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Adopción parte 4 - Monografía



 
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8-LA ADOPCIÓN INTERNACIONAL



La adopción internacional se desarrolló en los países europeos a partir de los años 60. A principios de la década de los 80, se producían anualmente en Europa occidental, alrededor de 10.000 y 15.000 adopciones de este tipo, y desde aquello, la cifra ha ido en aumento.
En lo que se refiere a España, en 1995 se tramitaron 767 expedientes en distintos países, sobre todo latinoamericanos, y esta cifra supone el cuádruple de la de 1992.

Antes de optar por la adopción internacional, hay que conocer los problemas que supone esta vía. El adoptar un niño extranjero implica que los padres adoptivos reconozcan sus señas de identidad, y acepten sus diferencias en cuanto a color, raza y cultura. A veces, las razones que llevan a los adoptantes a recurrir a la adopción internacional, no son más que acortar el interminable tiempo de espera que supone adoptar un niño en nuestro país; con lo que se olvidan los principios morales, las leyes del país donde se acude y los convenios internacionales. Todo vale para conseguir al niño deseado, y a veces, las personas tímidas y confiadas caen en la ilegalidad. Estas personas se creen que fuera de las fronteras europeas se pueden comportar de cualquier manera, pero están muy equivocadas. Para ellos lo único que importa es conseguir al niño deseado, sin pararse a pensar en los sentimientos de la criatura, su historia o su país. Aún por encima, suelen creer que le están haciendo un favor al niño sacándolo de la miseria y precariedad en la que vive, y aunque esto sea así, nunca se tiene que considerar como un favor, ya que después el niño creerá que está en deuda con sus padres, y nada más lejos de la realidad.

En la adopción de un niño de origen extranjero intervienen dos legislaciones: la del país de los adoptantes, y la del país donde se quiera adoptar al niño. Para evitar posteriores problemas legales, hay que tener en cuenta los requisitos de una y otra. Las pautas que se deben seguir en una adopción internacional vienen dadas por los convenios, en especial el Convenio de La Haya.

Sin embargo, la aplicación de las leyes del 96, ha hecho que muchos adoptantes que comenzaron el trámite antes de esa fecha se vean en un callejón sin salida, ya que carecen del certificado de idoneidad a pesar de haber conseguido la adopción en el país de origen del niño.
Por desgracia, cada vez son más los casos de adoptantes que sufren circunstancias de irregularidades e ilegalidades en los procesos de este tipo de adopción; lo que acarrea consecuencias gravísimas para el niño que a veces, incluso es devuelto a su país.
En España, actualmente, cada comunidad tiene competencias para arreglar estas situaciones irregulares; y pueden otorgar el certificado de idoneidad o determinar que lo conceda un juez.

Para evitar esta clase de situaciones, el Ministerio de Asuntos Sociales explica: ” Por ello, conscientes de estos peligros [irregularidades o ilegalidades], los organismos responsables de la protección de menores, y las organizaciones internacionales que luchan por la defensa de los derechos del niño, abogan por la necesaria participación de los organismos de protección de menores, tanto del país de origen de los niños como de los países receptores. Solo así podrá garantizarse una adopción digna que respete sus derechos “. ( Audusseau-Pouchard, M. [1997] ).


Intervención de los organismos de protección de menores



La intervención de estos organismos en el proceso de adopción, nos asegura que el niño que se quiere adoptar es huérfano, ha sido abandonado, o está al cuidado de alguna institución; nos garantizan además que los padres biológicos no han sufrido ningún tipo de presión a la hora de abandonarlo, sino que estaban totalmente seguros de su decisión por unos u otros motivos.
Estos organismos trabajan bajo el mando del gobierno del país receptor, y están totalmente autorizados para conseguir información sobre aspectos médicos y sociales del niño que se va a adoptar.

El Ministerio de Asuntos Sociales, ya citado anteriormente, nos da unas pautas claras sobre la función de estos servicios: ” La actuación de estos servicios en las tareas de  valoración de la capacidad de las personas interesadas en una adopción internacional contribuye a: que los solicitantes      sean personas idóneas para adoptar en otro país; que hayan sido informados y hayan reflexionado sobre lo que conlleva la adopción internacional; que la asignación del niño o niña a una familia, en función de las características de ambos, sea adecuada; que dichos servicios se encarguen de realizar el seguimiento de la evolución del niño en su nueva familia y país, ello en los casos en que la propia legislación del país de origen del niño exija dicho seguimiento “.

Trámites



A pesar de que un trámite de este tipo conlleva muchas más complicaciones, estos son a grandes rasgos las pautas que se deben seguir:
- Solicitud de información en la Embajada, consulado o organismo competente del país elegido. Consulta con las agencias acreditadas de cada país para comenzar los trámites.
- Petición a la comunidad autónoma correspondiente de informes que valoren la idoneidad de la familia adoptante.
- Presentación de la documentación legalizada de acuerdo con la normativa de cada país.
- Traslado de los padres al país de origen para conocer al niño.
- Inscripción del niño en el Registro Civil español.
Tras la esquematización de estos pasos, nos dispondremos ahora a
pormenorizar un poco más en los trámites que es necesario realizar:
- El primer paso sería la demanda de una solicitud, por vía telefónica, de entrevista con los servicios sociales de la comunidad autónoma donde se resida.
- En un plazo que ronda el mes, se pasaría a realizar la primera entrevista de información con los servicios de asuntos sociales de la comunidad.
- Tras esto, vendría la solicitud del certificado de idoneidad. La autorización para adoptar es imprescindible y debe obtenerse con antelación a cualquier otra diligencia. Un certificado es válido únicamente para una adopción.
El informe psicosocial para la obtención de dicho certificado es gratuito en todas las comunidades excepto en Cataluña, donde cuesta alrededor de las 108.000 ptas.
El certificado de idoneidad nacional no es válido para la adopción internacional, por lo que los adoptantes que se encuentren en esta situación deberán consultar con la administración para tramitar un nuevo certificado que les sea válido para la adopción internacional.
- El siguiente paso serán las entrevistas con un psicólogo y un asistente social que determinarán la idoneidad o no del adoptante. Pueden ser profesionales que están dentro del equipo oficial de la comunidad autónoma, o pueden ser miembros de colegios de profesionales. Las primeras entrevistas pueden tardar unos meses.
El proceso de selección es el mismo que para la adopción nacional: se mantienen las entrevistas con estos profesionales, y estos valoran las posibilidades específicas de los adoptantes con relación a la adopción de un niño extranjero.
- El informe psicosocial se remite a la comunidad autónoma para que emita el certificado de idoneidad si es que los adoptantes lo consiguieron.
- Este certificado es enviado, junto con los documentos exigidos, al país elegido. Estos documentos deben ser totalmente legales y estar traducidos a la lengua del país de destino. Se presentarán a las embajadas o al consulado españoles de ese país.
- Así llegamos ya al viaje para recoger al niño, que implica una estancia “obligatoria” de alrededor de un mes en el país.
- Al regresar a España, y con el fin de que el niño obtenga la nacionalidad española, ha de ser inscrito en el registro civil.
- Por último, la comunidad autónoma realiza un seguimiento de la situación del niño y de la familia en el país.

La gente, sin embargo, está muy confundida con la rapidez que conlleva la adopción internacional, ya que también hay listas de espera en algunos países demandados. Por eso, la adopción internacional no puede ser la salida a un largo proceso como el que tendría lugar con la adopción nacional, sino que tiene que ser una decisión tomada con gran reflexión, y que supone unas exigencias en cuanto a adaptación se refiere, que no supondría la adopción nacional por tratarse de una cultura y forma de vida análoga a la nuestra.
Con respecto a la elección del país de origen, cabe decir que quizá sea una de las decisiones más difíciles de tomar. En palabras del Ministerio de Asuntos Sociales destacaríamos lo siguiente: ” El hecho de pertenecer a otro país, a otro grupo étnico, tener tal vez otro idioma, otro color de piel, imprime a estas adopciones características propias que el adoptante debe conocer. No reconocerlas y no reflexionar sobre ello antes de la adopción supone asumir un riesgo importante cuando ya ha tenido lugar y el niño está en su nueva familia y en nuestro país.” ( Audusseau-Pouchard, M. [1997] ). Por lo tanto los solicitantes deben tener información: ” sobre los grupos étnicos, color de piel y rasgos físicos de la población de algunos países, y cuál es su actitud y la de su medio hacia ellos.” El Ministerio también añade: ” Es cierto que en nuestra sociedad hay actitudes de todo tipo ante los diferentes grupos étnicos, desde la aceptación y valoración, hasta actitudes de intolerancia. Sin embargo, para el niño, el joven, la actitud de usted/ustedes será la más determinante.” ( Audusseau-Pouchars, M. [1997] ).

Está claro que el racismo es un problema que afecta a las sociedades occidentales, y en eso España, ya sea en mayor o menor medida, no iba a ser menos. Por eso es necesario que los adoptantes tengan en cuenta este hecho para evitar posibles problemas al que va a ser su hijo.
Otro hecho a tener en cuenta en lo que se refiere a la elección del país, es que el niño va a llegar a una edad en la que la curiosidad le hará preocuparse y querer saber sobre sus orígenes y su cultura, y esto será algo que los padres adoptivos nunca le podrán negar, al contrario, tendrán que ayudarle en la medida de lo posible; por eso es importante que los adoptantes se interesen durante su estancia en el país del niño, de recopilar información que algún día su hijo les pedirá.
Por último, la legislación del país elegido también influye en la selección, ya que tiene que reconocer oficialmente el abandono del niño y avalar la adopción plena.

Para cambiar de tema, nos referiremos ahora, de forma breve, a los documentos necesarios para llevar a cabo el proceso:
- Certificados literales de nacimiento y de matrimonio.
- Certificado de empadronamiento.
- Certificado de médico.
- Certificado penal.
- Certificado de trabajo.
- Certificado de las declaraciones a Hacienda de los impuestos sobre la renta y el patrimonio.
- Certificado bancario del patrimonio mobiliario.
- Y certificado del patrimonio inmobiliario.
No es necesario decir que todos estos documentos tienen que estar totalmente legalizados y regulados por los organismos pertinentes.

Las agencias oficiales de adopción internacional



Estas agencias están reguladas desde el mes de Enero de 1996. Actúan como mediadoras entre España y el país de origen del niño sin ánimo de lucro, y son designadas por las comunidades autónomas.
Las agencias privadas deben reunir una serie de requisitos para su autorización, y la ley les exige no tener ánimo de lucro, defender los derechos de los menores, estar inscritas en el registro correspondiente, disponer de los medios materiales y técnicos necesarios, y que estén dirigidas por personas capacitadas por su formación y moralmente.

La agencia catalana ADDIA tiene como objetivos: ” Ayudar a los padres que quieren realizar una adopción según los requisitos del Convenio Internacional de la Haya, es decir, cumpliendo las garantías establecidas en las leyes y siguiendo el proceso de acuerdo a los principios éticos en que se basan y donde prevalece el interés superior del menor. Ofrecer la información y el asesoramiento para la tramitación de una adopción internacional. Asesorar en los campos psicosocial, administrativo y jurídico. Formación de padres con seminarios dirigidos por profesionales especializados. Sensibilizar a los padres adoptantes sobre la importancia y el valor de los orígenes del menor adoptado. Investigar vías regulares para realizar adopciones y poder denunciar aquellas ilegales o irregulares. Fomentar el encuentro entre las familias para intercambiar inquietudes, motivaciones, experiencias, y ayuda mutua.” ( Audusseau-Pouchard, M. [1997] ).
Se puede decir que ADDIA es como la pionera de su grupo, y a partir de ella se van formando las demás, pero digamos que siempre tomando como punto de referencia a ésta.

Lo principal que buscan estas agencias, y lo que buscan los adoptantes, además de la comodidad que supone que ellos se encarguen de todo, es la legalidad, ya que últimamente se están dando bastantes casos de fraudes en este campo. Por eso, tanto ADDIA como las demás agencias que entran dentro de este grupo, definen así sus principios, como se puede observar en los folletos informativos de los que se ha sacado la información:

“Se velará para que las adopciones se realicen de acuerdo al Convenio de la Haya y, en consecuencia, se asegurará en todo caso que:
- El niño ha sido declarado en situación previa legal de abandono.
- Los trámites se efectúan a través de organismos estatales o entidades reconocidas por los estados.
- La adopción se ha autorizado por las autoridades competentes.
- Los consentimientos que son necesarios para la adopción se han otorgado libre e incondicionalmente, y sin mediar compensación o pago de ninguna clase, y que tales consentimientos sean irrevocables.
- La adopción no produce beneficios materiales indebidos. Sólo podrán reclamarse y pagar los costes y los gastos, incluidos los honorarios profesionales razonables, de las personas que han intervenido en la adopción.
- El consentimiento de la madre, cuando se exija, se ha dado después del consentimiento del niño.
- Se han tomado en consideración el deseo y la opinión del niño, si tiene uso de razón, y que tal consentimiento ha sido libre e incondicional, y sin compensación económica.
- Los futuros padres adoptivos son adecuados y aptos para adoptar.

Al mismo tiempo se promoverá que:
- Los futuros padres estén informados y formados para poder adoptar y educar al niño adecuadamente.
- Los futuros padres conozcan en el caso de una adopción internacional, la cultura y las tradiciones del país de origen. Además, que realicen el traslado del niño al país de residencia de los padres en su compañía.
- Los padres reciban en caso necesario asesoramiento y apoyo por parte de profesionales, posteriormente a la adopción.
- Se informa al niño adoptado, conforme vaya adquiriendo uso de razón, si no lo tiene ya en el momento de la adopción, de su filiación por adopción”. ( Audusseau-Pouchard, M. [1997] ).

Estos son a grandes rasgos las funciones principales de las agencias OFICIALES de adopción, se podría profundizar mucho más en el tema, pero su estudio pormenorizado carece de importancia en estos momentos.
Un dato que a lo mejor no es tan irrelevante, puede ser la tarifa de esta clase de agencias, ya que sus servicios no son gratuitos.
Normalmente este tipo de organizaciones son muy reacias a dar sus precios si no se es socio, incluso negándole esta información a personas interesadas en adoptar. Se sabe que el precio ronda las 700.000 ptas., aunque este dato puede variar algo de unas agencias a otras y puede haber gastos extra como la manutención del niño de 15.000 ptas. al mes en Ecuador por ejemplo.
Con respecto a la decisión de adoptar con la mediación de una agencia de adopción, hay que decir que en algunos de los países de origen de los niños como Perú, Bolivia o  Ecuador, la legislación obliga adoptar por medio de estas agencias. Pero no siempre ocurre así, y en otros incluso se prefiere el trato directo con los adoptantes.
Todo es cuestión de informarse en la embajada o el consulado de los requisitos propios de cada país.

Testimonios



Los testimonios a los que nos referimos en este apartado de nuestro trabajo, aunque son testimonios reales, no son fruto de nuestro trabajo de campo, sino que están extraídos de una fuente bibliográfica ya citada a lo largo de la obra.

Como testimonios que son, los expondremos textualmente para evitar errores en la transmisión de las historias.

1º) Águeda Lafora.



Águeda tiene 48 años y vive en Madrid, aunque es gallega. Ejerce de
trabajadora social en programas infantiles de la Cruz Roja, pero en estos momentos está en excedencia para dedicarse a la Asociación Española de Adopción Internacional (ADAI).
En 1992 decidió junto su marido, Juan Luís, Y sus hijas biológicas, Ágatha y Alejandra- que ahora tienen 22 y 24 años-, adoptar a dos niños indios.
” Nuestra intención era ampliar la familia por la vía de la adopción, que para mí es simplemente una maternidad diferente”, dice ella. Para ella este procedimiento no tiene nada que ver con la solidaridad, que, en su opinión, se puede practicar por otros caminos, como la cooperación, el apadrinamiento o la donación de dinero al tercer mundo. “Queríamos ser padres igual que cuando decides quedarte embarazada. Y eso no lo haces por solidaridad “.
Sin embargo, es consciente de que hay gente que no opina como ella y sí recurre a la adopción para salvar a un  niño de la pobreza de su país de origen, como la India. ” Considero que este criterio es totalmente respetable, pero para mí, India me ha regalado dos hijas, se ha fiado de mí para que cuide dos ciudadanas suyas “. En este país, los niños adoptables han de ser mayores de 4 meses para asegurar que los padres biológicos no se arrepienten de entregarlo en adopción.
Toda la familia se decidió por la India como país de origen de los nuevos miembros. ” El consenso es importante porque vas a meter el país del adoptado en casa para toda la vida “. Tramitaron el certificado de idoneidad con la Comunidad de Madrid y tuvieron que pasar por dos procesos porque las niñas no eran hermanas. Primero llegó la pequeña, Meena, aunque no suele ser así, ” pero nos la entregaron antes porque estaba muy débil: con 18 meses tenía un desarrollo como de 3 meses”. Al año llegó Alka.
Águeda está contenta de su experiencia en la India, aunque advierte: ” En algunos casos, se utiliza la misma palabra para hoy que para mañana, por eso yo aconsejo siempre: ¡mucha paciencia!”.
( Hernández, E. [1999]: “La otra forma de ser padres”. El Semanal de La Voz de Galicia. )


2º) JOSEFA POVEDA Y EDUARDO GARRIDO.



Josefa y Eduardo, de 36 y 41 años respectivamente, decidieron adoptar un niño después de intentar por varios métodos tener un hijo biológico. Viven en Fuenlabrada, por lo que acudieron a la Comunidad de Madrid. Allí supieron que el plazo para solicitudes de niños nacionales se cerró en 1992.
” Nos hablaron de la adopción internacional y nos pareció una buena idea porque nos daba igual el país y la raza del niño” dice ella.
Comenzaron los trámites burocráticos: sacar la partida de nacimiento, la declaración de la renta, obtener certificados de médico de cabecera, de matrimonio… y todo por duplicado. Lo pasaron mal esperando el certificado de idoneidad: transcurrieron ocho meses hasta que les entrevistaron la psicóloga y la asistente social de la Comunidad de Madrid, y después otro mes más hasta que se lo concedieron.
Mientras, empezaron a buscar una Entidad Colaboradora de la Adopción Internacional, según el listado de la Administración. El país escogido fue China. ” Eliges el país que ves más fácil  o al que te puedes permitir viajar”, dice Josefa, que al final contactó con la Asociación para el Cuidado de la Infancia. Durante nueve meses asistieron a cinco reuniones informativas sobre China y recibieron información pediátrica.
Cuando llegó la fotografía de la niña, y una vez obtenido el visto bueno de la Comunidad  Madrid, empezaron a tramitar la invitación para visitar el país. Por entonces ” la niña tenía nueve meses y estaba bien cuidada en un orfanato. Se llamaba Quo ( prenombre de todos los niños abandonados) Wen ( nombre de la zona) Ying ( nombre que le puso la directora y que quiere decir heroicidad). Hoy se llama Alma Wen Ying y tiene 14 meses “.
Todos los trámites y viajes les han costado casi dos millones de pesetas, incluido el donativo de tres mil dólares que hay que dar al orfanato.
Josefina es limpiadora, y Eduardo carnicero, y quizá aprovechen que se ha vuelto a abrir el plazo de solicitudes en Madrid para adoptar otro niño.
( Hernández, E. [1999]: ” La otra forma de ser padres”. El Semanal de La voz de Galicia. )


3º) JUAN RAMÓN MARTÍNEZ.



Juan Ramón tiene 34 años, es empresario y está casado con Rosa María Azcona, educadora de niños deficientes. ” Queríamos tener familia por nuestros medios, pero, como no llegaba, pensamos en adoptar” dice ella. Hace tres años acudieron al Gobierno de Navarra para iniciar los trámites y, aunque comenzaron a tramitar el papeleo por su cuenta, después de un año acudieron a la Asociación de Nuevo Futuro. ” Era la forma más rápida y segura de hacerlo” según Juan Ramón. ” Decidimos adoptar un niño peruano por los lazos que tiene Perú con España”, añade.
El niño que les asignaron se llamaba Noé, y cuando les avisaron en solo 24 horas prepararon el viaje ” porque debíamos ir a por él”. Allí les recibió una abogada que trabaja para la asociación y resolvieron todo en 12 días. Cuando llegaron a Pamplona, los familiares les recibieron con una pancarta con el nuevo nombre del niño.
Según Rosa, “no sé que es estar embarazada, pero la adopción también es una experiencia bonita. Me siento realizada como madre”.
Los gastos administrativos alcanzaron un millón y medio de pesetas, pero saben que nadie se benefició de ello. Ahora están pensando en adoptar otro niño.
( Hernández, E. [1999]: ” La otra forma de ser padres”. El Semanal de La voz de Galicia ).

4º) SARA.



Cuando salió del orfanato de la mano de Sara, Daniel lloraba. Estaba dejando atrás cuatro años de su vida, los únicos, y un mundo pequeño y frío,  pero conocido. En el avión entonaba canciones rumanas en alto con la poca vergüenza que dan los cuatro años y le decía a todo el mundo en español ” Me voy a España”. A los cinco días de aterrizar en Alvedro cantaba una pandeirada que su  madre le había enseñado.
Sara vio por primera vez la foto de Daniel- el primer niño rumano llegado a Coruña mediante adopción, gracias a las gestiones de la organización ADECOP- el pasado verano, cuando le fue asignado por la administración. A los cuatro meses, el 14 de diciembre, recibió el aviso de que ya podía ir a recoger a su hijo a Rumanía, y a los dos días volaba hacia allí cargada de miedos y con la imagen de Daniel dándole vueltas.
” Pensaba en el rechazo, en la situación del país y del orfanato, y tenía miedo sobre todo a que me comparase con las parejas, porque yo soy soltera y falta la figura del padre, pero al llegar al orfanato estaba tan aturdida que se me olvidó todo”, relata Sara.
Su caso, además de ser el primero de la ciudad, se sale también de la norma pos su condición de soltera, que le llevó a desistir de adoptar en España, ya que las parejas tienen prioridad. Sin embargo, ser madre de un niño rumano y haber recibido la respuesta afirmativa a su caso el pasado año, le ha permitido acogerse a la baja por maternidad, ya que desde noviembre las adopciones internacionales de menores de seis años cuentan con las mismas ventajas que los casos de hijos biológicos.
” Yo quería una niña y que fuera más pequeña que Dani, porque pienso que así tendría manos vivencias negativas, aunque me dicen que eso no tiene que ver”, cuenta Sara.
Sin embargo, en el historial de Daniel facilitado por las autoridades rumanas, no aparece, más que el abandono al nacer y su vida en el orfanato, que debió de caracterizarse por una disciplina de cuartel.
” Ahora ya empieza a ralajarse un poco, pero al principio no dejaba a nadie poner los codos sobre la mesa en la comida y ahora se sigue vistiendo solo, a pesar de sus cuatro años, y se calza y recoge todos sus juguetes después de usarlos; no quiso que le comprase unos zapatos de cordones, porque no sabía ponérselos”, explica su madre.
Pero a pesar de las carencias higiénicas, alimenticias y afectivas de la mayor parte de las residencias de huérfanos de Rumanía, Daniel es un niño sano, muy inteligente, despierto y cariñoso, que canta y baila sin necesidad de excusa y recita versos. Las secuelas están, sin embargo, ahí, porque las tallas de ropa para niños de su edad todavía le quedan demasiado holgadas.
Ha dejado de dormir con la botella de agua y los juguetes que le regalan; ya sabe que seguirán en casa al día siguiente, pero después del espejismo de las tres primeras semanas, en las que la adaptación ha sido asombrosa, las situacionnes dejarán de ser nuevas y empezará la integración real. ” Tenemos que ir poco a poco y acostumbrarnos los dos al cambio, los problemas los iremos resolviendo sobre la marcha”, concluye Sara.
( Pena, Mª. B. [1999]: ” El primer niño rumano adoptado en la ciudad llegó el día de Nochebuena”. El Ideal Gallego, 15/1/2000. )

Pues estos eran nuestros cuatro testimonios, iguales pero diferentes, con semejanzas y distinciones, pero todos ellos marcados por un profundo creer en la causa.

9-EL ACOGIMIENTO FAMILIAR



Otra alternativa a la adopción, es el acogimiento familiar. Hay personas  que no se encuentran preparadas para adoptar un niño, pues consideran que supone demasiada responsabilidad o que, simplemente, no están preparados para ser padres. La posibilidad que existe para estas personas, es la acogida.
Mediante la acogida, una persona o una familia se ocupa del cuidado de un menor durante un tiempo determinado. Los cuidados que debe darle una familia de acogida a un menor, son exactamente que los mismos que los que le da una familia biológica: deben cuidarlo, educarlo, alimentarlo… Los niños en situación de ser acogidos suelen ser menores que están a cargo de la Administración pero que no pueden ser adoptados por diferentes motivos (  como el hecho de que los padres biológicos sólo hayan sido privados de la patria potestad por un tiempo y no para siempre ).

Requisitos para el acogimiento:



Se podría pensar que los requisitos para acoger un menor son prácticamente los mismos que para adoptarlo, pero no es así. Para la Administración, lo fundamental es que la familia quiera acoger a ese niño y que el contexto familiar de ésta sea adecuado para ofrecer cuidados y educación al menor.
Uno de los principales problemas en este tema, es el hecho de que la familia biológica no acepte que otras personas cuiden a su hijo. Tenemos que tener en cuenta que los padres naturales no han sido privados de la patria potestad, y, por lo tanto, les cuesta trabajo entender que su hijo sea entregado momentáneamente a otras personas ajenas a ellos. Como siempre, no son las familias, sino el niño, el que sufrirá las peores consecuencias.
Las dos familias lo pondrán entre la espada y la pared obligándolo a decidir a cual de las dos quiere más. Y por si esto no fuera suficiente, lo más probable es que surjan lazos afectivos con la familia acogedora, por lo que el niño puede sentirse culpable al querer a otra familia que no es la suya natural.

El acogimiento simple:



El acogimiento simple no debe confundirse con la adopción. Mediante éste, el menor convive temporalmente con una familia que no es la suya pero que debe cuidarlo y educarlo. La tutela no pertenece a la familia acogedora, sino a la Administración, que puede reclamarlo en cualquier momento para devolverlo a un centro de menores o a su familia natural. Las familias que están decididas a acoger un niño, “reciben la ayuda, el asesoramiento y la formación necesarios por parte de los técnicos de la Administración. Ésta establece anualmente unas ayudas económicas para las familias y contrata un seguro para cubrir los daños o incidentes que puedan producirse.”
El tiempo que dura el periodo de acogimiento es relativo, pues depende de cada caso; en algunos casos puede durar unos meses y en otros puede llegar a años.
De todas formas, cualquiera que sea el tipo de acogida que se lleve a cabo, los padres acogedores deben ser conscientes de que deben tratar y cuidar a ese niño como si fuera un hijo biológico suyo.

10. ARGUMENTOS EN CONTRA DE LA ADOPCIÓN.



Algunas personas están en contra de la adopción argumentando que las personas que quieren adoptar realmente no entienden lo que significa porque según ellos “la adopción no es más que un nuevo paso para curar una esterilidad o cualquier otra carencia no asumida” Con esto se quiere decir que los adoptantes solo quieren al niño para sustituir el hijo propio que no han podido tener.
Por otra parte los disconformes con la adopción mantienen que esta en vez de solventar los problemas del Tercer Mundo aún los agrava más porque la moda de la adopción internacional empeora el tráfico de niños. Además, también critican la falsa generosidad y labor humanitaria que tienen muchos adoptantes; los cuales no se dan cuenta de lo duro que puede llegar a ser abandonar a un hijo si la miseria te rodea por todas partes como sucede en los países del Tercer Mundo.
Cabe destacar que algunas religiones como la judía que no están en contra de la adopción suelen mostrarse reacios a este asunto debido a que como la religión se transmite por mediación de las madres, se considera dificultosa la integración de un niño que no sea de origen judío.

11. CONCLUSIÓN



Como conclusión decir que en la actualidad debido a las adopciones ilegales, al tráfico de niños…, existe un duelo entre la Administración y los adoptantes, estos se sienten humillados por el excesivo control al que son sometidos, y la Administración pretende defender los derechos de los niños a cualquier precio, de ahí las intensivas investigaciones que realizan. En relación con esto Audusseau dice: “la dura realidad a la que se enfrenta la infancia en la mayor parte del mundo obliga a la Administración a establecer controles escritos en materia de adopción.”
Sin embargo, es importante decir que a pesar del enorme esfuerzo de tolerancia y sensatez, cuando la pareja logra resistir y vencer todos los obstáculos que conlleva el proceso de adopción que puede durar varios años se verá reconfortada con la felicidad de poder criar a un niño abandonado como un hijo propio; como dice Audusseau: “al final, la obstinación, la necesidad de compartir amor y el altruismo  son los ingredientes principales para conseguir una adopción.”

METODOLOGÍA.



A pesar de nuestro deseo por utilizar las mayores técnicas posibles a la hora de plantear el trabajo, las dificultades ya comentadas que nos supuso el tema en cuestión y también la complejidad a la hora de tratar el tema, hicieron que no fuera posible utilizar más que la documentación que se escribió sobre el tema y la entrevista semi-dirigida como única técnica cualitativa.
Pero empezaremos por el principio. Como ya se nos había explicado en la asignatura, el primer paso para comenzar un estudio, o en nuestro caso un trabajo, consiste en hacer un compendio de la bibliografía encontrada sobre el tema, a continuación se procede a estudiarla centrándose más en los puntos más importantes, y después se hace una síntesis que en nuestro caso se haya plasmada dentro del primer apartado del trabajo. Y eso fue lo que hicimos, visitamos distintas bibliotecas con la finalidad de obtener obras relacionadas con el tema que estábamos tratando, aunque hay que decir que no toda la información bibliográfica la sacamos de estas bibliotecas, sino que algunos de los profesionales que nos atendieron y a los que entrevistamos, nos proporcionaron obras específicas sobre el tema que no están al alcance de personas que no trabajen en centros como lo hacen ellos, ya que son estudios proporcionados por la Xunta de Galicia y por la Consellería de Familia, Muller e Xuventude, por lo cual le agradecemos a estas personas su colaboración, ya que esas obras nos proporcionaron datos desconocidos hasta el momento por nosotras.

Está claro que este primer paso correspondiente a la documentación, está totalmente justificado por la necesidad que teníamos nosotras de documentarnos acerca del tema y de adquirir conocimientos relacionados con él para centrar el trabajo y estar preparadas a la hora del trabajo de campo.
Con respecto a las técnicas de carácter cuantitativo, tenemos que decir que los datos numéricos y estadísticas que aparecen reflejados en el trabajo están extraídos en su totalidad de fuentes bibliográficas, ya que nos fue imposible conseguir alguna otra que no tuviera esta procedencia.
Nos sorprendió mucho el hecho de que en el Instituto Nacional de Estadística (INE), no nos pudieran dar ningún tipo de datos sobre este tema ya que carecían de ellos, o por lo menos eso es lo que nos dijeron, y en relación con el tema lo más parecido que nos podían ofrecer eran números de nacimientos, pero nada relacionado con la adopción o la acogida de menores.
Ahora pasaremos a comentar nuestra experiencia con respecto a las técnicas cualitativas.
Como técnica cualitativa nos centramos preferentemente en la entrevista en profundidad, ya que el tema de la adopción no nos permitió utilizar la historia de vida, porque los pocos niños adoptados de los que pudimos saber eran demasiado pequeños y sus padres fueron reacios a contarnos el pasado vivido por el niño; con respecto a los profesionales y a las instituciones a las que acudimos, tampoco nos podían facilitar esta información ya que los expedientes son confidenciales.

Con respecto a la observación participante cabe decir que si ya fue difícil conseguir que algún profesional nos dedicara un poco de su tiempo, entrar dentro del centro para llevar a cabo esta técnica iba a ser prácticamente imposible.
Lo mismo nos pasó con la técnica de los grupos de discusión, ya que la única manera de realizarlo sería con personas ajenas al tema para que dieran su opinión acerca de él, pero al realizar las entrevistas de opinión, sería redundante expresar la opinión de estas personas otra vez aunque fuera conseguida de diferente forma. Lo interesante para los grupos de discusión sería poder juntar a diferentes profesionales relacionados con el tema, pero era una tarea prácticamente imposible.
Por eso, la técnica que usamos para realizar el trabajo de campo fue la entrevista en profundidad, más que nada porque era lo que más se podía adaptar a nuestras posibilidades.

La entrevista en profundidad nos resultó una técnica muy provechosa, ya que realizamos entrevistas semidirigidas en las que además de obtener información sobre los temas que a nosotros nos interesaban, el entrevistado podía perfectamente tocar temas paralelos de menor importancia pero que no dejaban de ser interesantes, así como alguna anécdota o casos especiales con los que se toparon los distintos profesionales.
Esta técnica además nos permitió en algunas ocasiones reorientar la entrevista hacia lo que veíamos más interesante, resultando mucho más fructífera en cuanto a la información obtenida.
Hay que señalar que en todas las entrevistas excepto en la primera usamos grabadora, lo que nos permitió realizar las transcripciones que se encuentran en el anexo del trabajo.
Un dato que queremos destacar en este apartado y que nos resultó interesante, es el hecho de que se produjo el “efecto bola de nieve” que ya se nos había comentado en clase, y con el que nosotras no contábamos, pero que fue una anécdota curiosa que queríamos plasmar en este apartado de metodología.





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