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Camino de Santiago parte 3 - Monografía



 
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EL CAMINO EN BICICLETA


A pie, a caballo (también en barco durante parte del trayecto) eran las únicas formas de
peregrinación posibles durante la Edad Media. La aparición de medios de locomoción nuevos no hizo variar este reconocimiento expreso, acreditado por la Compostela, salvo en un único caso, el de la bicicleta.

Numeros factores, característicos de la peregrinación y de la actividad ciclista, debieron influir en esta sabia decisión. En efecto, la velocidad y los cambios de ritmo se complementan aquí con el esfuerzo físico y el sentido de la autosuperación, mientras se libera la mente, facilitando reflexión y cierto clima de soledad, todo ello compatible con el viaje en grupo y el ejercicio de la soliradidad.
El presente folleto, síntesis de una publicación de Sempre no Camiño, quiere ser util en esta
aventura peregrina y servir de guía específica para este humilde y hermoso vehículo: la bicicleta.


INTRODUCCION


El objeto de esta guía no es otro que el de tratar de acompañar de la manera más sencilla y eficaz posible a quien se decida a efectuar el Camino de Santiago en bicicleta por su trazado “original”, esto es, por el mismo que tradicionalmente realizan los peregrinos de a pie. Tratar, en el fondo, de detallar el recorrido a fin de que el peregrino no se pierda a lo largo de los más de 800 kilómetros de laberíntica ruta, y tratar de insinuar, sólo insinuar, todas aquellas posibilidades que el Camino ofrece a quien lo recorre desde cualquier ámbito posible: artístico, cultural, histórico, paisajístico y, por qué no, gastronómico, festivo, lúdico, etc.

Por ello, se han hecho especial hincapié en el aspecto gráfico, confeccionando 15 mapas en los que se detalla el secular trazado de la ruta jacobea, recorrida hasta hace bien poco tan sólo por los peregrinos pedestres y que ahora, gracias a las bicicletas de montaña, también pueden afrontar los peregrinos ciclistas.

Estos mapas ofrecen una información muy práctica ya que además de señalar el itinerario a seguir, informan, mediante un código de colores, del tipo de terreno por el que transita la ruta, dato éste de gran interés para programar nuestro recorrido. Además, se incluyen 15 gráficos en los que se presenta el perfil detallado de cada una de las etapas en las que se ha dividido el Camino; división que, por otra parte, es absolutamente arbitraria, y que cada cual podrá modificar en función de sus propios intereses, su capacidad física o su disponibilidad temporal.

Recorrer el Camino de Santiago en bicicleta de montaña no es tarea sencilla, si bien se puede considerarse al alcance de cualquier persona con una mínima preparación física. Y no es tarea sencilla porque son casi 800 kilómetros que transitan en su mayor parte por pistas y caminos de tierra, a menudo con muchas piedras, y muy propensos a encharcarse durante buena parte del año.

Son casi 800 kilómetros, de los cuales, aproximadamente la mitad, discurren por zonas con una accidentado perfil, salpicado de continuas subidas, bajadas, y algún que otro puerto de considerable entidad. Pero también son 800 kilómetros que el peregrino puede planificar a su antojo, teniendo en cuenta su preparación física y el tiempo de que dispone.

Los factores claves que hay que tener muy en cuenta antes de iniciar el recorrido son: la preparación de la bicicleta, la preparación física, la alimentación en marcha, la planificación del trayecto, el previsible estado de la ruta y el equipaje a transportar.


LA PREPARACION DE LA BICICLETA



El equipamiento básico de cualquier bicicleta de montaña suele ser suficiente para afrontar con una mínimas garantías técnicas una ruta como el Camino de Santiago. Conviene, eso si, comprobar que todo está perfectamente ajustado y sincronizado, y no esperar al día de la partida para estrenar la bicicleta.

De todos modos habrá que añadir obligatoriamente una serie de complementos como, por ejemplo, las alforjas y la parrilla portaequipajes sobre la rueda trasera. Será aquí donde transportemos el grueso de nuestro equipaje.

Otro complemento de gran utilidad es el triángulo hombrera que se coloca bajo el sillín. En él puede tener cabida el equipo de herramientas. Por último, podemos completar la zona de carga de nuestra bicicleta con unas pequeñas bolsas que se adosan al manillar y que son muy útiles para llevar tanto la documentación propia como la de la ruta. (Es muy importante aprender a ordenar de manera equilibrada y compensada todo nuestro equipaje en los diversos lugares habilitados en la bicicleta).

Si la bicicleta no dispone de rastrales o calapiés es conveniente instalárselos. Los cuernos acoplables al manillar de la bicicleta de montaña pueden ser otro elemento de gran utilidad especialmente para los tramos de carretera en las que con frecuencia sopla un fuerte viento.

Resulta muy interesante (casi básico) instalar también un velocímetro con cuentakilómetros.
Facilitará mucho la compresión de la cartografía y nos ayudará en la planificación de la ruta sobre la marcha.

LA PREPARACION FISICA



Hay que distinguir en este apartado la preparación que deberán seguir los ya iniciados en recorridos en bicicleta de montaña de la que realizarán quienes se acercan por primera vez a una gran travesía en este medio.

Para los primeros bastará con mantener un ritmo de salidas en bici más o menos estable y acostrumbrarse a algunos elementos que pueden resultar novedosos. Así, por ejemplo, es importante aclimatarse a viajar por estrechos senderos o salvar fuertes pendientes con las alforjas de la bicicleta cargadas. Asi mismo, será interesante perfeccionar la técnica sobre zonas rocosas y con musgo.

Los no iniciados deberán comenzar por un proceso lento de aclimatación tanto a la propia bicicleta como a los recorridos por caminos, senderos y zonas de firme irregular. No conviene obsesionarse por hacer kilómetros. Es suficiente empezar la preparación un mes antes de iniciar el Camino.

Ahora, eso si, habrá que entrenar un poco cada día, aumentando gradualmente las distancias y la complejidad del recorrido. Durante la última semana habrá que entrenar ya con las alforjas sobre la bicicleta y utilizando los mismos materiales que se van a llevar luego. Es fundamental no dejar nada sin probar antes de partir, desde el calzado hasta los frenos, pasando por el inflador, maillot… etc.

Es muy importante ser capaz de solventar por uno mismo los pequeños problemas mecánicos que sin duda van a surgir en algún momento del recorrido: pinchazos, rotura y tensado de cables de frenos o desviadores, ajuste de zapatas, salidas de cadena, etc.

LA PLANIFICACION DEL RECORRIDO



La división del recorrido en 15 etapas que aquí se presenta tiene simplemente un carácter indicativo.

Se ha tratado de conjugar el interés histórico-artístico o la tradición jacobea de las poblaciones elegidas como final de etapa con un recorrido asequible para un ciclista de tipo medio.

El Camino de Santiago nunca debe convertirse en una carrera hasta Compostela y por ello resulta aconsejable contemplar siempre un amplio margen en el que tengan cabida todos aquellos alicientes que sin duda el peregrino irá encontrando en su travesía.

A la hora de planificar el recorrido se ha de tener en cuenta, en primer lugar, la disponibilidad temporal. No conviene obsesionarse por avanzar. Resulta mucho más gratificante dejarse acompañar por la armoniosa cadencia que genera la propia ruta y aprovechar al máximo las jornadas de que se dispongan.

Otro factor fundamental a la hora de hacer planes es la propia preparación física. No basta sólo con contabilizar los kilómetros del recorrido elegido.

Hay que tener en cuenta otros factores como son el perfil del mismo o el tipo de superficie por el que se transita.

En el Camino, las obsesiones son malas compañeras, y en caso de que no se vea con claridad la posibilidad de llegar hasta el punto prefijado como final de etapa es más aconsejable buscar refugio en otro lugar que aventurarse a intentar llegar a la meta prevista con el riesgo de una posible pérdida cerca de la noche.

El lugar elegido para pecnoctar es otro de los factores que deben influir en la planificación de la ruta, tratando de contemplar siempre una posibilidad alternativa próxima al lugar elegido como fin de etapa. No hay que olvidar que son los peregrinos de a pie quienes tienen prioridad en los refugios y que puede ocurrir por tanto que éstos no dispongan de plazas suficientes para acoger a los ciclistas.

Una correcta planificación de la ruta nos facilitará el hecho de disfrutar en plenitud del Camino de Santiago, evitando tanto la obsesión por avanzar (lógica al principio) como las angustiantes prisas de última hora.

EL ESTADO DE LA RUTA



El estado de la ruta variará sustancialmente en función de la época del año en que realice el Camino de Santiago. Los elementos que determinarán la bondad o no del recorrido son fundamentalmente tres: el calor, la lluvia y las zonas encharcadas o embarradas.

Sin duda, la fecha óptima para iniciar el Camino de Santiago es durante la primera quincena del mes de Septiembre. Superados los rigores estivales, el peregrino dispondrá aún de numerosas horas de luz en las que podrá disfrutar de un paisaje espectacular inundado de tonos otoñales. Otra buena época es desde finales de mayo hasta principio de julio. En estas épocas prácticamente se puede rodar desde el amanecer hasta la puesta del sol y será raro encontrar zonas embarradas.

Los meses de julio y agosto son, por razones obvias, los más utilizados para efectuar el Camino de Santiago. En esta época del año habrá que aprovechar las primeras horas del día y las últimas para afrontar los recorridos en bicicleta. Especialmente en la meseta el sofocante calor y la falta de agua pueden causar importantes problemas a quien no tome las oportunas medidas al respecto.

Desde noviembre hasta mayo el Camino es prácticamente intransitable en bicicleta. Lluvia, nieve y barro probablemente nos esperen desde el principio y hasta el final del mismo, pero tan desagradable puede ser tener que soportar el intensísimo frío que, durante todo el día, hace en las zonas de la meseta y el páramo.

Durante los primeros meses de la primavera y al comienzo del otoño, el Camino de Santiago se manifiesta en plenitud. Los paisajes alcanzan en estas fechas sus imágenes más impresionantes combinando una infinidad de matices que los convierten en un espectáculo sobrecogedor. El riesgo está, logicamente, en la inestabilidad climatológica, principalmente las frecuentes lluvias, que nos pueden complicar seriamente algunas etapas.

EL EQUIPAJE



El equipaje ha de reducirse la mínimo imprescindible ya que sólo dispondremos de dos pequeñas alforjas en la rueda trasera (no utilizar nunca alforjas en la rueda delantera para este tipo de trayectos), una parrilla y, opcionalmente un bolso portadocumentos en el manillar (que puede ser sustituido por una pequeña mochila a la espalda, siempre y cuando ésta no se cargue con excesivo peso).

Para efectuar la ruta debemos contar con la indumentaria apropiada. El equipo básico consiste en maillot y culotte (no sirve un pantalón corto normal), bota de bicicleta de montaña o zapatilla de suela dura, guantes (en verano se agradecen los que no tienen dedos), gafas de sol, sombrero o visera, y un chubasquero ligero. Por supuesto, nunca debe olvidarse el casco.

Si el Camino se va a realizar en otra ocasión que no sea verano habrá que añadir un maillot térmico, un culotte largo, un gorro de montaña y guantes de neopreno.

Otros elementos básicos son, por supuesto, el saco de dormir y la esterilla o foan (si bien ésta puede obviarse en los recorridos veraniegos), así como un equipo instrumental mínimo para pequeñas reparaciones compuesto al menos por una cámara y un kit de reparación de pinchazos, un juego de llaves hexagonales, un destornillador recto y otro de estrella, una llave fija, tres desmontables, un juego de zapatas, un cable de freno y el inflador.

El equipaje personal debe ser minimo y muy ligero. Bastará con un par de camisetas de algodón, calcetines, un bañador, un forro polar o ropa de abrigo, unas zapatillas ligeras, un conjunto de ropa de calle, toalla, útiles de aseo (muy importante incluir la crema solar, sea cual sea la época del año), ropa interior y la documentación personal.

Hay ya algunos albergues que disponen de lavadora y si no es así, lo que sin duda no faltarán son ríos en los que poder hacer una básica colada.

Además de lo ya nombrado habrá que incluir una linterna o frontal, una cantimplora (de no más de un litro) y la documentación de la ruta. Es recomendable sacar fotocopias de la cartografía que es lo que básicamente se va a utilizar. Es mucho más cómoda a la hora de utilizarla (incluso sobre la marcha) y evita el deterioro de las guías.

A este equipaje hay que añadirle un plástico de un tamaño suficiente como para cubrir las alforjas y el saco. Este plástico, bien doblado, apenas ocupará espacio y nos puede evitar la muy desagradable sorpresa de ver como una tormenta o una jornada de lluvia empapa todas nuestras pertenencias.

Ya sólo falta adosar la típica vieira jacobea en algún lugar de nuestra bicicleta e iniciar la marcha.

RUTAS DEL CAMINO EN BICICLETA



-SAINT JEAN PIETAD DE PORT-RONCESVALLES:


El Camino de Santiago no tiene un punto de partida. De hecho, ni siquiera existe un sólo camino. El hecho de tomar Saint Jean Pied de Port como punto de partida se debe exclusivamente a cuestiones tradicionales. Cierto es que el punto de inicio por excelencia es Roncesvalles, ya en territorio español, pero, francamente, desechar estos apenas 30 kilómetros que separan las vertientes norte y sur de la cordillera pirenaica supone privar al peregrino de uno de los tramos más bellos y emotivos de todo el Camino de Santiago.

Esta primera etapa ofrece dos posibles rutas, ambas de arraigada tradición jacobea.
La primera de ellas, denominada “Ruta de los Puertos de Cize” es mucho más dura pero también mucho más gratificante. Majestuosos paisajes pirenaicos y frondosos bosques caducifolios se suceden en un recorrido del que sólo su primera parte discurre por asfalto. El descenso desde Orzanzurrieta hasta Roncesvalles es uno de los tramos más sugerentes de todo el Camino.

La segunda ruta, denominada “Ruta de Valcarlos” presenta un recorrido más asequible y es menos espectacular, pues buena parte de ella discurre por el encajonado valle del Río Pequeño Nive.

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Saint Jean Pied de Port, Alto de Ibañeta, Roncesvalles


REFUGIOS Y ALBERGUES



Roncesvalles (50)

-RONCESVALLES-PAMPLONA:



El Camino deja atrás el Pirineo para descender en busca de los grandes ríos mesetarios. Esta transición pondrá en contacto al peregrino con diversos habitats naturales. Al gran bosque pirenaico le sucederán los pequeños bosques de robles y alguna que otra repoblación de coníferas que, a su vez, irán dejando paso a las tierras de labor y los campos de secano.

Sobre el perfil, la etapa parece un cómodo descenso sólo alterado por la encantadora ascensión al Alto de Erro, pero la realidad es que la mayor parte del trayecto discurre por continuos y tortuosos toboganes que convierten a esta etapa en un “rompepiernas”.

Este recorrido nos permitiría disfrutar de la majestuosidad de los pequeños pueblos navarros, muchos de los cuales cruzaremos por su Calle Real o de los Peregrinos.

La etapa no presenta excesivas dificultades técnicas, salvo el descenso del Alto de Erro y el tramo final de la misma, a partir de Zabandica. En caso de lluvia es aconsejable que ambos tramos se realicen por la carretera.

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO


Viscarret, Pasos de Roldán, Zubiri, Villaba, Pamplona.

REFUGIOS Y ALBERGUES



Zubiri (16), Larrasoaña (20), Arre (16), Pamplona (20).

-PAMPLONA-ESTELLA:



En su tránsito hacia la Ribera, esta etapa atraviesa el corazón de la vieja Navarra por tierras secas y alomadas, salpicadas de pueblos en los que aún se conserva un marcado sabor medieval, pueblos como Genduleain o Cirauqui, encaramados en cerros y oteros, y otros muchos en lamentable estado de abandono.

A mitad de etapa se encuentra uno de los hitos del Camino de Santiago, la localidad de Puente La Reina, lugar de confluencia de las dos principales rutas jacobeas españolas, la que entra por Somport, y la que nosotros seguimos desde Saint Jean Pied de Port.

En Puente La Reina encontraremos el símbolo más representativo del Camino de Santiago a su paso por Navarra: el Puente de los Peregrinos, construido en el S.XI.

El perfil de esta etapa no ofrece grandes dificultades, salvo el tramo final de la subida al Alto del Perdón. No obstante, en caso de lluvia, el terreno arcilloso de los campos de cultivo por los que transcurre buena parte del recorrido se convierte en un barrizal por el que se hace muy difícil avanzar sobre la bicicleta.

Estella, con su importante conjunto histórico monumental de honda tradición jacobea, es el punto final idóneo para este recorrido por las tierras bajas de Navarra.

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Alto del Perdón, Puente La Reina, Cirauqui, Estella


REFUGIOS Y ALBERGUES



Cizur Menor (15), Puente La Reina (73), Estella (22).


-ESTELLA-LOGROÑO:



Es esta la última etapa que el peregrino afronta en dirección suroeste. A partir de Logroño, el Camino enfila la ruta de poniente, ruta que no abandonará hasta la mismísima Compostela.

Esta cuarta etapa del Camino de Santiago es de nuevo una etapa “rompepiernas”, con contínuos repechos en los que además el viento suele convertirse en desagradable compañero de ruta.Los campos de cereal y las viñas apenas ofrecen abrigo, y las sierras que se avistan al norte estan demasiado lejos como para buscar cobijo en sus laderas.

Nada más abandonar Estella, el Camino se acerca hasta el Monasterio de Irache, uno de los monasterios más antiguos de Navarra. De nuevo el Camino recorre pequeños pueblos que conservan todo su sabor tradicional. Algunos, se divisan ya desde lejos, y sobre ellos destacan las solemnes torres de sus iglesias. Es el caso de Torres del Río, con su peculiar templo de influencia mudéjar, o de Viana, enclavada sobre una colina dominadora del valle del Ebro. Tras cruzar este río por el histórico Puente de Piedra, el peregrino se sitúa ya en las puertas de la capital riojana. Como ya se señaló, la principal dificultad de esta etapa suele ser el fuerte viento que en esta zona sopla la mayor parte del año. En caso de lluvia, también podemos tener problemas con el barro, pues buena parte del trayecto se realiza por caminos y senderos entre campos de labor.


LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO


Irache, Torres del Río, Viana, Logroño


REFUGIOS Y ALBERGUES



Los Arcos (R*), Viana (40), Logroño (50)

-LOGROÑO-SANTO DOMINGO DE LACALZADA:



La Sierra de la Demanda al sur, y la Sierra de Cantabria al norte flanquean el extenso valle del Ebro por el que transita nuestro recorrido en esta etapa, lo que favorece el hecho de que en esta llanura habitualmente sople también un fuerte viento que endurece aún más el recorrido que ya de por sí lo es.

De nuevo las viñas conforman el paisaje que rodea al peregrino en su rodar por entre campos de labranza a través de caminos, en ocasiones, bastante deteriorados por las roderas que dejan los vehículos agrícolas. Estos terrenos, sumamente arcillosos y bastante removidos se convierten en los días de lluvia en tremendos barrizales por los que resulta imposible rodar sobre la bicicleta.

Antes de llegar a Santo Domingo, nuestra ruta recorre poblaciones de gran interés, como Navarrete o Nájera, la histórica capital del La Rioja. De Santo Domingo de la Calzada se dice que es una de las ciudades fundamentales del Camino de Santiago. Todo lo que es, incluida su propia existencia fundamental, se debe al Camino, ya que fue el propio santo quién despejó el bosque que existía donde hoy se asienta la ciudad, quien construyó el Camino entre Nájera y Redecilla, quien edificó el soberbio puente de 24 arcos sobre el río Oja, y quien levantó la iglesia y el antíguo Hospital de Peregrinos (hoy Parador Nacional).

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Navarrete, Nájera, Santo Domingo

REFUGIOS Y ALBERGUES



Nájera (14), Azofra (16), Santo Domingo (140)

-STO. DOMINGO-BURGOS:



Los Montes de Oca, extremo occidental de la Sierra de la Demanda, suponen el límite natural de las tierras castellanas. También históricamente estos montes fueron frontera geográfica, como recuerda el poema de Fernán Gonzalez: < Entonces era Castillea un pequeño rincón / era de castellanos Montes de Oca mojón>.En su ascensión, atravesaremos el que será el último bosque que encontremos hasta llegar a las tierras del Bierzo.
Superado el duro puerto de La Pedraja, el peregrino se verá recompesado por uno de esos rincones sublimes que se hayan dispersos a lo largo de toda la Ruta Jacobea; es el Monasterio de San Juan Ortega, que anticipa la entrada a la ciudad más poblada por la que pasa el Camino.
El hecho de quedar aún hoy al margen de las modernas vías de comunicación ha permitido conservar este conjunto monumental en un entorno natural privilegiado y con un ambiente sobrecogedor, acentuado por el silencio y la soledad que, durante buena parte del año, sólo se ve alterada por el paso de los peregrinos.
Superado este hito jacobeo, de nuevo la llanura y un caos de laberínticas pistas nos situarán a las puertas de la capital burgalesa, que junto a León y la propia Compostela conforman los principales núcleos del Camino.


LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Redecilla del Camino, Belorado, Villafranca, San Juan de Ortega, Burgos.

REFUGIOS Y ALBERGUES



Grañón (R), Redecilla del Camino (20), Belorado (22), Villafranca (30), San Juan de Ortega (60).

-BURGOS-CARRION DE LOS CONDES:



Es ésta también una etapa engañosa. Sobre el papel, el peregrino espera una cómoda travesía por la llanura burgalesa, quizá sólo importunada por el implacable sol mesetario o por el barro entre los campos de cultivo.
Nada más lejos de la realidad. Contínuos repechos ascienden y descienden por una sucesión de pequeñas colinas que no parece tener fin. Coronada una, se advierte ya en el horizonte la siguiente. A cambio, las impresionantes panorámicas que se nos ofrecen desde cada una de estas atalayas, recompensan al peregrino en su acercamiento al páramo. Es el caso de Catrojeriz, a cuya salida se halla el Teso de Mostelares y que, posiblemente, sea el punto del Camino desde el que la vista alcanza mayor distancia en las cuatro direcciones.
En esta etapa encontraremos importantes hitos jacobeos. El primero, el Puente Fitero, soberbio puente de once arcos levantado sobre el río Pisuerga en el siglo XII. Tras cruzar el puente, ya en la provincia de Palencia, el peregrino se adentra por Tierra de Campos. Ya en Frómista, se encuentra la Iglesia de San Martín, considerada el ejemplo más representativo del románico español. La Iglesia de Villalcázar de Sirga, con dimensiones de auténtica catedral, es también una de las más representativas del estilo. Carrión de los Condes cuenta, por su parte, con tres Monumentos Nacionales, de entre los que destaca el Pantócrator de la Iglesia de Santiago, obra cumbre de la escultura románica.

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Castrojeriz, Frómista, Villasirga, Carrión.

REFUGIOS Y ALBERGUES



Tardajos (10), Hontanas (16), Castrojeriz (40), Itero de la Vega (16), Boadilla del Camino (20), Frómista (80), Población de Campos (10), Villasirga (20), Carrión(90).

-CARRION-SAHAGUN:



El peregrino se encuentra aproximadamente en la mitad de la Ruta. Puede tomarse por lo tanto esta etapa como de relativo reposo. En cualquier caso es ésta una etapa sorprendente. La, a priori, tediosa llanura castellana se convertirá a medida que el peregrino transita por ella en una auténtica caja de sorpresas. De repente todo el páramo parece tomar vida y desaparece por completo la sensación de monotonía que uno espera de este trayecto. Eso si, la infinita planicie castellana castiga con un inmisirecorde sol durante los meses de estío, sólo aliviado por las aisladas hileras de chopos que se elevan en las vegas de los pequeños arroyos y por las alamedas que se encuentran en el centro de los pequeños pueblos.

El recorrido presenta dos partes claramente diferenciadas. Los primeros 16 kilómetros se realizan por entretenidos caminos que discurren entre campos de trigo, mientras que el resto coinciden, básicamente, con el trazado de la N-120, por lo que carecen de mayor interés.

Destaca la villa de Sahagún, íntimamente ligada a la Orden del Cluny, principales impulsores del Camino.
Sahagún fue durante la Edad media el foco más significativo del estilo conocido como románico-mudéjar, del cual las Iglesias de San Tirso (s. XII) y San Lorenzo (s.XIII) son el máximo exponente.


LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Sahagún


REFUGIOS Y ALBERGUES



Calzadilla de la Cueza (14) , Terradillos de los Templarios (12), Sahagún (12)

-SAHAGUN-LEON:



Cruzado el río Cea dejamos atrás la Tierra de Campos para adentrarnos en el solitario páramo leonés. El paisaje se hace cambiante y el suelo accidentado y pedegroso. No en vano esta zona es conocida por los lugareños como “Tierra de Cantos”.

El peregrino afronta en esta etapa uno de los trayectos más impactantes de toda la Ruta: la travesía del más austero páramo, inclemente tanto en invierno como en verano. Para atravesarlo, los peregrinos han optado a lo largo de los siglos por dos recorridos paralelos pero bien diferenciados. Por una parte, el Camino Real Francés, más humanizado y recientemente acondicionado con una pista para el tránsito rodado y zonas de recreo y arbolado. Por la otra, la Calzada de los Peregrinos; agreste, solitaria y contundente, páramo puro y duro. Si el peregrino quiere de verdad sentir en plenitud el Camino, no puede por menos que elegir este segundo itenerario.

En cualquiera de los casos, en verano conviene iniciar la ruta a muy primera hora de la mañana y bien provistos de agua. Reconfortado por tan intenso recorrido, el peregrino llega a León, ciudad en la que le espera uno de los conjuntos artísticos más importantes del Camino, destacando su catedral (cumbre del gótico), la Basílica de San Isidoro y el Hospital de San Marcos.


LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Mansilla de las Mulas, León

REFUGIOS Y ALBERGUES



Calzada del Coto (36), Calzadilla de los Hermanos (20), El Burgo Ranero (40), Reliegos (R), Mansilla de las Mulas (60).

-LEON-ASTORGA:



Ultima etapa de transición antes de afrontar las duras jornadas de la montaña leonesa. El trayecto discurre por el páramo leonés, mucho más humanizado que el páramo palentino. Es ésta una zona de paisaje poco definido. La sucesión de poblados, todos ellos de similares características, nos irán acercando hasta otra de las comarcas sumamente interesantes del Camino: la magaratería.

En el kilómetro 33 de la etapa se encuentra el Puente del Paso Honroso sobre el río Orbigo, puente que evoca el famoso desafío realizado por el caballero leonés Suero de Quiñones, quien en el año jubilar de 1434, y merced a un compromiso adquirido con una dama se obligó ante el Apostol a defender este paso hasta romper 300 lanzas, tras lo cual peregrinó hasta Compostela.

Ya en Astorga, la estratégica Astúrica Augusta de los romanos, confluencia de seis vías, de las rutas arrieras y, por supuesto, del Camino de Santiago, destaca el conjunto monumental formado por su Catedral (gótico-flamígero) y el Palacio Episcopal, obra de Antonio Gaudí. Pero además, la capital de la magaratería conserva aún ese sabor tradicional que tienen los pueblos maragatos y cuyos máximos exponentes recorreremos en la siguiente etapa.

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Virgen del Camino, Hospital de Orbigo, Astorga.

REFUGIOS Y ALBERGUES



Villadangos del Páramo (40), Hospital de Orbigo (49), Astorga (12).


-ASTORGA-PONFERRADA:



La Maragatería y el Bierzo, dos de las comarcas más singulares de la península son recorridas por esta etapa del Camino de Santiago, etapa que significa una brusca transición entre las rectas de la llanura paramera y los serpenteantes caminos y carreteras en contínuas subidas y bajadas que nos esperan, ya hasta Compostela.

El techo del Camino, la Cruz de Ferro (1.504 m) separa estas dos comarcas. En su ladera oriental , los maragatos, un pueblo de orígines desconocidos y marcada singularidad étnica que conservaba hasta hace bien poco una organización social cerrada, casi tribal, ajena a cualquier influencia externa. Los maragatos, conocidos arreiros y mercaderes, crearon una importante red de comunicaciones entre Galicia, Asturias y la meseta. La llegada del ferrocarril los obligó a emigrar, dejando estos pueblos, quizá los más bonitos del norte de España, en un lamentable estado de abandono.
Al otro lado del Monte Irago, la Hoya del Bierzo, un impresionante espacio natural cerrado al noroeste por las Sierras de Los Ancares y de O Caurel, y al sureste por los Montes de León. La proliferación industrial de Ponferrada y, en particular, una central térmica cuyas gigantescas chimeneas se levantan arrogantes en pleno centro del valle, desvirtúan un tanto su idílica imagen.

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Castrillo de Polvazares, Rabanal del Camino, Molinaseca, Ponferrafa.

REFUGIOS Y ALBERGUES


Murias de Rechivaldo (20), Castrillo (20), Rabanal (61), El Acebo (R), Molinaseca (30).

-PONFERRADA-O CEBREIRO:



A estas alturas de ruta, un vistazo al perfil de esta etapa atemoriza a cualquiera. No es para menos. En los últimos ocho kilómetros se salva un desnivel de 690 metros. Pero en el Camino los baremos estadísticos establecidos al uso no suelen ser de utilidad, y así suele ocurrir que este duro tramo acaba siendo uno de los que el peregrino guarda un mejor recuerdo, uno de los más gratificantes. La espectacularidad del paisaje, la sensación de sentirse ya en Galicia, a las puertas de Compostela, y el impacto que provoca la llegada al pequeño pueblo de O Cebreiro, compensan el esfuerzo de ascender estos montes , los más temidos por los peregrinos medievales.

Los primeros kilómetros de la etapa resultan monótonos. Una sucesión de pueblos y tramos de carretera nos situarán en Villafranca del Bierzo, con un importante conjunto monumental en el que destaca su Iglesia de Santiago, del siglo XII, y que contaba con la particularidad de ser la única, aparte de la Catedral compostelana, que tenía el privilegio de conceder las indulgencias plenarias a aquellos peregrinos que enfermos, exhaustos o incapacitados no pudiesen continuar el Camino.
A partir de Villafranca el Camino asciende por el angosto valle del río Valcarce, bordeando empinadas laderas pobladas de castaños y carballos. Ya en la parte superior el bosque desaparece y divisamos la redondeada silueta del monte de O Cebreiro.

LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Cacabelos, Villafranca, O Cebreiro


REFUGIOS Y ALBERGUES



Camponaraya (R), Cacabelos (12), Villafranca (120), Vega de Valcarce (21), O Cebreiro (80).

-O CEBREIRO-SARRIA:


Aunque sobre el papel esta etapa parece de cómodo descenso ( se sale a 1.300 metros de altitud y se llega a 480), no hay que fiarse. En Galicia no puede hablarse en términos absolutos ni de ascensiones ni de descensos. En la mayor parte de los caminos y “corredoiras” se suceden los repechos y las bajadas, resultando tan difícil afrontar unos como otros sobre la bicicleta. El poblado de O Cebreiro constituye un mirador excepcional en la geografía gallega. Contrasta la silueta dentada de las sierras del norte con el relieve redondeado de las que se extienden hacia el sur. Si volvemos la vista, dejamos atrás el fértil Bierzo y el valle de Valcarce. Hacia poniente, una cresta bien definida nos indica la dirección por la que seguiremos el Camino hasta afrontar el vertiginoso descenso a Sarria.

A partir de este punto la sucesión de aldeas es constante, hasta tal punto que el peregrino perderá la referncia y le resultará difícil saber exactamente en cuál de ellas se encuentra. La gentileza de los lugareños será más que suficiente para recibir todo tipo de aclaraciones.

El peregrino recorrerá en esta etapa impresionantes bosques atlánticos en los que las ramas de los carballos centenarios impiden el paso de la luz y pequeños regatos que bajan por entre las piedras mantienen el terreno siempre húmedo.


LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Triacastela, Sarria

 -SARRIA-PALAS DE REI:


El Camino de Santiago deja atrás la montaña, si es que en Galicia se deja atrás alguna vez. Esta penúltima etapa, que discurre fundamentalmente por la Vega del Sarria y el valle del Miño es un verdadero rompepiernas. Mil y una aldeas se suceden sin dar opción al peregrino a adivinar cuándo deja una o entra en otra. Las carballeiras y los castaños dejan paso a los campos de cultivo, a la vez que encontramos las primeras repoblaciones de coníferas.

A mitad del recorrido encontraremos el nuevo Portomarín. El viejo queda, desde 1962, anegado bajo las aguas del embalse de Belesar. Antes de la inundación el Camino cruzaba el río Miño por un viejo puente de piedra que todavía asoma en épocas de sequía. Sobre el moderno poblado destaca la Iglesia de San Nicolás (siglo XII), que fue trasladada piedra a piedra desde su anterior emplazamiento.

Otro importante jalón jacobeo es el Monasterio de Vilar de Donas, templo románico y Monumento Nacional que hoy, incromprensiblemente, queda apartado de la ruta tradicional. Este monasterio fue lugar de enterramiento de los caballeros santiaguistas, y aún se conservan varios sepulcros de algunos de estos caballeros protectores del Camino.





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