aumentó, pero la inflación se redujo. En segundo lugar, los precios de la energía cayeron al reducirse el consumo mundial de petróleo. Mediada la década, casi todos las economías occidentales se habían recuperado de la recesión. La reacción ante el keynesianismo se tradujo en un giro hacia políticas monetaristas con privatizaciones y otras medidas tendentes a reducir el tamaño del sector público. Las crisis bursátiles de 1987 marcaron el principio de un periodo de inestabilidad financiera. El crecimiento económico se ralentizó y muchos países en los que la deuda pública, la de las empresas y la de los individuos habían alcanzado niveles sin precedente, entraron en una profunda crisis con grandes tasas de desempleo a principios de la década de 1990.

El principal objetivo de los países capitalistas consiste en garantizar un alto nivel de empleo al tiempo que se pretende mantener la estabilidad de los precios. Es, sin duda, un objetivo muy ambicioso pero, a la vista de la flexibilidad del sistema capitalista, no sólo resulta razonable sino, también, asequible.

7.5. INFLUENCIA DEL CAPITALISMO EN LA VIDA SOCIAL



El capitalismo tiene una serie de consecuencias que marcan la vida de las sociedades. He aquí algunas:

- Elevación del nivel de vida en las zonas desarrolladas.
- Sistemas políticos que defienden la libertad y la iniciativa de las personas.
- Mentalidad materialista y competitiva que valora más el tener que el ser. Consumismo.
- Desarrollo científico y tecnológico.
- Fuertes desigualdades entre personas y entre países. Marginación y subdesarrollo.
- Explotación de la mano de obra sobre todo en países poco desarrollados.
- Concentración en pocas manos del poder económico.
- Crisis económicas cada cierto tiempo que generan desempleo.
- Imperialismos económicos.

7.6. CRÍTICAS DEL CAPITALISMO.



El socialismo y otros sistemas económicos han señalado cierto número de defectos en el funcionamiento real del capitalismo. Entre los fallos aparentes que se han señalado, figuran la existencia de monopolios, la repetición de ciclos y depresiones comerciales y una distribución sumamente desigual, de los ingresos que a largo plazo conduce a un consumo deficitario y a la inestabilidad social.

Los críticos liberales y otros no socialistas, han señalado alguno de esos mismos defectos del capitalismo, pero sin tacharlos de irremediables. El más notable de ellos es el monopolio. Ciertos tipos de monopolios denominados generalmente “servicios públicos”, no sólo económicos sino en realidad necesarios para el buen funcionamiento de una economía. Un sistema centralizado de transportes municipales, ó un servicio telefónico central, presentan grandes ventajas sobre los sistemas competitivos en estas ramas.

Otro defecto aparente del capitalismo, consiste en la aparición periódica de crisis económicas. Dichas crisis se originan dentro de la propia economía. Un tercer problema señalado por los críticos del capitalismo, es a un tiempo ético y económico: la gran desigualdad de los ingresos. En un mercado libre competitivo, cierto tipo de trabajo puede ofrecerse en tal abundancia que los salarios resultantes sean muy bajos, demasiado reducidos para cubrir las necesidades del trabajador y de su familia. A medida que el capitalismo se ha desarrollado, no sólo ha elevado los ingresos medios de la sociedad, sino que también ha disminuido la desigualdad entre los ingresos de las diversas clases sociales.

7.7. EL CREDO CAPITALISTA



Creo en el Capital que gobierna la materia y el espíritu.
Creo en el Beneficio, su legítimo Hijo, y en el Crédito, el Espíritu Santo que procede de Él y que es adorado conjuntamente con Él.
Creo en el Oro y en la Plata, los cuales torturados en la Casa de la Moneda, fundidos en el Crisol y debidamente acuñados reaparecen en el mundo como Moneda Legal; mas por ser demasiado pesados, después de haber circulado por toda la Tierra descienden a los Sótanos del Banco de España para resucitar en forma de Papel Moneda.
Creo en la Renta al 5% y también al 4% y al 3% y en la cotización de los valores.
Creo en el Gran Libro de la Deuda Pública que pone al capital a cubierto de los riesgos del Comercio, de la Industria y de la Usura.
Creo en la Propiedad Privada, fruto del trabajo de los otros, y en su duración hasta el fin de los siglos. Amén.
Creo en la necesidad de la miseria, proveedora de los asalariados y madre del exceso de trabajo.
Creo en la eternidad del salario, que libra al trabajador de las inquietudes de la propiedad.
Creo en la prolongación de la jornada de trabajo y en la reducción de los salarios, y en la falsificación de los productos.
Creo en el dogma sagrado: “comprar barato y vender caro” y también creo en los principios eternos de nuestra Santísima Iglesia, la Economía Política Oficial. Amén.

7.7.1. ANÁLISIS:


Es claramente un credo escrito en plan parodia, por una persona en contra del capitalismo.

Este empieza diciendo: “Creo en el capital que gobierna la materia y el espíritu”. En esta frase vemos reflejado el poder del dinero, que puede comprarlo todo, incluso el espíritu, y que en esta vida todo cuesta algo por lo que hay que pagar y que nadie da nada gratis.

Nosotros al comprar una cosa, y gastar el dinero, obtenemos un beneficio, tenemos lo que compramos y dicho beneficio va unido al dinero.

En una sociedad capitalista, lo que se pretende es comprar barato para vender caro, es decir para obtener un beneficio. Con el objetivo de ganar y ganar dinero.

Cuanto más bajos sean los precios mejor.

Después de comprar, comprar y comprar, se producen abundantes deudas que pueden producir un cierto caos. Quienes más se benefician del sistema capitalista son los bancos, porque todo el mundo quiere tener su dinero a resguardo, para que si por casualidad se produce algún imprevisto, se pueda tirar de ese dinero.

Los grandes empresarios lo que suelen hacer es pagar menos dinero a los trabajadores pero que éstos trabajen más horas. Es decir explotar al trabajador lo máximo posible.

Los principios básicos del capitalismo que se nos revelan en este credo son:

- La explotación de unos hombres por otros.
- El culto al dinero.
- Creencia en el capital: dinero y propiedades.
- La miseria sostiene el sistema.

7. 8. APÉNDICE: ADAM SMITH.



(1723- 1790), economista y filósofo británico, cuyo famoso tratado Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones, constituyó el primer intento de analizar los determinantes del capital y el desarrollo histórico de la industria y el comercio entre los países europeos, lo que permitió crear la base de la moderna ciencia de la economía.

Smith nació en Kirkcaldy, Escocia, y estudió en las universidades de Glasgow y Oxford. De 1748 a 1751 fue profesor ayudante de Retórica y Literatura en Edimburgo. Durante este periodo estableció una estrecha amistad con el filósofo escocés David Hume que perduró hasta la muerte de éste en 1776, amistad que influyó mucho sobre las teorías económicas y éticas de Smith.

Smith fue nombrado catedrático de Lógica en 1751 y de Filosofía Moral en 1752 en la Universidad de Glasgow. Más tarde sintetizó sus enseñanzas en una de sus obras más conocidas, Teoría de los sentimientos morales (1759). En 1763 renunció a la universidad para convertirse en tutor de Henry Scott, tercer duque de Buccleuch, a quién acompañó durante un viaje de 18 meses por Francia y Suiza. Durante este viaje conoció a los principales fisiócratas franceses, que defendían una doctrina económica y política basada en la primacía de la ley natural, la riqueza y el orden. Los fisiócratas, según el concepto original acuñado en el siglo XVIII, veían en la actividad agrícola el origen de la riqueza. Smith se inspiró en esencia en las ideas de François Quesnay y Anne Robert Jacques Tourgot para establecer su propia teoría.

De 1766 a 1776 vivió en Kirkcaldy donde escribió Investigación sobre la naturaleza y causas de la riqueza de las naciones (1776), que marcó la aparición de la historia de la economía como ciencia independiente de la política. Smith fue nombrado director de aduanas en Edimburgo en 1778, puesto que desempeñó hasta su muerte. En 1787 fue nombrado rector honorífico de la Universidad de Glasgow.

La riqueza de las naciones (título abreviado por el que es conocida la obra antedicha) de Smith representa el primer intento en la historia del pensamiento económico por diferenciar el estudio de la economía política del de la ciencia política, la ética y la jurisprudencia. En este libro Smith hace un análisis de los procesos de creación y distribución de la riqueza y demuestra que la fuente fundamental de todos los ingresos, y la forma en que se distribuye la riqueza, estriban en la diferenciación entre la renta, los salarios y los beneficios o ganancias.

La tesis central de La riqueza de las naciones es que la mejor forma de emplear el capital en la producción y distribución de la riqueza es aquella en la que no interviene el gobierno, es decir, en condiciones de laissez- faire y de librecambio. Según Smith, la producción y el intercambio de bienes aumenta, y por lo tanto también se eleva el nivel de vida de la población, si el empresario privado, tanto industrial como comercial, puede actuar en libertad mediante una regulación y un control gubernamental mínimos. Para defender este concepto de un gobierno no intervencionista Smith estableció el principio de la ‘mano invisible’: todos los individuos, al buscar satisfacer sus propios intereses son conducidos por una ‘mano invisible’ para alcanzar el mejor objetivo social posible. Por ello, cualquier interferencia en la competencia entre los individuos por parte del gobierno será perjudicial.

Aunque este planteamiento ha sido revisado por los economistas a lo largo de la historia, gran parte de La riqueza de las naciones, de un modo particular en lo que se refiere a la fuente de la riqueza y los determinantes del capital, sigue siendo la base del estudio teórico en el campo de la economía política. La riqueza de las naciones también constituye una guía para el diseño de la política económica de un gobierno

 







Creative Commons License
Estos contenidos son Copyleft bajo una Licencia de Creative Commons.
Pueden ser distribuidos o reproducidos, mencionando su autor.
Siempre que no sea para un uso económico o comercial.
No se pueden alterar o transformar, para generar unos nuevos.

 
TodoMonografías.com © 2006 - Términos y Condiciones - Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License