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Brujería e inquisición en Chile parte 2 - Monografía



 
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COMO PROTEGERSE DE LOS BRUJOS


Para contrarrestar la poderosa influencia de los brujos, se dan algunas recetas, como por ejemplo:

- Sacarse la ropa y colocársela al revés.
- Si durante la noche se ven luces que se le vienen a uno encima (la luz del macun), hay que darse vuelta la ropa, y morder una champita de pasto, de esta manera el brujo caerá a sus pies, descubriendo así su identidad.
- Andar trayendo sal y un cuchillo nuevo. Se hace una cruz en el camino, y se clava en el centro el cuchillo, para luego rociar sal a su alrededor. El ejecutante de la acción se debe colocar boca abajo, apoyando el cuchillo en el pecho. Si el brujo anda volando cerca, caerá sobre la sal violentamente.
- Lavarse la cara con orina.
- Colocar grupo de 4 chalotas (pequeñas cebollas chilotas, muy sabrosas) en cada una de las 4 esquinas de la casa. El número 4 (meli), es sagrado en la Brujería.
- Andar trayendo chalotas en los bolsillos.
- Dejar una vieja red de pesca impregnada de ajo en el suelo. Si algún brujo la pisa, se enredará en ella, y no podrá escapar.
- Poner sobre el umbral de la puerta dos agujas nuevas formando una cruz. Ningún brujo podrá entrar a una casa que esté protegida de esta manera, y si entra no podrá escapar de la casa.
- Dejar por la casa tijeras abiertas en forma de cruz.
- Hacerse una cruz con ajo molido en el pecho.

ERRORES AL RECONOCER BRUJOS



Generalmente se comete el error de identificar como brujo a las personas feas, viejas, indígenas, pobres desvalidos, ignorantes, deficientes mentales, etc.
Muchas veces se acusa  alguno de brujo con el fin de causarle problemas. Por ejemplo, al igual que en la edad media si alguien quería quedarse con los bienes de otra persona, lo acusaba de brujo.
También hay personas que ayudadas por sus facinerosos amigos, emboscan a alguien odiado durante la noche en algún lugar solitario y le hacen algún tipo de daño físico, que en algunos casos ha llegado hasta él cortarle una oreja o quebrarle un brazo. Al día siguiente les cuentan a sus vecinos que fueron atacados por un brujo convertido por ejemplo en perro, pero que se defendió y logró cortarle una oreja, mostrándola más encima. Los vecinos encuentran entonces a la desafortunada víctima con el daño descrito e inmediatamente recuerdan lo contado por el malintencionado, y se corre el rumor de que tal o cual persona es brujo.
En Chiloé en el año 1879 se llevó a efecto uno de los juicios más estúpidos en el Juzgado de Ancud. Jueces crédulos con la mentalidad de la Edad Media hicieron torturas a personas inocentes, logrando sacarles mentiras o verdad.
Y como fuera poco en 1890, fue calumniado de practicar la Brujería un señor de apellido Cárdenas, quien fue traido encadenado desde Achao. Luego fue juzgado por los frailes y encerrado en el Convento Franciscano de Castro.
También durante un tiempo se acusó de brujo a todo aquel que hablará en Veliche, la lengua de los Huilliches, indígenas habitantes del archipiélago de Chiloé.


RELATOS SOBRE BRUJOS


- El perro negro
- Yo estuve en la cueva
- Él actúa del río
- La cabra de puntra

EL PERRO NEGRO



En uno de los campos chilotes, vivía un matrimonio, en el cual el marido se desempeñaba como pescador artesanal.
Muchas veces el marido pasaba varios días trabajando en el mar, con lo cual la su mujer quedaba sola en casa.
Una noche cuando la mujer estaba sola en casa, tras acostar a los niños, y se había ido a dormir, sintió a los perros aullar fuera de la casa y las gallinas cacareaban asustadas. De pronto se escucho el grito del coo que se posó sobre la casa.
De pronto la asustada mujer vio como una luz penetraba a través de la pared para luego convertirse en un horrible perro negro.
Horrorizada, la mujer veía como el perro gruñía y mostraba los dientes junto a la cama, pero no podía hacer nada, pues una misteriosa fuerza la aplastaba contra la cama, impidiéndole todo movimiento.
El perro se quedó en esa posición hasta que empezó a amanecer, y la mujer semidormida vio como el perro se alejaba otra vez en forma de luz.

Cuando el marido volvió a casa, ella le contó lo ocurrido, pero él no le creyó.
Entonces, cuando vino la noche, y el matrimonio se fue a dormir, el siniestro suceso ocurrió otra vez… primero se sintió el grito del coo, luego el perro entró a la casa a través de la pared, y se sentó junto a la cama mostrando los dientes y gruñendo. Ahora ni el hombre ni la mujer se podían mover, pues la extraña fuerza mantenía a ambos presionados contra la cama.
Cuando empezó a amanecer vieron como el perro se iba tal como llegó, luego se escuchó el grito del coo, y entonces el matrimonio recuperó la capacidad de movimiento.
El hombre al otro día, aún muy nervioso le contó la historia a un amigo. Y este le dijo que el perro era un brujo transformado.
Su amigo, además le dio un consejo para liberarse de la pesadilla. Debería tomar una vieja red de pesca, untarla con ajo, y dejarla a la entrada de puerta, entonces cuando el perro entrara, quedaría atrapado en al red.

El hombre hizo tal como le dijo su amigo, tomó una red, la untó con ajo, y antes de irse a dormir la dejó delante de la puerta.
Vino la noche, se sitió el coo, y luego entró el perro a la casa, pero cuando pisó la red, se enredó en ésta, y no pudo moverse más.
Entonces el hombre ahora si se pudo levantar de la cama. Agarró al perro a patadas y lo insultó con cuanto garabato se le vino en mente. Luego agarró un cuchillo y a pesar de que su asustada mujer trató de impedírselo, diciéndole que el brujo se podía vengar, castró al perro.
Pensando que el perro había muerto debido a la hemorragia, lo lanzó fuera de la casa y siguió durmiendo.
Al otro día el hombre se levantó, y fue a observar el cadáver del perro, pero encontró en su lugar sólo un charco de sangre.
Los días pasaron, y ni el perro ni el pájaro se volvieron a ver.
Algunos días después, un vecino llegó con la novedad de que había muerto un hombre, sobre el cual siempre había caído la sospecha de que era brujo. Además el vecino dijo que no se sabía de que había muerto, pues la esposa del difunto, no dejó que nadie le ayudase a vestirlo, y sólo dijo que el tipo había sufrido un accidente entre las piernas que le provocó una horrible hemorragia.
El matrimonio no dijo nada, y sólo se miraron a los ojos sorprendidos.


YO ESTUVE EN LA CUEVA



Relato hecho por don Chato (69 años) y que aparece en el libro Casos de brujos en Chiloé (por Umiliana Cárdenas Saldivia).



Nací en Chaulinec, una de las tantas islas del archipiélago de Chiloé, pero cuando ya era un joven, mis padres se trasladaron a la isla de Chuit.
Unos de mis vecinos en Chuit tenían una hija muy enferma, y pensaban que era un mal provocado por brujos.
Yo tenía fama de buen bogador, por lo que me pidieron que los acompañara a Achao, y de ahí a Atenúan, en chalupa a remos. Ibamos cuatro personas.
Al llegar a Atenúan de repente apareció una bandada de lechuzas, que invadieron la pequeña embarcación.
Luego desde Tenaún fuimos a Quicaví a ver a la mayoría.
Cuando Llegamos a la Casa Grande, ésta estaba toda iluminada. Nos introdujimos en ella, y en la puerta había una persona que cobraba $ 5 por la entrada. En el interior, en torno a una mesa se encontraban un Juez y una Secretaria.
Doña Isidora Leviñanco presentó la denuncia, y el resto de nosotros servimos de testigos, para la cual debimos dar nuestros nombres, apellidos y domicilio.
A doña Isidora le cobraron $ 200 para mejorar a su hija. Doña Isidora pidió además, que sea dañada la persona que había provocado el mal.
El Juez cortó una especie de estampilla de papel, y se la pasó a la Secretaria, quien provista de aguja e hilo dorado, realizó varias puntadas en estampilla, como dibujando algo…
Acto seguido, abrió una ventana, por la cual apareció una paloma, quien recibió en su pico la estampilla, y desapareció volando velozmente en la oscuridad de la noche.
Al cabo de una hora, el Juez y la Secretaria colocaron en un lavatorio con agua, 5 bolitas de vidrio y un espejo. De pronto en el espejo apareció el rostro del culpable, era Evaristo de Chuit.
Al cabo de un año don Evaristo falleció, y la hija de doña Isidora se mejoró.
Pero no solo en Quicaví hay cueva. En Peuque también hay, y yo estuve en ella por equivocación.
Una noche salí de casa de las hermanas Saldivia, y en vez de tomar el camino que conduce a mi casa por el cerro, bajé a la playa de Peuque con la intención de visitar a mi cuñado Checho. Desde la playa vi luces en el barranco. Camine hacia allá con la esperanza de llegar a casa de mi cuñado; pero grande fue mi sorpresa al llegar a la entrada de una cueva, en la que estaba de portero uno de mis vecinos, quienes no me dejó entrar. Sin embargo vi desde la puerta, como una mujer bailaba, mientras los hombres que estaban allí la acariciaban.
Todo pasó como una película, porque de pronto perdí el conocimiento, y cuando volví en mí, mi vecino se ofreció para ir a dejarme a casa de mi cuñado. Sin darme cuenta, en un santiamén me encontraba fuera de la casa del Checho, donde pernocté.
He viajado mucho por la isla de Chiloé y estoy convencido que en la mayoría de los barrancos cercanos a las playas hay cuevas, pero para poder entrar en ellas hay que ir acompañado de un brujo.

EL ATAUD EN EL RIO



Relato extraído del libro Casos de brujos en Chiloé (por Umiliana Cárdenas Saldivia).



Vivía en una localidad de Chiloé un jovencito que se las daba de valiente y decía no tener miedo a los brujos, por lo cual muchas veces se atrevía a llegar su hogar, pasada a media noche.
Una de estas noches, se encontró con una sorpresa. Al tratar de cruzar una puente de tierra, se encontró con un ataúd justo por donde tenía que pasar. Sin ningún miedo, le dio un puntapié haciéndolo a un lado, y pasó. Producto de esto, desde esa misma noche comenzó a sentir un dolor en la rodilla, que no se lo quitó nadie. Tanta era la molestia, que tuvo que operarse; y los médicos le extrajeron de la rodilla una especie de larva, que aún sumergida en los líquidos más fuertes, se resistía a morir. Mientras tanto nuestro enfermo en vez de mejorar, por el contrario, cada día empeoraba más y más.
Sus dos hermanos mayores, se turnaban en las noches para cuidarlo; teniendo para ello, que mantenerse despiertos toda la noche.
Pero cosas extrañas tuvieron que afrontar. Una vez que el resto de los moradores se dormía, los perros comenzaban a ladrar y se sentían extraños ruidos en las piezas contiguas desocupadas, como si alguien arrastrase objetos.

Ante esto, los hermanos que hacían de enfermeros, se decidieron a entrar a las piezas donde se sentían los ruidos, pero para sorpresa ellos, no lograron ver nada. Desde entonces y en adelante, se tuvieron que quedar despiertos los dos hermanos para cuidar del enfermo.
Una noche, el mayor salió de la casa y se ocultó en una pesebrera, para observar por qué ladraban los perros. Vio acercarse a la casa a uno de sus vecinos. Un poco nervioso sacó su cuchillo, pero como no tuvo el cuidado de guardar silencio, el intruso se percató del hecho y huyó corriendo con todas sus fuerzas, perseguido por los perros y el joven, quien le lanzaba improperios y lo llamaba por su nombre.  Faltó muy poco para que el malhechor fuese capturado, pero logró introducirse en su propia casa, sin recibir castigo.
Otra noche, el otro hermano enfermero, conversaba sentado junto a la cama del enfermo, hasta que este último se quedó dormido. Entonces, sigilosamente se levantó, y se acercó la ventana para contemplar la noche. Como si lo hubiesen despertado de un sueño, y sin poder explicarse por qué, se dio cuenta de que estaba completamente desnudo.
Así, sucedían muchas cosas sin explicación lógica. Los familiares del enfermo desesperados al ver que el enfermo no presentaba ningún síntoma de mejoría, sino todo lo contrario, recurrieron a una sortera (persona que ve la suerte con el naipe español). La sortera les dijo que no había esperanza, y que el enfermo iba a morir muy pronto. Además les dijo que los culpables eran un matrimonio vecino, y que serían identificados, porque llegarían a la casa a visitar al enfermo, trayendo como presente una gallina negra.
Efectivamente así sucedió. Llegó la vecina llevando la gallina negra para el enfermo, quien falleció pocos días después.
Coincidencia o no así se desarrollaron los hechos.

LA CABRA DE PUNTRA



Dos hermanos jóvenes y solteros salieron en su camioneta para ir a Pid-Pid (lugar de Chiloé), a visitar a un amigo que vendía chicha de manzana. Como su madre no aprobara mucho este tipo de salidas, no le dijeron a dónde irían, si no que solamente que irían a dar una vuelta por ahí.
A poco andar, sintieron ruidos extraños en al parte posterior del vehículo. Se bajaron, y fueron a ver que pasaba. Grande fue su sorpresa al encontrarse con que una cabra se había subido a la camioneta en forma inexplicable. Sin pensarlo dos veces, ataron el animal a la camioneta, y con el pensamiento de comérsela en casa de su amigo, continuaron felices su camino, comentando que les había caído carne del cielo, y que tal vez al pasar cerca de algún cerrito, la cabra saltó a la camioneta, y después no se pudo bajar. Además estaban contentos, porque con la cabra como regalo, tal vez el amigo ni les cobraría la chicha.
Al llegar a la casa del amigo, descendieron y se dirigieron a la parte posterior de la camioneta para sacar a la cabra. Pero, ¡Oh sorpresa!… ya no estaba la cabra, sino que en su lugar había una perra furiosa amarrada a la camioneta. Con cuidado bajaron al animal, que les ladraba e intentaba morderlos, por lo cual no dudaron en agarrarla a garrotazos, puntapiés e improperios, tirándola semimuerta a la vera del camino. No contentos con eso, les hicieron una herida en la vulva, y la soltaron, pensando que de esta manera, podrían luego identificar al animal, y saber quién sería su dueño.

Bastante molestos por lo sucedido, entraron a la casa de su amigo, y bebieron bastante chicha.
De regreso a casa iban comentando lo acontecido, y acordaron contárselo a su madre.
Cuando llegaron a su hogar, estaba avanzada la noche, y su señora madre ya estaba acostada y al parecer profundamente dormida. Tratando de no hacer ruido, se fueron a sus respectivos dormitorios quedándose también profundamente dormidos, producto de haber consumido tanta chicha.
Al día siguiente, los hermanos se levantaron, y les llamó mucho la atención que mamá no estaba todavía en pie; cosa muy rara, pues la mujer era una persona muy madrugadora. Pensaron que tal vez estaría algo cansada, así que no la molestaron. Sin embargo, como transcurrían las horas, comenzaron a inquietarse, y pensando que podría estar enferma, fueron a verla. Grandes sería la sorpresa y el dolor al encontrar a su madre muerta. Mayor sorpresa les causó aún, que al ver en el suelo, había un hilillo de sangre desde la cama hasta la entrada de la casa. Siguieron esta sanguinaria huella por el camino, hasta llegar al punto donde ellos mismos habían maltratado a la perra.
Estos hermanos no sabían que su madre era bruja.


LA VOLADORA


Al igual que en cualquier organización, la mujer siempre presta una importante colaboración en el mundo de la brujería. En el caso de la Brujería Chilota hay mujeres que hacen las veces de mensajeras, y son conocidas con el nombre de Voladora.
La Voladora también es una bruja. Pero no participa en todas las actividades brujeriles, pues muchos de sus secretos le están vedados.
A pesar de esto, la Voladora esta dotada de atributos muy especiales: tiene el poder de convertirse en bauda.
Para remontar los aires, la Voladora, debe efectuar un proceso mágico para alivianar su cuerpo. Este proceso consiste en vomitar sus intestinos en una lapa de madera, la cual deja muy oculta en el bosque.
Tras realizar ésto se convierte en bauda, y bajo la forma de este inofensivo pájaro, evita ser reconocida por lo humanos.
Gracias a esta transformación no requiere del famoso macun para volar, a diferencia del brujo corriente.
Mientras vuela, la Voladora lanza desagradables gritos a modo de histéricas y burlonas carcajadas
Hay quienes dices que no es la Voladora quien remonta vuelo, sino que en su lugar lo hace el Diablo en persona, mientras ella permanece en tierra en actitud y movimiento de volar.
La Voladora termina su misión al amanecer, y en ese momento debe volver a tierra y tragar sus intestinos para recuperar su forma humana.
Si alguien llegara a robar la lapa con sus intestinos, la Voladora estaría condenada a permanecer bajo la forma de ave durante aproximadamente un año, para luego morir inevitablemente.


EL INVUNCHE



El “Invuche” o “Machucho de la Cueva” es un monstruo que protege la entrada a la “Cueva de los Brujos”. Cuando los brujos quieren hacerse de un guardián para su cueva, ellos raptan el primogénito de alguna familia. Se dice también que muchas veces es el mismo Padre quien vende al niño, o lo da a cambio de favores por parte de los brujos.
La manera que los brujos utilizan para transformar a un niño en Invunche consiste en quebrarle una pierna, y torcérsela sobre la espalda. Luego aplican en la espalda del desafortunado niño un hungüento mágico que hace crecer gruesos pelos. Por último le parten la lengua en dos, imitando la lengua de las serpientes.
Se dice que los brujos alimentan al niño con carne de difuntos. Se dice también que primero le dan leche de “gata” (Esto no significa leche de felino, sino que se refiere a la leche de una nodriza india); cuando el Invunche es un poco más grandecito le dan carne de “cabrito” (carne de niño), y por último carne de “chivo” (persona adulta).
El Invunche no puede hablar, y sólo emite sonidos guturales, ásperos y desagradables. El Invunche obtiene su alimento de los brujos, y sólo cuando la comida escasea los brujos le permiten salir de la cueva que protege en busca de alimento.
Caminando en tres pies el Invunche vigila la cueva de los brujos. Y cuando alguien desea penetrar a ella, primero debe hacer una reverencia al Invunche y darle un beso en el ano.


EL CABALLO MARINO



Parecido a un caballo corriente, pero de largo hocico, con patas en forma de aletas y una firme cola propulsora, semejante a la cola de un pez, los Caballos Marinos habitan en gran cantidad en los mares frente a la Costa Occidental de la Isla Grande de Chiloé. Se alimentan de algas marinas, especialmente de luche y cochayuyo, por lo cual se explica su color verdoso amarillento obscuro.
Sólo los brujos pueden ver a los Caballos Marinos, y por eso son ellos quienes pueden aprovechar los servicios de estos hermosos animales.
Como son sabidos los brujos tienen la capacidad de volar, ya sea usando el macun, o transformándose en algún tipo de ave. Sin embargo las leyes de la brujería, le impiden utilizar estos métodos para llegar al Caleuche, del cual forman una importante parte de la tripulación. Para abordar el Caleuche sólo se le autoriza usar a los Caballos Marinos como medio de transporte.
Durante los recorridos del submarinos del Caleuche, los brujos aprovechan la oportunidad para elegir Caballos Marinos de su grado, a los cuales le colocan su marca para que el animal quede en forma permanente a su servicio.
Cuando el brujo necesita viajar en el Caballo Marino, se acerca a la orilla del mar y lanza cuatro silbidos especiales. Con el último silbido, aparece el Caballo marino siempre fiel y atento al llamado de su amo, el cual se acerca al brujo, entonces éste lo enlaza con una cuerda hecha de sargazo y le palmotean las ancas, para luego subirse al suave lomo del animal. Luego el Caballo Marino se desliza velozmente tras el Caleuche, dejando una estela en la superficie de las aguas y adelantándose a cualquier otra criatura marina.
Cada brujo puede tener más de un Caballo Marino. Los hay pequeños para uso personal, y otros tan grandes que pueden transportar comitivas completas de 13 brujos.
Los caballos marinos tiene una corta vida de sólo 4 años y cuando mueren se convierte en gelatina, que luego se disuelve en el mar.

EL VILPOÑI



El Vipoñi (de viluserpiente, reptil y poñipapa, patata) es un reptil muy parecido a una lagartija, pero de gran tamaño. Durante el día permanece oculto durmiendo bajo la paja almacenada en galpones o “campanarios” donde se guarda parte de las cosechas. Se alimenta de ratones y arañas, que abundan en su escondite, protegiendo así indirectamente la cosecha de su algunos Brujos, que tienen el privilegio de contar con los servicios de este animal.
Al caer la noche despierta muy hambriento, y orientado por las órdenes de su dueño come los tiernos tallos de las siembras de papas de infortunados agricultores que no han pagado al brujo por la protección de sus cosechas.
El daño es tan severo, que a veces las cosechas quedan totalmente arruinadas. Gracias a la magia brindada por el brujo, junto con mermar la producción de los campesinos que se negaron a pagar el tributo, aumenta la producción de los sembradíos de su amo y de los que si pagaron sin protestar para asegurar el rendimiento de sus cosechas de papas.
Cuando la temporada de cosechas termina, el Vipoñi entra en hibernación y despierta sólo cuando tiene hambre.

EL COO



Para el cumplimiento de determinadas funciones, los brujos disponen de diversas criaturas, especialmente aves. Estos animales, a los cuales de les han transmitido algunas cualidades mágicas, realizan misiones definidas por los brujos, evitando así estos últimos su comprometedora presencia en el lugar de los hechos.
El Coo es una de estas criaturas, cuyo aspecto es el de un ave de color pardusco, de grandes ojos redondos y brillantes, muy parecida en tamaño y formas a la lechuza, suponiéndose por esto que pueda tratarse de alguna de ellas, que ha sido tomada al servicio de un brujo.
En obscuras y tempestuosas noches el Coo avanza en vuelos verticales u oblicuos, hasta la solitaria casa de campo o de algún pequeño villorrio; se acerca a la ventana, débilmente iluminada por la tenue luz de una vela, o de un titilante mechero; agita sus alas y golpea con ellas los vidrios; por instantes se detiene, atrayendo la atención del enfermo que yace postrado en su humilde lecho, y la de sus familiares, que aterrados clavan la vista en la ventana, pues saben que esa siniestra figura, anuncia a través de sus ojos movedizos y chispeantes, el dictamen de la brujería, es decir el fatal y próximo desenlace de la convalecencia del enfermo.

LA QUEPUCA



Piedras de Sílice, poderosamente mágicas, que usan los brujo en los ritos de fertilización.
Las quepucas son dos piedras (hembra y macho), que son tomadas por el brujo para frotarlas sobre las semillas de papa, antes de ser sembradas en el papal.
El rito se completa una vez que el papal comienza agarran; entonces antes de que salga el sol se queman flores de papa en honor a las Quepucas.

Conclusión


Sentimos frustración porque en ocasiones nos dábamos cuenta que nos habíamos desviado mucho del tema. Pese a todo, evaluamos esta investigación como algo muy positivo que nos sirvió para aprender nuevas cosas y vivir nuevas experiencias como estudiantes.
Estas diferencias que producían según nuestra hipótesis un efecto positivo o negativo, en la realidad, no producen un efecto mayor con respecto que perjudique o impulse la practica de brujería y magia negra. Por lo tanto, la variable educación no se relaciona con el fenómeno estudiado.
Las primeras cuentan con un mayor conocimiento de las consecuencias de las practicas de brujería y magia negra, ellos mismos nos indicaron “todo el mal que uno puede hacer se devuelve”, de esta forma vemos un cierto temor frente a estas practicas, quizás los urbanos por desconocimiento son menos inhibidos.
Para finalizar, comentaremos que nuestra hipótesis se cumplió en parte, puesto que habíamos incluido en ella a las creencias religiosas como un factor o variable. Sin embargo, lo que no supusimos fue que iba a ser la más importante, por sobre la educación, la familia y tradición, e incluso el progreso científico, que si bien es importante con relación al escepticismo de las personas frente al tema, no determina a las demás variables como lo hace  las creencias religiosas.

Bibliografía



- “Ritos de vida y muerte: brujas y hechiceras”, Sonia Montecino, Editorial Sernam, Primera edición 1994. Colección: Mujeres en la cultura chilena.
- En la pagina web   (WWW.RINCONDELVAGO.CL)
- En la pagina web   (WWW.INE.CL)
- En la pagina web   (WWW.ICARITO.CL)
- En la pagina web    (WWW.BRUJERIA.COM )
- En la pagina web    (WWW.PROFESORES.CL)
- Biblioteca de consulta Microsoft encarta 2003

Autor:

Ricardo Faundez Carrasco





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