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Camino de Santiago parte 4 - Monografía



 
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LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Portomarín, Vilar de Donas, Palas de Rei


REFUGIOS Y ALBERGUES


Barbadelo (22), Portomarín (90), Gonzar (20), Ventas de Narón (22),Ligonde (18), Palas de Rei (49).

-PALAS DE REI-SANTIAGO:



Aun sin contar con grandes difilcutades orográficas, el recorrido de esta última etapa se hace bastante duro.
El Camino supera uno tras otro los pequeños valles que forman los ríos que descienden hasta el Tambre.
Esta sucesión de subidas y bajadas, perpendiculares al gran valle central, endurecen este recorrido. El paisaje por el que discurre este último tramo de la ruta jacobea es verdaderamente laberíntico, sobre todo en su tramo coruñés. Las aldeas se multiplican entre las plantaciones de eucaliptos, a los que, ocasionalmente, le suceden bosques caducifolios. A esto hay que añadir un trazado que, si bien ha sido recuperado en los últimos años, no evita que continuamente haya que estar cruzando a uno y otro lado la N-547 que une Lugo y Santiago.
Sólo la imprescindible emoción que siente el romero a medida que se acerca a la tan ansiada capital compostelana hará que lo de menos sea el estado de la ruta. La llegada al Monte del Gozo, desde el que ya se divisan las torres de la Catedral de Santiago da paso a un torrente de sensaciones que culminarán con la llegada a la Puerta Santa y el abrazo al Apóstol. Recuperado el aliento, Santiago ofrece con creces al peregrino la recompensa a todos los esfuerzos realizados desde que saliera de aquel pequeño pueblecito francés, en la falda del Pirineo. Es el momento de recoger la Compostela, certificación que da fe de que el peregrino ha realizado el Camino de Santiago, y acercarse a contemplar sin prisas la impresionante fachada del Obradoiro, tantas veces soñada….


LUGARES DE INTERES HISTORICO-ARTISTICO



Melide, Lavacolla, Santiago de Compostela.

REFUGIOS Y ALBERGUES



Casanova (20), Leboreiro (30), Melide (130), Ribadiso (62), Arzúa (60), Santa Irene (36), O Pino (126), Monte do Gozo (800), Santiago (119).

IMPORTANCIA DEL XACOBEO ‘93



El Xacobeo ‘93 era el momento de Galicia. Este pueblo de marcada personalidad histórica y cultural no quería olvidar la huella que en esa identidad propia dejó el Camino de Santiago. La literatura, la música, sus monumentos, sus piedras más hermosas acabaron por ser tales a través del Camino de Santiago. No sería esta la misma tierra, si no hubiera sido la Tierra de Santiago.

Era, por lo tanto, una iniciativa ya no solamente necesaria, sino justificada plenamente por la Historia.
Surge así el Plan Xacobeo ‘93, que, luego de un detallado estudio por parte de la Xunta de Galicia (Gobierno Autónomo de Galicia), fue presentado al Parlamento de Galicia y aprobado por unanimidad, en Junio de 1991. Su ejecución se encomendó a la Consellería de Relacions Institucionais e Portavoz do Goberno, cuyo titular era Victor Manuel Vázquez Portomeñe. Desde este Departamento se promovió la creación de la S.A. de Xestión do Plan Xacobeo ‘93, como órgano ejecutivo de un proyecto complejo y urgente. Esta empresa pública, que cuenta en su Consejo de Administración a todas las Consellerías de la Xunta, fue adscrita a la propia Consellería de Relacions Institucionais e Portavoz do Goberno.


Entre los objetivos del Plan estaban los siguientes:



- Recuperación y rehabilitación física del Camino Francés a Santiago, por ser este el de mayor importancia.
- Dotación de una red Pública de albergues.
- Programas de atención al peregrino y visitantes en materia de protección civil, sanidad e
información.
- Programa cultural y promocional, que implicó a todos los sectores de la cultura gallega y citó en Galicia a una buena parte de lo mejor del arte y la ciencia internacional.
- Desarrollo de programas de dinamización sociocultural y socioeconómico.
- Acciones puntuales en materia de patrimonio arquitectónico, protección jurídica y de señalización del camino.

Pasado el año 93 y logrados sus objetivos generales, ese sentido activo de permanencia de la Ruta Jacobea quedó plasmado por la Xunta de Galicia, presidida por Don Manuel Fraga Iribarne, en la estructura orgánica de la Consellería de Cultura, a través de la Dirección Xeral de Promoción do Camiño de Santiago.
Para dar un adecuado protagonismo a la ciudad de Santiago de Compostela, como meta del Camino, las tres Administraciones (Central, Autonómica y Local) impulsaron y potenciaron el Real Patronato de Santiago, presidido por el Rey de España, cuyo inestimable apoyo fue vital para llevar a cabo las iniciativas en curso. El órgano ejecutivo de este Real Patronato es el Consorcio de la ciudad de Santiago.

El 5 de mayo de 1992 se crea en Santiago el Consejo Jacobeo, organismo en el que están representadas las Comunidades Autónomas recorridas por los Caminos Norte y Francés (Aragón, Navarra, La Rioja, País Vasco, Cantabria, Asturias, Castilla-León y Galicia), así como el Gobierno Central a través de los Ministerios de Cultura, Asuntos Exteriores, Economía y Hacienda, Comercio y Turísmo y Obras Públicas y Transportes.

La colaboración puntual con la Xunta de Galicia de distintas instituciones, asociaciones o entidades privadas fue también decisiva para los positivos resultados del Xacobeo ‘93.


LA CULTURA, LA ESTRELLA



En el Xacobeo ‘93, el Camino de Santiago ha sido lo que siempre fue: Un gran catalizador cultural y europeísta.
La oferta de dinamización cultural se configuró con la suma de 7 programas distintos:

Espectáculos dirigidos a las 7 grandes ciudades gallegas
Acciones culturales y festivas en las villas de la Ruta
Congresos y encuentros científicos en torno al Camino de Santiago y las más diversas áreas del saber
Certámenes que apoyaron la creación en el ámbito gallego,
Exposiciones de divulgación
Publicaciones de estudios jacobeos
Grabaciones musicales
Un público superior al millón y medio de personas participó en este diversificado programa cultural y de espectáculos.

PROGRAMA DE ESPECTÁCULOS



De esta programación, los macroconciertos sobresalieron por ser, en muchos casos, únicos. Es el caso del Concierto de los Mil Años, celebrado en A Coruña y en donde se dieron cita las leyendas vivas del rock internacional, como son: Sting, Neil Young, George Benson, Chris Isaak, Bob Dylan, Robert Plant, The Kings, John Mayall, Jerry Lee Lewis, Chuk Berry, Eric Burdon, Bo Didley y Wilson Pickett.
Otro gran macroconcierto fue el Festival Internacional de Jazz, que reunió en el Monte do Gozo Pat Metheny, Michel Camilo Trio, The Manhattan Transfer, Count Basic Orchestra, Geroge Benson, David Samborn, B.B. King y a los Yelow Jackets.

El Encuentro de Cantautores celebrado en Ourense, congregó a los creadores de muchas de las más hermosas canciones de las últimas décadas. Allí estuvieron, entre otros, Juan Luis Guerra, Luis Emilio Batallán, Luis Eduardo Aute, Joaquín Sabina, Victor Manuel y Ana Belén.

En Pontevedra se celebró el Pop ‘93, con la participación de Miguel Bosé, Complices, La Orquesta Mondragón, Rosarillo, etc.

También se hicieron conciertos de Pop Rock gallego. Fué en Vigo y actuaron Os Resentidos, Luz Casal, Los Limones, Complices, Los Piratas.

En cuanto a recitales el más multitudinario fue el ofrecido por Julio Iglesias que, en el Monte do Gozo, convocó a más de 40.000 personas y en el que el artista cantó gratuitamente en conmemoración del Xacobeo ‘93.

Otros grandes conquistadores de los escenarios gallegos fueron los argentinos Les Luthiers que pasaron por Galicia presentando sus “Grandes Hitos”. Colas Kilométricas, acampadas nopturnas delante de las taquillas y carteles de “entradas agotadas” precedieron a sus actuaciones en Vigo, A Coruña, Ferrol, Lugo, Pontevedra, Santiago y Ourense.

Los melómanos del género clásico disfrutaron de manera especial con el Ciclo “Integral de las Nueve Sinfonías de Beethoven” interpretada en Vigo, durante cinco noches consecutivas por algunas de las más prestigiosas sinfónicas europeas: la austríaca Mozarteum, la inglesa Philarmonia, la escocesa Royal Scottish National Orchestra, la alemana Filarmónica de Bremen, y la Orquesta Filarmónica de Galicia.

En el apartado de música clásica, se contó también con la participación del grupo del compositor y director catalán Jordi Savall, que interpretó el Canticum Hebdomadae Sanctae.

El Teatro Bolshoi de Moscú puso en escena la ópera “El Principe Igor”. De Rusia llegó también el Moscow Classical Ballet.

También en el campo de la danza, el Ballet Rudra Bejart Lausanne, presentó los nuevos trabajos del genial coreógrafo en Vigo, A Coruña y Santiago.
La Compañía Nacional de Teatro Clásico se unió al programa de espectáculos del Xacobeo con la representación de “La Gran Sultana” de Cervantes y “Fuenteovejuna” de Lope de Vega.

Pero también hubo producción propia: La Gran Cantata Xacobea, es el resultado del trabajo conjunto del compositor y director gallego Rogelio Groba (música), el escritor Alfredo Conde (letra) y la catedrática María Luisa Madriñán (coordinadora de la obra).

Se estrenó la noche del 24 de julio de 1993 en el Auditorio de Galicia. La Orquesta Sinfónica de Galicia fue dirigida por el propio compositor, Rogelio Groba, y los Coros de la London Voices fueron los encargados de presentar al público esta obra original, que fue interpretada por la soprano María Orán, la mezzo-soprano Mabel Perelstein, el tenor Antonio Ordóñez, el barítono Peter Knapp y el bajo Alfonso Echeverría.

CONGRESOS Y ENCUENTROS CIENTÍFICOS



Dos fueron los objetivos perseguidos con este programa: fomentar la investigación y los estudios jacobeos, y atraer a Galicia a prestigiosos especialistas en diversas áreas del saber, promocionando así el turísmo congresual. Se celebraron más de 140 encuentros profesionales y científicos, entre los que destacaremos, solamente a modo de ejemplo, El Seminario Caminos de Santiago. Caminos de Europa.

Las Jornadas Jacobeas.



Congreso de Geografía: los Caminos de Santiago y el Territorio.
El Seminario El Camino de Santiago, patrimonio cultural europeo.

La Historia a debate.



Reunión del Pen Club Internacional, con la participación de Salman Rusdhie, que acudió desafiando las amenazas de muerte que pesan sobre él.

Primer Coloquio Internacional sobre Administración Pública y Comunidades Autónomas.

CERTÁMENES DE CREACIÓN GALLEGA



Caben destacar:



El Premio de narrativa “Iacobeus”.
El Premio de obras teatrales inéditas “Camino de Santiago”.
El Concurso Literario “Mar de Arousa”.
El Primer Certamen Fotográfico y Videográfico Internacional:Rutas de Peregrinación Jacobeas.
El Concurso de Periodismo Vídeo y Fotografía “Semana del Agua en la Ría de Arousa”.
Primera Muestra Internacional de Cine del Xacobeo.

EXPOSICIONES DE DIVULGACIÓN



A reseñar:



Santiago y América.
Santiago, Camino de Europa.
Salve Iacobe Gallætiæ: Culturas en el Camino de Santiago.
Arquitectura en el Camino.
Exposición Filatélica Internacional.

Santiago de Compostela



Compostela debe gran parte de la morfología actual de su casco histórico a su origen medieval. El espacio urbano estuvo amurallado hasta el siglo XIX con un contorno que aproximadamente iba desde el actual Palacio Arzobispal a la Porta Faxeira, pasando por el edificio de Raxoi (Ayuntamiento) y el actual edificio de Correos. Por la calle de la Senra enlazaba con las sucesivas puertas de La Mamoa, Mazarelos, Camiño, San Roque, Pena y Trinidad. Resulta así una forma alargada de norte a sur en función de la topografía y del punto focal, su catedral, y se resuelve en calles principales paralelas (Vilar, Nova, Preguntoiro y Calderería) comunicadas por estrechas y pequeñas vías transversales (Azabachería, Gelmirez, A Conga, Fonseca, Raíña … ), salvando el desnivel entre la parte más alta (Preguntoiro, Castro y Algalias) y la más baja (Nova, Vilar y Franco). El otro gran período definidor del aspecto urbano es la época barroca. Comenzando por el punto principal, la catedral y sus plazas, se define la actual Plaza de la Quintana: el convento de San Paio, la Casa de la Parra y la Casa de la Conga, cierran la gran transformación externa de la cabecera de la Catedral con la Puerta Santa, el Pórtico Real y la Torre del Reloj.

Este conjunto urbano se conecta visualmente con la Plaza de Platerías que también se ordena con criterios barrocos, con la fachada de la casa del Cabildo, la fachada del Tesoro de la propia Catedral y la Casa del Deán al final de la Rúa del Villar.

También la gran Plaza del Obradoiro es un espacio articulado urbanísticamente a lo largo del tiempo. A las fachadas del Palacio de San Xerome y del antiguo Hospital Real de los Reyes Católicos (hoy Parador nacional), se unió la gran fachada barroca de la Catedral, que es la auténtica protagonista de la Plaza y que une el templo, el claustro y el frente del Palacio Arzobispal. Por último el aspecto del conjunto se culmina con el edificio neoclásico del Palacio de Raxoi, actual ayuntamiento y sede de la Presidencia de la Xunta de Galicia.

La otra puerta de la Catedral, la Azabachería, en el lado norte, se armoniza también con la gran fachada barroca y la escalera de S. Martín Pinario, en la plaza de la Magdalena.

En resumen, el núcleo histórico queda caracterizado por la unión de diferentes edificios, cada uno de ellos, con una finalidad particular, que acaban por definirlo con unas características muy concretas. De esta forma podemos diferenciar en los distintos edificios una finalidad religiosa, administrativa, cultural y universitaria, además de mantenerse como una zona tradicional de comercio y servicios.

La Catedral



La Catedral conserva la estructura románica, convertida en el más perfecto ejemplo de lo que se conoce como “iglesia de peregrinación” una construcción en planta de cruz latina, con naves que permiten la circulación por todo el templo sin interrumpir el culto en ningún momento, y otorgándole un destacado lugar al Locus Sanctus o Cripta del Apóstol, donde se veneran sus restos bajo el mismo altar mayor. El legado románico va sufriendo las remodelaciones de las diferentes etapas artísticas que lo suceden, siendo las más importantes por su magnitud, las del periodo barroco. Ante la imposibilidad de seleccionar elementos concretos del conjunto catedralicio, destacaremos por su importancia la zona occidental del templo, obra del Maestro Mateo donde, encima de la Cripta (construída para salvar el gran desnivel hacia el Obradoiro), se encuentra el Pórtico de la Gloria, obra arquitectónica y, sobre todo, escultórica, considerada una de las joyas del arte occidental, concluido en 1188.


Otras iglesias de interés.


Templos parroquiales. Destacan por su antiguedad Sta. María de la Corticela (anexa a la Catedral) y S. Fiz de Solovio (en la Plaza que lleva su nombre). Junto a éstas podemos resaltar un gran número de iglesias dispersas a lo largo y ancho del casco viejo: S. Miguel dos Agros, S. Pedro, Sta. María del Camino, la iglesia de las Animas, S. Benito, Sta. María Salomé, S. Fructuoso, el Pilar o Sta. Susana entre otras más recientes y con numerosas capillas en los alrededores.

Monasterios.



Sobresalen tanto por su monumentalidad como por su protagonismo en la historia de la ciudad, tanto la iglesia y el claustro medieval de Sta. María la Real del Sar (en el barrio de este nombre), como los monasterios benedictinos de S. Paio de Antealtares y S. Martín Pinario, ambos rodeando la Catedral.

Conventos



Desde la Edad Media, aparecen en Compostela las dos órdenes mendicantes. El mejor ejemplo de la arquitectura de esta época lo conservamos en la iglesia del antiguo convento de Sto. Domingo de Bonaval. A éste debemos añadir los conventos de S. Francisco, Sta. Clara y el de las dominicas de Sta. María de Belvís. Completan el panorama conventual los dos conventos de la Orden Mercedaria, el de San Agustín, el de la Compañía de María y la iglesia de la Compañía de Jesús, hoy iglesia de la universidad.

Arquitectura civil



Se conservan numerosos edificios vinculados a la historia de la Universidad, cuyos exponentes más antiguos son el Colegio de Santiago Alfeo o de Fonseca (hoy biblioteca) y el colegio de S. Xerome (hoy Rectorado). Junto con estos debemos tener presente el edificio de la Universidad (hoy facultad de Geografía e Historia) y los colegios de S. Clemente y Huérfanas.
Uno de los mayores atractivos de la zona antigua de la ciudad es el gran número de casas blasonadas y soportales, concentradas sobre todo en la Rúa del Vilar, en la Rúa Nova y Casas Reais. Además de éstas, reseñar la Casa Tras de Salomé (en la calle de este nombre), o el Pazo de Bendaña en la Plaza del Toral.

Zonas Verdes



Santiago cuenta con amplias zonas de paseos y jardines reservadas para el esparcimiento. Por un lado la antigua Alameda con su Paseo de la Herradura, junto a las zonas de creación más reciente como el Paseo del Auditorio de Galicia y el Parque de Santo Domingo de Bonaval.
El Campus de la Universidad destaca como otra magnífica zona verde, dentro de un proyecto urbanístico determinado, desarrollado en grandes superficies de jardín y arbolado que delimiten la mayoría de las facultades y áreas de servicios universitarios.

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UNA PEREGRINACIÓN MILENARIA.



Ya antes del descubrimiento de los restos del Apóstol Santiago, multitud de hombres hicieron la ruta que va al Finis Terræ, y sintieron aquel “religioso horror” al ver apagarse el sol en las aguas del Océano, como le ocurrió al legionario romano Décimo Junio Bruto, que aseguraba que, al producirse este hecho, se producía un chirrido como de hierro cuando lo templan en la fragua.

Algunos aseguran que el hacer la Ruta al Finis Terræ formaba parte de los ritos de la “Antigua Religión”.

Pero la “llegada milagrosa” del cuerpo del Apóstol Santiago es la causa de la peregrinación que hoy conocemos, decapitado en Palestina en el año 42, a tierras gallegas. Cuenta la leyenda que sus discípulos robaron el cuerpo de su Maestro y después lo embarcaron en una nave, aunque sin tripulación, o por mejor decir, con tripulación angélica y siete días después de su partida arribaron a la desembocadura del río Ulla, ya en tierras gallegas. Una vez allí, los discípulos tuvieron serios problemas para enterrar a su Maestro por causa de la Reina Lupa y, sobre todo, por el Rey Duyo, declarado enemigo del cristianismo. Luego de una serie de hechos milagrosos, el Apóstol quedó enterrado en lo que después sería Santiago y la Reina Lupa convertida al cristianismo.

EL DESCUBRIMIENTO.



Hacia el año 813 (algunos autores lo datan un poco más tarde, entre el 820 y el 830), gobernando Alfonso II el Casto (789-842) en el Reino Astur y Carlomagno en Occidente, un ermitaño llamado Paio tuvo una revelación angélica en la que se hacía referencia al descubrimiento del cuerpo del Apóstol Santiago. A los pocos días unos pastores advirtieron una luminosidad extraña sobre el arbolado del monte llamado Libredón -donde mas tarde surgiría Compostela-, que irradiaba de una estrella. El suceso fue comunicado de inmediato al Obispo de Iria Flavia, llamado Teodomiro, y que ordenó tres días de ayuno y oración, al tiempo que se desbrozaba el monte y se descubría un Arcis Marmoricis (que puede ser traducido como Arca de Mármol o Arcos de Mármol). Transcurridos los tres días, y por revelación divina, el Obispo Teodomiro atribuyó los restos allí encontrados al Apóstol Santiago.

Inmediatamente se da cuenta al Rey del milagroso hallazgo. El monarca acude con sus nobles y manda erigir la primera iglesia dedicada a Santiago y otras dos dedicadas al Salvador y San Pedro y San Pablo, respectivamente. En el lugar y por orden real, se instala una pequeña comunidad de agustinos, luego vendrín los Monasterios, Iglesias, Residencias y diversas dependencias para el servicio del culto al cuerpo Apóstol, que constituyen el origen de lo que luego sería Compostela. Según la tradición, El Rey Alfonso da cuenta inmediatamente a Carlomagno que se presenta en Santiago con su séquito. Esto es bastante improbable, dado que Carlomagno muere en el 814, pero forma parte de la leyenda. El hecho es que la noticia se extiende por Europa con bastante rapidez y empiezan los primeros peregrinos a llegar a este Locus Sanctus, el Campo de la Estrella (Campus Stellæ-Compostela), la traducción más popularmente aceptada, donde los monjes guardaban algo muy preciado, un cuerpo apostólico, que colocaba a aquel lugar a la altura de Antioquía, Efeso y la misma Roma.

UNA FIGURA CARISMÁTICA



En el primer tercio del siglo IX, cuando la invasión musulmana está prácticamente consolidada y únicamente los reinos del norte se resisten a su dominación, hacía falta un figura que unificase la lucha contra el enemigo común y que, a la vez, sirviese de respaldo moral a esa importante acción histórica: En las batallas, si los moros invocaban a Mahoma, los cristianos a Santiago, y así aquel Santiago humilde, amigo de los pobres, confiado en el poder de la palabra, se convirtió en un guerrero -Santiago matamoros- que toma por primera vez la espada el 23 de mayo del 844, para ayudar a Ramiro I de Asturias en la batalla de Clavijo, contra Abderramán II.

Desde entonces presidirá las mas importantes batallas de la Reconquista y poco a poco los cristianos van recuperando sus dominios y convierten a Compostela en el principal foco de atracción espiritual del reino astur-leonés. Un fenómeno que, con el tiempo, rivalizará con Roma y Jerusalén en poder de atracción, siendo el mayor centro de peregrinaciones de toda la cristiandad.

UN ENIGMA HISTÓRICO


Algunos se preguntan si realmente están allí los restos del Apóstol y llegan a afirmar que aquellos son los restos del heresiarca Prisciliano, Obispo de Avila y gallego de nacimiento que vivió hacia el siglo IV, que debió ser la época de las primeras comunidades cristianas en Galicia. Aunque asceta riguroso, fue permisivo con ciertos ritos muy arcaicos y vivos aún en su tiempo. Fue muy mal visto por los Obispos hispánicos de su tiempo y consiguieron llevarlo a juicio acusado de gnosis, de lujurioso y dado a mujeres. Lo decapitaron en Tréveris, en el año 385. Se dice que sus discípulos trajeron el cuerpo a su tierra, donde lo enterraron en secreto.

En realidad, poco importa que el sepulcro compostelano sea o no el sepulcro del Apóstol. Si allí hubieran yacido de verdad los restos de Santiago y la Cristiandad lo hubiera ignorado, la fecundidad histórica de tamaña reliquia habría sido nula. Creyeron los peninsulares y creyó la Cristiandad y el viento de la fe empujó las velas de Occidente y el auténtico milagro se produjo” (Sánchez Albornoz. “España, un enigma histórico”). Esa fe movió multitudes, dinamizó la cultura occidental, creó instituciones, favoreció la eclosión urbana del siglo XIII, posibilitó el intercambio de técnicas y de ideas del que realmente surgió Europa.

BREVE HISTORIA DE LAS PEREGRINACIONES



Fueron los monjes de la poderosa orden del Cluny los principales promotores de las peregrinaciones en la Edad Media, peregrinaciones que partían de todos los lugares de Europa e incluso de Oriente. Pero fue a partir del siglo XI, después de que los reyes Sancho el Mayor de Navarra y Alfonso VI de León establecieran la traza del Camino Francés, cuando el fenómeno de las peregrinaciones cobró especial relevancia.

El camino quedó definido entonces recurriendo básicamente a las numerosas vías romanas que unín diferentes puntos de la península. Pero ante el impresionante flujo humano había que dotar al Camino de la infraestructura necesaria para la atención de los peregrinos, y se fundaron hospederías, se crearon hospitales y cementerios, se levantaron puentes, se construyeron iglesias, se instalaron monasterios y abadías y, lo mas importante, se fundaron infinidad de núcleos de población en torno a la ruta, constituyendo un legado histórico y artístico tan importante que aún hoy es imposible valorar.

En este mismo siglo, un clérigo francés, Aymeric Picaud, presentó un libro conocido como Códex Calixtinus (que él fuera su autor es más que discutible), en el que ya describe el camino francés y da multitud de consejos para recorrerlo. Es, sin duda, la primera guía turística de la humanidad.

La Institución, por el Papa Calixto II, del Año Santo Jacobeo, y por su sucesor, Alejandro III (1159-1181), por medio de la Bula Regis Æterna, de la otorgación de la gracia del Jubileo (Indulgencia plenaria) a quienes visiten el templo compostelano los años en que el 25 de Julio (día de Santiago) coincidiese en domingo, impulsaron definitivamente las peregrinaciones a Santiago durante la Edad Media.

En el siglo XIV comienza un profundo declive, provocado tanto por las catástrofes que asolaron la centuria (sobre todo la peste negra) como por las numerosas guerras en las que se vio envuelto el continente. Esta decadencia se acrecentó en siglo XVI: la irrupción del protestantismo y las guerras de religión fueron la causa, así como la ocultación de los restos del Apóstol durante casi 300 años para evitar que cayeran en manos de los piratas ingleses. Este proceso culminó en el siglo XIX con la práctica desaparición de las peregrinaciones. Comentan las crónicas que el 25 de Julio de 1867 apenas había cuarenta peregrinos en la ciudad de Compostela.

En 1878 el Papa León XIII expide una Bula confirmando la autenticidad de los restos reencontrados del Apóstol, hecho que hace resurgir las peregrinaciones paulatinamente hasta llegar a 1993, último Año Santo.

Actualmente, al margen de las motivaciones religiosas que le dieron vida, el interés del Camino se centra en sus aspectos artísticos y turísticos: en lo arquitectónico (por el llamado estilo de peregrinación), en la importantísima escultura románica (cuya evolución podemos seguir a lo largo de la ruta hasta desembocar en el Pórtico de la Gloria), en la pintura (plasmada en el panteón de San Isidoro de León), y, en fin, en los destacados alicientes turísticos: paisajes, gastronomía, cultura, que ofrece la milenaria ruta por la que pasaron personajes tan notables como Fernán González, El Cid, Luis VII de Francia, Eduardo I de Inglaterra, Juan de Brienne (Rey de Jerusalén), la Princesa sueca Ingrid, Isabel de Portugal, San Francisco de Asís, el pintor flamenco Juan Van Eyck, Domingo de Guzmán, Raimundo Lulio, San Vicente Ferrer y millones anónimos que, sufriendo las innumerables dificultades del Camino, llegaron a Compostela simplemente para rezar y redimir sus penas.

Otros, como el X Duque de Aquitania y Conde de Poitu, vinieron a morir ante la tumba del Apóstol, como recoge el romance popular que inmortalizó al noble francés con el nombre de Don Gaiferos.

LA PRIMERA CONCIENCIA COMÚN DE EUROPA



La multisecular peregrinación xacobea a Compostela, a través del camino de Santiago, generó desde el principio una extraordinaria vitalidad espiritual, cultural y económica; engendró literatura, música, arte e historia, y por su causa nacieron ciudades y villas, se edificaron hospitales y albergues, surgieron vías comerciales y mercados, se trazaron caminos y puentes y se alzaron catedrales e iglesias que elevaron el arte románico a un esplendor no alcanzado por otros estilos.

El camino fue crisol de culturas, transmisor de corrientes e ideas por todo el Continente, encuentro de pueblos y lenguas y eje vertebrador de la primera conciencia común de Europa.
Dijo Goethe que “Europa se hizo peregrinando a Compostela”. En nuestros días, el Consejo de Europa ha definido el Camino de Santiago como Primer Itinerario Cultural Europeo y la UNESCO ha declarado a la ciudad de Santiago de Compostela Patrimonio Cultural de la Humanidad.

El fenómeno xacobeo irradió su influencia a todo el mundo. Bajo la advocación de Santiago se encuentran infinidad de iglesias por toda la Tierra y especialmente junto a los Caminos de la Peregrinación. Se denominan Santiago multitud de ciudades y pueblos de Europa

y de otros continentes; en América, el nombre de Santiago designa numerosas poblaciones desde Estados Unidos hasta Chile. Muchos Centros de Estudios se dedican al tema xacobeo, y sólo en el siglo XX se han publicado más de 600 trabajos de especialistas en España, Francia, Italia, Alemania , Reino Unido, Bélgica, Portugal, Estados Unidos, Luxemburgo, Países Bajos, Suiza, … y hasta en Japón.

VIDA Y MUERTE DEL APOSTOL


Santiago el Mayor, discípulo de Cristo, al igual que su hermano San Juan, fue decapitado por Herodes Agripa hacia el año 42, según narra San Lucas, y su cuerpo fue arrojado fuera de la ciudad como pasto de los perros y de las fieras. Pero sus discípulos regresaron al lugar de noche y se llevaron el cadáver hasta el cuerpo de Jope, donde apareció una embarcación preparada para navegar, aunque sin tripulación, a bordo de la cual subieron el cuerpo de su maestro y se entregaron al viaje sin mayores reocupaciones.

Al séptimo día de navegación, después de haber atravesedo felizmente las columnas de Hércules, arribaron al puerto de Iria, en tierras gallegas. En el momento de depositar el cuerpo del maestro en una gruesa roca, a la que habían amarrado la barca, ésta cedió como si fuera de cera hasta convertirse en un sarcófago para el Santo.

Llegada la noche, los discípulos se adentraron unas 12 millas en el interior hasta el lugar escogido para el enterramiento, y acudieron luego a la reina Lupa, dueña de los contornos, a la que pidieron una parcela para enterrar el cuerpo del maestro. La mujer los remitió al rey Duyo, declarado enemigo del cristianismo, quien los encarceló. Fueron liberados por un angel, y perseguidos por los hombres de Duyo. El ejército moriría ahogado al ceder milagrosamente el puente por el que intentaban cruzar el río.

Volvieron los discípulos con Lupa, quien, aterrada por lo sucedido, quiso deshacerse de ellos. Los envió al monte Illicinus. Les indicó que allí encontrarían unos bueyes mansos para uncir al carro que llevaba los restos del Apostol Santiago. En realidad se trataba de toros salvajes. Al aproximarse los discípulos, les salió al encuentro un horrible dragón que aunyentaba a todos los habitantes de la comarca y que, ante su presencia, se esfumó sin dejar rastro. Acto seguido, se acercaron a los toros, animales que se olvidaron de su natural fiereza, y se dejaron uncir a la carreta sin ningún problema. Con ellos se dirigieron al palacio de la reina Lupa, provocándole tal asombro que se convirtió al cristianismo y ofreció su palacio para iglesia y sepultura del Apóstol.

DESCUBRIMIENTO DE LOS RESTOS DEL APÓSTOL



En el bosque próximo a la residencia de S. Feliz de Sublovio de Galicia, se descubre en la primera mitad del siglo IX un sepulcro que, por la forma extraordinaria en que se presenta y por otras razones tradicionales, la tradición popular atribuyó al apóstol Santiago. Científicamente nunca se podrá demostrar que los restos encontrados corresponden a éste. Lo más que se podrá conseguir es la posibilidad de que sean o la imposibilidad. Siempre dependería de los análisis practicados. Sin embargo ello no fue óbice para que una inseguridad científica sobre esos restos diera una seguridad de aceptación popular por medio de aquellas peregrinaciones que surgían espontáneamente. Pero a partir de un fundamento histórico hay quien dice que los restos descubiertos no son de Santiago, si
no del famoso heresiaca Prisciliano, pero lo único que se puede asegurar es que no hay razones firmes en contra del primero y que nadie aportó razones, ni siquiera aproximadas, en favor del segundo.

SITUACIÓN HISTÓRICA DE ESPAÑA EN EL SIGLO IX



En el siglo IX ya se encontraba plenamente asentada en España la invasión musulmana, y comienzan a formarse los primeros núcleos de resistencia cristianos centro-pirenaicos, ya que los núcleos asturianos se habían formado en el siglo VIII, con la figura semilegendaria de Don Pelayo y su victoria en Covadonga.

El núcleo asturiano



Había sido constituido territorialmente por Alfonso I, aprovechando los iniciales conflictos civiles de Al-Ándalus, se afianzó como Estado por obra de Alfonso II, Ordoño I y Alfonso III. El primero, en su largo reinado (791-842) reforzó el poder real ante los nobles, consolidó la frontera al coincidir con las rebeliones muladíes de Toledo y Córdoba, y rompió la dependencia religiosa que aún se mantenía con la sede mozárabe de toledana. El descubrimiento de los supuestos restos de Santiago en Compostela y la aparición de un sentimiento neogótico que reflejan, y posiblemente exageran, las Crónicas, completó la base ideológica del estado astur. Ordoño I y su hijo Alfonso III (866-910) dieron comienzo a una nueva etapa de expansión territorial que fue posible por la existencia de excedentes demográficos en las propias montañas cantábricas, por la llegada de fugitivos mozárabes y por la crisis del Emirato cordobés en la segunda mitad del siglo IX. Los propios monarcas alentaron la política repobladora. La justificación jurídica estaba en la idea romano-visigoda de considerar las tierras abandonadas como propiedad del estado, en este caso del monarca, quien podía disponer de ellas y autorizar a sus súbditos a ocuparlas. El sistema para llevar a cabo esta ocupación era la presura, procedimiento por el que se obtenía la propiedad de un terreno yermo por el mero hecho de roturarlo y ponerlo en cultivo. Se realizaba bien de manera individual (familias de campesinos), bien de manera colectiva (a iniciativa de nobles o monasterios). En total fueron repoblados aproximadamente unos 70.000 km2.

El núcleo pirenaico



Los focos de resistencia al Islam que habían surgido en el siglo VIII en el Pirineo, dependientes del Imperio carolingio. Conocemos mal la historia del núcleo de Navarra en el siglo IX; aparece ligada a la familia Arista, que mantuvo su autonomía frente a los carolingios apoyándose en los musulmanes de Tudela y más tarde en los reyes astures, y realizó algunos avances territoriales. Una crisis dinástica a principios del siglo X motivó la sustitución de la dinastía de los Arista por la de los Jimeno, en la figura de Sancho Garcés I, que inició una política expansiva por La Rioja y la ribera de Navarra, que se vio frenada por la derrota de Valdejunquera (920). No hay tampoco muchos datos sobre la evolución de los valles del Pirineo. Aragón, vinculado a los descendientes de Aznar.
Galindo, prosiguió en el siglo IX la repoblación mediante presura de los valles próximos, pero no fue capaz de mantenerse independiente frente a los avances expansivos de la monarquía navarra, que acabó incorporándolo a su territorio, aunque conservó la autonomía política y la individualidad territorial. En Sobarde, Pallars y Ribagorza los carolingios mantuvieron una influencia más intensa y sólo a finales del siglo IX encontramos dinastías autónomas. Su falta de cohesión les hizo igualmente incapaces de enfrentarse al expansionismo vasco y con Sancho el Mayor quedaron unidos a Navarra. La marca hispánica formaba parte de los dominios carolingios y estaba integrada por condados independientes entre sí, aunque en ocasiones el monarca agrupaba varios bajo el mismo conde para mejor defensa del territorio. Las guerras civiles carolingias por la sucesión de Luis el Piadoso, que acabaron con el Tratado de Verdún (843), fomentaron las aspiraciones autonomistas; y la capitular de Quierçy sur Oise (877), que convirtió en hereditarios los cargos y los dominios nobiliarios en el Imperio, aceleró el proceso. Dos momentos jalonan la lenta independencia:

1. En 897 Wilfredo el Velloso, actuando como si se tratase de bienes patrimoniales, repartió entre sus hijos los condados que había reunido en su poder, aunque mantuvo unidos los de Barcelona, Girona y Vic, que desde ahora formarán el esqueleto de Cataluña.

2. A finales del siglo X, Borrell II, conde de Barcelona, que no había contado con la ayuda carolingia para hacer frente a los ataques de Al-Mansur, se proclamó, de hecho, desligado de los francos. El proceso de independencia de Cataluña fue acompañado de la ocupación efectiva del territorio hasta el Llobregat y el macizo de Montserrat. Durante el siglo IX, en las áreas próximas a la cordillera, el establecimiento de la población se hizo por aprissio, sistema similar a la presura. Así se repobló la zona alta (la Cataluña vieja) y la Plana de Vic. Desde finales del siglo IX, frenados los avances reconquistadores, cobrará mayor importancia la repoblación eclesiástica y señorial con la constitución de grandes dominios, bien por donación directa de los propios condes, o por encomendación de los campesinos que entregan sus bienes a cambio de AYMERIC PICAUD Y EL CÓDEX CALIXTINUS

Aymeric Picaud escribió hacia el año 1140 una especie de guía del Camino de Santiago, incluida en el libro V del Códex Calixtinus, también llamado “Liber Sancti Jacobi”, que es considerada la primera guía turística de la historia. Incluye un pormenorizado y exacto estudio de la Ruta Jacobea, con una visión muy particular, y nada favorable por cierto de los pueblos ibéricos que atravesaba el Camino, reflejada en gran cantidad de detalles anecdóticos, descripciones de pueblos, avisos de peligros, etc., que actualmente son el mejor testimonio para el estudio de aquella etapa histórica.
Picaud dividía el itinerario, a través del camino francés, en trece etapas perfectamente delimitadas, cada una de las cuales se hacía en varios días, según el ánimo de cada grupo de peregrinos, a razón de unos 35 kilómetros diarios a pie, o casi el doble si era el caballo el medio de locomoción elegido.
Señala las distancias entre pueblos, los santuarios y monumentos del trayecto, e incluye observaciones sobre gastronomía, potabilidad de las aguas, carácter de las gentes y costumbres de los pueblos, así como un interesantísimo pequeño vocabulario vasco, siendo este de gran importancia, al ser el primer testimonio escrito de la lengua de Euskadi.

En el año 1139 ó 1140, Aymeric Picaud lleva a Santiago el Códex Calixtinus, que él mismo escribió. Este códice fue atribuido por los monjes de Cluny al Papa Calixto II, fallecido en 1124.

Descubrimiento de los restos del Apóstol según el Códex Calixtinus. Hacia el año 813, gobernando Alfonso II el Casto (789-842) en el reino astur y Carlomagno en Occidente, un ermitaño llamado Paio tuvo una revelación angélica de que iba a ser descubierto el cuerpo del Apóstol Santiago. A los pocos días, unos pastores advirtieron una luminosidad extraña sobre el arbolado del monte llamado Libredón, donde más tarde surgiría Compostela, que irradiaba de una estrella. El suceso fue comunicado al obispo de Iria Flavia, más tarde testigo del prodigio y ordenó tres días de ayuno.

Comenzaron a desbrozar la maleza sobre la que brillaba la estrella y se descubrió el arca marmórea con los restos que, por una revelación divina, el obispo Teodomiro atribuyó al Apóstol Santiago.

Inmediatamente se da cuenta al rey del milagroso hallazgo. El monarca acude con sus nobles y manda erigir la primera iglesia dedicada a Santiago y otras dos dedicadas al Salvador y a San Pedro y a San Pablo, respectivamente. En el lugar, y por orden real, se instala una pequeña comunidad de Agustinos que constituye el primer núcleo de lo que poco después sería Compostela. El mismo Alfonso II da cuenta del hecho a Carlomagno, y la noticia se propaga con rapidez por toda Europa.

Hasta aquí la leyenda narrada y popularizada por el Liber Sancti Jacobi y que servirá de explicación al enigma que encierra el descubrimiento del cuerpo de un discípulo de Jesucristo en un confín de la Península Ibérica, en el primer tercio del siglo IX, cuando la invasión musulmana estaba prácticamente consolidada y únicamente los incipientes reinos del norte se resisten a su dominación.

Evento que los investigadores más serios sitúan hacia el año 830, dentro del reinado de Alfonso II, pero ya muerto el emperador Carlomagno. Hacía falta una figura que unificase la lucha contra el enemigo común y que, a la vez, sirviese de respaldo moral a esa importante acción histórica. Así surge la figura de un Santiago que de pacífico apóstol de Cristo se convierte en guerrero que aplasta con su caballo los cuerpos de los moros y degüella sus cabezas espada en mano. Un santo que, según la tradición, presidirá las más importantes batallas de la Reconquista, ayudando a superar el complejo de inferioridad que aquejaba a los pueblos cristianos. Estos, poco a poco, van recuperando sus dominios y convierten a Compostela en el principal foco de atracción espiritual del Reino astur-leonés. Un fenómeno que, con el tiempo, sobrepasará en poder de atracción a Roma y Jerusalén, siendo el mayor centro de peregrinaciones de toda la cristiandad.


ARTE ROMÁNICO Y GÓTICO A LO LARGO DEL CAMINO



Introducción



Uno de los factores importantes de la expansión de las iglesias románicas en España es el establecimiento del Camino de Santiago. Si veamos las iglesias y los monasterios románicos, podemos observar el ardor al peregrinaje a Santiago de Compostela, que fue exaltado durante la edad media. También podemos percibir el mensaje de la iglesia católica de entonces, la mezcla de las culturas diferentes que se refleja en los estilos, los colores políticos, los valores sociales de la alta productividad de los pueblos. En otras palabras, las iglesias románicas en el Camino de Santiago son los testigos de la historia medieval.

Desde el siglo VIII al siglo IX, la unificación del reino de los francos por Carlomagno, que través de la unión con Papa, llevó a cabo, sin embargo Carlomagno se tuvo que dedicar en las luchas contra los enemigos que invadían su reino. Mientras tanto, la organización de las iglesias católicas gradualmente se estableció en todo el Europa, y la construcción de las iglesias expandió junto con el desarrollo de los pueblos.

En el siglo X, aun la cosa estaba en el estado preparativo, pero en el siglo XI, España produce una cantidad enorme de las iglesias y los monasterios románicos. Tras este fenómeno existe la intención ,muy fuerte, es la difusión la religión católica, iniciada por los monjes benedictinos de Cluny.

También la riqueza que la clase burguesa poseía, cubrió el costo de la construcción de las iglesias y los monasterios. El ardor del peregrinaje llamó más gente a los pueblos y aumentó el dinero y la productividad de los pueblos, y el sistema feudal que trajo los monjes de Cluny animó la gente que done más dinero a la iglesia. Así pues el número de las iglesias aumentó enormemente durante estos siglos.

En cuanto a la técnica de la construcción, el románico es menos desarrollado que el gótico. Sin embargo, el arte románico no es simple base del arte gótico que florece luego. Es cierto que en el estilo románico no encuentro la precisión o la minuciosidad que encuentro en el estilo gótico, pero eso no quiere decir que el románico sea estructuralmente sencillo. De hecho, los escultores aprovecharon los espacios limitados como los arcos, los tímpanos, o los capiteles y, los hicieron valerlos hábilmente. Diferentes de las altas y minuciosas iglesias góticas, la mayoría de las iglesias románicas son bajas y fuertes, arraigadas en la tierra. Dice que después de la caída carolingia, Europa era el mundo sangriento por las invasiones desde norte. El arte románico precisamente nació de
esta situación. Las esculturas con el sabor de la vida real, de la sangre y del sudor, o las imágenes de la Biblia y de las bestias, todas nacieron del alma de la gente de entonces.

Los elementos que dieron la influencia al estilo románico español son:

1.El Camino de Santiago como la ruta de la transmisión cultural Si el destino del camino es la tumba del Apóstol Jacobo, entonces el punto de partida del camino es Francia. El camino funcionó como una ruta que transmita la cultura y el arte de Francia a España. Los
eclesiásticos, también los peregrinos, los caballeros, los artesanos, y los albañiles de Francia entraron a España por la vía del Camino de Santiago. Ellos trajeron las influencias francesas junto con las bizantinas, y a la vuelta, llevaron las influencias musulmanas a sus tierras.

2.La influencia de los monjes benedictinos de Cluny Bajo el patronaje de Sancho el Mayor de Navarra, Fernando I, AlfonsoVI, los monjes de Cluny llegaron a España, y tomaron la iniciativa de difundir la religión católica y construyeron las iglesias a lo largo del Camino de Santiago. Sus reformas tuvieron una influencia decisiva no sólo a la vida eclesiástica de España, sino el sistema social.

3.La guerra contra los moros Desde la reconquista de Toledo (1085), en la población de los pueblos en España ocurre una mezcla entre los castellanos, los mozárabes y los franceses. Sin embargo, aunque las ciudades cayeron en las manos de los cristianos, la cultura que establecía durante siglos, no se desaparecía tan fácil, sino que se creó el estilo mozárabe. También la fuerte influencia de los moros se aparece en la forma del estilo mudejar-románico.

Entre las muchas ideas y reformas que los monjes de Cluny trajeron a España, figura el arte románico como expresión estética de la civilización cristiano-romana. El estilo románico florece principalmente en la arquitectura eclesiástica, incorporando con la característica mozárabe, y crea un estilo original de España que en otros países no se encuentra. Su aire de fortaleza nos recuerda el carácter guerrero de la época y también de la voluntad inquebrantable de los eclesiásticos de entonces. Las figuras que se aparecen en las partes de las iglesias nos hacen ver los mensajes de la iglesia católica a los pueblos. Y los colores musulmanes, franceses y visigóticos, nos cuentan la trayectoria de la historia española.

A continuación, vamos a observar unas iglesias y monasterios que se encuentran a lo largo del Camino de Santiago. Las iglesias y los monasterios en el Camino de Santiago.

1.Monasterio de San Juan de la Peña
2.Monasterio de San Millán de la Cogolla
3.Monasterio de Santo Domingo de Silos
4.Catedral de León
5.Iglesia de San Isidoro
6.Catedral de Santiago de Compostela





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