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Adopción parte 8 - Monografía



 
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5-CONDICIONES DE LOS ACOGIDOS.



Los chicos están en régimen abierto o semi-abierto. Normalmente los fines de semana se van a sus casas porque el contacto con la familia no se corta. ( También hay salidas reguladas por la Delegación).
Tienen un tiempo de ocio y pueden estar fuera hasta las 20:30 h. de la tarde, hora en la que se duchan (obligatoriamente ), cenan, y dependiendo de cada caso, se acuestan, ven la tele, charlan, etc.
Pero también hay sanciones por mal comportamiento o por incumplimiento de las normas.
Suelen tener una paga semanal de 1000 ptas.; pero para las visitas de los fines de semana se les dan alrededor de 4000 ptas.
Tienen una relación directa con el personal, lo que a veces acarrea problemas por la mezcla de lo afectivo con lo estrictamente profesional.


6-    PROGRAMA DE ACTIVIDADES
( VER ANEXO).



7-    OTRAS OBSERVACIONES



El trabajo se hace en tres dimensiones:
- Preventiva.
- Familia: por su posterior integración en ella.
- Trabajo con ellos: buscando favorecer el desarrollo personal y la convivencia; para ello se intentan solventar los posibles problemas que puedan surgir.
Para abarcar todas las necesidades del centro, seguir el contacto de los
chicos con las familias, las medidas judiciales, etc. se necesita una amplia plantilla y la necesidad de coordinación entre las diferentes instituciones.
Existe un grupo de control de las libertades familiares, que se encarga del contacto con las familias, formado por educadores y psicólogos.
Al llegar a los 18 años hay dos salidas:
- La reinserción en las familias.
- El traslado a un piso de reinserción vigilados por educadores, pero con más independencia, para intentar que mejoren su capacidad de supervivencia fuera del centro.

ENTREVISTA (E2)
ANA IGLESIAS
(EDUCADORA DEL CENTRO EDUCATIVO DE PALAVEA)



1)    FUNCIÓN QUE DESEMPEÑA EN EL CENTRO.



-¿Trabajas con los chicos no?



Sí, mi contrato es un contrato laboral de educadora; llevo 14 años trabajando como educadora en el campo de la inadaptación social. Estuve trabajando en Rábade durante 8 años en un centro que en aquel momento era centro de menores sin más, no se especificaba si era un centro de reeducación o no; ahora desde hace 5 estoy en Palavea, y ya está catalogado como centro de reeducación, es decir, que los chicos que vienen al centro están en una situación de conflicto social, no tenemos chicos de protección.

-Nosotras creíamos que aunque era principalmente de reeducación también teníais casa de acogida.



No, lo que pasa es que si hay algún chico al que detienen de noche o a última hora del día por ejemplo, pues ese chico viene para el centro por proximidad, porque en Galicia todavía no hay Casa de Valoración y Acogida. Aunque hay una propuesta que se dio a conocer esta última semana y que se está debatiendo, en la que se propone que pase a ser Casa de Acogida y Valoración un centro de Pontevedra. Entonces, una vez que se creara este centro, los chicos ya irían para allí para ser valorados por el equipo y luego tomar la alternativa que crean más oportuna. Pero ahora mismo, si se coge a un chico por la calle, primero se intenta saber si es una escapada ocasional, pero si el chico se niega en rotundo a ir para casa, o se le lleva a casa pero la familia se niega en rotundo a acogerlo, se trae al centro. A la mañana siguiente se le da parte a la Delegación Provincial, y esta ya hace lo que crea oportuno.

-En la Delegación provincial es donde está el equipo de adopción ¿no?.



Sí, está el equipo de adopción y el equipo del menor.

-Y ¿entra dentro de la Consellería de Familia?.



Sí, está dentro de la “Consellería de Familia, Promoción e Emprego, e Muller e Xuventude”.  Cada provincia tiene una delegación, por eso es Delegación Provincial, y después estan los servicios administrativos centrales, que estarían en Santiago.
Con respecto a mi trabajo, trabajo como educadora, cada centro, aunque tenga muchos denominadores comunes con otros centros de las mismas características, tiene cierta autonomía para bien y para no tan bien.
En este centro en concreto trabajamos por turnos fijos, es deci, que no rotamos por turnos, y ahora mismo mi horario de trabajo es de 7:30 de la mañana a 13:30 h., y también trabajo los jueves de 4 a 6, que tenemos junta educativa (la reunión de educadores y educadoras), y trabajamos un fin de semana sí, tres no, y un festivo sí, tres no. Luego tenemos vacaciones más o menos escolares, aunque habría que distinguir entre la gente que estamos desde el convenio único del 85, y la gente que se incorporó después y que tiene un convenio distinto, y esta gente tiene más horas de trabajo. Es realmente un tema complicado para alguien que viene de fuera, porque digamos que cada profesional casi casi tiene un horario en función de cuándo se fue incorporando; ahora hay un convenio único y ya entra todo el mundo con el mismo número de horas, pero los que estamos desde el 85, que fuimos asimilados pero que procedíamos de la enseñanza privada tenemos un horario distinto.

Entonces, a las 7:30 de la mañana hay chicos que ya se fueron, como son los que están en la escuela-taller de Arteixo, pero hay otros que se empiezan a levantar a esa hora. Por ejemplo, hay unos que están ahora mismo trabajando, y que se levantan a las 7:45 h. Entonces los voy a llamar; son chicos de 17 años, y os podéis preguntar que con esa edad con un despertador ya tendrían que ser ellos capaces de levantarse, pero el objetivo con ellos es que se levanten con un despertador, se aseen y tengan sus cosas y su habitación en un estado medianamente decente y visible sin que se les mande, pero estos objetivos tienen tiempos distintos para cada uno de ellos, y eso es importante tenerlo en cuenta. Y bien es cierto que, en principio, yo no les despierto y les digo que ellos tienen que tener el despertador, entonces yo voy a comprobar que estan levantados, aunque es la pescadillla que se muerde la cola, porque “como sé que me van a venir a despertar, ya no me preocupo”. Es complicado, entonces nos estamos cuestionando que se pierdan el trabajo un par de días y no despertarlos, para ver que pasa, incluso para romper la rutina esa de que ya saben que vas a ir.

Una vez que los despertamos, hacemos un seguimiento de las habitaciones para que las dejen recogidas antes de marchar. El seguimiento de los hábitos de aseo, limpieza y demás, va a depender de cada chico, en ese sentido somos bastantes flexibles: hay veces que queda la habitación hecha un cisco, pero la recogen al venir, es decir, que aunque son unas normas para todos, ellos las van construyendo; son unas normas distintas , y no es el “hazlo porque sí”, porque entonces no se obtienen resultados y ellos no van a sentir la necesidad, sino que intentamos crear la necesidad, digo que lo intentamos.Y luego, pues sigo incorporando a aquellos que se vayan despertando, y tras esto, pues desde elaborar informes que tenemos pendientes, propuestas alternativas, leer algun documento de carácter legal, porque es una hora que te lo permite porque los chicos no estan todos juntos, algún documento que nos interesa como es el de las propuestas de la Consellería de esta última semana o la propuesta de nueva ley de responsabilidad penal del menor, es decir, que son tiempos y espacios incluso para analizar documentos, si la práctica nos lo permite, es decir, que hay veces que no se puede hacer esto y se hace otra cosa, o tenemos que salir al Juzgado con un chico, o hay que acompañarlo al médico, o sea, que las actividades socioeducativas son múltiples y amplias. Y todo depende de la finalidad socioeducativa que uno le de. Ahora mismo, en el centro hay 4 chicos por la mañana, y el resto estan todos fuera, integrados en escuelas-taller, programas de garantía social, y dos en ESO; y chicos que sigan la escolaridad con un ritmo considerado normal, pues en tanto por ciento será el 1 % , pues con 16 años, tenemos a uno que esta en 2º de ESO, y que desde luego no sigue el ritmo considerado normal de la clase, ya que necesitaría diversificación curricular, aunque  el problema de la diversificación curricular es que entre proponerla, hacerla, y demás, ya se te pasa el curso, entonces él se queda sin diversificación curricular. La gran mayoría están en escuelas-taller y en programas de garantía social.
En escuela taller, es raro que uno de ellos consiga hacerla de primera vez toda, ya que son mas de 500 horas, sino que para que consigan acabar un curso de escuelas-taller, generalmente empiezan dos o tres. Es rarísimo que de entrada lo consigan, ya que son horarios de levantarse a las 6:30 o 7 de la mañana, horarios en los que tienen que estar toda la mañana, y no están habituados a este tipo de ritmos; y les cuesta muchísimo incluso por formas y actitudes, ya no son solo disciplinas y normas.

Entonces, por la mañana, ahora mismo, para los chicos que están en el centro, siempre tenemos un aula abierta, a la que llamamos aula sin más, aunque no es una aula para estudiar escolarmente, sino que en ella se imparte algun tipo de educación, entonces le llamo aula. Esa aula, desde que yo estoy, sirvió para casi todo, pues cuando empecé, empecé a dar graduado escolar a través de ECCA, para aquellos que eran mayores de 14 años, ya que en aquel momento la escolaridad obligatoria era sólo hasta los 14 años; y la verdad es que fue una experiencia muy bonita,  y eso lo hice durante 4 años. Ahora mismo, con la ESO, al haber programas de garantía social para mayores de 16, y al ser obligatoria hasta los 16, desde hace dos o tres años no hacemos eso.
Entonces, en esta aula, trabajamos primero y desde luego, siempre prensa, porque todos los que están a esa hora, están, evidentemente, descolgados tanto del sistema escolar como del sistema laboral , por lo tanto están en paro , son chicos mayores de 16 con tarjeta del INEM, y entonces antes de nada trabajamos prensa a primera hora, que no solo es buscar los trabajos sino también que se vayan habituando por lo menos a leer los titulares, y en la medida en que podamos, a veces cuestionamos algo de lo que ponen los titulares o intentamos entender algo de la política y de eso de que no es toda igual. Dentro de lo que cabe intentamos desenvolver cierta capacidad crítica, más que nada para que sean conscientes de su situación, es deci, que no les vino porque sean unos vagos o unos aburridos que no saben nada, sino que unido a unas condiciones que todos tenemos, tuvieron unas condiciones generales muy difíciles que no favorecieron nada su igualdad de oprtunidades, eso para mí es un trabajo fundamental, que se den cuenta realmente de sus circunstancias, primero para que no se culpabilicen, para que no se sientan escoria, sino que se den cuenta de que realmente la vida que tuvieron fue muy complicada, y sería raro que no salieran así, también para que vean las contradicciones sociales, siempre en la medida en la que ellos entienden, es decir, cuando hablo de esto con vosotras, no es lo mismo a cuando lo hablo con ellos.

Después de esa aula, que para mí es un momento importante por el nivel de discusión que supone y es muy variado, dependiendo de los chicos que haya en ese momento en el centro , porque la mañana si por algo se caracteriza es por su imprevisibilidad, al contrario de la tarde, porque los que se quedan por las mañanas son chicos no constantes, igual tienes ocho como tienes uno, aunque siempre hay alguno, pero hay mañanas que tenemos dos y otras que tenemos siete, entonces eso rompe cualquier tipo de actividad que puedas programar, y tienen que ser actividades como muy puntuales, y la aula nos permite eso, nos permite coger a uno que está sacando el graduado pero también a Mohayed que está empezando a hablar, o a Iván cuando es castigado y expulsado, es decir, que es como muy variopinto, así como por la tarde hay actividades muy estructuradas, con un horario determinado y con grupos de chicos determinados a cada actividad.

Luego por la mañana también me encargo de actividades,  de tramitar algo que parece una chorrada; por ejemplo me llevó 5 días tramitar la tarjeta sanitaria de Mohayed, algo que se dice en la prensa de que si estás en una institución como ilegal vas al médico y te dan una tarjeta inmediatamente, pues mentira, pues nos mandan de un sitio para otro con papeleo… entonces, como educadora, no solo pretendo conseguir la tarjeta sanitaria para Mohayed, sino que también intento que en la medida en la que se pueda, el resto de la gente se sensibilice y se cuestione que esto no es tan fácil, y que aquí hay un chico que se llama Mohayed y que tiene 15 años, que acaba de llegar y que ni siquiera tiene tarjeta sanitaria, porque también es un papel importante transmitir que esta situación existe y que no es algo excepcional, y que es así porque también hay algo que está favoreciendo el que sea así, y esto lo considero ¡mportante dentro de la función de la educadora.
También hago entrevistas a algún chico determinado porque tiene algún premio o castigo, o porque acaba de llegar o se va a ir, elaboro proyectos educativos individualizados, informes, contactamos con las familias y con las Delegaciones Provinciales, sobre todo telefónicamente, para hacer seguimientos etc.

-Suponiendo que al salir del centro no se reinserten en las familias y vayan a un piso de reinserción, ¿tienes algún papel en el seguimiento de su evolución?.



Sí claro, ahora mismo en Galicia está el programa MENTOR, en el que Cáritas tiene una parte importante y también la Consellería, aunque su problema es que nunca se sabe si va a continuar el año que viene, y eso crea mucha imprevisibilidad por no poder contar con estos recursos, ni poder programar algo de una manera constante; por ejemplo, no puedes pensar si un chico podrá entrar dentro de ese programa, porque si lo piensas meter al cabo de 5 meses cuando acabe algún curso, no puedes saber si el programa continuará. En el caso de que sí puedas contar con ello, por ejemplo ahora tenemos un chico que sí está en el programa MENTOR, y que aún no llegó a los 18 años, pero hay un momento en la vida del chico, que en el centro toca techo, es decir, que como educadora te das cuenta de que el centro ya no le aporta absolutamente nada, y todo lo contrario, porque se enganchó de tal manera a la dinámica del centro, que este está por encima del bien y del mal, es decir, que ya no hay nada con lo que le puedas llamar la atención, ofertarle algo; y  valorando mucho su situación, no sólo por lo familiar, el equipo consideró que una buena salida para él, era el programa piso aquí en Coruña, más que nada para que se acostumbrara a responsabilizarse de sus historias, que tuviera que salir todas las mañanas al INEM y demás, que se hiciera su comida… y todo esto lo tiene más fácil desde un piso en Coruña que desde Palavea, aunque desde allí también lo hacen a base de autobuses. Por eso vimos que se favorecería su autonomía siempre y cuando fuerabien llevada. De por sí, un piso no es mejor o peor que un centro o que un barrio, sino que va a depender del chico , es un recurso y depende de cómo se use. Y con este chico mantenemos cada 15 días conversaciones telefónicas porque sigue dependiendo del centro, es decir, que si da muchos problemas en el piso vuelve al centro, por eso mantenemos contacto con el educador del piso.

-¿CUÁL ES EL GRADO DE ÉXITO QUE SE TIENE CON ESTOS CHICOS EN LO QUE RESPECTA A SU REINSERCIÓN?.



Ellos no están determinados, y el éxito depende mucho de lo que entendamos por éxito, una pregunta muy típica es: ¿a cuántos conseguís cambiar?  Entonces yo ahí digo que primero, nosotros no conseguimos nada, y segundo, que como educadora tengo que saber muy bien mis funciones y mis limitaciones, y yo como profesional, aunque diferente a otros, sé lo que quiero conseguir, pero también sé que no soy maga y que tengo limitaciones, y entonces también tengo claro qué puedo hacer como educadora, por lo que cambiar su vida va a depender de un montón de circunstancias de ellos, no sólo que yo lo haga bien o mal, porque durante mucho tiempo se hizo sinónimo de fracaso de reinserción social con fracaso del educador, y no, por ahí no paso; hay que cuestionarse antes por qué a la sociedad le preocupa tanto que con 18 años no se integre, y no le preocupa nada que con 14 lleve cuatro sin ir al colegio. O no le preocupa nada que no tenga donde vivir. ¿Qué pasa?, ¿que con 18 años ya puede hacer más daño? ¿que me puede atacar?. ¡Pero es que hasta los 17 le estuvieron atacando a él muchísimas veces y nadie hizo nada, entonces el éxito depende de la sociedad, depende del nivel de tolerancia que haya, depende de la sensibilidad que lo social tenga ante chicos que están en conflicto social, y que no sólo por verlos ya les escapen, depende de los organismos oficiales y policiales, a ver si lo detiene sólo por las malas pintas, depende de si buscamos responsabilidades un poco mas amplias y no sólo en la familia. El nivel de integración de los chicos va a depender de un montón de factores, y a veces consiguen buscarse la vida y otras no, y la pregunta es “¿está lo social preparado para querer admitir a estos chicos?. ¿Podemos ir a una entrevista de trabajo igual que vamos a otro sitio, o hay que cambiar?, ¿y quien no puede cambiar?. Ahí la tolerancia de la sociedad ante lo diverso, lo distinto, y también ante lo desigual, tiene mucho peso, y las instituciones que se proclaman obligatorias, tienen mucho que hacer, porque si son obligatorias tienen que intentar por todos los medios responder a todas las personas, aunque esas personas no respondan, porque es obligatoria, y hay chicos que sí que cambian, pero no todos, y nosotros ya solemos saber de antemano quien tiene mas posibilidades de que sí, y quien de que no, y eso lo sabemos cuando entran, por las formas, actitudes… pero aunque veas una causa perdida, luchas igual y lo tomas en serio igual; pero también hay que saber las limitaciones, porque si no, acabas confundiendo lo que haces, con lo que puedes hacer, con lo que te dejan hacer, y ahí hay que distinguir muy bien, porque si no acabas quemada y con una gran sensación de impotencia.  Entonces los años lo que te dan es el saber situarte un poco.


-¿CUÁL ES LA ACTITUD DE LOS CHICOS AL LLEGAR AL CENTRO?   



Son jóvenes en conflicto social de entre 12 y 18 años, si buscamos diferencias y similitudes con el resto de los jóvenes de su edad, encontramos muchas más similitudes que diferencias, porque cuando pensamos en ellos, pensamos que son distintos, y no es cierto, y en las cosas que son distintas hay que tener en cuenta que son jóvenes que llevan una cierta temporada en la que no siguen las normas, y por eso cada centro tiene unas normas que son mínimas pero que hay que cumplir. Podemos pensar que para que las normas tuvieran más sentido habría que negociarlas y consensuarlas, eso lo hacemos con algunas, con otras no, porque ya se dan por supuestas, y se da por supuesto que ellos también las aceptan, luego hay normas que se negocian incluso informalmente como el tabaco.
La capacidad de adaptación como mimetismo, en el sentido de pasividad, esa es fácil, lo difícil es la verdadera integración, la participación, porque eso ya conlleva que ellos se posicionen.
Creo que lo más difícil del trabajo como educadora, es generar necesidades, no es tanto darle respuesta a las que tienen, como plantearles unas nuevas que ellos desconocen pero que están ahí, y esa es para mí la clave de mi trabajo, porque las necesidades que demandan, muchas veces las tienen cubiertas, y no pueden pedir más que aquello que conocen.

En este sentido responden bien, y un indicador en el sistema de evaluación, serían las fugas, aunque eso sólo mide el perfil, y si hablamos de calidad socioeducativa y de eficacia, no lo puedes resumir sólo al número de fugas que, después de todo, entran dentro de lo previsible, ya que es un centro abierto y hay que admitirlo como una respuesta más dentro de las que tienen, y tal como está la estructura social, los centros están siendo una alternativa, lo cual no dice que tuvieran que existir, como tampoco tendrían que existir otra serie de instituciones sociales.

-RELACIONES ENTRE ELLOS DENTRO DEL CENTRO.



Claramente violencia y género van muy unidos, y Palavea es un centro masculino, por lo que la socialización masculina va unida a la violencia, y si eres un chico como Dios manda, tienes que saber enfrentarte; y hablando de chicos en conflicto social que no tuvieron oportunidad de coger “eso” que es realmente de todos, como dice la sociedad, eso crea actitudes muy violentas, si a eso unes que tienen que demostrar que son hombres, el conflicto es fuerte, porque lo harán por medio de la violencia. Aunque no son especialmente violentos y saben focalizar bien su violencia, las actitudes xenófobas o racistas siempre están muy presentes, porque la educación ahí tiene mucho peso, y ellos no la tuvieron ni a nivel escolar ni educativo. Por eso, cuando se habla de programas para prevenir la violencia con respecto a chicos en conflicto social, sin ánimo de criticarlos ni desprestigiarlos, hay que ser realistas.


-¿ELLOS SUELEN HABLAR DE LAS CAUSAS QUE LOS LLEVARON ALLÍ, SON ABIERTOS EN ESE SENTIDO?



Pues muchas veces la mayoría inventa su vida, su curriculum, porque es  lo único que tienen suyo, su vida, y entonces, una vez que estás en un centro, no vas a ser un “pringao”. Ante eso tienen dos posturas: la de la entravista con nosotros, y la que tienen entre ellos, en la que empiezas a escuchar otras cosas muy distintas. Primero se sitúan, y lo hacen muy bien, y una vez que están situados, en general, porque hay chicos tímidos, tienden a inventarse mucho su vida, para ganar curriculum, y hay que pensar que ellos saben que no tienen otra forma de ganarlo, porque ¿de que van a hablar?, las faltas a la escuela u otras cosas negativas, siempre las positivizan, porque es lo único que pueden hacer para mantener su status de chicos duros, y en general, más que inventarlo, lo exageran bastante; es la manera de narrarlo y de descubrir que lo que hacen también es importante para otras personas, ya que alguien valora como positivo lo que todo el mundo considera negativo, y la opinión del grupo de pares es muy importante. Por ejemplo, ahora tenemos un problema muy fuerte con un chico que es surfista y que no tiene nada que ver con los otros, y lo machacan por eso. Hay chicos que lo pasan muy mal, aunque eso depende de su vulnerabilidad, y los demás se aprovechan, por eso a veces tenemos problemas fuertes entre ellos, que son los que se tienen normalmente con chicos normales, pero multiplicados por tres.

ENTREVISTA (E3)
CASO REAL DE ADOPCIÓN CONTADO POR UNA TERCERA PERSONA.


Un hombre joven, de nivel cultural y económico bueno, colabora en un hogar infantil como educador. Allí conoce a un niño pequeño que había sido abandonado por sus padres y que, además, fuera víctima de malos tratos. A mayores de todo esto, el niño padecía graves problemas de adaptación en el centro, tanto con los profesionales como con sus propios compañeros; no se relacionaba con nadie ni jugaba con los demás niños.
Poco a poco, el educador se va dando cuenta de la falta de adaptación del niño e intenta acercarse a él, y el mismo niño también se fue abriendo al chico. El educador comienza a llevárselo a casa los fines de semana, ya que ningún familiar lo sacaba del centro ni lo visitaba. La relación entre los dos se fue haciendo cada vez más afectuosa, por lo que el joven se decidió a adoptarlo. Al intentar tramitar la adopción, fue cuando empezaron todos sus problemas con las instituciones. A pesar de reunir todas las características exigidas para poder adoptarlo, se encontró con la oposición de la Administración pues era un chico soltero.

Tuvo que esperar todavía mucho y tiempo y hacer muchas reclamaciones para, al final, poder adoptar el niño que tanto deseaba y con el que ya le unían tantos vínculos.
Más adelante, ya como una familia, el padre tuvo algunos problemas para ejercer de padre él sólo, pues debía compaginar el cuidar a su hijo con su trabajo o su tiempo de ocio.
Al principio, el niño sufrió algunos problemas de adaptación antes de llegar a integrarse totalmente en su nueva familia, como celos, agresividad, miedo, o incluso rechazo a cualquier amigo que se acercara a su padre.
Pero, hoy, por fin, el niño ha superado todos estos problemas y se ha adaptado perfectamente a su nueva vida, recibiendo el cariño de su padre y toda su familia y amigos.

Como anécdota de esta historia nos parece conveniente destacar un pequeño problema que tuvo el padre una vez que ya había adoptado a su hijo: cuando fue con su hijo a hacerle el carné de identidad, le preguntaron el nombre de la madre. Él les dijo que no tenía, y entonces le dijeron que se le ponía María. El padre, evidentemente, se negó, y, al final, no le pusieron nada.
Esta anécdota puede parecer que no tiene ninguna importancia, o resultar simple, pero a nosotras nos pareció que podía tener relevancia a la hora de analizar el papel de las instituciones con relación al tema de la adopción.

ENTREVISTA (E4)
CASO REAL DE ADOPCIÓN



1-RAZONES QUE TE LLEVARON A ADOPTAR, Y A ELEGIR LA ADOPCIÓN INTERNACIONAL.



La razón principal para elegir la adopción internacional, fue principalmente el tiempo de espera, porque tras informarnos del tiempo que solía tardar la adopción nacional, descubrimos que normalmente se tardaban 4 o 5 años, y pensamos que un niño en adopción tiene los mismos problemas aquí que en el extranjero, e incluso puede que tenga más fuera, por eso nos daba igual.
Además, tenemos una hija biológica que en el momento en el que decidimos adoptar tenía 4 años, y no queríamos que se llevaran mucho entre ellos, por lo que la adopción nacional nos daría el niño cuando nuestra hija tuviera 10 u 11 años y queríamos evitar tanta diferencia de edad.


-¿Recapacitasteis mucho en el hecho de que el niño tuviera otra cultura que tendríais que aceptar?



Sí, porque antes de decidirlo totalmente leímos bastante sobre el tema, sobre todo de un libro de María Mateo que es un estudio de casos de adopciones en el extranjero, pero sobre todo de países de Latinoamérica, y algo de los asiáticos. En este libro se contaban algunos casos en los que realmente te das cuenta de las dificultades, porque incluso aunque pienses que tienes una mentalidad abierta y que por ello puedes aceptar cualquier tipo de situación resulta que los niños se ven diferentes; por ejemplo hablaba de un niño negro que se había hecho heridas de tanto lavarse para intentar ser blanco; aunque los padres e incluso el entorno también lo aceptaran tal y como era, pero el problema era que él no se aceptaba a sí mismo. Por eso, tras las primeras noticias, le ves más dificultades de las que en principio piensas.
A lo que si estábamos bastante dispuestos era a aceptar su cultura, por eso elegimos un país que no nos fuera del todo extraño, más que nada porque sabíamos cosas de ese país, porque tiene que ver más con nuestra cultura que un país del este como Rusia o Rumanía; y por otro lado porque los procesos de adopción están como más algunos en otros países que en otros, y eso lo sabíamos a partir de la Fundación Meniños y de la propia Consellería; ya que las adopciones en muchos países del este, por no tener la legislación bien regulada, fueron fraudulentas en muchos casos. Por otro lado hay gente que prefiere este tipo de países porque les importa más el parecido físico que las semejanzas culturales, ya que tiene más miedo a cómo se pueda integrar o a cómo lo vayan a aceptar en la sociedad si tiene otro color de piel.


-¿Trajisteis algún tipo de artesanía o folklore del país para que el niño viera desde pequeño cómo es aquello y que conociera su cultura?.



Sí, nosotros trajimos mucha música y mucha historia de Ecuador, lo que pasa es que el niño tenía un año cuando lo adoptamos, y con esa edad él no era consciente de que vivía en un país determinado obviamente, realmente él donde vivía era en un edificio del que no salió en un año; estaba bien cuidado, su orfanato no era del tipo en los que suele haber problemas de desnutrición, malos tratos…, era un niño sano. El problema de allí es que hay carencia de medios, ya que tiene problemas de pobreza muy gordos, pero era simplemente eso, falta de medios y de personal para atender a tantos niños, por lo tanto los problemas son los que se derivan de esto. No había problemas de enfermedad ni de nada que hubiera que remontar especialmente. Tampoco había una falta de estimulación muy grave, lo que pasa es que no se les daba una atención tan personalizada e individual como la que le puede dar una familia tras ser adoptado. Una de las cosas que más nos sorprendió ya allí, es que Alex era un niño cariñoso y risueño, lo que era algo que no esperábamos, sino que fuera más distante, pero no solo por nosotros sino en general, y más que nada por sus vivencias, si el niño no está bien estimulado y no estás muy pendiente de él, parece que va a ser de carácter más difícil, pero de los niños que había allí, salvo los que tenían alguna patología, no presentaban este tipo de problema.

Él niño no notaba para nada que estaba en aquel país tan complicado, ya que solo salió del orfanato con nosotros, ya que debido al clima de Quito, a lo largo de un día pasan por todas las estaciones, las monjas que lo cuidaban tenían miedo a que enfermara o a que pasasen frío, y a pesar de tener un jardín donde los niños podían jugar, no les dejaban estar mucho, sobre todo a partir de las 5 de la tarde que era cuando empezaba a refrescar. Los únicos niños que se veían allí, además de los mayores, eran los que eran visitados por sus posibles padres adoptivos en el periodo previo a regularizar los últimos papeles y permisos de adopción.
Entonces, sabes que es de otra cultura y que de algún modo se debe de mantener algún tipo de vínculo, y por lo tanto traes música, sigues en contacto, tienes la idea de que, cuando llegue a una edad en la que perciba mejor las cosas, pueda visitar su país para conocerlo; pero al ser un niño tan pequeño cuando lo adoptamos la situación es distinta a la de un niño de 5 años que ya tiene experiencias previas.  Por lo tanto, al ser pequeño, todo fue más fácil.

-A la hora de considerar la posibilidad de la adopción, ¿fuisteis animados por alguien que ya conocía el proceso, o surgió de vosotros la decisión?



Un poco igual sí, pero yo pienso que nosotros no tenemos el perfil que suelen tener las familias adoptivas. De entrada las familias que adoptan no suelen tener niños, es muy raro. Incluso hay una especie de baremo de preferencia en los países, y en él se prefieren primero parejas sin hijos, después con hijos, luego la mujer sola, hasta llegar al varón solo.  Aunque también se tiene en cuenta las edades.
Al principio nosotros quedamos como sorprendidos, porque parece que la mejor situación, a pesar de las particularidades de cada caso, sería una familia con hijos en la que tuviera hermanos, ya que supondría más cariño, etc., porque digamos que así sería la familia completa, y más en nuestros tiempos, en los que tener hermanos es casi una novedad. Por eso nosotros lo vivimos de un modo diferente, porque creo que las otras familias se angustian más, llevan todo con más inseguridad que lo que podemos vivir nosotros, una porque la inmensa mayoría de las dudas que se tiene son sobre el cuidado del niño, y al tener un hijo, eso ya se desaparece; por otro lado al no tener ninguna de esas circunstancias que te llevan a adoptar y que las familias cuentan que son tan desagradables (esterilidad), ese proceso previo que sería bastante angustioso, en nuestro caso no se dio. En ese sentido nos apartamos un poco de la familia prototípica.

Por lo tanto, no nos animó nadie, más bien se quedaron sorprendidos, aunque no fue mucho, sino que inicialmente la familia ponía algunos reparos, por el miedo a que no se acostumbrara, por el lío que supone la adopción… pero luego enseguida se hicieron a la idea. Entonces era una idea nuestra que teníamos ya desde hace muchos años, incluso antes de tener a la hija mayor; lo que pasa es que ella nació con problemas de corazón que necesitaban de cirugía, y estás tan enfrascado en esa recuperación, que no te planteas ni tener otro, hijo ni adoptarlo, ni nada. Pero cuando empiezas a salir de esa situación retomas un poco la idea anterior, y por otro lado, por los problemas que tuvimos con ella, casi nos hacía más ilusión un proceso de adopción, porque los resultados eran como más seguros y esta parte tiene otro atractivo, que yo creo que es la motivación fundamental y la preferible, porque tener un hijo no es una causa solidaria, eso puede ser una razón entre otras, pero lo importante y fundamental es desear tenerlo, además de tener un espacio no físico, sino en la vida, porque los niños ocupan tiempo, preocupación, y a veces es muy difícil compaginar trabajo e hijos, lo que se está reflejando ahora en las bajas tasas de natalidad, porque la gente se ve superada por combinar ambas cosas, y si a eso le unes que puedes tener otro tipo de dificultades pues te paras a pensarlo dos veces. Pero no nos asustaba especialmente la situación, porque después de los problemas de salud de la mayor piensas que no puede haber otra cosa que sea mucho más dura que la enfermedad, ya que es algo que te da un sufrimiento muy fuerte, ya que además de enfrentarte a ella tienes que superarla, y que depende tan poco de ti. A nosotros nos parecía que si lo tomabas de determinada forma y trabajabas en un determinado sentido, lo superaríamos, y después de todo, un niño adoptado es tanta incógnita como un niño biológico, porque pueden pasar muchas cosas y luego salir bien, mal o  regular, pero eso es lo mismo en uno adoptado que en uno natural; hay gente que cree que sí, pero yo no soy partidaria de esa idea.

Entonces esa fue la motivación, el querer tener un hijo, y al mismo tiempo retomar aquella idea que teníamos, y probablemente entre la posibilidad de tenerlo adoptado o biológico, nos ilusionaba más la idea de la adopción.
Pensábamos que hay mucho niños en el mundo y que los vas a querer igual y muy rápidamente, y creo que te pueden aportar lo mismo que un hijo natural, ahí no veo ninguna diferencia. La única diferencia que noto sería en el caso de que no lo desearas, pero por ejemplo los niños adoptados son siempre deseados, y uno biológico no siempre es deseado. Y eso es una característica importante, que a lo mejor puede salir mal porque uno no sabe como educar, pero el ser deseado es un buen punto de partida.

-¿Cómo fue la estancia en el país antes de acabar con los trámites?.



Fue muy bien. Allí estuvimos un mes menos un día.
En todos los países dependiendo de la legislación, hay unos marcos más o menos amplios; podía ser que nos tocara estar más tiempo, pero dentro de los que fueron a adoptar a Ecuador, estuvimos en una en la mitad entre los que estuvieron más y los que menos.
En nuestro caso todo fue muy bien; es un país muy agradable, y lo que pasa es que tiene que tomar precauciones en cuanto a vacunas y agua, ya que hay muchos problemas de parasitismo derivados del consumo de agua.
Y no es solo lo que nosotros podíamos coger sino que llevábamos a la niña, y andábamos muy pendiente de ella para que no le pasara nada, sobre todo algún síntoma por el mal de altura debido a sus problemas de corazón.
El único problema es que son muchos trámites y que hay un alto nivel de incertidumbre, a pesar de que ya tenías asignado al niño, e íbamos con una información, no exhaustiva, pero suficiente del caso. Y también íbamos informados de los tipos de trámites que íbamos a tener que llevar a cabo, aunque luego depende de los tribunales que te toquen, aunque en lo referente al trato de la gente de allí, nosotros estuvimos muy bien. Teníamos algo de miedo por la inseguridad que podía surgir pero al final resultó todo muy tranquilo.
El período tiene un doble sentido, ya que además de arreglar los papeles, tiene la intención de que los padres y el niño se vayan familiarizando y adaptándose los unos a los otros, pero con un niño de un año es más fácil que en otros casos, aunque son raros los casos en los que no se adaptaran.
En nuestro caso, nosotros estuvimos yendo de visita durante 5 días mañana y tarde; a la vez que íbamos arreglando algún papel. Hay sitios que el primer día ya te lo dejan llevar contigo aunque no esté formalizada del todo la adopción, pero nosotros decidimos esperar porque aquello nos parecía sorprendente, y las monjas preferían esperar a que estuviera todo resuelto.

En las visitas la adaptación es muy difícil porque hay muchos ojos mirándote, y puedes hacer cosas muy limitadas, ya que básicamente estabas en un corredor porque en el jardín hacía demasiado frío. El resto de los días en los que ya está contigo, lo tiene que llevar a todos los trámites que faltan, y también tienes días libres para hacer un poco de turismo.
Digamos que a pesar de toda la burocracia es un momento muy emotivo, y estás más pendiente de ello que de cualquier otra cosa, aunque lo que impera allí, sobre todo en las parejas sin hijos, es un gran nerviosismo. Es un proceso muy intenso, en el que estás deseando venir para asentar ya tu vida y al niño en lo que va a ser su nueva vida a partir de ese momento.

Es un viaje agotador pero inolvidable, sobre todo en lo emocional.
Nosotros, al contrario que otras familias, estábamos muy pendientes de la mayor por el hecho de que con años no sabíamos como encajaría el ir a buscar a su hermano a un orfanato, porque eso no deja de ser duro, a parte de lo que la niña vio allí, que aunque no era muy dramático le hizo sacar sus propias conclusiones; porque había muchos niños y todos se acercaban, lo que es quizás la parte más dura, sobre todo cuando empiezas a pensar en el futuro de estos niños al quedar allí. El problema es que hay muchos niños, y algunos están sin registrar, lo que hacen que sean dianas fáciles de las redes de tráfico de niños o de órganos.


-¿Cómo es el proceso de selección del niño que os adjudican? ¿ pedisteis algún tipo de condición especial?.



Nosotros de entrada fuimos a una reunión informativa porque tampoco teníamos nada claro el país en el que queríamos adoptar, de hecho, yo nací en Colombia, y el niño hubiera sido colombiano si hubieran tenido convenio con Colombia, y por ello, teniendo en cuenta que el país más próximo era Ecuador y que yo también viví en Ecuador, pues elegimos ese, porque al no conocer te da igual uno u otro, ya que son del mismo estilo. También se tenía convenio con Chile, Bolivia y Perú, pero la lista en Perú era muy larga, lo que extendería el proceso, por lo que elegimos Ecuador que era un país en el que estaba empezando a darse la adopción internacional.
Después también cubrimos un cuestionario que era más para saber que para elegir, porque tú no puedes elegir al niño que quieres, ni el sexo, ni nada porque si rechazas lo que te proponen ya te invalidarían para adoptar; lo único que te dicen es si aceptarías un niño con problemas de salud, y ahí si que teníamos una condición indispensable, y era que estuviera sano, porque ya lo pasamos bastante mal con la enfermedad de la mayor y no queríamos volver a pasar por eso otra vez. Hay gente que está dispuesta a adoptar en esta situación de enfermedad, pero cada uno tiene que saber donde están sus límites, y nosotros no estábamos dispuestos a empezar otra vez un proceso como el que tuvimos, ya que fue bastante grave y muy duro.
Por eso, en principio no queríamos nada añadido; nos dijeron si aceptaríamos un problema leve, y yo, si llega a ser lo mismo que la hija mayor y sé que va a tener un final igual lo hubiera aceptado, porque hay cosas que allá no tienen solución y aquí sí. Pero eso tampoco está garantizado. Entonces preferimos esperar antes de aceptar una proposición complicada de salud.

Lo que sí tienen en cuenta es el baremo de edades, según la edad de la pareja le corresponderá un hijo de mayor o menor edad; pero lo que sí respetan es que si ya tiene un hijo, ese siga siendo el mayor, que es lo que ellos llaman el derecho de primogenitura, a no ser que tú quieras prescindir de eso y aceptar uno más mayor que el que ya tenías.
La idea que teníamos es que si Sabela tenía cinco, el otro tuviera dos o tres años, y nuestra sorpresa fue cuando nos dijeron que había un bebé de seis meses que estaba casi oficialmente abandonado, porque estos niños salen en la prensa con foto, para ver si alguien los reclama y esperan unos cuatro meses antes de declararlos aptos para la adopción por si después aparece alguien reclamándolos.
A pesar de tener pensado adoptar uno más mayor, ya en el momento en el que nos lo dijeron me alegré, porque la niña ya es bastante terremoto y tener otro en casa que de repente invadiera su espacio, podría ser más complicado. Por otro lado, también eran menores las vivencias que el niño iba a tener siendo tan pequeño, aunque a la hora de adoptar ya sabes a lo que te arriesgas.
A nosotros por nuestra edad y la de la niña, nos correspondería uno de dos o tres años, pero también a otras parejas que había allí les dieron bebés, por lo que debe de depender de lo que haya en cada momento.

-¿Tuvisteis problemas a la hora de explicárselo a vuestra hija mayor?.



La verdad es que ya la teníamos muy preparada, porque ya le dijimos con mucha antelación que estábamos pensando en adoptar, y ya le preguntamos qué opinaba y todo eso. El caso es que tardamos tanto en conseguirlo, que al principio se lo decíamos todos los días para que lo asimilara porque en cualquier momento nos podían llamar para ir a recogerlo, pero como al final tardó más de lo que esperábamos, pasamos de decírselo todos los días, a decírselo muy esporádicamente, lo que la confundía, porque al fin y al cabo un embarazo lo ves, y ves crecer la barriguita de la mamá, pero esto es muy abstracto para una niña de cinco años, y el proceso le resultaba mucho más largo y pesado que un embarazo. Ella estaba informada, lo que pasa es que hasta que tuvimos la foto y el expediente, no le pudimos decir cosas concretas. También vivió momentos de inseguridad, sobre todo cuando le cambiamos la habitación, y nos preguntaba que qué iba a pasar con ella, si la seguiríamos queriendo igual…, es decir, que tuvo momentos de cierto miedo pero eso pasa también con los hermanos biológicos, por lo que no nos preocupó demasiado, sencillamente tuvimos que hacer que ella se sintiera segura. Pero no nos trajo problemas en abundancia. Lo que nos benefició es que es una niña muy autónoma y tiene muchas amistades, y al ver ella que eso no cambiaba, que podía seguir trayendo las amigas a casa y ella ir a sus casas, se sintió más aliviada. Notó una modificación en su vida, pero en positivo.

Algo muy significativo, fue que cuando llegamos aquí, hubo algún conflicto por los juguetes con un primo que le llevaba ocho meses a Alex, y ella a pesar de haberlo conocido hacía un mes escaso, y de conocer a su primo desde que naciera, defendía a su hermano; lo cual nos pareció una reacción muy positiva, porque podía haberse mostrado indiferente, o defender a su primo, que después de todo era más “antiguo” en la familia, pero se vio que ella tenía claro que era su hermano y que ella como hermana mayor estaba allí para defenderlo.
Ahora se ve que se quieren muchísimo mutuamente, y a la hora de preguntar por los celos siempre preguntan por la mayor, pero él es mucho más celoso que ella. Por ejemplo si estás sentada con ella, ya viene él enseguida a quitarla y a que le des mimos.

Cuando decidimos llevarla a Quito, la gente decía que era una locura y que podía ser peligroso por la situación que estaban viviendo allí en aquel momento, pero nosotros teníamos claro que debía ver todo el proceso; una porque nunca había estado tanto tiempo separada de nosotros, y otra porque lo que no iba a ver, lo iba a imaginar, y a saber lo que podía pensar, y luego que ya la situación es artificial de por sí, como para llegar aquí y decir. “Hola este es tu hermano”. Entonces preferimos que lo viera todo y ya le iríamos explicando todo a lo largo del viaje para que lo percibiera bien, y no que estuviera al margen de esto. Ahora pensamos que fue acertado también por él, porque pensamos que si él se hace a la idea al vernos a los dos allí que vamos a ser para él, y luego al llegar aquí se encuentra con otra, iba a ser más duro.
Fue una decisión acertada en todos los niveles, por lo menos de momento, ya que no hay ningún tipo de problema de convivencia.


-¿Cómo fue la reacción del entorno?.



Está claro que es muy diferente, yo siempre dije que parecíamos la familia Adams por el impacto que provocábamos, pero ahora ya ni me entero, pero los primeros días ibas paseando con él en la sillita y lo miraban, porque además tiene unos rasgos muy marcados: ojos achinados, piel canela…, y yo soy muy blanquita y de ojos azules, entonces primero miraban al niño y ya les extrañaba, y después a mí, y parecía que llevábamos un cartel que pusiera “FAMILIA ADOPTIVA”. Pero en general la gente reacciona muy bien, más con curiosidad que con otra cosa. Hay gente que le fastidia, pero estás tan preocupada cuidándole que no te paras a pensar que la gente te mira o te critica, porque después de todo no tengo nada que ocultar. Lo bueno que tiene es que a pesar de ser diferente en cuanto al aspecto, es un niño guapo y tiene una cara muy afable y amable, con lo cual a la gente le gusta, y como además es muy cariñoso, pues se hace querer.
Suponemos que cuando crezca se dará cuenta de que es diferente, pero tal y como es de carácter no creemos que eso le afecte mucho. Además, en Meniños nos dieron un curso intensivo de formación, y lo que sí queda claro es que tanto en adopción nacional como en internacional, hay que decírselo.


-¿ Cómo tenéis pensado decírselo?.



Pues queremos decírselo cuanto antes, porque además es lo más conveniente; principalmente porque tiene derecho a saberlo, y después porque en nuestro caso si no se lo decimos nosotros siempre va a haber alguien que se lo suelte, porque es evidente, y quizás no se lo diga de la mejor de las maneras.
Afortunadamente él es aún pequeño, pero en el verano, le pusieron nacionalidades para dar y tomar, desde marroquí hasta saharaui, pasando por asiático. Entonces la gente te pregunta, e incluso es muy imprudente, porque en el verano una señora le dijo que era una pena que ya se fuera porque pensaba que era un niño saharaui de los que vienen a pasar el verano a España, y esto si el niño fuera más mayor podría confundirle, porque si acaba de llegar y ya le dicen que se va a marchar, se crearía en él una gran inseguridad. Estas situaciones se dieron mucho, pero lo bueno fue que ocurrieron en una etapa en la que él no entendía mucho y no le pudieron afectar.
Entonces lo que está claro es que en cualquier momento alguien se lo puede decir, por eso, en el momento en que empiece a entender algo se lo tendremos que decir para evitar malos entendidos.

Algunos decían que es tan evidente que es diferente que ya casi no había necesidad de decírselo, pero un niño que se cría contigo desde pequeño, quizás no repare en eso, y piensa que es distinto simplemente porque salió así.
Pero hay que decírselo, porque después, probablemente en la adolescencia quiera buscar sus raíces y a sus padres biológicos, y aunque te de miedo, no puedes negárselo, aún sabiendo que quizás la búsqueda no de resultados.    Ahora salió una ley por la que las madres tienen que dejar la afiliación, pero no creo que eso sea una gran idea porque las madres que no quieran los dejarán abandonados para que no puedan sobrevivir, y serán niños que caigan en las redes del tráfico de niños o de órganos.


-¿ Qué críticas le harías al proceso en sí, en cuanto a medidas y profesionales?.



Casi todos los libros sobre el tema sacan críticas, pero yo creo que eso es porque casi todas las familias vivieron un proceso de angustia previo.
Lo que sí que es, es un poco pesado, por la cantidad de veces que te preguntan las mismas cosas y por lo que significan algunas preguntas. Pero yo creo que eso depende también del profesional que te toque, porque los hay muy correctos en lo que se refiere a las preguntas que te hacen, a la forma de hacerlas, que eso también es muy importante, al examen de la casa… pero hay otros que no tienen ninguna consideración, y esos son normalmente los casos que salen a la luz.
Yo comprendo que se tomen muchas garantías, porque al fin y al cabo estos niños ya fueron abandonados una vez y no es plan de dárselos al primero que pase, porque el estado tiene una responsabilidad como tutor legal de alguna manera, que esta sea o no la mejor no lo podemos decir (después de todo tú puedes mentir en una entrevista), porque no se puede saber lo que le agradaría a todos los adoptantes.
En nuestro caso la trabajadora social fue muy correcta, y lo que me extrañó fue que no nos hicieran más preguntas de tipo económico, que yo consideraba bastante importante. En eso influye también el tipo de profesiones que se tenga, por ejemplo en nuestro caso, mi marido es empresario y yo soy profesora de Universidad y eso fue un factor positivo, aunque a nivel económico otros tengan más, pero en principio al saber esto ya pusieron buena cara.
Con respecto0 a la entrevista con la psicóloga también fue bien porque las preguntas más incómodas que suelen ser el por qué no pudiste tener hijos naturales, nosotros la saltamos.
Otra cosa que preguntan es si aceptarías un niño negro o mulato… Y nosotros salvo que tuviera alguna enfermedad grave, aceptaríamos a cualquier niño.
Cuando nos abrimos más fue cuando nos preguntaron si creían que todas las parejas deberían tener hijos, ya que ahí hablamos más abiertamente, y en resumen yo creo que quedó una entrevista bastante sincera y fluida. En ese sentido no tenemos quejas ni una mala impresión, pero quizás sea porque nosotros nos apartamos bastante del modelo típico de padres adoptivos que no suelen tener hijos.





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