Monografías
Publicar | Monografías por Categorías | Directorio de Sitios | Software Educativo | Juegos Educativos | Cursos On-Line Gratis

 

Alcoholismo parte 2 - Monografía



 
DESCARGA ESTA MONOGRAFÍA EN TU PC
Esta monografía en formato html para que puedas guardarla en tu pc e imprimirla.



Vínculo Patrocinado




Aquí te dejamos la descarga gratuita
Nota: para poder abrir archivos html solo necesitas tener instalado internet explorer u otro navegador web.




Paciente busque un tratamiento.


Una vez que se hace un diagnóstico, el próximo paso principal es conseguir que el paciente busque tratamiento. Un estudio informó que las razones principales por las cuales los alcohólicos no buscan tratamiento son falta de confianza en terapias exitosas, negación de su propio alcoholismo y el estigma social que acompaña al tratamiento. A menudo se necesita un esfuerzo colaborativo de los médicos, los miembros de la familia, los amigos y los empleadores, aunque si esto no es posible, un estudio encontró que inclusive una intervención breve de parte de un médico puede ser útil en reducir la bebida. Reuniones entre el paciente y los amigos y los miembros de la familia que han sido afectados por el comportamiento alcohólico son las mejores. Este enfoque de intervención deberá ser compasivo pero directo y honesto de parte de cada persona, describiendo específicamente cómo han sido heridos de manera individual debido al alcoholismo. Inclusive los niños pueden participar en este proceso, dependiendo de su nivel de madurez y su capacidad de manejar la situación. La familia y los amigos deberán expresar su afecto para con el paciente y su compromiso completo y su apoyo en busca de una recuperación, pero deberán exigir de manera firme y consistente que el paciente busque tratamiento. El paciente y la familia deberán entender por completo que el alcoholismo es una enfermedad y que las respuestas a esta enfermedad–necesidad, deseo, temor a la supresión–son síntomas, no faltas de carácter, de la misma manera en que el dolor o el malestar son síntomas de otras enfermedades. También deberán comprender que el tratamiento es difícil y a veces doloroso, al igual que los tratamientos contra otras enfermedades potencialmente mortales, como el cáncer, son dolorosos, pero que es la única esperanza de curación.
Los empleadores pueden ser particularmente eficaces. Su enfoque también deberá ser compasivo pero fuerte, amenazando al empleado con pérdida de trabajo si el empleado no busca ayuda. Algunas empresas grandes proporcionan acceso a programas de tratamiento a bajo costo o gratis para sus trabajadores.

¿En qué consiste el tratamiento contra la supresión por alcohol?



Cuando una persona que sufre de alcoholismo cesa de beber, los síntomas de supresión empiezan entre seis y 48 horas y el punto máximo es entre las 24 y 35 horas después de la última bebida. Durante este período la inhibición de la actividad cerebral causada por el alcohol se revierte bruscamente. Se sobreproducen hormonas de estrés y el sistema nervioso central se sobre excita. Una vez el paciente esté en el hospital se le deberá administrar un examen físico para detectar cualquier lesión o afección médica, y se le deberá tratar cualquier problema que tenga un potencial serio, como presión arterial alta o un latido del corazón irregular. La meta inmediata es calmar lo más pronto posible al paciente. A los pacientes por lo general se les da uno de los medicamentos contra la ansiedad conocidos como benzodiacepinas, los cuales alivian los síntomas por supresión y ayudan a prevenir la progresión al delirium tremens. Una inyección de la vitamina tiamina B puede darse para prevenir el Síndrome de Wernicke-Korsakof. Los pacientes deberán ser observados por lo menos durante dos horas para determinar la gravedad de los síntomas por supresión. Los médicos pueden emplear pruebas de evaluación, como la Clinical Institute Withdrawal Assessment Scale (CIWA) para ayudar a determinar el tratamiento y proyectar si los síntomas aumentaron en gravedad.


El tratamiento contra los síntomas leves y moderados producidos por la supresión



Cerca del 95% de las personas presentan síntomas por supresión leves y moderados, incluyendo agitación, tembladera, perturbaciones del sueño y falta de apetito. En un 15% a un 20% de las personas con síntomas moderados, pueden ocurrir crisis convulsivas y alucinaciones, pero no progresan a delirium tremens por completo. A estos pacientes casi siempre se les puede tratar como pacientes ambulatorios. Después de ser examinados y observados, al paciente por lo general se le envía a la casa con un suministro de cuatro días de medicamentos contra la ansiedad, un programa de seguimiento y rehabilitación y se le recomienda el que regrese a la sala de urgencias si los síntomas por supresión se tornan severos. Si es posible, un miembro de la familia o amigo deberá apoyar al paciente durante los próximos días de ocurrida la supresión.


El tratamiento inicial contra el Delirium Tremens.



Cerca del 5% de los pacientes alcohólicos experimentan delirium tremens, el cual se desarrolla por lo general entre dos a cuatro días después de la última bebida. Los síntomas incluyen fiebre, latido del corazón rápido, presión arterial alta o baja, comportamiento sumamente agresivo, alucinaciones y otros trastornos mentales. La tasa de letalidad puede llegar a un 20% entre las personas que sufren de delirium tremens que no son tratadas. Se les administran medicamentos contra la ansiedad intravenosamente y se estabiliza su condición física. Es importante la administración de líquidos. Podrán ser necesarios métodos de restricción para evitar que se hieran a sí mismos o a otros.

La farmacoterapia contra la supresión.



Las benzodiacepinas. Las benzodiacepinas son medicamentos contra la ansiedad que inhiben la excitabilidad nerviosa celular en el cerebro.
Alivian los síntomas de abstinencia y les facilita a los pacientes el que permanezcan en el tratamiento. El medicamento puede ser administrado intravenosamente o por vía oral, dependiendo de la gravedad de los síntomas. Para la mayoría de los adultos que sufren de alcoholismo por lo general se recetan medicamentos que tienen un efecto más largo, como el diacepam (Valium) o el clorodiacepóxido (Librium). Para prevenir las crisis convulsivas, el médico puede darle al paciente una dosis inicial o cargada de diacepam de acción prolongada con dosis adicionales entre cada hora o dos horas posteriormente durante el período de supresión. Este régimen puede causar sedación muy pesada, y a las personas con
problemas médicos graves, en particular trastornos respiratorios, se les pueden administrar dosis repetidas de benzodiacepinas de acción corta, como loracepam (Ativan) y oxazepam (Serax), las cuales pueden detenerse de inmediato en el momento en que se dé cualquier señal de dificultad. Algunos médicos cuestionan el uso de cualquier medicamento contra la ansiedad para tratar los síntomas por supresión. Otros creen que los episodios repetidos de supresión, aún las formas leves, que se tratan inadecuadamente pueden dar lugar a episodios progresivamente más severos con crisis convulsivas y posible daño cerebral.

Las benzodiacepinas por lo general no se recetan por más de dos semanas y no se administran por más de tres noches a la semana con el fin de evitar la tolerancia, la cual puede desarrollarse después de tan sólo cuatro semanas de uso diario. La dependencia física puede desarrollarse después de precisamente tres meses de dosificación normal. Las personas que descontinúan las benzodiacepinas después de tomarlas durante períodos largos pueden presentar síntomas de repercusión –trastornos del sueño y ansiedad– los cuales pueden desarrollarse dentro de un período de algunas horas o días después de detener el medicamento. Algunos pacientes presentan síntomas por supresión por los medicamentos, incluyendo dificultad estomacal, transpiración e insomnio, que pueden durar de una a tres semanas. Los efectos colaterales comunes son somnolencia durante el día y una sensación de resaca. Los problemas respiratorios pueden ser exacerbados. Las benzodiacepinas son potencialmente peligrosas cuando se emplean en combinación con alcohol. No deberán ser empleados por las mujeres embarazadas o madres lactantes a menos que sea del todo necesario.

Otros medicamentos contra la supresión leve y moderada. Los bloqueadores beta, como el propanolol (Inderal) y el atenolol (Tenormin), a veces pueden emplearse en combinación con una benzodiacepina. Esta clase de medicamentos es eficaz en desacelerar el ritmo cardíaco y reducir la tembladera. Cuando se emplean por sí mismos, no alivian otros síntomas del alcoholismo, incluyendo las crisis convulsivas. Otros medicamentos que están siendo investigados son clonidina (Catapres), bloqueadores de canal de calcio, bromocriptina y carbamacepina (Tegretol). Algunos estudios han encontrado que la carbamacepina, empleada normalmente para la epilepsis, es tan eficaz como una benzodiacepina en aliviar los síntomas por supresión y puede ser aun más eficaz contra los síntomas psiquiátricos.

La farmacoterapia contra las crisis convulsivas y los síntomas severos. Las crisis convulsivas son por lo general autolimitadas y tratadas sólo con una benzodiacepina. La fenitoína intravenosa (Dilantin) junto con una benzodiacepina puede emplearse en los pacientes que tienen antecedentes de crisis convulsivas, que sufren de epilepsia o cuyas crisis convulsivas no pueden controlarse. Dado que la fenitoína puede bajar la presión arterial, deberá vigilarse el corazón del paciente. Para las alucinaciones o el comportamiento sumamente agresivo, pueden ser administrados medicamentos antipsicóticos, en particular el haloperidol (Haldol). Puede administrarse lidocaína (Xylocaína) a las personas con ritmos de corazón perturbados.


¿En qué consiste el tratamiento a largo plazo contra el alcoholismo?



Las dos metas principales del tratamiento a largo plazo contra el alcoholismo consisten en la abstinencia y el reemplazo total de los modelos adictivos a través de comportamientos satisfactorios, que requieren de tiempo y que pueden llenar el vacío que sucede cuando se ha cesado de beber. Algunos estudios han mostrado que algunas personas que habían sido dependientes del alcohol, con el tiempo pueden llegar a aprender a controlar la bebida, y les puede ir tan bien como a los que se mantienen abstemios. No hay manera de determinar, sin embargo, qué personas pueden parar [de tomar] después de una bebida y qué personas no pueden. Los Alcohólicos Anónimos y otros grupos de tratamiento contra el alcoholismo cuya meta es la abstinencia estricta, se preocupan bastante por la publicidad en lo que respecta a estos estudios, ya que muchas personas que sufren de alcoholismo están ansiosas de encontrar una excusa para empezar a beber de nuevo. En este momento, la abstinencia es la única manera segura.

El tratamiento en el hospital contra el tratamiento ambulatorio.


Las personas que sufren de síntomas por supresión leves y moderados se tratan por lo general como pacientes ambulatorios y se les asigna a grupos de apoyo, orientación o ambos. El tratamiento en un hospital general o psiquiátrico o en un centro especializado en el tratamiento contra el alcohol y el abuso de sustancias, se recomienda para los pacientes que sufren de delirium tremens. Un régimen de hospitalización típico incluye un examen físico y psiquiátrico, desintoxicación, tratamiento con psicoterapia o terapia conductual y la introducción a Alcohólicos Anónimos. Debido al alto costo de la atención en el hospital, las ventajas que tiene éste sobre el tratamiento ambulatorio, están cuestionándose en la actualidad. Un estudio comparó a los alcohólicos empleados que se encontraban hospitalizados; a los que estaban siendo tratados como pacientes ambulatorios y cuya asistencia a las reuniones de AA era obligatoria; y a los que se les había permitido elegir su propio tratamiento, incluyendo ningún tratamiento en absoluto. Después de dos años, todos experimentaron menos problemas de trabajo, pero los que se encontraban en el grupo del hospital presentaron menores niveles significativos de rehospitalizaciones y permanecieron abstemios por más tiempo que las personas en los otros dos grupos. Otro estudio que analizó programas de tratamientos contra la drogadicción y el alcoholismo encontró que el 75% de los enfermos hospitalizados completaron la terapia comparado con tan sólo el 18% de los pacientes ambulatorios. Otros estudios, sin embargo, no han revelado ninguna diferencia en los resultados entre los programas de enfermos hospitalizados y pacientes ambulatorios. Los estudios han intentado revelar características que podrían incrementar las posibilidades de que las personas se salgan de los programas en el hospital o ambulatorios. Un estudio encontró que las personas que abandonan el tratamiento ambulatorio tienden a ser mujeres jóvenes, no calificadas, y tener más de una adicción. Otro estudio encontró que los que abandonan el tratamiento en el hospital contra la voluntad del médico, tienden a tener trabajos, ser universitarios y haber tenido una historia de abandono del tratamiento.

La psicoterapia y la terapia conductual.


Las dos formas usuales de terapia son la psicoterapia de grupo interactiva y la terapia cognoscitiva conductual basadas en el programa de 12 pasos de Alcohólicos Anónimos. En un estudio reciente, todos los enfoques de tratamiento mostraron ser igualmente eficaces en promedio, siempre y cuando el programa individual se ejecutara competentemente. A las personas que tenían menos problemas psiquiátricos, sin embargo, les fue mejor con el enfoque de AA. Esto confirma un estudio anterior en el que los investigadores categorizaron a los alcohólicos como tipo A o tipo B. Los individuos en el tipo A se volvieron alcohólicos a una edad posterior, presentaron síntomas menos severos o problemas psiquiátricos, y mejores perspectivas que las personas en tipo B. Las personas en el grupo de tipo A respondieron bien al enfoque de 12 pasos.
No les fue tan bien con la terapia conductual. Las personas en tipo B se convirtieron en alcohólicos a una edad temprana, presentaban un riesgo familiar alto de alcoholismo, síntomas más severos y peores perspectivas. A este grupo le fue peor con terapia de grupo interactiva, pero le tendió a ir mejor con terapia conductual. Esta diferencia en respuesta a los dos tratamientos siguió prevaleciendo después de dos años.

La psicoterapia de grupo interactiva (Programa de 12 pasos).



Los Alcohólicos Anónimos (AA), fundados en 1935, es un ejemplo excelente de psicoterapia de grupo interactiva y continúa siendo el programa más conocido en la ayuda de personas que sufren de alcoholismo. Ofrece una red de apoyo bastante sólida que emplea reuniones de grupo abiertas siete días a la semana en sitios en todo el mundo. Un sistema de compañeros, un grupo de comprensión del alcoholismo y el perdón por las recaídas son los métodos estándar de AA para aumentar la autoestima y aliviar la sensación de aislamiento. El enfoque de 12 pasos de AA en la recuperación incluye un componente espiritual que puede disuadir a las personas que carecen de convicciones religiosas. Se sabe que el rezar y la meditación, sin embargo, tienen un gran valor en el proceso de curación de varias enfermedades, inclusive entre las personas que no profesan una creencia religiosa específica. Programas de afiliación asociada, Alnon y Alateen, les ofrecen ayuda a los miembros de la familia y los amigos.

La terapia cognoscitiva-conductual.



La terapia cognoscitiva conductual utiliza un enfoque didáctico estructurado. A las personas que sufren de alcoholismo se les da instrucción y tareas cuya intención es mejorar su capacidad para hacerles frente a las situaciones de vida básicas, controlar el comportamiento y cambiar la manera en que ellos piensan acerca de la bebida. Por ejemplo, a los pacientes se les puede pedir que escriban una historia sobre sus experiencias tomando alcohol en las que describan lo que consideran ser situaciones arriesgadas. Luego se les asigna actividades para ayudarles a hacerles frente a      situaciones que los exponen a las “señales” –lugares o experiencias que desencadenan el deseo de beber. A los pacientes también se les puede asignar tareas diseñadas para reemplazar la bebida. Un ejemplo interesante y exitoso de tal programa es el de uno en el que se reclutaron pacientes para un equipo de fútbol, lo cual les dio la oportunidad de practicar habilidades para hacerle frente al problema, desarrollar relaciones de apoyo y ocuparse de las actividades alternativas saludables.

Los medicamentos para mantener la abstinencia.



El disulfiram.


El disulfiram (Antabuse) causa síntomas aflictivos, incluyendo rubor, dolor de cabeza, náusea y vómitos si una persona bebe alcohol mientras está tomando el medicamento. Los síntomas pueden provocarse después de beber la mitad de una copa de vino o la mitad de un trago de licor, y pueden durar de media hora a dos horas, según el nivel de dosis del medicamento y la cantidad de alcohol consumida. Una dosis de disulfiram es por lo general eficaz por un período de entre una y dos semanas. La sobredosis de drogas puede se peligrosa, causando presión arterial baja, dolor de tórax, disnea e inclusive la muerte. Los estudios no han revelado que el uso del disulfiram ejerza algún efecto en las personas que tomaron el medicamento. El medicamento también puede ser más eficaz entre los pacientes casados cuando sus cónyuges se aseguran que el paciente los tome.

Naltrexone.



El naltrexone (ReVia) por mucho tiempo se ha empleado para tratar la adicción narcótica y ha sido empleado ahora para tratar el alcoholismo. El medicamento parece bloquear los efectos placenteros del alcohol. Cuando se emplea conjuntamente con la orientación en adicciones, el naltrexone reduce el antojo de alcohol y les ayuda a algunos alcohólicos a que logren la abstinencia y eviten la recaída. En un estudio pequeño realizado entre hombres dependientes de alcohol, sólo un 23% de los que tomaron naltrexone recayó comparado con un 54% de los que no tomaron el medicamento. El efecto colateral más común es la náusea, la cual es por lo general leve y temporal. Las dosis altas causan daño hepático. La droga no deberá ser administrada a nadie que haya abusado narcóticos en un período de entre una semana y 10 días.


Acamprosate.



El acamprosate, un medicamento que bloquea los efectos placenteros del alcohol inhibiendo la transmisión del neurotransmisor del ácido gamma-aminobutírico (GABA) ha probado ser eficaz en mantener la abstinencia en combinación con la terapia de adicción. El camprosate es plenamente eficaz después de cerca de una semana de tratamiento. Puede causar diarrea ocasional.

Los medicamentos depresivos y contra la ansiedad. La depresión es común entre las personas dependientes del alcohol y puede conducir a una tasa mayor de recaída. Un estudio pequeño reciente encontró que las personas a quienes se les administró el antidepresivo desipramina (Norpramine, Pertofrane) –estuvieran o no deprimidas– tenían menos días en los que bebían y un tiempo más largo entre las recaídas que aquéllos que no tomaron el medicamento. Un medicamento contra la ansiedad que es único, busprione (BuSpar), también puede ser beneficioso para los alcohólicos, en particular si también sufren de ansiedad. La droga tiene pocos efectos colaterales y un potencial bajo de abuso. No sólo reduce la ansiedad, sino que también parece ejercer efectos moderados en los antojos de alcohol. En un estudio, los alcohólicos que lo tomaron presentaron un retorno lento al consumo de alcohol y menos días de consumo de alcohol que aquéllos que no tomaron el medicamento.

¿Por qué recaen las personas que sufren de alcoholismo?


Entre un 80% y un 90% de las personas tratadas contra el alcoholismo recaen inclusive después de años de abstinencia. Los pacientes deben entender que las recaídas de alcoholismo son análogas a las erupciones recurrentes de las enfermedades físicas crónicas. Un estudio encontró que tres factores ponían a una persona en un riesgo alto de recaída: frustración e ira, presión social y tentación interna. El tratamiento de las recaídas, sin embargo, no siempre requiere el comenzar desde el principio con desintoxicación o admisión a un entorno de hospitalización; a menudo, la abstinencia puede empezar el próximo día. El auto-perdón y la persistencia son rasgos esenciales para alcanzar una recuperación permanente.

El estrés mental y emocional.


El alcohol bloquea el dolor emocional y a menudo se percibe como un amigo fiel cuando las relaciones humanas fracasan. También se asocia con libertad y una pérdida de inhibición que compensa las rutinas diarias. Cuando el alcohólico trata de dejar de beber, el cerebro busca restaurar lo que percibe como equilibrio propio. Las mejores armas del cerebro contra la abstinencia son la depresión y la ansiedad (los equivalentes emocionales al dolor físico) las cuales continúan atrayendo al alcohólico a la bebida un buen tiempo después de que los síntomas por supresión se han detenido. Inclusive la inteligencia no es una aliada en este proceso, ya que el cerebro empleará todos sus poderes de racionalización para persuadir al paciente a que empiece a beber de nuevo. Es importante darse cuenta de que cualquier cambio en la vida puede causar aflicción y ansiedad temporales, inclusive los cambios para bien. Con el tiempo y las sustitución de otros placeres saludables, esta combinación se debilita y puede superarse.


Las relaciones sociales y la codependencia.



Uno de los problemas más difíciles a los que se enfrentan las personas que sufren de alcoholismo es el estar alrededor de personas que pueden beber socialmente sin peligro. Una sensación de aislamiento, una pérdida de goce y la creencia del ex bebedor de que la lástima - no el respeto - está guiando la actitud de una amigo, puede conducir a la soledad, la autoestima baja y un deseo fuerte de beber. Los amigos cercanos e inclusive las parejas íntimas pueden tener dificultad en cambiar su respuesta a esta nueva relación sobria y, aún peor, promover un retorno a la bebida. Los cónyuges pueden haber construido sus propias imágenes de supervivencia o de manejo del comportamiento difícil de sus parejas y encuentran el significado de la vida amenazado por la abstinencia. Los amigos quizás no acepten fácilmente al sobrio, quizás más subyugado camarada. En tales casos, si las parejas o amigos no pueden cambiar, entonces quizás la separación sea necesaria para alcanzar la supervivencia.
No es nada extraño que, cuando se enfrenta con tales pérdidas, una persona vuelva a beber. El mejor plan de acción en estos casos es recomendarles a los amigos y a los miembros de la familia cercanos que busquen ayuda también. Afortunadamente, los grupos como el Al-Anon existen con esta finalidad.

Las presiones sociales y culturales.


Los medios de comunicación representan los placeres y el humor en el tomar en sus publicaciones y programación. Los beneficios médicos de beber entre leve y moderadamente con frecuencia se publican dándoles a los bebedores la excusa falsa de volver a tomar alcohol por su salud.

¿Cuáles son los riesgos y los beneficios de tomar moderadamente?


Las personas que no deben beber bajo ninguna circunstancia son aquéllas menores de 21 años, que son dependientes del alcohol o tienen otros problemas médicos, que están tomando medicamentos que interactúan con el alcohol y las mujeres que están embarazadas. Las personas no deben beber antes de conducir u ocuparse en actividades que requieren habilidad y atención. Un estudio reciente de pacientes en salas de urgencias encontró que el haber consumido más de una bebida aumenta el riesgo de lesión once veces. Varios adultos sanos pueden sacar algunos beneficios de salud por beber entre leve y moderadamente, lo cual en general se define como no más de una bebida por día para las mujeres y no más de dos para los hombres. Una bebida consta por lo general de 12 oz de cerveza, 5 oz de vino o 1.5 oz de licor de grado alcohólico de 80. Un estudio definió el beber alcohol problemático en los hombres como por encima de cuatro bebidas en un día o un máximo de 16 bebidas por semana y en las mujeres como tres por día y 12 por semana. El beber entre leve y moderadamente parece tener ciertos beneficios en los niveles de colesterol, incluyendo niveles ascendentes de colesterol de HDL y en la reducción del riesgo de cardiopatía. En los ancianos, puede estimular el apetito, ayudar a promover la función intestinal regular y mejorar el estado de ánimo. Puede reducir el riesgo de accidentes cerebrovasculares causados por el endurecimiento de las arterias (aunque aumenta el riesgo del tipo menos común de accidente cerebrovascular que es causado por hemorragia.)

Reconocimiento del problema



El tratamiento de las personas con una adicción al alcohol empieza por el reconocimiento del problema.
El alcoholismo está asociado con la negación, lo que permite al paciente creer que no necesita tratamiento. La mayoría de las personas con una dependencia del alcohol acceden al tratamiento bajo presión de otros. Es muy rara la aceptación voluntaria de la necesidad de tratamiento. Es difícil conocer los mecanismos de defensa que han permitido seguir bebiendo a la persona con dependencia del alcohol y se requiere un enfrentamiento con la familia y personas allegadas.

Se debe convencer a la persona cuando está sobria, y no cuando está bebida o con resaca. Una vez que ha reconocido el problema, la abstinencia del alcohol es el único tratamiento. Además se pueden dar programas de soporte, rehabilitación, seguimiento etc. También suele ser necesario el tratamiento de la familia, porque el alcoholismo crea víctimas entre la gente allegada.

La desintoxicación



La desintoxicación es la segunda fase del tratamiento. El alcohol es escondido bajo control. Se establece una supervisión. Se recetan tranquilizantes y sedantes para aliviar y controlar los efectos de la abstinencia.

La desintoxicación puede durar de 5 a 7 días. Es necesario el examen médico de otros problemas. Son frecuentes los problemas del hígado y otros problemas en la sangre. Es muy importante seguir una dieta con suplementos vitamínicos. Pueden aparecer complicaciones asociadas a los síntomas físicos agudos, como depresión y otros problemas que deben ser tratados.

Programas de rehabilitación



Los programas de rehabilitación están para ayudar a las personas afectadas, después de la desintoxicación, a mantenerse en la abstinencia de alcohol. Estos programas incluyen diversos consejos, soporte psicológico, cuidados de enfermería y cuidados médicos. La educación sobre la enfermedad del alcoholismo y sus efectos es parte de la terapia. Muchos de los profesionales involucrados en estos programas de rehabilitación tienen que seguir programas de reciclaje.

Terapias de aversión / repugnancia



También hay terapias de aversión / repugnancia en las que se utilizan drogas que interfieren en el metabolismo del alcohol y producen efectos muy desagradables, aún cuando se ingiera una pequeña cantidad de alcohol en las 2 semanas después del tratamiento. Esta terapia no se utiliza en mujeres embarazadas ni en personas con otras enfermedades. Este tipo de terapia debe ser utilizada con consejos de soporte y su efectividad varía en cada caso.

Alcohólicos Anónimos es un grupo de ayuda en la reconversión de alcohólicos que ofrece ayuda emocional y afectiva, bajo un modelo de abstinencia, a la gente que se está rehabilitando de la dependencia del alcohol. Hay más de un millón de socios en todo el mundo, y se encuentran pequeños grupos en pequeñas ciudades a lo largo de todo Europa.


Prevencion



Hasta que las causas primarias del alcoholismo sean descubiertas, el problema no puede ser prevenido.
De todas formas, los programas educativos sobre el alcohol dirigidos a los niños y adolescentes y a sus familiares pueden ser de gran utilidad. Los hábitos sociales correctos son fundamentales para la prevención de su abuso.


Sintomas



Tolerancia de los efectos del alcohol.
Necesidad diaria o frecuente de alcohol para su función diaria.
Pérdida de control con incapacidad de interrumpir o reducir el consumo de alcohol.
Bebedor solitario.
Dar excusas para beber.
Episodios de pérdida de memoria asociados al consumo de alcohol (ausencias negras).
Episodios de violencia asociados al consumo de alcohol.
Deterioro en las relaciones sociales y familiares y en la responsabilidad laboral.
Absentismo laboral.
Inexplicable mal genio.
Conducta que tiende a esconder el alcoholismo.
Hostilidad al hablar de la bebida.
Negarse a la ingesta de alimento.
Negar la apariencia física.
Nauseas.
Vómitos.
Vacilación por las mañanas.
Dolor abdominal.
Calambres.
Entorpecimiento y temblores.
Enrojecimiento y capilares de la cara dilatados (especialmente en la nariz).
Confusión.
Temblores e incontroladas sacudidas del cuerpo.
Cansancio y agitación.
Insomnio.
Pérdida de apetito e intolerancia a toda la comida.
Confusión.
Alucinaciones.
Taquicardia.
Sudores.
Convulsiones.
Problemas en la lengua.
Lagrimeo.
Desvanecimiento.

Test y Análisis



Se hace una historia del consumo crónico o excesivo del alcohol. La historia debe ser obtenida de la familia si la persona afectada es incapaz de contestar a las preguntas. Un examen médico hace posible la identificación de problemas físicos relacionados con el consumo de alcohol Un examen toxicólogico del nivel de alcohol en la sangre confirma la reciente ingestión de alcohol (lo que no necesariamente confirma un alcoholismo).

También se realizan tests de función del hígado incluyendo GOT, GPT y fosfatasas alcalinas, que se encuentran anormalmente elevadas.

Esta enfermedad también puede alterar los resultados de los siguientes tests:

Ácido úrico.
Osmolaridad de orina.
Test de suero de magnesio.
Cuerpos cetónicos en la orina.
Recuento absoluto de eosinófilos.

Pronostico



El alcoholismo es el mayor problema de salud, tanto social como económico. Está implicado en más de la mitad de accidentes de tráfico y muertes accidentales. Un alto porcentaje de suicidios se cometen combinando el alcohol con otras sustancias, y hay muchas muertes relacionadas con el alcoholismo por las complicaciones relacionadas con la enfermedad. Los programas de tratamiento tienen diferentes resultados, pero mucha gente con una dependencia del alcohol tiene una completa recuperación.


Complicaciones


Pancreatitis aguda y crónica.
Cardiomiopatía alcohólica.
Neuropatía alcohólica.
Varices esofágicas sangrantes.
Degeneración cerebral.
Cirrosis hepática.
Complicaciones de la abstinencia alcohólica.
Depresión.
Disfunción en las erecciones.
Síndrome fetal alcohólico en los hijos de mujeres alcohólicas.
Aumento de la presión arterial.
Incremento en la incidencia del Cáncer.
Insomnio.
Deficiencias nutricionales.
Suicidio.
Síndrome de Wernicke-korsakoff.


Signos de emergencia



Vaya a urgencias o llame al teléfono de urgencias si nota confusión, hemorragias, pérdida de conciencia etc. Síntomas que pueden aparecer en alcohólicos conocidos o en personas sospechosas de padecer dependencia del alcohol.





Creative Commons License
Estos contenidos son Copyleft bajo una Licencia de Creative Commons.
Pueden ser distribuidos o reproducidos, mencionando su autor.
Siempre que no sea para un uso económico o comercial.
No se pueden alterar o transformar, para generar unos nuevos.

 
TodoMonografías.com © 2006 - Términos y Condiciones - Esta obra está bajo una licencia de Creative Commons. Creative Commons License