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Papel de la tv en el conflicto de Afganistán parte 2 - Monografía



 
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TELEVISIÓN Y CENSURA



WASHINGTON PRESIONA A LOS MEDIOS



El secretario de Estado de EEUU, Colin Powell, acusó en su momento de “irresponsabilidad” a la cadena televisiva Al Jazira, de Qatar, por emitir información que en su opinión daña los intereses de Washington en la zona.
Powell afirmó que Al Jazira ha otorgado “un tiempo y una atención muy largas a ciertas declaraciones”, en referencia a la emisión de los mensajes de Bin Laden y de otros miembros de Al Qaeda. La cadena televisiva ha sido hasta ahora el primer medio en distribuir imágenes sobre los efectos de los bombardeos, y Washington pretende impedir que se rompa la censura informativa.
En el mismo sentido se manifestó Ari Fleischer, portavoz de la Casa Blanca, quien aseguró que Al Qaeda utiliza los medios de comunicación internacionales para sus propios fines. En su opinión, “los mensajes de Osama Bin Laden son propaganda” o una forma de “enviar órdenes a sus seguidores”.
Mientras tanto, la Consejera Nacional de Seguridad de EEUU, Condoleeza Rice, telefoneó a los principales medios de comunicación de su país para advertirles sobre la emisión de videos de Bin Laden y su organización. Poco después, la CNN emitió un comunidado en el que asegura que seguirá las directrices del gobierno de EEUU y no volverá a emitir videos de Bin Laden o Al Qaeda sin consultarlo antes con las autoridades.
Blair y la BBC
Las presiones a los medios de comunicación se han extendieron  también a Europa. En Gran Bretaña, el gobierno criticó duramente la BBC por haber informado sobre la visita de Blair a Oriente Medio. Al parecer, la cadena se había comprometido con el ejecutivo en no informar sobre los planes del primer ministro.
Portavoces de la BBC pidieron disculpas a Downing Street y afirmaron que su cadena no será “la primera en romper directamente ningún embargo informativo sobre los planes de viaje del primer ministro”.


EEUU: UNIFORMIDAD, CONTROL Y CENSURA EN LOS MEDIOS



En el contexto de la campaña internacional contra el terrorismo promovida por Washington, el Pentágono lleva a cabo una “guerra de información” que tiene preocupado a algunos sectores de la prensa estadunidense. Según el crítico de medios de The Washington Post, Howard Kurtz, hay una “creciente expectación” entre los periodistas sobre el manejo informativo del gobierno en torno al conflicto.
El lunes 24 de septiembre, un funcionario aseguró que este nuevo tipo de contienda incluirá mentir a la prensa y controlarla. “La defensa de la nación podría implicar límites a la libertad de expresión”, reconoció.
Poco después, el secretario de Defensa, Donald Rumsfeld, declaró que la censura y la restricción noticiosa es vital en la estrategia del Pentágono: “podría haber circunstancias en las cuales sería necesario no ofrecer la verdad”.
Si bien la manipulación de los medios ha sido práctica común de los gobiernos estadounidenses en época de crisis, desde la guerra de Vietnam, el tema ha sido un asunto importante para los jerarcas castrenses. En la Guerra del Golfo, el Pentágono censuró la información y limitó el acceso de los reporteros a los campos de batalla. De hecho, todas la imágenes difundidas fueron proporcionadas por fuentes militares. Durante su alocución ante el Congreso, el pasado 20 de septiembre, el presidente George W Bush dijo que esta contienda no se verá completa por televisión. Señaló que sólo algunas misiones serán de conocimiento público, pero que habrá otra cantidad de operativos que se mantendrán en secreto.
Más allá del aspecto de la seguridad nacional y de procurar el buen ánimo de los ciudadanos, esta “guerra de información” tiene otro objetivo.
A partir del martes negro, Washington ha vigilado de cerca la labor periodística de la radio, la televisión y la prensa escrita. Muchas manifestaciones contrarias a la idea del patriotismo y a la campaña contra el terrorismo han sido vetadas, al parecer sistemáticamente. Varias canciones populares fueron borradas de la programación de las radiodifusoras por orden directa del gobierno.
El fin de semana del 13 de septiembre bloquearon las transmisiones de la Voz de América porque uno de los programas incluía una entrevista con un líder del régimen talibán en Afganistán. Según Danny Schechter, director ejecutivo de MediaChannel.org, este acto es destacable porque “estamos presenciando la censura directamente a petición del Departamento de Estado”.
Pero no sólo es lo que ve y lee la audiencia. Para los corresponsales en Estados Unidos del diario mexicano La Jornada, Jim Cason y David Brooks, “parece haber una creciente campaña en este país para asegurar la lealtad de los periodistas con el nuevo esfuerzo bélico”.
En Baltimore, una estación de televisión obligó a los locutores de noticias a leer, uno por uno frente a las cámaras, una declaración apoyando la nueva guerra lanzada por Bush. Según expertos, uno de los problemas parece radicar en el hecho de que las críticas al gobierno en este momento se ven como actitudes antipatriotas: “lo delicado es balancear la necesidad de unidad nacional por un lado, que de alguna manera requiere un nivel de lealtad de los ciudadanos y de la prensa, y el compromiso de esta nación con los valores de libertad y acceso informativo”.
El programa charla y humor político Politically Incorrect del actor Bill Maher, que se trasmite cinco días a la semana en la cadena ABC, fue cancelado la semana de los atentados por tres estaciones locales debido a comentarios hechos por el humorista que no fueron considerados oportunos. “Hemos lanzado misiles desde 2 mil kilómetros de distancia, ¡Eso es cobardía!”, dijo el cómico.
También existe una fuerte tendencia de autocensura en los medios informativos. Cecilia Alvear, presidenta de la Asociación Nacional de Periodistas Hispanos en ese país, advirtió: “es alarmante (…) la gente se siente más americana que reportera”. Javier Lizarzaburu, corresponsal de la BBC en Washington, destaca este aspecto: “hay quienes temen que ya cayeron las primeras víctimas de un eventual conflicto, la información y la imparcialidad. No se trata sólo de la manera en que cubrirá la prensa la respuesta militar a los atentados del 11 de Septiembre, sino su desempeño desde esa fecha”.
Este aspecto es seguido especialmente por el sitio web alternativo Media Channel, de tal suerte que promueve un foro en el que pretende contestar algunas preguntas inquietantes: ¿Son objetivos los reportes de la prensa global?, ¿Qué historias se están contando?, ¿cuáles tendencias se destacan?, ¿se tratan los temas con responsabilidad, atendiendo la diversidad de puntos de vista?
Danny Schechter explica: ” The New York Times publicó este 26 de septiembre algo que en Media Channel hemos consignado desde el ataque, en todo el mundo muchos dudan sobre las intenciones de Estados Unidos en esta cruzada antiterrorista”.En un editorial, The Washington Post exhortó al gobierno a resistirse a la tentación de aplicar la censura: “escuchamos frecuentemente que la única manera de vencer al terrorismo es conservando las libertades que otorga esta nación. Eso incluye el derecho de los ciudadanos a decir lo que piensan y a conocer el sentir de los enemigos”.

LA CENSURA DESDE EL OTRO BANDO: AFGANISTÁN



Millones de personas en todo el mundo miran el drama de Afganistán a través de las pantallas de sus televisores. A los afganos, en cambio, no se les permite mirar.
Afganistán es el único país en le mundo en el que a sus habitantes no han visto imágenes de los aviones chocando contra el World Trade Center de Nueva York. Tampoco han podido ver cómo las torres se desmoronaban y se convertían el tumba de millones de personas.
Estas escenas, inimaginables incluso en las películas de Hollywood, no pudieron ser vistas en Afganistán, donde la vida misma ni siquiera se parece a una película de Hollywood la televisión está prohibida por orden y mandato de los talibán y ni siquiera están permitidas las fotografías.
Armas, drogas, bombas y terrorismo forman parte del drama de la vida afgana junto a espías, intrigas palaciegas y comandantes miliatres envueltos en luchas de poder y fidelidades. En medio, el sufrimiento y el hambre humano. Todo esto se entremezcla en las imágenes que ofrecen las televisiones de todo el mundo. Pero los afganos sólo pueden oír algunas de éstas, nunca verlas.
Incluso el mulá Mohamed Omar, líder espiritual de los talibán y único hombre que puede decidir una eventual entega de Bin Laden, es muy posible que nunca haya visto las imágenes de los atentados que devastaron el corazón de Nueva York.
“Cuabdo escuché en la narración de la BBC lo que había pasado en Nueva York me pareció irreal”, afirma Shannen, un comerciante de la capital de Afganistán, Kabul. Shannen explica que la mayoría de los afganos se enteraron de lso atentados poco después de que se perpretaran porque muchos acostumbran a seguir los boletines de noticias de radios extranjeras.
En esta ocasión, además, estaban convencidos de que lo que había pasado podía cambiar el devenir de sus vidas. Osama Bin Laden se situó rápidamente como principal sospechoso de haber instigado las acciones y los afganos saben que el multimillonario saudí ha establecido sus bases en las insaccesibles montañas del país.
Mientras que el resto del mundo miraba horrorizado las imágenes del atentado a través de la televisión, los afganos tenían sus orejas pegadas a los transistores. Las tres emisoras más seguidas en el país son La Voz de América, la BBC y la Voz de Alemania. Ellos conectan a los afganos con el mundo.
El movimiento talibán ha prohibido la televisisón al mundo e incluso cualquier tipo de fotografía, de acuerdo con la creencia de que podrían convertirse en iconos y en una ofensa para la religión que venera a un único Dios. Pero incluso sin esta prohibición expresa, serían pocos los afganos con posibilidades de conseguir un televisor e instalar una antena para recibir las emisiones de los canales internacionales.
La mayoría sintoniza con la emisora oficial, Radio Sharia, portavoz de los talibán. Pero también hay millones de personas que sintonizan la programamción de las emisoras internacionales que emiten en varias de las lenguas del país. Tiene clara la importancia de seguir las noticias y es fácil encontrar en Kabul grupos de gente tomando té en la calle sentados alrededor de un transistor.
A cada boletín informativo le sigue la discusión sobre el significado de las noticias. Las interpretaciones son dispares y las discusiones sube de tono. Pero todos se van callando cuando se acerca la hora del próximo boletín: es su pequeño agujero para ver el mundo.


OPERACIÓN CENSURA INFINITA



En un artículo publicado en The New York Times, el titular de Defensa de Estados Unidos, Donald H. Rumsfeld, subrayó que el reciente despliegue militar de su nación podría tener entre sus primeras “bajas” a la verdad. “Incluso -agregó el jefe del Pentágono- el vocabulario de esta guerra será diferente. Cuando se hable de invasión del territorio enemigo bien podría tratarse de una invasión al ciberespacio. Quizá no se registren tantas cabezas de playa atacadas como oportunidades negadas”.
Sobre aviso no hay engaño. Ciertamente, en menos de una semana la principal libertad que ha sido conculcada para muchos estadounidenses ha sido la de expresión y el derecho a la información. Tras ellas se han instrumentado violaciones a la libertad de movimiento -Washington anunció que derribará cualquier avión comercial que se reporte como secuestrado-, la libertad de asociación -ahí están las protestas de decenas de organizaciones no gubernamentales reportadas por los corresponsales de La Jornada Jim Cason y David Brooks- y la libertad de creencias -ahora resulta que llevar en el equipaje rezos islámicos o musulmanes es suficiente para que se conviertan en versos satánicos y eso que no se trata de escritos de Salman Rushdie.
¿Por qué hasta ahora se dieron a conocer en los medios las “cartas” que poseía uno de los supuestos secuestradores?-. La simplificación y la reducción a caricatura de “los otros”, los “enemigos”, se convierten en una peligrosa moneda corriente de los medios de información, particularmente la televisión. En Televisa, Dolores Ayala presentó en su noticiario la información de los escritos musulmanes como un “manual terrorista”. Bastaría tener facciones árabes para que el prejuicio se imponga o para que la sicosis prevalezca, nos parece decir a cada instante la cobertura televisiva.
El propio George W. Bush lo volvió a repetir frente a las cámaras el pasado viernes 28 de septiembre: “lo dije alto y fuerte: a veces se podrán ver nuestros movimientos en la televisión, otras veces los estadounidenses no podrán ver lo que hacemos”. La prensa en esta guerra deberá comportarse “responsablemente” ante las autoridades y respetar “ciertas limitaciones” para evitar las consecuencias de “divulgar demasiado”. Toda esta censura proclamada -algo que los ciudadanos estadunidenses que padecieron la guerra de Vietnam saben de qué se trata- es a nombre de la “gran patria estadunidense”, de la “guerra contra el mal”, del combate a la “amenaza terrorista” y, por supuesto, va en contra de lo que afirmó el magistrado Hugo Black, miembro de la Suprema Corte de Estados Unidos, quien recalcó que una prensa libre “debe servir a los gobernados, no al gobierno”.
En otras palabras, el establishment estadunidense justifica desde su peculiar perspectiva patriótica una especie de yihad o “guerra santa” mediática contra los impíos que, en este caso, ya tienen un nombre, un rostro y un adjetivo: Osama Bin Laden y el “terrorismo islámico”. Las cadenas televisivas estadunidenses -y sus replicantes en todo el mundo- no dejaron de transmitir durante esta semana una entrevista realizada por ABC en 1998 -es decir, hace más de tres años- al presunto autor intelectual del atentado del 11 de septiembre a las Torres Gemelas. Aparecieron “estudios de especialistas” sobre la personalidad de Bin Laden a partir de un manuscrito de su supuesta autoría y le encontraron al otrora aliado estadunidense desde instintos homicidas hasta “altos niveles de actividad erótica”. Las principales revistas estadunidenses, de Time a Newsweek, ya encontraron al individuo a vencer, la amenaza personificada en Bin Laden.
Lo paradójico y lo peligroso de esta especie de guerra santa desde el púlpito mediático es que sus primeras víctimas son los propios comunicadores y periodistas estadunidenses. Como muestra bastan los siguientes ejemplos:
El comentarista del noticiario nacional de ABC, Peter Jennings, ha recibido más de 10 mil llamadas telefónicas y correos electrónicos de queja por sus “comentarios negativos” el día del ataque al World Trade Center. Entre esos comentarios Jennings, de origen canadiense, se atrevió a preguntar al aire: “¿y dónde está el presidente Bush?”. Los televidentes consideraron que era una afrenta patriótica cuestionar la inoperancia del mandatario en los momentos más críticos del 11 de septiembre. El vicepresidente de la televisora independiente Global Vision Inc, ubicada frente a la poderosa y conservadora cadena Fox, Danny Schechter, reconoció que “ha habido mucha presión para silenciar las voces que se expresan a favor de la paz”.
Entrevistado por la agencia Europa Press, Schechter subrayó que “si la población no conoce la política exterior del gobierno estadunidense, por supuesto que la reacción, tras el ataque a las Torres Gemelas no puede ser más que de enojada ignorancia. No se puede pensar en la paz porque les han dicho que los malos han atacado a los buenos”. La agencia Global Vision se ha dedicado en los últimos días a cubrir las manifestaciones de grupos pacifistas y defensores de los derechos civiles, que han ocupado un lugar marginal en la avalancha informativa de Estados Unidos.
El viernes 21 de septiembre, The New York Times informó que dos periodistas fueron despedidos de periódicos regionales por sus comentarios críticos a la conducta de George Bush. El mismo periódico reportó que en Washington han “seleccionado” a los periodistas y reporteros dóciles de los que no lo son, todo a partir de su cobertura de los discursos de Bush. La agencia informativa DPA ha dado cuenta de la persecución y censura a periodistas y columnistas que no son del agrado del equipo Bush.
La viuda de Lennon, Yoko Ono, ha provocado un escándalo entre los belicistas porque se atrevió a publicar a página entera en The New York Times la frase: “Imagina a todo el mundo viviendo en paz”. Como estas frases pacifistas, otras se han convertido en “políticamente incorrectas” en este momento de contrataque del Pentágono. Los medios le han apostado a justificar y avalar el deseo de venganza estadunidense o, como caracterizó el inefable Jorge G. Castañeda, el “derecho de represalia”. La paz suena casi a traición.
Las cadenas televisivas de Estados Unidos están editando algunas series o comedias que trataban el tema del terrorismo en sus episodios. Por ejemplo, la cadena CBS borró una frase de la serie Ellen’s Show, en la cual la protagonista señalaba: “Espero que no te quedes atrapado en el edificio”. Se censuró un episodio de la serie Los Simpson en el que se muestra cómo le colocan un inmovilizador al coche de Homer, frente al World Trade Center, según el periódico The Washington Post. No deja de ser un poco esquizofrénico censurar a Los Simpson y desplegar las imágenes de bombarderos, marines y toda la parafernalia armamentista como símbolos de poder. El patrioterismo se impone como negocio y como fórmula de consumo, en medio del duelo de miles de estadunidenses. El concierto por las víctimas del 11 de septiembre alcanzó una audiencia récord de más de 150 millones de espectadores, es decir, tuvo más televidentes que las imágenes primeras de los atentados. La emisora radial texana Clear Channel Communications, a la cual pertenecen mil 200 estaciones de todo el país, difundió una lista de 150 canciones “proscritas” entre las que se encuentran Ticket to ride de los Beatles y You dropped a bomb on me, de Gap Band, por considerarlas “incorrectas” (ignorando Killing an Arab, del grupo británico The Cure -canela fina, lo de los censores estadounidenses-, para que vean que el sistema también tiene sus fallos). La poderosa agencia de noticias CNN ha emprendido una campaña para impulsar el consumo de productos estadunidenses en sus emisiones y en su página web, a nombre del “mundo libre”.
La riesgosa operación mediática, lejos de contribuir a una percepción más civilizada y humana de los sucesos, parecería orientada a impulsar la revancha bélica. Ya el propio Franklin D. Roosevelt, presidente señero de Estados Unidos, le advirtió a su propia nación que, en circunstancias de sicosis, hay que tenerle “más miedo a nuestro propio miedo”.

TV Y CENSURA. ALGUNAS CONSIDERACIONES.



Una muy larga lista de mentiras



Hay un gran periodista estadunidense, IF Stone, a quien se invitaba a algunas clases de periodismo. Abandonó los periódicos importantes para los que trabajaba y fundó un pequeño boletín independiente que se hizo famoso -el IF Stone’s Weekly. Este periodista solía decirle a los estudiantes de la carrera, a todos los que deseaban ser reporteros: “Si quieres ser un buen periodista, recuerda sólo tres palabras: los gobiernos mienten. No sólo el gobierno estadounidense, todos los gobiernos. Los gobiernos mienten”.
Si la gente de nuestros periódicos, de nuestros medios informativos, partiera de dicha suposición, habría un debate realmente democrático, un intercambio rico en ideas, en vez de esta premura por conformarse a todo lo que el presidente diga.

Desentrañar el engaño



Todo el engaño que vemos cuando las guerras principian, comienza a develarse después de un tiempo. Lo vimos muy claramente en el caso de Vietnam. Tomó años que el público estadunidense empezara a ver la verdad de lo que ocurría allí. Al principio creyó lo que el gobierno decía: “Ah, únicamente bombardeamos objetivos militares”. Pero conforme las personas supieron y entendieron lo que ocurría en Vietnam, cuando los veteranos comenzaron a retornar del frente y narraron las atrocidades en las que habían estado implicados, el público comprendió.
Hubo sesiones de información, hubo periódicos alternativos, un servicio informativo independiente en el Pacífico -fue ese medio el que destapó el reporte de la matanza de Mai Lai, no los diarios de primera línea.
Y poco a poco se fueron descubriendo las mentiras y después de unos años la opinión pública estadunidense dio un giro completo. En 1966 tal vez dos terceras partes del público estaban a favor de la guerra, pero para 1968 o 1969 dos terceras partes estaban en contra.
Lo que quiero sugerir, ahora me doy cuenta, es que si existe una campaña de información, si es posible diseminar en extenso información e ideas que destapen los engaños, que refuten las mentiras, que digan la verdad de lo que ocurre, entonces el público, que en un principio se deja engañar y de entrada se apresura a respaldar al presidente, puede recapacitar su posición.
Así ocurrió en la Guerra del Golfo, en la que no hubo el tiempo suficiente -como sí lo hubo en Vietnam, donde el conflicto duró años. En el caso de Vietnam pasaron años antes de que la gente supiera lo que estaba pasando. En la Guerra del Golfo no hubo tiempo: duró apenas tres meses. Pero aun así, cuando se hicieron encuestas en torno a esa guerra, seis meses después, nueve meses después, 85 por ciento que había apoyado la guerra al principio, disminuyó a 45, a 50 por ciento.
La gente aprende. La esperanza es que la gente no tenga miedo de decir lo que piensa, que se difunda la información, que haya mítines, manifestaciones y sesiones informativas, que mediante la red electrónica se difundan los hechos por todo el país; que como resultado de este aprendizaje de lo que realmente ocurre en el mundo, y al conocerse la verdad en torno a la política exterior estadunidense, al reflexionar sobre el terrorismo en forma seria y no sólo superficialmente, podamos ser un público que comience a exigir cambios en la posición estadunidense ante el mundo.

Información tendenciosa


A mediados de la semana posterior al atentado empezó a circular por la red un mensaje, procedente al parecer de la sección israelí de Indymedia, en el que se aseguraba que la CNN estaba utilizando imágenes de 1991 para criminalizar a los palestinos tras los atentados contra las Torres Gemelas y el Pentágono. Al conocer la denuncia, la redacción de este periódico intentó comprobar su verosimilitud, sin que hasta el momento hayamos obtenido más información al respecto que el desmentido oficial de la propia CNN.
Ni la ausencia de pruebas ni las peculiares características del texto impidieron que varios medios de la denominada red alternativa optaran por reproducirlo como si se tratara de un hecho probado. Sea por ingenuidad, irresponsabilidad o mala fe, la experiencia vuelve a demostrar que la manipulación informativa no es propiedad exclusiva de los grandes medios, al contrario de lo que afirman las contrapartes en negativo del pensamiento único. Pero esta clase de “errores” adquiere una dimensión especialmente grave en circunstancias como las que vivimos desde el pasado día 11.
En un sector controlado por las grandes empresas, los proyectos independientes y sin recursos económicos tienen pocas oportunidades de convertirse en alternativa suficiente a la desinformación. Uno de los escasos resquicios es este medio, Internet, y una de las condiciones necesarias, realizar un tipo de periodismo sin demasiadas concesiones a la propaganda, distinguiendo entre hechos y conjeturas, realidad y deseo. Cualquier otra apuesta sería una repetición a pequeña escala de lo que teóricamente se pretende combatir, con una diferencia importante y obvia: en una publicación crítica, el menor desliz puede suponer la pérdida de la credibilidad.
Ya que la ética no es un argumento que conmueva a los responsables de determinados sitios supuestamente progresistas o revolucionarios, cabría exigir al menos que actuaran con cautela. Mal favor pueden hacer a ninguna causa quienes caen de manera estrepitosa en los mismos vicios que denuncian y en trampas que podrían estar organizadas por los mismos a quienes denuncian. Todos los medios de comunicación son víctimas de situaciones similares en alguna ocasión, pero en este caso llueve sobre mojado: algunos de esos medios alternativos son los que callan cuando la mentira se esconde tras sus banderas, los que manipulan para defender a bandas parafascistas como ETA y los que intentan instrumentalizar o hundir a cualquier movimiento que escape a su control.
Nadie con memoria puede negar que los grandes medios de comunicación de Estados Unidos tienden a ofrecer una visión muy distorsionada, y a veces falsa, de los hechos; es una consecuencia común en cualquier país cuando la información está sometida a un control estricto por parte del poder. Precisamente por ello es fundamental que ante la manipulación opongamos la inteligencia, y que en caso de error, se actúe con tanta agilidad en las rectificaciones como en la crítica.

CNN vs AL YAZIRA



AL YAZIRA GANA LA GUERRA INFORMATIVA



La guerra no ha hecho más que empezar y ya tiene un claro ganador. Al Yazira, con sede en el emirato de Qatar ha logrado desbancar a la CNN como medio de referencia en el mundo árabe y se ha convertido en la ventana por la que buena parte del mundo está viendo lo que sucede en Afganistán.
Al Yazira (o Algeciras, la isla, en árabe), es la única televisión no afgana autorizada para trabajar desde Kabul. Fue la emisora que el domigo 7 de octubre, poco después de que los aviones de los EEUU comenzaran a bombardear Afganistán, retransmitió en directo el discurso en el que Osama Bin Laden, principal sospechoso de los atentados del 11 de septiembre, llamaba a la “guerra santa” a todos los pueblos musulmanes.
“La clave de nuestro éxito es la libertad con la que trabajamos en Al Yazira”, afirma Diba Jatib, jefa de Redacción de la emisora. “No tenemos una posición política a favor o en contra de uno u otro país y damos la oportunidad a todos para que puedan dar su opinión”, explica la periodista siria.
Jatib asegura que Al Yazira no pactó con Al Qaeda la difusión de las imágenes de Osama Bin Laden y que éstas fueron entregadas en una cinta de vídeo a su corresponsal en Kabul. “Somos los únicos que estamos allí y debieron pensar que éramos la mejor vía para difundir su mensaje”, dice Jatib, sin especificar en qué momento llegaron las imágenes a Yal Yazira.
El periodista que recibió las imágenes de Bin Laden y las envió a Qatar era el corresponsal de Al Yazira en la capital afganesa, Taysser Alouny, de origen sirio y de nacionalidad española. Su esposa, ceutí, y sus cuatro hijos viven en Granada, donde el periodista trabajó para la agencia EFE.
Al Gobierno de EEUU no le gusta nada la cobertura que Al Yazira está haciendo del conflicto en Afganistán y así se lo ha hecho saber al Gobierno de Qatar. El secretario de Estado, Colin Powell, expresó ayer sus sospechas de que el hombre más buscado del mundo esté usando la emisora para enviar mensajes en clave a sus colaboradores. Powell reconoció que ha presionado personalmente al emir de Qatar para que censure Al Yazira.
Pero las presiones de Washington no parecen haber surtido efecto. “Nada ha cambiado desde que el emir recibió la carta de Powell”, asegura Dima Jatib. “En Al Yazira seguimos trabajando exactamente igual que antes”.
Prácticamente desconocida en Occidente antes del 11 de septiembre, Al Yazira ofrece información desde una perspectiva árabe con los criterios de imparcialidad característicos de los medios  occidentales. Su equipo de 100 periodistas está formado mayoritariamente en los servicios en lengua árabe de la BBC. Su línea informativa, radicalmente opuesta a la del resto del mundo, incomodo a gobiernos como los de Kuwait y Libia, que han amenazado con retirar a sus embajadores en qaar en señal de protesta.
La emisora, que ya era conocida en el mundo árabe por su cobertura del conflicto palestino-israelí, nació hace cinco años gracias al apoyo financiero del Gobierno de Qatar. Antes de su nacimiento, la opinión pública árabe dependía casi exclusivamente de los medios de comunicación occidentales para seguir la actualidad internacional. “Yo solía ver CNN y Al Yazira, pero ahora veo casi siempre Al Yazira”, declara Norah Abdulá, empleada de una empresa de telecomunicaciones de Dubai.
Al igual que la CNN durante la guerra del Golfo, Al Yazira está sacando buenos beneficios del conflicto de Afganistán, cobrando a 20.000 dólares (unos 3,6 millones de pesetas) al minuto de Bin Laden. La CNN, que en 1991 retransmitió al mundo en exclusiva los bombardeos de Bagdad, se ha visto obligada a firmar un acuerdo con su rival para distribuir imágenes de la zona.


AL YAZIRA HACE PERDER LOS NERVIOS A LA CASA BLANCA


Bush insta a la televisiones de EEUU a restringir las emisiones de los mensajes de Bin Laden tomadas por la cadena árabe Al Yazira.
Se comprende que la sensibilidad del secretario de Estado norteamericano, Colin Powell, se viera en su momento herida al ver las imágenes del líder de Al Qaeda amenazando con nuevos atentados sontra los EEUU. Suleiman Abughait señaló que los atentados no cesarían hasta que EEUU se retire de tierras musulmanas, dejara de apoyar a Israel y levantara las sanciones contra Irak.
La reacción inmediata de Powell fue tachar a la cadena árabe Al Yazira de “irresponsable”, por haber emitido ese “escalofriante” mensaje. No es la primera vez que Powell muestra su disgusto por las emisiones de Al Yazira, pero nunca lo había hecho en público. Se dirigió en seguida al emir de Qatar, donde se ubica la cadena, para transmitirle su incomodidad por lo que considera una cobertura excesiva del sentimiento antiamericano de Afganistán.
Pero lo que preocupa realmente en la Casa Blanca es que o saben si diatribas como las de entonces son mera propaganda o sirven para enviar mensajes en clave a los activistas de Al Qaeda. Por si acaso, la asesora de seguridad de Bush, Condolezza Rice, instó a todas las cadenas de televisión a restringir las imágenes de Bin Laden. La CNN anunció en un comunicado que no volverá a reproducir en directo los mensajes de los terroristas que emita Al Yazira, y que “para decidir lo que se difunde”, la CNN “estudiará los consejos dados por las autoridades apropiadas”. Es decir, se somete a la censura.
Lo cierto es que si la guerra del Golfo fue de la CNN, la de Afganistán es de Al Yazira. Antes lo que no salía en la CNN no existía. Ahora, es la CNN, como el resto de las cadenas del mundo, las que tienen que comprar exclusivas a Al Yazira. Pero Al Yazira lleva meses vendiendo exclusivas al mundo, como la destrucción de los budas de Bamiyan o el asalto a la embajada de EEUU en Kabul.
Se podrá decir que Al Yazira juega con ventaja, porque el pasado 19 de septiembre los talibán expulsaron a todos los reporteros extranjeros de Agfanistán. Desde entonces, el único contacto de Kabul con el mundo exterior son los periodistas de estas cadenas, y los perioditas de las agencias Reuters, AP y AFP.
Pero que la cadena de Qatar mantenga una oficina en Kabul es lo que ha llevado al primer ministro británico Tony Blair a difundir un mensaje a través de esta cadena. Ni lo que ha hecho ver a Bush y a Powell la conveniencia de soliciar varias entrevistas en Al Yazira. Se ve que los líderes se debaten entre el deseo de censurar sus emisiones y el de aparecer en ellas. Lo que ha convertido a Al Yazira en una valiosísima tribuna es el enorme prestigio que ha conseguido en todo el mundo árabe desde que comenzó sus emisiones en 1996.
En cinco años, los reporteros de Al Yazira se han granjeado las críticas de todos los gobiernos árabes, entre ellos los de Kuwait, que considera que favorece a Irak en sus informaciones, y el palestino, que obligó a cerrar la delegación de la cadena en Ramala.
A cambio, han conseguido el favor de millones de espectadores en todo el mundo árabe. Pero ahora se han topado con la censura de la CNN y la reprobación de la mismísima Casa Blanca. Teniendo en cuenta que Qatar es un país de apenas medio millón de habitantes, el nervosismo de Washington evoca la imagen circense del ratón que hace espantar al elefante.
Por si Al Yazira no tuviera suficientes obstáculos, el 1 de noviembre acabó la vigencia de la subveción oficial que la mantiene económicamente. ¿Será suficiente para resistir en el envite el apoyo incondicional que el emir de Qatar volvió a reiterar a los periodistas?.

LA CNN FIJA SUS REGLAS PARA CUBRIR LA GUERRA



Los presentadores, corresponsales y enviados especiales que la cadena de televisión norteamericana CNN tiene dedicados a cubrir el conflicto bélico han recibido de su dirección instrucciones muy precisas sobre cómo realizar su cobertura y cuál debe ser el mensaje de fondo que ha de transmitirse al televidente. En ellas se mencionan particularmente las crónicas provenientes del interior de Afganistán. El manual insiste muy especialmente en que las coberturas televisivas no hagan énfasis en las víctimas civiles inocentes de los bombardeos aliados en Afganistán, ni en las penurias que vive su población, y que éstas se contrapongan siempre con el atentado contra las Torres Gemelas que dio origen a las actuales represalias.
El mensaje, íntegro, dice textualmente: “Al mismo tiempo que obtenemos la información, bien sea por nuestros propios medios o procedente de los corresponsales que la cadena Al Yazira tiene en el interior de Afganistán, deberemos continuar asegurándonos que no damos la sensación, inadvertidamente, de ser poco críticos y parecer que informamos desde una o posición propia de los talibán.
Además, y dada la enormidad del número de pérdidas de vidas inocentes en Estados Unidos, también deberemos ser muy cuidadosos de no centrarnos excesivamente en las bajas y penalidades que se produzcan en Afganistán, y que serán una parte inevitable de esta guerra; no hay que olvidar que la responsabilidad de la situación en que se encuentra Afganistán en estos momentos es sólo de los dirigentes talibán.
Para cualquier corresponsal que se encuentre en estas zonas tan peligrosas, tener claros estos puntos de vista podría ser algo complicado. Por lo tanto, todos y cada uno de los reportajes que procedan del interior de Afganistán deberán ir acompañados siempre por nuestros propios lemas, con algunos comentarios en la línea de los que siguen a continuación:
Tras contemplar un reportaje como éste, procedente de las áreas controladas por los talibán, tenemos que recordar que estas acciones militares de Estados Unidos se han llevado cabo como respuesta al ataque terrorista que causó la muerte de casi 5.000 personas en Estados Unidos.
Tras contemplar un reportaje como éste, tenemos que recordar que el régimen talibán que domina Afganistán continúa acogiendo a terroristas que han elogiado decididamente los atentados del 11 de Septiembre y que causaron la muerte de casi 5.000 personas en Estados Unidos.
El Pentágono ha dejado muy claro en repetidas ocasiones que está tratando de minimizar las bajas de civiles en Afganistán, incluso sabiendo que el régimen talibán sigue acogiendo terroristas relacionados con los atentados del 11 de Septiembre que costaron la vida a miles de víctimas inocentes en Estados Unidos.
El presentador podría incluso recordar, si es relevante para el reportaje, que el Pentágono ha insistido en que los talibán continúan acogiendo terroristas y que existen informes que aseguran que las fuerzas talibán se esconden en áreas pobladas y están utilizando a civiles como escudos humanos. Aún cuando esto pueda empezar a parecer un tanto repetitivo, es muy importante que nos aseguremos de que esta mención sea todas y cada una de las veces”.

Presiones y autocensura



Las reglas fijadas por la dirección de la CNN en esta carta se inscriben en la escalada de presiones realizadas por el Gobierno de Bush sobre los medios de comunicación y la autocensura de éstos a la hora de informar sobre la actual crisis. La reproducción por parte de las cadenas de televisión estadounidenses, especialmente la CNN, de emisiones compradas a su homóloga qatarí, Al Yazira, que transmite desde Afganistán, preocupa enormemente a la Administración de Bush. La CNN llegó a pagar 20.000 dólares (cerca de 3.600.000 pesetas) el minuto del polémico vídeo de Osama bin Laden, emitido el mismo día en que comenzaron los bombardeos contra Afganistán, garantizándole así al terrorista más buscado del mundo una oportunidad de oro para dar su ante decenas de millones de televidentes norteamericanos y de todo el mundo.
Poco después reproduciría también el vídeo con el amenazante mensaje del portavoz de Al Qaeda, Suleiman Gheith. Bush no podía soportar que la cadena de TV estrella de EE.UU. brindara semejante tribuna a Bin Laden, por lo que instó a todas las cadenas a restringir emisiones de ese tipo. El argumento: que podían contener mensajes cifrados para terroristas de Al Qaeda en el extranjero. La CNN dejó de emitir en directo los mensajes de Bin Laden y sus hombres y comenzó su proceso de autocensura.

LOS ERRORES DE LA CNN



En un país que se rige por una estricta censura informativa en todos los conflictos importantes, los grandes medios de comunicación como la CNN tienden a convertise en extensiones de la oficina del portavoz del Departamento de Estado. Una vez iniciada la rueda de la publicidad, la supuesta información se extiende por las redacciones de los periódicos y televisiones del resto del mundo, quienes normalmente no realizan el menor intento por comprobar su verosimilitud.
En general, carece de importancia que las imágenes o las noticias sean falsas. Si se descubre, el daño ya estará hecho; y si no se descubre, tanto mejor. Pero sólo de vez en cuando son los propios grandes medios los que admiten su error, y eso fue, exactamente, lo que sucedió el jueves.
Tras informar a todo el mundo de que los ciudadanos Adnan Bukhari y Ameer Bukhari eran los pilotos que estrellaron los aviones contra las Torres Gemelas de Nueva York y relacionarlos con la organización de Bin Laden, ayer tuvo que incluir una rectificación en su sitio web. Pero en un lugar muy poco llamativo: como acotación en una nota titulada “Arrests made at New York airports”.
Citando fuentes “federales”, la CNN afirma ahora que el FBI considera inocente a Adnan Bukhari, quien incluso tuvo que someterse a la prueba del polígrafo en un interrogatorio. Además, el segundo piloto, Ameer, falleció el año pasado, precisamente en un accidente de aviación.
Mientras tanto, las detenciones de personas de origen árabe o simples “sospechosos” continúan por todo el país.

DOS LENGUAJES PARA UNA GUERRA



CNN



Terrorismo:

El término “terrorismo” resulta clave en el coflicto afgano. CNN lo utiliza a menudo, siempre en sus diversas formas, nunca eludiéndolo. El canal es consciente del poder psicológico del término “terror” si se habla del ataque a las Torres Gemelas de NY o el “bioterror”, cuando se hizo referencia a la agresión bacteriológica por medio del ántrax

Talibán:

salvo en las jornadas que siguieron al ataque del 11 de septiembre, cuando la CNN se concentró en analizar y divulgar las características de este régimen, la cadena apenas brinda más información respecto a los virtuales líderes de Afganistán. En la actualidad, si se habla de ellos se les cita como “taliban sources” (fuentes talibán) o “taliban forces” en referencia al Ejército. La Alianza del Norte, por el contrario, es la “fuerza antitalibán en Afganistán”

Occidente:

No existe, para los occidentales, un Occidente estrictamente definible. La CNN tiene en cuenta este detalle, de modo que suele pasar de largo por el concepto sin brindar distinciones entre Oriente y Occidente. Así, por ejemplo, habla de Europa o Estados Unidos, pero nunca de coalición occidental. “Oriente, a su vez, puede ser “Asia-Pacific”, “Middle East” o el propio “Afganistan”.

Fuerza Aliadas

: tal vez sea en este concepto donde los analistas de la CNN han puesto todo su empeño en expresar el liderazgo militar, económico y mundial de los EEUU. Las “fuerzas aliadas”, en este caso, son la “US Led coalition” (la coalición liderada por EEUU); la “American coalition” o la más todavía pomposa “World effort led by president Bush” (la fuerza mundial liderada por el presidente Bush”

Bombardeos:

Aunque se admite el término “US bombardment against targets” (bombardeos estadounidense contra objetivos militares) la CNN prefiere acudir a otros vocablos menos contundentes como “Air strikes” (movimientos o acciones desde el aire). La apelación strike, un término muy propio del béisbol, se ha incorporado al lema del canal para delimitar la reacción de los EEUU ante el atentado del 11 de septiembre: “strike against terror”.

Manifestaciones:

Si el gobierno estadounidense del presidente Bush lidera la coalición internacional que persigue al saudí Bin Laden, y que pretende erradicar el terrorismo del planeta, parece lógico que las manifestaciones que se están celebrando en las calles de un buen número de ciudades asiáticas, y en especial Pakistán, reciban la calificación de “Anti-US protests”

Daños colaterales:

A través de daños colaterales se incorpora un eufemismo ya incorparado al lenguaje televisivo de los países occidentales. Semejante perífrasis no existe en inglés. Y la CNN no ha buscado ninguno parecido. Los daños colaterales son las víctimas civiles, las “civilian victims” de las acciones militares, cuya cifra suele ir acompañada del término citado. Otra cosa son los “targets”, los verdaderos objetivos militarres de la coalición internacional.

George Bush:

Para la CNN Bush no es Bush a secas. Por norma, al apellido le acompaña el cargo: “President Bush”. Y si hay espacio y tiempo para mencionarlo, se le incorpora el nombre de pila: “US president George W. Bush”. El caso de Bush tiene poco que ver con el resto de personajes que interviene en el conflicto de Afganistán. Por ejemplo, se puede mencionar a Yasser Arafat sin citar su cargo.
Ossama Bin Laden: Tras el 11 de septiembre, los periodistas de la cadena han recurrido a múltiples fórmulas para denominar a Bin Laden. Acompañándosele de su nombre, puede aplicársele el calificativo de “millonario saudí”, “exiliado saudí”, o “terrorista vinculado la organización Al Qaeda.

AL YAZIRA


Terrorismo:

Los ataques contra NY y Washington del pasado 11 de septiembre son calificados por los presentadores de terroristas. Cuando los entrevistados son de Afganistán, Pakistán o de diferentes países del mundo árabe también califican de trrorista a EEUU y Gran Bretaña sobre Afganistán, así como los asesinatos de palestinos ordenados por el primer ministro israelí, Ariel Sharon. Si los entrevistados son británicos o estadounidenses hablan del terrorismo de Bin Laden.

Talibán:

rara vez se habla de los talibán a secas: es el “movimiento taliban” (la mayor parte de las veces) o el “gobierno talibán”, no gobierno afgano. Al ser la única cadena de televisión autorizada para emitir desde la zona controlada por los talibán, tiene que mantener un difícil equilibrio a la hora de informar, dado el control que ejerce el gobierno de Kabul. Cuando la única fuente de información es oficial, se subraya que son datos ofrecidos por las autoridades de la capital afgana.

Occidente:

Occidente es Occidente, sin calificativos. El mundo árabe ha aceptado esta división conceptual que no geográfica puesto que Marruecos, en árabe, se llama Al Magrib (de donde viene Magreb) que siginfica Occidente. Contrariamente a las televisiones árabes, Al Yazira tiene una aire “occidental” y es raro ver en antena túnicas, salvo en hombres relacionados con cargos religiosos, y velos.

Fuerzas Aliadas:

De momento, quienes han actuado militarmente en Afganistán son EEUU y Gran Bretaña, por lo que el bando atacante de Afganistán se limita a estos dos países. Ambos son denominados con sus respectivos nombres en árabe. Especialmente entre los entrevistados afganos y paquistaníes, Estados Unidos también es América, expresión que los estaounidenses han exportado a todo el mundo como si el continente americano se redujera a un solo país, el suyo

Bombardeos:

Los lanzamientos de bombas por parte de la aviación de EEUU y Gran Bretaña son para los periodistas “ataques” o “bombardeos” sobre la capital de Afganistán y la ciudad de Kandahar, o sobre núcleos de la población civil. Alguna vez se les califica de “ataque injustificable”.

Manifestaciones:

Los bombardeos han dado lugar a manifestaciones por dichos ataques y por la política estadounidense y occidental en general. Las más importantes y frecuentes son las de Pakistán. Al Yazira recoge el descontento de los paquistaníes “por la carnicería contra la población afgana” en palabras de los manifestantes, y por la posición del presidente Musarraf.

Daños colaterales:

No hay daños colaterales en Al Yazira. Quienes mueren son personas de carne y hueso, niños y mujeres, mayoritariamente, según la cadena. Los ataques recaen sobre “pueblos, aldeas, habitantes civiles”, lugares en los que no hay terroristas ni militares, sino población civil, dicen los afganos.

George Bush:

el presidente estadounidense es, en los informativos y para los moderadores de debates de Al Yazira , George Bush, “Bush”, “el presidente de los EEUU” o “el presidente americano”. Lo mismo ocurre con el primer ministro británico, Tony Blair, o con la asesora del presidente Bush, Condolezza Rice, o con Colin Powell.

Ossama Bin Laden:

Tampoco hay calificativos en los informativos y debates emitidos por la cadena de televisión de Qatar para Bin Laden, que es directamente llamado por su nombre. Por el contrario, en los periódicos árabes más importantes - Al Hayat y Al Sharq Al Ausat, editados en Londres y con capital mayoritario saudí- Bin Laden es calificado sistemáticamente como “disidente saudí”.

TV E INTERNET



ESTADOS UNIDOS RETIRA INFORMACIÓN SENSIBLE DE SUS PÁGINAS WEB



Distintas agencias federales del gobierno de EEUU han retirado en las últimas horas información ’sensible’ de la Red. Mapas de situación de plantas químicas, información sobre oleoductos o planos de instalaciones militares, todo ello ha sito retirado provisionalmente de diferentes sitios web.

Y no sólo los webs oficiales han retirado la información ‘comprometida’, también lo han hecho muchos sitios mantenidos por particulares, que quieren aportar su particular granito de arena ‘a la causa.
Mucha de la información que ha desaparecido es la relacionada con un ataque con armas químicas o bacteriológicas. Listados de productos químicos peligrosos, manuales de actuación en caso de emergencia, y situación de las plantas donde se tratan dichos productos ya no está disponible.
También han sido retirados casi todos los mapas de las instalaciones militares del país, especialmente aquéllos que estaban a alta resolución.

Uniformes vetados



La medida ha llegado también hasta algunas tiendas on line. Según la CNN, la tienda on line Abbott Uniforms ha suspendido la venta de uniformes como los utilizados por la Delta Force, fuerzas especiales enviadas a zonas cercanas a Afganistán.
Otras de las tiendas on line afectadas la Agencia Nacional de Mapas e Imágenes, que ha suspendido todas sus ventas on line y off line de planos de las instalaciones militaresdel país, así como la venta de mapas en alta resolución de cualquier zona de EEUU. La Oficina Estatal de Seguridad en los Conductos ya no proporciona su software -que permite seguir los trazados de todas las conducciones de gas, agua y petróleo que hay bajo el país- a nadie que no se identifique como personal autorizado.

CÓMO SE VIVE EL TERROR EN LA RED


En Internet no todo es diversión: también sirve para que los lectores curiosos diseñen su propia agenda informativa. La velocidad, ya se ha dicho, es el sello de este tiempo. En tributo a su inmediatez, la necesidad de saberlo todo –y ya– le otorgó a Internet el cetro en el reino de la información. Esto ocurrió en la mañana del 11 de setiembre, cuando la fiebre por la noticia sacudió al mundo, sin distinción de género ni edades.

Desde ese día, los que hasta entonces veían en la red solo un modo más operativo para hacer llegar una carta, comenzaron a intuir el alcance de la oferta de la pantalla. Desde ese día, las cadenas de solidaridad, de chismes, de chistes, de negocios, de fotos y de información vinculadas a los atentados inundaron los correos electrónicos de la mayoría de los usuarios. Era previsible.

También era previsible que los medios online iban a multiplicar su capacidad informativa en un despliegue acorde con la magnitud de los hechos. Lo que tal vez no era tan claro hasta ese día era hasta qué punto el soporte electrónico proponía una nueva era de la lectura, más allá de sus celebrados atributos técnicos. No se adivinaba entonces que Internet, además de ser el Paraíso de la diversión y el entretenimiento, podía formar lectores inteligentes y agudos, sensibles pero desconfiados. Ni tampoco que había llegado la hora de aceitar, como nunca antes, la “capacidad de seleccionar la información”, ese diagnóstico que Umberto Eco pronunció hace algunos años.

“¡Entrá, que acá no hay terroristas!” avisaba un mail enviado en cadena por un sitio porno, solo dos horas después de que los aviones se estrellaran contra las Twin Towers y el Pentágono. El juego electrónico en el que quien juega puede tirarle a los aviones demoró un poco más en llegar a los correos. Lo mismo que las ofertas de comerciantes inescrupulosos que vendían depiladores de vellos faciales y, como estrategia publictaria, anunciaban que un porcentaje de las ventas sería destinado a la Cruz Roja.

Las verdaderas cadenas solidarias también tuvieron lugar en Internet, como las que llevaron a cabo todas las instituciones educativas de los Estados Unidos, con el fin de reorganizar sus listados para poder ofrecer información a familiares. La propia Cruz Roja tiene su sitio oficial a través del cual recauda buena parte de su dinero. Aunque los pedidos de billetes suelen ser traicioneros en la Red. Una cadena se ofrecía para organizar la captura de Bin Laden a través de la donación de dinero para los hackers, quienes conformarían una suerte de Internacional de la Piratería para atrapar al más buscado.

Hasta aquí, lo que más o menos todos los usuarios han visto en sus correos personales, porque lo incomparable de Internet es la información que ofrece. Por supuesto, hay mucha mercadería falsa, como la versión antisemita de que cuatro mil judíos habían sido alertados por el Mossad horas antes de la masacre y que por eso se habían salvado, o las profecías de Nostradamus, o la noticia de la aparición de una Biblia, intacta y sin marcas de fuego, entre las ruinas de la zona afectada del Pentágono.

El usuario que despertó a la fiebre informativa de la web ya puede ir tomando nota de este sitio: www.snopes.com especializado en mitos urbanos y en donde uno puede chequear la veracidad de este tipo de noticias. Para los que no se conforman y quieren saber más existen las weblogs, que es una técnica que ordena informaciones de la Red y las actualiza constante mente. Algunos medios –son pocos– tienen su propia weblog, como el inglés The Guardian (www.guardian.co.uk). En www.metafilter.com o www.scriptingnews.com, hombres y mujeres opinan a través de escritos propios o por medio de links a otros sitios.

Navegando aparecen cosas increíbles, datos que acercan la búsqueda al guión de un policial. En PCMagazine (www.pc.mag.com ), una revista especializada que jamás se le habría ocurrido hojear, uno se encuentra con un artículo de John C. Dvorak que apuesta por un público educado. Allí, y después de un repaso por notas de actualidad de diferentes medios, le sugiere al lector la búsqueda personal y lo orienta en la pesquisa de su propia agenda informativa. Hay que tomar un buscador cualquiera y proponer combinaciones fértiles, como “musulmanes y modernidad” o “Islam y Estados Unidos”, aconseja.

Y ahí, prepárese. Porque se puede encontrar con The Times of India (www.timesofindia.com), que le brindará información pormenorizada y artículos sobre los musulmanes que no veneran a Bin Laden, o puede entrar a www.foreignaffairs.com una prestigiosa revista de la Universidad de Princeton o aparecer en www.english.pravda.com o, ya en francés, en www.lanouvelletribune.press.ma, una publicación marroquí que en su última edidición advertía en su editorial: “Ni cruzada, ni Jihad”.

La lista es interminable y hay sitios en todos los idiomas. También están los foros, donde uno puede leer, realmente, qué piensa la gente, más allá de las encuestas. Ahí se dará de narices contra nacionalistas furiosos (”Solo quiero venganza. Yo mismo quiero encargarme de Bin Laden”), pero también se encontrará con la amplia mayoría de los ciudadanos del mundo, para quienes la guerra solo forma parte de la peor de sus pesadillas.

Es el caso de Angel2shine, quien en la discusión propuesta por www.usnews.com pedía: “Por favor, todos. La violencia no es la respuesta. Sólo conseguiremos perder muchas más vidas norteamericanas, matar muchos más árabes inocentes y, probablemente, no llegaremos a encontrar al culpable. ¿O acaso Sadam Hussein no sigue vivo y odiándonos?


LOS SITIOS DE NOTICIAS ACAPARAN LA ATENCIÓN DE LOS USUARIOS



Después de los ataques a las Torres Gemelas y el Pentágono los usuarios de Internet se sumergieron en la red en busca de información - En Estados Unidos se duplicó la cantidad de visitas a las páginas de periódicos y cadenas de noticias - Osama Bin Laden, los Talibán y los sitios de ayuda a las víctimas se sumaron a la lista de los más visitados.
En la semana del 9 al 16 de septiembre, la categoría noticias se ubicó en el tope de las preferencias con un total de 34 millones de visitantes, según datos de la consultora Júpiter Media Metrix. La cadena CNN se ubicó en el primer lugar por cantidad de visitas: un total 17 millones de usuarios entraron a su sitio durante esa semana. Luego se ubicó MSNBC.com con 15 millones mientras que ABCNews y CBS.com se escalonaron detrás con un cifra que rondó los 5 millones de visitantes. Los diarios estadounidenses más consultados fueron The New York Times y The Washington Post, con 4 millones y medio de lectores cada uno. Los sitios de algunos organismos de ayuda, como el de la Cruz Roja (que recibe unas 400.000 visitas diarias desde el 11 de septiembre), se convirtieron en otro de los puntos de concentración de la audiencia de Internet.
Como nunca antes había sucedido, el sexo dejó paso a las noticias en el ránking de preferencias de los usuarios. “En la corta historia de Internet es la primera ocasión en que el sexo no fue el tema más buscado en la red”, afirmó David Emanuel, portavoz del buscador AltaVista. La pornografía cayó al escalón número 17, saliendo por primera vez de la lista de los 10 temas favoritos de los cibernautas. Según Google.com , las páginas relacionadas con deportes, computadoras y televisión también perdieron espacio a raíz del conflicto. Los tópicos más buscados, según esta misma fuente, fueron la CNN, el World Trade Center, Osama bin Laden, los Talibán, el FBI, el Pentágono, American Airlines y la Cruz Roja de Estados Unidos.

Autor:

Bennimc





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