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Aragón parte 1 - Monografía



 
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Turismo. Geografía. Cuatro estaciones. Situación. Oferta turística. Folclore y fiestas. Rutas. Vinos y gastronomía



Las cuatro estaciones en Aragón



Vale la pena conocer Aragón. Vale la pena conocer esta tierra y las cordiales gentes que la pueblan.
Vale la pena conocer sus montañas de nieves perpetuas… pero vale también la pena conocer sus grandes bosques encantados… y la tierra dura y ocre de sus grandes llanuras abiertas a todas esas miradas que precisan relajarse y prolongarse hasta el infinito.
Castillos imponentes, templos venerables, claustros recoletos, palacios de ensueño, ermitas entrañables, piedras cargadas de historias que parecen de oro, viejas tradiciones y leyendas… pero también una gastronomía ricas que utiliza con generosidad los mejores frutos de la tierra. De mención obligada los chilondres, el jamón, las apetitosas verduras, el ternasco, la repostería y los excelentes caldos con denominación de origen.
No importa la estación de año en que decidamos ir a Aragón: primavera, verano, otoño o invierno.
El viaje siempre será un acierto.

Situación



Región interior del E-NE de España, extendida desde los Pirineos (N) al sistema Ibérico (SO), con el río Ebro como eje con sentido O-E. Salvo los Pirineos, que la separan de Francia durante 171 Km., sus otros límites son artificiales: Navarra y ambas Castillas, al O, Cataluña y País valenciano, al E, y este ultimo al S; tiene un mayor desarrollo en el sentido de los meridianos (unos 340 Km. de N a S) que en el de los paralelos (alrededor de 213 Km. de O a E.
Administrativamente se corresponde desde 1833  con las provincias de Huesca (N), Zaragoza (centro) y Teruel (S); La superficie y la población conjuntas de las tres son de 47.669 km² y 1.183.234 h (1991) con densidad media de 25 h/km². Aunque ocupa un 9,44% del territorio español solo está poblada por el 3,21% de sus ciudadanos.

Región de gran personalidad histórica - encarnaba políticamente a una de las dos grandes unidades que forjaron la nacionalidad española en el s. XV- adolece en cambio de una estructura socioeconómica desequilibrada. En efecto, la demografía aragonesa sufre del azote emigratorio en la mayor parte del territorio, mientras simultáneamente aumenta de año en año la macrocefalia de Zaragoza, único gran centro urbano de la región. En el orden económico, la abundancia del agua del N pirenaico contrasta con la aridez extremosa de las tierras centro-meridionales; por otra parte, la industria sólo ha alcanzado hasta ahora un desarrollo importante en la aglomeración zaragozana.
La recuperación de instituciones autonómicas, iniciada en 1978, representa una esperanza de logro de un más armónico desarrollo en el futuro.

Comarcas de Zaragoza



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 Comarcas de Huesca



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Comarcas de Teruel



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 Geografía física



El relieve del suelo aragonés forma como una serie de escalones, por los que se desciende desde los rebordes montañosos a la llanura central que ocupa la depresión del Ebro. Se pueden distinguir tres regiones naturales: la pirenaica, la Ibérica, y la Central.
La primera es una región muy montañosa, que incluye las cimas más elevadas de la cordillera; Aneto (3.404 m), Posets (3.375 m), Monte Perdido (3.355), Maladeta (3.309 m), Tres Sorores, etc, y la serie de sierras paralelas al eje central; Guara (2.077 m), Alcubierre (811), etc; las cabeceras de los ríos forman altos valles de hermoso paisaje, que quedan aprisionados entre las montañas. La región Ibérica está formada por las alineaciones del sistema Ibérico, con los picos como el Moncayo
(2.313 m), Peñarrova (2.024) o Javalambre (2.020), que dejan entre las montañas valles fluviales y altiplanicies. La región central corresponde a la depresión del valle del Ebro y la forman llanuras accidentadas por barrancos y colinas labradas por los ríos; hay una llanura alta, al pie de las estribaciones pirenaicas, y una llanura baja, a ambos lados del curso del río, siendo la altitud media de toda la depresión 200-350 m.

La red acuática aragonesa es abundante en los ríos, que por las dos orillas bajan de las zonas montañosas al Ebro; su curso alto es encajado, con profundas gargantas, algunas tan famosas como los Mallos de Riglos, en el Gállego. Se alimentan de la fusión de las nieves, con crecidas primaverales; una serie importante de pantanos regula las aguas y mantiene el caudal durante el estiaje. Son de gran interés económico por el riego que proporcionan y por su potencial energético. Los principales afluentes total o parcialmente aragoneses del Ebro, por su margen izquierda, son los siguientes ríos pirenaicos: Aragón, Arba de Luesia, Gállego y Cinca -este último le tributa a través del Segre catalán-
Por la derecha y procedentes del sistema Ibérico, engrosan el caudal del Ebro el hecha, Jalón, Huerva, Aguasvivas, Martín; Guadalope y Matarraña.
La parte extrameridional de Aragón corresponde a otras cuencas mediterráneas distintas de la del Ebro, a saber: la del Túria o Guadalaviar, que con su afluente el Alfambra baña la ciudad de Teruel, y la del alto Mijares.

Al quedar la región lejos del mar y aislada por las montañas, ofrece un clima continental: seco, duro y extremado. Los veranos registran temperaturas máximas de 45 ºC y en invierno se llega con facilidad a los -10 ºC. Las lluvias dan cifras pequeñas (alrededor de los 350 mm de precipitación anual). En las zonas montañosas, sobre todo en las pirenaicas, los inviernos son muy largos  y las precipitaciones mayores, con abundantes nevadas. El desequilibrio de la presión entre las zonas

cantábrica y mediterránea origina el cierzo, viento fuerte y frío que con frecuencia sopla en el valle.
La sequedad origina una vegetación pobre, de tipo estepario, salvo en las zonas montañosas, que ofrecen soberbios bosques de pinos y hayas. Donde es posible el regadío la estepa se transforma en fértiles vegas.

Geografía humana



Como se ha dicho, en el censo del 1 de marzo de 1998 Aragón contaba con 1.183.234 h, lo que representaba una densidad de 25 h/km², apenas un tercio de la media nacional. Con relación a 1970, la población había experimentado un ligerísimo aumento (60.391 h), y ello gracias a únicamente al fuerte crecimiento de la metrópoli zaragozana, ya que el campo se halla inmerso en un acusado proceso de despoblamiento; así, la provincia de Huesca perdió en ese tiempo  un 3,09% de sus residentes y la de Teruel un 11,74%. La ciudad de Zaragoza, con 841.438 h, alberga a más de  la mitad de los aragoneses, proporción que no hace sino aumentar, en cambio, ninguna otra población alcanza los 250.000 h destacando como más populosas, Huesca, Teruel y Calatayud. En las comarcas montañosas del N y S, las densidades son inferiores a los 5 h/km²; situación muy similar se da en los parajes más áridos ubicados en la zona central.

En la zona llana el hábitat se concentra en pueblos bastante distantes unos de otros, en los que la falta de piedra se refleja en la construcción que utiliza ladrillos y, antaño, adobes. En la región montañosa hay mayor diseminación de a población y las casas son de piedra y altas, con grandes aleros que protegen salientes balconadas.
La vieja lengua aragonesa se halla circunscrita en la actualidad a algunos valles pirenaicos, donde el aislamiento ha favorecido su conservación, con diferentes grados de pureza de unos a otros; en cualquier caso, el número de hablantes es muy reducido, y la edad media de los mismos bastante elevada. Es de notar que una franja oriental de a región, de anchura variable, en los límites con Cataluña y el País Valenciano, se habla la lengua catalana. El baile popular aragonés, la jota, es un elemento folklórico profundamente enraizado en la conciencia regional, a la que contribuye como elemento unificador.
En el orden educativo, la única universidad que existe es la de Zaragoza.

Geografía económica



A pesar de la aridez dominante en grandes extensiones, la agricultura aragonesa cuenta con una relativa abundancia de suelos profundos y ricos, que si se riegan ofrecen fértiles huertas. En las zonas de regadío se cultivan con preferencia remolacha azucarera, alfalfa, variadas hortalizas y frutales. En el secano predomina el cultivo cerealístico, con gran extensión del barbecho; es una de las zonas trigueras más importantes de España -la provincia de Zaragoza es la que más superficie dedica al tigo-. De gran importancia son también la vid, con vinos de gran riqueza alcohólica, y el olivo, que proporciona aceites de calidad.
La sequía absoluta dominante en ciertas zonas, como Los Monegros y los Llanos de la Violada, convierten en claramente insuficientes los esfuerzos realizados hasta ahora para crear una infraestructura de regadío -embalses, canales, acequias, etc.-. Por el contrario, otras comarcas destacan por su productividad; así, Las Cinco Villas (cereales), el Campo de Cariñena (viñedos) o las riberas del Ebro y del Jalón (frutales).
La ganadería predominante es la lanar (2.080.000 ovinos en 1974), que aprovecha los pastos duros de las regiones secas. Existe un régimen trashumante y las ovejas, que pasan los inviernos en las tierras llanas, suben a la montaña en primavera para aprovechar los altos pastos estivales; la raza “churra” aragonesa, que es la más corriente, proporciona buena lana y abundante carne. No faltan tampoco en Aragón los ganados mular, cabrío, porcino (511.000 cabezas) y vacuno (120.000), ni las aves de corral.
La minería es escasa y se limita casi exclusivamente a los yacimientos de hierro de la Sierra Menera (Ojos negros, Teruel) y los lignitos y azufres, también turolenses.
La superficie forestal arbolada totaliza 950.000 ha (1973), de las cuales dos tercios aproximadamente corresponden a coníferas; las zonas montañosas, sobre todo en Huesca, proporcionan lógicamente las mayores extensiones silvícolas.

La industria cuenta con un único núcleo de densa concentración fabril: la ciudad de Zaragoza; además, existen algunos pequeños centros dispersos especializados, en su mayor parte en la provincia de Huesca. En la metrópoli zaragozana radican importantes factorías metalúrgicas, entre las que sobresalen las de maquinaria agrícola y el ensamblaje de vehículos industriales (todo terrenos); hay también numerosas indústrias químicas, alimentarias, textiles y de materiales de construcción. Entre las localidades oscenses con cierto desarrollo manufacturero destacan Sabiñánigo (productos químicos varios, fósforos, aluminio) y Monzón
(productos químicos). En la provincia de Teruel sobresalen las actividades conexas con la minería del lignito en Andorra y Utrillas. Las transformaciones de los productos agrícolas alcanzan cierto desarrollo por la mayor parte de la región -centrales azucareras, molturadoras de cereales (harinas, piensos), bodegas vinícolas, destilerías de aceite, conservas vegetales, etc.
En la producción energética, Aragón está bien dotado gracias a sus numerosas centrales eléctricas, tanto hidráulicas (en el Pirineo) como térmicas, estas últimas utilizan en parte los lignitos turolenses.
La red ferroviaria aragonesa está centrada en Zaragoza, ya que por ella pasan las dos líneas de Madrid a Barcelona (por Tardienta y por Caspe) y confluyen las procedentes de Navarra, San Sebastián y Bilbao, la de Canfranc ( frontera francesa) y la de Teruel-Valencia; toda la red es de ancho normal y sin electrificar, siendo de vía doble los tramos Zaragoza-Miraflores, Zaragoza-limite con Navarra y Casetas-Ricla. Las carreteras del Estado en la región totalizan 7.138 km, incluidos 31,2 de autovías, mientras que las de otras categorías suman 2300. La autopista del Ebro atraviesa la región por el valle del río que le da nombre, poniendo en comunicación el País Vasco con Cataluña a través de Zaragoza. En esta ciudad radica un importante aeropuerto.

Historia



Al alborear los tiempos históricos varias tribus ocupan el suelo aragonés. Los iberos lacetanos en las estribaciones pirenaicas; los ilergetes por la llanura del Segre al Gállego; y tribus celtíberas en los páramos y serranías ibéricas. Desde el Moncayo hasta Albarracín.
Sempronio Graco, en el s. II a.de J.C., sometió la región a la poderosa Roma, que la incluyó primero en la España citerior y más tarde en la provincia Tarraconense. La impetuosa ola de los pueblos germánicos, de principios del s.V, fue salvada a pesar de estar tan cerca del camino de entrada, al rechazarse con brío la furia de los alanos; sin embargo, a mediados de siglo asimilaron los visigodos.
A los dos años de la batalla de Guadalete (713) las huestes musulmanas de Muza y Tarik se apoderaron del territorio aragonés. La posición lejana, con respeto a Córdoba, hará que la tierra aragonesa, gobernada por el valí de Zaragoza,  guarde cierta autonomía, hasta que en el s. XI, rota la unidad cordobesa, se forma aquí el reino de taifa de los Beni Hud zaragozanos y en la zona montañosa ibérica el de los Beni Razin. La Posición fronteriza de Francia hizo que los ultra pirenaicos enviaran expediciones a la zona del Ebro, infructuosas, como la célebre de Carlomagno en el 777. En seguida  en los riscos pirenaicos empiezan a forjarse núcleos cristianos, que llevarán a cabo la reconquista del país;
los primeros años se ven envueltos en tinieblas y es difícil desentrañar lo histórico de lo legendario. Relacionados con los vascos de Navarra y los franco-carolingios se formarán tres núcleos independientes: condado de Aragón, con capitalidad en Jaca, situado a lo largo del río que le dio nombre, fundado por el conde Aznar Galindo; el reino de Sobrarbe, a lo largo del alto Cinca, con Aínsa como capital, tomada por Garci Jiménez; y el condado de Ribagorza, relacionado con el núcleo catalán y con capital en Roda. Por enlaces matrimoniales se unieron los tres núcleos y pasaron a depender del vecino reino de Navarra; el rey Sancho III, en 1034, al dividir el reino entre sus hijos, hizo a Ramiro primer soberano del nuevo reino de Aragón, que en seguida asimiló los condados de Sobrarbe y Ribagorza, dejados a su hermano Gonzalo.

El pequeño reino naciente tiene como misión descender de lo pirenaico a las tierras bajas del Ebro, reconquista que efectúa en el largo batallar de los ss. XI y XII. Los primeros reyes, Ramiro I, Sancho Ramírez y Pedro I, desde sus castillos-fortalezas de Alquézar y Loarre, con heroica belicosidad abren las puertas de Graus, Barbastro, Huesca, Monzón, que a lo largo del Cinca y sus afluentes conducen al Ebro, antes de que navarros y castellanos por el O,  y catalanes por el E, les cerraran el paso, dejando reducido el reino a lo pirenaico.
A principios del S. XII la suerte estaba decidida a favor de Aragón, que se ensancha vigorosamente con las grandes conquistas de Alfonso I el Batallador, quien asimila el valle del Ebro, actual provincia de Zaragoza, Tarazona y Calatayud. Alfonso II completa la reconquista aragonesa con la conquista de la actual provincia de Teruel (Alcañiz y Teruel) y por unión matrimonial surge un poderoso reino unido a Cataluña. El resultado de la unión de la belicosidad aragonesa y la tradición marinera catalana fue glorioso para la corona de Aragón, engrandecida con la reconquista del reino de Valencia e islas Baleares, efectuadas por Jaime I el Conquistador en el S. XIII, y su gran expansión por el mar Mediterráneo: Córcega, Cerdeña, Sicilia, Nápoles, Atenas… que hará decir a los cronistas de la época que “hasta los peces del mediterráneo llevaban las barras del reino de Aragón”; naves catalanas y los impetuosos almogávares pirenaicos realizaron tan enorme conquista.
Cuando Fernando el Católico contrae matrimonio con Isabel de castilla se liga al reino hermano -aunque solo a efectos de mancomunidad familiar, pues castilla seguía con leyes propias independientemente de las que regían en Aragón, y viceversa- y surge la España unida que absorbe ambos reinos en bien de la unidad política.

La monarquía aragonesa ofrece un gran equilibrio de gobierno entre el rey  y los ricos-hombres, reflejando en la frase “nos, que valemos tanto como vos, y todos juntos más que vos, os elegimos rey, con tal que guardéis nuestros fueros y libertades”.
La célebre institución de justicia de Aragón juzgaba las cuestiones que pudiera haber entre el rey y los ricos-hombres, dueños de poderosos señoríos, así como entre los nobles y el último de sus súbditos. El poder político mobiliario culminó con el Privilegio de la Unión que arrancaron los nobles al débil Alfonso III; fue pedro IV quien decidió terminar con él, consiguiendolo después de vencer a los nobles coaligados en las batallas de Épila y Mislata, rasgando con un puñal el antedicho Privilegio. Una tercera fuerza reguladora estaba representada por los municipios y ciudades, que gozaban de privilegios y libertades; eran como señoríos colectivos, con aldeas que les debían vasallaje.
Los reyes reconocían los límites de su autoridad e incluso se vanagloriaban de las libertades que disfrutaban sus súbditos; Alfonso IV respondió a su esposa Leonor de Castilla que incitaba a castigar a quien le había increpado audazmente “reina, reina, nuestro pueblo es libre y no está subyugado como el de Castilla”.
El órgano legislativo residía en las Cortes, convocadas por el rey y compuestas por los cuatro elementos principales de aquella sociedad: nobles, caballeros, municipios- llamados universidades- y el clero desde 1300. El rey Felipe II acabó con los fueros y privilegios del reino de Aragón.
Aprovechando los sucesos de Antonio Pérez, el rey quiso juzgarlo por las leyes centrales que regían el Tribunal de la Inquisición; violentamente los zaragozanos lo llevaron a ser juzgado, como aragonés que era, según el “derecho de manifestación”, que lo ponía en manos de la justicia; en los tumultos Antonio Pérez huyó a Francia. Las tropas castellanas entraron en Aragón , el rey ordenó ejecutar al justicia y acabó así con los fueros aragoneses.
La población judía, abundante desde la época romana, vivía en barros a parte; los judíos pasaban por súbditos directos del rey, al que, a cambio de la ayuda pecuniaria que prestaban, pedían protección; las violentas persecuciones del s. XV no alcanzaron en Aragón la intensidad de otras partes; los moriscos que quedaron también vivían en barrios a parte, llamados “morerías”, y eran agricultores y súbditos de los nobles.
En 1978 fue otorgado a Aragón un régimen preautonómico por parte del gobierno central, como paso previo al definitivo Estatuto de Autonomía, que se dio en 1982.

Ciudades importantes



- Zaragoza:

Municipio y capital de la comunidad autónoma de Aragón y de la provincia de Zaragoza, con 1059,9 km² y 590.750 h.en 1981, a 200 m de altura, en la llanura formada por las terrazas del Ebro. Es la quinta ciudad española, después de Madrid, Barcelona, Valencia y Sevilla. La mayor parte del casco urbano queda a la derecha del río, cuyas orillas  se unen por el famoso puente de Piedra, el de Hierro y el de Nuestra Señora del Pilar.

- Huesca: 

Municipio y capital de la provincia, con 103,8 km² y 44.372 h (1981), a 488 m de altura, en la llanura  que se extiende al pie del collado de Montearagón, a orillas del río Isuela. Su clima es riguroso, sometido a grandes fluctuaciones térmicas; la temperatura media anual es de 13ºC, pero los inviernos son muy fríos, con mínimas de -10ºC. El monumento oscense más destacado es la catedral gótica de los ss. XIII-XVI, que guarda un primoroso retablo de Forment. La real basílica de San Lorenzo, barroca, se dedica al patrono de la ciudad, hijo de ella como San Vicente, martirizados en Roma y valencia, respectivamente.
Huesca tiene Instituto Nacional de bachillerato, escuela Universitaria de profesores de EGB, de maestría industrial y la que fuera la Universidad Laboral, hoy centro de formación profesional.

- Teruel:

Municipio y capital de la provincia  española, con 182,7 km.² y 28.225 h (1981), a 915 m de altura. Se levanta sobre unos cerros, como verdadera fortaleza natural. Cruza con dirección N-S el río Guadalviar (Túria), que recibe cerca de su afluente el Alfabra. La elevada altitud hace que el clima sea riguroso; batida Teruel por los fríos vientos del N, sus inviernos son crudos, con cifras mínimas de -10ºC, que en ocasiones llegaron a -20. Entre los monumentos típicos turolenses destacan la Catedral, con interesantes retablos Góticos y platerescos; el Seminario, grandiosa mole que aparece colgada sobre la vega del Túria; la iglesia de San pedro, en cuya capilla adjunta se guardan se guardan las momias de los famosos amantes de Teruel; la iglesia de san Salvador, que conserva un venerado retablo del Cristo de las Tres manos. Verdadera joya arquitectónica mudéjar son las célebres torres de San Salvador y San martín, del s. XIII. Por su grandiosidad destaca el acueducto de los Arcos, atrevida obra de 1573.

- Caspe:

es la cabecera de la zona zaragozana de la Tierra Baja, o bajo Aragón, que comprende todo el espacio más oriental de la provincia, caracterizado por sus amplios horizontes, cabezos de escasa altura e infinitas manchas de olivos, típicamente mediterráneo. Registra las menores altitudes en todo Aragón. Con sus 8.000 habitantes, Caspe se asienta sobre una loma inclinada que se corta bruscamente al este, donde se forman un elevado acantilado que mira a la verdeante huerta del río Guadalope, en tanto que a lo lejos se contempla el curso del Ebro, embalsado en el llamado Mar de Aragón, hoy esperanzadoramente promocionado en las urbanizaciones de El Dique y Chacón, muy adecuado para los deportes náuticos y de  pesca, todo lo cual, así como la abundante caza existente en su dilatado término municipal, ha supuesto para Caspe un nueva orientación hacia el turismo.
Caspe y su dilatado término municipal encierran una serie muy diversificada de monumentos de gran personalidad y de relativa rareza, que hacen de ella algo un tanto atípico en Aragón. Además, el caserío es de gran prestancia, revalorizado por el predominio de la piedra, con numerosos edificios del pasado, y revelando su condición más urbana que rural.

- Tarazona:

capital de comarca del Moncayo, se encuentra en el Valle medio del río Queiles, a una distancia de 86 Km. de Zaragoza. Encrucijada de caminos entre las comunidades autónomas de Castilla León, La Rioja, y Navarra, cuenta con una población de 11.000 habitantes.
Municipio romano, en su solar se asentaron sucesivamente visigodos, árabes, judíos, cristianos… convirtiendo Tarazona en uno de los lugares más emblemáticos de Aragón. La expansión de caserío hacia la vega del Queiles y la situación de frontera militar con castilla y Navarra definieron, desde tiempos medievales, su característico entramado urbano de barrios altos, caserones, callejas, arquillos y pasadizos. El casco antiguo ya fue declarado conjunto Histórico Artístico en 1965. la riqueza patrimonial de Tarazona se complementa perfectamente con  un entorno lleno de atractivos: la Sierra de Moncayo, protegida desde 1978 bajo ka figura de Parque Natura, el idílico paraje del monasterio cisterciense de Veruela y las muestras de tradición constructiva mudéjar de los pueblos de la comarca.

- Calatayud:

  Municipio de la provincia de Zaragoza con 154,3 km² y 17.941 h en 1981, a 534 m de altitud, en la Hoya de Calatayud, entre la sierra de Ateca y las de Vicort y las Virgen, bañado por los ríos Jalón y Jiloca. Centro agrícola y comercial, con abundancia de productos hortícolas, viveros de hortalizas y frutales, y fábricas de harinas, alcoholes, conservas vegetales, calzados y cerámica. Sus monumentos, las célebres ruinas de Bilbilis y el hecho de estar situada en la ruta al Monasterio de Piedra convierten a la ciudad en centro turístico, favorecido por sus excelentes comunicaciones.

Otros municipios de interés:



Fuendetodos:

Este municipio alberga la casa natal de Goya, el museo del Gravado de Goya, la Sala de exposiciones Ignacio Zuloaga y otros edificios de gran interés relacionados con Goya, el ilustre pintor español.

Brea de Aragón:

Municipio situado en el valle del río Aranda es, junto con Illueca, el centro más importante de producción de calzado de Aragón. Brea de Aragón acoge el Museo del calzado, que nace a raís de la cesión de la familia de D. Manuel Trasobares  Gimeno de sus herramientas artesanales al Ayuntamiento de Brea. Este proyecto se enmarca dentro de una política de desarrollo comarcal, tomando como eje identificativo de la misma, la existencia del sector industrial que ha sido y es el motor económico de la zona.

Biel:

En torno al río Arba, en las estribaciones de la Sierra de Santo Domingo, el viejo torreón del castillo de la Iglesia de San Martín apiñan el casco urbano de Biel. Su altitud (760 metros sobre el nivel del mar) y sus características geográficas le confieren una climatología especial. En Biel, podemos degustar platos típicos de la zona,  el excepcional pan de Biel y al mismo tiempo admirar bellos monumentos de la arquitectura medieval.

Muel:

Pueblo típico con una artesanía brillante heredada de los moriscos que poblaron el municipio  hasta 1610. Actualmente dispone de una escuela taller y es conocido en el mundo de la cerámica popular.

Borja:

Si hay algo que caracteriza y determina la fisonomía de Borja es su castillo. Esa joroba reseca que se alza de forma inesperada y desafiante sobre el actual casco urbano es la señal de identidad de la ciudad y su razón de ser desde sus orígenes hasta el siglo XVI. Hay diferentes monumentos de interés turístico, como la Excolegiata de santa maría, el Convento de la Concepción, Santo Domingo, la Iglesia de San miguel, y en su término municipal el Santuario de Misericordia. Y cabe remarcar la galería de retratos del Salón de reyes de la casa Consistorial de la Ciudad,  con una colección de 19 retratos.

Gallur:

El pasado histórico de Gallur se remosta al siglo XII, a un antiguo castillo, fortaleza, para controlar el paso del ancho río Ebro; fechado el 6 de julio de 1109. Su huella histórica se puede admirar en todas las casas y monumentos del municipio.

Oferta turística de Aragón



Aragón es una tierra abierta a un turismo diferente, con muchos caminos que recorrer. Un turismo deportivo y ecológico, con riquísimos espacios naturales para respirar mejor y multitud de posibilidades de hacer ejercicio en intimo contacto con la naturaleza. Un turismo cultural, que sabe aprender de la huella que ka historia ha ido dejando a su paso en forma de templos, murallas, castillos y palacios. Un turismo, en definitiva, más humano y más sociable, deseoso de conocer nuevas gentes.

Turismo deportivo



Dadas las características geográficas, Aragón es el escenario ideal para practicar multitud de deportes, tanto de acción y de aventura como más reposados y tranquilos, en pleno contacto con la naturaleza, que es, sin duda, el mejor escenario para hacer ejercicio de una forma sana.

- Deportes de invierno:

El esquí alpino es el deporte rey de la montaña aragonesa en invierno, con modernas estaciones en el Pirineo( Astún, Candanchú, Cerler, Formigal y Panticosa) y en Teruel la nieve invernal de la montaña permite la práctica del esquí de fondo en varios circuitos que permiten conocer el Pirineo de una forma diferente y más intima y solitaria.

- Deportes de montaña:

Por sus condiciones geográficas, el montañismo se rige en el deporte rey en Aragón en todas sus variedades: escalada, alpinismo, esquí de travesía, trekking… El pirineo y las sierras ofrecen numerosas posibilidades de numerosas dificultades auxiliadas por los refugios de montaña. Senderismo: existen numerosas sendas en todo el territorio montañoso de Aragón, todos ellos bien señalizados y cartografiados. Además, muchos caminos son fáciles recorridos para los aficionados a la bicicleta de montaña o a lomos de un caballo. Por otro lado, Aragón es la pionera en España en el descenso de barrancos, deporte de aventura que últimamente ha cobrado gran auge en los cañones de Guara.

- Deportes acuáticos:

Tanto los ríos, especialmente los pirenaicos como los numerosos pantanos de todo Aragón permiten la práctica de deportes como el windsurf, vela, esquí acuático y otros deportes acuáticos, completando su oferta natural con instalaciones turísticas y de alquiler de material deportivo.

Destaca:

El Mar de Aragón el pantano de Aragón en Mequineza, pantanos de Gallipuén y Cueva Foradada, Estanca de Alcañíz, el pantano de Mediano en Aínsa, Barasona en Graus, pantano de la Sotonera, pantano de la Tanquera en Nuévalos y pantano de Arquillo. (…)

- Deportes aéreos: 

Castejón de Sos reúne las mejores cualidades de Europa para la práctica del parapente, que junto al ala delta, se practica a lo largo de todo Aragón, además del vuelo con vela y motor. Hay clubes que organizan cursillo, alquilan equipo y tramitan federaciones en las tres provincias.

- Caza y pesca: 

existen numerosos cotos de caza y de pesca de distintas categorías reglamentados para el ejercicio deportivo de la caza y las pesca, donde Aragón destaca por la riqueza faunística controlada de sus amplias zonas verdes.

Turismo cultural



Aragón es una tierra que respira historia. Historia vivida y patente en las muestras artísticas civiles y religiosas que, de todas las épocas y en todos los pueblos, perviven como monumental memoria colectiva de un largo pasado de convivencia de culturas diferentes, que ha ido forjando el carácter aragonés, abierto y celoso sus libertades.
Aragón fue poblada desde antiguo por hombres que dejaron muestras de su concepción de la vida y del arte en monumentos megalíticos, pinturas rupestres y poblados ibéricos, conformando un sustrato sobre el que se implantó el imperio romano, que dio lugar a importantes ciudades y villas cuyos restos abundan en Aragón. Pero lo más destacado del arte aragonés corresponde a los cristianos de la Edad Media, que se impusieron sobre la hegemonía árabe en la frontera más septentrional del Islam, que nos legó el palacio taifal de  La Aljafería de Zaragoza como la muestra más brillante de su esplendor.

- Románico:


La convivencia de ambas culturas en el s. XI produjo el surgimiento de unas iglesias románicas excelentemente conservadas de un estilo único, con influencia del arte mozárabe de los cristianos que vivían en territorio musulmán, en lo que se denomina la ruta del Serrablo. La ruta del románico en Aragón muestra numerosos y brillantes ejemplos de este estilo artístico de los siglos XI, XII y XIII, sobretodo castillos e iglesias de gruesos sillares, arcos de medio punto y bóvedas acañonadas o de arista. En el Sobrarbe y la Ribagorza se conservan las primeras muestras del románico en Aragón, iglesias del siglo XI de estilo lombardo en buen estado de conservación y que bien merecen una visita para los amantes del arte. Más famosas son la catedral de Jaca, que marcó un estilo con el crismón jaqués (entre dos leones) y el friso ajedrezado, extendido después por el Camino de Santiago; y el monasterio de San Juan del la Peña, de origen Mozárabe y habitualmente relacionado con el Santo Grial, que está escondido bajo una gran roca en un admirable enclave paisajístico (sitio Natural de San  Juan de la Peña). Consta de iglesia baja, panteón real, iglesia alta, y un excepcional claustro del s.XI, constituyéndose en una obra maestra del arte románico en España. El castillo de Loarre es un edificio románico militar más importante de España y uno de los mejor conservados. Es un conjunto amurallado con salas palaciegas, torres y una iglesia de influencia jaquesa que invitan a soñar con otras épocas. Aínsa y Alquézar son dos ejemplos de pueblos monumentales que conservan toda la magia de su estructura medieval: calles, plazas, palacios e iglesias.

- Gótico:



Lo más relevante del gótico aragonés son los monasterios cistercienses de Nuestra Sra. de Rueda y el de Veruela, idílicos lugar elegido por Bécquer para su reposo y que le inspiró sus rimas y leyendas; así como la bellas catedral de Huesca, de tres naves, bóvedas de crucería, claustro gótico, torre octogonal, y bellas esculturas en sus portadas.

- Mudéjar:



El mudéjar es el estilo de los árabes bajo dominación cristiana, fusionando el gótico con su herencia islámica. Es un estilo puramente español, en el que Aragón destaca tanto por el número como por la calidad de sus monumentos, y se erige como la muestra más bellamente visible del carácter abierto de los aragoneses. En Zaragoza, la cabecera de La Seo presenta una hermosa decoración mudéjar, como en la torre de la Magdalena. Teruel: Conjunto declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y formado por la Catedral, en donde destaca el artesonado, San Pedro y las hermosas torres de San Martín y del Salvador. Tarazona y Daroca son dos interesantes ciudades mudéjares, y un gran número de pueblos de Zaragoza y Teruel presentan en su silueta una hermosa torre mudéjar.

- Otros estilos:



Existen abundantes muestras de otros estilos artísticos, tanto religiosas como civiles, en todo Aragón, sobre todo renacentistas y barrocas. Especial mención merece las construcciones modernistas de Zaragoza y de Teruel, además de los dos grandes templos que vertebran en Aragón la ruta mariana que une Lourdes y Fátima, que son la imponente y visitadísima basílica del Pilar de Zaragoza, y el santuario de Torreciudad, fundado por el beato Escrivá de Balaguer.

- Arquitectura popular:


En Aragón la casa familiar conjuga la belleza y el arte popular con las necesidades  de la vida cotidiana, dando lugar a numerosos pueblos con sabor rústico y medieval, como Echo, Aínsa, Alquézar, Soso, Albarrací, Mirambel, Cantavieja o Valderrobres.

- Goya:



El genial y universal pintor aragonés dejó en su tierra abundantes muestras de su quehacer artístico, desde frescos en el Pilar, la cartuja del Aula Dei y otras iglesias, hasta retratos y otros cuadros recogidos en colecciones y museos de Zaragoza y Huesca y en el Museo de la Casa Natal de Goya, en Fuendetodos.

Turismo ecológico



En Aragón abundan los paisajes hermosos y sorprendentes, y en todos ellos encontramos rincones solitarios y encantadores capaces de despertar nuestra sensibilidad y reconciliarnos con la naturaleza. Lagos y praderas de alta montaña, valles paradisíacos, boscosas sierras, caprichosos roquedos, altos cañones, anchas lagunas y estepas irrepetibles conforman una colección de ecosistemas diversos llenos de vida e idóneos para el reposo en sus frescas noches de verano y para el goce de su belleza en cualquier época del año.

- El Pirineo:



Por sus condiciones geoclimáticas, es el espacio natural más hermoso de Aragón y la cordillera más imponente de España. Los valles occidentales (reserva nacional de Caza) reciben la influencia del Atlántico, formando magníficas masas vegetales en parajes como la Selva de Oza, un gran bosque con abundante fauna (incluso oso) que nos permite conocer un admirable paisaje natural en estado virgen. En el valle de Tena, las cimbres alcanzan los 3.000 m., con profusión de accesibles ibones y fuentes termales, como las del balneario de Panticosa. La Reserva nacional de Caza de Viñamala fue declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Pero la joya del Pirineo es el Parque nacional de Ordesa, que incluye el cañón de Añisclo, las gargantas de Escuaín y el macizo del Monte Perdido, y que fue el primero en España en recibir esta denominación en 1918. Sus condiciones micro climáticas singulares han creado un valle único en Europa por su belleza natural, su vegetación, y su fauna excepcional. El río Arazas forma bellas cascadas inolvidables para quien las ve. Los macizos de Posets y Maladeta (Reserva Nacional de Caza) presentan las mayores alturas del Pirineo: Aneto, Posets y Maladeta, y los glaciares permanentes más al sur de Europa (monumentos Naturales de los glaciales de Maladeta), junto a hermosos valles que ofrecen numerosas y cómodas excursiones que facilitan el conocimiento del espectacular paisaje pirenaico.

- Las Sierras Prepirenaicas:



El Prepirineo suele presentar curiosas formaciones rocosas cubiertas de abundante vegetación, unas veces con manantiales como los del Turbón, de famosas aguas; y otras taladradas por los ríos como en el Parque natural de la Sierra y los cañones de Guara: sus famosos cañones, formados por los ríos Vero, Mascún o Alcanadre, constituyen un fenómeno natural único y asombroso, tanto por las creaciones caprichosas de la erosión del agua como por la espectacularidad y el asombroso descenso de sus altas paredes y congostos. Igualmente sorprendentes son las curiosas y verticalísimas formaciones rocosas de Peña Oroel o los “Mallos” de Riglos y de Agüero.

- Las Sierras Ibéricas: 



El Sistema Ibérico genera sierras de altura media con abundante vegetación,  que proporcionan un placentero descanso y un refresco natural, como el Parque Natural de la Dehesa del Moncayo, la máxima altura del sistema Ibérico, que presenta restos de glaciarismo y bosques frondosos; o la Sierra de Albarracín, con la Reserva Nacional de caza de los Montes universales; o la de Gúdar, macizo de alta montaña con riquísimos montes de pinares; y El Maestrazgo, lleno de pueblos cargados de historia; unido a la belleza paisajística de algunos fenómenos naturales, como las caprichosas cascadas del Monasterio de Piedra, los vertiginosos barrancos de los Puertos de Beceite, los curiosos paredones de los Órganos del Montoro y las hermosas formaciones de las Grutas de Cristal de los Molinos; y completado todo ello por la acción sanadora de los numerosos balnearios de la zona, ideales para el reposo y la salud, porque unen a sus cualidades un entorno paisajístico que favorece la acción de las aguas termales, constituyéndose así en una irrepetible alternativa de ocio para descansar del stress de la vida moderna.

 Turismo de negocios



La oficina de congresos de Zaragoza, con la colaboración de distintas empresas del sector, potencia la ciudad como sede de congresos, convenciones y viajes de incentiva.

Alojamientos



Aragón se adapta perfectamente a les necesidades de alojamiento de los turistas que quieran visitar la zona.
Dispone de alojamientos hoteleros de distintas calidades, incluidos pensiones y hostales.
Dispone también de viviendas de turismo rural, camping y áreas de acampada repartidos por sus tres provincias., y para completar la oferta dispone de apartamentos, balnearios, centros vacacionales, estaciones de esquí, albergues y refugios de Montaña.
Para informarse de los precios, temporada, o para hacer cualquier pregunta el turista puede informarse en las oficinas de información de Turismo de Aragón.





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