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Adopción parte 3 - Monografía



 
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5.5-DIVERSIDAD DE PROBLEMAS EN LAS FAMILIAS ADOPTIVAS



La adopción, y todo el proceso que esta conlleva tanto antes como después de la llegada del niño, es una prueba ardua para los padres, e incluso para el propio niño, que está llena tanto de tensiones como de satisfacciones; aunque si le preguntamos a los padres, todos los problemas se olvidan y minimizan cuando ven a sus hijos.
Al pensar en el buen resultado de una adopción, se carga la responsabilidad de este a una de las dos partes, y no se para a pensar en que es un proceso en el que existen responsabilidades comunes por parte de unos y otros.
Normalmente se tiende a pensar que el que las cosas vayan bien depende de los padres y de la educación que le van a dar al niño; o bien dependan de las condiciones en las que el niño fue adoptado, pero no se vislumbra la posibilidad de una interacción entre ellos en lo que respecta al buen funcionamiento de la familia. Para un correcto análisis hay que juntar características de los padres con las de los hijos.
El análisis de riesgo de los posibles problemas de una familia adoptiva se podría basar en lo siguiente:
Hay dos dimensiones: la de los padres adoptivos y la de los niños adoptados.
En cada una de estas dimensiones hay dos polos: uno de alto riesgo y otro de bajo riesgo.

En los padres el alto riesgo tiene que ver con expectativas inadecuadas (esperar del niño logros o capacidades que no coinciden con sus posibilidades reales), con la incapacidad para manejar la situación de conflicto y tensión ( la conducta oposicional del niño, su resistencia al control…), con actitudes poco favorables a su expresión de afecto y comunicación, y finalmente, con la escasez de apoyos sociales.
En los hijos adoptivos, el alto riesgo está asociado a problemas graves de su experiencia anterior, con la institucionalización prolongada, con la presencia de conflictos graves, etc. En general, todos estos factores de riesgo tienden a estar relacionados con la edad en la que el niño ha sido adoptado, ya que cuanto mayor sea, más problemas y conflictos tendrá a sus espaldas.
Los datos obtenidos de diferentes estudios sobre los factores de riesgo en familias adoptivas son muy favorables. Parece que los niños adoptados están desarrollándose de manera muy satisfactoria, y las relaciones familiares son, en la mayoría de los casos, muy positivas. Sin duda, hay que tener en cuenta también a una minoría que no está contenta con su situación pero que no dejan de ser los menos.

Testimonio



Como prueba de los problemas que trae consigo la no certeza del abandono si, por ejemplo, el abandono del niño aún no está del todo aclarado, plasmamos aquí un artículo de periódico en el que se plantea este problema, y aunque aquí se está viendo desde la perspectiva del padre biológico, sirve de ejemplo para lo que queremos reflejar (como testimonio que es lo transcribiremos textualmente tal y como lo sacamos del periódico para después analizarlo en la sección correspondiente del trabajo):
D.R.M., de trece años, y su hermano F. de tres, llevaban dos años internados en el colegio de La Milagrosa de Carballo, desde que su madre abandonó el hogar y su cuidado a consecuencia de su dependencia de las drogas. Desde entonces, su padre, que trabaja como músico, los visitaba todos los fines de semana, hasta que recientemente le comunicaron que se los habían llevado a otro centro. Responsables de La Milagrosa dijeron que quienes deciden a dónde van los niños son los miembros del Servicio de Protección al Menor, y que ellos tampoco saben a dónde se los llevaron.
El hombre ha interpuesto una denuncia en el Juzgado de Carballo, puesto que se dirigió a la consellería para pedir alguna explicación y aún no ha recibido respuesta alguna.

Esta no es la primera vez que el cantautor coruñés envía un escrito a un organismo oficial. Al poco tiempo de ingresar sus hijos en el centro de Carballo, el padre se enteró de que los responsables de la consellería le habían retirado la custodia de sus hijos y no le habían mandado ningún documento al respecto. ” Me enteré por casualidad de que me habían retirado la custodia y envié un recurso a la asistente social y a la consellería, y nunca he recibido contestación alguna”, comenta el músico.
Por su parte, responsables de la Consellería de Familia manifestaron que la decisión del traslado de los niños se realizó conforme a una decisión del juez y del fiscal del servicio de Protección al Menor.
Al parecer fue la propia hija quien solicitó por escrito que fueran adoptados por una nueva familia. Una vez iniciados los trámites se trasladó a los niños a otro centro y se cortó el contacto con el padre natural, al que se le mandó una notificación explicando lo sucedido.
El hombre desconoce todo este asunto que aduce al organismo oficial, y afirma que sus hijos nunca solicitarían irse con otra familia porque lo que querían era irse con él a su casa. Además, ” tengo muchos hermanos y familiares que estarían encantados de cuidarlos, y no es necesaria ninguna familia adoptiva”.

Según el padre de los dos niños, “La consellería no tiene derecho a llevárselos sin mi autorización porque yo soy el tutor legal”. Además, acusa a los responsables del Servicio de Protección del Menor de realizar ” un acto criminal por llevarse sin permiso a mis hijos”. Por ello, afirma que este asunto es ” tan extraño que parece estar relacionado con la trata de niños”, y que esta no es la primera vez que escucha algo sobre menores ingresados en centros de acogida que desaparecen.
En una carta enviada al presidente de la Xunta de Galicia, el padre de los niños explicaba a Manuel Fraga todo el asunto, además de informarle del trato recibido por los miembros del Servicio de Protección del Menor de la Consellería de Familia.
El cantautor manifestó que, ” imaginándome que tal hecho pudo ser producido por las autoridades de la consellería, presenté un escrito en dichas oficinas exigiendo algún tipo de explicación acerca del paradero de mis hijos, de lo que como siempre han hecho caso omiso”.
Por el momento, el músico ha interpuesto una denuncia y tiene todo el asunto en manos de abogados para que se utilicen todas las vías legales posibles y tratar de conseguir así que le devuelvan a sus hijos.
( Lorenzo, A. [1999]: ” Un coruñés denuncia a la Consellería de Familia por la “desaparición” de sus hijos”. La Voz de Galicia, 8/1/2000. )

5.6-POSIBLES FRACASOS DE LA ADOPCIÓN



Aunque hay cierta reserva a la hora de hablar de los fracasos de la adopción, hay que reflejar que existen y que pueden tener consecuencias dramáticas para los niños.
La mayoría de estos fracasos se deben a un cúmulo de razones y su origen está normalmente en una adopción mal preparada.

Hay diversas causas de los fracasos que podrían resumirse en: el error de vocación, la edad y los errores en la educación del niño.

- El error de vocación:

hay solicitantes que aunque bien preparados y asumiendo lo que van a hacer, se equivocan respecto a sus verdaderas motivaciones. En la mayoría de estos casos, estas personas son conscientes de su incapacidad, pero siguen el proceso y al final no aceptan al niño que se les confía. En este sentido, hay que machacar el hecho de que la adopción no va a ser la solución a un problema de esterilidad, ya que hay que trabajar el duelo del niño biológico que no se tendrá.
Además, cada vez más gente renuncia a la posibilidad de tener un hijo por decisión propia, el peso de la sociedad disminuye, y se acepta que una pareja sin hijos pueda sentirse plenamente realizada.

- La edad:

una causa del fracaso puede ser la diferencia de edad entre padres e hijos. Algunos hijos adoptivos se quejan de que por su edad, sus padres habrían desempeñado mejor el papel de abuelos. Si a esto unimos la carencia de lazos de sangre, el problema se acentúa mucho más. Además, los adoptantes mayores, acostumbrados a la independencia, tienen más dificultades para aceptar que un tercero entre en sus vidas.
La edad del adoptado también puede acarrear problemas, ya que los niños mayores pueden no aceptar su nueva condición y asirse a lo que han vivido anteriormente. Además, el hecho de haber cambiado varias veces de familia o de institución dificulta su equilibrio emocional en gran medida.

- Los errores de educación:

los padres adoptivos suelen poner muchas esperanzas en la educación de sus hijos, lo que puede llevar a errores.
Otros adoptantes, al contrario, se vuelven pasivos dejando que el niño actúe con plena libertad.
Muchos niños, en el momento de la escolarización, presentan retrasos o deficiencias intelectuales, por lo que necesitan de la ayuda de sus padres adoptivos para superar esta etapa.
Cuando los padres se fijan demasiado en los posibles caracteres hereditarios del niño, muestran una clara tendencia a dramatizar cualquier tontería que haga el pequeño, e imponen normas estrictas de educación, y creen que todas las reacciones del niño que no entienden son debidas a sus padres biológicos. Hay que tener en cuenta que el niño normalmente no tiene una buena imagen de sus progenitores, lo que hace que se autodesestime.
La ruptura demasiado brusca con la familia de acogida puede hacer que el niño lo vea como un abandono más en su vida.
Para muchos adoptados puede ser difícil asimilar que han sido comprados como un objeto precioso, y consideran su adopción como una mera transacción financiera.
Finalmente, ignorar su condición de adoptado puede ser una de las causas más importantes del fracaso para el niño. El adoptante debe conocer los orígenes y la procedencia del niño para que se pueda desarrollar con total normalidad. En caso contrario, el descubrimiento repentino podría provocar reacciones graves y totalmente opuestas a su felicidad y equilibrio.

5.7-CRÍTICAS DE LOS ADOPTANTES CON RESPECTO AL PROCESO DE ADOPCIÓN



En este apartado recogeremos las críticas más frecuentes que los adoptantes y profesionales hacen al proceso de adopción. Estas críticas se dividen en:
- El tiempo de espera.
- El trato recibido.
- Los requisitos.
- Las entrevistas con los profesionales.
- La adopción internacional.

-    El tiempo de espera: los años de incertidumbre desmoralizan a los solicitantes, por lo que se debería hacer un esfuerzo para reducir el tiempo que dura el proceso y para simplificar los trámites administrativos.
- El tiempo de espera es una de las pesadillas más frecuentes entre los solicitantes. La mayoría de ellos ya no son jóvenes cuando empiezan el proceso y después de decidir adoptar aún tardan muchos años más en conseguirlo, por lo que su edad a la hora de recibir al niño puede plantear algún problema como los ya mencionados antes. Muchas veces, debido a la lentitud administrativa han de renunciar.
Algunos consideran que se tendría que especificar desde el principio la duración de los trámites para evitar muchos problemas actuales.
-    El trato recibido: Los adoptantes, aunque entienden la necesidad de averiguar y exigir garantías, denuncian el exceso de papeleo y trámites que hay que realizar. También se denuncia el trato recibido a la hora de realizar las entrevistas y el inmiscuirse demasiado en la vida íntima de los adoptantes.
Se critica también la falta de humanidad de sus interlocutores, que analizan fríamente las cosas y no respetan en absoluto la intimidad.
Consideran que la administración no solo no les ayuda, sino que les entorpece.

- Los requisitos:

las quejas se refieren a que estos requis¡tos son anticonstitucionales y restrictivos.
Los adoptantes muy a menudo mencionan que el principal problema del diálogo con la Administración es de carácter político, ya que la adopción internacional de niños de otras razas, molesta a algunos políticos reacios a dar la nacionalidad española a estos niños. Esto se debe a actitudes xenófobas de carácter nacionalista.

Otros requisitos criticados son el establecimiento de una edad límite para la adopción de recién nacidos, la negación de la adopción a parejas en proceso de reproducción asistida o que han perdido un hijo, impedimentos económicos, etc.

- Las entrevistas con los profesionales:

se critica la no especialización de los profesionales, por lo que desconocen las características particulares del proceso. Los tests no tienen una finalidad específica en lo que al tema de la adopción se refiere. También se demanda el poder recibir una copia del informe psicosocial, alegando falta de transparencia por parte de la Administración.

- Las críticas de los profesionales:

a veces concuerdan con las de los adoptantes, pero no siempre es así.
Plantean la escasa o nula capacidad de los adoptantes para aceptar casos problemáticos, ya que el amor no es suficiente en estos casos;
Los profesionales denuncian sobre todo la falta de recursos, ya que están saturados de trabajo y no tienen medios para atender todas las demandas.
Otros se preocupan por el aumento de embarazos en mujeres jóvenes, lo que provocará más abandonos.
Por otra parte, los jueces se quejan de las excesivas trabas para que el niño sea registrado en España.

- La adopción internacional:

la principal queja en este sentido es la falta de     información al respecto, lo que fomenta el caer en las trampas de las redes ilegales.
También se denuncia a la Administración por obligar a los solicitantes a actuar clandestinamente por mediación de las agencias, lo que les resta libertad de acción, y plantea el tener que pagar unos precios prohibitivos por los servicios realizados, cuando la tramitación personal de los expedientes es mucho más barata.
Otro impedimento es la imprecisión de la duración del proceso, haciendo especial hincapié en la desesperación que les causan los cambios de requisitos que algunos países imponen unilateralmente en el curso de un trámite.

5.8-APOYO PROFESIONAL A LAS FAMILIAS ADOPTIVAS



El grado de apoyo social y profesional que reciben los padres adoptivos es uno de los factores de riesgo tratados anteriormente. Ahora nos vamos a centrar en ese apoyo profesional que las familias adoptivas tanto necesitan.
La legislación actual española, confiere a la administración pública la responsabilidad de llevar ante las instancias judiciales las propuestas de adopción de menores. Para poder ejercer esa función, la entidad pública de la que se trate dispone de unos equipos técnicos que son los que reciben las solicitudes, hacen una valoración de los niños disponibles, etc. Estos profesionales son el nexo de unión entre los solicitantes y la entidad pública.
El funcionamiento de los equipos técnicos, se ha basado casi exclusivamente en la valoración de niños y padres, y en la formulación posterior de la propuesta de adopción. Fuera del foco de acción quedaban todos los aspectos relacionados con el apoyo a los protagonistas del proceso. Este apoyo debería situarse antes y después de que el niño se incorpore a la familia. El apoyo será muy necesario, ya que algunos padres se encontrarán con retos específicos para los que no están preparados, y que solo podrán superar con ayuda profesional.
El modelo de selección de familias imperante en España es el de selección-valoración: los equipos técnicos reciben las solicitudes de adopción, hacen el estudio de las familias, y si lo consideran oportuno llevan a cabo la propuesta de adopción.  Aunque en general la valoración de estos equipos es positiva, cuando se profundiza en aspectos concretos, su actuación flaquea en algunas cuestiones. Por otra parte, los padres no ven a estos equipos como profesionales a los que recurrir en caso de tener alguna complicación, y es muy improbable que se pongan en contacto con ellos para pedirles ayuda o asesoramiento.
Todo lo relacionado con el apoyo profesional en materia de adopción, necesita una revisión profunda, y especialmente si se tiene en cuenta que hasta no hace mucho, la mayor parte de las familias adoptaban hijos pequeños, de la edad que normalmente deseaban. Pero la situación ha cambiado drásticamente en los últimos años, a mayor demanda de niños pequeños, menor “oferta” hay. Cada vez más, los que deseen adoptar tendrán que inclinarse por las adopciones especiales o por la adopción internacional. En ambos casos se plantearán a la familia retos adicionales a los habituales, por lo que sería razonable que si aumentan las dificultades aumenten también los recursos.
Cabe destacar también, que los padres con menos recursos personales (no económicos), son los que están recibiendo niños con más necesidades, debido a razones que ahora no importan. Esto nos lleva al hecho de que todo proceso de adopción debe de ser replanteado en profundidad, y no como un mero problema de selección, sino también de capacitación, formación e información a las familias. Dados los acelerados cambios que se están dando en el campo de la adopción, si estas transformaciones no se dan pronto, probablemente los problemas aumenten ya que se están aumentando los factores de riesgo.

6. ADAPTACIÓN ESCOLAR DEL MENOR



Muchos de los niños que están abandonados son como dice Henry Abuin: “fóbicos escolares, fobias que suelen estar justificadas por dificultades específicas de aprendizaje: dislexia, disortografía, bloqueamientos autocondicionados por la huella de recuerdos traumáticos…
Cada niño suele tener unos problemas particulares de inadaptación escolar, pero todos coinciden en lo mismo; desmotivados y despreocupados acuden a clase cuando quieren.
De esta manera, los educadores para combatir esta inadaptación y que los niños reanuden su aprendizaje, deben motivarlos con métodos vivos, concretos y activos pero sobre todo que les ayuden a reflexionar, a superar obstáculos, a hacer y comprobar hipótesis; de una forma libre, sin que se encuentren oprimidos para así lograr un resultado positivo.
Esta visión la refleja el autor: “muchos de estos niños que habían sido relegados al fondo de la clase y cuyo profesor se había desinteresado de ellos, se dedican voluntariamente a trabajar en el nuevo medio que les ofrecemos por el sólo hecho del ambiente que allí encuentran: trabajo en pequeño grupo, ausencia de competición…”
Cabe destacar que para ayudar a estos niños a adaptarse de nuevo a la adaptación escolar, los educadores realizan numerosas actividades prácticas como talleres, aula audiovisual, etc. Para que motiven a los niños a aprender contribuyendo así a su reeducación.

7. TESTIMONIOS DE EXPERIENCIA ADOPTIVA



Decidimos recoger cuatro testimonios de la experiencia adoptiva de personas cuya situación familiar es muy distinta. Todos los testimonios afirman que el esfuerzo que pasaron para llegar a adoptar ha sido recompensado con creces. Estos cuatro testimonios los hemos escrito tal cuál lo hizo el autor del libro, Audusseau. Pouchard. M, con el fin de reflejar la dura  realidad del proceso de adopción .

7.1.- EL TESTIMONIO DE SONIA:



En el verano de 1996, Sonia adoptó una niña de quince meses en Guatemala. Sonia es soltera, de nacionalidad inglesa, tiene cuarenta y siete años, y hace veinte que vive en España. Pasó mucho tiempo desesperada a causa de las pesadas peripecias del proceso de adopción, ansiando el día del encuentro con su hija. Con mucha franqueza y ternura contó su aventura, en especial los primeros pasos, con la pequeña, una niña encantadora pero desconocida.
“Al principio, fue una terrible mezcla de emociones; había aceptado adoptarle sin saber casi nada de ese bebé. Mi abogado me había dicho Usted debe hacer el viaje para cerrar los últimos trámites con el Gobierno guatemalteco pero no es seguro que puede volver con la niña a España. Me fui a Guatemala con toda la ropa, los pañales, etcétera. Cuando llegué al país, me alojé en un hotel y al día siguiente, cuando aún no me lo esperaba, una pareja se presentó en mi habitación con la niña. La mujer que la llevaba en brazos lloraba porque se había ocupado durante quince meses y, por supuesto, habían nacido entre ellas lazos de cariño. Fue un momento de pánico para mí, porque no podía imaginar que esa niña fuese mía, sino una pequeña adorable, independiente, con su vida, sus gustos, sus deseos y que sobre todo no me conocía.
La niña había pasado mucho tiempo con su familia de acogida y yo tenía miedo de no saber tratarla y respetar sus costumbres. El primer día fue espantoso porque estaba sola y, además, la niña no paraba de llorar y no quería comer porque no quería quedarse conmigo. Estaba perdida y llamé a mi hermana para que emprendiera el viaje a Guatemala para ayudarme. Así fue… La primera noche, finalmente, la niña se durmió pero de cansancio y de pena. Estaba muy angustiada porque la ruptura con la familia de acogida había sido brutal, terriblemente triste, y ahora, la niña se encontraba conmigo, una persona extraña y físicamente diferente a aquéllas con  las que estaba acostumbrada a vivir. Además, le hablaba en un idioma, el inglés, que no entendía. Era un verdadero trauma para la niña.
El segundo día, el bebé se encontró mejor, y empezó a comer, y los días siguientes, poco a poco, nos fuimos acostumbrando la una a la otra, El amor maternal no es un sentimiento automático, no se puede apretar un botón para activarlo, y durante dos o tres meses consideraba a la niña como una persona que me habían confiado, pero no la veía como mi hija. Durante meses aprendemos a conocernos y compenetrarnos antes de aceptarnos. Hasta dos o tres meses después de vivir conmigo, la niña no empezó a llamarme mamá. Entonces fue cuando la relación nació de verdad entre nosotras.”
Sonia considera que conscientemente su hija no tendrá recuerdos de su primera infancia en Guatemala, pero dice: Son quince meses de su vida, que existen para siempre, que la han marcado, que tendrán influencia en su personalidad y que no se pueden borrar. Es la vida de mi hija y ese tiempo le pertenece.
En este sentido, Sonia ha decidido que cuando su hija esté en la edad de comprender, le dirá  que ha sido adoptada y le contará su pasado. Sonia explica:  Hay dos evidencias en nuestro caso: primero, mi hija verá que soy diferente a ella porque soy rubia, grande, con ojos azules, y ella es pequeña, morena, y con los ojos oscuros, y segundo, en mí caso no hay un papá. Le diré que ha sido adoptada, pero sobre todo que su madre no quiere hacerle daño, que no la abandonó, sino que buscó a alguien que cuidase de ella.

Más tarde haremos un viaje a Guatemala para que conozca sus orígenes . Y añade:  Mi hija tiene herencia, una historia cultural que quiero respetar. En casa, tengo libros, productos artesanales, vestidos de Guatemala. Mi hija tiene derecho a ese legado. Yo se lo debo todo a mi hija y ella no me debe nada.
Sonia se preocupa tanto como todos los padres, sean biológicos o no, y tiene miedo de no ser una buena madre. Dice: Quiero darle todo para que sea una persona equilibrada, feliz, y que pueda realizarse plenamente . Como madre adoptante expresa el miedo que todos los adoptantes muestran:  Tengo miedo de que mi hija  me rechace el día que sepa que no soy su madre biológica, que me diga que no quiere vivir conmigo y que quiere volver con su madre de origen.

7.2.- EL TESTIMONIO DE JORGE:



Jorge y su esposa, María, adoptaron dos niños, uno en Nepal y otro en Nicaragua. Jorge considera que su experiencia resultó  una joya, una cosa perfecta , aunque reconoce honestamente que al principio no estaba muy decidido a adoptar:  Fue mi mujer la que se encargó de todo el proceso, porque yo trabajaba mucho, y, además, me lo miraba de lejos, diciéndome que si no tenía hijos no pasaba nada .
Para Jorge, todo cambió cuando se fue con su pareja a Nepal a buscar a su primera hija:  Mi  vida cambió en los primeros momentos del encuentro con mi hija. La primera vez que la vimos estaba sucia, dormida, y su ropa, desecha. Me pregunté lo que realmente nos había caído; la lavamos, la cambiamos, pero aún no me daba cuenta de lo que pasaba. El amor paternal no e s un sentimiento innato, aunque inconscientemente una pequeña voz me decía: fíjate porque es tuya. La verdad es que no teníamos tiempo para reflexionar porque aún teníamos que acabar el proceso de adopción y nos faltaba un papel para cerrarlo. Me di cuenta de que era mi hija cuando volvimos a España y reanudamos una vida normal. En Nepal, eran circunstancias excepcionales, muy diferentes a nuestra vida, como soñar despierto .
Los niños viven hoy en día totalmente felices, y Jorge explica que tiene los mismos temores que los padres biológicos y que quiere enseñar a sus hijos un cierto sentido de la vida.  Tenemos un vínculo con los países de origen de los niños totalmente espontáneo y normal. Hablamos mucho de los dos países. Yo quiero que mis hijos sepan de sus orígenes. Tenemos contacto con otros padres adoptivos y con sus hijos, para que nuestros niños no se sientan diferentes. La multirracialidad esta ahora presente en España, y debo decir que la gente, en general, entiende mejor la adopción de lo que se puede imaginar .
Después de la primera adopción, Jorge y otros adoptantes que se sentían en deuda con Nepal han fundado una asociación que difunde ayuda humanitaria en ese país asiático por mediación de algunas organizaciones no gubernamentales que trabajan allí. Así, la asociación Amics del Nepal apadrina niños y colabora con Maiti Nepal, una organización que se dedica principalmente a salvar niñas nepalesas robadas, vendidas o explotadas para divertimento del turismo sexual en el país vecino, la India. Además, Maiti Nepal gestiona programas de información, sobre todo rurales, para que las familias conozcan los riesgos del tráfico infantil.

7.3.- EL TESTIMONIO DE ALICIA:



Alicia y su marido tienen dos hijos biológicos, y en el verano de 1996, adoptaron un niño de año y medio procedente de la isla de Madagascar. Después de dos embarazos biológicos Alicia tuvo problemas para quedarse de nuevo embarazada, pero por propia decisión no quiso someterse a las técnicas de reproducción asistida. Finalmente, la pareja decidió adoptar; empezaron los trámites con los diferentes países -entre otros, Nepal, Bolivia y Colombia-, pero tuvieron que abandonar esa vía de adopción porque les pedían requisitos que no tenían como el certificado de esterilidad. Además, ambos querían adoptar legalmente y no estaban convencidos de la legalidad del proceso en algunos de los países.

Después de cuatro años de desesperación, con la ayuda de buenos amigos, la pareja decidió adoptar en Madagascar. Las autoridades del país les propusieron un niño de un año y medio, que había sido recogido por un orfanato. Cuenta Alicia:
“Aceptamos esta adopción, pero algunas semanas después recibimos la carta de una mujer, que nos preguntaba si podíamos ayudarla. Nos preguntamos cómo esa mujer tenía nuestra dirección. Finalmente, supimos que unas personas habían robado los expedientes del orfanato y se hacían pasar por los padres biológicos. Mandamos una carta al tribunal para desestimar la adopción porque desde hacía cuatro años teníamos la idea fija de dejar los trámites a la más mínima duda. Algunos meses después, algunos amigos que viajaron a Madagascar para adoptar nos llamaron desde allí para decirnos que había un niño de un año y medio que se iba a morir y que era urgente adoptarlo. Ese niño pesaba ocho kilos, sufría desnutrición, eczema y estaba infectado por una especie de tenia. En el hospital en donde había sido ingresado, no se recuperaba y decidimos pagar a la directora del orfanato para que lo cuidara en su propia casa. Mientras en España salieron las nuevas normas de enero de 1996, y tuvimos que pedir la devolución del certificado de idoneidad. Entonces el destino nos jugó una mala pasada, porque casi el mismo día que mi marido y yo teníamos la obligación que asistir a la última de las entrevistas de la Administración española para la expedición del certificado de idoneidad, uno de los dos debía viajar a Madagascar para el juicio de adopción. Nos costó encontrar un avión con plazas disponibles, pero al final me fui a Madagascar; lo peor fue que después de estar allí tuve que volver para asistir a la sesión devolutiva, y dejé a mi pequeño solo y enfermo. Fue muy duro”.

Después de todas estas peripecias, Alicia volvió a Madagascar y recuerda lo siguiente del encuentro con su hijo adoptivo.
“Me esperaba en los brazos de la directora en el aeropuerto; me puse a llorar, no era muy consciente de lo que pasaba. Él había sido mentalizado y sabía quién era yo; parecía enterarse de lo que pasaba. Los días siguientes. Por la noche, se despertaba cuatro o cinco veces, llamaba  mamá  , yo contestaba  si, querido, estoy aquí , y se dormía de nuevo. Durante el día, me enseñaba a todo el mundo diciendo  mamá, mamá  mil veces. Una vez en España, el niño se acostumbró muy rápidamente y el acoplamiento entre nosotros se produjo fácilmente. Yo sabía de niños, tenía dos y por eso no me dejé impresionar; a las pocas semanas, empecé a educarle como a los demás hijos. Quienes por cierto lo han aceptado perfectamente. Es un niño encantador, muy abierto, con mucha capacidad. El hecho de haber sufrido le ha dado un carácter muy fuerte. En algunos meses, aprendió perfectamente nuestro idioma.
Alicia asegura que el niño será educado respetando sus orígenes, y la pareja y sus hijos han decidido emprender cuando puedan un viaje a Madagascar. Alicia ha comprado muchos recuerdos de Madagascar, como libros, artesanía, cintas de música, juguetes. Con mucho cariño, explica:   Hace algunos días, le enseñamos un vídeo grabado allí, cuando lo recogimos, y curiosamente le ha sentado mal. Creo que le ha despertado cosas de su pasado. Se acuerda muy bien de Madagascar, y sobre todo de la gente que lo cuidaba. En familia, cantamos canciones típicas del país y todos los niños conocen los animales de la isla .
Alicia y su marido han sufrido mil trabas, pero aseguran que ha valido la pena porque ven a su hijo adoptivo muy feliz. Las dificultades por las que han pasado les han llevado a una profunda reflexión  sobre la adopción:   Nosotros teníamos experiencia con niños por tener hijos propios, pero se necesita una preparación especial para ser padres adoptivos, porque en la mayoría de los casos  son personas que han aguantado cinco o diez años de tratamientos contra la esterilidad sin ningún tipo de ayuda y buscan más a un hijo  que fantasean que a un hijo adoptivo. La Administración no debería cerrar la puerta a tantas personas que con una ayuda adecuada podrían adoptar .

7.4.- EL TESTIMONIO DE ALBERTO Y PILAR:



Alberto y su esposa Pilar tenían respectivamente cuarenta y siete y cuarenta y cinco años cuando adoptaron en Colombia a un niño de dos años. El pequeño, acogido en un hospital, había sufrido malos tratos, y las autoridades colombianas señalaron que tenía un expediente muy doloroso y que era un niño difícil con unas experiencias crueles. Alberto y Pilar aceptaron adoptarle y se fueron a Colombia en su búsqueda.
Pilar explica con mucha ternura:  Queríamos dar lo mejor de nosotros mismos a un niño. Juan, hoy en día nuestro hijo, nos ha educado a nosotros y hemos tenido que aprender.   La historia de esta adopción es ejemplar porque ni la desventaja de la edad de los adoptantes ni las particularidades de Juan, un niño que ha sufrido mucho, ha impedido que se construyera el núcleo de amor que ese niño necesitaba. Pilar y Alberto tienen pocos medios económicos, pero han luchado porque estaban convencidos de que podían ayudar a un niño abandonado. Alberto con mucha emoción y descripción explica:  es lo mejor que nos ha pasado en la vida.

Los padres adoptivos de Juan recordarán siempre los sentimientos que experimentaron cuando vieron por primera vez a su hijo, aunque tienen dificultades para expresar lo que significó el momento más feliz de su vida:
” El primer encuentro duró apenas una hora en un local del Bienestar Social colombiano, antes de que pudiéramos llevárnoslo al hotel. Juan llevaba un jersey rojo demasiado largo para él. Era muy tímido y tenía una cara muy triste. Siempre nos habíamos preguntado si el niño nos aceptaría y en que momento nos llamaría papá y mamá. Le habíamos comprado en el aeropuerto un pequeño coche y un reloj con un personaje de Walt Disney. Queríamos abrazarlo y tocarlo, pero vimos que era un poco retraído. Les dimos los juguetes y se acercó poco a poco; nos arrodillamos y jugamos un momento con él. Después, cuando apenas nos habíamos acercado, la directora del centro le dijo a Juan:  Ahora, vete con los papás al hotel . Nos encontramos los tres en la calle; Juan se precipitó en la panadería más próxima y pidió todos los postres que había. La señora de la panadería nos explicó, para nuestra sorpresa, que todos los niños recién adoptados hacían lo mismo. Nunca habíamos visto un niño tan hambriento, y nos pusimos a llorar. Pero el momento más maravilloso para nosotros fue cuando algunos minutos más tarde, al cruzar la calle, Juan cogió nuestra mano y nos llamó papá y mamá por primera vez.”
Pilar añade:   Una vez en el hotel, le dimos un baño aunque tenía verdadero pánico al agua, Por la noche, el niño había pasado tanta hambre que durante la cena se subió encima de la mesa y se lo comió todo, hasta lo que teníamos en nuestros platos. Tenía un auténtico miedo a que alguien le robase la comida, pero eso duró poco porque rápidamente se dio cuenta de que tendría toda la comida que quisiera.  Y continua Alberto:  Los primeros días, el niño solo quería estar conmigo, y rechazaba a Pilar. Sabíamos que su madre biológica le había torturado mucho, por lo que esperamos un tiempo, seguros de que poco a poco Pilar ganaría su confianza. Es lo que pasó.

Hoy en día, Juan es un niño de cinco años, equilibrado y particularmente cariñoso. Pilar explica:  Siempre te reclama caricias, abrazos, y pide que lo llames cariño . Pilar y Alberto, que son muy conscientes de lo que su hijo ha sufrido, cuidan en especial el modo de decirle algo; por ejemplo, cuando el niño hace una tontería que se corresponde con su edad, la pareja trata de encontrar las palabras que no puedan dañarle. Lógicamente, de que una expresión de rechazo podría herir a su hijo y recordarle malos momentos.Pilar y Alberto están decididos a revelar a Juan sus orígenes, pero saben que lo harán con mucho cuidado porque temen que la rememoración de un paso difícil pueda ocasionarle problemas.  Una vez -explica Pilar-, le enseñamos su álbum de fotos y nos preguntó donde estaba su mamá, su papá y su nena (tiene una hermana más pequeña), y se fue llorando.





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