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Adopción parte 6 - Monografía



 
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ANÁLISIS E3



A continuación realizaremos el análisis del correspondiente testimonio recalcando los temas que nos parecen de mayor importancia y que, además, están claramente reflejados en la parte teórica de nuestro trabajo.
Antes de empezar, nos parece conveniente destacar que, aunque ya teníamos otros testimonios de adopción, éstos eran fruto de fuentes bibliográficas, y no de nuestro propio trabajo; pero éste nos lo ha relatado una tercera persona, por lo que nos parece un poco más importante.

ANÁLISIS:



Nos parece importante comenzar analizando uno de los principales problemas con los que se encontró el padre, que fue la inadaptación de su hijo. Ésta se dio en dos niveles:

- Falta de adaptación del niño en el centro, con los compañeros y profesionales.
- Falta de adaptación con su padre por el tema de los celos, la agresividad,…

En el primer caso de inadaptación, lo primero que debemos tener en cuenta es que el niño había sido abandonado y había sido víctima de malos tratos. Normalmente los niños que han sido abandonados se creen peores que los otros o inferiores en muchos sentidos. ¿ Cómo un niño que ha sufrido el abandono de sus padres no va a sentir que es diferente o que nadie le quiere ¿ Otro problema muchas veces muy grave son las malas condiciones y las faltas de medios que sufren las instituciones. En muchos casos, los niños que están a cargo de las instituciones reciben pocos o ningún cuidado; en algunas ocasiones porque las instituciones se ven desbordadas de niños que tienen que cuidar cuando tienen poco personal, y en otras porque, simplemente, no les apetece hacerse cargo de los niños. Nosotras, personalmente, creemos que no es justo que un menor tenga que permanecer en un centro y no pueda ser dado en adopción a una familia que se ocuparía bien de él, por el hecho de recibir en todo un año una sola carta de sus padres. Si la Administración insiste tanto en encontrar los padres ideales para cada niño, también debería tener en cuenta que no todas las instituciones son adecuadas para todos los niños.
Con lo que acabamos de exponer, no queremos decir que todos los problemas que sufra un niño en un centro sean por falta de cuidados. Si un menor ha sufrido el abandono de sus padres, probablemente se sentirá mal  aunque en la institución lo traten de maravilla.
Otro problema también muy grave que influye en la falta de adaptación del menor, son los malos tratos. El niño de nuestro testimonio había sufrido también malos tratos. Diversos estudios han confirmado que los padres que pegan a sus hijos suele estar relacionados con el alcoholismo, las drogas, o padecen algún tipo de trastorno psíquico. Las consecuencias más comunes en los niños que sufren malos tratos son las mismas que las que sufría el niño del testimonio: padecen miedo, angustia, agresividad… En algunos casos pueden sufrir retrasos escolares, trastornos psicológicos, minusvalías…
Por lo tanto, como acabamos de ver, los problemas que sufrió el niño de nuestro testimonio son muy comunes, y más teniendo en cuenta que al haber sufrido el abandono y los malos tratos, es muy común su posterior falta de adaptación.
Otro punto importante que debemos tratar es la relación que empieza a surgir entre el padre y el hijo adoptivo. Como ya dijimos, el niño no se relacionaba con nadie en el centro en el que estaba, lo que puede ser debido a que nadie le hiciera demasiado caso dándole por imposible. El futuro padre comenzó a prestarle atención y a interesarse por él, por lo que el niño también comenzó a encariñarse con el joven. Esta reacción es absolutamente comprensible si tenemos en cuenta que el niño nunca había sido querido por nadie, ni por sus padres ni por nadie de las instituciones. Al encontrar a alguien que de verdad se interesa por él y le hace caso, es comprensible que el niño también muestre afecto hacia esa persona. También es bastante previsible el hecho de que después de pasar un cierto tiempo llevándose al niño a su casa los fines de semana, el joven quiera adoptarlo para poder formar una familia.

Ahora trataremos uno de los temas más tristes y más injustos de este testimonio, que son los problemas con los que se encontró el padre al querer tramitar la adopción. Al padre se le impusieron muchas trabas e impedimentos para poder llevar a cabo la adopción porque, simplemente, era un chico soltero, y la Administración opina que la figura, en este caso materna, es imprescindible. Queremos resaltar que el joven cumplía todos los requisitos exigidos para adoptar un niño: buena posición económica, trabajo fijo, residía en la misma comunidad autónoma,… y lo que nos parece de mayor importancia, y es que conocía al niño y lo quería. Nosotras opinamos que está bien que se pidan requisitos para adoptar un niño, pues no todo el mundo está capacitado para ser padre o madre adoptivo. También estamos de acuerdo en que, para todo niño, es mejor tener un padre y una madre que el carecer de una de estas dos figuras. Sin embargo no nos parecen razonables los impedimentos que la Administración impuso al joven. El menor sufría problemas de adaptación, y la única persona con la que se llevaba bien era el joven solicitante. Por otra parte el joven quería adoptar a ese niño. No entendemos que la Administración no quisiera tramitar la adopción y prefiriera que el menor siguiera en un centro de acogida en vez de dejar que forme una familia con el joven que lo quería adoptar. Si, por ejemplo, este joven no existiera y una familia y una persona soltera quisieran adoptar a este niño, sería más comprensible que los adoptantes fueran la familia; pero en este caso nos parece ridículo crearle al niño el trauma de separarlo de la persona que quiere para continuar en el centro y esperar a que alguien lo adopte.
Por último queremos resaltar la pequeña anécdota contada en el testimonio y que nos parece de cierta relevancia, ya que, después de haber adoptado al niño, el padre todavía siguió encontrándose con los impedimentos de las instituciones. El hecho de que, al no tener madre, le quisieran poner en el carné de identidad María, puede parecer un hecho aislado o ridículo, pero a nosotras nos parece que tiene bastante importancia: refleja la mentalidad conservadora de las instituciones y la no aceptación, después de tanto tiempo, de los padres solteros.

Ya para terminar queremos añadir que este testimonio nos parece de una gran importancia en lo que a contenido se refiere porque se pueden observar los prejuicios que todavía mantiene la Administración hacia los padres solteros, o la gran cantidad de requisitos y entrevistas que se exigen para poder adoptar. A nuestro parecer, en algunos casos estos requisitos son exagerados y el tiempo de espera extremadamente largo.

ANÁLISIS E4



El caso que nos ocupa, a pesar de ser muy interesante, es anómalo, ya que esta familia, como muy bien dijo la madre a lo largo de la entrevista, no se ajusta al modelo prototípico de familia adoptiva, por eso algunos rasgos o partes del proceso se observan de muy diferente manera desde su perspectiva.
El hecho principal de que esta familia sea “rara”, es que ya tienen una hija biológica que, en el momento de tomar la decisión de adoptar un niño, contaba con cuatro años.
Debido a esto, este caso es diferente, pero no por ello menos complicado.
A lo largo del análisis que realizaremos, nos fijaremos especialmente en varios puntos que pasamos a comentar.

ANÁLISIS:



El primer punto a comentar es el de las razones que los llevaron a adoptar, y este es también el primer rasgo distintivo de esta familia.    Después de habernos informado sobre el tema, llegamos a la conclusión de que los principales motivos que llevan a las parejas a adoptar, es la esterilidad de uno de sus miembros o las dificultades que puede suponer un embarazo para la mujer. Pero en el caso que tratamos no, la pareja ya había concebido una hija anteriormente, que aunque nació con problemas coronarios, no fueron debidos al proceso de gestación, con lo cual, una problema de salud después del parto, es algo que le puede pasar a cualquiera, tanto si el hijo es natural como si es adoptado.
Por lo cual, la única razón que los llevó a adoptar fue el deseo de tener otro hijo y de considerar la adopción como un recurso tan válido como cualquier método natural, para nada lo consideraron como un acto solidario, ya que un hijo es mucho más que eso, y por solidaridad puedes dar una limosna pero no adoptar un hijo.

Tras tomar la decisión de adoptar, el hecho que los hizo decantarse por la adopción internacional, fue principalmente el tiempo de espera, y esto es algo que se recalca mucho, porque mientras la adopción nacional tiene un tiempo medio de espera de 4 o 5 años, la internacional normalmente tarda 2 o tres como mucho. Esto favorece a los padres que deciden adoptar a una edad ya bastante madura, ya que la adopción nacional les daría al niño en un periodo medio de 5 años, con lo cual la pareja más que de padres sería de abuelos.
A la hora de elegir un país extranjero hay dos principales vías. Una, que es la que eligió la entrevistada, es la de seleccionar el país teniendo en cuenta si la cultura del niño es parecida a la de los padres adoptivos. Y en este caso la cultura de Ecuador, aunque no es igual, tiene bastantes semejanzas con la nuestra, principalmente y quizás lo más importante, en lo que se refiere a la lengua natal.
La otra forma de elección se basa en elegir un país que no se diferencie mucho del de los padres adoptivos en lo que se refiere a los aspectos físicos del niño que se va a adoptar, quizás en un intento por facilitarle al niño su posterior integración o para obtener una mejor aceptación de la sociedad.
A nuestro parecer, esta no es la mejor elección, porque después de todo tú tienes que ser el único que en principio acepte al niño, y después vendría el que los demás lo aceptaran, y aunque es muy duro verse rechazado por tu aspecto físico, es quizá más duro verte privado de tu cultura de origen o de ver que tus propios padres no entienden la cultura del país que te vio nacer, casos estos que son más frecuentes que se den cuando solo se busca el parecido físico.

Por lo tanto, creemos que aunque el niño no tenga tanto parecido físico con los padres adoptivos, es mejor que sean de una cultura semejante para evitar problemas posteriores, que seguramente serán más graves que los que se puedan crear por el color de piel, ya que la sociedad lo irá aceptando progresivamente.
Otro de los temas que destacamos dentro de la entrevista es la importancia de la estancia en el país cuando se va a recoger al niño.
El tiempo que se suele estar allí varía dependiendo de los casos, pero normalmente es una estancia media de un mes más o menos.
Todo depende de la rapidez con la que los juzgados tramiten los últimos permisos y los papeles que quedan para hacer del todo oficial la adopción.
En el caso que nos ocupa, otro factor importante fue la situación social y política que atravesaba el país en aquellos momentos. Ya se sabe que los países latinoamericanos normalmente viven situaciones conflictivas en cuanto a golpes de estado y esas cosas se refiere, y en aquel momento la situación era difícil, por lo que todo se retrasó más de lo esperado.

El tiempo de espera es, por lo tanto, una etapa del proceso dedicada a resolver los últimos puntos, y también para los primeros contactos entre los padres y el niño. De todo lo que pudimos leer y oír sobre esta estancia, sacamos en conclusión que es un periodo sumamente emotivo, cargado de afectividad y cariño para con el niño, y que todos los adoptantes recuerdan como el momento más feliz de sus vidas. Viene a ser como el  momento del parto en  los casos de hijos biológicos, y todo el proceso sería como el embarazo. Con lo cual, la ilusión con la que se espera y se recibe a un hijo adoptado, es igual o incluso mayor que la que se tiene a la hora del nacimiento de un hijo natural; porque de lo que todo el mundo está seguro es que un niño biológico puede ser más o menos deseado, pero el hacho de que los padres adoptivos tengan normalmente problemas para tener hijos, hace que  los niños adoptados sean deseados con gran vehemencia, de lo cual también se da cuenta el niño, que ve que se tiene hacia él un gran amor.
Un punto importante sobre el que la gente está confundida, es que se creen que a la hora de adoptar puedes tener preferencias en cuanto a las características y aspecto del niño. Y nada más lejos de la verdad, lo único que te preguntan es si estarías dispuesto a aceptar un niño con algún tipo de enfermedad, dentro de esto, hay enfermedades leves que aquí se podrían curar sin problemas, y que es la que estaría dispuesta a aceptar nuestra entrevistada; y hay enfermedades de carácter más graves que no todo el mundo es capaz de aceptar, y ya no por egoísmo, sino porque hay que tener una preparación más especializada y el tiempo que va a necesitar ese niño es mayor, por lo que no todo el mundo está dispuesto.
Pero a la hora de concederte un niño, salvando los casos de enfermedades, tiene que aceptarlo sea como sea, sin importarte el color de piel o los rasgos físicos, porque en caso de rechazarlo por cualquiera de estos motivos la adopción queda totalmente invalidada, ya que entienden que tú no quieres un hijo sino que quieres un tipo de hijo, y eso no lo aceptan.

Ya dijimos que esta familia no era la familia prototípica, y esto también se nota en un problema que ellos tuvieron a mayores, el de decirle a su otra hija, una niña que por aquel entonces tenía 4 años, que iba a tener un hermanito, pero que ese niño no iba a salir de la barriga de la mamá sino que lo iban a ir a buscar a un país de fuera y muy lejano.
A nuestro entender, quizás este fuera uno de los pasos más duros que tuvo que pasar esta pareja, ya que una niña de esa edad aún no tiene un concepto de lo que es la adopción, y junto a los problemas normales de celos y envidias que puede traer el nacimiento de un hermano biológico, aquí se unía el hecho de que era un niño que ya había nacido, que era de otro país, y que no era el típico bebecito, sino que era un bebé bastante crecidito.
Por eso, la decisión que tomaron los padres de llevar a la niña con ellos, creemos que fue muy acertada por los motivos que nos comentaba la madre. Primero porque el niño se iba a quedar con lo que viera allí a primera vista, y si los llega a ver a ellos dos solos, pensaría que iba a ser el único, y al llegar a España el shock iba a ser considerable. Por otro lado, la niña también tenía que ver lo que su hermano había vivido hasta aquel momento, el lugar, sus “madres” transitorias,…

Por eso, a pesar de los peligros que el viaje conllevaba por la situación del país y por la salud de ella, ya que al estar a tanta altura el oxígeno podía fallar, el viaje mereció la pena para todos.
Otro de los aspectos fundamentales de la adopción internacional es la forma de decírselo al niño, y aunque está claro que ya se ve aparentemente porque el aspecto físico y los rasgos de la cara son normalmente muy diferentes, el niño puede estar tan plenamente integrado que no se pare a pensar en esas diferencias;, y ahí es donde entra la sociedad, ya que seguramente le va a desvelar al niño su condición de la manera menos apropiada.
Por eso, los padres tienen que tener mucho cuidado en este tema, y empezar ya desde que son pequeños a informarles de su situación poco a poco, para que a medida que el niño vaya creciendo se le pueda ir aumentando la información, y así evitar confundirlo en el caso de que alguien externo a la familia se adelante a los padres.

ANALISIS (E5)



Esta entrevista nos pareció de una gran importancia al mismo tiempo que nos aclaró muchos aspectos con relación a nuestro trabajo. Es cierto que ya habíamos estado en el centro de Palavea, y esta entrevista también nos aportó mucha información, pero el centro de Raiola es más específico para niños pequeños y, por lo tanto, en edad de ser adoptados. A continuación realizaremos el análisis de esta entrevista centrándonos en los aspectos que nos han parecido de mayor relevancia.

Un primer hecho que nos gustaría comentar es el funcionamiento del centro. Este centro tiene la categoría de residencia infantil, por lo que todos los niños deben ser menores de edad. Según la información que hemos recogido, las causas de la llegada de un menor al centro pueden ser muy diversas: abandono de los padres; enfermedades físicas o mentales de los padres; alcoholismo o drogadicción… Desgraciadamente, en muchas ocasiones, los niños llegan al centro porque a los padres se les quita la patria potestad debido a los malos tratos. El problema que tienen los malos tratos, además del daño físico, es el daño psicológico: en la mayoría de las ocasiones, la falta de adaptación de los niños al llegar a un centro es por causa de los malos tratos. Los niños se sienten culpables y tienen miedo a relacionarse con el resto de la gente; en muchos casos, este miedo puede conducir al niño a la agresividad. Según nos contaron en el centro, allí los niños no tenían problemas de adaptación, principalmente porque llegan muy pequeños y no son conscientes de lo que les está pasando. Sin embargo, si los padres vienen alguna vez a visitar a sus hijos, estos se desconciertan porque ya no saben muy bien dónde viven y quienes son sus padres.

Otro problema que suelen sufrir estos niños, es la falta de rendimiento escolar. Unos niños que son un poco mayores y que han sido maltratados o quemados, tienen graves secuelas que les van a impedir desarrollarse normalmente, en un principio. Pero precisamente por esto, en el centro tienen apoyo escolar de las educadoras y de las propias monjas, para poder conseguir que se desarrollen con normalidad. A esto también hay que añadirle que en el colegio los rechazaban y se burlaban de ellos porque no tenían padres, y por este motivo, muchos de los niños se negaban a ir a clase.
La directora del centro nos insistió bastante a la hora de comentar el apoyo psicológico que reciben los niños. En un centro de estas características, este tipo de apoyo es imprescindible por los problemas de adaptación que comentamos anteriormente. El primer apoyo que reciben los niños es cuando llegan al centro si han sufrido malos tratos, algún tipo de abuso o abandono. Los psicólogos hablan con ellos para explicarles que ellos no han tenido la culpa de nada y para intentar que, en la medida de lo posible, olviden lo que les ha pasado. Además intentan que se relacionen con todos los niños y con las monjas, y en la mayoría de los casos, lo consiguen.

Otro tipo de apoyo que reciben, es para prepararlos cuando van a ser adoptados. Nos gustó y nos extrañó el hecho de que le pregunten al niño si quiere ser adoptado. Nosotras pensábamos que esto sólo se hacía cuando el menor tenía doce años o más, pero aquí nos dijeron que se lo preguntan en cuanto el niño puede entenderlo, y si no quiere irse, no se va.
Quizá lo que más nos asombró de toda la entrevista, fueron los objetivos que se pretenden conseguir con los niños. Lo primero en lo que nos insistió, es que lo que se busca es una estabilidad emocional y afectiva; esto tiene bastante lógica, pues en niños pequeños, esto es mucho más importante que el rendimiento escolar. Después de esto lo que se quiere es que el niño conozca su realidad, que sepa porque está en ese centro y no en su casa, y que aprenda a aceptarlo.

ANÁLISIS (E6)



Lo primero que queremos comentar respecto a esta entrevista, es que la Fundación Meniños es una ECAI(Entidad Colaboradora de Adopción Internacional), y por lo tanto tan sólo trabajan con adopciones internacionales. Aún así, nos pareció muy interesante pues era una forma de conocer a fondo todo el proceso necesario para llevar a cabo una adopción internacional.
Cuando unos padres deciden adoptar un niño, lo normal es que deseen tenerlo cuanto antes. El problema está en que en la adopción nacional la espera es de unos 4 o 5 años, y muchos padres no se creen lo suficientemente fuertes como para esperar tanto tiempo. La solución para todas estas personas es la adopción internacional. Según nos comentaba la directora de Meniños, un grupo bastante numeroso de las personas que se deciden a adoptar un niño mediante internacional, provienen de nacional; se dan cuenta de que ahí casi no avanzan y encuentran una vía mucho más rápida. El problema está en que la adopción internacional también presenta sus inconvenientes: uno de ellos sería el coste, pues ronda los dos millones de pesetas; otro sería el que, según nos comentaba la entrevistada, más temen los solicitantes: el niño que adoptes no va a ser de tu misma raza, y, probablemente, tendrá muchos rasgos que lo diferencien de ti. Esto preocupa a muchos padres por el miedo al rechazo y por el hecho de que el niño se entere de que es adoptado por otras personas. Precisamente por lo que acabamos de comentar, se empezaron a organizar en Meniños sesiones de preparación para los padres. Esto nos pareció una idea muy acertada, pues , según la información que teníamos, muchas veces los padres no saben cómo reaccionar cuando ven a su hijo y, en muchas ocasiones, temen el rechazo.

Al preguntar por el perfil tipo de los adoptantes, la entrevistada nos los dividió en tres grupos: uno de ellos sería el ya comentado de la gente que viene de adopción nacional; otro grupo sería las personas que no pueden tener hijos biológicos. Este grupo entraña dificultades porque, en la mayoría de los casos, han probado la inseminación artificial o algún tratamiento de esterilidad, sin éxito. La Administración, en algunos casos, considera que los padres pueden haber sufrido algún trastorno psicológico por el hecho de no poder tener hijos y no concede el certificado de idoneidad. Además, hasta hace poco, mucha gente seguía creyendo viejos mitos acerca de la esterilidad, que perjudican al que la padece. Estos trastornos psicológicos pueden estar, en un principio, ocultos, es decir, que la persona que lo sufre no es consciente de ello. Pero, de todas formas, podría considerarse una reacción lógica. Esta desesperación crea diferentes tipos de reacciones según la persona: depresiones agudas, crisis de llanto, …
Nos llamó bastante la atención que haya gente que en internacional adopte niños con alguna enfermedad. La entrevistada recalcó que las enfermedades suelen ser pequeñas y que, normalmente, en cuanto llegan a España se recuperan, pero que allí no tienen los medios para hacerlo. Esto nos pareció muy bien  pues la gente que se decide por internacional, sabe que puede adoptar un niño sano, y el hecho de que decidan adoptar uno enfermo nos parece que es una buena idea.

La entrevistada nos comentó que las parejas reaccionan de formas muy diferentes cuando ven por primera vez al niño, y que por eso siempre hay un representante de Meniños  con ellos. Hay gente que se bloquea o que se pone demasiado nerviosa, pero esto es una situación muy normal: los padres llevan esperando ese niño mucho tiempo, en algunas ocasiones años, y por lo tanto es lógico que no sepan muy bien como reaccionar. Muchos temen que los niños los rechacen,  pero esto se puede dar en un principio pero después tanto los niños como los padres, ya se consideran y se quieren como una familia biológica.

ANÁLISIS E7



En primer lugar nos gustaría destacar la idea de que casi todas las parejas agotan todos los recursos posibles antes de adoptar un niño. Esto hace que en muchos casos la pareja prefiera un niño sano,  sin ningún tipo de complicaciones, ya que argumentan lo mismo que nuestra entrevistada: “Nosotros pusimos la condición de que estuviera sano porque ya lo habíamos pasado muy mal anteriormente y adoptar un niño enfermo sería una situación que nos desbordaría”, es decir, que prefieren no tener problemas ni sufrir más de lo que ya han sufrido hasta el momento.
Consideramos que si las parejas no se empeñaran tanto en probar todo tipo de posibilidades y se percataran de su verdadera situación, podrían hacer frente a enfermedades como el Síndrome de Down o el SIDA, y muchos niños que permanecen en los centros sin el calor y el cariño de unos padres podrían ser adoptados. Con esto no queremos decir que no haya personas “especiales” como dice nuestra entrevistada que lleven a cabo la gran labor de adoptar niños con estas difíciles características.
Por otra parte, al igual que dice la entrevistada, creemos que es necesario decirle al niño desde su más tierna infancia cuál es su realidad, para que en el futuro no le coja por sorpresa. Además, antes o después, el niño se acabará enterando, y es mejor que lo sepa por sus padres adoptivos que por otra persona, ya que el choque emocional puede ser demasiado fuerte, y muchas veces lleva al adoptado a sentirse engañado y a encontrarse de repente privado de su identidad.

La madre nos comentaba que además de habérselo tomado muy bien, su hijo habla de ello y de su condición de adoptado como algo natural, e incluso se enorgullece de ello. Con este comentario pretendemos mostrar un ejemplo de cómo el decirle al niño que es adoptado a una edad en la que ya lo entiende, puede evitar muchos problemas en el futuro. Pero esta decisión debe ser tomada con mucha cautela y los padres adoptivos tienen que saber cual es el momento idóneo para decirle la verdad a su hijo.
Otro rasgo que queremos salientar, es que en este caso concreto, la pareja no se ha encontrado demasiado agobiada por las investigaciones llevadas a cabo por el equipo de adopción; este punto lo consideramos importante, porque en la mayoría de los casos las parejas se encuentran estresadas e incluso intimidadas por los pesados y agobiantes “interrogatorios” sobre sus vidas.
En este entrevista, también hamos detectado un gran cariño y devoción de la madre por su hijo. Por lo que nos ha contado, ella mantiene que no hay diferencias entre la madre biológica y la adoptiva, como ella comenta, aunque no lo haya parido, lo quiere y lo cuida como si lo hubiera llevado nueve meses en sus entrañas.
Además, hace referencia a que en algunos casos la madre o el padre biológico no se preocupan lo que debieran por el niño, e incluso llegan a maltratarle. Repetidas veces nos comenta que un hijo no se tiene por tener, sino que se tiene por cariño, por deseo y por amor, sentimientos que fallan en algunos padres biológicos.

También queremos hacer mención a la reacción de las parejas a las que se le propone adoptar niños mayores de 8 o 9 años. La mayoría prefieren adoptar a niños pequeños y si pueden ser bebés mejor. Lo que se hace con esta visión es dejar a niños que tienen de diez años en adelante, crecer con sin el apoyo que necesitan, sin darles la oportunidad de saber lo que es una familia y todo lo que esta conlleva.
Por lo tanto, estos niños también necesitan ser adoptados, necesitan sentir calor y cariño, y no es bueno dejarlos crecer en soledad, pasando de centro a centro, para dejarlos cuando alcancen la mayoría de edad a su suerte o viviendo en pisos tutelados.
Analizamos ahora un comentario de la entrevista: “Tiene de todo, creo que su padre a veces se pasa demasiado trayéndole cosas”. En varias ocasiones nos dijo que Joaquín tenía ordenador, video-consola, futbolín, billar, bicicleta… con todo esto nos dio la impresión de que se esforzaba en recalcar que su hijo tenía todo lo que necesitaba y que no le faltaba de nada. Esto suele pasar mucho en las familias adoptivas, que llenan al niño de regalos para ganarse su confianza y cariño, olvidándose así de lo realmente importante, que no se basa en lo material, sino en demostrar día a día su amor hacia él con gestos y palabras, sin quedarse solo en atiborrarle de juguetes.
Cuando finalizamos la entrevista nos presentó al niño, y fue en ese momento donde nos mostró su decisión llena de orgullo y con total naturalidad, al contrario de muchas madres adoptivas que intentan pasar desapercibidas e incluso ocultar al niño adoptado.

ANÁLISIS (E8)



Primeramente, queremos comentar que aunque la Aldea Infantil de Redondela tenga en este momento solo seis chicas viviendo allí, creemos que sus componentes hacen una gran labor sobre todo en el tema de la inserción laboral.
Con los diversos programas que tienen, como el PEI, las clases de cocina, de diseño, los talleres, además de otros ya mencionados en la entrevista, se pretende fomentar la ilusión y la motivación de las adolescentes por aprender y lograr de este modo que se interesen por conseguir una salida laboral para asi poder desenvolverse en el mundo profesional. Además de los programas de apoyo laboral, el centro cuenta con programas como el PEI, ya citado anteriormente, para hacer frente a los posibles problemas escolares y educativos con los que las chicas suelen llegar al centro.
Algo que nos interesa resaltar, es la buena situación en la que viven en el centro, ya que como nuestra entrevistada dice: “Se muestran encantadas al llegar a la residencia, porque aquí se encuentran con que hay más libertad y mayores ayudas económicas que en otros centros”.
Al igual que cualquier otra adolescente, las chicas del centro se interesan por su libertad y tiempo libre, así como por los horarios de llegada (10 de la noche por la semana y 12:30 los fines de semana).

Así mismo, al disponer de una ayuda económica lo bastante aceptable como para cubrir sus necesidades mínimas, las chicas encuentran en este centro ventajas que no poseían en los anteriores.
Cabe destacar el gran interés que tiene este centro por mantener las relaciones familiares, ya que además de ver a sus familias los fines de semana y en periodos vacacionales, se intenta establecer contacto entre los educadores y la familia, con el fin de determinar la evolución o deterioro de las relaciones entre el joven y la familia.
Según nos cuenta la entrevistada, en el centro no llevan el tema de la adopción, sino que de eso se encarga Menores, además como bien nos dice ella: “Estas chicas son adolescentes, por lo que es muy difícil que sean adoptadas”. A lo largo de este trabajo y tras las diferentes entrevistas, hemos visto que las parejas que quieren adoptar o acoger durante una temporada, prefieren que el niño sea de corta edad o bebé, y en la mayoría de los casos, la idea de adoptar un niño que tenga una edad en la que ya sea consciente de su situación, es descartada.
De este modo, muchos de los niños que pasan su infancia y adolescencia en estos centro sin una familia que quiera hacerse cargo de ellos, tienen muchas probabilidades de tener problemas en su desarrollo vital.
Abandonados en centro durante muchos años (algunos alcanzan su mayoría de edad en ellos), estos niños que después pasan a ser adolescentes, y luego ya son, al menos teóricamente, mayores de edad, se encontraron todo este periodo de tiempo sin el cariño de una madre, de un padre o incluso de un hermano que le ayudara a superar la desdicha que le ha tocado vivir.

Por eso en nuestro análisis creemos que debemos reivindicar la adopción de niños mayores, porque también necesitan amor y comprensión. No por adoptar un niño pequeño se va a evitar el problema de decirle quién es y cuáles son sus raíces, ya que en la mayoría de los casos, el adoptado por unos motivos o por otros acaba descubriendo la verdad.
Para finalizar, insistir en la idea ya comentada en otros análisis, que los profesionales deben ver objetivamente los problemas que afectan a los niños, o a los no tan niños, que han sido abandonados, e intentar, en la medida de lo posible, que estos seres humanos que se encuentran desvalidos, vean algo por lo que seguir adelante.
Como ya hemos dicho en otras ocasiones, esta tarea no es nada fácil, y el profesional tiene que ir con mucho cuidado a la hora de realizar su trabajo, y también debe saber cuáles son sus límites y no meterse excesivamente en casos que desgraciadamente no tiene remedio, porque sería un error con consecuencias graves tanto para el afectado como para el que intenta ayudar.





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